Puede que ya haya dado a luz, pero aun tengo la costumbre de levantarme a la mitad de la noche sólo para ir a orinar, incluso las noches cuando logro que Josuke se quede profundamente dormido. Me levanté tratando de no hacer ruido para no despertar a nadie en la casa y caminé hacia el baño que tenía cerca; antes era una bodega, pero desde el embarazo, papá lo modificó a un baño para que no tuviera que bajar las escaleras.

Fui, me lavé las manos y me miré en el espejo. Qué buena suerte tengo de que mi nuevo cuerpo sea de alguien atractivo, incluso con ojeras me veo bien (Gracias Araki!)… Peeeero no sería una mala idea comenzar a usar cremas para el rostro y tratar de regularizar mis patrones del sueño. Bostecé y tomé la perilla de la puerta aunque no pude abrirla.

Gruñí de frustración pensando que mis manos mojadas no me permitían girarla, Le puse un poco más de voluntad a secarme las manos y lo intenté otra vez. No giraba.

-mmaaAAAAaAAAA!

Josuke se despertó y si no me equivoco ese es su llanto de hambre. Insistí con la perilla pero no logré nada y ahora mi hijo está llorando, espero que no despierte a mi papá.

"¡Puerta de mierda!" Peleé forcejeando con la maldita perilla que no giraba, estaba con seguro. Claro, como era una bodega el seguro estaba por fuera y no lo cambiamos, pero ¿cómo se iba a poner el seguro sólo? No me quedó otra opción más que gritar y tener que despertar a mi papá para pedirle que me saque del baño.

Aunque es raro, creo que llevo varios minutos atrapada en el baño y Josuke llorando, por lo general mi papá se despierta y me ayuda. ¿Estará muy cansado o estará de turno de noche en su trabajo? No me puedo acordar y mi hijo sigue llorando de hambre, ahora más fuerte porque no me encuentra.

Caminé por el baño buscando algo que me pudiera ayudar a forzar la cerradura y salir. Cuando pasé por el espejo las luces fallaron por un momento y me pareció ver mi antiguo rostro, pestañeé para apreciar el rostro nervioso de Tomoko mirándome.

Abrí cajones y busqué por el suelo, buscando lo que sea que me permitiera forzar la puerta; un cuchillo viejo, algún envase contundente, el tubo del papel higiénico ¡Lo que sea! Las luces seguían fallando y sólo me encontraba con hojas de rasuradoras sueltas que me cortaban las manos y cuerpos de insectos muertos. Sentí náuseas y asco por la suciedad del lugar, el que las luces parpadearan tanto bajando su voltaje y el llanto de Josuke no me ayudaban. Sentí mi ácido estomacal en el fondo de mi boca, mi respiración acelerada, mis manos heladas y mis oídos tapados, deformando el llanto cada vez más intenso.

Me levanté del suelo con la idea de patear esa puerta si es necesario, no me importa nada. Otra vez pasé frente al espejo y me miré.

Mis oídos se taparon tanto que ya no fui capaz de escuchar nada, al tiempo que los ojos de Tomoko me atraparon en el reflejo. Una mirada tan aguda me acechaba desde ese espejo sólo me permitía mirarle a los ojos, esos ojos, el negro vacío de la pupila que cambiaba su tamaño violentamente me estaba aterrando, parecían como si se transformaran en dientes afilados cada vez más cercanos a mi o yo más cercana a ellos. El reflujo de mi estómago me estaba destrozando la garganta, me dolía respirar y sentía ese olor avinagrado en todas partes. Desesperada me llevé una mano al rostro para tapar mi nariz, pero esta se desprendió dolorosamente de mí. Una vez más me miré en el espejo para notar como mi cara se caía a pedazos, deshaciéndose y sangrando, hirviendo la piel en un hedor nauseabundo y dolor paralizante. Me tapé la boca, toqué mi cara, hice lo que pude para mantenerme en pie, pero caí de rodillas para abrazar la taza del baño, tratando de aferrarme al mundo.

