Trent

—¿A qué te refieres con que lo atacó un oso? —le pregunté a Beth que jugueteaba con sus pulseras enfrente de Harold y yo.

—Es que verán, el hermanito de Heather quería ir al zoológico, y su mamá le pidió que ella lo llevara. Pero ella obviamente no quería cuidarlo, así que nos hizo ir a mí y a Lindsay para que hiciéramos de niñeras en lugar de ella. Pensé que podría ser divertido. ¿Saben? A mí me gustan mucho los zoológicos, y los niños chiquitos, y pasar tiempo con Lindsay. Pero no conté con que el hermano de Heather sería un demonio…

—Beth, no estas llegando al punto —la interrumpí.

—Sí, sí, lo siento. La cuestión es que ya estaba harta de la actitud de Heather, y había decidido que sí las cosas iban mal en esta salida al zoológico iba a decirle sus verdades, sin importar lo que pasara, así que le pedí a Cody que fuera para darme apoyo por si Heather intentaba matarme o algo así. Y entonces un oso se escapó de su jaula y Cody hizo todo lo posible para contenerlo… fue muy valiente… nos salvó a todos.

—Beth, sé que te sientes culpable por lo que le pasó, pero no hay necesidad de que te inventes historias.

Este chico Noah, que siempre parecía estar juzgándote, apareció de la nada junto a esta chica Eva con la que compartía varias clases pero nunca había visto sonreír.

—Un carrito de botanas golpeó a Cody mientras estaba distraído y cayó al hábitat de los osos en el zoológico —explicó Noah sin que su expresión cambiara un ápice—. Uno de los osos lo movió un poco con la pata, pero en realidad no le hizo nada. La mayoría de sus heridas fueron de su caída.

—¿Y cómo lo sabes? —lo cuestionó Harold.

—¿Cómo es que ustedes no lo saben? —y ahí estaba, juzgándonos— ¿Qué no vieron las noticias? Estuvo en todos los noticieros durante todo el fin de semana. "Adolescente cae en el hábitat de los osos en el zoológico local" , creo que es un encabezado bastante llamativo.

Harold y yo intercambiamos una mirada incómoda. Si soy completamente honesto no suelo ver las noticias, siempre están llenas de cosas malas lo que me hace sentir ansioso y yo soy muy malo lidiando con la ansiedad. Pero la verdad es que no quería admitir que yo, un privilegiado hombre cisgénero, heterosexual, blanco y de clase media, no veía las noticias.

—Cómo sea —bufó Noah y estiró una mano hacia un lado.

Fue entonces cuando note que Eva estaba cargando dos mochilas, y dejo caer una sobre la mano de Noah que casi se cae al suelo por el peso. Él se recuperó rápidamente y abrió su mochila para buscar unos papeles que procedió a tenderle a Harold.

—¿Qué es esto? —preguntó él.

—Notas, para Cody, su mamá dijo que ya sabías donde está su casa.

—¿Cody habló contigo y no conmigo! —gritó Harold.

—¿Oíste que hablé con Cody? No, ¿verdad? Cuando vi la noticia le estuve llamando y cuando finalmente me contestó su madre me dijo que en ese momento lo estaban operando y cuando saliera del quirófano iba a tener el celular castigado por un mes —nos explicó Noah.

—¿Lo operaron! —exclamé.

—¡Un mes? —exclamó Beth al mismo tiempo.

Creo que nuestras prioridades eran un poco distintas…

—Le pusieron una grapa en el codo, no es la gran cosa, fue con anestesia local y todo —el chico puso los ojos en blanco mientras Eva le quitaba la mochila del brazo y se la colgaba otra vez—. Cómo estaba diciendo, su madre me dijo que iba a tener el celular castigado por un mes, pero que sí quería podía mandarle el trabajo de clases. Me dio su dirección, pero también me dijo que creía que había un chico llamado Gerald o algo así que lo había ido a dejar a su casa una vez. Supuse que eras tú.

