Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. Por el contrario la historia si es mia.

Fragmento del Capítulo 6 de El Lobo y La Bruja

Cuando el control del aeródromo estaba casi en manos de los rusos, un puñado de hombres malheridos y con pocas armas resistía la envestida de las tropas blindadas junto con la pesadilla de los francotiradores. Detrás de una ventana de un edificio a medio derrumbarse una solitaria francotiradora hacia lo propio, cambiando cada tanto de lugar. Mientras lo hacía noto que dentro de las olvidadas tropas alemanas había una enfermera, la cual corría de un lado a otro cuidando a los heridos. Le llamaba la atención que, no solo no se haya retirado, si no la tranquilidad que mostraba. Tanto estaba viéndola, que la perdió de vista cuando una ronda de artillería acabo con el lugar donde se ocultaban. Pese a que era su enemiga sentía algo de empatía, algo que no contaba Nika. Cuando el polvo se asentó, ella estaba tratando de que un joven soldado que se desangrara, intentando detener la hemorragia producto de haber perdido ambas piernas. Solo quedaban ella y el malogrado joven soldado, que ya estaba casi muerto, cuando las tropas rusas irrumpieron en el lugar. Con algo de decisión trato de tomar una maltratada MP40, pero era claro que no sabía cómo usarla, por lo que tomo una pistola alemana que le había quitado a alguien y se la puso en la cabeza. Pero antes que pudieran llegar los soldados rusos ella intento quitarse la vida, aunque el arma no funcionaba. Frustrada vio como los soldados rusos la veían con una idea distinta a la de tomarla por prisionera. Resignada comenzó a llorar en silencio ante la vista de los soldados y de una solitaria francotiradora que cerró sus ojos, respiro profundo y los abrió enfocándose en los ojos de la joven enfermera Alemana que se mostraba lo más fuerte que pudo ante su situación, pese a que las lágrimas limpiaban el polvo de su rostro. Lentamente comenzó a apretar la cola del disparador de su rifle, pero por primera vez en su corta vida de francotiradora, quito la vista de la retícula de su mira cuando el percutor acciono la bala. Los soldados rusos vieron como su pecho se sacudió violentamente mientras caía inerte de espalda y la sangre comenzaba a salir lentamente de la herida mojando su empolvado uniforme gris, luego escucharon el disparo. El indudable disparo de un francotirador con talento y a mas de 600 metros, por el segundo entre el impacto y el sonido de la muerte… Quizás su último disparo…

TRAS LA LINEA CON TU ENEMIGO

CAPITULO 1

¿QUE ME PASA?

La batalla se estaba apagando en aquel aeródromo tomado por los alemanes hacia tiempo, aun con el inminente peligro que podía resultar salir de su escondite, Nika puso su rifle en su hombro y con algo de congoja camino por los escombros que hacían de trinchera hasta su última víctima. Extrañamente la nieve había dejado de caer y en el aire aun había pequeños copos que flotaban junto a las cenizas dejadas por el fuego que iluminaba la oscuridad reinante. Todo olía a muerte y cenizas, mientras caminaba se cruzo con varios cuerpos, incluso partes olvidadas de ellos. A lo lejos el ruido de las armas sonaba como una lejana orquesta y los gemidos de los heridos como un infernal coro, que a esas alturas era tan normal como el sonido de los pájaros en los campos primaverales de su Leningrado natal. A pocos metros de llegar donde se encontraba su última víctima, vio como un soldado llego para intentar saquear algo del cuerpo, pero antes que llegara a tocarla y con su habitual cara de pocos amigos, apoyo su arma corta contra la cabeza de su camarada haciéndole entender que no podía mancillar ese cuerpo. Cuando se quedo a solas con su víctima, puso un cigarrillo en su boca y miro hacia el cielo notando como entre las nubes se podían ver algunas estrellas en el firmamento. Suspiro y prendió su cigarrillo. Aun con este en la boca se inclino sobre el cuerpo quitando el cabello de su rostro. Era como si estuviera dormida, pensó mientras se quitaba su casco. Nunca había imaginado que en vida, después de escapar de Leningrado en una barca, cambiaria así. Después de intentar ir a lo de sus abuelos en Stalingrado, nuevamente la guerra llego a ella y con ella su ingreso a esta de una manera que no esperaba al quedar sola nuevamente. En su niñez, como hija de un importante señor de Leningrado, solía ir a cazar con su padre perdices, cosa que disfrutaba y le dio la posibilidad de practicar tiro al blanco, pese a que su madre estaba en contra. Extrañaba a su madre, aun después de tratar de internarla por sus claros gustos masculinos y su desinterés por el sexo opuesto, también a su padre el cual vio por última vez después de de los primeros bombardeos alemanes sobre su ciudad. Había escapado con una de sus sirvientas y su primer amor a escondidas, pero esta murió en sus brazos mientras la fuerza Luftwaffe ametrallo su barcaza. Luego de ella no quiso enamorarse de mas nadie, simplemente se divertiría jugando con cuanta señorita se le cruzara, incluso pensó en invitar a su única amiga en Stalingrado, una piloto que a estas alturas esperaba de corazón estuviera en la cama de su comandante. Le dio una gran bocanada a su cigarrillo y tomo de su cuello si identificación militar. Era raro, ella nunca le interesaba saber quién era su víctima, simplemente su rango y mientras más alto sea mejor. Tomo de su cuello la cadena y noto que tenía un sortija de matrimonio, por el tamaño supuso que era de su esposo, aunque lo dejo donde estaba, pues las placas solo tenían números que solo los alemanes entendían. Miro en su ropa y encontró salpicado un pequeño cuadernillo con la inscripción "Soldbuch". Limpio la sangre que tenia y con la ayuda de su encendedor de bencina intento leerlo. Trato de enfocar bien la vista y recordando un poco de esas clases de alemán en sus años de instituto privado, dijo con algo de dificultad.

