—¿Estás segura de que funcionará mija?
La joven morena, quien se encontraba recogiendo los planos hechos por su novia y amigo, antes de irse al lugar donde pondrían en práctica su experimentó, negó.
—Pero nunca se sabe, quizá la suerte finalmente esté de nuestro lado hoy y el portal se abra otra vez, ¿no?
Camila sonrió y abrazó a la menor.
—Todo saldrá bien, pero en caso de que algo falle, por favor, no te estreses, sé que es imposible, pero intenta pensar positivamente.— aconsejó. —Si no lo logran hoy pueden seguir intentando. No se rindan, ¿de acuerdo?
Luz suspiró para luego asentir y dedicarle una sonrisa forzada a su madre.
—Gracias mami.
La mayor besó con ternura su frente antes de dejarla ir al punto de encuentro con sus amigos; no pudo evitar notar el gran esfuerzo que su hija hacía para no exteriorizar su preocupación y nerviosismo respecto a si la creación del portal que los llevaría de regreso tendría éxito.
Debía admitirlo, ella también estaba nerviosa.
—¿Ya se fue?
Camila asintió mientras le dedicaba una mirada de angustia a su otra hija.
—Me preocupa, Vee, si algo sale mal podría volver a decaer y encerrarse.— suspiró. —Luz siempre ha sido alguien muy positiva, pero desde que regresó se concentra más en lo negativo, se niega a pensar que algo pueda salir bien, pero finge que sigue siendo la misma para no preocupar a los demás.
La joven basilisco colocó una mano sobre el hombro de su madre adoptiva en señal de apoyo.
—Ella no se volvió negativa, la he visto y podría decir que ahora es más realista que antes, tanto que se niega a ver el lado bueno de las cosas. Piensa que si algo le salió mal una vez, aún teniendo fe, todo lo que haga tendrá el mismo resultado.— explicó. —Luz simplemente perdió la fe en si misma.
—Oh, mi niña…— musitó la de lentes antes de cubrir su rostro. —¿Cómo podemos ayudarla?
Vee suspiró antes de continuar.
—Teniendo fe en ella, alentandola, confiando en lo que hace.— sonrió. —De ese modo quizá pueda darse cuenta de que todos sus esfuerzos están dando frutos, y de que cada error la acerca más al éxito. En adelante todo dependerá de si quiere ayudarse o seguir sumergiéndose en su propia miseria.
Camila asintió y tomó la mano de su hija para después besar su frente, provocando que la menor se sonrojara levemente.
Aún no se acostumbraba a ese trato tan amoroso de su parte.
—Eso haremos.— sonrió. —Gracias mija, realmente me has dado esperanzas.
—No fue nada, señora…— al notar la mirada inconforme de la morena, negó. —Quiero decir, no tienes nada que agradecer, mamá.— murmuró y se alejó. —B-Bueno, iré con ellos a la cabaña, quizá les pueda ayudar en algo.— sonrió. —Y descuida, estaré ahí para Luz, no la dejaré sola en ningún momento.
—Gracias hija, por favor, cuídala.
Vee asintió y, tras darle un abrazo rápido, salió de su hogar sin más tiempo que perder.
Su hermana la necesitaría y se aseguraría de estar ahí para ella.
Semana y media había pasado desde que encontraron una posible solución a su problema, donde tras idear un plan más estructurado, comenzaron con la recolección de materiales para poder empezar a armar el portal que, si funcionaba, podría llevarlos de regreso a su hogar. Los jóvenes brujos se encontraban realmente entusiasmados por su avance, pero cierta morena no parecía muy convencida a pesar de haber sido ella quien propuso aquella idea.
Estaba asustada.
Un suspiro brotó de sus labios en un intento por calmarse, aún así sabía que sería inútil.
—Listo, sólo queda colocar las ruedas de hámster y conectar los cables de las ruedas al marco de la puerta, luego dejamos que nuestros palismanes suban y que comience la magia.— explicó con ánimo la de cabellera morada, quien guiaba a sus amigos para que fueran colocando los materiales en el orden que se indicaba según los planos. —Luz, ¿estás bien?
La mencionada terminó de insertar los conectores a las ruedas y sonrió lo mejor que pudo.
—¡Claro! Sólo estoy un poco nerviosa, ya sabes, puede que hoy sea el día y realmente no sé qué le diré a Eda cuando la vea, eso si ella no está…
—Todos están a salvo, el hechizo de drenado se detuvo a tiempo, seguro recobraron la conciencia y lograron escapar del coleccionista.— interrumpió la de cabellera morada mientras acariciaba con ternura la mejilla de su amada. —No sé cuántas veces tendré que repetírtelo para que estés tranquila.
Tras volver a suspirar, la morena colocó una mano sobre la de Amity.
—Las veces que sean necesarias, hasta que pueda comprobar que realmente es así.
—Confía en mí, soy una bruja, mi intuición nunca falla.— sonrió. —Además, no sólo se hacer abominables, también tengo de herencia los conocimientos de una oráculo, así que créeme, todos están bien, y estaremos mejor cuando terminemos con ese niño Dios.
Una pequeña sonrisa surcó los labios de la menor, quien se acercó para besar la frente de su novia en agradecimiento.
—¿E-Eso por qué…?
—Por ser muy paciente conmigo, apoyarme, y estar aquí, a mi lado.
La joven bruja no pudo evitar sonrojarse, y antes de poder responder, un carraspeo a sus espaldas captó la atención de ambas.
