Capítulo 11
Encuentro II
―Asuka, ya no llores, mamá está aquí.
―Mama...
Los ojos de Asuka se abrieron tras escuchar esas palabras encontrando que ya no se encontraba en la cabina del [EVANGELION], sino en un campo de girasoles que parecía no tener fin. Por un instante temió lo peor, pero tras tocar aquellas flores notó algo muy extraño.
―¿Por qué...?
De inmediato notó que aquellas plantas eran más altas de lo normal. Medían más que ella cuando debía ser todo lo contrario. Se acercó a ellas con cautela y al tocarlas notó que su mano parecía ser mucho más pequeña de lo normal.
Esto la asustó haciendo que retrocediera hasta toparse con un balde de agua cercano que estaba acompañado de varios objetos de jardinería a los cuales ignoró por completo. No dudó en revisar su rostro en el reflejo del agua quedando impactada de verse a sí misma como una niña pequeña y no como la adolescente que usualmente vio por casi quince años.
―¿Por qué...? ¿Cómo sucedió esto?
―Du musst glücklich sein, wieder jung zu sein... Stimmt's, Asuka? ―aquella de inmediato llamó la atención de Shikinami quien se giró para ver a unos pasos de ella a una mujer de cabello castaño quien sostenía una cesta con fruta―. Espero que mi alemán siga siendo decente, aún recuerdo que Kyoko me regañaba en cada una de las lecciones por no estar a su altura.
―¿Ayanami?
―¿Eh? ¿Ayanami?
Asuka, con un poco de desconfianza, se acercó a la mujer mientras la inspeccionaba de arriba abajo.
―¿Eres Ayanami Rei? ―preguntó ella tras ver el parecido de esta mujer con las series Rei―. ¿Puedes responder?
La mujer parpadeó un par de veces antes de darse una idea de lo que estaba sucediendo. Dejando las cosas de lado, ella se acercó a la pequeña germana con una actitud serena esperando no alterarla. Una vez estuvo cerca de Asuka, se arrodilló para estar a la altura de la niña.
―Mein Name ist Ikari Yui, ich bin die Mutter von Ikari Shinji... ―expresó con entusiasmo ella notando entonces como la pequeña la miraba con unos llenos de desconfianza―. Sé que puede parecer extraño, muchos me han dado por muerta tras casi una década dentro del EVA, pero puedo jurar que soy la madre del chico que te gusta.
Las mejillas de Asuka se colorearon con un bello tono carmesí ante la afirmación de la mujer que decía ser la madre de Shinji. Por un momento pensó que podía ser cierto, pero entonces recordó los eventos de su mundo y los de este otro mundo notando la similitud que había entre ambos descartando así la posibilidad de haberse encontrado con la Yui de su mundo.
―Lo siento, pero creo que me está confundiendo―masculló Shikinami mientras temblaba un poco―. Yo no soy Asuka, yo sólo...
―El hecho de que nacieras a través de ese medio no quita el hecho de que seas Asuka, mi pequeña Shiki―contestó Yui mientras llevaba su mano derecha hacia la majilla izquierda de la pequeña evitando así que una pequeña lágrima arruinara ese bello rostro―. Logré ver tu alma mientras hacía esa prueba y quiero que sepas que nada de eso es cierto.
―Pero yo...
―Nada de peros; créeme que he escuchado por meses como mi hijo se hace menos por culpa de mi marido como para que tú me vengas a decir que no vales nada―declaró la castaña mientras tomaba a Asuka por sus costados y la alzaba para así darle unos cuantos mimos que hicieron reír a la pequeña―. Eres igual a tu madre.
―Pero sólo soy una copia de Soryu...
―Hermana de Soryu-san―declaró Yui mientras le daba una mirada molesta, pero con un toque cómico―. Eres una Soryu a final de cuentas, eres hija de Kyoko y futura esposa de mi hijo.
―¡F-Futura esposa!
―Olvida ese detalle; el punto es que tú no eres una copia, eres única a tú manera y tienes los mismos rasgos de tú progenitora, siendo algo común aquella actitud tan única de las Soryu.
Asuka quedó maravillada con esto. Aunque no lo expresara, sus ojos denotaban aquella emoción de alegría pura al escuchar hablar sobre su madre a quien jamás tuvo la fortuna de conocer dado su origen.
