Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi; el presente fanfic se desarrolla en un universo alterno.

No apto para menores de 18 años, ya que contiene lenguaje soez, violencia y escenas de sexo explicito

CAPTAIN TSUBASA FANFIC

SWEET EMOTIONS

Por

Simbiosis

CAPITULO IV. EXTRAÑEZA

Tokio; Japón

Las semanas fueron pasando y Tsubasa se sentía cada vez más extraño, su padre no quito el dedo del renglón, de vez en cuando volvía a tocar el tema de los "calores", cada vez que sacaban esa platica su rostro se enrojecía, ya que ese algo de allá abajo le exigía atención, siempre que conversaban acerca de eso terminaba tocándose tantas veces que prefería no contarlas, sin embargo había algo que no cuadraba, ya tenía casi el mes en la casa y su padre no había salido ni una vez de la habitación, ni siquiera a pasear con su madre como lo hacían antes.

Una noche, entrada la madrugada después de una intensa tormenta que dejo a varios sectores sin luz, despertó al escuchar un golpe seco, se sentó en la orilla de la cama, otro golpe seco, estaba completamente desnudo y hecho un desastre, últimamente el masturbarse se estaba volviendo en una actividad diaria a la que tenía que dedicarle una parte de su tiempo y eso lo fastidiaba, el aroma a semen impregnaba su nariz, sentía su cuerpo pegajoso, necesitaba bañarse para dormir bien, toco la lámpara que tiene en el buro y esta no se encendió, otro golpe seco, - ¡Lo que faltaba! -, mascullo molesto y nervioso, ya que dichos golpes no cesaban y al parecer tenían un patrón, con prisa se puso a buscar el celular entre la cama, lo encontró debajo de una de las almohadas.

Reviso que tuviera suficiente carga, encendió la lámpara y busco algo que ponerse, lo que fuera, su necesidad de saber que era ese ruido le decía que debía ir a revisar, lo primero que hizo fue ir a ver a su hermano Daichi, abrió la puerta continua, entro aluzando primeramente las ventanas de la recamara, al parecer todo estaba bien, volvió a escuchar el golpe seco poniéndolo más nervioso, se acercó a la cuna, encontró al pequeño despierto y sentadito jugando con un peluche, al ver la luz y escuchar la voz de su hermano, dejo el peluche por un lado y soltó una risotada mientras aplaudía, - ¡Ssshhh!, ¡No hagas tanto ruido! -, le ordeno su hermano casi en un susurro, - ¿A ti también te despertó eso? -, le pregunto al pequeño mientras lo cargaba entre sus brazos, volviéndose a escuchar otro golpe seco.

Cada vez que escuchaba el ruidito ese se le crispaban sus nervios, con el niño en brazos salió de la habitación, caminaba despacio por el pasillo hasta que llego a la recamara de sus padres, llamo a la puerta, pero no obtuvo respuesta, preocupado tomo el pomo con la mano, sin nada de esfuerzo la puerta se abrió, dirigió la luz hacia la cama, esta estaba desecha, entro a revisar y nada, rápidamente fue a las escaleras, estando en la parte más alta, escucho otro golpe seco, pero esta vez era más claro, además de que estaba acompañado de un quejido apagado que lo llamaba, - ¡Tsu…ba…saaa! -, con algo de miedo dirigió la luz escaleras abajo, no vio nada soltando la respiración, sin embargo, volvió a escuchar que decían nuevamente su nombre arrastrando las letras acompañado de una serie de golpes más seguidos y fuertes, sumamente asustado volvió a iluminar el área con la lámpara del celular, de pronto vio como aparecía de la nada una mano que golpeaba y arañaba la duela de la casa.

Presa de su miedo y curiosidad hecho la luz un poco más allá, vio un cuerpo tirado bocabajo en el piso y una mano que salía de debajo de este, rápidamente bajo las escaleras en cuanto reconoció a sus padres, dejo al pequeño Daichi sentadito en el suelo, posteriormente fue a socorrerlos, su padre estaba inconsciente sobre su madre, requirió de toda su fuerza para poder mover a Kudai, ya que este era peso muerto, ya una vez liberada la mujer, el muchacho en su desesperación intento levantarla, pero su madre se quejó diciéndole que le dolía mucho la espalda y la cadera, por lo cual le pidió a su hijo que llamara a una ambulancia.

