Mi esposa, mi mujer


(Ending Waylon x Lisa Park)

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No era su atuendo, porque el número que tenía grabado en el traje anaranjado era el cero veintiuno. Lisa temía de que se hayan aprovechado de su cuerpo, cosa que temblaba de miedo con tan solo pensar sobre eso. Porque se despertó desnuda, siendo tapada con algunas sábanas manchadas y sucias. Al levantarse de la mesa, recorrió parte de la habitación para encontrarse con un espejo quebrado y que, en parte, su reflejo se mostraba en una composición de fragmentos siendo unidos como rompecabezas. Ella exploraba su cuerpo guiándose en parte por el espejo, deteniéndose en algunas cicatrices y moretones, trataba de calmarse para creer que nadie se había insinuado cuando estaba inconsciente.

¡Oh, Dios, no! .No puede ser — murmuró en total negación, su cuerpo no pudo ser manchado por un desconocido. Las lágrimas desbordaron por sus mejillas, ella quería gritar para despertar de esta horrible pesadilla pero tenía miedo de que alguien la escuchara y la asesinara en el momento.

Su frágil cuerpo se apoyaba contra la pared y se deslizaba hasta caer al suelo, abrazaba sus rodillas y cerraba sus párpados para rezar en voz baja.

—Dios…Padre todopoderoso— dijo en voz baja, suplicando entre sollozos.

De pronto, el grito de un hombre la dejó paralizada… Se trataba de un grito en plena agonía y suplicando por su vida. Ella deseaba que no sea su esposo pero que sí sea Jeremy, ya que ese sujeto se merecía todo lo malo que les había hecho.

Entonces… Ella procedió a levantarse para ver el horrible espectáculo.

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¿Cómo se festeja la despedida de soltero? La muy típica y común, era ver chicas con poca ropa, tomar bebidas alcohólicas hasta caer, inclusive acostarse con algunas de las tantas chicas que bailaban y danzaban cerca del tubo. Obviamente, este tipo de festejos se hacen con amistades cercanas de novio, uno se encargaría de sorprender a su amigo al llevarlo a lugares así. Como siempre organizado, hasta podría festejarse en el departamento de aquella persona.

Creo que eso lo vio en alguna película hace mucho tiempo, o quizás, ya ni se acuerda cuando fue la última vez que se casó fuera de estas cuatro paredes.

Aunque sí recuerda de la última vez que se casó en este manicomio. Como si hubiera sido ayer que desposó a la esposa número ciento sesenta. Bueno, todavía se acuerda verla ahí, esperando por él en el altar… Según él, esa mujer era una zorra y por eso la dejó plantada, también debía llevarla al gimnasio para colgarla al igual que todas las otras.

Eddie rechinaba sus dientes por aquellas "mujeres" que capturó hace dos o tres horas atrás. Estaba molesto, esas doncellas no querían recibir su amor, por más que le prometía amor eterno a pesar de ciertas cirugías que tendría que hacerles y…Depilaciones.

Les gritaba, insultaba hasta el punto de que su paciencia había llegado a su límite. ¿Cuál era el castigo? él no era una persona que respetara la decisión del otro, no, más bien, es alguien posesivo, un poquito celoso y… algo agresivo.

El novio tenía una rara manera de festejar su despedida de soltero, castigando a aquellas zorras que no quisieron aceptar su amor y que se escondían de él. Se maldecía a sí mismo por entregar su amor a ese tipo de "mujer", ninguna lo quería y menos, pasar el rato.

Cansado de escuchar sollozos de una de las zorras, estaba decidido que "ella" no estaba lista para recibir su amor. Sostenía la variante de la nuca, a pesar del feo rostro que lo aceptaba tal y como es pero necesitaba la cirugía para moldear ese cuerpo femenino perfecto para él.

Poco a poco, entre susurros de su parte y tras escuchar las súplicas, sumando el llanto de la víctima. Eddie empujó bruscamente la cabeza contra la hoja metálica afilada, una mesa para cortar madera y que seguramente lo había sacado de la sala de carpintería. Utiliza eso para realizar operaciones para sus zorras. Es el castigo que se merecen.

— No, lo lamento cariño. No puedes recibir mi amor —murmuró, fingiendo tristeza al ver los pedazos de carne y partes que fueron partidos en dos, como la cabeza de su víctima.

Dos personas estaban contemplando en silencio pero manteniendo un rostro alarmante con respecto a su nueva amenaza. No se trataba del caníbal de Frank, tampoco de Chris Walker…Menos, el Dr. Strange; ya que Lisa estaba huyendo de esa amenaza, quien buscaba capturarla para experimentar con ella…O quien sabe sus oscuras intenciones.