Harold finalmente tomo los papeles y los miró con una intensidad que parecía que iba a hacerles un agujero.

—¿Por qué no me llamaste para avisarme? —le preguntó resentido.

—No tengo tú número.

—Me pudiste mandar un mensaje por Facebook.

—No te tengo en Facebook.

—¡Claro que sí, yo te mandé una solicitud!

—Sí, pero no la acepté.

Harold bufó, Beth se removió nerviosa en su lugar y yo conté hasta nueve un par de veces en mi cabeza para tranquilizarme. No es como que fuera muy amigo de Cody en ese momento de mi vida. Pero no podía dejar de pensar que tres días antes estaba planeando enfrentar a mi padre para formar una banda con este chico y ahora él había sido atacado por un oso… bueno, se había caído en el hábitat del oso en el zoológico, suficientemente impactante.

—Como sea —continuó Noah—. Yo puedo hacer sus notas para inglés, instrumentos y ciencias, pero supongo que tú tendrás que hacer las demás.

—¡Yo le haré sus apuntes para ciencias! —exclamé.

—¡Y yo la de matemáticas! —agregó Beth.

—Sí, supongo que ustedes también pueden ayudar —dijo en un tono que me hacía sentir que cada sobresaliente que había sacado en mi vida había sido un error.

Y así como así Eva y Noah empezaron a caminar en dirección a la cafetería.

—¿Te vas a ir? —le reclamó Harold.

—Bueno, ya te di los papeles y te conté lo que le pasó a tu supuesto mejor amigo. No sé qué más esperas que haga —y se fueron.

Beth, Harold y yo nos quedamos en nuestro lugar mirando el pasillo hasta que los dos desaparecieron de nuestra vista.

—¿Creen que ellos dos estén saliendo? —preguntó Beth.

—¿No son los dos gay? —preguntó Harold.

—Pensé que eso solo eran rumores —comenté yo—. Aparte creo que a Eva le gusta Justin.

—Eso no prueba nada, a todo mundo le gusta Justin —dijo Beth.

—¿A ti también te gusta Justin? —le preguntó Harold.

—A todo mundo le gusta Justin —repitió ella.

Pensé contradecirla y decirle que a mí no me gustaba Justin. Pero la verdad es que gustar es una palabra bastante ambigua. ¿Tendría una relación romántica con él? Definitivamente no, Gwen era la única para mí y ni la persona más atractiva del mundo podría haber cambiado eso. ¿Sentía la necesidad de complacerlo y no podía evitar seguirlo con la mirada cada que lo veía pasar? Definitivamente. Al menos Harold tampoco parecía dispuesto a nombrarse una excepción de la regla.

—Bueno, creo que deberíamos ir a la cafetería también—sugirió Beth—. Este va a ser un almuerzo interesante, el primero desde que Heather me echó de su grupo.

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—¿Dónde está Beth? —preguntó Leshawna en cuanto nos vio llegar— ¿No la invitaron a venir con ustedes?

—No sabía que debía hacerlo —contesté.

—Bueno, pues ahora lo sabes. ¿Qué esperas?

—¿Estamos seguros de que queremos invitar a Beth? Ella es muy… tú sabes —dijo Gwen mientras movía las manos para todos y ningún lado.

—Lo sé cariño. Pero la chiquilla acaba de salir de una relación toxica. Y no importa si es una de amistad o de pareja, aquí apoyamos a las mujeres que salen de relaciones tóxicas. Dejarla sola es como decirle que merece un castigo por quererse a sí misma.

—Vaya, eso es muy amable de tu parte —opinó Harold haciendo que las chicas lo voltearan a ver por primera vez. Nunca antes había almorzado con nosotros, y considerando la falta de Cody ciertamente lo hacía parecer fuera de lugar.

—Soy amable con quien lo merece —Leshawna, mi mejor amiga, lo miró con intensidad—. Y Beth es una chica dulce, así que vayan por ella.

