Cody

—Traes un vestido.

—Cuando mi mamá se enteró que iba a venir con un chico me dijo que debería ponerme un vestido— contestó Beth mientras se removía nerviosa enfrente de mí, era la primera vez que la veía usar un vestido… aunque si soy honesto tampoco llevaba tanto tiempo conociéndola para ese punto.

—¿Sí le dijiste que esto no iba a ser una cita?— le pregunté, a lo que ella puso los ojos en blanco.

—Claro que le dije. ¿Pero crees que me iba a creer?

Suspiré mientras me ponía de pie. No voy a decir que una de las razones por las que me gusta juntarme con ella es porque es un buen trecho más bajita que yo… pero la verdad es que es agradable.

—¿Y qué hay de tu mamá? ¿Qué pensó cuando le dijiste que ibas a ir a la plaza con una chica?— me interrogó Beth mientras empezábamos a caminar.

Cuando ella y yo decidimos formar esa pequeña alianza para lidiar con toda la mierda que podía pasar en la escuela nos habíamos prometido ser honestos el uno con el otro. Pero no podía decirle que en realidad le había pedido a mi mamá que me acompañara y ella era mi segunda opción.

—Solo me dio más dinero para que te pudiera comprar un helado— eso era cierto, así que tampoco es como que estuviera rompiendo nuestra promesa.

—¿Ósea que también creyó que esto era una cita?

—No creo que haya pensado nada al respecto, ni siquiera me volteó a ver— eso también era cierto.

Beth hizo una mueca y suspiró ruidosamente.

—¿Por qué estás decepcionada? Creí que habías dejado muy muy claro que no te gustaba de ese modo— le recordé.

—Te faltó un muy— contestó ella—. Pero debes admitir que sería genial si el resto de las personas creyeran que hay algo entre nosotros. Todo mundo sabe que las mujeres con compromiso son más deseables.

—No lo entiendo— dije mientras negaba con la cabeza.

—Pobre e inocente Cody, tienes mucho que aprender— me dio un par de palmaditas en el hombro y entró a la tienda—. ¿Me puedes recordar lo que estamos buscando aquí?

Yo la seguí adentro.

—Una lonchera— contesté.

—Creí que tú siempre ibas a comprar en la cafetería. Aunque si necesitas una podría darte la mía, yo ya no voy a llevarla. Heather dice que es infantil y me hace ver tonta.

—No es para mí, es para Harold— le expliqué mientras empezaba a moverme por la tienda, la mayoría de las paredes las ocupaban las mochilas, así que de todos modos no tenía mucho entre qué elegir.

—¿Tu nuevo amigo?— preguntó ella a lo que yo asentí— Bueno, el chico parece agradable, pero aún pienso que fue un movimiento social un poco arriesgado.

—Lo se…

—Pero estoy orgullosa de ti por haberlo hecho— yo la miré sorprendido y ella solo sonrió sin apartar su mirada de las loncheras—. Adoro a Owen y todo, aunque Heather diga que es una bola de grasa asquerosa y deberíamos odiarlo, pero creo que es lindo que tengas un amigo que no salga corriendo a hablar con otra persona en el mínimo pretexto.

—Eso solo paso… un montón de veces. No estaba tan mal… Me trataba mucho mejor de lo que te trata Heather a ti.

—No cambie el tema señorito, estábamos hablando de ti— me regañó apuntándome con un dedo—. Aparte, los dos tenemos objetivos diferentes.

—¿Y exactamente…?

—¿Naves espaciales o notas musicales?— preguntó ella mostrándome dos opciones de lonchera.

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No es gay si él no te gusta, no es gay si él no te gusta, no es gay si él no…

—Harold, te traje una lonchera.

—¡Genial!— la tomó de mis manos, era la de las notas musicales, y le dio un par de vueltas antes de voltear a verme sonriente— ¡Gracias!

Me dejé caer en la banca al lado de él con un suspiro.

—¿Una mañana dura?— me preguntó.

La primera clase era la única que no teníamos juntos, esa es otra de las razones por las que había decidido que valía la pena tirar a la basura todo el avance social que había tenido en las primeras dos semanas por él. Quizás no era la persona más popular de la escuela, pero al menos no me iba a dejar solo. Rayos, eso de verdad suena triste.