―¿Mamá era igual a mí?
―Era peor―contestó Yui recordando con miedo aquella época en que conoció a la madre de la pequeña―. He visto algunas memorias de tu mundo, y si me lo pongo a pensar, son iguales a nosotros así que puedo suponer que Kyoko era todo un desastre al expresar sus emociones.
El rostro de Shikinami se puso rojo ante los comentarios de Yui quien no pudo evitar reír por haberse expresado de más.
―Mejor vamos a caminar un rato, ¿No te parece?
―Sí...
Asuka nunca había tenido un contacto así con otra persona. Recordaba vagamente a la mujer de comandante Ikari reconociéndola por su belleza que era muy distinta a la de Rei. Pasó mucho tiempo investigando sobre la familia de Shinji en ese entonces topándose con algunos diarios incompletos de la mujer encargada del proyecto [EVANGELION] los cuales mostraban algunos puntos sobre el plan de instrumentalización humana que le fue explicado por Mari la cual nunca reveló de donde obtuvo dicha información.
Después de caminar un rato, ambas llegaron a un claro cerca de una colina en donde un gran roble se alzaba dando una sombra espectacular que maravilló a la germana.
―¿Quieres un bocadillo? ―le preguntó Yui a la pequeña quien sólo se limitó a asentir―. Por lo poco que sé de mi hijo, puedo deducir que te encantar sus platillos, ¿No es así?
―Él siempre pone su corazón en las comidas que llegué a probar de él, son similares de a las de mi Shinji...
El comentario de la pequeña Asuka fue bien recibido por Yui. Aunque no recordaba haberle enseñado a cocinar, todo este tiempo que estuvo lejos lo hizo madurar en muchos aspectos. Lamentaba no haberle podido decir a Gendo su idea sobre los [EVANGELION] ya que de ser así, Shinji hubiera crecido a lado de su padre con una infancia genuina y no el inútil intento que tuvo a manos de su antiguo tutor.
―¿Y tú Shinji cocinaba para ti? ¿O tenías que pedirle de forma exacta lo que querías?
―Y-Yo...
―Te lo digo porque mi marido tenía que recibir una nota completa de todo lo que deseaba a la hora de cenar. Nunca fue el más brillante a la hora de conocer mis gustos culinarios.
Esto fue una sorpresa para la germana. Nunca se llegó a imaginar que esos despistes fueran una herencia de Gendo a su hijo.
―Baka Shinji siempre fue un despistado―declaró Asuka con la mejor intención—, pero siempre me terminaba haciendo el almuerzo incluso si le hacía una rabieta el día anterior.
El recordar aquellos días en que llegó a Japón provocaban una fuerte nostalgia en la pequeña. Sus intenciones siempre fueron las de destacarse como piloto para ocultar su naturaleza, pero al pasar tiempo en compañía de Shinji y los demás fue que entendió lo valioso de tener una vida ajena a su entrenamiento como piloto.
Agradecía desde el fondo de su corazón que el primer chico al que ella se acercó genuinamente fuera Shinji, ya que él demostró siempre ser mejor que ella al momento de tratar con otras personas. Le parecía curioso tras pensarlo nuevamente, pero había algo en el chico que atraía la atención de muchas personas incluido el propio comité quienes vieron más potencial en él que en el propio Gendo.
Aun quería darle esa cena. Ese era su mayor deseo en ese entonces, pero con el pasar de los años transgredió aquel pensamiento volviéndolo en algo hostil y con un odio naciente de sus temores e ideas equivocadas. Sólo después de haber venido a este mundo vecino fue que entendió sus errores y el costo de ellos. Se cuestionaba mucho si pudo cambiar algo, pero siempre obtenía la misma respuesta dada por su corazón.
—¿Quieres hacerle esa cena? —preguntó Yui a la vez que sacaba algo de fruta que Shikinami recibió con gusto—. Lamento si logré ver esa memoria, pero al sincronizarte con el EVA me enseñaste tu alma. Sin duda mi hijo de aquel otro mundo fue muy afortunado de tener a una niña tan hermosa como tú.
