11. Te necesito
Ninguno de los personajes me pertenece al igual que la historia no es de mi pertenencia esta maravillosa historia le pertenece a Lyudhae, yo solo hago una adaptación. Lamento la demora pero como sabrán en esta época que vivimos y sin los cuidados suficientes sufrí de Covid-19 asi que por eso lees pido disculpas por este retraso en esta maravillosa adaptación y también pedirles que no bajen la guardia y vacúnense para evitar decesos asi sin mas que decir disfruten del capitulo.
===Adrien===
La herida cerro rápido, lástima que la sentía en mi corazón el médico real no la podía curar, claro que estaba molesto por haber echado de aquella forma tan descortés a Lila ella era mi consorte y por esa simple razón debía de haber sido más considerada, pero cuando hable con ella, posiblemente por costumbre, de que aquella sonrisa que me regalo en aquel inhóspido lugar, desapareció para mí en cuanto arribamos a casa.
El rey en persona vino a verme y hasta una fiesta a nivel nación se realizó por mi resucitación, aunque no pude festejar de manera completa, pues Marinette alegando sentirse mal, no se presentó a ninguno de ellos. Todos mencionaban la forma en que se arriesgo en mi búsqueda sin embargo ella seguía sin aparecerse a ningún evento.
A Plagg lo veía con cara de querer decime algo, pero siempre quedaba callado.
Pasaron varias semanas en ls que se perdió de mi vista, volvio a recluirse a si misma en su cuarto no dejando que ningún contacto humano la visitara, llegue a escuchar a los criados llamar a su ala, los aposentos del terror, pues no les gustaba ir.
Pero llego la gota que derramo el vaso, cuando me avisaron que Marinette había lastimado a Lila, quise no creerlo pero era cierto, de hecho tuvo que ser sostenidas por las sirvientas para que no atentara más contra mi hijo.
Lila me conto que recibió una invitación de voz de Tikki para tomar el té y limar asperezas pero al llegar como es su costumbre Marinette la inulto, se dijeron de palabras, Marinette nos corrió a todos y la golpeo azotándola contra las paredes.
Por primera vez la enfrente sin miramientos, y llevo mi furia al punto culminante cuando negó absolutamente todo, alego que no había hecho nada cuando tanto Marlena como las sirvientas escucharon todo lo que ella dijo y oyeron los gritos de Lila cuando la estaba golpeando.
Por primera vez la vi suplicar cuando le dije que me iba de su casa llevándome a mi hija, pero no cedí, tome todo lo que era mío y esa misma tarde abandone el palacio de jade.
Me mude a la cabaña donde se había quedado Lila cuando fue echada por Marinette, a palacio no tardo la noticia y pronto mi padre vino a verme para suolicarme que volviera a mi hogar y no pusiera en vergüenza a la princesa, pero no le obedecí.
No importaba si con aquella acción me enfrentaba al mismo rey, esa decisión la había tomao cansado de tantas estupideces por parte de su hija y si era preciso sacar a la luz toda "la felicidad" que hubo que la compadecía conociera a la princesa Marinette, que solo era una cara bonita, una especie de ángel con corazón de demonio.
Sin embargo la dureza del rey no llego, quizás estaba de acuerdo en que lo mejor para su nieta era estar lejos de su madre, aunque me cuestionaba si hice lo correcto cada vez que la escuchaba llorar en su cuarto por su mamá, cuando pedí ir verla y tenía que negárselo, pues lo correcto era que si quería a su hija Marinette tratara de saber de ella.
Fue en un dia de consejo con el rey para ver todo lo referente a la seguridad, pues la boda de la segunda princesa Alya se haría en palacio y después ambos recién casados tenían que ser llevados a los campos del sur, donde quedaba la residencia del príncipe Nino, hasta donde debían irse grandes cantidades de oro, plata, marfil y telas preciosas como parte de la dote, cuando entrando a palacio ministros y generales, algunos mirándome con desaprobación por la situación en la que me encontraba, la delicada princesa Alya sin saber de dónde salió, llego a mí y me dio tremenda bofetada que mi rostro fue volteado por ello, jamás pensé que pegara tan fuerte, el príncipe Nino la atrapo para que no me golpeara nuevamente.
