¡Hola! ¡Es Frane! De nuevo paso un montón de tiempo, complicaciones médicas, cambio de empleo, cierre del semestre con un montón de proyectos, citas con el psicólogo. Es increíble todo lo que ocurre en un año, supongo que me siento un poco sentimental por el término de este. Realmente espero que el próximo año este lleno de cosas buenas, seguir aprendiendo y creciendo, en fin, aún es un poco pronto para definir las metas del año que viene. ¡Disfruten este capítulo!

Haikyuu! y sus personajes son propiedad de Haruichi Furudate, esta historia es hecha sin fines de lucro.


Tiempo muerto

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Por Franeej

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Capítulo 6. Una nueva pista.


Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos. - Juan Donoso Cortés

Al despertar, Kageyama apenas y recordaba como es que había vuelto a su casa, puesto que la pequeña reunión en casa de Tanaka había resultado ser todo menos tranquila. Dejando de lado lo apasionados que se ponían algunos de sus compañeros mientras jugaban just dance y como otros cantaban a todo pulmón diferentes canciones. En un inicio, Suga se ofreció a acompañar al armador, sin embargo, este plan fue descartado por Daichi, quien informó que el vicecapitán no estaba en buen estado, puesto que había intentado reprender a los alumnos de segundo año por ser demasiado jóvenes para ingerir alcohol y que él, al ser el mayor, sí podía, lo cual terminó en Suga lamentándose en un rincón por no cuidar de forma adecuada a los demás y con Asahi en medio de un ataque de pánico tratando de calmarlo.

Tsukishima les dijo que se encargaría de llevar al rey, puesto que Tadashi se quedaría en su casa, así que no creía importante que alguien más subiera al auto. Poco después, Akiteru, el hermano del bloqueador central llegó para recogerlos. Yamaguchi estaba medio dormido contra el rubio, quien sólo veía a Tobio.

"No pienso cargarte si te desmayas" Tsukishima habló, sacando del trance al armador.

"Estoy bien" Tobio respondió con simpleza sin siquiera mirarlo, seguía atrapado en lo tranquila que parecía Miyagi durante la noche.

Al llegar a casa, Kageyama subió directamente a su habitación y se recostó, estaba seguro de que su madre lo regañaría por el estado en el que se encontraba. Sinceramente no era algo con lo que quisiera lidiar en ese momento, estaba más preocupado por la sensación de incomodidad que lo estaba invadiendo desde que Hinata se había despedido en la fiesta. No sabía si ameritarlo a algo mental o al revoltijo de su estómago, estaba seguro de que vomitaría. Finalmente, dejó de preocuparse por ello y cayó en un sueño profundo.

Al llegar la mañana, su despertador sonó temprano como de costumbre, se giró hacía su cajonera para apagarlo. Vio una pequeña caja con medicamentos y una nota de su madre:

Descansa y tómalo con calma, hablaremos más tarde.

Aquello lo llevó a un tiempo atrás, cuando recién se había enterado de lo sucedido con Hinata y como la ansiedad le dificultó el relacionarse con sus compañeros. De cierta forma seguía siendo difícil pero ya era un poco más consciente de que no estaba solo. No tenía una mala relación con su familia, sin embargo, el perder a su abuelo cuando era más chico, sí le había afectado en como interactuaba con otros, por lo que ahora era un poco más introvertido.

Fue extraño como seguía pensando contantemente en el pelirrojo, aunque ahora había algo distinto en ello. Seguía recostado, mirando el techo de su habitación, con lentitud, levando su mano derecha y se tocó los labios. La sensación de incomodidad de la noche anterior volvió al percatarse de lo que había ocurrido.

Hinata había sido víctima de abuso, fue sincero cuando les explicó lo mal que se sentía al estar cerca de otros, y como seguía aterrado porque su agresor seguía libre. Fue doloroso ver lo roto que estaba por la forma en que un tercero lo había tocado sin su consentimiento. Tobio le había dicho que no quería mantenerse lejos, a pesar de que Shoyo le dijo que no estaba listo. El armador le aseguró que lo mantendría a salvo y se aseguraría de que estuviera bien pero al parecer, había hecho todo lo contrario.