—Odio interrumpir tal muestra de afecto, pero agradecería que nos apoyaran con los últimos detalles del portal, ya después si quieren pueden seguir dándose besitos o lo que sea que hagan las parejas.— habló cierto rubio, quien se encontraba cruzado de brazos.
Luz comenzó a reír antes de darle el cable que sostenía con su mano libre.
—Conectalo al marco de la puerta, justo del lado izquierdo, que Gus conecte el derecho y Willow junto con Vee conecten los de abajo, después que suban Flapjack, Emmiline, Clover y Ghost a su respectiva rueda, por favor.— indicó, haciéndole señas al mayor, quien bufó.
—Esperaba otro tipo de ayuda, pero está bien, ya me la cobraré, Noceda.— murmuró mientras se alejaba.
Por su parte, ambas jóvenes rieron antes de continuar con su labor, acomodando las ruedas a una buena distancia, pues Willow les había comentado que corría el riesgo de que explotara si se sobrecargaba, un pequeño detalle sin importancia, según ella.
—Ya está listo, necesitamos que la fuente de energía sea precisa y llegue sin interrupciones, así que, por favor amiguitos, corran con todas sus fuerzas, no se detengan hasta que el portal se abra, y en cuanto crucemos Willow los atraerá hacia nosotros con una liana.— les explicó a los pequeños, quienes se encontraban ya sobre su respectiva rueda. —No teman, nosotros jamás los abandonaremos.
Cada talismán asintió animadamente, y tras recibir más instrucciones de la morena, comenzaron a correr cuando sus respectivos dueños se encontraron a una distancia considerable. Aún así la puerta parecía no reaccionar.
—Luz…
—Vee.— interrumpió. —Si esto funciona, dile a mamá que me perdone por no cumplir mi promesa.— murmuró sin mirarla, manteniendo su atención sobre la puerta que, para sorpresa de todos, había comenzado a brillar tenuemente.
Al notar esto, los palismanes aceleraron el paso, ocasionando que aquel resplandor se volviera cada vez más fuerte, pero en consecuencia ellos se estaban sintiendo débiles. Su energía estaba agotándose.
—Creo que deberíamos parar, ellos no se ven nada bien.— musitó Hunter en el oído de la menor, quien negó.
—Estarán bien, sólo un poco más, el portal ya se está abriendo, lo vamos a conseguir.
El rubio la miró con sorpresa al escucharla. Ella definitivamente no había dicho que consumirían hasta la última gota de su energía vital.
Eso no era parte del trato.
—Dijiste que si ellos se veían mal nos detendríamos, si seguimos así estaremos en las Islas, pero nuestros paliamigos no vivirán para acompañarnos.— advirtió mientras colocaba una mano sobre su hombro. —Detén esto o yo mismo lo haré.
—Hunter, será mejor que no intentes nada o te juro que voy a…
—¡Cuidado!
Ambos jóvenes detuvieron su discusión ante el grito de Amity, quien señaló los cables que se encontraban haciendo cortocircuito, por lo que, sin perder más tiempo, el ex-guardia ayudó a los palismanes, que no podían detenerse debido a la velocidad, para que pudieran salir rápidamente antes de que hiciera explosión, quedando todo en no más que un gran susto.
Luz llevó ambas manos a su boca mientras veía con horror los rostros pálidos de los pequeños, quienes también lucían verdaderamente agotados. Ella por un momento pensó en consumir toda su magia sin detenerse a pensar en las consecuencias.
No pensó en nadie más que ella y lo que obtendría si el portal funcionaba.
Hunter la miró con decepción mientras se acercaba a la morena, aprovechando que sus amigos se encontraban recogiendo aquel desastre.
—Entiendo que estas desesperada, pero esta claramente no era la forma, y lo sabes, Luz.— murmuró. —Si esos cables no hubieran hecho cortocircuito tú jamás te habrías detenido, ¿o si?— ella desvió la mirada sin decir nada. —Sólo piensa en lo que pasó y decide si realmente quieres seguir adelante con esto, pero no a costa de sacrificar a tus amigos. No seas como él.
La joven no pudo evitar sentir una pequeña punzada en el pecho ante las palabras de su amigo, quien tras decirle aquello pasó de largo, dejándola sola con su culpa. Nuevamente se había equivocado.
«¿Pero qué estoy haciendo?»
—¿Luz?
Sintió su respiración agitarse y su garganta cerrarse, ocasionando que el respirar se le dificultará y las ganas de llorar aumentarán. Sabía que su amigo tenía razón, estaba cegada por la desesperación, lo que no dejaba que pensara correctamente en ese momento.
—Luz, respóndeme, ¿estás bien?
La mencionada posó su mirada sobre la de su hermana adoptiva, quien la sostenía de los hombros y le observaba realmente preocupada.
—Luz, por favor, dime algo, ¿te lastimaste? ¿Quieres que vaya por Ami…?— sus palabras quedaron en el aire, pues de la nada aquella joven se lanzó a sus brazos en busca de consuelo. —¿Te duele algo?
Una negación por parte de la menor fue todo lo que recibió como respuesta, y sin querer presionarla más, decidió corresponder a su abrazo mientras acariciaba con delicadeza su corta cabellera.
—Vayamos a casa.
Tras contarle lo sucedido a la joven pelimorada, Vee se retiró del lugar en compañía de su hermana, quien insistía en quedarse para poder ayudar a recoger el desastre, sin embargo, Amity fue quien la tranquilizó y alentó a irse, pues sabía que en ese momento no estaba bien, y si buscó refugio en la basilisco era porque realmente necesitaba de su familia en ese momento.