Sentí el llanto de mi bebé más fuerte, como si estuviera más cerca de la puerta. ¿Se había caído de la cama? ¿Estaba gateando hacia el baño mientras lloraba?

¡No! ¿No? No…

¡Claramente!

todoestoes…

es obra de un… obra OBra! deun

STAND USER!

-¡MamáaaaaAAAAGGHGHHhhhh... -

Eso… eso no es un grito de hambre. El protagonista… no…

gghhhGGHGH-

¡NO!

¡MI HIJO!

-Aaaghhhggh…-

¡MI HIJO SE ESTÁ AHOGANDO!

El sonido, las arcadas en el silencio, no las soporto. No puedo, elsonidoeldolorelacidonopuedomásyvomitoconéporhoraslhastaquedejodeescucharlo.

Escucho como se libera el seguro de la puerta, la perilla gira con suavidad mientras una corriente de aire nuevo me libera un poco de asco. Mi cabeza aún giraba cuando me apoyé en la loza, mirando al exterior del baño.

Vi una figura enorme ¿humanoide?

Pestañeé y reuní fuerzas. Mi hijo, necesitaba ver a mi hijo.

Levanté mi mirada.

Frente a mí estaba un enorme hombre viejo, barbudo, con un desgarrado vestido rosa.

-Traje tequila ¿Me dejarías… Me.. MMMMmmmmMMM...

MORIMORIMORIMORIMORIOCHORADIOWELOVEMORIOCHO!-

Desperté en el suelo de mi habitación, con la alarma de la radio y el llanto de Josuke desde la cama, posiblemente cagado hasta las orejas.

Necesito ir a un psicólogo. No puedo esperar a que llegue el momento en que ir al psicólogo no sea ignorado por la sociedad, o que al menos exista uno en este pueblo, ¡es que no aguanto más con estas pesadillas! No ha pasado ni un año desde la muerte de Reimi, ¡en mi propia casa! para además tener que vivir el duelo de la señora Nijimura.

La extraño mucho. Ella realmente era MI amiga, la única que hice desde que llegué… Obviamente su familia la extraña más. Al menos puedo ver a Keicho y Okuyasu a menudo cuando Nijimura nos pide que los cuidemos mientras él va a buscar trabajo, los pocos días que logra levantarse de la cama. Otras veces le llevo almuerzo para asegurarme que esos niños coman algo y tengan al menos ropas limpias.

Me sonaron todos los huesos de la espalda mientras intentaba levantarme del suelo.

¡Es que me da rabia! No el que me duela el cuerpo por dormir en el suelo, pero también; sino que me molesta que cuando un hombre enviuda se le perdona que caiga en depresión sin hacer nada y que sea negligente con sus hijos, porque "Ay, pooobrecito." A los hombres se les perdona no saber hacer nada para mantener una casa con una familia, nadie los hace sentir menospreciados por ignorar las necesidades de sus hijos. ¡Claro! pero cuando una mujer no tiene o no quiere las habilidades para mantener una casa, una familia, una relación amorosa, apariencia atractiva y un trabajo, todo al mismo tiempo; de inmediato se le etiqueta como incompleta o incompetente. ¡Pero si no voy YO a intentar hacer algo de orden en ese chiquero de casa, los niños pasarían con hambre, estaría todo sucio! y… Y Peko estaría muy triste si supiera que su familia está así.

Suspiré cuando logré ponerme de pie. Mala decisión llenarme los pulmones con el ácido olor del pañal sucio de mi hijo.

-¡Uy amor! ¿Cómo transformas la comida en material radioactivo? ¡Estás fétido!

Me reí sola mientras buscaba el arsenal de cosas necesarias para cambiar un pañal y las llevé hacia la cuna de mi pequeño Josuke. Me acerqué preparándome mentalmente para este ataque de todas las mañanas.