—No solo… ¿Crees que tengo una oportunidad con Gwen?— esa no era la razón por la que estaba suspirando, pero de todos modos planeaba sacar el tema de conversación tarde o temprano, así que podía bien ser temprano.

—¿La amiga de Leshawna?— preguntó Harold.

Ahora haré un pequeño paréntesis para decir que Gwen tiene la piel blanca como el marfil, los ojos oscuros como la noche que se alcanza a percibir en todo lo que viste y en general parece más hada que persona. En parte porque ella es la mujer más estéticamente hipnotizante que he conocido en mi vida, en otra porque ella es muy importante para nuestra historia.

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—¿No estaba enfermo el profesor? ¿Cómo es que de todos modos vamos a tener la excursión?— pregunté mientras llegaba con Harold y su amiga Sadie al estacionamiento de la escuela.

—El director nos va a llevar— contestó la chica mientras miraba con una mueca al hombre.

El director, Chris McLean, se recargaba contra el autobús mientras se reía con un tono que prometía maldad.

—Y el coach Hatchet— agregó Harold.

El enorme hombre negro al lado del director rodó los ojos ante lo que sea que había dicho y entró al vehículo, al parecer él iba a manejar. Juro que cada que el director necesitaba que alguien le solucionara algo era el coach el que lo hacía.

—¿Sabían que ellos están enamorados?

Una chica pelirroja, que considerando la cantidad y estilo de la ropa que llevaba parecía haber olvidado a donde íbamos, llamada Izzy se paró entre nosotros rodeando a Harold con un brazo y a mí con el otro.

—¿En serio?— le preguntó Sadie emocionada.

—Sí, de hecho se besan en lo oscurito cuando nadie los ve… ¡Justo como Cody y Noah!

Sentí como si un golpe de adrenalina me recorriera de abajo hacia arriba, o al revés, la verdad no estoy seguro. Tuve que reprimir mi impulso de negarlo efusivamente, porque la vez pasada que lo había hecho ella me había dicho que solo un gay reaccionaría así al ser confrontado por ser gay. Y yo no era gay.

—Por Dios Izzy, si no fue gracioso las primeras treinta veces tampoco es gracioso ahora— se quejó Noah que llegaba atrás de ella antes de bostezar y tallarse los ojos.

—¿Ver cómo sus lindas caritas se vuelven rojas como luces de patrulla? No se ustedes, pero a mí me parece hilarante— respondió Izzy liberándome de su brazo para agarrar las mejillas de Noah y apretarlas con fuerza.

Él la apartó con calma mientras ponía los ojos en blanco.

—¿Dónde está McLean?— nos cuestionó Noah— Mi madre mandó una lista de mis alergias y espera que se las de.

—Al lado del autobús— le indicó Harold a lo que él asintió.

—Bien… Cody, ¿Quieres que nos sentemos juntos en el viaje?

—¡Claro!

Él asintió y se fue sin voltearme a ver, mientras yo me reprochaba a mí mismo haber contestado tan entusiasmadamente.

—Solo quiero que recuerdes, Cody— dijo Izzy mientras volvía a rodearme con su brazo—, que va a haber niños presentes a su alrededor. Así que sí van a besuquearse deberían considerar cubrirse con un suéter o algo.

—¿Quiénes van a besuquearse?— un nuevo participante, Owen, llegó a la conversación.

Antes de continuar quiero dejar en claro, por si di a entender lo contrario en un punto anterior de la historia, que Owen no es una mala persona. En realidad es un sol, y no lo digo porque sea rubio y redondo (que sí lo es) sino porque en verdad es una buena persona, es solo que yo no le importaba lo suficiente.

—Cody y Noah— contestó Harold.

—¿En serio Harold, tú también?— le reclamé.

—¡Entonces es cierto?— preguntó Owen mientras su rostro se iluminaba.

—¿Qué? ¡No!— ahora si no pude contenerme y exclamé.

No es que Owen sea chismoso… Pero es muy malo guardando secretos. Y no me convenía que se fuera de ahí pensando eso.

—Miren chicos, Noah es genial y es mi amigo y todo. Pero no me interesa de ese modo. A mí me gusta Gwen.

—Awww— suspiró Sadie.