—Yo no pude…
—Lo sé, pero nada de lo que sucedió ese día fue tu culpa—comentó Yui con calma buscando sentarse a lado de la hija de su antigua colega—. Era inevitable que el mundo cayera en la desgracia; las mentiras del hombre siempre manchan las acciones más puras y aquello que te enseñaron no fue más que una mera falacia para que tú jamás hicieras algo en contra de ellos.
Asuka debía darle la razón. Lo que le hicieron en casi quince años no tiene perdón y aquellas palabras que su antigua tutora usó como pretexto para lavarse las manos jamás serán reconocidas como una autentica disculpa. Todo el mundo la engañó y merecían el horrible final que el comandante les otorgó antes de ser detenido por Shinji en un intento por preservar todas las vidas de la villa.
—Pero creo que este mundo es diferente, aún puede ser salvado.
—¿…?
—Tú llegada es un buen augurio; has unido más a mi hijo con la Asuka de este mundo. Sus lazos se han fortalecido y has logrado detonar un cambio no sólo en ellos, sino en las personas que los rodean.
—Pero yo soy…
—Eres Asuka Langley Shikinami, hija de Kyoko Zeppelin Soryu y futura esposa de mi hijo del otro mundo—dijo Yui con un brillo especial en sus ojos—. Yo sigo siendo Ikari Yui aquí como en China; y aunque ella no esté aquí, yo te doy mi bendición para que encuentres a tu Shinji y le confieses ese amor puro y sincero que nace de tu corazón.
Las palabras de Yui no eran meras oraciones dichas para levantarle el ánimo a la menor. Ella logró ver algo más, pero no era su deber mostrarlo, aunque si le otorgó a la pequeña algunos indicios del posible futuro que le espera.
Asuka decidió no decir nada más. Estaba contenta con lo que escuchó al punto de olvidar aquellas palabras hirientes que le gritaron aquellas falsas copias por sus acciones en el otro mundo. Lo único que buscaba ahora era disfrutar este tiempo en compañía de la castaña mientras buscaba calmar su corazón.
—Shikinami-san está…
—¿En un trance?
Maya finalmente logró estabilizar el LCL que se inyectó dentro de la capsula en un intento por impedir que la otra segunda niña tuviera un paro cardiaco debido a incremento de su presión sanguínea y al estrés que estaba viviendo en esos momentos.
Con un poco de miedo, Shinji se acercó a la protegida de Akagi esperando toparse con alguna escena horrorosa en el término crudo de la palabra. Sin embargo, lo que encontró estaba lejos de ser algo visceral, sino todo lo contrario.
—¿Está sonriendo? —preguntó él mientras notaba como la respiración de Shikinami se había regulado casi hasta ser imperceptible por ellos a través de la cámara de la cabina—. ¿Acaso no se encontraba a punto de colapsar?
—Algo debió suceder momentos antes de que Maya inyectara el LCL dentro de la cabina una vez más—informó Ritsuko mientras observaba asombrada todos los datos que la MAGI arrojaba con respecto a la sincronización de la segunda niña con el [EVANGELION] de Shinji—. Ella logró acercarse a la barrera de los trescientos puntos, estuvo más allá del límite establecido por las MAGI antes de entrar en el borde de no retorno determinado por Ikari Yui.
Sólo hasta después de decir eso fue que Akagi entendió que la había regado. Tanto Shinji como Asuka la miraron sorprendidos, en especial ella ya que era la primera ocasión en que conocía más sobre la familia del tercer niño.
—¿Mi madre sabía de esto? —cuestionó Shinji mientras algo en su cerebro intentaba salir—. ¿Mi madre estuvo involucrada en todo esto?
El castaño tuvo un fugaz recuerdo de su madre. Recordaba aquella sonrisa cálida que le regalaba antes de cargarlo. Aunque no podía ver su rostro, lograba recordar aquel sentimiento de amor y calidez que sólo ella logró darle antes de morir.
—Este no es el momento para hablar de eso—respondió Akagi con pena mientras se tomaba el brazo izquierdo—. Hay cosas de las que debo hablar contigo después, pero será a solas debido a su naturaleza de confidencialidad.
Esto no fue tomado del todo bien por Misato. Intentó intervenir para impedir alguna clase de interrogatorio por parte de su mejor amiga, pero fue detenida por Shinji quien le regalo una sonrisa llena de confianza que inmediato drenó su coraje.