-¡Mi pequeña asquerosidad! Estás todo cagado y eres hermoso. HER-MO-SO. No puedo contigo Josuke, no puedo con tanta belleza. ¿Quién te dio permiso para ser el bebé más bonito y más lleno de caca del mundo? Ser tan bello debería ser ilegal. El mejor, el mejor JoJo del mundo. Eso ríete no más, ¿Te ríes porque sabes que incluso así eres el más bello? Vas a dejar ciega a tu madre con esa sonrisa, amor...-

Ver esa bella cara de protagonista ilumina mis mañanas, dejándome estúpida con un ataque de moe directo a mis ojos. Seguí con la rutina de limpieza y prepararnos para salir, tenemos un sábado lleno de actividades. Después de unos minutos más apreciando la hermosura angelical de Josuke y sacando fotos para la posteridad, salimos de casa. Llevé el coche para cuando Josuke se cansara, aunque ya le esta tomando gusto a caminar y disfruto ir tomada de su pequeña mano. Esta ciudad es tan linda hoy como el primer día que llegué.

Primero, el cementerio. Compré flores para Reimi y Peko, limpie sus tumbas mientras le explicaba a Josuke lo que estábamos haciendo y él jugaba con las flores, puse mis manos sobre sus manos pequeñas y oré por sus almas. A pesar de todo lo que sé de este loco mundo, tengo el deseo de que ellas puedan descansar. Estos momentos me hacen recordar lo frágil que es la vida siempre, no importa donde esté. Es posible morir por razones extrañas, pero también por una enfermedad que no le avisa a nadie; una enfermedad que te amarra al hospital por unos eternos y cortísimos meses en agonizante sufrimiento y abandonas a tus seres cercanos en duelo y deudas. No debo olvidar que no importa cuánto sepa de "la trama" o qué tan poderosa me pueda sentir, deseo apreciar todos los momentos finitos que tengo en este mundo.

En este bizarro mundo.

No pude evitarlo.

Salimos de ahí para ir a jugar a un parque. Los niños necesitan jugar con tierra, con otros niños, aprender a subir a un árbol o al menos a tener contacto con la naturaleza. Almorzamos un picnic y luego fuimos a la posada Kishibe. Desde hace un par de meses voy a menudo a ese onsen, disfruto mucho el paisaje y el silencio del lugar. Llegué de casualidad y entré por curiosidad. Resulta que la abuela Kishibe es más intensa que su nieto, aún así logré ganarme un poco de su… ¿cariño? ¿respeto? Creo que al menos me tolera porque me permite ir seguido a verla y compartir su onsen. Me pidió que la próxima vez que la visite, trajera conmigo a Josuke para que compartiera con su nieto. Es decir, quiere que le ayude a cuidar de su nieto, aunque para mi, ¿ver a Rohan-chan y mi bebé jugando juntos toda una tarde? He sido bendecida por el universo de las comisiones en 3D. Me alegra haber traído la cámara fotográfica.

Rohan tomó a Josuke de la mano y fueron a explorar juntos el amplio jardín.

-Ahora que ya caminas, eres un poco menos molesto. Sígueme, vamos a buscar escarabajos.-

Y Josuke lo siguió, como si nada. Si sólo fuera tan sencillo hacerlo dormir.

Comencé a preparar una especie de ritual autoimpuesto, una forma de calmar mi mente y vivir de mejor forma en esta segunda vida. Me dediqué por un momento a disfrutar la belleza del paisaje, la temperatura del agua, la brisa. No más problemas ni dudas en mi mente, quiero calmar mi alma con la belleza de este mundo y de estar viva aquí.

Con la mente un poco más despejada y después de dejar a los niños durmiendo la siesta, obviamente les saqué una nueva foto, fui a compartir con la abuela Kishibe. Le traigo dulces tradicionales y compartimos el té tradicional que ella hace. Aún no me termino de encariñar con el sabor, pero ver cómo lo prepara es una obra de arte.

-Prepara el té hoy. Me duelen las manos.-

Casi dejo caer la caja con los dulces cuando estaba entrando a la habitación. ¿Qué clase de saludo es ese? ¡¿Qué clase de petición es esa?! Yo no sé preparar el té, sólo he visto como ella lo hace.