Tanto Waylon como Lisa son empleados de Murkof, uno trabajaba en la parte del sistema y la otra como psicóloga, el otro asunto es que uno desapareció antes que el otro, empezando por Lisa Park. Ella fue quien rechazó la propuesta indecente que le dijo Jeremy, solo para recordar sus viejos tiempos en la universidad y para demostrar que él era mejor que Waylon. Sin embargo, ella fue capturada y llevada hacia el novio cuando todo se descontroló dentro del manicomio, también hubo alguna oscura intención de Jeremy hacia ella, incluyendo cuando la sedaron.

Ella se cubría la boca con la palma de su mano para no gritar del horror, viendo tripas y carne esparcidas por el suelo, también el olor de descomposición de cierta acumulación de cuerpos tirados y apilados, que llenaban sus fosa nasales. Su estómago le daba vueltas, intentando no vomitar por el terrible olor y la vista que tenía tras esconderse entre las mesas de costura. Lisa podía escuchar como una caja metálica se movía bruscamente para salir, hasta tuvo la sensación de escuchar la respiración agitada de la persona atrapada.

Por otro lado, a Waylon lo encerraron en el manicomio como castigo por su traición y de infiltrar información a un periodista independiente. Jeremy tendría la idea de experimentar con él y no solo por su actual proyecto, sino también para otros que tenían en mente. Se podría decir que, él pasó por las mismas personas que persiguieron a su esposa, hasta ser capturado por la misma amenaza en persona, quien seguía torturando a más variantes.

Cuando llegó el turno de Waylon, Lisa trata de hacer el menor ruido posible, su desesperación crecía al ver a su esposo ahí siendo arrastrado e inconsciente para ser acostado sobre la mesa; el novio se había encargado de desvestirlo y atarlo sin problemas, apreciando el cuerpo de su próxima víctima o ¿futura esposa?

Ella miraba hacia un lado a otro, observando su entorno para ingeniarse alguna distracción y así evitar que algo malo le suceda a su esposo. Entonces, encontró un vestido cosido con varios retazos de diferentes telas, no tardó en caminar hacia ese vestido que estaba tendido sobre la mesa de costura.

—Espero que Waylon logre escaparse —murmuró en voz baja. Lisa retiraba el vestido y empezó a desvestirse para ponerse el vestido.

Cuando vio de lejos al atacante, supo que se trataba de uno de sus pacientes, en parte, ella sabía que este sujeto tenía una rara fascinación por crear vestidos, sobre todo, en dibujarla a ella misma con cada vestido distinto, como si se tratara de su muñeca favorita. Lisa era su "Barbie" perfecta y él, como un muñeco Ken obsesionado con su belleza.

Waylon abrió sus párpados, viendo que estaba atado y desnudo. Cuando vio como una figura masculina se asomaba hacia él, este no tardó en recordar lo poco que pudo ver cuando estuvo encerrado en el casillero. Desde ese momento, empezó a entrar en pánico porque ya tenía una idea de las cosas que se aproximaban a continuación…

Su castración y su muerte.

—¡Eddie!

De pronto, Eddie se voltea bruscamente hacia atrás, creyendo que escuchó la voz de una mujer pero no vio nada, que solo se trataba otro producto de su imaginación. Sin embargo, procedió a arrastrar el cuerpo de su siguiente esposa, sintiéndose ansioso de que "ella" no protestara pero si intentaba luchar para escapar… Sabía que a esta persona lo había visto antes, tenia esa misma corazonada al igual que su otra prometida, quizás esta sería su amante. Bueno, no se esperaba enamorarse dos veces en el mismo día, o diez veces.

—Tranquila cariño, va a ser un proceso rápido. No vas a sentir nada —le explicó Eddie, tras seguir arrastrando la madera.

El pánico y la desesperación le ganó, cada latido de corazón amenazaba con querer salir de su pecho. Waylon cerró sus párpados con fuerza y gritó horrorizado imaginando lo peor para su miembro. Nunca pensó que su muerte se aproxima, suplicó por su vida gritando para que este loco frene. Y lo hizo.

—¡Eddie!

Eddie voltea otra vez. Encontrándose con esos orbes esmeralda, analizandolo de pies a cabeza; ese grito femenino le suplicaba que parara y lo hizo, le hizo caso. Su atención estaba dirigida hacia su futura esposa.

Lisa se había puesto su vestido blanco, para obtener su atención y así su esposo se escapara.

—Me juraste amor eterno — fingió tristeza —Ahora te veo con otra… ¿¡Qué clase de marido engaña así a su prometida!?

—¡Lisa, no lo hagas!— grito Waylon, al darse cuenta de la presencia de ella. No esperaba verla en este infierno terrenal.

Eddie lo mira fijamente, manteniendo un aspecto amenazante hacia esa zorra. Luego, su mirada se suavizó un poco al dirigirse a su doctora, buscando algún pretexto para defenderse de sus palabras.