Ministros y todos los presentes quedaron anonados por la acción.
-Tú tienes la culpa, solo tu
-No entiendo de que habla princesa, y no creo que sea momento que hablemo de ellos, menos frente a tanta gente.
-Siempre le pedí que te perdonara, ¿pero qué crees? Ahora entiendo su odio hacia ti- me grito, iba a contestarle cuando el ministro Xavier llego a decirnos - la sesión señores se cancela, el rey no está en disposición de atenderlos
Cuando uno de los ministros pregunto él porque
El viejo solo se limito a decir- salud
-¿El rey está enfermo?- pregunto mi padre
-Gracias al cielo celestial no
-¿Entonces?- pregunto el ministro André
-No puedo dar más explicaciones- contesto- aunque- agrego - el rey ordena al general Adrien que traiga al palacio urgentemente y sin tardanza a la princesa Emma
-¿Cuál es la prisa?- cuestione
-Es una orden real general, no discuta por ella y cúmplala- me indico el ministro quien pasando a mi lado susurro algo al oído de Alya y está se fue corriendo con él y su futuro esposo quien solo me dirigió una mirada gélida.
Me dirigí a casa, estaba llegando cuando Plagg acompañado de dos guardias peleaba con Marlena, quien no dejaba salir a Emma
-¿Qué sucede?- dije al llegar
-Señor, este subordinado suyo exige llevarse a la pequeña princesa
-¿Puedo saber para qué Plagg?- le pregunte
-Orden real, señor- dijo el Gato enseñándome un papel firmado por el rey
-Quiero saber que sucede, no dejare ir a mi hija si no estoy enterado a donde va, aunque lo ordene el rey- sentencie
-El rey lo manda general y no estoy en autorización de decir más- me contesto firme, ese gato se traía algo, su mirada no era la misma con la que regularmente me trataba, era dura molesta en parte.
-De acuerdo pero yo llevare a mi hija
-Lo siento señor, pero tendrá que confiar en mí y darme a la princesa Emma
-Has enloquecido, no hare eso, dime a que va- ordene
Dudoso emitió – la pequeña princesa ira a ver a su madre
Reí bajo- si Marinette desea ver a su hija que venga a buscarla ella y no que se ayude del poder de su padre para obligarme a que se le lleve
-La señora no puede venir- contesto dejándome preocupado
-¿Qué sucede Plagg?- pregunte
-No puedo decirle señor, ahora solo deme a su hija, la cuidare con mi vida, lo prometo.
-Trae a Emma- le ordene a Marlena, me subí al caballo y aguarde
-Si piensa ir con nosotros no creo que lo dejen pasar
-A dónde vaya mi hija, voy yo- le conteste
Asintió dudoso, y en cuanto mi hija apareció la subí en mi caballo –te la daré en la puerta- le asegure
-¿A dónde la llevas?- pregunto Lila
-Vuelvo enseguida- mencione y a galope nos dejamos de casa.
Llegamos pronto al palacio que una vez fue mi hogar, en la entrada tal como prometí, se la di y el entro acompañando a los guardias, yo di media vuelta pero para ir por los extremos del palacio y entrar por atrás, viviendo cinco años en palacio me había servido para conocerlo.
Entre por la cocina, y sin querer me encontré con la mujer del jardinero, a quien le pedí no dijera nada de mi presencia dentro
-Dime, ¿Qué ha pasado?- le pregunte
-La princesa señor- contesto
-¿Qué le sucede?- pregunte preocupado
-Se intento quitar la vida- lloriqueo
-¡QUÉ!-
-Si señor, primero fue a pedirle permiso al rey, pero este se lo negó, entonces lo que hizo a escondidas, sino fuera porque se me perdió mi alianza de boda y recordé habérmela quitado cuando le lleve agua para que se lavara, no hubiera entrado al cuarto y ya estaría muerta.
-¿Qué hizo?