Fue terrible darse cuenta de que en cada paso que daba con la finalidad de ayudar a su amigo, sólo terminaba lastimándolo. Había maldecido en más de una ocasión al tipo que se atrevió a perturbar a Shoyo pero ahora se preguntaba, ¿qué es lo que los hacía distintos? ¿realmente era bueno para Hinata? Ni siquiera era capaz de definir como se sentía en este momento. Fue demasiado complicado.


Duró un poco más de tiempo para poder conectarse más allá de los juegos con su equipo, fue capaz de seguir el ritmo en los entrenamientos y pasar desapercibido pero había instantes en que perdía el control de su cuerpo, lo cual le asustaba. Empezó a poner su distancia con Hinata, intentó ya no gritarle demasiado, se limitó a mirarlo de forma rápida o dar un pulgar arriba para apoyarlo.

Todos se mostraron emocionado cuando el profesor Takeda les informó que irían a otro campo de entrenamiento con la preparatoria Nekoma. Ukai les dijo que sería la última oportunidad para prepararse por completo para las eliminatorias, todos estaban ansiosos por encontrarse con otros equipos. El campamento anterior les había ayudado en gran manera a mejorar sus movimientos de ataque y defensa, por lo que el camino hacia las nacionales seguía abierto. Aún eran capaces de volar y mantenerse en alto.

Al encontrarse, Kenma se había mantenido cerca de Shoyo, lo extrañaba y seguía preocupado por él. Después del incidente, no habían hablado con la frecuencia que solían hacerlo, puesto que Hinata acostumbraba a llamarlo o mandarle mensajes con fotografías en momentos aleatorios del día, hablando de todo y nada al mismo tiempo. Nadie se molestó por las desapariciones del pelirrojo en los tiempos libres, era bueno que se retomara su relación con otros jugadores después de todo.

El fin de semana fue largo y agitado, la última noche, al finalizar los entrenamientos, fue el momento de ducharse. Tsukishima, Tadashi y Kageyama caminaban por uno de los pasillos en dirección a las regaderas.

"¿Por qué tenemos que seguir cuidando del rey?" Se quejó el rubio.

"¡No digas esas cosas Tsukki!" Yamaguchi chilló. "¡Es una broma Kageyama!" Le aclaró.

Tobio solo bufó ante el comentario del bloqueador central. Él tampoco disfrutaba tanto de su compañía, pero prefería pasarlo por alto. Apresuró el paso para llegar primero a las duchas, estaba a punto de abrir la puerta de acceso cuando una voz proveniente del interior lo detuvo en seco.

"¡No pude pararlo! ¡No supe que hacer!" Era Hinata.

"¿Y está bien?" Tobio se acercó más a la puerta. Esa pequeña voz debía ser de Kenma. Tsukishima y Tadashi llegaron al mismo lugar que el armador. El bloqueador estaba a punto de abrir la boca cuando otro grito lo calló. "¡No! ¡Me asusta! ¡¿Cómo se supone que lo arregle?!"

"¿Ese no es Hinata? Deberíamos ver si esta bien" El pecoso estaba listo para empujar la puerta, pero fue detenido por el armador.

El rostro de Kageyama palideció en un instante, sentía un sudor frío bajando por su columna y estaba comenzando a temblar. Tanto Tadashi como Kei lo miraron extrañados, sin comprender el repentino cambio en su comportamiento.

"¿Pasa algo? Pareciera que viste un fantasma" Tsukishima intentó actuar con normalidad para calmar al menor por lo que volvió a hablar. "¿Así que ahora nos vas a ignorar? Maldito rey"

En otros escenarios, Kageyama se molestaría por los comentarios del bloqueador y no dudaría en responder de una forma más agresiva, sin embargo, justo ahora, ni siquiera se inmuto. Por el contrario, comenzó a respirar más rápido, como si hiperventilara, soltó la puerta y se sujetó el cuello. Sentía que el oxígeno a su alrededor estaba disminuyendo drásticamente y todo parecía dar vueltas.