Leshawna agitó sus manos como si estuviera asustando un perrito y Gwen se rio. Así que Harold y yo nos dimos la media vuelta y regresamos al edificio. No íbamos a tener tiempo para comer nada.

—Sé que parecen un poco intimidantes, pero en realidad ambas son muy dulces —le aseguré a Harold.

—Oh, no tienes que convencerme —contestó él con una sonrisa— ¿Pero qué pasa si Beth no quiere comer con nosotros? Digo, puede que esté disfrutando su nueva libertad ahora que no tiene que ser la esclava de Heather.

Y fue en ese momento en el que me golpeo… creo que hay veces que no soy lo suficientemente consciente de lo que está pasando a mi alrededor.

—Claro que va a querer, por eso nos dijo lo de que iba a ser un almuerzo raro, estaba esperando que la invitáramos. Mierda, sí que fuimos groseros.

—Yo no estaría tan seguro de que eso fue lo que pasó.

Fue fácil encontrarla, probablemente porque era la persona con la ropa más colorida del lugar… quizás después de Harold. Estaba sentada en el piso, al lado de un bote de basura, comiendo un sándwich. Era… triste.

—¿Beth? —la llamé.

—¡Sí? —ella casi salía disparada de su lugar.

—¿Quieres ir con…?

—¡Sí!

—…nosotros…

Ella se puso de pie y empezó a caminar a nuestro (Gwen, Leshawna y mío) lugar regular afuera de la cafetería sin esperarnos.

—Supongo que tenías razón— aceptó Harold.

Cuando llegamos afuera Beth se estaba quejando del frío y Leshawna y Gwen ya la estaban invitando a sentarse entre ellas para agarrar calor. Una parte de mí se sentía celosa… ni siquiera sabía por qué.

—Lo sé, pronto dejará de ser posible comer aquí— se quejó Gwen.

—Está bien, encontraremos un lugar donde sentarnos adentro— intenté animarla mientras me sentaba lo más cerca posible sin que fuera obvió de lo que quería.

—Lo sé, pero siempre hay muchas personas. Es asfixiante.

—No te preocupes Gwen, yo me aseguraré de encontrar un lugar donde podamos estar cómodos cuando eso pase— le prometí, aunque en el fondo sabía que no tenía forma de conseguirlo. Las personas que dicen que Canadá es el país ideal para los introvertidos claramente nunca han estado en Toronto.

Gwen me miró de esa forma en la que me hacía sentirme como el hombre más afortunado del mundo. Seguro y valioso.

—Podríamos comer en la Biblioteca, eso es lo que hacía antes de Cody.

Por un segundo casi olvido que no estábamos solos.

—Estoy bastante segura de que eso no está permitido —comentó Leshawna.

—Lindsay dijo que su hermana mayor, que una vez tuvo que ayudar en la biblioteca como castigo por poner un puesto de pintar uñas en clase, le dijo que las bibliotecarias tienen como regla que si alguien se ve lo suficientemente patético lo dejan comer ahí para que no tengan que comer en el baño —nos contó Beth.

—Hablando de Cody. ¿Tienen información de cómo está? Cuando me enteré de lo que le había pasado le mandé un mensaje, pero no me lo ha contestado —Gwen se apresuró a cambiar el tema.

—Su mamá no quiso hablar conmigo, creo que me culpa por lo… —empezó a responderle Beth, pero yo la interrumpí.

—Espera, ¿cómo sabes que le pasó algo a Cody? —le pregunté a Gwen.

—¿Cómo que como lo sé? —preguntó ella a la vez.

—¿No viste las noticias? —la secundó Leshawna— Estaba en todos lados.

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Leshawna insistió que todos debíamos ir a casa de Cody a entregarle los apuntes. Dijo que no todos los días uno pasaba por una experiencia cercana a la muerte, y era importante que supiera que había personas que se preocupaban de él. Y yo me sentí un poco culpable porque la verdad es que si no fuera por ella a mí nunca se me hubiera ocurrido ir a verlo.