-Se cortó las venas
-Hasta donde es capaz de llegar por capricho
-No es capricho, señor
-La conozco señor, y no sé si sea cierta, lo que si se es que la señora ha sufrido mucho, que desde ese día ha llorado, y más cuando no le permitió ver a su hija
-Ella ni siquiera la ha buscado
-Si la busco señor, yo fui con ella y su dama, a pedir ver a su hija y dijeron que por orden suya no la podía ver, regresamos y se puso peor, entonces pidió el permio, y se le metió esa idea sádica a la cabeza
Ahora entendía la bofetada de Alya, pero yo nunca ordene que se le negara a Emma; sabiendo que estaba en su alcoba me aventure a entrar en ella, lo hice escondiéndome, cuando pase por el área del té, vi a el rey consolando el llanto de mi hija, al príncipe Nino, la princesa Alya, Tikki y Plagg quien se percató de mi presencia y salió a detenerme
-¿A dónde va general?- me pregunto
-Sabes a donde así que no preguntes tonterías
-Señor, tendré que impedírselo y llamar a los guardias reales
-Plagg, ahora sé porque era necesaria la presencia de mi hija, quiero verla
-Usted siempre dijo que ella era mala, pero ahora no sé quién es más malo y cruel, si usted o ella…. O Lila
-¿Qué diablos dices?
-Solo le pido señor que no cierre los ojos, que este alerta y no crea que todo es negro porque pueden existir alguna mancha blanca, no se tarde…- me pidió dando vuelta regresando al área del té
Me quede pensativo a que se refería ese tonto, sin entender del todo sus palabras me dirigí a su cuarto, abrí con sigilo la puerta, algunas velas alumbraban la instancia, sino fuera porque Plagg y la mujer del jardinero decían que aún estaba viva, no lo hubiera creado, su rostro pálido sin vida, los ojos cerrados, sus muñecas estaban sobre su abdomen ambas vendadas y con algunos puntos que denotaban sangre coagulada.
El piso de su cuarto acababa de ser lavado pero aún se observaba sobre la alfombra restos de quel líquido vital que dejo que se regara sin vacilar.
Me senté a la orilla del lecho y le tome el brazo, al toque despertó sobresaltada, iba a gritar
-Shhhh tranquila, no te asustes, soy yo - le dije
-¿Qué haces aquí?- dijo incorporándose un poco
-No te esfuerces, quédate como estas – le dije impidiendo que se moviera
-¿Estoy muerta?- pregunto
-No-
-¿De verdad?
-En verdad, no estás muerta-
-Que lastima
-Estas loca
-Creo que si
-¿Por qué Marinette?, ¿Qué ganas con atentar contra tu vida?
-Mi vida- rio- no tengo vida, no encuentro entido a mi vida
-Emma te necesita
-Te tiene a ti
-No es suficiente
-Tu no quieres que este con ella
-Eso no es cierto
-No te culpo, ella necesita una mujer que la merezca, yo no, por eso muerta le serviré más
-Claro que no, ella te quiere, eres su madre
-No soy una madre… Tú lo dijiste y tienes razón
-Lo dije porque estaba molesto
-Lo dijiste, lo piensas y no eres el único, ella también lo piensa
-Claro que no
-Si.. crees que la hubiera dejado ir… yo la oí, cuando se lo dijo a Marlena, por eso no insistí, de todo lo que me has dicho hay algo cierto soy una caprichosa, una niña mimada hubiera buscado a mi padre y obligado a que regresaras a Emma, y no lo hice porque ella lo dijo, porque ella decidió seguirte y dejarme, yo se lo prometí, cuando te fuiste le dije que cuando volvieras si ella decidía que no me quería se podía ir, si no estaría conmigo… te eligió... te ganaste ese lugar privilegiado de amor y devoción de padre, algo que yo no tengo.
-No te esfuerces en hablar, está débil
-Ayúdame
-¿A qué?