Así que, no muy convencida, la morena término yéndose a su hogar mientras el resto se encargaba de limpiar el desastre ocasionado por la pequeña explosión.
—¿Mijas?— cuestionó confundida la mayor de los Noceda al verlas entrar. —¿Qué ocurrió? ¿Está todo en orden?
Luz levantó la mirada, y al posarla sobre su madre no pudo evitar correr en su dirección para abrazarla y comenzar a llorar.
—El portal colapsó, no abrió por completo debido a una falla en el cableado, al parecer hubo una sobrecarga de magia que ocasionó un cortocircuito y… Una pequeña explosión.— explicó Vee.
Por su parte, la mayor no pudo evitar preocuparse ante lo último, pues hasta ese momento notó que sólo ellas dos habían regresado.
—Descuida mamá, ellos están bien.— le tranquilizó la basilisco. —Se quedaron a limpiar el desastre, pero traje a Luz porque, bueno, ella no está bien con lo que pasó.— murmuró. —Todos se habían ilusionado al pensar que el portal estaba abriéndose, además de eso los palismanes casi…
—F-Fue mi culpa.— sollozó Luz aún en brazos de su madre.
—Oh cielo, no fue tu culpa, simplemente hubo un error de cálculo, o la velocidad fue tanta que sobrecargo todo, así que no te eches la culpa de esto, porque no tuviste nada que ver.
La morena negó mientras se aferraba a la blusa de su madre sin dejar de llorar.
—Si yo le hubiera hecho caso a Hunter nada de esto habría pasado.— musitó. —Los palismanes estaban débiles, a nada de perder toda su energía, él lo notó y entonces me pidió que los detuviera, pero no le tomé importancia, ignoré lo que me decía y gracias a eso casi provoco la muerte de esos pequeños, de no ser por el cortocircuito ellos…
—Luz, respira.— interrumpió la mayor mientras acariciaba su espalda. —Escucha, no te justifico ni apruebo lo que hiciste, pero tampoco digo que no puedas cometer errores, esta vez ese incidente evitó una tragedia, y es por eso que debes aprender de esto, ahora sabes tus límites y lo que puedes llegar a hacer estando aturdida por la tristeza o la desesperación, así que si vuelves a pasar por algo así escucha a quien te haga ver tu equivocación, ya sea Hunter, Willow, Gus, Vee, tu novia o yo, pues ten presente que nosotros si te corregimos es por tu bien y porque nos preocupas.— tomó del mentón a la menor para poder levantar su rostro. —Eres fuerte, valiente, inteligente; tienes muchas cualidades, pero también defectos, así que no te salvas de errar, por más que intentes no cometer más errores, lo harás, sin embargo, te repito, debes aprender de ellos, ¿está bien?
Un mudo asentimiento fue lo que recibió como respuesta por parte de la joven, quien continuaba sollozando. Sabía que su madre tenía razón, pero aquella culpa que la carcomía no la dejaba en paz.
Un pequeño sonido proveniente de la puerta captó su atención, y luego de que la basilisco abriera, cierta pelimorada ingresó al hogar en compañía de sus amigos.
—Disculpen la demora, intentamos acomodar todo como estaba, pero no fue fácil ocultar las quemaduras que los cables hicieron y… ¿Luz?— la mencionada sonrió mientras se limpiaba las lágrimas. —¿Estás…?
—Sí, estoy bien, no te preocupes linda.
Amity suspiró antes de acercarse a su novia, quien la observaba con tristeza.
—Todo estará bien, no pasa nada.— murmuró a la vez que tomaba y colocaba uno de los castaños mechones de su novia tras su oreja. —Éramos conscientes de que esto podía no funcionar y nos arriesgamos; ahora sólo queda buscar lo que falló, solucionarlo, y volverlo a intentar, pero esta vez tomando las cosas con más calma.
Camila asintió.
—¿Ves? Es lo mismo que te decía, de los errores toca aprender mija.
—Lo sé mami, es por eso que encontraré otra manera para volver, sólo necesito…
—Batata, entiendo como te sientes, pero creo que sería mejor dejar de divagar por un tiempo.— interrumpió la de dorada mirada. —Está claro que necesitamos un descanso, pasamos mucho tiempo con la elaboración de este portal, y si a eso le sumamos la escuela, los ensayos de la obra, y nuestros clubes…— hizo una pequeña mueca. —Nos hace falta descansar, al menos dos días.
Willow apoyó las palabras de la joven bruja, pues tenía en cuenta que sus trabajos también consumían gran parte de su energía.
—Amity tiene razón, descansemos, por hoy, ya luego veremos qué hacer.— la morena estaba por negarse, pero la azabache continuó. —El sol también saldrá mañana, no seas impaciente e intenta relajarte.— sugirió. —Podríamos ver alguna de esas películas tuyas, o quizá quieras salir con Amity a dar un paseo.
Luz bajo la mirada. Realmente no sabía qué hacer; entendía la preocupación de sus amigos por ella, pero aún así no se sentía merecedora de aquel trato, no cuando ella casi se convierte en lo que tanto juró destruir. No podía con la culpa.
Su mirada se cruzó por un momento con la del rubio, quien ahora no la veía con decepción, más bien su mirada reflejaba preocupación y comprensión.
La había perdonado.
—Les tengo una idea mejor.— habló la veterinaria, quien de su bata de trabajo sacaba un pequeño folleto.