—Pfff, aburrido— se quejó Izzy—. Ni siquiera serías capaz de mantener una conversación con ella.

—¡Claro que sí! Hable con ella una vez— no estaba mintiendo—. Es solo que siempre hay mucha gente por toda la escuela y no hemos podido estar a solas. Sino ya la habría conquistado con mis encantos masculinos. Es más, hoy voy a llevar nuestra relación al siguiente nivel.

No tengo idea de que estaba hablando. ¿Cuál era el siguiente nivel? ¿Compañeros de clase que de vez en cuando hacían trabajos juntos?

—Si consigues su brasier haré tus filas en la cafetería por el resto del semestre, si no lo consigues tú harás las mías— me apostó Owen.

—Trato hecho— contesté yo—. Espera… ¿Prometes que no te comerás mi almuerzo en el camino para entregármelo?

—¡Te lo prometo!... Y si alguna vez llegara a pasar, me formaré otra vez y te compraré uno nuevo con mi dinero.

Así que nos dimos un apretón de manos.

—Esto suena como una mala idea. ¿Verdad?— le preguntó Harold a Sadie.

—Una muy mala— le confirmó ella.

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Noah se había quedado dormido casi inmediatamente nos habíamos subido al autobús y me había pedido que, por favor, si me intentaba abrazar en sus sueños simplemente lo apartara a un lado. Mentiría si dijera que no pensé en eso cada segundo que duró el viaje.

Después de un rato mirando de lejos como Gwen dibujaba en uno de sus cuadernos mientras Beth no dejaba de parlotear a su lado decidí hacer algo de mi tiempo y voltearme al asiento de atrás.

—Hey Trent— saludé.

El chico de cabello negro, frente amplia y ojos verdes se quitó un audífono y levantó la mirada mientras la comisura de sus labios se levantaba en un atisbo de sonrisa.

—Hey— contestó él, un año después descubriría que en ese entonces aún no se sabía mi nombre a pesar de que en las primeras dos semanas de clases pasé una buena cantidad de tiempo con él.

—Al parecer ninguno de nuestros compañeros de viaje está muy disponible. ¿Verdad?— comenté señalando con la mirada a la aterradora chica que estaba dormida a su lado también con sus audífonos puestos.

—Para mí está bien, la verdad no sabría como iniciar una conversación con ella— contestó mirándola también.

—Creo que le gusta la música. O al menos es muy protectora al respecto. Una vez intenté agarrar su celular para ver que estaba escuchando e intentó morderme.

—¿No habrá sido porque intentaste agarrar su celular sin su consentimiento?— sugirió Trent.

—En realidad eso tiene sentido— no puedo creer que no me hubiera dado cuenta antes—. En fin, te he visto con una guitarra. ¿Estás en Cuerdas?

—No… de hecho estoy en Artes Visuales.

Creo que tengo que aclarar algo aquí. Nuestra escuela ofrece una buena cantidad de materias artísticas para los alumnos de primer año, y Artes Visuales era la única que no tenía ninguna relación con la música.

—Oh… ¿Entonces porque llevas una guitarra?

—Porque tengo miedo de que mi papá la destruya si la dejo en mi casa… Es broma, es broma— agregó rápidamente cuando vio mi cara de horror—. Es solo que me gusta practicar cada que tengo tiempo libre.

—¿Entonces por qué no te metiste a clase de cuerdas?

—Porque entonces sí que mi papá se desharía de ella— contestó mientras su rostro se ensombrecía—. Él cree que pierdo mucho tiempo con la guitarra.

—Oh…

No supe que contestar así que me quedé ahí jugueteando con mis manos un rato hasta que Noah se movió en su lugar y me dio un pretexto para voltear a verlo. Solo fue un segundo, en realidad ni siquiera había cambiado mucho de posición. Al parecer no iba a tener que preocuparme por que intentara abrazarme en esta ocasión.

Cuando decidí volver a mirar a Trent, porque me di cuenta de que probablemente había sido muy grosero dejar la conversación en ese punto, él estaba mirando a Gwen. Su sonrisa era genuina en esta ocasión, nada que ver con la que me había dedicado a mí, y todo su rostro era una balada. Y por si fuera poco ella lo miraba de regreso también sonriendo, lo que era muy raro considerando que ella prácticamente nunca sonreía, un rubor apenas perceptible. Pude verlo inmediatamente porque era justo como había fantaseado que en algún momento me miraría cuando había decidido que ella me gustaba.