-A morir
-Claro que no
-Por favor, es el último capricho que quiero, compláceme, por favor
-No, si lo hago Kagami me matara- intente bromear
-No lo hará, no sé si lee mi carta, mátame- suplico a parecer el último que trataba de jugar era yo
-Olvida esa idea- bajo la cabeza- mírame- le pedí- no puedes morir a mí también me importas
-Gracias… gracias por tenerme lastima, pero tú ya tienes lo que tanto añorabas, una esposa, una hija y otro en camino- me contesto, cierto lo tenía pero lástima que la esposa que siempre añore, fue ella y no Lila
-¿Cómo sabes lo que quiero?- le pregunte
-Quiero dormir- me pidió
-Marinette escúchame, olvida lo que dije, las personas no medimos las palabras cuando el demonio de la furia se apodera de nuestra mente, tienes que vivir, Emma necesita una mamá y esa no puede ser Lila ni porque lo intente.
No dijo más cerró los ojos, le bese las manos y la volví a dejar en la misma posición que la encontré, salí del cuarto y me dirigí al rey, cuanto me vieron entrar supieron de donde venía, Alya inmediatamente se puso de pie y Nino tuvo que atraparla para que no se me fuera encima, quien iba a creer que la princesa más miedosa de las tres fuera tan agresiva.
-Papá- dijo mi niña y fue hacia mí, la tome en brazos- mami esta malita- dijo y lloro
-Su señoría ¿puedo hablar con usted? - pedí al rey
-Adelante- me pidió
-Podría ser a solas
-De acuerdo, fuera todos- ordeno, Tikki se acercó y me pidió a Emma llevándosela
-Señor… - comencé
-Déjame hablar... - me interrumpió- mi hija me pidió dos cosas hace dos días y ambas se las negué, sin embargo, a escondidas estuvo a punto de llevar a cabo una, la segunda no quería dársela, pero, aunque esté cometiendo una estupidez, la dejare a tu decisión
-¿Cuál es esa petición?- pregunte
-Tu libertad- respondió- dime si debo hacerlo- me quede pensativo
-No lo sé- dije confundido- … No lo se
-Esta bien- respondi, tuve qye irme del palacio, caminé llevando a lado a mi caballo, no sabia siquiera que responder a lo que me dijo el rey, mi libertad consistía en que mi matrimonio con Marinette diera fin y no quería, Lila podía molestarse porque por una de sus lágrimas yo me volvía un fiel vasallo a lo que pidiese, pero no podía dejar de hacerlo.
De pronto recordé un pequeño asunto que me había sacudido cuando me lo contaron,quien negó a mi hija para que Marinette la viera, subí al caballo de un salto y a galope me encamine a la cabaña.
-¿Señor todo bien? ¿y la niña?- pregunto Marlena cuando llegue
-Nada, esta bien- le conteste -¿Fuiste tu quien le dijo a Marinette que no podía ver a Emma? Le pregunte molesto
-Señor- dijo nerviosa
-Dime estoy esperando una respuesta
Fui yo. Dijo de pronto Lila
-¿Tu?- conteste
-Si, vino como loca exigiendo llevarse a Emma, dijo que se la llevaría lejos, pensé que tu no ibas a querer eso, así que le dije que no y le impedí entrar a la casa, a pesar de que me amenazo de nuevo con hacerle daño a mi bebé
Me quede estático, no era posible, no podía ser que Lila me estuviera mintiendo de esa forma.
-¿Dónde esta Emma querido?
-No esta, se ha quedado en el palacio de jade con su madre
-señor, usted lo permitio
-Si Marlena, es más arreglada algunas de sus cosas y manda que las envíen
-Si señor- dijo y salió
-Amor ya que la niña estará con su madre, ¿no crees que podríamos ir a navegar por el rio en el bote de mi padre?, sería divertido
-Lila- le interrumpi- quiero que me digas que paso con Marinette cuando te empujo
-¿Por qué? ¿Hablaste con ella?
-Si
-Vaya ya se había tardado, no se que te haya dicho pero lo qe¿ue te conte es la verdad no lo dudes
No le conteste, no sé porque pero había una pequeña semilla de incertidumbe que se sembró en mi interior y que no me permitiría creerle completamente, ella nunca había demostrado ser mala persona, siempre estaba al pendiente de Emma, trataba de llevarse con Marinette, pero por primera vez las versiones no concordaban muy visiblemente y lo que dijo Plagg era inquietante.