Vio como la puerta parecía comenzar a abrirse por lo que tomó una respiración profunda y corrió hacia el dormitorio donde se estaban quedando los demás, dejando atrás a sus compañeros. Al llegar se tiró por completo sobre su futón, no le prestó atención al resto de miradas que tenía sobre su persona. Le dolía todo el cuerpo, sentía como sus extremidades ardían y no podía mantener la compostura. Estaba demasiado ocupado tratando de calmarse, tanto que no se dio cuenta de que lo habían sacado de las cobijas hasta que la luz de las lámparas le caló en los ojos.

"¿Kageyama-kun? Todo está bien, respira conmigo" El profesor Takeda lo sujetó de los hombros y lo ayudó a sentarse. Tobio intentó hablar, pero fue en vano, un ruido sordo fue lo único que salió de su boca.

"Habla cuando estes listo, no es necesario hacerlo ahora" Esta vez fue Ukai, quien se encontraba detrás de él. El armador se cubrió los ojos y se dio cuenta de que estaba llorando, le dolía la garganta también, ¿había gritado?

El profesor se le acercó más y por medio de un susurró le pregunto si estaba tomando algún medicamento, a lo que él negó. Tobio sabía que no debía avergonzarse por su condición, eran contados los días en que todo se sentía demasiado para sobrellevarlo y no estaba mal tomar medicamentos que lo ayudaran a mantener el control. Miró a su alrededor, todos sus compañeros estaban en silencio, intentando no mirarlo directamente y quienes sí lo hicieron, como su capitán tenían la misma expresión que Takeda y Ukai: estaban preocupados, intentando no hacerlo sentir incomodo.

"Ya estoy bien" Kageyama le aclaró. Tenía el rostro sonrojado, no le gustaba ser el centro de atención, a menos que fuera dentro de una cancha. No estaban jugando, pero se sentía como si lo hicieran. Recordó a Iwaizumi diciéndole a Oikawa lo fuerte que era su equipo, por estar 6 personas en una cancha y no solo 1. Todos se cuidaban entre sí y parecían funcionar de cierta forma, con la finalidad de facilitar lo que sea que estuviese ocurriendo a su alrededor.

El volley actuó como un mantra para él, como armador del equipo, tenía un control sobre las jugadas del equipo e influía directamente sobre la manera en que actuaban el resto de los jugadores. Trato mantenerse sereno con aquella idea en mente, por un instante su mirada se cruzó con la de Hinata, escuchó una pequeña voz en su interior, acerca de que debía detenerse de nuevo, por lo que se giró rápidamente hacia otro lado. Su cuerpo quería moverse hacía el cuervo y mantenerlo cerca, sin embargo, Tobio estaba convencido de que no tenía el derecho de aquello. Había perdido toda oportunidad y credibilidad respecto a sus intenciones luego de invadir el espacio personal de Shoyo.

"No somos tu maldita corte para estar detrás de ti" Tsukishima habló entre algún lugar del dormitorio.

"¡Tsukki! ¡No molestes a Kageyama!" Tadashi gritó. Kei entendía las intenciones de su amigo, aun así, prefirió molestarlo con su típico comentario de siempre: "Yamaguchi, cállate"

Tsukishima le dedicó una mirada mordaz al armador, quien procedió a inclinarse en señal de agradecimiento. Luego de aquello, Tanaka se unió a la conversación. "Parece que todos están bien, ¿deberíamos dormir?"

"Tanaka no debes interrumpir" Chikara habló, seguido de Nishinoya. "¡Ryu siempre habla en momentos inoportunos!"

Ante aquello todos comenzaron a reír por lo bajo, cada uno yendo hacia su respectivo futón, terminando con Daichi bajando los interruptores para dar por terminado ese día, junto con el momento abrumador por el que había pasado el armador del equipo.