La asistencia médica no tardó en llegar, rápidamente atendieron a sus padres, los subieron con cuidado a la ambulancia, fueron llevados al hospital que les indico la señora Ozora, al llegar, a su padre lo ingresaron primero a la sala de urgencias, para atender la lesión en la cabeza y descartar cualquier posible complicación, mientras lo atendían, su madre que estaba consciente y recostada sobre una camilla del sanatorio, le daba los datos a un enfermero para agilizar el ingreso de ambos, al terminar vio a su hijo mayor asustado, ahí parado frente a ella con su hermanito en brazos que bostezaba y se acurrucaba en el hombro de Tsubasa, ella trato de sonreírle para tranquilizarlo, pero por más que lo intentaba la frustración que sentía era demasiada, durante todo el tiempo que llevaba Tsubasa en la casa, ella había logrado por todos los medios que su muchacho no se diera cuenta de la situación, ya que esa había sido la orden de Kudai.

- Hijo ven – lo llamo la mujer antes de que la ingresaran a ella también, - comunícate con tu tío Katsumoto, ya tienes su número -, le dijo su madre recordándole que en una de sus tantas visitas su tío le había dado su número personal, el de su asistente, el de su casa y la línea directa a su oficina en el Grupo O, el grupo empresarial de su familia.

- ¡Bien sabes que yo no quiero nada con ese señor! -, el muchacho comenzó a repelar, pero su madre le insistió, - Es nuestro familiar más cercano, a parte tú no puedes quedarte solo en la casa con Dai -, pero Tsubasa terco como su padre no iba a dejar de insistir, - ¡Puedo cuidarme solo y de Dai, además…-, su intención de seguir argumentando fue cortada, cuando un camillero junto con una enfermera llegaron por su madre, él le agarro fuerte la mano a su mama y ella se la beso dulcemente, - ¡Voy a estar bien!, ¡Llámale a tu tío!

De un instante a otro se había quedado solo, sintió como la incertidumbre lo abordaba, por primera vez en su vida lo inundo una sensación desagradable, rara vez había sentido miedo, pero en esta ocasión se sintió rebasado, no sabía qué hacer, no sabía cómo actuar, pensaba quedarse ahí plantado hasta que salieran sus padres caminando por esa puerta para volver a casa y continuar con sus vidas, pero una enfermera de edad madura se le acerco, - Buenas noches cariño, ¿estás solo? -, el joven Ozora volteo a verla, la angustia fácilmente se reflejaba en sus castaños ojos, la mujer le sonrió levemente y volvió a preguntarle, - ¿Hay algún adulto contigo? -, el muchacho movió la cabeza negativamente y abrazo aún más a su hermanito, la mujer volteo a ver a la Jefa de Enfermeras del Área de Urgencias que se había acercado en ese momento, - Llévalo a la otra sala con el otro muchacho, ahí que se hagan compañía -, fue la orden de la mujer, el chico fue encaminado por la enfermera de edad madura hasta una sala, al entrar se topó con la figura de un joven moreno que caminaba de un lado a otro mientras daba una especie de indicaciones por el celular a su interlocutor.

La enfermera movió negativamente la cabeza mientras sonreía, al parecer ese jovencito no entendía de razones, ya le habían dicho que tenía que irse a descansar en su estado, que su hermanito estaba siendo atendido y que desde su casa tratara de comunicarse con sus padres, pero por más que trataban de racionalizar con él, seguía haciendo lo que se le daba en gana y no se iba, por lo que la Jefa de Enfermería de Urgencias lo mando a la sala más alejada, que quedaba al otro lado del Hospital, - ¡Así lo veras todo el tiempo!, ¡Tiene aquí desde las diez de la noche!, ¡Tenle un poco de paciencia! –, le dijo la mujer dejándolo ahí con el otro muchacho, Ozora camino lentamente sin creer completamente que él estaba ahí, precisamente en este momento, frente a él caminado de un lado a otro con un gesto de preocupación que nunca pensó llegar a ver en su rostro, por lo que tímidamente lo llamo, - Kojiro