¡Esto es una prueba!

Traté de recordar todo lo que había visto de ella y lo repliqué con los instrumentos que había dejado cuidadosamente sobre una mesa. Preparé el té y se lo serví en silencio.

-Al menos tu té es mejor que tu sentido de la estética, pero lo segundo puede mejorarse.-

-Me alegra que lo haya disfrutado.-

-No dije que lo disfruté, sólo señalé un hecho.-

Le acerqué la caja de dulces, responderle no tiene sentido. Es una mujer orgullosa que literalmente no sabe cómo ser amable aunque lo desee. Se levantó y salió de la habitación después de haber terminado su té, dejándome apreciar el atardecer en soledad. Es un hermoso mundo.

O eso creí, porque ella regresó pronto a la habitación con un hermoso bolso Gucci que me entregó.

-Toma. Esto es para que dejes de dar lástima en la calle.-

-¡Gracias! ¡Muchas gracias!-

-Eres inteligente, podrás darle un buen uso.-

Abracé emocionada el bolso; no tanto por lo caro o exclusivo que puede llegar a ser, sino porque de inmediato recordé un one-shot de Rohan con un bolso Gucci que su abuela le dejó en herencia. Además era hermoso.

Compartimos un poco más antes de volver a casa. Con mi hermoso hijo, muchas fotografías y un bolso Gucci que además es un Stand. Tengo que averiguar cómo funciona. ¡Yaaaay! ¡Tengo un Stand!

Es un hermoso día.

oOo

Es un día de mierda. Semana, año… Me duelen los pies de tanto caminar buscando trabajo, en cada una de las empresas me rechazaron. Nadie necesita un nuevo contador cuando están de camino a la bancarrota. Prácticamente ya nos comimos los ahorros y sólo manejo dinero prestado. Me llegaron las cuentas, algo pasa con el colegio de Keicho y tengo hambre. Arroz… arroz con algo, con lo que sea. O mejor una cerveza.

-¡Mansaku-san!-

Esa conocida voz llamó mi atención así que levanté la mirada. Tomoko-san se acercó a mí con su hijo en brazos. ¿Cómo era su nombre? No quiero más de esto, quiero llegar a la casa y que los míos se duerman rápido.

-¡Mansaku-san! ¡Aquí!-

-Buenas tardes, Higashikata-san.-

-¿Cómo estás? ¿Cómo te ha ido con la búsqueda de trabajo?-

Por supuesto, debe estar pendiente a eso porque sigo pidiéndoles ayuda para cuidar de los niños, y ella insiste con ir a dejarnos comida a nuestra casa. ¿Querrá algo conmigo ahora que soy viudo? Supongo que podría darle mi apellido a su hijo también, no se puede quedar sola con un hijo sin familia toda su vida; sólo porque su padre es policía no significa que será mantenida para siempre.

-Espero que me llamen pronto.-

-Sé que todo saldrá bien. Ánimo.-

-Gracias, Higashikata-san.-

-También estoy llegando a casa. ¿Te gustaría venir con los niños y cenamos todos juntos? Una buena comida siempre me sube el ánimo.-

-No me gustaría abusar de tu amabilidad.-

-¡Para nada! Vamos, los estaremos esperando en la casa.-

La vi caminar hacia su hogar sin dejar de fijarme en el bolso de diseñador que llevaba al hombro. Le gustan las cosas costosas, por supuesto. ¿Está tratando de decirme que me tiene lástima cuando me invita a comer con los niños? ¿O quizás realmente está buscando una relación conmigo, quiere verme usando a los niños como excusa porque ahora soy pobre?

Necesito dejar de perder mi tiempo con empresas pequeñas; necesito dinero, mucho dinero y pronto si quiero convencer a una mujer como ella que sea mi esposa.

