Luan tuvo la oportunidad que quería y la rechazó. No cualquiera puede jactarse de ello.
En ese instante, me extrañé un poco con ella, pero a ella le corresponde decidir y si su motivación va más allá de una ganancia material, como ayudar a un orfanato, la respetaré.
Pero ahora que analizo todo, Luan no piensa tomar esa decisión sin meditarlo, estoy seguro que hablará con nosotros primero. Ella desea saber qué pensamos al respecto. Quizás todo se deba al rechazo que recibió el año pasado. Si me pregunta ahora, diría sin dudar que debe estar en ese escenario, porque no tiene nada que perder. Yo apoyaré a mi hermana en todo lo que haga.

Lincoln Loud, niño ingenioso

«El sensible gatillo que dispara la bala»
Luan y la familia Loud, en:
El origen II: Descenso

—Ƶ—

Casa Loud
Royal Woods, Michigan
04:30 PM

—¿Ese tipo espeluznante es el organizador? —dijo Lori, con una expresión de repulsión.

—¡Sí, es él! —dijo Luan.

Lori Loud, la hermana rubia mayor y golfista de la familia —quien estudiaba fuera del estado y vino de visita durante las vacaciones—, era una chica de 18 años que vestía una polera color celeste y shorts color beige. Cuando Luan les contó a ella y a sus demás hermanas acerca de lo vivido en el orfanato, usó su teléfono celular para buscar al tipo por internet. Cuando les mostró una foto que encontró a Luan y Lincoln, lo reconocieron de inmediato, confirmando que no era un estafador.

Además de las 2, Lincoln y el resto de las hermanas Loud —compuesto, en total, de 10 hermanas y un hermano— estaban reunidos para comentar el hecho.

—Aunque… —dijo Lori, mientras veía una foto donde Tommy estaba con su amigo Greg— su amigo rubio no está nada mal…

Por la forma en como la hermana mayor habló, las demás hermanas se amontonaron para ver qué tan atractivo era el chico aquel.

—El es Greg —dijo Luan—. Y es muy atractivo, no como Hugh, pero debieron ver a Giggles cómo se comportaba.

—Por él, yo habría aceptado, hermana —dijo Luna, la hermana rockera.

Luna era una chica de 16 años, que acostumbraba a vestir un traje púrpura, compuesto de una camiseta rasgada con el decorado de un cráneo, una falda y enormes botas que llegaban a sus rodillas. Tenía pecas en su rostro como Lincoln, cabello corto de color castaño y clip en sus orejas a modo de aretes.

—Pero Luna —respondió la comediante—, no estaba segura si era quien decía ser, su apariencia me hacía dudar mucho. Aunque tampoco lo rechacé, solo dije que debía pensarlo.

—¿Pensarlo? —dijo Leni, la segunda hermana mayor, de 17 años, rubia y de traje calipso, con un evidente gusto por la moda y una personalidad muy inocente para su edad—, pudiste decir que sí de inmediato, eso es lo que quieres… Eso es lo que quieres, ¿cierto?... Es que no tomé atención del todo.

—Podía —dijo Luan—, pero no sabía cómo lo tomarían ustedes.

—¿Nosotros? —dijo Lori.

—Bueno… no solo ustedes, también mis padres.

Todos los hermanos Loud miraron atentos a Luan.

—¿Y por qué te preocupa lo que nosotros pensemos? —dijo Lana.

—¿Por qué me preocupa? ¿Recuerdan cuando el año pasado quise realizar mi fallido festival «All In The Loud House»? ¿Recuerdan que no todos ustedes me apoyaron?

Todos los hermanos recordaron ese momento, algunos con incomodidad.

ΜΛΦΛΜ—

Flashback
El año pasado
Horarios varios

Junto con Lincoln, Luan tuvo la idea de realizar un ambicioso espectáculo donde cualquier persona participaría, razón por la que lo llamó «All In The Loud House».

—¿Por qué ese nombre? —dijo Lincoln a su hermana—. Suena extraño. ¿No sería mejor algo así como «Everyone In The Loud House»?.

—¡Esa es la gracia! —contestó Luan—. Así llamaremos la atención del público. Ahora, ayúdame a buscar a nuestros artistas.

Lincoln asintió con una sonrisa e iniciaron su búsqueda.

Música recomendada
«Low Rider», de la banda War.