Al regresar a Miyagi, retomaron los entrenamientos durante la semana previa a los juegos que determinarían al equipo que podría participar en la competencia nacional. Un día en particular por la mañana, todos los cuervos salieron a correr a las afueras de la preparatoria, ordenados en parejas, recorrieron un ligero circuito a lo largo de una carretera. Fue incomodo para Tobio tener tan cerca a Hinata durante la actividad, puesto que era lo usual, después de todo, ambos eran el dúo de raros. Comenzaron corriendo a la misma velocidad, ninguno estaba hablando pero por un instante, Kageyama sintió la intensa mirada de su compañero, por lo que al mirar de reojo lo encontró.

Hinata le sonrió y aumentó su velocidad. "¡Alcánzame si puedes Kageyama!"

Fue inútil el intentar poner resistencia al impulso que Shoyo le daba. Desde que se habían conocido su relación había sido así, para bien o para mal, se sentía como si estuvieran destinados a funcionar de esa forma. Ninguno era indispensable para el otro, cada uno tenía sus debilidades y fortalezas pero fue increíble la manera en que se complementaban. Kageyama recordó uno de los partidos de práctica al inicio del año escolar, luego de que Hinata fuese golpeado por un balón por estar distraído pensando en lo diferente que sería si fuera más alto, convirtiéndose en la estrella del equipo y menospreciando su posición como carnada. En ese momento de duda, fue responsabilidad de Tobio dejarle claro la importancia que tenía como jugador dentro del equipo, además de ello, la icónica frase:

Mientras yo esté aquí, eres invencible

Estaba atrapado, quería huir y al mismo tiempo quedarse junto al pequeño bloqueador, pero no se sentía del todo bien. No quería lastimarlo, ni mucho menos involucrarlo en algo que podría terminar mal. No estaba seguro de cómo proseguir pero debía hacerlo, con pasos temblorosos y decisiones que podrían no ser las mejores, lo descubriría conforme siguieran avanzando.

Finalmente lo alcanzó, se detuvieron en un semáforo al percatarse que estaban demasiado lejos del punto de salida. "¡Hinata idiota! ¡Nos perdimos por tu culpa!"

"¡¿Ah?! ¡Fuiste tú quien dio vuelta en la dirección incorrecta!" El pelirrojo hizo un mohín y continúo hablando, mientras veía los letreros de otros semáforos. "Parece que sí puedes hablar después de todo"

Kageyama se sonrojó ante el comentario del pelirrojo. "Siempre he podido hacerlo, idiota"

"¡Tenemos que alcanzar a los demás! ¡Y vencer a Ushijima!" Hinata gritó mientras se sujetaba el cabello con fuerza con ambas manos en medio de una rabieta.

"¿Qué tienen que ver conmigo?" Una voz profunda los sorprendió. Justo frente a ellos estaba Ushijima Wakatoshi, el canón de Shiratorizawa.

"¡Japón!" Shoyo volvió a gritar mientras se escondía detrás de Kageyama. El mayor lo miró confundido, a lo que preguntó. "¿Japón?"

"Ushijima-san, ¿qué estas haciendo aquí?" Kageyama habló, atrayendo así la atención del otro jugador. "Salimos a correr, pero mis compañeros son demasiado lentos"

Ushijima miró a su alrededor por un instante mientras esperaba el cambio de semáforo para así poder cruzar a la otra esquina, por lo que Tobio siguió hablando. "Queremos verlos"

El mayor les mostró el camino hacia Shiratorizawa, por lo que corrieron juntos hacia allá mientras que Shoyo le recriminaba al armador el ser tan indiscreto ante su intento de espiar a sus rivales.

Wakatoshi era un hombre de pocas palabras, con una personalidad que podría molestar a otros, puesto que parecía tener una arrogancia en su persona. Se paraba derecho y era directo con otros, decía abiertamente lo que pensaba sin malicia. No parecía ser el tipo de persona que se preocuparía porque olvido algo en la mañana ni mucho menos por la forma en que otros lo veían, él desbordaba seguridad dentro y fuera de la cancha.