Los próximos días a pesar de la furia de Lila, visitaba todos los días a "mi esposa y mi hija" como se lo deje claro, me trato de chantajear con mi hiji, y me sorprendio, no esperaba esa reacción de ella, tan inmadura, tan extorsionadora como no la había imaginado.
El cumpleaños de mi hija se acercaba, como todos los años, Marlena organizo una gran fiesta para celebrar, a pesar de su enojo Lila contribuyo a la decoración del patio de la cabaña y teniendo grandes invitados como la princesa Alya y el príncipe Nino, se llevó a cabo la festividad, aunque Emma no estuvo feliz, la razón: su madre no asistió.
La noche ya había tocado el cielo y ya solo los músicos tocaban algunas piezas que mi pequeña bailaba en compañía de Nino y Alya cuando decidi separarme del grupo de invitados e ir a ver a la razón del lloriqueo de mi hija por la mañana, pues a pesar de haber recibido su felicitación, aunque rogo que ella asistiera, no se quiso ir, alegando que con ello buscaba evitar más problemas de los que ya teníamos.
Pedí mi caballo a un mozo, y le deje dicho a Plagg que si aún no regresaba y mi hija decidía pasar la noche en el palacio, acompañara a Tikki y a Emma de vuelta.
Toque a la puerta y un sirviente me abrió, hizo reverencia y me dejo paso libre, ya dentro pregunté a dos damas de palacio por su señora, ellas me indicaron que ya estaba dormida, pero necesitaba verla así que sin hacer caso a la recomendación de volver mañana, entre a la habitación.
Cuando entre en ella, las luces estaban completamente apagadas, tome una de las lámparas y la encendí, con ella en mano llegue a la cama, donde yacía tranquilamente, por la presencia de la luz inmediatamente despertó
-¿Qué haces aquí?- pregunto al verme
-Vengo como siempre a molestarte con lo mismo, Emma te quería en su fiesta
-Lo sé
-Te negaste a ir- le recrimine
-No era bienvenida
¿Por quién?
-¿Necesitas un nombre?
Si conteste
-Si te digo Lila, ¿me creerías?- me pregunto
-No sé- conteste era difícil dar un veredicto, ella misma le insistió a Emma que fuera por Marinette y le guardara un poco de pastel.
-Entonces no te diré nada, quiero descansar, es muy tarde, vete por favor- me pidió
-No me iré, hasta que te duermas- bromee
-No me dormiré, si no te vas- me contesto y sonrió cálidamente, me gustaba verla así, con sus ojos llenos de vida, no muertos y llorosos.
Ambos reíamos cuando la puerta se abrió quedamente.
-Mami dijo mi hija asomándose
En cuanto la vio, Marinette abrió los brazos para recibirla, yo me hice a un lado y mi pequeña corrió a subirse sobre la cama
-¿Te trajo el ese gato?- le pregunte
-Si y Tikki, pero me les escape en el patio- contesto mientras se acurrucaba en brazos de su madre
Marinette pidió ponerse de pie, la ayude a colocarse una bata, se sentó sobre uno de sus taburetes y cargo a nuestra hija, me iba a retirarme para darles espacio pero como una sirena, comenzó a cantar y su voz endulzo mi oído impidiendo que saliera del lugar.
Mientras cantaba la melodía saco un broche de oro y jade que coloco suavemente en sus cabellos de nuestra hija. Cuando termino de hacerlo, Emma estaba feliz, su carita ya no tenía ese semblante triste, aun con su chispa y sonrisa era notorio, durante la celebración, hasta yo me sentí a gusto viéndola asi.
