Les tengo un dato: hace poco salió el juego Nickelodeon All Star Brawl, que es un juego de peleas estilo Smash Bros con los personajes de Nick, entre ellos, Lincoln y Lucy. El juego a simple vista carece de la variedad de contenido de Smash, hasta parece que aún está en versión beta. Sin embargo, los jugadores le dan mucha atención solo por un aspecto que hace especial a un videojuego: su gameplay. Los creadores apostaron todo por un gameplay solido y competitivo que hasta motivó a organizar torneos. Quizás no supere a Smash, pero es una interesante alternativa.
A lo que vinimos: es la hora de seguir publicando la actualización de mi fic de la familia Pero antes, los saludos:

-J0nas Nagera

Y a todos quienes dejaron su like. Ahora, espero lo disfruten.


Al vivir en una familia tan numerosa, sientes la necesidad de destacar entre tus hermanos. Yo pasé por eso mientras crecía, me preguntaba qué cualidad especial tenía. Pero el tiempo me condujo a la comedia, lo que me puso feliz. No saben el placer que siento al sacarle una sonrisa a una persona.
He hecho de todo para encontrar nuevas formas de hacer reír: bromas, videos, shows de comedia en general… Pero hoy, presiento que este día, luego de terminar mi espectáculo, ocurrirá algo que me llevará hacia lo más grande que haré en toda mi vida.
¿Por qué digo esto? No lo sé en verdad, una simple corazonada. Espero que el tiempo me lo diga.

Luan Loud, comediante por afición

«Buscando respuestas más allá del plano físico»
Luan y la familia Loud, en:
El origen I: Ascenso

—Ƶ—

Casa Loud
Royal Woods, Michigan
10:00 AM

Cuya efectividad de la vacuna, dice el mismo Valentine, es un claro indicio de la evolución tecnológica que ayudará a la humanidad. En otras noticias, se cumple un mes desde el fin de la cuarentena en Estados Unidos. Aunque ya no se han presentado indicios del coronavirus, en algunos estados se mantienen las medidas de higiene, sobre todo por los casos de rebrote en algunos países.

En una no tan típica mañana de verano, La televisión encendida mostraba la actualidad a través del noticiero The Shooting Star Press, sintonizado ahí por el padre de familia, llamado Lynn Loud Sr. Ya era muy común recibir noticias sobre una pandemia que afectaba al planeta entero durante más de 11 meses, causado por un virus conocido como COVID o coronavirus. La gente se vio obligada a encerrarse en sus casas o salir de éstas con mascarilla quirúrgica, para evitar contagiarse y contagiar a otros. Por fortuna, los índices de contagio se redujeron con el tiempo, gracias a las vacunas y las medidas sanitarias. Ya se había eliminado el virus del país, pero la amenaza seguía latente y en algunos estados aun mantenían fuertes protocolos sanitarios.

En un momento, el padre recordó un asunto y se levantó de su sillón. En ello, las pequeñas gemelas Lola y Lana vieron el control sobre la mesa y querían cambiar de canal.

—Perfecto —dijo Lana—. Ahora podré ver Animaniacs.

—Un momento —dijo Lola—, a esta hora dan Kid Cosmic.

—Pero esa serie no la ve nadie, así que pondré Animaniacs.

—Y tu serie está pasada de moda. ¡Yo pondré Kid Cosmic!

—¡Animaniacs!

—¡Kid Cosmic!

—¡Animaniacs!

—¡Kid Cosmic!

Lana era una niña rubia vestida de gasfíter, que tendía a permanecer con su cuerpo enlodado, ya sea por realizar labores de reparaciones varias o solo porque se la pasaba jugando en la tierra con algún animal que encontraba en la calle.

Por el contrario, Lola era una niña de comportamiento refinado, que vestía con traje de princesa rosa y una tiara en su cabeza, costumbre adquirida al participar en muchos concursos de belleza infantil. Sin embargo, su personalidad era bastante pedante y egoísta, muy distinto a su contraparte gemela, conocida por su amor por los animales.