Después de la cena con los Higashikata, regresé a casa para ponerme en contacto con el inversor inglés que me había estado buscando. Espero que responda. Sólo es mover dinero y propiedades de un lugar a otro, nadie sale herido, mis comisiones son altas y jamás tendré que ver a quien me contrata. Todo saldrá bien.

Comienzo a recibir un fax con instrucciones.

oOo

Sólo puedo aguantar cierta cantidad de veces en las que tengo que explicar algo, tengo paciencia, intento ponerme en su lugar y cuento hasta diez para después explicarle a ese hombre una vez más cuando le digo que "no es no"; pero tengo que admitir que Masaku me agradaba más cuando estaba deprimido. En tres meses se convirtió en el perfecto ridículo que se pasea en autos caros, relojes de oro y todo lo que tenga una marca costosa; ya perdí la cuenta de las veces que nos han llegado regalos indeseados a la casa. ¡Me tiene enferma! El tipo cree que brilla pero sus hijos pasan hambre y están con las ropas sucias.

Claramente está haciendo tratos con DIO, lo que significa que pronto le enviarán una flecha y tendrá ese extraño pulpo de carne en su cráneo. Bueno, si lo pienso, todos los pulpos son de carne, pero no recuerdo bien cómo se llamaban los de DIO. El punto es que con esa flecha podría ganar un Stand para mí y así estar más preparada para el futuro. Aún no tiene ese pulpo, lo sé, pero tampoco tiene la flecha.

Está siendo un idiota insufrible que además es negligente con sus hijos, y realmente no quiero justificarlo, pero también es cierto que tiene mucho de la trama en su contra. Enviudó, quedó sin trabajo en la crisis, fue seducido por DIO para ganar dinero y luego terminará en una forma apenas humana que no puede pensar ni deja de sufrir. Contando también todo el daño emocional que queda en sus hijos y una vida en la pobreza.

¿Hay algo que yo pueda hacer? ¿No debería dejar que las cosas sólo pasen en este caso? Con lo que pasó con Reimi me di cuenta que involucrarme con estas partes de la trama lo hace mucho peor, expuse a Josuke al peligro siendo un bebé y casi lo pierdo para siempre; sin embargo no dejo de pensar en Peko, en cómo gracias a ella pude aprender y en su amistad que fue la primera relación real que formé con alguien en este mundo. Ella fue real para mi, su familia debería serlo también.

Respira Tomoko, tú sabes que los hombres se ponen más idiotas después de la viudez, incluso tu papá te lo dijo.

¡No! Si no cambia sólo se va a poner más imbécil y quedan años hasta que los crusaders derroten a DIO y no haya vuelta atrás.

¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer?

Por ahora, mejor preparo la cena. ¿Llevo arroz o llevo choclo?

-¡Tomoko-san!-

El pequeño Keicho se abrazó de mi pierna. Se ve como un pollito esperando a ser alimentado; me alegra de que ya tiene la rutina de llegar a casa y saber que estará bien. Le acaricié el cabello con cariño y lo tomé en brazos.

-Keicho-kun. ¡Qué grande que estás! ¿Ya tienes hambre? Lo tengo casi todo listo, ¿me ayudarías a llevar las cosas?-

-¡Si! ¿Qué vamos a comer? ¡Tengo hambre!-

Keicho se abrazó de mi cuello y la ternura me ahogó, no puedo esperar a que Josuke esté así de grande. Ese gesto me permitió ver de cerca un moretón que el niño tenía en el brazo, era claramente la marca de una mano adulta.

-Keicho-kun, amor, ¿qué te pasó en el brazo?-

Rápidamente se tapó la marca con su pequeña mano y negó vigorosamente con la cabeza.

-Tranquilo. Sólo quiero saber qué pasó. Vas a estar bien, lo prometo.-

¿Acaso fue un Ángelo joven? ¿Qué tan alterada está la historia? Tengo que estar atenta a todo lo que pueda pasar.

-Mi papá… ¡fue sin querer!-

El niño estaba muy nervioso en mi abrazo, tratando de contener las lágrimas del hecho que le hice recordar.