El moreno detuvo su maniático andar y volteo en automático al escuchar su nombre, en medio de toda la angustia y desesperación que sentía por el estado de salud de su pequeño hermano Tenshi y por qué su madre y el entrenador Kitazume no contestaban sus llamadas, la figura de Tsubasa se manifestaba ante él como un suspiro de aire fresco que renovaba sus fuerzas para continuar, - ¿Qué haces aquí? – pregunto Hyuga mientras se acercaba y tomaba asiento junto a él, Ozora al ver a su rival no supo cómo reaccionar, se sentía desolado, vulnerable, la ansiedad comenzaba a hacer estragos debido al estrés que sentía, producto de una situación que no puede controlar, quería romper a llorar y patear algo hasta que la sensación del dolor suprimiera lo que estaba sintiendo.

Por experiencia, Kojiro se quitó la chaqueta que traía puesta, y le extendió los brazos a Daichi, el pequeño al ver al alto muchacho moreno, le dio los bracitos y dejo que lo cargara, ya que tenía bien agarrado al pequeño, tomo la chaqueta de la escuela y con ella cubrió al chiquillo, empezó a caminar y balancear suavemente al pequeño que se dejó hacer, comenzó a bostezar y a buscar una posición cómoda en el hueco formado por el cuello y el hombro del moreno, al cabo de un rato se quedó dormido, coloco al pequeño bien envuelto en el asiento al lado de donde estaba sentado Tsubasa.

- ¡Eres bueno arrullando niños! -, Halago Ozora, - ¡Debes pensar que soy un inútil! -, dijo mientras bajaba la cabeza avergonzado, por su parte el Tigre se colocó en cuclillas frente a él, con sus manos agarro las manos de Tsubasa que las tenía entrelazadas, lo miro serio mientras guardaba silencio por un momento para después continuar, - ¡No tengo idea de lo que te halla pasado para que estés aquí!, ¡Pero nunca vuelvas a pensar que eres un inútil!, ¡Es normal lo que sientes!, ¡Te estas enfrentando a una situación que no puedes controlar! -, las palabras del moreno resonaron en la cabeza del otro muchacho que levanto el rostro, una lagrima escapaba de su ojo derecho resbalando lentamente por su mejilla.

Se sintió abrumado cuando Kojiro lo abrazo, su cuerpo por inercia se movió sin él quererlo conscientemente, correspondió al abrazo y oculto su rostro en el cuello del jugador del Toho, este por su parte comenzó a escuchar el quedo sollozo de Ozora, el dolor que emanaba del cuerpo de su capitán lo hizo recordar la tarde cuando perdió a su padre, ese pensamiento le inquieto demasiado, la sola idea de pensar que Tsubasa pudiera perder a uno de sus padres le erizo la piel, sintió una angustia muy grande al pensar en su compañero enfrentándose a un dolor tan grande, - Seria muy triste si dejara de sonreír -, pensó mientras le acariciaba la espalda para reconfortarlo.

Pasaron los minutos hasta que el muchacho comenzó a calmarse, ya más repuesto, ambos jóvenes dejaron de abrazarse, Kojiro se levantó y salió de la sala sin decirle nada, Tsubasa observaba al pequeño Daichi dormir tan plácidamente y ajeno a todo lo que estaba pasando, saco su celular del bolsillo del short corto que traía puesto, pensó en la opción de hablarle a su tío pero una parte de él no quería que se acercara a su familia, escucho el arrastrar de la puerta de la sala, volteo por inercia y vio a Hyuga acercándose con varias cosas en las manos, el moreno llego hasta donde estaba y le extendió una lata de café con un paquete de galletas, Ozora agradeció el detalle y tomo las cosas, por su parte el número nueve de la selección tomo asiento al lado de Daichi, abrió su lata de café y comenzó a consumirlo.

Ambos estaban comiendo en silencio, ensimismados, cada uno en sus pensamientos, sin embargo el momento era agradable y tranquilo, Tsubasa agradeció al cielo que Kojiro fuese una persona demasiado reservada, si estuviera acompañado por cualquiera de los chicos de Shizuoka ya hubiera colapsado por un ataque de ansiedad, Kojiro se levantó de su asiento llamando su atención, se ofreció a llevarse los empaques vacíos, Ozora se los entrego, lo observo alejarse hasta los contenedores de reciclaje, sus pasos eran lentos, pausados, daba la sensación de que tenía más edad, al volver contemplo bien su rostro, este estaba un poco demacrado y algo ojeroso, los ojos ligeramente hundidos como si hubiera llorado.