—¡No, querida! …¡No fue mi intención!...¡Yo… "Ella"!

—¡Fuera de mi vida, Eddie!

Exclamó ella, jugando el rol de mujer engañada para hacer una escena al novio. Ella lo miraba a él y luego a su esposo que seguía desnudo. Lisa tiró bruscamente el ramo de flores marchitas hacia el suelo, dándole la espalda a Eddie y acto seguido, ella salió corriendo como una novia fugitiva.

—¡Todo es tu culpa zorra de mierda! —le gritó a Waylon, le dio una última mirada para asegurarse de que él se iba quedar quieto y luego, se fue a perseguir a su prometida. Llamándola por su nombre, manteniendo el cuchillo desenvainado para ella.

—¡Lisa, espera!

El muchacho aprovechó la oportunidad para desatarse y vestirse, obviamente, no se olvidó de su cámara ya que debía grabar absolutamente todo. Waylon agradeció mentalmente a su esposa pero sabía que debía buscar por ella en este momento, antes de que sea capturada por este sujeto. Sin embargo, recorriendo cada parte del territorio del "novio", encontró una llave que lo llevaría hacia la salida. Esa misma llave la sostenía esa "novia" que fue brutalmente asesinada por el novio y quizás fue antes de llegar al altar. El olor a descomposición inundaba todo el ambiente y no solo precisamente ese cuerpo, sino varios que encontraba por el camino.

Una vez agarrando la llave, la sombra de Eddie Gluskin apareció en la entrada caminando hacia él, pero Waylon se deslizó hacia una habitación contigua, en donde el novio no podía pasar.

¡Waylon, por aquí! —gritó Lisa, quien lo esperaba en uno de los conductos de ventilación, tenía que pasar por el gimnasio, en donde se encontraba una pila de cuerpos acumulados y colgados.

—¿¡Qué mierda es esto!?

Desconcertado y asqueado, grababa todo lo que encontraba a su paso. Al escuchar que su esposa seguía gritando y llamando por su nombre, él se dio cuenta que el asesino estaba detrás suyo. corrió y saltó para agarrar la mano de Lisa hasta poder subir al conducto.

¡Lisa, tú eres mía! — exclamó Eddie, estando frustrado. Salió caminando hacia el lado contrario para buscar alguna alternativa y atrapar a su novia.

—¡Ella es mi esposa, maldito enfermo! —contradijo a Waylon, al estar en zona segura —. Tengo la llave.

Lisa sonrió de lado y le dio un ligero beso en los labios.

—Te extrañé, amor, no sabes cuanto.

—Yo también, Lisa. Vamos, no hay que perder tiempo.

Ambos gatearon hasta llegar a la salida, que era una cocina totalmente despejada pero no hubo tanto desastre a diferencia de otros lugares del manicomio. Ellos siguieron caminando hasta encontrar un portón al final de un pasillo, que justamente, Waylon había encontrado la llave para abrir esa puerta y al abrirlo, Eddie empujo hacia un lado a Lisa para poder golpear a Waylon, llegando al punto de acorralarlo contra la pared hasta dejarlo tirado en el suelo.

Lisa golpeaba a Gluskin, pronunciando su nombre incontables veces. Estando más preocupada por su esposo que por el paciente, y al saber esto, Gluskin lo golpeaba tanto hasta dejarlo tirado en el suelo; una vez tenerlo así, aprovechó para agarrar su pierna y arrastrar su cuerpo hacia el gimnasio. Mientras que a Lisa la cargó sobre su hombro, quien se sentía un poco mareada después de haberse golpeado la cabeza.

—Luego, me desquitaré contigo, cariño, has sido una mujer muy mala — habló Eddie, dándole una ligera palmada en el trasero de Lisa.

—Hijo… de puta — murmuró Waylon al ver tal acción —¡Ella es mi esposa!

Gluskin no lo miró. Al dejar el cuerpo de la mujer tirado en el suelo, mientras que al otro lo dejaba un poco lejos de ella, uno trataba de buscar el contacto visual con el otro pero ambos estaban mareados por la golpiza que habían recibido.

—Lisa, escúchame… Todo está bien —le habló su esposo, al tratar de levantarse pero el novio, nuevamente, le da una golpiza para cerrarle la boca.

¡Maldita zorra desubicada!... ¡Te atreves a pronunciar su nombre! —gritó Gluskin, estando furioso —¡Ella es mía, no se te ocurra robar!

—Eddie, por favor…Déjalo ir, él no sabe lo que dice —habló Lisa, estando tirada en el suelo. Ella trataba de calmar las cosas y en parte, distraerlo.

—No. Sí hago eso… Vendrá por tí a futuro y no quiero eso — contradijo sin mirarla —Eres solo mía, querida. No quiero perderte de nuevo.