—Dime que no es un campamento.— murmuró la castaña, provocando que su mamá riera mientras negaba.
—Tranquila, es algo que puede gustarles.— aseguró a la vez que les enseñaba el papel. —Hoy es Halloween, por lo que se está organizando un pequeño festival para festejar la ocasión.— explicó. —Ustedes podrían ir si gustan, así se distraen, al menos por esta noche.
Una mueca se dibujó en los labios de la morena.
—Algo escuché al respecto en la escuela, incluso el club de atletismo realizará una fiesta con apoyo de los demás clubes en la casa embrujada, me invitaron pero no sé si…
—Vamos.— alentó la pelimorada. —A mi me invitaron también, ya sabes, por las porristas y el club de robótica, entonces supongo que los demás fueron invitados también.
El resto de sus amigos asintió, pues esa misma semana se les había hecho la invitación formal para asistir al evento, sin embargo, ninguno confirmó su asistencia debido a que no sabían lo que pasaría con el portal que intentaron crear. Ahora no tenían problema alguno para presentarse.
—No sé.— repitió. —Además, es una fiesta de disfraces, y sí tengo disfraces, pero Gus y Hunter no creo que quieran disfrazarse de Hécate y Azura.— murmuró.
Ambos varones intercambiaron miradas y se alzaron de hombros.
—Sólo si yo soy Azura.— accedió el moreno.
Amity rió antes de tomar la mano de su novia, quien seguía sin convencerse.
—Vamos, Luz, apuesto a que será divertido.— sonrió. —Y si nos ponemos a pensar, sería como una cita triple.— habló con emoción. —Ya sabes, iríamos tú y yo juntas, Gus le haría compañía a Vee, mientras que Willow estaría con Hunter.
Los últimos no pudieron evitar sonrojarse gracias a las palabras de su amiga, gesto que no pasó desapercibido para la pelimorada y la veterinaria.
—¿Entonces?
Un suspiro brotó de los labios de la menor, quien luego de unos segundos asintió resignada.
—Pero sólo un rato.
Todos festejaron ante la respuesta de su amiga, y sin más tiempo que perder comenzaron su búsqueda en el sótano para encontrar algún disfraz que pudieran usar esa noche, en especial los varones, quienes tenían más difícil la tarea, ya que se les había encomendado buscar entre las pertenencias del padre de Luz, lo cual les incomodaba, pues no se sentían dignos de hurgar entre las pertenencias de alguien tan especial para ella y su tutora, pero la mayor insistió tanto que no tuvieron más opción que aceptar.
Fue así que pasaron toda la tarde buscando caja por caja, hasta que encontraron algo que les quedaba y les gustaba, siendo de ese modo que Gus terminó disfrazándose de balde, Willow de catarina (aún cuando su miedo hacia dicho escarabajo era grande, se mentalizo en que sólo usaría ese disfraz por poco tiempo, animandose a ponérselo), Hunter acabó usando un traje de gato negro, Luz decidió utilizar un disfraz inflable que era de su padre, mientras que Vee simplemente optó por adoptar su forma de basilisco, después de todo en esa fecha nadie notaría algo diferente en ellos.
Una vez estuvieron listos, se encontraron en la sala, donde llevaban más de media hora esperando a cierta joven de cabellera morada.
Se les estaba haciendo tarde.
—Ella me dijo que sólo le faltaba peinar su cabello, no entiendo porque tarda tanto.— murmuró Willow, quien se encontraba caminando de un lado a otro.
—Bueno, su cabello es un poco corto, seguro le cuesta arreglarlo.— defendió la morena mientras se ponía de pie. —Iré a ayudarle con eso.
La azabache sonrió antes de asentir.
—Por favor, si llegan a necesitar ayuda sólo grita y subiré, sé muy bien lo difícil que puede ser lidiar con su cabello.
Luz suspiró, y tras confirmarle se dirigió a las escaleras, no logrando subir, pues alguien se encontraba frente suyo obstruyendo el paso.
—Estoy lista.
Los presentes voltearon para ver el disfraz de su amiga faltante, sin embargo, quedaron boquiabiertos al verla.
Eso era incómodo.
—Terminemos con esto.
Una sonrisa nerviosa surcó los labios de Luz al levantar la mirada, rascándose la nuca sin saber bien qué decir.
—Jamás me había sentido tan en conflicto en mi vida…— susurró para luego carraspear. —Hermosa, el disfraz está bien, sólo no entiendo por qué decidiste disfrazarte de tu ma…— al ver su mirada cansada corrigió. —Quiero decir, ¿por qué Odalia?
La de ahora cabellera verde sacó el celular de su novia para verlo y responder a su pregunta.
—Bueno, aquí leí que la gente humana se disfraza de entidades horribles y malvadas en Halloween, así que…
Ante esa respuesta Luz sonrió.
—Ams, normalmente nos disfrazamos de cualquier persona u otra cosa que nos guste, no era necesario vestirte igual a… Ya sabes.
—Oh, entiendo.— suspiró con alivio para luego quitarse la piedra de ocultamiento hecha por Gus días atrás. —Ni siquiera podía mirarme al espejo.— bufó.—Supongo que iré a ponerme mi primera opción entonces.
Los jóvenes asintieron frenéticos, realmente había sido incómodo verla vestida como su madre, en especial porque realmente se parecía a ella, claro, a excepción del color de ojos y cabello. Eran muy idénticas.