Una vez sentado el moreno, el número diez de la selección se atrevió a preguntarle el porqué estaba en ese lugar, - ¿Alguien de tu casa se enfermó?

Kojiro volteo a verlo, se sobo las rodillas con ambas manos como si fuera un ansioso niño pequeño, de pronto le entraron una fuertes ganas de fumar, pero no podía, así que se concentró en la pregunta de su compañero, - Es Tenshi -, le dijo apesadumbrado mientras continuaba sobándose las rodillas, - Tiene asma y se le complico con el sarampión -, guardo silencio por un momento, a Tsubasa le dio la impresión de que estaba reuniendo fuerzas para continuar, además de que recordó que Hyuga y sus hermanos estaban en cuarentena por que habían contraído el sarampión.

- Maki fue a avisarme que Tenshi se sentía mal, al entrar a su habitación estaba teniendo un ataque de asma, sus labios estaban cenizos y batallaba para respirar, le ayude a aplicarse el medicamento y para que se estuviera tranquilo me quede con él parte de la tarde -, Kojiro no era alguien de dar muchas explicaciones, sin embargo, en ese momento sentía que podía darse el permiso de abrirse un poco y liberar algo, aunque fuese mínimo, la enorme presión que sentía.

- ¿Y tus padres? -, inquirió Tsubasa extrañado de no ver aunque fuese a su madre, - ¡lo siento mucho!, no debí preguntarte por ellos, pero se me hace raro no ver a tu mama haciéndote compañía -, por más que lo intentaba, el joven Ozora no podía dejar de ser tan inquisitivo, su intento de disculpa lo había convertido en un cuestionamiento mucho más directo que no daba paso a una explicación vaga, ya que todo parecía indicar que la madre de Kojiro y su nuevo marido salen mucho y lo dejan a él a cargo de sus hermanos y de la casa.

- Kitazume es maestro y entrenador en una Universidad Privada, por lo que tiene muchos compromisos, entre ellos algunos eventos a los que no puede faltar, además de que tiene que llevar a su flamante esposa -, Hyuga suspiro cansado, nuevamente estaba abriéndose y diciendo más de la cuenta, pero que más podía hacer si en ese momento sentía que una parte de su mundo se estaba desmoronando, en ese preciso momento se sentía abandonado por su madre, entendía que ella tiene todo el derecho a rehacer su vida junto al hombre que eligió, trato de calmar sus pensamientos y sus emociones por un momento, recordándose a sí mismo que no estaba solo, sin embargo el acordarse de su madre precisamente en ese momento hacia que le punzara un lado de la cabeza, simplemente no quería pelear con ella, no tenía ánimos de estar aguantando sus sermones, pero su instinto le decía que terminarían haciéndolo como en otras ocasiones, así que prefirió ignorar ese punto y enfocarse en Tenshi, mientras tanto Tsubasa al sentir la tensión del moreno al hablar de su madre, recordó cuando se enfadó con su padre y en cómo se sentía, quería decirle algo para reconfortarlo, pero no quería sonar más entrometido de lo que ya parecía.

- Se estuvo quejando de un dolor en el pecho y en un fuerte acceso de tos comenzó a expulsar sangre -, Kojiro había decidido continuar, necesitaba sacar la mayor cantidad de estrés de su sistema antes de que su madre llegara y estresados los dos comenzaran a pelear por cualquier tontería, - Preocupado desperté a Maki y a Kokoro, les ordene que se fueran a mi cuarto y que se quedaran ahí hasta que llegaran mamá y Kitazume, - al terminar de hablar observo la pantalla del celular, - Son las tres veinticinco de la mañana -, externo molesto pasándose las manos por entre el espeso cabello oscuro, posteriormente se levantó dejando el celular en el asiento, en su rostro se veía la clara intención de ir a fastidiar a las enfermeras para que le dijeran sobre el estado de salud de su hermano, a mitad de camino a la entrada de la sala se escuchó el tono de llamada de su celular, el pequeño aparato aún se encontraba en el asiento donde él había estado sentado.