—Podemos hablar una vez que Shikinami-san ya no esté dentro de esa cosa—contestó Shinji mientras veía de reojo a su inusual unidad.
―Asuka...
―¿Sí?
―¿En qué momento te enamoraste de mi hijo?―Yui había decidido finalmente entablar una conversación más madura con la menor―. Entiendo que el enamoramiento de la Asuka de este mundo se debió a diversos factores siendo uno ellos tu presencia la cual detonó las alertas naturales en ella.
Shikinami dejó de lado su fruta mientras intentaba mantener un contacto visual con la castaña. Intentó que las palabras salieran de su boca, pero estas morían antes de que sus labios siquiera pudiera moverse para formar una palabra. Desconocía por completo en que momento comenzó a sentir algo por aquel chico japonés, pero si recordaba aquella vergüenza que sintió al momento que se refirieron a ambos como pareja.
Odiaba recordar eso. Sentía un profundo pesar por no haber sido capaz de hacer las cosas con tiempo cuando tuvo la oportunidad entre sus manos. Siempre interpuso su deber como su naturaleza al amor que sentía por Ikari Shinji al punto de casi entablar una pelea con Rei II quien había intentado hacer una cena para que el comandante Ikari se acercara a su hijo.
Esa fue la primera ocasión en que llegó a sentir celos de forma genuina. Ni siquiera Kaji le llamó la atención y eso que él había sido la persona con la que más tiempo había pasado. El recordar eso le hizo pensar mucho en aquella conversación que tuvo con Soryu en unos de sus primeros interrogatorios.
―No lo sé―respondió Shikinami con pena―, pero sí sé que él ha sido la primera persona por la que he sentido cariño. Siempre intenté llamar su atención de formas tan absurdas que hasta usted reiría de mí.
―Ya veo―dijo Yui mientras se acercaba a Asuka por detrás para así soltarle un largo abrazo que hizo emocionar a la germana―. Eso quiere decir que no llegaste a tener un flechazo con Kaji-san, ¿Verdad?
―No sé que le ven Asuka y Misato; a mi parecer Shinji es mejor partido que aquel hombre de higiene dudosa.
Esta respuesta llamó mucho más la atención de la castaña. Parecía haber una especie de resentimiento hacia el azabache y en parte, cierta hostilidad hacia ambas chicas.
―No sé cómo se ha criado mi hijo tras todos estos años, pero por lo poco que he podido presenciar, puedo decir que él ha sabido cómo volverse todo un caballero.
Shikinami no podía estar más de acuerdo. Incluso en su mundo ella notó esta actitud de parte del chico desde la primera vez en que se conocieron.
En ese momento Yui tomó la mano de la pequeña lo cual llamó mucho su atención. En ese momento ambas cruzaron miradas y fue entonces que lograron entenderse sin la necesidad de palabras. Dejando de lado su comida, Asuka se levantó y fue hasta el regazo de la mayor quien de inmediato la abrazó de forma protectora.
—Has pasado por muchas cosas, Asuka; puede que tu mundo fuera muy distinto a este, pero la alegría que alguna vez tu corazón irradió sigue dentro de tu alma esperando ser encontrada—declaró la progenitora del tercer niño quien no sólo logró entender a la hija de Kyoko, sino que además le trajo una alegría que creía haber perdido hace tiempo—. Tú no perteneces aquí; tu cuerpo y tu alma deben seguir luchando hasta el final. Sólo hasta ese momento podrás darte el lujo de vivir en un paraíso genuino.
Sus palabras, aunque llenas de experiencia, resonaron dentro del corazón de Asuka. La niña es una genio después de todo y podría dar con la solución de todo sin necesidad de perder aquel deseo que su corazón tanto ha anhelado. Puede que su mundo ya no exista, pero su felicidad se encontraba aun dentro de ella esperando ser liberada.
Este era un momento único, uno que Shikinami estaba atesorando mientras sentía cada vez más cerca como su alma se despegaba de la [UNIDAD 01] la cual rugía hasta lo profundo de este mundo de ensueño. Con una mirada más feliz, Asuka le regaló una de sus mejores sonrisas a la madre del tercer niño de este mundo demostrando que su alma encontró una luz en medio de la oscuridad que una vez más intentó arrojarla a un abismo lleno de soledad.