Los chicos buscaron apoyo de sus hermanos para participar, como Luna, su compañera de cuarto. El talento que poseía en la guitarra era comparable al de cualquier músico profesional promedio, además que podía tocar otros instrumentos sin problemas, como batería, banjo y otros. El dúo se dirigió a ella como la primera opción para la cartelera.

—¿Así que me quieres en tu show, hermana? —dijo Luna, algo escéptica, pero a la vez, entusiasmada por participar.

—Sí, Luna. Pienso reunir a los más talentosos artistas de Royal Woods. Y por eso pensamos en ti.

—Vamos, Luna —dijo Lincoln—. Luan te necesita.

Luna mostró una sonrisa.

—No tienen por qué insistir conmigo, quiero participar en su loco show.

Luan y Lincoln se alegraron.

—¡Gracias, Luan!

Ƶ—

—Claro que no participaré, Luan.

Lori, la hermana mayor, no estaba para nada convencida del éxito del show. Estaba escribiendo en su celular mientras hablaba con sus hermanos.

—Pero Lori —dijo Lincoln—, necesitamos de toda la ayuda posible para montar nuestro espectáculo.

—Por favor, literalmente es imposible que logren reunir a todo Royal Woods en un show de bajo presupuesto. Además, tengo una cita importante con Bobby.

El dúo se mostraba decepcionado de que su hermana mayor no aceptase participar.

Ƶ—

—Su espectáculo se volverá tan frío como un cadáver enterrado bajo la nieve…

Lucy, la tétrica hermana de la familia, tampoco demostraba interés en participar. Era una niña de 8 años en aquel entonces, con piel pálida, cabello negro con abultados flequillos que cubrían sus ojos, entero negro y camiseta de manga larga y pantis a rayas blanco y negro. Hablaba con una voz apagada, al punto del susurro. Era una amante de la poesía y los ritos de magia y espiritismo.

—Lucy, necesitamos de tu talento —dijo Luan con entusiasmo.

—Lo que hago no es atrayente para la mayoría de los mortales. Me gusta ocultarme de la luz del sol cuando recito mi poesía.

En aquel momento, Lucy no se había presentado en un escenario de gran envergadura, le incomodaba solo pensar en estar frente a un público masivo. No fue sino tiempo después, cuando la oscura hermana se presentó en un famoso teatro de la ciudad, también por influencia de Luan.

—¿Y si te digo que realizaremos el espectáculo durante la noche? —dijo Lincoln.

Lucy quedó pensativa un momento.

—Bueno, eso es algo.

—Lucy —dijo Luan—, imagina que tu poesía será escuchada por gente común y corriente, que se conmoverá tanto de tus palabras lúgubres que desearán convertirse en amantes de la oscuridad. Ya no serías una niña rara… ¡Para la gente común, claro! —mostró una sonrisa incómoda—, sino una líder de tu tribu urbana… la que sea que estés siguiendo ahora.

Lucy siguió pensativa. Parecía improbable, pero las palabras de la hermana comediante llegaron al fondo de sus emociones, los cuales tomaron forma para tomar la decisión definitiva. Finalmente, mostró una imperceptible sonrisa, lo cual era suficiente indicio para sus hermanos de que había decidido.

—Supongo que podría recitar algunos versos… pero no prometo nada.

Tanto Luan como Lincoln se sintieron alegres de tener en consideración la participación de Lucy.

Ƶ—

—Lo lamento, debo entrenar para un campeonato de béisbol con mi equipo.

Lynn, que en aquel momento tenía 13 años, era una niña con pecas en su rostro, cabello marrón amarrado, una polera blanca con el numeró 1 de color rojo estampado, shorts rojos y zapatos deportivos. Sostenía un bolso deportivo lleno porque iba a salir antes de ser interrumpida por Luan y Lincoln.

—¿Pero no puedes hacer un tiempo para participar con nosotros? —dijo Luan.

—Lo siento. Este campeonato es importante para mí. Acabo de incorporar una palabra que me incentiva a ganar y es «FLIBBR».

Fli… ¿Qué? —Preguntó Lincoln.

—«FLIBBR» —dijo, moviendo la manga para despejar su antebrazo derecho y revelar unas iniciales escritas con el centro de sus letras vacío, correspondientes a la palabra de Lynn—. Son las iniciales de los deportes con los que quiero ganar un campeonato. Futbol, Lacrosse, Ice Hockey, Béisbol, Baloncesto y Roller Derby. Si logro ganarlos todos, tendré enormes posibilidades de formar parte del All American(*) femenino.