Lincoln, el único hermano de la familia, que usaba camisa naranja y poseía un particular cabello blanco para sus 12 años de edad, tomó el control del televisor de la mesa y se unió a la discusión:

—Esta vez, seré yo quien elija. En unos minutos, comenzará Glitch Techs y no me lo perderé por nada.

—¡No es justo! —se quejaron las gemelas al unísono.

Luan, la hermana comediante de la casa, desayunaba en la mesa mientras veía a sus hermanos discutir. Estaba en pijama amarillo de camisa y pantalón, con sus pies descalzos y manteniendo su cabello en forma de cola de caballo y un par de curiosos mechones de pelo sobresaliendo de su frente, que asemejaban a las antenas de un insecto.

Mientras Lincoln cambiaba de canal, un anuncio comercial se mostró en pantalla:

«California tendrá el honor de presentar el primer gran festival nacional de comedia independiente.»

—¡No la cambies, Lincoln!

El anuncio llamó en un parpadeo la atención de la comediante, todo porque lo tenía bien memorizado. Lincoln, sorprendido por el exabrupto de su hermana, se detuvo como si estuviese jugando al encantado.

«Un escenario sobre el centro de Los Ángeles, 3 días, albergando a docenas de comediantes de todos los rincones del país, mostrando sus talentos para ganar el premio mayor.»

—¡40.000 dólares! —dijo Luan, al unísono con la voz en off del anuncio, llamando la atención de sus hermanos.

Luan sentía en su interior un deseo enorme por participar en aquel escenario.

«Dentro de 15 días: "Com-Circus". Transmisión por stream: Webflix y Witch TV.»

—Como quisiera estar ahí —dijo Luan, con ilusión.

—¿Y por qué no le preguntas a nuestros padres si vas? —preguntó Lincoln, fijando su mirada en el curioso esplendor en el rostro de su hermana—. Yo fui a Florida con papá, para participar en el programa Legend. Y recuerda que Lola ya fue el año pasado a California por el concurso Little Miss Sunshine.

—¡Ay, Lincoln! —exclamó Lola, molesta— ¡Ya había olvidado ese bochorno!

—Sí que fue divertido, hermana —dijo Lana.

Luan, pensando en la sugerencia de su único hermano varón, puso mirada triste y la llevó a su desayuno, que consistía en una taza de té y un pan de molde tostado con mantequilla:

—No sé, Lincoln. A veces, siento que no confían en mí. No soy capaz de pedirles algo así. Pero no pierdo la esperanza. —Mostró una sonrisa, para luego levantar sus pupilas hacia sus hermanos— Sé que el espectáculo tendrá una nueva edición el año que viene y ahí estaré yo.

Luan recordó algo importante para ese día, tomó tu teléfono para mirar la hora en la pantalla y se dirigió a Lincoln:

»Recuerda que al mediodía tenemos nuestro espectáculo en el orfanato Tupolev. Me prometiste que volverías a trabajar conmigo en Negocios Graciosos, como el año pasado.

—¡Es cierto! —le respondió—. ¡Buscaré mi certificado de sanidad!

Dicho certificado se trataba de un documento otorgado de manera excepcional por la reciente pandemia, el cual era entregado a la persona que recibían las vacunas contra el virus. Ese certificado les permitía ingresar a ciertos recintos comerciales y locales de comida para demostrar su inmunidad hacia el virus.

—Tranquilo, Lincoln. Ya no están pidiendo ese certificado en el orfanato.

—Mucho mejor, Luan —Lincoln levantó su pulgar derecho en señal de aceptación.

Al notar que las gemelas intentaban quitarle el control de TV, volvió a la discusión con ellas. Luan quiso unirse:

—Oigan, chicos, ¿acaso nadie se interesa en ver Jimmy Two Shoes?

Todos la miraron, confundidos.

—¿Quién?

Luan, al saber que nadie conocía dicha serie, suspiró de la decepción.

—Sí… ¿Para qué insisto?

ΜΛΦΛΜ—

Música recomendada
«Gold On The Ceiling», de la banda Black Keys.