Kageyama no se sorprendió cuando Ushijima les aseguró que no podrían vencerlo en las eliminatorias, puesto que él también había sentido curiosidad ante los rumores de como Karasuno estaba renaciendo, en especial por la participación de los estudiantes de primer año: la estrella de Kitagawa Daiichi y un jugador fantasma, sin embargo, al verlos en persona, no los consideraba la gran cosa. Fue sorprendente como Hinata saltó literalmente en defensa de los cuervos, después de ello, agradecieron el tiempo del mayor y se despidieron para regresar con el resto de sus compañeros.

Se mantuvieron en silencio por un tiempo, poco a poco fueron dejando atrás la vista de la otra preparatoria. Hinata caminó un poco más rápido, cerca de la carretera, quejándose sobre la grandeza de Ushijima quien parecía tenerlo todo: era alto, era buen deportista y tenía una personalidad que parecía imperturbable. Tobio se limitó a escucharlo mientras caminaba detrás de él, luego vio un carro de color negro que paso en dirección opuesta a ellos. Siguieron caminando y otro coche pasó a mayor velocidad sobre la carretera, pero ahora en la misma dirección en la que ellos iban.

Luego de 15 minutos Kageyama comenzó a sentirse nervioso, no estaba seguro de si la calle era demasiado corta o si había más de un carro igual en la zona en la que se encontraban, puesto que estaba seguro de que aquel carro de color negro había estado circulando más de una ocasión a su alrededor. Se preguntaba si Hinata lo había notado, quería preguntarle al respecto, pero tampoco quería alarmarlo. Primero necesitaba calmarse, Shoyo parecía sentirse bien hasta cierto punto en su compañía y no quería romper esa paz. Tobio considero que tal vez estaba siendo un poco paranoico puesto que los últimos días su ansiedad había estado a tope, estaba cansado de que nada se saliera de control, cuidando en todo momento como se movía y la forma en que hablaba, por lo que probablemente en ese momento su mente estaba haciéndole ver cosas que no existían.

"Kageyama, ¿viste ese carro?" La voz temblorosa de su compañero lo hizo ponerse en alerta. Lo miró detenidamente, estaba temblando ligeramente, seguía delante suyo y no parecía querer voltear. "Creo que deberíamos apresurarnos"

Ante la demanda de Hinata, ambos comenzaron a correr, continuaron en silencio, por lo que Tobio escuchó la respiración agitada de su compañero, quien iba más rápido que él. No podía ver su rostro, pero podía imaginarlo, esa sonrisa torcida que era una mezcla de preocupación y miedo. Nuevamente el accidente de meses atrás los estaba atormentando, era obvio que Hinata tuviera sus sentidos al máximo y fue aterrador la forma en que fue capaz de ocultar sus emociones, ¿cómo podía verse tan tranquilo pero estar al pendiente del resto del mundo? Kageyama pensó que quizás el pelirrojo ni siquiera se sentía bien realmente junto a él, pero terminó esforzándose por el bien del equipo. Se sintió molesto por la posibilidad de que Hinata no fuera honesto con él pero no podía culparlo, después de todo, no sabía cómo, o al menos, eso fue lo que le había dicho a Kenma durante el campamento, ¿no es así?

Bastó un instante para que Kageyama volviera en sí, escuchó el motor de un carro a lo lejos, que después pasó junto a él. Un poco más adelante el carro se detuvo y Hinata igual. La puerta trasera del carro se abrió y un par de brazos sujetaron al pelirrojo.