Tsubasa lo tomo y verifico la pantalla, sin poderlo evitar le dedico una sonrisa de medio lado mientras le enseñaba la pantalla del dispositivo y repetía lo que decía en tono de pregunta, - Stupid dad? (¿Papá tonto?).

En respuesta el moreno enrojeció por un momento, ya que se compuso en el acto y le arrebato el celular de las manos mientras le decía, - ¡No es de tu incumbencia! -, mientras el Tigre atendía la llamada de su padrastro, Ozora lo observaba, le gustaba más ese Kojiro que para muchos es odioso y grosero, no era que no le gustase la otra faceta que presencio, sino que no se sentía con las fuerzas suficientes para apoyarlo emocionalmente, claramente podía distinguir que, pese a su excesiva confianza, Kojiro se sentía igual que él, perdido ante una situación que no puede controlar.

Después de haber hablado con el esposo de su madre, la energía alrededor del tosco muchacho se sintió más tranquila, tomo asiento junto a Tsubasa, - ¿Alguno de tus padres esta internado? -, la pregunta del moreno había sido tan directa y precisa como sus tiros que lo descoloco por un momento, - ¡Si no quieres decirme, no hay problema!, ¡No es de mi incumbencia! -, externo el moreno viendo fijamente al frente, interpretando el silencio de su capitán como, "no quiero hablar de ese asunto contigo", - De seguro estaría más a gusto con Misaki, con Wakabayashi o con cualquier otro -, pensó el moreno mientras fijaba su vista en la pantalla del celular, por inercia abrió la lista de sus contactos y le dio una ojeada general, se detuvo en el contacto de Misaki, lo desplego en la pantalla, estuvo tentado por un momento en hablarle al castaño para que viniera a consolar a su amigo, ¿por qué para eso se supone que son los amigos?, sin embargo desecho la idea al contemplar como Tsubasa veía y acariciaba la mejilla de Daichi.

Respiro hondo, su función dentro de la selección es ser el artillero, el que consigue el gol, por consiguiente, su deber es plantarle cara a la situación, no importa si esta es difícil o incomoda, simplemente no podía dejar solo a su capitán con lo que sea que estuviese pasando, por lo que tomo la mano más cercana de su compañero, - ¿Quieres que vaya y pregunte? -, a lo que el muchacho levanto su rostro, contemplo por un instante los negros ojos del número nueve, para después asentirle con la cabeza en un tímido gesto, ya se estaba yendo cuando Ozora le detuvo agarrándole la mano, - ¿Qué pasa? -, pregunto Hyuga sin soltarse y agarrando su otra mano.

El ruido de una voz en el pasillo capto la atención de ambos jóvenes, que voltearon en dirección de esta sin soltarse de las manos, la puerta se abrió revelando a la Jefa de Enfermeras que los había mandado ahí, tras ella entro la madre de Kojiro y su esposo, los tres se quedaron mudos ante la escena que presenciaron, Tsubasa estaba sentado en una de las bancas, casi frente a él estaba Kojiro de pie, ambos estaban agarrados de las manos, mientras que el pequeño Daichi que continuaba dormido y envuelto en la chaqueta del moreno, había quedado en medio de los dos, por lo que visto desde la perspectiva de los adultos, los dos jovencitos parecían más un matrimonio adolescente con su primer bebé.

La Jefa de enfermeras salió de la habitación, ruborizada y quejándose de la juventud actual, la madre de Kojiro no sabía que decir, su hijo últimamente se comportaba a veces como un auténtico tsundere, un te amo y te odio que llegaba a cansar, peleando con todo el mundo y comportándose como un chiquillo tirano, fastidioso y necio, por lo que verlo en esa posición la destanteaba, - ¡¿No se supone que tiene una obsesiva rivalidad casi enfermiza con el muchacho Ozora?! -, pensó la mujer mientras se acercaba a la pareja.

- ¡¿Qué?!-, se escuchó la voz de Kojiro que preguntaba molesto, pero que seguía sin soltar las manos de su rival, - ¡¿Qué es lo que te molesta esta vez?! -, la voz de Kojiro se notaba cada vez más irritada y a la defensiva.