Quedando envueltos en un tenso silencio aguardaron pacientes a que su amiga regresará nuevamente, sólo esperaban no verla disfrazada esta vez de su padre, porque ahí definitivamente Luz acabaría más en conflicto.
—Ahora si, supongo que esto es mejor.
Con cierto temor la castaña le miró, sonriendo enternecida al verla vestida de gato blanco, igual a Ghost, su paliamigo.
—Definitivamente.— respondieron al unísono mientras reían.
La morena mayor bajó las escaleras con una cámara en mano para luego llamar la atención de los menores y pedirles con entusiasmo que se juntaran para poder tomarles una fotografía de recuerdo.
Por su parte, los jóvenes obedecieron a la veterinaria quien, tras acomodarlos, tomó aquella foto, sonriendo orgullosa al ver las deslumbrantes sonrisas de los menores.
Llevaba mucho tiempo sin verlos sonreír tan animadamente.
—Listo, váyanse o se les hará más tarde.
Un pequeño asentimiento recibió como respuesta antes de que cada uno se acercara a abrazarla para despedirse, dejando a la de lentes con una cálida sensación en todo su ser.
Jamás se imaginó que acabaría siendo madre de seis jovencitos, pero no era tan malo después de todo.
—No lleguen tarde.— advirtió mientras los veía salir. —Diviértanse.
Sí, ser madre de seis no era lo que esperaba, pero la hacía feliz, y por eso haría lo que fuera con tal de ayudarlos a regresar sanos y salvos a su hogar. Su deber a partir de ese momento era proteger aquellas sonrisas.
Y eso haría.
El camino al pueblo fue relativamente corto; al haber casi anochecido no tuvieron problema alguno para ir a pie, disfrutando así de un pequeño paseo para despejar su mente luego de los hechos ocurridos ese día. Había pasado mucho y quien parecía haber resentido más su fracaso era Luz, pues en todo el camino permaneció alejada del resto, sin hablar con nadie.
No podía seguir así.
Amity, preocupada por la actitud de su novia, le esperó para poder caminar a su lado, sin embargo, la morena se encontraba tan sumida en sus pensamientos que ignoraba la presencia de la menor.
—La luna se ve hermosa hoy, ¿no crees?— murmuró en un intento por hacer conversación, captando momentáneamente la atención de su amada, quien le sonrió.
—Sí, aunque no más que tú.
Un pequeño sonrojo cubrió las mejillas de la pelimorada ante la respuesta de la castaña.
—Luz, deja de hacer las cosas difíciles.— murmuró un tanto apenada para luego carraspear y tomarla de la mano. —¿Qué puedo hacer para animarte?
La joven enarcó una ceja intentando parecer confundida, aún así sabía perfectamente porque se lo decía. No había sido muy buena disimulando al parecer.
Suspiró.
—Sí, hay algo, pero ya lo estás haciendo.— al notar que su pareja no entendía, aclaró. —Quiero decir, ya me animas lo suficiente con el simple hecho de saber que existes, Amity.— sonrió. —Así que estás haciendo un excelente trabajo, sigue así.— le guiñó un ojo mientras entrelazaba sus dedos.
Por su parte, la joven bruja no pudo evitar sentir su corazón latir frenético ante las palabras de la menor.
—Oh vamos, Luz, detente.— murmuró levemente sonrojada. —Se suponía que yo debía animarte.
—Bueno, técnicamente te hice preocupar con mi actitud, así que…
La pelimorada llevó la mano de la castaña hacia sus labios para así depositar un pequeño beso sobre el dorso de la misma, haciendo estremecer a la mencionada por tan inesperada acción.
Mientras tanto, la de tez blanquecina sonrió. Cada día que pasaba más crecía su amor y admiración hacia la morena. Ella era realmente increíble.
—Es normal que me preocupe por ti, eres mi novia, una de las personas que más quiero, y realmente me duele verte así.— suspiró. —Me hace sentir tan impotente no saber como ayudarte y hacerte entender que ambas podemos compartir la carga.— le recordó lo mismo que solía decir cada vez que tenía la oportunidad. —No estás sola, ¿qué es lo que tú me dices cuando me rehúso y hago caso a mis pensamientos negativos?
—Podemos hacer esto juntas…
Amity asintió.
—Podemos hacer esto juntas.— repitió. —No tienes la obligación de mantenerte fuerte por nosotros, créeme que brillas incluso sin la luz de la luna, y tu sola presencia nos da esperanza; sabemos que tarde o temprano regresaremos a nuestro hogar, pero necesitamos tomar las cosas con calma, presionarnos sólo nos hará errar más, ten paciencia, al menos por hoy trata de disfrutar la noche, mira a tu alrededor y disipa esa negatividad.— sonrió. —Recuerda, no estás sola, me tienes a mi y a los demás, juntos encontraremos una solución, pero por ahora descansemos, ¿está bien?
Luz asintió antes de abrazar con fuerza a la joven, quien correspondió gustosa aquel gesto.
—No sé como agradecerte todo lo que haces por mí.— murmuró para luego separarse y juntar su frente con la de Amity, quien negó.
—Con verte sonreír me basta…. Pero si quieres agradecerme con un beso tampoco me molestaría.— susurró lo último inconscientemente, provocando que la menor riera y se sonrojara levemente.
—En ese caso, permíteme agradecerte, batatita.
La morena acercó más su rostro al de la pelimorada, quien podía sentir como sus narices rozaban suavemente y sus respiraciones se mezclaban. Aquella era una atmósfera digna de uno de los libros de romance que tanto amaban leer.