"¡Hinata!" Tobio gritó, corrió mucho más rápido y se agarró del otro brazo de Shoyo con tanta fuerza que logró sacar al otro tipo del carro, haciendo que todos cayeran al suelo. Tobio se levantó rápido, jaló el pequeño cuerpo de Shoyo para hacer que se pusiera de pie, sin embargo, noto como el otro sujeto lo estaba tomando por las piernas, por lo que Kageyama lo pateó en el rostro. Fue suficiente para que aquel tipo se soltara, llevaba puesta una capucha que se quitó, dejando caer así un par de anteojos.

"¡Sube rápido y vámonos!" El conductor del carro comenzó a gritar, quitó el seguro de la puerta y la abrió. Kageyama agradeció que Hinata fuera mucho más bajo y ligero para poder cargarlo sobre uno de sus hombros, aprovechando así la oportunidad para irse.

Se metió entre las calles, tomaría un poco más de tiempo llegar al punto donde estaban reunidos sus compañeros, pero eso era mucho más seguro que seguir recto. Continúo corriendo hasta que a lo lejos vio al resto de los cuervos. "¡Tenemos que irnos!" Gritó.

Vio claramente como los rostros alegres cambiaban, a su alrededor pudo escuchar un montón de preguntas que eran lanzadas al aire: ¿por qué tardaron tanto? ¿por qué estamos corriendo? ¿qué le pasó al camarón? por cortesía de cierto bloqueador central de cabello rubio.

Eran pocas las cosas que realmente asustaban a Tobio, como el no ser capaz de poder seguir jugando volley y Oikawa. Le preocupaban las grandes aglomeraciones de gente y el hecho de que pareciera que los animales no lo querían, entre otras cosas. A pesar de todo lo anterior, justo en ese momento, Kageyama Tobio estaba realmente asustado. Desde hace rato que Hinata no decía nada, pero por lo que había escuchado del resto de sus amigos podía intuir que se había desmayado por el miedo. Quería detenerse para verificar su estado, pero no lo hizo, sus piernas le dolían, todo su cuerpo ardía y estaba completamente seguro de que si paraba, no sólo Hinata estaría en peligro.

Tuvo una sensación de alivio indescriptible cuando vieron la entrada de la escuela, no disminuyó su velocidad hasta que entraron a las instalaciones, yendo directamente al gimnasio donde tanto el profesor Takeda como el entrenador los estaban esperando.

"¡¿Por qué tardaron tanto?! ¡¿Acaso están locos?!" Ukai los regañó.

Tobio colocó rápidamente a Hinata en el suelo, atrayendo así la atención de ambos adultos. Takeda se acercó al cuerpo del menor para verificar su estado, a lo que el entrenador preguntó. "Kageyama, ¿qué paso?"

"Había un-" Tobio comenzó a hablar, pero fue inútil, el peso de la situación lo estaba alcanzando. "¡Había un-!"

El armador se dobló, cerró sus ojos, apretó con fuerza la mandíbula y se sujetó las rodillas, seguía sintiendo como su cuerpo se quemaba, pero estaba sudando frío. Su mente se estaba nublando por una gran cantidad de pensamientos, ¿cómo permitió que fueran tan lejos? ¿por qué no prestó más atención a su alrededor? ¿por qué no le dijo a Hinata sobre el automóvil cuando este ya había presentado un patrón? ¿por qué no pudo protegerlo de nuevo? ¿por qué volvió a tardar?

"¡Kageyama!"

"¡Kageyama-san!"

"¡Kageyama-kun!"

Volvió a abrir los ojos, escuchó su nombre a su alrededor, pero no podía moverse. Vio en uno de sus zapatos una mancha, con su mano derecha se estiró para tocarla, talló su dedo índice sobre la suciedad en su zapato, la acercó a su rostro para ver que era sangre seca. Su estómago se torció haciéndolo vomitar con fuerza. De cierta forma, aquello lo ayudó a recuperar la compostura. Se sentía al borde de un colapso por el estrés, miro detrás suyo en el suelo, Hinata seguía ahí con el profesor Takeda. Pudo ver a Chikara dándole un bote con alcohol y un trapo, que Takeda acercó al rostro del pelirrojo para despertarlo.