- Lauralei Dietrich… – Con una foto con su uniforme impecable y el cabello pulcramente atado. – eras muy bonita Lauralei…

Le comenta al cuerpo bajando el Soldbuch para observarla nuevamente. Casi por inercia acaricio su frio rostro, que parecía que fuera hecho de porcelana, bajo la cabeza con algo de pena mientras se persignaba, algo que no hacía desde que dejo el cuerpo de su antigua novia antes que este se hundiera en las frías aguas del Lago Ladoga y luego levanto la vista para darle un último vistazo antes de irse a cazar algún otro soldado. Cuando la miro de nuevo sus ojos, que apenas había visto en su mira a más de seiscientos metros de distancia, la estaban mirando con una mescla de temor y dolor junto a una lagrima que broto y cayó al frio suelo soviético.

Continuara…

Es cuando recuerdo aquel meme "¿Porque eres así?" y porque traigo otra historia cuando ya tengo bastantes abiertas como para dejar otra así… quien sabe, si alguien lo descubre me avisa!

Espero que les guste como va. Y si es un Camarada Haruka y una Michiru del Heer!

Glosario:

Lauralei: significa "seductora".

Dietrich: Este apellido es un patronímico, por lo que proviene del nombre de un ancestro familiar. Dietrich es un antiguo nombre masculino germano que significaba 'el gobernante del pueblo'.

Placas identificarais alemanas: A diferencia de las placas que todos conocemos, como las americanas, las alemanas en la segunda guerra mundial llevaban números y letras para marcar de que regimiento, función y destino tenían. Además tenían el tipo de sangre del soldado para su pronta atención medica.

Soldbuch : La llegada al poder de Adolf Hitler en 1933 daría lugar a que dos años después, ya en 1935, el Fürher , procediera a reintroducir de nuevo el reclutamiento militar y el llamamiento a filas reactivando las conocidas como Wehrersatzdienststelle (oficinas de reclutamiento militar) por toda Alemania. Así pues, por orden de edad, la población alemana fue llamada a filas como se realizaba comúnmente en España no hace tantos años cuando éramos convocados al tener 18 años para recibir instrucción en el servicio militar. En dicho centro de reclutamiento a la persona en cuestión, previa filiación a la Wehrmacht y posterior proceso de instrucción en el cuartel que les fuera designado, se les entregaba el respectivo Wehrpass el cual solía llevar foto de la persona de civil, a no ser que se tratara de una persona que previamente ya tenía carrera militar, en lo que en dicho caso se adjuntaba fotografía de la persona con el uniforme. Una vez el soldado llegaba al cuartel donde era designado, este Wehrpass era substituido por el correspondiente Soldbuch. El Wehrpass quedaba en manos de su unidad y se les entregaba a cada soldado el documento que nos ocupa, el Soldbuch en el cual se procedía a especificar todos los datos del soldado, así como graduaciones, ascensos, armas de las que se le dotaba, informes médicos, entradas y salidas de hospitales, si era herido durante la campaña, condecoraciones, etc. En definitiva básicamente todo. Información la cual poco a poco iremos viendo en este escrito cómo y en qué páginas viene reseñada cada cosa. Dicho esto lógicamente según los soldados eran conformados para servir en una u otra rama del Heer se les entregaba el correspondiente Soldbuch designado para cada una de las armas a la que fuera designado a servir.

Desde ya gracias por la oportunidad y Nos leemos