Pero lo importante es que estábamos ahí, los cinco, afuera de la casa de Cody. Era, bueno todavía es, una casa muy bonita. Grande, blanca, con ventanas también grandes cubiertas por cortinas también blancas y un amplio patio con césped bien recortado y un camino de ladrillo hasta la puerta de madera. Ustedes saben, del tipo que uno ve en las películas.

—Bueno. ¿Quién va a tocar el timbre? —preguntó Beth.

—Harold debería hacerlo. Él es el que ya había estado aquí antes, ¿no? —sugirió Leshawna.

—Solo… déjenme sacar las notas —contestó él.

Mientras abría su mochila para sacarlas Beth y yo decidimos hacer lo mismo para entregarle los nuestros. Pero antes de que pudiera pasárselos Gwen tomó las mías y las revisó con el ceño fruncido.

—¿Por qué escribiste todo de nuevo en lugar de sacarle una fotocopia?

Mierda. Eso me habría ahorrado mucho tiempo.

—No lo sé. Como Noah lo escribió supuse que tenía que hacer lo mismo —intenté justificarme.

—¿Estas son las de Noah? —preguntó Leshawna tomando de las manos de Harold unas de las que acababa de sacar— Porque estoy bastante segura de que son fotocopias.

Bueno, quizás era verdad, quizás todos los sobresalientes que había tenido en mi vida habían sido un error.

—Estamos hablando del chico que cuando acaba un examen se toma una siesta en lugar de revisarlo —nos recordó Gwen—. ¿En serio creyeron que iba a hacer todo un apunte nuevo desde cero?

Sí. Lo único que me consolaba es que por la expresión de Harold y Beth yo no había sido el único.

—Vaya, pero al parecer el muchachito tiene un corazón —dijo Leshawna—, agregó notas especiales para Cody a las fotocopias de las suyas.

Harold, Beth y yo nos apretamos para ver las hojas que descubríamos incluían, escrito con pluma verde, cosas como: "En ese momento Owen estornudó" o "Mal chiste del profesor, aunque a ti probablemente te hubiera dado risa".

—Eso es muy lindo— murmuró Beth.

—Bueno, como sea. ¿Podemos hacer lo que venimos a hacer? Ustedes saben, entregarle las notas a Cody— nos presionó Gwen—. No es que no me guste esta reunión improvisada en el frente de una casa que no es de ninguno de nosotros, pero si yo fuera los papás de Cody ya hubiera llamado a la policía. Aparte, me estoy helando.

Disimuladamente voltee a ver su minifalda y las medias negras que llevaba abajo en comparación de la enorme chamarra que usaba arriba. No había forma de decir lo que tenía en la mente sin sonar como un idiota.

—Nena, le diría a Trent que fuera un caballero y te diera algo para taparte— dijo Leshawna—, pero estamos en público y no voy a pedirle que se quite los pantalones.

El resto se contuvo una carcajada mientras yo sentía como la sangre subía a mi rostro.

—Oye no, la única con permiso de ver a mi novio sin pantalones aquí soy yo. ¿No es así?— Gwen me rodeó con sus brazos alrededor de mis hombros y depositó un casto beso en mi mejilla… yo sentía que iba a morir— Oh un doctor especializado, claro.

Ahora ya no se contuvieron las risas y todos se carcajearon. Al inició quería que me tragara la tierra, pero poco a poco me empecé a contagiar del ambiente y justo cuando estaba a punto de reírme también la puerta de la casa de Cody se abrió.

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—Vaya, ahora me siento mal por Cody— comentó Gwen mientras los dos caminábamos en dirección a su casa.

—Su mamá no se ve malvada solo…

—¿Cómo si su hijo no fuera más que un inconveniente?

Gwen parecía más molesta de lo que hubiera esperado, así que dejé de caminar y la sujeté de ambos brazos.

—Hey, tranquila. ¿Todo está bien?