Esta fue la gota que rebalsó mi vaso. Una cosa es ser un hombre descuidado, que lo perdono aunque no debería, pero otra MUY DISTINTA es ser un padre violento. Ya va a ver de lo que soy capaz, ¡ese estropajo de hombre!

Una vez más se abrió la puerta de mi casa, era el mismo susodicho quien estaba entrando, seguramente para apurar la cena. Caminaba y vestía como proxeneta de lujo, haciendo girar las llaves de su nuevo auto mientras miraba mi hogar con desprecio y superioridad. Puto pedante.

-Keicho-kun, ¿Puedes ir a ver a Josuke un momento? Está jugando con tu hermano en su habitación. Yo te llamaré cuando esté todo listo.-

Bajé al niño y salió de la habitación, seguramente también para huir de su padre. Sentí mi sangre hervir por todo mi cuerpo y mis puños tensarse.

-¿Ya tienes preparada la cena, Tomoko?-

¿Cómo se atreve a hablarme con tanta familiaridad? No le he dado permiso para usar así mi nombre, además, ¿está asumiendo algo que hago como un favor? ¡Me enerva!

-¿Qué le hiciste a Keicho-kun?-

-¿Hacerle qué?-

-¡Despierta! Tiene un moretón en el brazo, eso no se lo hizo sólo.-

-Eso. Se metió en mi oficina y lo saqué. Tiene prohibido entrar en mi habitación y lo sabe.-

-ES UN NIÑO, NIJIMURA. ¡NO PUEDES HACERLE ESO!-

-Esos niños se meten en todas partes porque no tienen una madre que los críe y están creciendo sin control. De hecho vine a hablar de eso.-

-¿Si?-

-Por supuesto. Como ya sabes, ahora tengo el dinero suficiente para mantener muy bien a una familia grande, Keicho y Okuyasu necesitan de una mujer que se ocupe de ellos.-

-¿A dónde quieres llegar con tu charla?-

-Sólo digo que dejes de hacerte la tímida, Tomoko. Mis hijos necesitan de una madre y tu bastardo de un padre. No veo a otro hombre tratando de hacerse responsable contigo, por lo que deberías tomar la oportunidad de tener un buen partido como yo y hacerle este favor a tu familia, casándote conmigo. Tienes que darte cuenta, eres atractiva pero no te estás haciendo más joven.-

Nadie me había faltado así el respeto en mi vida. En ninguna de mis vidas, en todos esos años JAMÁS me habían hecho sentir una furia tan cegadora. De un manotazo boté la pequeña caja que ese hombre había abierto frente a mi, y con la misma mano le di un puñetazo a esa pretenciosa cara que me estaba rogando por uno. Cayó al suelo mirándome impactado, así que lo obligue a levantarse tomándolo de la oreja.

-¿COMO TE ATREVES A HABLARME ASÍ PEDAZO DE MIERDA SECA?-

-¿To-Tomoko?-

-¡HIGASHIKATA-SENSEI PARA TI!-

-¡Mi oreja! ¡Me duele!-

-¡CAMINA! NOS TIENES HARTOS A TODOS CON ESTA ACTITUD DE MACHITO CON DINERO. ES QUE NO PUEDO CREER CÓMO ALGUIEN TAN BUENA COMO PEKO PUDO CASARSE CON UN HOMBRE TAN INUTIL Y ESTÚPIDO.-

-¿Estúpido? ¡Ay! ¡Tomoko-san! ¡Me va a arrancar la oreja!

-¿Tú no entiendes, cierto? ¡HIGASHIKATA-SENSEI! Y deja de llorar que sino te arranco la otra también a ver si así me empiezas a escuchar.-

Se me escapaban los gritos mientras llevaba a ese aterrorizado hombre por la calle, agarrado de una oreja. Se tropezó y lo seguí arrastrando hasta que lo dejé frente a la silla de su escritorio.