—Lynn —dijo Luan—, así como vas, ingresarás a cualquier All American que te plazca.

—Y a mí me interesa mucho ser All American de Béisbol, al igual que en los otros deportes que mencioné. Así que voy a entrenar. Lo siento. Adiós.

Ƶ—

—Las probabilidades de obtener el éxito que deseas, trayendo solo artistas desconocidos para el público en general y en una zona de baja densidad poblacional, es de aproximadamente 1 en 100.000. Suponiendo, claro, que traerás a todos los artistas que pretendes.

Lisa, la pequeña hermana genio de 4 años entonces, habló con voz seseante a sus hermanos. Vestía sweater verde con cuello de tortuga, con enormes lentes y un desordenado cabello marrón, permanecía sentada en el escritorio de su habitación, el cual compartía con su pequeña hermana menor de un mechoncito rubio, Lily, la bebé de año y medio, que en aquel momento solo vestía un pañal porque en la actualidad viste polerita blanca y pantalón morado. La última estaba observando a sus 3 hermanos desde su cuna.

—¿Te gusta la ciencia, Lisa? —dijo Lincoln.

—¿Qué clase de pregunta es esa, Lincoln? ¡Por supuesto que sí!

Luan y Lincoln se miraron, mostrándose una risa maliciosa.

—¿Y por qué no te paras en el escenario y le muestras al público algún experimento impresionante? —dijo Luan—. Así les mostrarías lo divertida que puede ser la ciencia.

—La ciencia no se presta para divertir, sino para la búsqueda de la claridad y el entendimiento de nuestro alrededor.

Luego de hablar, Lisa sintió un repentino cambio de idea. No reflexionó al momento de pronunciar sus palabras y al callar, mentalizó uno de sus tantos experimentos. El más reciente era uno de los más impresionantes que recordaba.

»Pensándolo bien… Podría mostrar algo. Se trata de una cápsula que trae seres de otras dimensiones, pero es experimental. Espero que funcione para esa noche.

Luan y Lincoln miraban incrédulos a su hermana menor, más sin embargo, no le llevaban la contraria porque Lisa era capaz de realizar trabajos que desafiaban el sentido común.

Ƶ—

—Qué mala suerte, querida. Yo ya estoy demasiado ocupada con mi propio proyecto.

Lola, sentada en su mesa de juguete, jugando a la fiesta de té con sus peluches, rechazaba la invitación de Luan y Lincoln.

—Por favor, ¿No crees que sería grandioso dar ese toque de glamour que solo tú puedes otorgar?

—Por supuesto que soy la indicada, Luan. Sin embargo, debiste decírmelo antes de iniciar mi emprendimiento. Con mi amiga Roxanne y niñas de otros estados, estamos organizando un club de baile, uno que influenciará la forma de participar de los concursos de belleza infantil. Lo llamaremos el Ballet Club y lo haremos reconocido cuando gane el certamen Little Miss Sunshine en California.

—Oye, Lola —dijo Lincoln—, ¿no te interesaría ganar parte de la recaudación del show?

Lola se mantuvo pensativa un breve instante.

—Aceptaría… si no fuera porque, estoy más que segura, que sus ganancias no alcanzarán ni para comprarme el fijador de pelo que uso al mes.

—Pero Lola…

—Lo siento. Adiós.

Ƶ—

—Pero chicos, ¿cómo les puedo ayudar?

Lana, arreglando una bicicleta en el taller de la casa, no se sentía segura de participar.

—¿Recuerdas —dijo Lincoln— que una vez te hiciste pasar por Lola y participaste en un concurso de belleza infantil?

El evento mencionado fue uno en donde el chico de cabello blanco debía ayudar a Lola, para participar en dicho concurso y así, ganar entradas a un parque de diversiones. Pero por una lesión de la última, Lincoln se vio obligado a colaborar con Lana para ello, por tratarse de su hermana gemela. Eso les generó conflicto con Lola, pero pudieron salir airosos.

—¡Olvídalo, Lincoln! ¡No pienso hacer esas cosas de princesas otra vez!

—Pero Lana… —suplicó Luan.

—¡Que no!… Pero si le sirve de algo, con gusto les ayudo en el montaje de escenario y en otras cosas.

Eso fue más que suficiente para que ambos hermanos se alegraran con la participación.