- ¡Kojiro! -, La serena voz de Tsubasa llamándolo por su nombre de pila se escuchó tranquila, el Tigre volteo a atender el llamado de su compañero ignorando por completo a su madre.

La mujer se quejó con su marido, - ¡¿Viste eso?!, ¡Me está ignorando!, ¡Makoto!

En respuesta el hombre le indico con un ademan de su mano derecha y un sordo sonido de sus labios que se callara, - ¡Ssshhh!, ¡déjame ver!

La mujer en respuesta se fue a sentar a otra banca enfurruñada como si fuera una niña pequeña, mientras que su esposo no perdía detalle de la interacción de los dos adolescentes, Ozora con solo llamarlo por su nombre, había logrado más que el trabajador social de la escuela, que atendía a Kojiro tres veces por semana, el rostro de su hijo estaba sereno, ese ceño fruncido se había esfumado por completo, al menos cuando esta con el chico Ozora.

El moreno soltó las manos de Tsubasa y se dirigió hasta donde se encontraba su padrastro, - ¿Podría preguntar en la recepción por los padres de Tsubasa?, ¡Él no quiere decirme nada y ya tiene varias horas aquí -, la reacción del hombre mayor fue de sorpresa al ver en el rostro del muchacho una genuina preocupación, al dar una vista fugaz al otro muchacho que acariciaba la mejilla de su hermanito, cayó en cuenta de lo delicado que era la situación, por lo que alentó a su hijo sugiriéndole que sacara a Tsubasa del hospital y que lo llevara a comer algo para que se despejara, mientras que él y su madre preguntaban por el estado de Tenshi y del matrimonio Ozora.

Daichi bostezaba tallándose los ojitos con sus manitas, para después aferrarse al hombro del moreno, desde la seguridad que le brindaban esos brazos miraba expectante la escena del Tokio nocturno, con sus callejuelas oscuras, y sus anuncios de neón tan vistosos, ambos jóvenes y el pequeño caminaban por en medio de una calle algo solitaria no muy lejos del hospital, Ozora se dejaba guiar por Kojiro que aún lo tenía sujeto de la mano en un gesto de solidaridad, dieron vuelta en una esquina y entraron a un callejón de puestos de comida, había tantos puestos que las luces de sus lámparas de papel se fusionaban y se perdían a lo largo del camino, mientras iban caminando Tsubasa se tallo un poco los brazos en señal de tener frio, ante ese hecho, el moreno detuvo su andar y observo a su compañero, no había tomado en cuenta la ligera ropa que en ese momento portaba su capitán de selección, una playera de tirantes bastante delgada, un short corto que dejaba al descubierto sus poderosas piernas y para rematar unas sandalias de casa, todo indicaba que había salido a toda prisa de su casa,

Tsubasa al ver que se detuvo lo imito y lo vio un poco extrañado, el más alto lo observaba en silencio y eso comenzaba a ponerlo un poco nervioso, antes de que pudiera preguntarle sobre el porqué se detenía y lo observaba, el moreno le pidió que cargara por un momento a Dichi y acto seguido se quitó su chaqueta del colegio poniéndosela sobre los hombros, Tsubasa le agradeció la atención un poco cohibido por la cercanía de Hyuga, y Kojiro le quito al niño de los brazos reanudando el camino, Ozora miro las mangas que cubrían completamente sus brazos, la chaqueta le quedaba grande, por lo que cubría todo su cuerpo y le llegaba hasta medio muslo, la sentía calientita y reconfortante, apresuro el paso para alcanzarlos, al hacerlo le tomo la mano al moreno que no lo rechazo, llegaron hasta un puesto, este tenía una banca y estaba desocupada, le pregunto a Tsubasa si quería comer algo en particular, - ¿Qué quieres comer?, ¡Yo invito!