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—Muy bien, ahora todos divídanse en parejas para subir a sus canoas y navegar hasta "La isla de los huesos" donde podrán recoger los especímenes de flora para su tarea— nos ordenó el director McLean una vez todos habíamos bajado del autobús.

—En realidad el nombre de la isla es…— empezó a decir una compañera llamada Courtney.

—No me importa— la interrumpió el director—. Solo les aviso que les conviene apurarse, porque la última pareja en llegar a la isla tendrá un punto menos.

—¿Él puede hacer eso?— pregunté— Ni siquiera es nuestro profesor titular.

—No tengo idea… Pero no pensé que tuviera que pedirle a mi mamá que me hiciera una nota que me exentara de cualquier tipo de deporte para una práctica escolar de ciencias— contestó Noah antes de suspirar ruidosamente—. Quizás no soy un genio después de todo.

—¿Por qué te tienen que exentar de cualquier tipo de deporte?

—No son mi fuerte— dijo simplemente antes de darme un par de palmaditas en la espalda—. Suerte… ¡Izzy, ni se te ocurra, Eva es mía!

Y así como así fue a reclamar a la aterradora chica que había dormido en el asiento al lado de Trent como pareja. Por un lado eso me ahorraba el tener que explicarle que no podía estar con él porque debía conseguir que Gwen me diera su bra. Pero por el otro me sentía realmente ofendido de que ni siquiera me hubiera considerado después de haberme pedido que fuera su compañero de viaje para posteriormente ignorarme durante todo el trayecto. Lo único que me consolaba es que pensándolo teóricamente tenía mucho sentido. Después de todo Noah y yo éramos, y seguimos siendo, un par de nerds bajitos y flacuchos sin muchos músculos sobre los huesos, mientras que la aterradora chica Eva es una jugadora de hockey con unos músculos que pueden hacer sentir celoso a cualquier hombre. Digo, yo también la hubiera elegido en lugar de a mí para remar una canoa.

Empecé a buscar a Gwen con la mirada y caminé lo más rápido que pude en su dirección. Prácticamente salté a su lado y la rodie con un brazo como le había hecho Izzy conmigo.

—¡Vamos Gwen! Tú y yo en aguas abiertas. ¿Qué dices?

Ella me apartó y me hizo una pequeña llave. Escuché un par de voces pero no pude entender nada por el dolor que me aturdía combinado con mis esfuerzos por no soltar el gritito que se me había atorado en la garganta. Por suerte solo duró un par de segundos y más pronto que tarde ya estaba libre.

—De acuerdo, pero yo mando— aceptó ella.

—Así es como me gusta— contesté yo, incapaz de contener mi emoción mientras veía como Beth se colgaba del brazo de Trent.

Gwen era la chica más perfecta del mundo. En verdad quería conseguir una cita con ella y lo intenté, en verdad lo intenté. Incluso me gané un golpe en los bajos con el remo cuando le pregunté si al menos me podía regalar su brasier. Pero fue bastante claro que ella no estaba interesada en mí. Así que decidí hacer lo correcto y asegurarme de que ella y Trent regresaran en la misma canoa.

Fue más difícil de lo que esperaba, ya que cuando finalmente conseguí escabullirme para tener una plática de hombre a hombre con Trent para explicarle la situación él parecía incapaz de creer que Gwen pudiera sentir algo por él. Pero al final todo fue bien y ellos dos empezaron a salir oficialmente tres semanas después… y Gwen sí me regaló su brasier.

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—Tyler, ¿De dónde dices que sacaste eso?

Les diré algo sobre Tyler. ¡Es un gran chico! Es buena persona, es apuesto y en general siempre tiene buenas intenciones. Pero aquí está la cuestión… no es muy listo.

—De la oficina del coach Hatchet— contestó mientras me enseñaba una camisa rosa tamaño grande— Entonces. ¿Crees que sea de Harold?

—Tyler, Harold es talla extra chica— señalé a lo que él no reaccionó—. En esa camisa cabemos Harold, Ezekiel y yo juntos.