Ƶ—

—Participa, Leni.

—De acuerdo.

Lincoln convenció hermana bonita, Leni.

Ƶ—

Sin importar lo que Luan quisiese, la realización del evento debía pasar por la decisión de los padres Loud. Ambos estaban sentados en el sillón principal, escuchando la propuesta de su hija comediante.

Lynn Sr., el padre Loud, era un hombre que usaba sweater color verde y pantalón beige, de cabello marrón, con una enorme frente por principio de calvicie y enorme nariz. Trabajaba como informático en aquel entonces, pero renunció para dedicarse a su verdadera pasión: la cocina.

Rita, la madre Loud, usaba una camisa roja y pantalón beige. Tenía cabello rubio abultado como el de Lori, nariz diminuta y maquillaje. Trabajaba como asistente de dentista, aunque soñaba con ser novelista, por lo cual también dejó su trabajo habitual tiempo después.

—Hija —dijo el padre Loud—, sabemos bien que deseas mucho armar ese show, pero requiere mucho presupuesto. Además, no sabes si será tan exitoso como esperas.

—¡Pero Papá! —exclamó Luan.

—Luan —dijo la madre Loud en forma comprensiva— no queremos que te sientas mal, te lo decimos porque ni siquiera pudiste convencer a todas tus hermanas de estar en tu espectáculo.

—Ese fue un golpe bajo, mamá…

—Lo siento, pero debes comprender, no creemos que puedas reunir a tanta gente. No queremos que te lleves una decepción.

—Pero mamá… —dijo Lincoln.

No obstante, el niño peliblanco se detuvo al ver la expresión de tristeza de Luan, quien dejó caer sus hombros y dio la media vuelta con lentitud. Los padres Loud mostraron en sus rostros una pena por su hija, pero lo creían necesario para protegerla de algún potencial bochorno.

ΜΛΦΛΜ—

De vuelta a la realidad
Royal Woods, Michigan
04:50 PM

—Y desde ese entonces —prosiguió Luan— que no siento la confianza de pedir algo de esa clase a mis padres… o a ustedes.

Todas las hermanas Loud se miraban entre sí, quienes no apoyaron esa vez lo hacían con un sentimiento culpable.

—¿Qué te hace pensar que se negarán esta vez? —dijo Luna, buscando animar a su hermana—. Ha pasado más de un año desde lo del festival fallido.

Luan miró a Luna y le mostró una sonrisa.

—Además —habló Lincoln—, si ellos se niegan, todos tus hermanos estaremos contigo hasta que te digan lo que deseas escuchar. ¿No es cierto?

Lincoln miró a sus demás hermanas, esperando una respuesta afirmativa de todas para apoyar a la hermana comediante.

—¡Claro que sí, hermano! —dijo Luna.

Las demás seguían mirándose, pensando qué decir.

—Estoy contigo —dijo Lana, luego de un instante.

—Por supuesto —dijo Leni.

—Me ayudaste antes —dijo Lucy—, ahora yo te ayudaré.

—Tus probabilidades de victoria son menores al 1% —dijo Lisa—, casi un imposible… Pero los imposibles son el reto que la ciencia enfrenta día a día, así que te apoyo, Luan.

—¡Sí, Luan! —dijo Lily, sostenida por Lynn.

—No te ayudé el año pasado —dijo Lynn— y por ello, ahora voy donde tu vayas.

—Pues, ¿ya qué? —dijo Lola, al notar que no tenía otra opción.

—Literalmente mereces esa oportunidad —dijo Lori.

Luan se sintió animada por ver que todos sus hermanos estarían con ella para enfrentar al obstáculo final: sus padres.

Todos los hermanos Loud se dirigieron hacia sus padres. Estos estaban sacando cuentas en la mesa del comedor para los adultos.

—Esta pandemia nos ha golpeado fuerte —dijo la madre.

—Qué bien que implementé la comida a domicilio —dijo el padre—, pero costará mantener mi negocio.

Al verlos tan ocupados, Luan sintió dudas. Dio media vuelta con tal evitar una posible negativa, no obstante, sus demás hermanas y hermano la sujetaron, la voltearon y la empujaron hacia el comedor, llamando la atención de sus padres.

—Eh… —dijo la comediante, con voz temblorosa— padres… quiero pedir un favor… un tremendo, enorme, favor.

Los padres miraron atentos a su hija.