- Katsudon -, respondió el número diez mientras tomaba asiento, posteriormente el moreno se dirigió hasta el área donde preparaban la comida, - Konbanwa! (¡Buenas noches!), el matrimonio que estaba ocupado preparando los platillos correspondió al saludo sin dejar de preparar otras órdenes que eran para llevar, sin embargo el hombre levanto la vista, ya que la voz le pareció conocida, - ¡Muchacho, ¿Cómo estás?!, el hombre de mediana edad al igual que su esposa saludaron efusivamente al joven Hyuga, este se dejó hacer las muestras de cariño de la pareja y contesto tranquilamente las preguntas que le hicieron acerca de su madre y sus hermanos, - ¡¿Qué se te antoja?! -, pregunto la mujer

- Un katsudon y un gyūdon por favor -, la pareja lo miro extrañado, a lo que el muchacho apunto hacia la banca, tanto la mujer como el hombre se emocionaron, - ¡Jajajaja!, ¡Así que la vieja Akane ya es abuela! -, exclamo la rolliza mujer a carcajada limpia mientras salía del tendajo a saludar a Tsubasa, - Obasan! (¡Tia!) -, la llamo Kojiro en un infructuoso intento por detenerla, pero la mujer hábil y mañosa abordo a Ozora antes de que el Tigre pudiera siquiera alcanzarla, - Konbanwa! (¡Buenas noches!) -, Tsubasa que estaba jugando con Daichi, se detuvo de darle besitos en sus cachetes para atender al llamado de la mujer, que ni tardada ni perezosa le pregunto, - ¡¿Cómo se llama este pequeño?!

- Su nombre es Daichi,- respondió el muchacho con una tímida sonrisa y una gota en la cabeza, tal parece que esa noche los adultos estaban sacando conclusiones equivocadas.

- ¿Hace mucho que conoces a Kojiro? -, la regordeta mujer continuo su interrogatorio policiaco mientras que su marido entretenía al moreno pidiéndole que le ayudara a empaquetar los pedidos.

- Anda muchacho, ayúdame a empaquetar estos pedidos -, a Kojiro no le quedó otra más que ayudarle a su antiguo patrón, sin perder el ritmo de lo que estaba haciendo, de vez en cuando daba un vistazo hacia donde estaba su compañero, pensando en lo incomodo que se sentirá con las extrañas preguntas de la metiche mujer.

- Así que Kojiro trabajo con ustedes un tiempo -, reafirmo Ozora lo dicho por la mujer.

La cuarentona y metiche mujer comenzó a halagar al Tigre, - ¡Es muy responsable y trabajador!, ¡Tal vez es un poco distraído y terco!, ¡Era un yerno perfecto! -, muy a su manera había lanzado el comentario al aire para ver la reacción de Tsubasa.

El número diez no sabía si reírse o no en cara de la mujer, todo le parecía indicar que la señora lo confundió con una chica y para colmo tenía la firme creencia de que era la novia de Kojiro y que Daichi era el bebé de ambos, - ¿Yerno? -, a Tusbasa le extraño tanto que la mujer se refiriera al Tigre de esa manera que quería destartalarse de la risa, pero se aguantaba.

- ¡A mi pequeña Rumi le encanta!, ¡Y no pierde la esperanza de que algún día él voltee a verla! -, así sin más, a quemarropa la mujer había sacado a relucir que su hija era una rival que debía tener en cuenta, sin embargo, en su rostro se notaba la preocupación de la mujer, ya que se ensombreció al recordar a su hija y su terquedad por seguir atada a un amor no correspondido.

Tsubasa no sabía que decirle a la mujer, un dejo de culpabilidad comenzó a abordarlo, claramente podía imaginarse a la chica esforzándose por ser una buena esposa para Kojiro, sin embargo, esa actitud le duro poco, ya que recordó que él estaba en una situación similar con Nakazawa, - ¿Kojiro le ha dado alas en alguna ocasión?

La pregunta de Ozora había sido firme y directa, al escucharla la mujer levanto el rostro sorprendida, al parecer esa chica tenía mucho más carácter del que aparentaba, ya que sabía muy bien lo que quería y no estaba dispuesta a permitir que alguna otra mujer le quitara a su hombre, - ¡No!, ¡Kojiro siempre ha sido muy claro con ella! -, respondió la señora a la interrogante de Tsubasa.