Luego de desayunar, Luan preparó sus cosas para reiniciar a lo grande su empresa de comedia Negocios Graciosos, junto a su hermano menor de pelo blanco y asistente. Este sería el primer espectáculo que haría frente a las personas, debido a la pandemia. Para continuar sociabilizando y emprendiendo, la gente se conectaban a través de internet y Luan hizo lo propio, subiendo videos graciosos y sumando suscriptores, para así mantener el interés de los clientes.

Para celebrar el fin de la pandemia y a petición de una amiga, Luan programó su show en un humilde orfanato llamado Tupolev. Era un recinto fundado por miembros de la iglesia ortodoxa rusa, hace cerca de 45 años, lo cual era notorio por el aspecto tan antiguo de su construcción, una rústica y enorme casa hecha de adobe, con frases escritas en el alfabeto cirílico(*), dentro de un enorme terreno donde abundaba el pasto y los árboles de diversos frutos. En un espacio, se montó un pequeño escenario, donde se reunieron los niños huérfanos, adultos —algunos, todavía con mascarillas— y los colaboradores del recinto, viendo a los hermanos Loud en su show. Este espectáculo era de libre acceso al público, lo que atrajo a personas ajenas.

Los hermanos recrearon una escena de película Western, interpretando a una aborigen americana Lenape por parte de Luan, y un vaquero con poncho café por parte de Lincoln. Como en dichas películas, ambos estaban parados, mirándose con tensión para desenfundar sus armas. Al escuchar la señal, proveniente de un globo de un niño, reventado por el exceso de aire y la radiación del sol, Luan logró ser más rápida que Lincoln y lo mojó con su pistola de agua.

—Parece que tuviste un sueño húmedo, vaquerito. ¡Ja ja ja ja!, ¿entienden?

Si bien la rutina estaba planificada, Lincoln se sintió molesto. Más allá del chiste de doble sentido y las risas del público, el ser empapado más de lo deseable le generó malestar.

En el segundo duelo, Lincoln debía ser el que mojara a su hermana. Sin embargo, al escucharse la nueva señal —el carreteo de un loro peleando con su dueño organillero—, Luan desenfundó antes, volviendo a mojar a su hermano sin respetar lo acordado, todo porque sintió que una reacción sorpresiva causaría más risas en el público.

—Se te aguó la fiesta… ¡ja ja ja ja!, ¿entienden?

Lincoln no le gustó para nada ese gesto y, por coraje, le echó a Luan toda el agua de su pistola, dejándola tan empapada como él.

»Así que quieres jugar sucio…

Ambos entrecerraron sus ojos con el ceño fruncido. Luan tomó uno de los pasteles en una de las mesas y lo mandó directo a la cara de su hermano, quien lo recibió en seco. Éste último no se quedó de brazos cruzados, se limpió sus ojos con sus manos y tomó otro de los pasteles, el cual llegó directo a la cara de su hermana. Por enojo, se lanzaron todos los pasteles entre los 2.

—¡Tramposa! —gritó Lincoln.

—¡Mal perdedor! —gritó Luan.

Pero, sin quererlo, el público estaba riendo y soltaban carcajadas por cada tortazo en la cara. Cuando se les acabaron los pasteles, los chicos se calmaron y se dieron cuenta del involuntario resultado, así que se miraron sonrientes y dieron las gracias por presenciar el show, haciéndolo pasar con total descaro como parte del espectáculo. Uno de los asistentes miraba con mucho interés el espectáculo, un hombre refinado.

ΜΛΦΛΜ—

Luego del show, en el momento de que se estaban quitando los disfraces, apareció una joven vestida de payaso, muy familiar para ambos. Se trataba de una muy buena amiga de Luan, la que le solicitó venir al orfanato, una niña rechoncha de una edad similar a la de Lincoln, cabello marrón y enormes zapatos rojos de payaso.

—¡Luan, te doy gracias por venir!

Los hermanos vieron a la niña payaso y la reconocieron.

—¡Giggles! —contestó Luan con felicidad— ¡Qué bueno verte, amiga! ¿Cómo has estado?