»Como sabrán…

Luan sentía nervios, por lo que los hermanos Loud se ganaron detrás de ella, recibiendo la mano de Luna sobre su hombre derecho. La primera vio como la rockera le asentía.

»… Como sabrán, en un par de semanas se realizará, en California, el espectáculo Com-Circus, el primer festival masivo de comedia independiente del país, donde el premio al primer lugar es nada más y nada menos que…

Luan gesticuló en forma histriónica, levantando su mano derecha.

»¡40.000 dólares!

Los padres abrieron sus parpados al tope dejaron sus cuentas en la mesa y centraron su atención en Luan.

»¡Por favor! ¡Por favor! ¡Sería realmente genial participar allá, desde que se anunció en la tele que he querido ir! ¡Mi amiga Giggles nos tendrá una estadía si vamos!

—Puedes ir, cariño —dijo la madre Loud.

—¡Rayos! ¡Sabía que me iban a dar esa…! ¿Disculpen?

La comediante miró con una ceja levantada.

—Si te somos sinceros —dijo el padre Loud—, nos pareció raro que no lo hubieras pedido antes. Cuando vimos el anuncio creímos que ese mismo día hablarías con nosotros.

Luan sentía como un sentimiento de júbilo entraba en su cuerpo de manera gradual. No pudo evitar saltar de la enorme felicidad, siendo recibida en los brazos de todos sus hermanos, quienes también se alegraron por la respuesta y gritaron felices.

—¡Gracias, gracias! ¡Temía que me dijeran que no!

Los padres Loud sonrieron.

—Según recuerdo —dijo la madre Loud—, nos negamos el año pasado a hacer tu show. Sería injusto que lo hiciéramos de nuevo.

—Y si llegas a ganar ese premio —dijo el padre Loud—, mucho mejor.

—¡Genial! ¡No los decepcionaré! ¡Y aunque no pudiese, recibiré 2.000 dólares como consuelo!

—Estupenda noticia —dijo la madre Loud, con entusiasmo.

Luan ya no dudaba: el destino alineó las estrellas para que pudiese cumplir uno de sus más anhelados sueños: participar en un festival de comedia nacional, con el que podría medir sus cualidades con cientos de talentosos artistas de todo el país.

—¡Gracias padres! ¡Cuando done todo el dinero al orfanato Tupolev, les diré a todos que fue gracias a…!

—¡¿DONAR?! —se sorprendió toda la familia, con excepción de Lincoln.

—¡Wow wow wow! —intervino el padre—. ¿Te refieres al orfanato donde está tu amiga Giggles?

—¿Todo el dinero? —dijo la madre.

—Sí, papa —dijo Luan—. El orfanato Tupolev necesita poco más de 39.700 dólares para seguir en funcionamiento, sino cerrará en un par de semanas.

Los padres se miraron con cierta incredulidad. Las hermanas Loud también lo hicieron entre sí, porque no sabían de los verdaderos planes de su hermana comediante con el dinero, a excepción de Lincoln.

—Hija… —dijo la madre—. Sé que tienes buenas intenciones, pero lo que quieres donar es excesivo.

Luan fue cambiando su mirada feliz por una de preocupación.

—Pero, Mamá…

—Luan —dijo el padre—, incluso entregar 2.000 dólares así como así es excesivo.

—¿Pero qué pasará con los chicos del orfanato?

—Por favor, nosotros pensábamos que podrías ayudar con nuestras deudas y dar algo a tus hermanos, tal vez si donas un valor menor…

—Pero Papá, por fin podré usar mi talento para hacer algún bien. Lo puedo sentir.

—Lo sentimos hija, ni siquiera sabes si ganarás el premio máximo. El gasto que vas a hacer será inmenso. Deberías sentirte afortunada que te hayan invitado a participar, considerando que no eres una buena…

Lynn Sr. Se detuvo a medio camino, se dio cuenta muy tarde que cometió un error. Luan entendió como iba a terminar y sintió una semilla de ira que germinaba desde su corazón y se extendía por el resto de su cuerpo, como si fuese una metástasis de adrenalina.

—¿«Que no soy una buena» qué?

El gatillo fue presionado por error. Luan estaba alterada por los comentarios de sus padres, ya era evidente que no estarían de acuerdo con su decisión, mientras se aferrara a la idea de dar todo el dinero del premio al orfanato. No obstante, eso no la iba a frenar para nada y menos ante la ofensa de su propio padre.