—Sí, solo… Igual y soy mala persona porque Cody pudo morir y yo solo me estoy proyectando pero… —sus ojos se llenaron de lágrimas y yo la atraje a mi para que pudiera recargar su frente en mi hombro mientras la sostenía.

—¿Te hizo pensar en tu papá? —le pregunté y pude sentir como asentía contra mi abrigo.

—Si mi mamá hubiera tenido la oportunidad de faltar tres semanas al trabajo para cuidarlo ella las hubiera tomado. ¡Mierda, si hubieran sido dos años los hubiera tomado! Porque esta mujer no puede ver…

Yo la apreté más fuerte, incapaz de decirle nada. Los dos nos quedamos ahí, mientras un par de copos de nieve nos espolvoreaban el cabello.

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Las cosas cambiaron bastante a partir de entonces. En comparación con los primeros meses de preparatoria, quiero decir. Yo esperaba que cambiaran. En realidad estaba aterrado de que lo que me habían dicho Cody y Harold de hacer una banda, una de verdad que aspirara en algún momento a vender discos, no fuera en serio. Y si eso iba a pasar, las cosas tenían que cambiar.

Aunque con Cody temporalmente fuera de servicio íbamos a tener que tomar una pausa de nuestros planes con la música, sobre todo considerando que él iba a ser el tecladista y tenía los dos brazos rotos, eso no significaba que los cambios en mi vida también iban a tomársela.

El arribo de Harold y Beth afectó a mi pequeño círculo. Ellos hacían que todos los almuerzos fueran mucho más… informativos… ¿Sabían que la leche de un hipopótamo es de color rosa? ¿O qué el color favorito de Izzy es claro? Y hablando de colores, el naranja de las zanahorias no apareció hasta que en el siglo XVI fueron alteradas genéticamente para que coincidieran con el color de la casa real de Holanda, antes eran purpuras. Aparte… ¿Quién diría que la siempre perfecta Courtney solía morder con la mitad de la lengua afuera antes de que se la arreglaran?

Ellos dos hablaban mucho… mucho… Y por si fuera poco el hecho de que empezaran a juntarse con nosotros pareció una señal para que otras dos chicas, Katie y Sadie, también empezaran a hacerlo. Las dos miraban a Leshawna como si fuera una guía espiritual y la trataban como si fuera su tercera "mejor amiga de por vida", eso sin mencionar que parecían encantadas y dispuestas a participar en todo lo que Beth y Harold decían.

Era un poco abrumador. Pero no voy a mentir, me estaba divirtiendo. En ese entonces creía que si me convertía en una estrella musical mi vida sería así a partir de entonces. Ruidosa. Y al parecer no era el único que lo pensaba.

—Si así va a ser cuando seas famoso tendré que cortar contigo —dijo Gwen, su espalda recargada contra los casilleros mientras yo guardaba mis libros.

—Por favor no —prácticamente le rogué, mi corazón latiendo con fuerza en mis oídos, empecé a sentir cómo el mundo se me caía encima, mi mirada poniéndose borrosa.

—Hey, es broma —se apresuró a aclarar ella agarrándome del brazo, lo que inmediatamente me hizo sentir mejor—. Es solo que me he estado sintiendo muy fuera de lugar últimamente, y tú y Leshawna parecen simplemente pertenecer ahí, ¿sabes? No puedo dejar de pensar que se darán cuenta de que no soy tan divertida y femenina y se van a cansar de mí.

—¿Qué tonterías dices? —recargué mi frente contra la de ella, contando hasta nueve en mi mente para tranquilizarme— Claro que perteneces.

—Seguro que si le preguntaras a Beth o las gemelas locas no estarían de acuerdo.

—No es necesario, deberías escuchar lo orgullosa que esta Beth de considerarse tu amiga.

—¿Se considera mi amiga?

—O al menos eso le dice a todo el que esté dispuesto a escuchar. Y Katie y Sadie creen que eres super cool y misteriosa. Estoy seguro de que si les dieras una oportunidad les encantaría ser tus amigas.

—No parece cierto.