La plática fue interrumpida por Kojiro que traía sus órdenes y por el hombre que considero que se merecía un buen descanso, por lo que sin tacto le ordeno a su mujer que atendiera el negocio, - ¡Tsubasa-san!, ¡Por favor disculpe a mi esposa! – Ozora acepto las disculpas, mientras comían el hombre no pudo con la tentación, por lo que comenzó a preguntarle a ambos chicos, - ¿Son novios o están casados? -, ante tal cuestionamiento el Tigre se atraganto con su bocado y Tsubasa solo sonreía con los palillos en la boca mientras le daba golpecitos en la espalda, una vez repuesto, el moreno arrepintiéndose de haber traído a su compañero a ese puesto, iba a sacar al hombre de su error, ya que conociendo a la madura pareja esparcirían todo tipo de chismes en cuestión de horas.

- Ojisan! (¡Tío!), ¡No es… -, antes de que el moreno pudiera continuar Ozora le hablo tranquilamente mientras tomaba con los palillos un poco de arroz con un trozo de la suave chuleta de cerdo, - Kojiro -, el moreno dejo de hablar con el hombre para atender el llamado de Tsubasa, - ¿Dime? -, acto seguido le metió el bocado a la boca para que dejara de hablar por un rato, el hombre interpreto dicho gesto como que estaba haciendo mal tercio, por lo que se disculpó y se retiró a seguir atendiendo el negocio.

- ¿Por qué hiciste eso? -, pregunto arisco y avergonzado mientras trataba de ocultar un ligero sonrojo en sus mejillas, - ¡Se supone que soy tu novia? -, la vergüenza del moreno iba en aumento con cada palabra dicha por su capitán, - ¡Puedes dejar ese asunto por la paz! -, el tono suplicante de Hyuga hacia que su compañero se regodeara, por lo que sin piedad continúo torturándolo, - ¡Pues para tus hermanos yo soy tu novia! -, a lo que Kojiro rebatió, - ¡Son niños!, ¡No tienen idea de lo que dicen! -, sin embargo, Ozora no iba a dejar a su presa en paz tan fácilmente, por lo que se acercó al abochornado muchacho y sin tentarse el corazón le susurro quedamente al oído, - My dear! (¡Que-ri-do!) -, logrando con eso que la cabeza del otro explotara y su rostro enrojeciera tanto que hasta sus orejas tomaron ese color provocando la risa de Tsubasa.

El trayecto de regreso al hospital estuvo gobernado por el silencio entre ambos muchachos, Kojiro llevaba cargado al niño y Ozora aun traía puesta su chaqueta, mientras caminaban Tsubasa iba pensando en que tal vez se había excedido un poquito con Hyuga, desde la inocente bromita que le hizo y la violenta reacción del mas alto, el moreno iba sumido en un silencio que comenzaba a tornarse incómodo, por su parte Hyuga no dejaba de darle vueltas al asunto, se sentía muy avergonzado, tanto que no podía ver a Tsubasa a la cara sin que se le subieran los colores al rostro, sabía que era un juego tonto provocado por lo que dijeron sus hermanos la noche que fue a verlo, pero eso no cambiaba el hecho de que le era muy incómodo, odiaba ser así tan, tan, el solo pensar en la dichosa palabra le molestaba, - ¡Tímido!

Si, tenía que aceptarlo, él, Kojiro Hyuga en el fondo era un hombre tímido, siempre que alguien sacaba a relucir un tema relacionado al amor o a la sexualidad, él simplemente evitaba el tema actuando como que no le interesaba, se portaba fastidiado para que no le preguntaran, cuando la realidad era que se sentía incapaz de entablar una relación con otra persona, por eso había desechado la idea de conseguirse una novia como sus compañeros.

Mientras que el moreno seguía devanándose los sesos reprochándose su timidez, Tsubasa que se había atrasado un poco pensaba en como disculparse con Hyuga, sin embargo, consideraba que no tenía por qué hacerlo, él no tenía la culpa de que la gente sacara conclusiones donde no las había, ¿de dónde sacaban que parecían una pareja?, comenzó a preguntarse a la vez que le daba alcance al moreno y por pura costumbre le tomaba la mano, Kojiro al sentir la ligera callosidad de la mano de su compañero, volteo a verle, su timidez salió a relucir cuando contemplo la sonrisa de Tsubasa dirigida exclusivamente hacia él.