-Princesa es momento de ir a dormir – le dije a mi hija
-Si papi- contesto tallando sus ojos de pronto se quedó quieta, miro a Marinette luego a mi, luego otra vez a ella luego de nuevo a mí y de pronto abrió sus labios y afirmo
-Quiero un hermanito
-Pronto tendras uno- contesto Marinette haciendo alusión a mi hijo con Lila peor mi hija le contradijo- No, yo quiero uno tuyo y de papá
Ambos nos quedamos serios, nos miramos sin saber que decir
-Mi vida, eso no… puede ser…- respondí
-¿Por qué no?, si Lila puede tener bebes contigo, ¿Por qué mamá no?- pregunto
-Porque…- dije sin saber que decirle
-Emma… ¿ Recuerdas que tu papá siempre te dijo que yo estaba enferma?- le pregunto de pronto Marinette
-Si- contesto la niña
-Pues… esa enfermedad… no me deja.. tener bebes- contetso lo más convincente que pudo
-Si, así es- asegure yo
-¿No te puedes curar?- pregunto no conforme con la respuesta
-No- contesto ella
-¿Por eso llorabas tanto?, y estuviste muy enferma hace unos días- le pregunto mi hija
-Exacto
-Amor, debes ir a dormir- interrumpí la conversasion que mi hija quería seguir, pues estaba resultando algo incomodo
-Si papá- contesto, beso a su madre y la cargue para llevarla a su cuarto
Ella me siguió, entre los dos por primera vz cobijamos a mi hija y esperamos a que durmiera, después nos retiramos, cerraremos el cuarto y volvi con Marinette a su instancia
-Buenas noches- me dijo antes de entrar
-¿Me corres?- pregunte
-No vuelvas a decir esa palabra- me pidió y entonces recordé por que lo hacia
-Disculpa- conteste- bien entonces me voy- dije estaba dando media vuelta cuando me atrapo de un brazo.
-Adrien
-Si- respondí
-Nada- contesto
-Me voy- volví a decir
Pero no me di siquiera un paso pues antes que lo hiciera, me jalo y planto un beso en mis labios.
===Marinette====
No sé que diablos pensaba, simplemente me le deje ir como hembra en celo, me pegue a él, enrosque mis brazos en su cuello, mientras el paso ambos brazos detrás de mi espalda encerrándome en ellos.
Entramos a mi habitación sin soltarnos, no sabia si estaba haciendo bien, pero sentía la necesidad de estar a su lado, de tenerlo a mi lado, de ser suya de nuevo.
-no espera- dijo separándose de mi al llegar al borde de la cama – no puedo
-te necesito- le dije
-Me odias-
Te deseo- respondí y no era mentira mi cuerpo sentí estar en llamas y el parecía ser lo único que podía apagarlas
-¿Estás segura?- pregunto nuevamente
-Si- conteste mientras volvía a besarlo deseosa de él
Me desprendió de la bata, después con delicadeza me recostó sobre el edredón de seda que cubría mi lecho, se inclino sobre mi como estando a punto de beber agua de un arroyo , pero en lugar de agua absorbió mis labios, inconscientemente hice el cuello hacia atrás ofreciéndoselo, lo tomo, repartió miles de besos en él, cada uno más ardiente que el otro.
Poco a poco comenzó a hacer aun lado la tela de la prenda de encaje que me cubria, pronto mis pechos quedaron fuera, percibio el aire tocarlos, pero no puede sentir frio pues de inmediato Adrien los curbio con sus mano y boca dándoles el calor que necesitaban.
Lo mire y no podía entender como el mismo acto podía ser tan distinto, hace seis años aproximadamente fue tan brusco, tan bestial, tan terrible conmigo que tuve pesadillas de aquello por mucho tiempo, estaba asqueada de él, pero ahora me tomaba de una menera tan sutil como si fuera una muñeca de porcelana que podía quebrarse con la más leve caricia.
Seguramente sintió un ambiente de tensión y contrariedad pues me soltó y después de besarme apasionadamente, me dijo creo que debemos parar
-No conteste mirándolo a los ojos- te dije que te deseo
-Y yo a ti, no te imaginas cuanto, pero no voy a obligarte de nuevo
-Shhhh- le dije pidiéndole silencio, mientras colocaba un dedo sobre sus labios, para después llevarlo a tocar su lóbulo, su cuello y aventurarme a tocar su pecho sobre la ropa- hazme tuya- le susurre al oído
Se alejó de mí y pensé que aquel acto terminaba en ese momento, pero no fue así, se desprendió poco a poco de cada prenda, me quede embobada observándolo, su cuerpo era perfecto, no había tenido mucha experiencia viendo hombres desnudos, pero él me pareció el mejor que existía, su desnudez y masculinidad era visible por la luz de la luna, pues hacia mucho que luz de las velas habían sido extinguidas por el mismo.