—Gwen, créeme, eres muy fácil de amar. Solo falta que tú te ames a ti misma.

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El sonido de ruedas y tenis rechinando contra el piso de los pastillos me hizo levantar la mirada de las partituras en mi mesa y llevarla a la puerta del salón. Beth, con una sonrisa de oreja a oreja, empujaba una silla de ruedas con un Cody con tres (sus dos brazos y la pierna izquierda) de sus cuatro extremidades enyesadas.

—¡Miren quién regreso! —exclamó ella.

Una pequeña multitud lo rodeo y yo sentí cómo algo se retorcía en mi interior. Una mezcla de un horror inicial al ver cómo se veía, seguido de alivió porque si había regresado tan pronto eso debía significar que estaba mejor (¿no?), y un gran vacío final que empezó en mi estómago y rápidamente inundó todo mi cuerpo.

Yo en realidad no conocía a Cody. Sabía literalmente cuatro cosas de él: que le gustaba mi novia, su mejor amigo era Harold, sabía tocar el teclado y tenía un sintetizador. Aun así mi vida las últimas casi dos semanas había girado un poco a su alrededor. Me sentía con el derecho de llamarme su amigo y fingir que me preocupaba solo porque teníamos un par de planes juntos y habíamos tenido una conversación, significativa para mí pero en la que no aprendí nada de él, en una ocasión.

—Dios, Cody, te ves horrible —dijo Gwen con una sonrisa mientras le revolvía el cabello una vez Beth lo empujó hasta donde nos encontrábamos nosotros.

—Quizás, pero me dejará unas cicatrices muy rudas y sexis —contestó él guiñando un ojo con una sonrisa enorme.

—Chico, no es que no me alegre que estés aquí pero… ¿No deberías seguir en reposo por al menos una semana más? —lo cuestionó Leshawna.

—Eso es lo que el médico dijo, pero mi cerebro está completamente funcional y la mayor parte del tiempo casi no me duele el cuerpo. Así que mis papás pensaron que sería buena idea que tomara clases presenciales. No podré tomar apuntes por obvias razones pero ustedes saben… al menos no me aburriré en mi casa, con eso de que tengo el celular castigado y todo… Y es fin de semestre, y aunque en verdad aprecio los apuntes…

Cody siguió hablando mientras las chicas y yo intercambiábamos miradas preocupadas. No pude evitar preguntarme si mis padres también me obligarían ir a la escuela si estuviera así, luego pensé en lo injusto que estaba siendo al hacer que eso se tratara de mí, al menos en mis pensamientos. Y luego me sentí culpable porque ni siquiera pude pasarle los apuntes ya que cada que intentaba escribir algo del pizarrón me sentía con la necesidad de hacerlo nueve veces, lo que era terriblemente improductivo.

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—Si nos ponemos a trabajar en los arreglos durante los almuerzos, creo que podríamos tener las primeras seis canciones listas a tiempo para el momento en que Cody pueda tocar otra vez —comentó Harold mientras le daba una cucharada de gelatina en la boca a Cody sin siquiera voltear a verlo.

Yo me forcé a reprimir mi decepción ante el número de canciones. Seis era un número completamente lógico, y aunque entre los tres probablemente habíamos escrito muchas más, sabía que aún tendríamos que hacer un gran corte… Eso sin mencionar todo el trabajo para asegurarnos de que todos nos sentíamos cómodos con las partituras una vez las hubiéramos tocado de verdad, aclarar cómo trabajaríamos con las voces y un montón de mierda más. Si queríamos ser serios de verdad y asegurarnos de que el demo fuera vendible seis era un muy buen número… al menos era múltiplo de tres.

—Entonces esto es todo, el momento de planear se acabó. Es hora de trabajar de verdad —anuncié orgulloso.

—¿No creen que se les está olvidando algo? —preguntó de repente Beth, y juro que los tres la volteamos a ver como si acabara de matar a una sirena.

—¿Cómo qué? —la cuestioné, cauteloso.