Sin embargo, tal como en esas escenas llenas de cliché, alguien arruinó su momento con un carraspeo, obligándolas a separarse y mirar con el rostro totalmente rojo hacia sus amigos, quienes las veían con una sonrisa un tanto burlona.
—Señoritas, lamento haber interrumpido su sesión de besos nocturna, pero llevamos más de cinco minutos esperando a que terminen de hablar y se den cuenta de que ya hemos llegado a nuestro destino, así que cuando quieran podemos ir entrando.— anunció el rubio.
—O podríamos dejarlas a solas si así lo desean, no hay prisa.— sugirió Willow mientras le daba un leve codazo al de mirada rojiza.
—N-No, descuiden, vayamos adentro, hace un poco de frío aquí afuera y…— la pelimorada suspiró para luego aferrarse a la mano de su pareja. —S-Sólo entremos.
El grupo de amigos, sin decir nada más, entró al lugar donde se llevaba acabo la fiesta a la que habían sido invitados, permitiéndose observar a su alrededor, notando como varios de sus compañeros se encontraban ahí, algunos conocidos, otros no tanto; la mayoría de los presentes se encontraban bailando de manera extraña a ojos de los jóvenes brujos, quienes hacían el esfuerzo por no tropezar con los presentes, pues la iluminación del lugar era realmente tenue.
No sabían que las fiestas humanas serían así de extrañas.
—L-Luz, creo que algo se está incendiando, hay mucho humo.
La mencionada negó mientras le dedicaba una pequeña sonrisa a Gus, quien se encontraba oculto justo detrás de Hunter y Willow.
—Tranquilos, nada se está incendiando, es sólo una máquina de humo la que causa el efecto, es muy común en fiestas de este tipo, así como las luces bajas y la música a todo volumen.— les tranquilizó alzando la voz para que lograran escucharla. —Sólo no beban ni coman nada que parezca sospechoso o les dé algún desconocido.— aconsejó, y tras verlos asentir siguieron avanzando hasta llegar a un sitio poco concurrido, donde no hubieran personas bailando y empujando por doquier.
Realmente odiaba las fiestas.
El motivo por el cual Luz no quería asistir era porque no estaba de humor, pero también porque los eventos de ese tipo le traían malos recuerdos. Ella siempre había sido el centro de atención en las fiestas de su salón a las que su madre la obligaba a asistir, pero no por un buen motivo, más bien porque todos aprovechaban para molestarla, jugarle un sin fin de bromas y hacerla sentir miserable hasta por respirar. Por eso jamás salía, y si le insistían terminaba escapando a la biblioteca hasta que la hora en que su madre pasara por ella llegara.
No, definitivamente no la había pasado nada bien.
Una sonrisa se dibujó en sus labios al sentir como su novia la jalaba hacia la pista de baile, y dejándose llevar por ella comenzaron a bailar al peculiar estilo de las Islas Hirvientes. Finalmente había notado que no estaba sola, y si alguna vez lograron hacerla sentir inferior ya no permitiría que volvieran a tratarla de esa manera, no cuando tenía amigos en quienes apoyarse y a los que apoyar.
La frase que tantas veces le dijo su mentora estaba cobrando cada vez más sentido en su día a día. Los raros deben mantenerse unidos.
De ese modo las horas fueron pasando, entre risas, baile, bromas y nuevos descubrimientos sobre fiestas juveniles humanas; el grupo de amigos logró divertirse más de lo que esperaron, perdiendo así la noción del tiempo y quedándose ahí un poco más de lo planeado, pues habían pensado en quedarse mínimo una hora antes de irse a pedir dulces.
Igual estaban pasando un agradable momento entre ellos.
—Iré por un poco de esa bebida rara, ¿quieres una?
La morena negó y, tras besar su mano, dejó que la joven de dorada mirada se marchara por ponche. Realmente debía estar sedienta luego de haber bailado pieza tras pieza con ella.
Nunca se había divertido tanto.
—Oigan, ¿entonces vamos a la cabaña abandonada del bosque?— cuestionó una voz ajena a sus espaldas. —Dicen que es un buen lugar para visitar esta noche.
—¿Por qué?— respondió alguien más.
Al percatarse de que era una plática ajena, la castaña decidió ir con su pareja, sin embargo, en cuanto escuchó que aquella conversación tenía que ver con la cabaña situada a poca distancia de su hogar, prefirió escuchar hasta el final.
—¿No has oído los rumores?— preguntó con asombro. —Dicen que hay fantasmas en ese lugar.— murmuró. —Hace días escuché que Brad y algunos miembros del equipo de rugby se habían juntado para entrenar en el bosque de noche, pero al pasar por la cabaña comenzaron a escuchar ruidos extraños, algo así como quejidos, rasguños y el rechinar de la madera; ellos juran que fueron pasos, por eso mismo ya no salen a correr cerca de ese lugar, prefieren reunirse ahora en el parque.— contó. —Pero yo soy de las que se niegan a creer hasta ver con sus propios ojos las pruebas, así que planeo ir hoy a la cabaña, ¿quién viene conmigo?
Luz meditó para sus adentros las palabras de aquella desconocida. No quería hacerse ilusiones, pero cabía la posibilidad de que aquellos ruidos fueran producto del portal, y que quizá, sólo quizá, éste pudiera estarse abriendo poco a poco, provocando, en el proceso, esos extraños sonidos dentro de la cabaña del bosque.