—El tiempo que aún tengamos aquí… De verdad quiero aprovecharlo, Asuka-chan—dijo Yui con un tono nostálgico mientras sentía como el viento soplaba en su rostro—. Quiero que recuerdes a tu Shinji, que honres esa memoria que te ha dado como el regalo que mereces y el cual debes aprovechar. Sólo tú sabes la verdad y eres la persona que reescribirá el mundo con ayuda de mi hijo.
—Pero SEELE y…
—No te preocupes por el comité; ellos están más al pendiente de mi marido que observando a una niña que puede ser fácilmente el reemplazo de la segunda elegida—respondió la castaña diciendo eso último con un tono molesto. El simple hecho de pensar que se puede reemplazar a alguien le provocaba náuseas y ella misma entendía mejor que nadie lo que era eso—. Sólo debes mantenerte al margen, confiar en tus amigos y buscar ayudar a mi hijo para que nunca más vuelva a ser herido.
Asuka entendía más que nadie todo lo que Yui le acaba de encomendar. En su mundo fracasó por no ser honesta con sus sentimientos limitándose a construir un muro como de Jericó el cual la llevo al fracaso. De haber escuchado a todas esas personas que velaron por ella todos esos años, lo más seguro es que Shinji estuviera a su lado.
Este mundo aún no estaba condenado. SEELE aún no encontraba una manera de llevar a cabo su impacto y Gendo aún no influía en Shinji para llevarlo a esa espiral del soledad y tristeza que terminó por casi aniquilar al mundo una vez regresó de su [EVA]. No podía perder esta vez, no con toda la información que tenía gracias a todos esos años ayudando a un montón de personas que velaban más por sus deseos personales, que por salvar al mundo.
Aún si su corazón le decía que no confiara, ella debía abrirse con todas esas personas que han sido parte del nuevo inicio del tercer niño. Poco le importaba si ellos no la aceptaban del todo, ella daría todo de sí para poder ayudar a la Asuka de este mundo para que no sufra el mismo destino que ella. Esa era su decisión y quería compartirla con Yui antes de que fuera sacada de la unidad.
—He tomado una decisión…
—¿Cuál es?
—Salvaré este mundo y les brindaré a esos dos bakas la felicidad que yo no he podido obtener—declaró Shikinami mientras se despegaba de la castaña para así mostrarle aquella misma pose con la que conoció a Shinji hace tantos años—. Pero eso no quiere decir que me de por vencida, mi hermana sabrá lo que es competir contra la gran Asuka Langley Shikinami—su voz detonaba orgullo, uno que creyó haber perdido y que nació ante la confianza que la madre del tercer niño le brindó.
—Esa es la actitud, Asuka-chan. Ahora sólo debes regresar con ellos… ¡Demuestra que eres la hija de la gran Kyoko Zeppelin Soryu!
De pronto los azules cielos de este mundo comenzaron a desaparecer. El campo de flores que la recibió comenzó a irse con el viento y una oscuridad tan negra como el mismo universo era lo único que existía para ella como para Yui.
—Parece ser que tu alma ha sido rechazada por el [EVANGELION]; como desearía tener más tiempo contigo…
—Prometo salvarte, regresarte para que puedas estar con Shinji—comentó Asuka casi con desesperación y esperanza mientras su pequeño cuerpo se transformaba en aquella adolescente que tanto le fastidió en su otro mundo, pero que agradecía poseer ahora que se encontraba en otra Tierra que aún tenía la esperanza de cambiar—. Cambiaremos el futuro, el paraíso que tanto he anhelado, el que tú has anhelado, lo salvaré y le brindaré la esperanza a Shinji para que este nunca más sea herido.
—Sé que lo harás… Espero volver a verte otra vez, mi Princesa.
Los ojos de Asuka se abrieron con sorpresa. El recuerdo de Mari la había golpeado una vez más mientras su alma comenzaba a alejarse de Yui. Debía honrar su memoria haciendo lo que sabía hacer lo cual era luchar hasta salvar al cachorro.
—Gracias por todo Mari… Adiós Yui…
Y de repente todo su mundo brilló con un color blanco tan puro como la nieve con una calidez similar al eterno verano.
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—Amas a Shinji, pero sigues creyendo que no mereces amarlo.
—Tengo casi treinta años… y sólo soy…
—Eres Asuka y nadie cambiará eso…