Se trataba de Giggles, a quien una vez Lincoln tuvo una cita en la escuela, junto a otras 3 chicas y en el mismo día, sin contar a otra gran amiga llamada Ronnie Anne Santiago —hermana menor de Bobby, novio de su hermana mayor, quién ya no vive en la ciudad. El hermano de cabello blanco la recordaba más por aquel lío que por algún aspecto en particular de la joven.

—Fue un bonito espectáculo —mencionó Giggles—. Me gustó que vinieras, Luan. Quería mostrarte mi lugar de trabajo.

Los hermanos se sintieron alegres.

—Al contrario, Giggles —dijo Luan, con una jovial sonrisa—, nosotros estamos felices que nos hayas llamado, así recordamos como eran las cosas antes del virus.

—Gracias por eso—dijo Lincoln, también sonriente.

—Lo hiciste muy bien, Linky, te felicitó, deja estrecharte la mano.

Lincoln le acercó la mano y se la estrechó. Al momento, sintió un objeto pequeño en la palma, que le era muy familiar. Se arrepintió muy tarde de su acción, sobre todo cuando sintió la molesta descarga eléctrica recibida. Al soltarse, Giggles le mostró el aparato con orgullo.

—¡Ja ja! ¡Los clásicos nunca pasan de moda!

—¿Cómo es que sigo cayendo en ese truco? —dijo Lincoln, molesto y con una sensación de hormigueo en su mano.

La joven sostenía una caja de donaciones que decía «Ayude a los niños del orfanato Tupolev, de la iglesia ortodoxa rusa», junto al extraño y representativo símbolo que asemejaba una cruz cristiana, con la diferencia que la línea vertical era atravesada por 3 líneas, 2 perfectamente horizontales y una en diagonal. Luan vio esto, introdujo su mano derecha en su bolsillo y sacó 2 billetes de 1 dólar para dejarlos en la caja.

—Gracias —dijo la joven disfrazada de payaso.

—¿Estás en servicio? —dijo Lincoln, luego de ver el gesto de Luan y juntando monedas para la caja.

—Sí, así es. Necesitamos donaciones, somos 12 voluntarios que tratamos de reunir dinero para los niños sin hogar. En un par de meses, estaré cumpliendo 3 años participando.

—Entonces, si quieres celebrar tu cumpleaños —dijo Luan, en tono de broma— contrata a Negocios Graciosos, donde su risa…

—¡Es nuestro negocio! —se sumó Lincoln a la frase de presentación.

—¡Gracias por todo! —dijo la chica, entre risas, pasando a un estado de tristeza alicaída—. Pero… no lo creo posible…

Los hermanos vieron con incógnita el cambio de ánimo.

—¿Por qué esa cara? —preguntó Luan.

—Mmm… porque el orfanato cerrará dentro de 2 semanas… 3, si ocurre un milagro. No podemos reunir el suficiente dinero para mantenernos.

—Y si lo cierran —dijo Lincoln—, ¿Qué ocurrirá con los niños?

—Serán reasignados a otros centros… eso espero, en estos casos nunca hay garantías del gobierno sobre la seguridad de los niños, menos en ésta época de caos.

Todos se miraban con incomodidad. La preocupación en torno al cierre del orfanato les bajó un poco los ánimos.

En ello vino otra persona, un hombre con notorias arrugas en su rostro, con lentes oscuros, un desordenado cabello alargado de color negro y terno negro bastante costoso. Tenía una apariencia tétrica. El hombre estuvo en la presentación de Luan y Lincoln, y fue con ellos para felicitarlos en persona. No se dio cuenta del alicaído ambiente.

—Oh, hola, niños… —dijo el hombre, en un tono cantado y un extraño acento.

Luan miró al hombre y se asustó:

—¡AH! ¡UN ACOSADOR!

Por la acusación, tanto Lincoln como Giggles sintieron el mismo susto y se abrazaron todos.

—¡Ja ja ja ja! —dijo el hombre, mientras entrelazaba sus dedos detrás de su nuca con total relajo — ¡Qué historia, Mark!

—¿Quién es Mark…? —dijo Giggles, con su voz temblorosa.