—¡Lo mismo le dije yo, eh!— exclamó el chico Ezekiel— Pero Tyler insistió que debíamos traerla por si acaso.

Ezekiel era el chico que había dicho los comentarios machistas en la fiesta y al que Harold y yo habíamos decidido no hablarle. Pero considerando la situación toda ayuda era bienvenida.

Duncan, Geoff (el chico de la fiesta en la que Harold y yo nos habíamos conocido) y un chico llamado Dj habían robado toda la ropa de Harold, limpia y sucia, mientras nos estábamos bañando después de la clase de educación física para esconderla a lo largo de la escuela. No voy a decir que este es el tipo de cosas por las que empecé a bañarme en ropa interior en la escuela, pero definitivamente es por las que nunca dejaré de hacerlo.

Pero lo peor de todo es que no conformes con eso, cuando Harold había salido de bañarse y estaba vulnerable con nada más que una toalla alrededor de su cadera (quizás si al menos hubiera traído sus lentes también, hubiera tenido una oportunidad ¿pero quién se baña con lentes?), Duncan y Geoff lo habían sacado del vestidor. Yo estaba vistiéndome dentro de uno de los cubículos del baño, así que no me enteré de nada hasta que escuché los golpes en la puerta de él intentando entrar. Salí muy tarde, no pude hacer nada para ayudar, tampoco fui capaz de ver nada de lo que pasó.

Tyler dice que estuvo un par de minutos afuera y en algún punto perdió la toalla… algunas chicas ya habían salido de sus vestidores así que lo vieron todo. Al parecer algunos de los chicos, Trent, y creo que alguien más, convencieron a Duncan y Geoff de dejarlo entrar de regreso. Lo único que alcancé a ver fue a él entrar corriendo a un cubículo del baño. Llevaba veinte minutos ahí adentro sin decir una palabra. Algunas personas se habían ofrecido a ayudar a buscar sus cosas pero yo había permanecido en los vestidores, no quería dejarlo solo.

—Seguiremos buscando, eh— me prometió Ezekiel mientras él y Tyler salían—. Ustedes no se preocupen, déjenlo en las manos del Zeke.

Les agradecí y regresé a la zona de los baños. Al menos no se escuchaba que Harold estuviera llorando, eso era un pequeño alivio.

—Sadie me mandó un mensaje diciéndome que si quieres podía explicarle al maestro de Ciencias lo que había pasado— le dije a Harold a través de la puerta—. Esta segura de que nos perdonara la falta dadas las circunstancias. También hay algunas personas que se ofrecieron a saltarse su última clase para seguir buscando… Trent dice que él no puede saltársela porque su papá lo mata si se entera, pero que tomara notas por nosotros. Yo no me voy a ir a ningún lado, estaré aquí por si me necesitas.

Me quedé afuera del cubículo balanceándome de enfrente a atrás sin saber que hacer. No podía imaginarme como se estaba sintiendo Harold en ese momento, y secretamente en lo único en lo que podía pensar era en que estaba feliz de no haber sido yo y en lo culpable que me sentía por ello.

—Todas las chicas estaban allí afuera— habló finalmente.

—En realidad Sadie me comentó que Katie se había regresado porque olvidó su labial o algo, así que al menos ella no vio— intenté tranquilizarlo mientras me sentaba en el piso con la espalda contra la puerta del escusado.

—Cody, ella lo vio.

Sabía que no estaba hablando de Katie.

—¿Quizás quedó impresionada?— probé.

—Se estaban riendo, todas se estaban riendo.

—Risa nerviosa, me pasa todo el tiempo.

—Hola — una nueva voz se unió a la conversación y yo sentí como toda la sangre abandonaba mi rostro.

—¡Dj!— exclamé mientras me ponía en pie de golpe.

Dj era el chico más alto, musculoso y, al menos en ese entonces consideraba, aterrador de toda nuestra generación. Harold dijo algo desde adentro del baño que se vio opacado por el latido de mi propio corazón en mis oídos. Quería huir, quería gritarle, quería proteger a Harold y quería llorar. Estaba aterrado, pero también estaba furioso.