Me tendió la mano la cual tome sin chistar, me atrajo a su lado, para empujar abajo la prenda que tenía aun, me sentí insegura, pero deje que el comenzara a explorar con sus hábiles manos toda la extensión de mi cuerpo.
Quedamos hincados sobre la cama, el me besaba con deseo y con lujuria mientras sus manos viajaban de arriba debajo de mi anatomía y las mías se aventuraban a tocar su pecho y su espalda baja..
De pronto me dio vuelta, ataco mi cuello, mi cabello, mi cabello suelto formaba una cortina sobre aquel sitio por lo cual con ambas manos lo retire dando un mejor acceso a aquella zona, de pronto sus manos que estaba ocupadas masajeando mis pechos comenzaron a descender hacia mi entrepierna.
Al sentir aquel camino que iba trazando quise detenerlo, tomando sus manos antes que llegara a ella, sin embargo despegando sus labios de mi susurro- confía en mi- quizás no debí hacerlo, pero entonces tome su rostro y lo guie a besarme, dejando paso libre aquellos dedos que siguieron su dirección.
Gemí fuertemente al sentir sus dedos acaricias mi zona intima – shhhh- me dijo Emma duerme al lado- me quede quieta pero imposible no hacerlo cuando aquellos dedos comenzaron a jugar en aquel sitio causando un sin fin de espasmos de placer que viajaban por mi cuerpo, tuvo que callarme la boca con un beso para que no se escucharan.
De pronto ni eso fue suficiente 'pues sentí claramente como dos de sus dedos entraron en mi interior de una manera tan deliciosa que prácticamente me derretí en sus brazos, después ya no fueron dos sino tres que comenzaron a entrar y salir en mi abertura de una manera constante.
Miles de sensaciones se dispararon en ese momento y sentí como si una bomba explotara en mi interior, estaba completamente sudorosa y hasta cansada cuando entre mis piernas ya muy abiertas, saco la mano, empapada de una sustancia viscosa, la cual lamio de sus dedos.
No sabia qué hacer, posiblemente debí sentirme asqueada pero en lugar de ellos aquella acción me hizo sentir poder, sentirme suya, sentir que si era su mujer, me di vuelta llevando mis manos a atrapar su cuello y pegarme a su pecho. Al hacer aquel movimiento sentí algo contra mi vientre, no muy conocedora de la anatomía masculina, queriendo explotar, me separe un poco mientras una de mis manos traviesas fue a tocar aquel musculo excitado que se encontraba presionando mi vientre.
Ahora fue el turno de el de gemir, quise explotar un poco más, pero él me lo impidió diciéndome – hoy no dejare que juegues con mi cuerpo, será en otra ocasión, me recostó completamente sobre la cama, se colocó sobre mí y con cuidado separo mis piernas, un viejo recuerdo de dolor llego a mi mente y temblé de miedo.
-No volveré a lastimarte- me dijo tratando de calmarme – te deseo pero si quieres parar lo haremos ahora- me aseguro
-Sigue- conteste, ya había llegado muy lejos y no quería ir de nuevo hacia atrás, se posiciono y luego solo un leve dolor, no era nada comparado al que recordaba, aun así él se quedó quieto, con la cara escondida en mi cuello, cuando deje de sentir aquella incomoda sensación, tome su rostro y obligándolo a verme lo bese mientras movi un poco las caderas haciéndole saber que estaba lista.
El comenzó a entrar y salir de mi, primero lento para después aumentar el ritmo, cada estocada en mi interior era una pisca de goce que poco a poco se fue acumulando hasta que llena de éxtasis alcance el orgasmo del que una vez escuche hablar a ciertas sirvientas del palacio peo que desconocía completamente.
Me aferre a su espalda con mis uñas al sentirlo, nuestras respiraciones eran tan agitadas que podría jurar que todo el palacio las escuchaba, con lentitud comenzó a salirse de mí, se recostó al lado, me jalo hacía él y nos cubrió con las sabanas, mis ojos comenzaron a cerrarse, me sentía cansada, agotada, pero feliz, ahora podría decirme a su mujer, suya, completa y absolutamente suya.