Trató de buscar apoyo en sus hermanas. Miró a Lori, pero ésta no parecía muy convencida, en el fondo en completo acuerdo con sus padres. Lo mismo vio en Lola, Lisa y Lynn.

—¡Estoy contigo hermana! —dijo Luna, sabiendo que necesitaba apoyo—. Tu talento no puede ser reprimido por otros— Miró enojada a sus padres y estos se miraron con cierta extrañeza.

Lincoln miró a Luna y espabiló a contestar:

—¡Yo también, Luan! ¡Estaré contigo hasta las últimas consecuencias!

Con ello, el hermano peliblanco esperaba que las demás se motivasen. Por desgracia, nadie más apoyó a la joven comediante. No deseaban donar el premio, sino repartirlo entre ellos. En tanto, Luan estaba tan encolerizada que pensó que aún la veían como una comediante sin talento, como ocurrió tiempo atrás.

—¿Y ustedes… están conmigo? —dijo Luan.

Pero al final, ninguna respondió. Esos segundos de silencio fueron suficiente respuesta para soltar esa ira contenida.

—¿Saben? —dijo la comediante secamente—, No digan nada. No esperé ese gesto de ustedes... De hecho, no espere nada de su parte, exceptuando a Luna y Lincoln.

Luan tenía sus ojos húmedos mientras fruncía el ceño. Luna estaba igual de airada con sus hermanas y sus padres, mientras que Lincoln miró al piso con decepción.

»No digan nada… Ya no quiero hablar con ninguno de ustedes. Me iré a mi cuarto, pero obtendré lo que busco, quiéranlo o no.

La comediante subió a su cuarto y todos quedaron con miradas largas, excepto Luna con su mirada de enfado:

—Bien hecho, familia… —dijo la hermana rockera, dando la espalda y alejándose a la puerta de salida— bien hecho.

Luego que la rockera se fuera, las demás hermanas se miraron con preocupación y tristeza. Los padres solo miraron con escepticismo por creer que no se trataba más que de un berrinche típico de una adolescente de su edad.

Lincoln quedó dolido por la actitud de sus hermanas. Ellas mismas habían dicho, tan solo unos instantes atrás, que la apoyarían. Pero ante la mínima muestra de duda, terminaron por desconocer su compromiso. El peliblanco le había prometido que, a pesar de lo descabellado de su sueño, estaría con ella en las buenas y en las malas. Por ello, mientras caminaba hacia su cuarto y luego de emitir una mirada de indiferencia y decepción al resto de su familia, mentalizaba la forma perfecta de animar a su hermana. La tarea parecía difícil, pero haría hasta lo imposible para lograrlo.

ΜΛΦΛΜ—

Casa Loud
Royal Woods, Michigan
11:30 PM

Durante la noche, Lincoln, quién pensó todo el día en alegrar a Luan, decidió ir a su habitación para conversar con ella. A esa hora, la última debía dormir junto a su hermana Luna en un camarote, siendo la rockera quien dormía en la cama de arriba.

El peliblanco trató de no despertar a Luna, pero, aunque abrió la puerta lo más lento que pudo, el ruido de las bisagras sonaba con exageración.

—¡Ay! ¿En serio? —se dijo Lincoln, susurrando.

Sentía que preferiría cerrar la puerta de golpe para evitar ese ruido, pero sabía que no era lo más adecuado. Al llegar a la cama de Luan, no podía verla porque sus frazadas tapaban su cara. Imaginó que no quería hablar con nadie, ni siquiera con Luna o con él, a pesar de que le mostraron apoyo incondicional. Lincoln se sentó encima y movió el bulto que parecía ser su hermana, lo cual le parecía extraño porque no se sentía tocar un brazo, sino algo más blando.

—Luan… Luan… —dijo Lincoln—, ¿estás despierta?

Por la delicada situación, el hermano dejó de insistir, aunque él asumía que estaba despierta.

»¿Sabes, Luan? Lamento haber dudado en la tarde. Si no fuese por Luna, quizás también me habría quedado callado. Pero prometí estar contigo en todo momento. Quiero acompañarte, estar contigo para que logres tu objetivo, aunque lo de donar el premio al orfanato les parezca de mal gusto.

Luna estaba despierta por el ruido de las bisagras. Se mantuvo oyendo a su hermano menor y pensaba levantarse en caso de que llegara a una reconciliación para tener la posibilidad de unirse a una eventual cruzada.