-Ahora mismo vas a dejar de hacer esos negocios extraños en los que te metiste. Levanta el teléfono o lo que sea que hagas y apúrate.-

-¿Qué?-

-Lo que escuchaste, rápido.-

-Y-yo… ¡No voy a dejar que te metas en mi vida de esta manera!-

Intentó levantar su mano hacia mi, así que le devolví la violencia con más violencia, seguramente me entenderá si comienzo hablando su idioma. Lo que el idiota frente a mi no sabía es que mi entrenado padre jamás permitiría que su hija no supiera cómo defenderse. Con una buena llave lo dejé inmovilizado en el suelo, su brazo en su espalda.

-Más te vale que nunca le hayas levantado la mano a Peko o te juro que te rompo el brazo, Nijimura.-

-¡AAHHH!-

-¡Contéstame!-

-¡SUÉLTAME MUJER LOCA! ¡ESTO ES ILEGAL!-

-¿Quieres saber de cosas ilegales?-

-¡AAAHHGGG!-

-Ilegal es pegarle a tu hijo porque no puedes con tu frustración. Ilegal es dejarlos abandonados y con hambre porque eres un inútil. Ilegal es lavar dinero a mafiosos extranjeros sólo para que te puedas comprar juguetes brillantes y emborracharte todos los días para tratar de olvidarte de tu depresión.-

-¡Eso! ¡Eso no… AAAAHHH!-

-¡ABRE LOS OJOS!-

-¡SUÉLTAMEAAAGHHH!-

-¡ADMÍTELO!-

-N-NOO… NNnnooo… no quiero...no soy una mala persona…-

Después de eso se largó a llorar, fuerte y dolorosamente. Su cara estaba inflamada por mi golpe y además le corrían lágrimas y mocos, era un hombre completamente indefenso, quebrado emocionalmente por lo que debería soltarlo de mi agarre, pero decidí no hacerlo. Lo escuché llorar por todas y cada una de las cosas de las que se arrepentía. De vez en cuando comenzaba a culpar a otros, por lo que volvía a torcerle la muñeca detrás de su espalda, como un ayuda-memoria o quizás para que su cerebro asocie la idea de culpar o otros de sus problemas con el dolor físico. Se desahogó de cosas que yo no sabía ni me importaban.

-¿Entonces?-

-… No le puedo pegar a mis hijos porque estoy enojado. Son lo más valioso que me queda de ella… y… yo los amo… los amomusho… los voy a cuidar bien.-

-Muy bien, sigue. ¿Cómo los vas a cuidar?-

-Te-tengo que aprender a llevar la casa…-

-¡Y!-

-¡YRENUNCIAR! Y… renunciar a trabajar con el inglés.-

-¿Puedes hacerlo sin entrar en más problemas?-

-¡Sipuedosipuedo!-

-Muy bien. Continua.-

-Voy a buscar otro trabajo y cuidar bien de mis hijos…-

-Bien dicho, Nijimura. ¿Te falta algo más?-

-…¿N-no?-

-Revisa tus acciones. ¿No crees que te falta pedir disculpas?-

-¡Higashikata-s… sensei! ¡Lo siento, perdón! Le falté el respeto, estaba asustado…-

Ahora me tocó otra ronda de llantos y escucharlo pedir disculpas hasta que quedó deshidratado; pero no puedo dejarlo sólo en este momento o el idiota va a caer en la victimización después de sentirse vacio de todos esos sentimientos que acaba de sacarse del pecho, porque literalmente no sabe hacer nada por sí mismo. Nijimura Peko, te amo querida amiga, pero ¡qué hombre más inútil con el que te casaste!

Ya me siento cansada físicamente, han pasado al menos un par de horas desde que inició todo este escándalo; así que saqué fuerzas de mi ira y comencé a explicarle lo básico para hacer limpieza en su casa, sus hijos y un plato decente de arroz mientras él tomaba apuntes en un cuadernos y seguía sorbeteándose los mocos, intentando que no yo lo vea llorar.