—Un cuarto miembro, dah —agregó Katie, poniendo los ojos en blanco y sacando la lengua.

—¡Oh, por Dios! Eso era cómo exactamente lo que iba a decir —la secundo Sadie.

—Es que es cómo, super muy necesario.

—No necesitamos un cuarto miembro —interrumpió Harold a las chicas antes de que continuaran.

—Claro que lo necesitan —lo contradijo Beth.

—Hay un montón de bandas icónicas con tres miembros: Blue Cheer, Cream, Double Trouble

—¿Pero no son muy pocos instrumentos los que pueden tocar tres personas? —habló Leshawna.

Harold se quedó con la boca abierta, luego la cerró, la volvió a abrir y a cerrar varias veces cómo si se tratara de un pez fuera del agua… la verdad es que se veía un poco patético.

—Harold y yo podemos tocar varios instrumentos, y hay un montón de cosas que se pueden hacer con un teclado y un sintetizador para hacer que tres instrumentos sean suficientes —decidí aportar.

—Pero no puedes tocar la armónica, la guitarra y cantar a la vez. ¿O sí? —me recordó Leshawna.

—Odio estar de acuerdo con ellas, pero tienen razón —se integró Gwen a la conversación.

—¿Por qué odias estar de acuerdo con nosotras? —preguntó Beth con la voz ligeramente entrecortada.

Gwen ya es muy pálida, así que no es cómo que pudiera ponerse más, pero era claro que se había arrepentido inmediatamente de lo que había dicho. Intente desesperadamente buscar algo que decir que pudiera mejorar las cosas, pero Cody fue más rápido que yo.

—De todos modos, no es cómo que conozcamos a nadie que pueda ser nuestro cuarto miembro —cambió de tema.

Katie, Sadie, y Beth intercambiaron un par de miradas y ricitas, al parecer ya habían hablado del tema.

—¡Justin! —dijeron las tres al mismo tiempo.

Voltee a ver a Harold y Cody, que parecían tan descolocados cómo yo.

—No creo que él sepa tocar ningún instrumento —opinó Harold.

—¿Y eso que tiene? —preguntó Katie.

—¿No era ese todo el punto de tener un cuarto miembro? —les recordé.

—Bueno, quizás puede tocar uno, nunca se lo han preguntado —observó Beth—. Pero, aunque no pueda, él tiene algo que ustedes necesitan urgentemente.

—¿Y eso es? —la cuestionó Harold.

—Presencia en el escenario.

Tardamos un segundo en procesarlo.

—No sé porque siento que debería estar ofendido —dijo Harold finalmente.

—No es por ofenderlos, pero las chicas tienen razón. Confío en que sean lo suficientemente talentosos para que quiera escuchar su música, pero no pagaría para irlos a ver en vivo —se sumó Leshawna.

—Está bien, el chico es guapo —concedió Cody.

—Descaradamente sexi —lo corrigió Sadie.

—Muy guapo… pero eso no nos asegura que tenga presencia en el escenario. No es por nada, pero yo me juntaba con él a inicios de semestre, y es agradable, sí, tiene una sonrisa hipnotizante y unos ojos muy bonitos… sí, y cuando… en fin —Cody se sonrojó y un par de personas en la mesa se rieron entre dientes, yo me sentí mal por él… yo hubiera podido decir exactamente lo mismo—, pero casi no habla. Es más, ni siquiera tengo un recuerdo claro de cómo es su voz.

—Es cálida y masculina… —suspiró Beth a lo que el resto la volteamos a mirar extraño— ¿Qué? Así es cómo la describe él.

—Oh, oh… Beth y yo estamos con él en coro —comentó Katie—, él totalmente puede cantar.

—Miren, esta conversación no está yendo a ningún lado —dijo Leshawna antes de que cualquiera pudiera agregar nada más—. Mañana tenemos Educación Física con él. ¿Por qué no lo miran y después toman una decisión?

—Creo que ya todos lo hemos visto, es un poco difícil de pasar desapercibido —apuntó Cody.