Kageyama sintió una presión sobre sus hombros, volvió a mirar al frente para encontrarse a Ukai junto con Daichi. Se sintió agotado, como si toda la energía que tenía fuera drenada de su cuerpo, quería creer que estaba bien ahora pero no fue así, necesitaba hablar claro antes de que su cuerpo se rindiera. "Nosotros nos encontramos con Ushijima y fuimos a su escuela"

Suga se acercó por detrás del armador, abrió la boca, pero no dijo nada al ver como Daichi le indicara que guardara silencio para no interrumpir al menor. "Luego nos fuimos y un poco más adelante un carro nos comenzó a seguir"

Tobio se detuvo para tomar aire, no queriendo recordar lo ocurrido. "Corrimos, pero el conductor nos alcanzó y otro sujeto atrapó a Hinata"

"Después de eso me lancé contra ellos y nos caímos, pero ese tipo no soltaba a Hinata así que yo- ¡yo lo pateé!" Kageyama levantó su pierna derecha. "Y hay sangre en mi zapato, ¿creen que pueda quitarla?"

Daichi miró extrañado al armador por su preocupación actual. Kageyama empezó a elevar el volumen de su voz mientras continuaba su explicación. "¡Así que volvimos! ¡Y creo que Hinata no está bien!"

"¡Y tengo sangre en mi zapato!" Tobio siguió señalando su pie. Daichi lo agitó despacio. "Kageyama, necesitas dejar eso"

"¡No! ¡Tengo que limpiarlo!" El armador se quitó el zapato para mostrárselo de cerca a su capitán. "¿No puedes verlo? ¡Hay sangre en mi zapato!"

Kageyama era más alto que Daichi, por lo que al acercarse de manera tan brusca hizo que el mayor retrocediera. Detrás de ellos, Suga gritó. "¡Tsukishima! ¡Vamos a sujetarlo!"

Tsukishima rodeó al armador por la espalda, y Suga se colocó frente a él. Sujetó las manos de Tobio, haciendo que lo viera directamente a los ojos y que su zapato cayera al suelo. "Kageyama, todo va a estar bien"

La suave voz de Suga lo hizo detenerse, aún así desvió la mirada hacía el suelo, su zapato estaba sucio, al igual que la mancha por el vomito sobre el suelo. "Tengo que limpiarlo antes de que sea tarde"

"Los demás nos encargaremos de eso" Suga le dio un apretón, haciendo que Tobio volviera a mirarlo.

"Lo hiciste bien rey" Tsukishima agregó.

Fue extraño como todo el sonido a su alrededor fue desapareciendo, pudo ver como Ukai estaba hablando acaloradamente con alguien por teléfono, mientras que, con Hinata, Tanaka sujetaba un celular cerca del profesor, quien seguía pasando el trapo con alcohol por la nariz del pelirrojo y como Nishinoya había colocado la cabeza del cuervo sobre sus piernas mientras acariciaba su cabello.

Intentó acercarse, pero no pudo, dio un paso con lo que únicamente consiguió que sus piernas de doblaran, siendo atrapado por el bloqueador central. Suga parecía preocupado, estaba diciéndole alguna cosa, pero no logró entenderlo. Sus parpados se sentían pesados, no era hora de dormir, pero se sentía demasiado agotado, como si acabara de jugar un juego con muchos sets. Quería asegurarse de que Hinata estaba bien pero de nuevo no sería capaz de ayudarlo adecuadamente, aunque al menos por ahora parecía que estarían bien. Con ello su cuerpo cedió y ahora fue Tobio quien se desmayó.


Continuara.

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Capítulo 7. Amigo.

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¡Esto es demasiado corto a lo que quería originalmente! Pero son exactamente la 1:27 am y quiero dormir. Empecé escribiendo esto hace 3 días y no podía terminar porque había cosas que no me gustaban y las cambiaba, pero ahora me siento satisfecha con el resultado. ¡Ten un buen fin de semana! ¡Vuelvo pronto!