Lo bueno para los chicos fue que llegó un hombre alto, rubio de ojos azules, barba bien cuidada y con polera ajustada que resaltaba su delgada y marcada musculatura. Tenía la apariencia de un supermodelo, tal así que Giggles sintió su cara ruborizada.

—¡Tommy! —recriminó el rubio al de terno— ¡Te dije que me esperaras para hablar con ellos! Eh-eh… Disculpen a mi amigo Tommy, es un poco entusiasta y no se mide.

Al ver que el hombre con apariencia de modelo se mostraba confiable, los chicos se soltaron.

—Eh, creo que nos exaltamos un poco —dijo Luan, con una sonrisa nerviosa—, je je.

—Eres una niña rara —dijo el hombre de aspecto sombrío, con su extraño acento—, me gusta.

—Tommy… —dijo el rubio, con mirada desdeñosa—. Eh, aún no nos presentamos: yo soy Greg y mi amigo acá se llama Tommy. Ambos estamos frente a ustedes para felicitarlos. No pensamos que habría un show de comedia tan bueno por acá.

Los chicos se sintieron halagados y Luan respondió:

—Gracias, señor.

—Oigan, ¿Han participado antes en escenarios grandes? ¿O sea, eventos con mucho público?

—Solo mi hermana —dijo Lincoln, mirando a Luan con orgullo—. Ella es la profesional, yo soy un mero asistente.

—Pues ambos se ven como completos profesionales. De hecho, solo pasábamos y de por casualidad nos topamos con su show. Debieron ver la cara de Tommy cuando los vieron.

—Gracias —dijo Luan, feliz de que alguien notase los detalles que impregnaba en sus shows—. Me gusta hacer las cosas lo mejor que puedo.

Los 3 chicos le vieron la cara a Tommy, quien se sacó sus lentes oscuros y reveló sus lúgubres ojos. Tuvieron la impresión de que su rostro era de plástico, como si hubiera recibido una cirugía que salió mal, por lo que se incomodaron un poco. De no ser por la presencia de Greg, se habrían ido hace mucho.

—¿Saben? —dijo Tommy—, venimos desde lejos, de California, y estoy buscando comediantes talentosos por todo el país. Cuando terminó la pandemia, salí con mi amigo Greg a recordar cómo era la vida sin mascarillas en la cara.

—Y ahí —dijo Greg— mi amigo vio a un comediante callejero, le gustó tanto que tuvo la idea de hacer el mayor festival de talento de Estados Unidos, para celebrar el fin de la cuarentena.

—Los quiero incluir en mi espectáculo, niños.

—Eh… ¿En serio… señor? —preguntó Luan, entrecerrando sus ojos. Creía tener a un posible estafador, porque ya había tenido malas experiencias al respecto.

—Comprendo tu desconfianza —dijo Greg—, es difícil que nos creas.

En tanto, el hombre de aspecto lúgubre, para quitar aquella mirada en la joven comediante, sacó algo de su bolsillo derecho y lo mostró junto a un periódico que tenía en la otra mano.

—Este… es mi número —Le entregó a Luan una tarjeta de presentación, de papel color plateado brillante, cuya inscripción principal recitaba: «Tommy Wiseau, productor y director de películas».

»Y esta… una foto mía —Le entregó el periódico The Shooting Star Press, una edición de hace una semana, donde aparecía su cara en la portada. El titular relacionado decía: «Creador de la considerada peor película de la historia organizará festival de comedia independiente – El excéntrico Tommy Wiseau organizará el festival Com-Circus, donde traerá a los mejores comediantes a la ciudad de Los Angeles, donde el ganador recibirá 40.000 dólares».

Luan, cuyos ojos se abrieron por el atractivo y familiar premio, abrió de inmediato las páginas que indicaba la portada. Vio lo que quería ver, incluso detallaba pasos para las inscripciones.

—No me gustaría decir esto —dijo Greg—. Pero deberías buscarnos en internet ´para ver nuestra película, aunque es malísima, hay que admitirlo.

—¡¿De qué hablas?! ¡Nuestra película es una obra maestra!

—¡Es un sueño! —dijo Luan, con enorme júbilo—. ¡Com-Circus! ¡Ustedes son el organizadores del Com-Circus!