—Pero no lo han visto de verdad, sino no dudarían de su presencia escénica —habló Gwen por primera vez en un buen rato, todos la volteamos a ver estáticos— ¿Qué?

—Está bien —acepté después de un momento, tomándola de la mano—. Lo haremos.

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Yo no soy el tipo de persona que se siente insegura sin playera. Es más, si bien nunca he tenido y probablemente nunca tendré cuadritos, me gusta cómo me veo sin playera. Sin embargo hay algo en ver a Justin Hoapili sin playera que te hace sentir insignificante. Y el hecho de que cada uno de sus movimientos, desde cómo dobló sus brazos para quitársela hasta la forma en la que después se agachó para recoger un poco de agua de la alberca y echársela en el cabello, pareciera cuidadosamente estudiado hacía todo peor (¿mejor?).

—Mierda, sí lo necesitamos, ¿verdad? —preguntó Harold, a mi lado.

Voltee a vernos. Cody chaparro, con cara de bebé y completamente enyesado teniendo que sentarse al lado de la alberca con impermeable para evitar que sus yesos se mojaran si alguien salpicaba; Harold flaco y larguirucho como un poste de luz, con unos diminutos ojos verdes y usando tenis y calcetas en la alberca; y finalmente yo con todo el cabello sobre la cara en un intento desesperado de cubrir mi inmensa frente y mi ansiedad crónica.

—Sí, definitivamente lo necesitamos —acepté.

—No confíen en él, es un mentiroso traicionero que los apuñalara por la espalda a la mínima oportunidad.

De la nada esta chica Izzy, con la que compartía un par de clases, apareció en medio de nosotros haciéndonos saltar. Por suerte ya habíamos aprendido la lección el día anterior, a Beth se le había rodado Cody por las escaleras, y nos habíamos asegurado de ponerle el freno a la silla de ruedas de Cody, porque si no estoy seguro de que habría terminado en la alberca.

—Para ya, Izzy —dijo Noah que pasaba frente a nosotros con Eva a su lado, la cual tomó a Izzy (que no hizo mucha resistencia pero no dejó de hacer unas ceñas incomprensibles mientras caminaba) del brazo para llevársela de ahí.

—Eso fue extraño —sentencié.

—Pero aun así vamos a hablar con él, ¿no? —corroboró Cody, a lo que Harold y yo asentimos.

Entonces el entrenador Hatchet sopló su silbato y empezó a gritar para que nos acercáramos.

—Después de clase —prometí.

—Muy bien niñitas, la mejor forma de superar el miedo es aventándose —dijo el entrenador una vez estuvimos todos a su alrededor—, así que lo primero que haremos en esta clase es aventarnos de la plataforma de diez metros de soldadito. Chico emo, y el que en el primer día de clases dijo que le tenía miedo al agua, ustedes van primero.

Tardé un segundo en darme cuenta de que se refería a mí y al chico de casi dos metros que temblaba cómo una pluma, Dj se llama (bueno, Devon Joseph en realidad). Créanme cuando les digo que no es buena idea estar parado en una plataforma con alguien a quién le da pánico el agua… solo digamos que no pudimos hablar con Justin ese día porque yo terminé con una contusión y un brazo dislocado.

¡Regrese! Sé que me tardé demasiado y no tengo ninguna justificación valida para eso excepto que estuve escribiendo otras cosas. Hablando de lo cual… ¿ya mandaron su(s) OC(s) para mi SYOC? ¿No? Deberían de hacerlo. La verdad es que por algún motivo necesito trabajar en más de un proyecto a la vez para sentirme cómoda, y me gustaría que esos fueran este y el SYOC. Prometo que me esforzare para que el próximo capítulo salga mucho más rápido. ¡Ya solo nos falta un miembro y la banda estará completa! Finalmente ya solo me queda agradecerle a shadowsharkds, Valrex5, CarrodSparda, lucio252014 y sobre todo Lerans por su apoyo.

Los quiere: yo.