No estaba segura, pero era una posibilidad, y para confirmar sus sospechas tendría que hacer lo único que cualquier persona dentro de una película de terror haría.
Ir hacia el peligro.
—Perdona si me tarde, había demasiada gente, pensé que jamás tendría mi… ¿Luz?— la mencionada salió de sus pensamientos al escuchar como su amada le llamaba.— ¿Estás bien?
Ella asintió, para luego tomar la mano libre de Amity antes de esbozar una gran sonrisa, provocando que la menor le mirara con desconfianza.
—Mejor que nunca, hermosa.— respondió. —Por cierto, ¿tienes planes para después de la fiesta?— al verla negar, su sonrisa se amplió. —Me gustaría que me acompañaras a un lugar.
Después de media hora el grupo de amigos finalmente se había decidido a ir en busca de dulces a las casas donde aún hubiera una luz encendida, por lo que, tras enviarle un mensaje a su tutora por medio de la castaña, los jóvenes prefirieron separarse, para de ese modo obtener más dulce y acaramelado botín.
Mientras tanto, cierta morena, en compañía de su novia, optó por desviarse del camino acordado, tomando un pequeño y rápido atajo que las llevaría en dirección al bosque, haciendo una parada en la cabaña donde habían intentado hacer funcionar un portal esa mañana.
Amity se mantenía aferrada a la mano de su novia, quien la guiaba en todo momento, sin explicarle aún a dónde irían exactamente.
Estaba confundida.
Una vez se vieron a poca distancia de la desgastada cabaña, la joven bruja frunció el ceño un tanto confundida antes de soltarse del agarre que su pareja mantenía sobre su mano.
—Batatita, sé que accedí a venir contigo sin objetar, pero, por favor, dime… ¿Qué estamos buscando aquí exactamente?
La castaña tomó nuevamente su mano para mantenerla cerca cuando notó que se acercaron por completo a la cabaña abandonada del bosque.
—Mientras estábamos en la fiesta escuché como varias personas decían que desde hace semanas, por la noche, escuchaban ruidos extraños provenientes de este lugar.— explicó. —Eso despertó mi instinto curiosesco.— confesó. —Me pregunto si el portal se está reactivando y es por eso que ocurre esto… Aunque también podría ser otra cosa, como animales.
Amity asintió.
—Tienes razón, igual no está de más echar un pequeño vistazo, así nos sacamos de dudas.— aprobó. —Pero demonos prisa, quedamos en vernos frente al parque una vez acabaramos de recolectar dulces.
Tras recibir un asentimiento por parte de Luz, ambas, en complicidad, se dedicaron una sonrisa. Entraron al lugar iluminando, con la linterna del celular de la castaña, el interior de la cabaña, pues al ser de noche, casi madrugada, todo estaba oscuro. Daba miedo, tanto que el panorama parecía sacado de una película de terror, esas que su madre y Vee tanto adoraban ver.
—Yo no noto nada raro.— habló la pelimorada, quien veía por todos lados en busca de alguna anomalía. —¿Segura que hablaban de este lugar?
La castaña suspiró.
—Si, mencionaron que esos ruidos provenían de la cabaña abandonada en el bosque, y esta es la única que hay por los alrededores.— respondió. —Los que se dieron cuenta de que algo extraño pasaba dijeron que oyeron quejidos, gruñidos y el rechinar de la madera, como si alguien se paseara de un lado a otro.— explicó. —Igual si esperamos un rato quizá…
Un pequeño goteo interrumpió sus palabras, pues vió claramente como una extraña y oscura sustancia caía del techo, por lo que iluminó con su linterna el suelo, llamando así la atención de su pareja.
—¿Qué pasa?
Nuevamente otra gota cayó, esta vez frente a la de ojos dorados, quien comenzó a levantar el rostro para ver en dirección al techo.
—¡Espera, no mires hacia arriba hermosa!— exclamó mientras la tomaba de las mejillas para evitar que levantara la mirada por completo.
—¿Por qué?
Luz había comenzado a temblar. Estaba asustada.
—Es algo típico en las películas de terror, si miramos hacia arriba algo nos atacará, así que lo más seguro por ahora es…— sin perder tiempo la sacó a empujones del lugar y, después de dar un último vistazo, cerró la puerta, suspirando aliviada una vez se encontraron seguras, caminando de nuevo, esta vez para alejarse de esa cabaña.
—¿Qué era eso?— preguntó la joven bruja en cuanto se encontraron a una distancia considerable del lugar.
La castaña se alzó de hombros pensativa.
—No lo sé, parecía agua, pero en realidad la sustancia se veía más viscosa.— murmuró. —Probablemente haya sido la suciedad, esa cabaña ha estado abandonada por siglos, es probable que las tuberías estén rotas y eso ocasionará el goteo.— asintió ante su propia respuesta, como si intentara convencerse de aquello. —La otra opción es que realmente hay fantasmas ahí y eso era una especie de monstruo esperando a que voltearamos para comernos vivas.
Amity la miró con miedo mientras su rostro parecía perder más color y su cuerpo calor, pues pudo sentir el frío de su mano cuando tomó la suya.
—B-Bueno, digamos que es lo primero.— sonrió. —Deberíamos hacer algo para solucionar ese problema, no sé, quizá podríamos darle mantenimiento a la cabaña y cuidarla de ahora en adelante.— sugirió. —No podemos arriesgarnos a que termine derrumbándose, por el momento es nuestra única salida.
Luz asintió.