—Es mi amigo Tommy quien se lleva todo el crédito. Después de todo, el puso el dinero.

Luan mostró el periódico a Lincoln y Giggles, estos quedaron igual de estupefactos.

—¡Increíble, Luan! —dijo Lincoln, emocionado—. ¡Es lo que has querido todo este tiempo!

Luan miró a Tommy:

—¡Vaya, no sé qué decir! ¡Me gustaría mucho inscribirme en su concurso!

—¿Inscribirse? —dijo Tommy—, Ustedes me cayeron bien, quiero verlos en mi escenario. No digo que ganen, sería estúpido, así no son los concursos. Pero solo por participar, les daré 2000 dólares de consuelo.

Luan se sintió aún más emocionada al saber que entraría directo al concurso y de saber que ya tenía un pequeño incentivo monetario.

—40.000 dólares —dijo Giggles, al leer el artículo—. Es poco más de lo que necesita el orfanato para pagar sus deudas.

—¿En serio, Giggles?

Luan miró a su gran amiga. De pronto, un sentimiento en particular brotó con energía en su interior: el deseo de usar su talento para hacer un bien. El concurso sería la prueba máxima para demostrar su conocimiento y experiencia, y haría hasta lo imposible por ganar el premio con tal de ayudar al orfanato.

—Cuando estén en el día del concurso —dijo Greg—, nos llaman para dejarlos entrar. Nuestro personal es muy quisquilloso.

De todos modos, Luan sintió que las cosas llegaron de forma muy repentina.

—No sabe cuánto deseo participar, lo he querido desde que lo anunciaron en la televisión… pero quisiera pensarlo bien antes de decidir.

Lincoln miró a su hermana con extrañeza, al igual que Giggles, quienes esperaban una inmediata aceptación. En cuanto al dúo, mostraron algo de desilusión, pero no perdieron la esperanza.

—Eres una gallina —dijo Tommy, mientras agitaba sus codos como una gallina —. ¡Chip chip chip chip chip!

—Por favor, Tommy… Eh, sé que debes pensarlo, pero aún hay tiempo. Cuando tengas una respuesta, llama a ese número y nos avisan… oh, casi me olvido, ¿cuáles son sus nombres?

—Soy Luan Loud.

—Y yo, Lincoln Loud.

—Y formamos la empresa Negocios Graciosos, donde su risa…

—¡Es nuestro negocio! —dijeron los hermanos al unísono.

—Entonces… —dijo Greg— esperaremos su respuesta, hermanos Loud.

—Luan —dijo Giggles—, si te ayuda, durante la semana de Com-Circus yo iré con mi familia de vacaciones a Los Ángeles. Si quieres una estadía, habla conmigo y te reservaremos habitaciones, para ti y Lincoln… Para toda tu familia si quieren ir también. Ah… espero extiendan un poco más el plazo para pagar la deuda del orfanato.

Luan y Lincoln se sintieron sorprendidos y felices por la generosidad de Giggles.

—¡Esa es una amistad verdadera! —dijo Greg con una sonrisa—. Deben estar agradecidos con tener una amiga como ella.

Gracias al halago, la payasa se volvió a sonrojar.

—¡Eh! Gr… ¡Gracias, señor!

El dúo continuó su camino, confiando que los hermanos aceptarían la proposición. En cuanto a Luan, mirando el periódico y la tarjeta, sabía que tenía la posibilidad. La comediante Loud estaba alegre. Sentía como el destino alineaba las estrellas y formaba un camino hacia su sueño. Tenía una sola elección y debía tomarla.

Música recomendada
«Shiny Happy People», de R.E.M.


NOTAS

*El alfabeto cirílico es aquel que es usado en países de origen eslavo, como Rusia, Ucrania y Bulgaria, entre otros. Muchos de estos países tienen sus propias variantes y, como el alfabeto latino, no se vincula a un solo idioma.


REFERENCIAS VARIAS

- Animaniacs

- Kid Cosmic

- Glitch Techs

- Jimmy Two Shoes

- The Room (película de Tommy Wiseau)

- Kingsman

- Netflix

- Twitch