»Oye, ¿por qué no dices nada, Luan?

Lincoln levantó un poco el cubrecama para ver a su hermana comediante. Sin embargo, tal fue su sorpresa al notar que lo que tapaba las frazadas no era ella, sino un montón de almohadas y ropa enrollada. El hermano de cabello blanco miró a todas partes y notó que algunas cosas de Luan no estaban, como su teléfono móvil. Se asustó de tal forma que, sin pensarlo, trató de despertar a Luna. Ante el ruido de su hermano, la última se levantó a ver qué ocurría y se encontró frente a frente.

—Luna… ¡nuestra hermana no está!

—¿Cómo dices?

La hermana rockera miró a la cama de su hermana para comprobar lo que decía Lincoln. En un instante, también se preocupó y se unió a la búsqueda por toda la casa. Con el pasar de los minutos, trataron de buscar habitación tras habitación, tratando de no despertar a las hermanas y sin lograrlo porque todos despertaron de a poco, siendo los padres los últimos. Cuando Lincoln les dijo lo ocurrido, todos salieron a buscarla. Ya todos imaginaban lo peor.

—No puede ser —dijo Lincoln—. Luan escapó.

ΜΛΦΛΜ—

En la casa de Giggles, esta última estaba trasnochando, viendo televisión antes de desmaquillarse y acostarse en su habitación. De pronto, el teléfono de su casa comenzó a sonar.

—¿Eh? ¿Quién llama a esta hora?

De inmediato levantó el teléfono, más que nada para evitar que el tono despertase a sus padres.

»¿Diga?

Giggles… soy yo, Luan.

—¿Luan? —dijo sorprendida—. ¿Cómo estás? ¿Por qué llamas a esta hora?

Participaré en el concurso…

—¿Concurso? ¿Te refieres al Com-Circus? ¡Genial! Oye, quería hablar contigo. Resulta que les dieron otra semana de gracia para el orfanato. Así que habrá algo más de tiempo para pagar la deuda, aunque no sé si esto sirva porque… ya sabes, obtener el dinero no será fácil.

Pues, pretendo ganar.

—Vaya, Luan… Entonces, ¿cuándo nos veremos en California?

Sin embargo, el teléfono emitió el reconocible sonido que indicaba el corte de la comunicación. Como el teléfono fijo no tenía pantalla, no pudo ver el número de su amiga comediante. Apretó el botón de rediscado para volverla a llamar, pero un nuevo tono se escuchó, para dar paso a una operadora que solicitaba dejar un mensaje de voz. Eso le significó a Giggles que el teléfono de Luan estaba apagado, tal vez porque se había descargado. Así que la chica que vestía de payaso se propuso a ir en la mañana, para ver qué es lo que en verdad quería Luan.

Ƶ—

En otra parte, Luan había colgado su celular y lo apagó. Al caminar unos metros por el camino nocturno, ella levantó un palo con una bolsa de tela con cuadrados blancos y rojos, en el que llevaban algunas de sus pertenencias. Solo caminó unos pasos más para esperar un taxi de aplicación, al que había contactado antes de apagar su celular. Apareció un lujoso auto color rojo y quien lo conducía era un treintañero delgado, de lentes oscuros que usaba a horas de la noche y audífonos en sus oídos.

—¿Tú eres Luan? —dijo el conductor.

—Soy yo —respondió, para luego subir.

—Así que vas al aeropuerto de Michigan…

—Sí.

—¿No es un poco tarde?

—Lo sé... es algo complicado de explicar…

El conductor bajo sus lentes oscuros para observar a Luan por el espejo retrovisor.

—Lo diré una vez: sea lo que te pase, reconsidera tu decisión.

Luan se sorprendió que el conductor adivinase su motivo o que, al menos, lo pareciese.

—Ya tomé mi decisión. No creo que alguien del que no sé su nombre me convenza.

—Pues, me llaman Baby… B-A-B-Y… Pondré algo de música.

El vehículo aceleró. No había vuelta atrás.

Música recomendada
«Viaje Nocturno», de la banda Weichafe.


NOTAS

*All American es un término honorífico para armar un hipotético dream team de algún deporte, conformado por los más destacados jugadores amateur de los Estados Unidos.


REFERENCIAS VARIAS

- All In

- Bullet Club

- Little Miss Sunshine

- Baby Driver