—Yo no sabía que planeaban sacarlo de los vestidores— dijo mientras me tendía una bolsa de plástico llena—. Harold siempre deja sus cosas tiradas por todos lados y… Sonaba divertido, solo era una broma tonta … Yo en serio lo lamento.

Tome la bolsa, estaba llena de la ropa de Harold.

—Gracias— murmuré.

—No me las merezco— contestó mientras negaba con la cabeza.

Y se fue.

Tarde un momento en procesar lo que acababa de pasar antes de pasarle la bolsa a Harold y ponerme a mandar mensajes anunciando que ya no había que seguir buscando. Era muy tarde como para que alcanzáramos a entrar a la última clase, así que no había prisa.

—Algún día seremos tan geniales que nunca volverá a pasarnos algo así— le prometí.

—Ya somos geniales— contestó él—, es solo que la gente es estúpida.

—Ojalá hubiera una forma de demostrárselos— suspiré.

La puerta del baño se abrió y Harold salió vestido.

—Quizás sí la hay.

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—¿Tenemos que hacer esto?— me preguntó Harold mientras los dos veíamos al grupo de tres adolescentes que estaban sentados en el pasto lanzándose uvas entre ellos.

—No podemos tener una banda de solo dos personas— alegué.

—¿Cómo no? ¿Qué hay de Royal Blood, Perrosky, The White Stripes…?

—¡Ya entendí, ya entendí!— lo interrumpí— Pero no podemos tener una banda sin guitarra, y ninguno de los dos sabe cómo tocar la guitarra.

—Yo sé tocar el laúd, que es mucho más genial que la guitarra.

—¿Es por qué está ella?— voltee a mirarlo divertido.

—¿Qué? ¡No!

—¡No quieres hablar con Trent porqué es amigo de Leshawna!

Su rostro se había puesto rojo, lo había atrapado.

Creo que ahora es el momento de que les hable un poco sobre ella. Porque si Gwen es importante para nuestra historia, Leshawna es importante para nuestra Historia. Debo confesar que fue la primera chica que me llamó la atención en mi primer día de escuela. Si tuviera que compararla a ella con algún ser mitológico diría que es una diosa de la fertilidad, y sí lo digo exactamente por las razones que están pensando pero que no voy a decir porque ella va a leer este libro. Tiene la piel oscura, los labios gruesos y estaba completamente fuera de la liga de cualquiera de los dos.

—Podrías aprovechar la oportunidad. Nunca lograras nada si no le hablas— le sugerí.

—Cómo si tu hubieras logrado mucho hablándole a Gwen.

—¿Disculpa? ¡Conseguí su sostén!

—Y que tuviera un novio que no eres tú.

—Conseguí que fuera feliz.

—Leshawna también es feliz cada que encuentra mis notas en su casillero.

—¿Y cómo lo sabes si nunca has hablado con ella? Igual y piensa que es raro o algo así.

—Olvidas que casi somos vecinos de casillero. Le gustan mis notas, créeme— me aseguró—. Aparte, ella no es el problema, yo puedo hablarle cuando quiera, solo estoy esperando el momento correcto. La cuestión es Trent… ¿En serio lo queremos en nuestra banda? Parece un posser.

Voltee a ver a Trent, con su estuche de guitarra recargado en su regazo, cerca de él como siempre. Gwen, que estaba a su lado, se arrastró para estar un poco más cerca de él y recargó su cabeza en su hombro. Él le sonrió y paso un brazo alrededor de sus hombros. Leshawna le lanzó una uva que intentó atrapar con la boca y falló.

—No, en verdad parece apasionado por lo que hace— le respondí a Harold—. Vamos, hay que formar nuestra banda.

¡Segundo capítulo! No sé ustedes, pero a mí siempre me dolió mucho la confesión de Owen después de que a Cody lo atacó el oso. Sobre todo porque después de la eliminación de Noah ellos dos (Cody y Owen) parecía que se habían vuelto cercanos, así que si se preguntan porque los comentarios sobre Owen… ahí está. En fin, deberían seguirme en twitter, digo muchas cosas ñoñas y subo piccrews, me llamo igual que aquí (YolotsinXochitl). ¡Y muchas gracias a guzgomesjosealberto8 por el apoyo! No sabes lo mucho que significa para mí.

Los quiere: yo.