—Tienes razón, podríamos ir mañana después de clases o el fin de semana, así vemos cuántas cosas habría que reparar.
La pelimorada apoyó su idea, y tras meditar algo en lo que había estado pensando esos últimos días, continuó.
—Oye batatita, ahora que lo pienso, en tu sótano ya no cabe casi nada sobre la investigación, ¿cierto?— la castaña, después de pensarlo un momento, negó. —Entonces, no sé qué opines, pero ¿qué tal si, luego de reparar la cabaña, mudamos todo lo que tenga que ver con nuestra investigación a ese lugar?— propuso. —De ese modo podríamos estar más al pendiente sobre lo que ocurra y desmentir el hecho de que hay fantasmas rondando.
Al escuchar su sugerencia, Luz asintió con emoción.
—¡Me parece una idea excelente!— sonrió. —Mañana mismo organizaré las carpetas que tengo de información y le pediré a Hunter que me ayude a sacar la pizarra para llevarla hasta la cabaña, de ese modo dejaré el sótano como estaba antes y, no sé, quizá podría proponerle a Hunter que él junto a Gus se muden ahí para mayor comodidad suya, pues asumo que dormir en la misma habitación con cuatro chicas no es fácil.
Ambas rieron ante eso último, recordando las veces en que tuvieron que sacarlos de la habitación para así ellas poder alistarse cada mañana antes de ir a la escuela y por las noches antes de dormir. Realmente apreciaban sus esfuerzos por no molestarlas, pero estaba claro que ellos también necesitaban un poco más de espacio.
—Entonces así lo haremos, pero esperemos a mañana temprano para comentarlo, ahora deberíamos ir a pedir los dulces que podamos antes de que se haga más tarde.— sugirió la pelimorada una vez llegaron al lugar donde sus amigos las habían dejado minutos atrás.
Luz asintió y, tomada de la mano de su novia, se dirigió con ella al centro para ir a recolectar caramelos.
Aquel día no había sido del todo gratificante para nadie, menos para la morena, quien realmente no dejaba de sentirse culpable por los errores que no dejaba de cometer, sin embargo, parecía haber entendido que no siempre saldrían las cosas a su favor, que necesitaba errar para comprender lo que estaba haciendo mal, corregirlo y nuevamente volver a intentarlo; finalmente se sentía lo suficientemente segura para seguir intentando hasta conseguir encontrar una salida, y justo en ese momento se le presentaba una posible oportunidad para conseguirlo, pero sabía que no lograría hacerlo sola, por eso mismo estaba dispuesta a aceptar la ayuda de sus amigos y compartir la carga, claro, esta vez tomándose las cosas con más calma, descansando e intentando ser paciente.
Ahora podía decir que su mejor amiga tenía razón, el sol volvería a salir; era mejor esperar y dejar de divagar por un tiempo. Se sentía más tranquila luego de haber hablado con su novia, quien logró hacerla entender que no tenía porque intentar ser tan brillante como el sol cuando realmente no se sentía con fuerzas, pues aunque estuviera opacada por la tristeza lograba iluminar sus vidas con esperanza y ánimos, que incluso si todo llegaba a cambiar estarían juntos para enfrentar los obstáculos que se interpusieran en su camino.
No estaban solos, se tenían el uno al otro para apoyarse. Después de todo los raros debían mantenerse unidos, ¿no?
Mientras las dos jóvenes, entre risas, se alejaban del camino que las guió al bosque, no lograron percatarse de que, justo entre los arbustos, una brillante y espeluznante mirada las observaba desde las sombras, con un profundo rencor reflejado en sus azules.
—Sólo un poco más, Caleb.
¡Hey!
¿Qué onda?
Aquí LupitaHaibara con el noveno capítulo de este proyecto :'3 cabe mencionar que nuevamente me base en unos cómics de moringmark, lo aclaro para que no hayan malos entendidos.
Bueno, antes que nada me gustaría desearles un Feliz Año, un poquito tarde, pero mejor tarde que nunca :3
Por otro lado quisiera dedicar este capítuloa SkylarkFN, una gran amiga mía que cumplió años hace unos días Te quiero mucho mija, espero te guste este capítulo, y nuevamente feliz cumpleaños
Antes de irme me gustaría decir lo que podemos aprender en base a este capítulo: Y es el hecho de que a veces solemos dejarnos llevar por la desesperación, nos sentimos tan presionados por solucionar nuestros problemas y los de las personas a nuestro alrededor que nos olvidamos de mantener vivo nuestro propio brillo, nos forzamos a sonreír, a aparentar que todo está bien, cuando realmente nosotros no estamos bien. A veces necesitamos descansar, pensar en nuestro bienestar emocional, y para eso debemos aprender a aceptar la ayuda de aquellos que realmente quieren ayudarnos. Compartir la carga no es tan malo como nos hacen pensar, no es signo de debilidad, es signo de que sabemos pedir ayuda. No estamos solos, simplemente hay que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de eso.
Una cosita antes de irme, por favor, abstenganse de comentar cosas referentes a For the Future, al menos hasta el 21 de enero, que es cuando sale OFICIALMENTE el capítulo, porfa, si ya viste el episodio está bien, pero no arruinemos la experiencia a aquellos que prefirieron esperar
Ahora sí, sin más que decirles, yo me retiro, ya saben que cualquier cosita pueden dejarla en los comentarios, yo encantada de leerlos :3
Nos leemos en otra realidad virtual y nuevamente Feliz Año
Bais~