Los orbes azules hicieron contacto visual con unos orbes esmeralda, las heridas de su rostro y esa expresión triste se reflejaban al mirar a su prometida. Lisa sintió un extraño cosquilleo pero podría tratarse de alguna trampa…O quizás no, ella conoce el historial de este sujeto, sabe las cosas feas de su infancia. La mirada de Lisa se suavizó, se levantó para caminar hacia él y acariciar su rostro, bueno, él se agachó un poco para sentir la suave caricia de la palma de sus delicadas manos.

—Por favor… Amor —suplicó ella, otra vez.

Su rostro poco a poco se asomaba. Waylon sintió un terrible escalofrío por lo que estaba a punto de presenciar ante sus propios ojos, también una fea punzada en su corazón.

Lisa le dio un ligero beso a Eddie Gluskin, quien correspondió sin rodeos. Saboreando los labios de su mujer, la sangre que manchaba sus labios provenía del golpe que recibió al caerse; se sintió a gusto con este beso, llegando al punto de que al fin dieron sus votos matrimoniales y que felizmente, son una pareja de recién casados. Gluskin quería profundizar más el beso hasta meter un poco su lengua pero esto causó que ella se distanciara abruptamente de él.

—¡Eddie!

—Estoy ansioso por la luna de miel —mencionó con cierta euforia, —Pero antes, debo completar un detalle más…

En ese momento, el novio se dirigió hacia Waylon sosteniendo una soga entre sus manos y ahorcando a este tras atarlo en su cuello. El muchacho forcejeaba y Lisa gritaba desde el fondo para suplicarle a su paciente que no lo hiciera, ella lo golpeaba en la espalda pero el asesino la empujó para alejarla de la zona, haciendo que ella tropezara contra algunos extremos de las sogas que ya estaban atadas. Mientras que el chico luchaba por su vida, Eddie luchaba por matarlo y dejarlo colgado con el resto… Algo se soltó en ese instante, como si Lisa en su caída activará algún extraño mecanismo y arrastró al asesino, causando que las sogas lo envolvieron a él y soltando al mismo tiempo a su esposo.

Eddie Gluskin tenía un pedazo de fierro, o más bien, una varilla metálica larga que atravesaba su pecho y que la sangre empezaba a caer desde ese hueco.

Todo fue tan de golpe, que Waylon cayó tirado en el suelo. Mirando de manera desconcertada que el paciente sostenía la mano de su esposa, a quien le hablaba con una respiración débil y entrecortada.

P-Pudimos ser hermosos…Juntos — le dijo, con una mirada triste y adolorida.

Eddie… Si las cosas hubieran sido diferentes…— murmuró en respuesta, haciendo que el novio sonriera de lado. Ella estaba triste por este final pero tarde o temprano tendría su merecido.

—¿Lisa?...¿Estás bien? —cuestionó su esposo estando confundido.

—Sí, hay que irnos de aquí —contestó ella, mirando de reojo el cuerpo del asesino. El cuerpo de Eddie se encontraba colgado y con varias varillas de metal atravesando sus brazos y piernas, como una especie de "crucificción" solo que estaba colgado en cada extremo de su cuerpo.

Ellos salieron del manicomio, sintiendo que todo el peso de este tortuoso lugar ya había terminado. Lisa ayudaba a su esposo a subir a un vehículo rojo que se encontraba en la salida, no les pareció raro de hecho, se sintieron aliviados al estar afuera y a salvo. Ella parecía preocupada por la pierna de Waylon ya que la tenía lastimada por una caída desde lo alto y que un fragmento de vidrio lo atravesara. Aunque esa preocupación desapareció cuando vio que podía conducir hacia la salida.

—¿Cómo terminaste aquí? — preguntó Waylon sin apartar la mirada de la ruta.

—Es una larga historia, querido —respondió con una ligera sonrisa.

—Supongo que Jeremy tuvo algo que ver —habló su esposo, al sonreír de igual manera.

—Así es… Y porque vine a visitarte, ahí empezó todo…—explicó, sintiendo como sus lágrimas amenazaban desbordarse —Jeremy tuvo su merecido.

Waylon sonrió de lado, sintiéndose tranquilo al saber eso, bueno, él fue testigo de ver la muerte de Jeremy por una extraña entidad y Lisa también lo vio, así que no estaría tan loco si se lo hubiera contado cuando llegara a su hogar y sabiendo que él, estaría solo en este horrible lugar. Su esposa le dio un beso en la mejilla y se acomodó en su asiento, sabiendo que sería un viaje largo hasta su hogar.


Fin

Waylon x Lisa.


N/A: Espero que les haya gustado este final, no sé si les interesa otro final alterno pero quizás se repitan algunas cosas… Solo que cambiarán algún que otro detalle, los estaré leyendo en los comentarios y gracias por el apoyo.

¡Saludos y cuidense!

Atte. J.H ©