-¿Qué es esto?-

-Eso es cloro, sirve para limpiar pero no la loza.-

-Muy bien. ¿Dónde está el libro de recetas sencillas?-

-Lo tengo aquí.-

-¿Cada cuanto tiempo tienes que ir al supermercado?-

.-..Una vez la mes si me organizo y… tengo que hacer una lista.-

-¿Qué días tienes que sacar la basura?-

-Los… ¿Martes?-

Le rocié la cara con agua usando un difusor.

-¡Los miércoles!-

-Bien hecho.-

Estoy tan cansada de todo esto, física y mentalmente, pero no puedo mostrarle debilidad en esta terapia de shock. Necesito recordarme de que esto no se trata de él, esta no es la historia de una mujer que "arregló" a un hombre para ser una mejor persona, es una historia de una mujer canalizando su ira productivamente en poner un poco de bien en el mundo y cambiando varias cosas en el proceso.

Para cuando decidí que este hombre tenía una cantidad de conocimiento aceptable y que había recibido el suficiente castigo, ya estaba amaneciendo. ¡Mierda, los niños! Sabía que estaban bien y siendo cuidados por mi padre, pero aún me sorprende que sólo los pude recordar después de varias horas, cuando mi rabia se había agotado. Partí a mi casa y Nijimura me siguió.

-Muchas gracias, Higashikata-san.-

Lo vi inclinarse frente a mí, con extremo respeto, pero me siento tan muerta de sueño que no le respondí más que con una mirada fría.

-Sé que fui un mal hombre, y que es un atrevimiento pedirlo, pero me gustaría que pudiéramos ser amigos.-

-Y sin embargo te atreves a pedirlo. Voy a ser honesta, Nijimura. No tengo ganas de intentar ser tu amiga; pero si realmente te veo dejar de arruinar todo lo que tocas y me lo preguntas en otra oportunidad, lo pensaré. En este momento estoy muy cansada y te odio un poco. Anda a buscar a tus hijos y buenas noches.-

-… Buenas noches, Higashikata-san. Gracias por su ayuda.-

-Si, si. Adiós, Nijimura.-

Esperé hasta que ese hombre se fue de la casa para al fin relajarme y poder ir a dormir a pesar que ya estaba iluminado. Refunfuñé todo el trayecto hasta que al fin pude acostarme y ver la hermosa cara durmiente de mi pequeño bebé… y mi también hermoso bolso/stand nuevo.

Acostada en la cama lo abrí para mirarlo con atención, se veía normal. La abuela Kishibe me recomendó guardar mis documentos en el bolsillo pequeño, el cual tenía la capacidad de almacenar cosas muchísimo más grandes sin que el peso me afectara. No entiendo qué hace la otra parte del bolso. Ya dejé dentro un chicle, unas fotos de Josuke, un bordado que había comenzado hace poco y lápices, todos desaparecieron en el bolso apenas lo cerré. Lo abrí y lo giré para dejar caer lo que sea que pudiera quedar, en cambio cayó sobre mi cama medio corazón. No un corazón humano, claramente, sino que una pequeña figura de metal con la forma de la mitad de un símbolo de corazón rojo. Era un aro, pendiente, como sea que se llame.

Lo tomé con mis dos manos y lo acerqué a mi rostro. No puedo creerlo ¡aún se siente tibio! ¿esa es la temperatura de su piel? Oh dios santo, ohdiosanto. ¿TENGO EN MIS MANOS UN ARO DE POLNAREFF? Mi corazón late tan fuerte que lo siento en mi garganta y me estoy mordiendo los labios para no gritar de la emoción y despertar a mi bebé.

En mi vida anterior había comprado unas réplicas por internet que usé un par de veces, pero ahora tengo en mis manos el original. Estoy segura que es real, aún huele a él… estoy segura que ese debe ser su olor. ¿Cómo se verá Polnareff en este mundo? ¿Podrá hacer realmente esa cosa con su lengua que hizo en el capítulo con Hol Horse? ¿Qué tendré que hacer para que el bolso me dé el otro aro también?

Me quedé dormida sobre mi cama y con el aro entre mis manos.