Y después de una eternidad, por fin continuaré con esta saga reboot, espero no haber impacientado a la gente. Ahora saludaré a quien me comentó:
-J0nas Naguera
Y ahora, espero lo disfruten.
¡Luan no está! ¡Fue nuestra culpa! ¡Todos en esta casa la decepcionamos!
No sé por qué le dieron la espalda. Lo único que mi hermana quería era nuestra ayuda para su show y se la negamos. Comprendo muy bien el coraje que siente, yo habría hecho lo mismo. Huiría tan lejos como mi cuerpo me lo permita. También sentiría mi mente nublada, incluso me atrevería a viajar al otro lado del país. Lo que necesita ahora es alguien que la haga entrar en razón.
¡Vamos, hermana, recapacita! ¡Esa rabieta no puede dominarte! ¡Habrá terribles consecuencias!
Luna Loud, rockera y mujer orquesta
«La temporada de cacería ha iniciado»
La familia Loud, en:
Búsqueda implacable
—Ƶ—
Casa Loud
Royal Woods, Michigan
9:30 AM
Música recomendada
«Perdido», de la banda Warcry.
—¡No está en la plaza! —dijo Lynn.
—Me contacté con su novio Benny y no la ha visto —dijo Lori.
—Busqué debajo de los muebles y los sillones y tampoco la encontré —dijo Leni, ante la mirada despectiva de sus hermanos.
En la sala de estar de la casa, la familia Loud se reunió a discutir sobre la desaparición de Luan. Todos estaban somnolientos, ya vestidos con sus ropas habituales, desde la madrugada comenzaron a buscar con tal de no perderle el rastro. Sin embargo, no encontraron indicios que les permitieran llegar hacia ella.
—Debajo… de los muebles… y los sillones… anotado.
Además, los padres Loud charlaban con un par de oficiales que tomaban nota de los testimonios de la familia. Quien sostenía el cuadernillo era un hombre con peinado ochentero y de baja estatura, cuyo apellido era Columbus. Éste dijo a su compañero:
—¿Tienes alguna pista, Nielsen?
Su otro compañero, un hombre canoso de rostro chistoso y de poca paciencia, sacudió su cabeza en negación.
—No. No será tan sencillo como creía —Hizo una mueca para emular una sonrisa—. Si ella tomó un transporte, será incluso más difícil.
—¿Sabes, Nielsen? —dijo el oficial Columbus—, esto me recordó la vez que buscamos a un sospechoso de robo y notamos en noche a alguien corriendo. Lo chistoso fue que cuando lo acorralamos, resulto ser un perro que perseguía a una perrita para tener…
—No lo digas acá, que es una situación seria. —Interrumpió el oficial Nielsen, para después desviar su mirada hacia los padres—. Por cierto, ¿conocen el motivo para que su hija haya escapado? Nos ayudaría mucho cualquier indicio.
—¡Todo fue por su culpa! —dijo Luna, apuntando a su padre con molestia—. ¡Si la hubiesen apoyado con sus sueños desde el principio, esto no habría ocurrido!
El padre la miró molesto. La falta de sueño y las constantes quejas de su hija hicieron elevar su adrenalina.
—¿Y qué iba a saber yo que huiría? Me siento mal haber dicho que no es buena comediante, porque no es así. Admito el error. Pero, aún con todo, no debió huir de la casa.
La rockera y el padre Loud se miraron muy airados un buen momento, hasta que la madre decidió intervenir:
—¡Basta! lo que importa ahora es encontrar a Luan. Si tuviésemos tan sólo una pista para llegar hasta ella…
—¿Así que hirió los sentimientos de su hija, señor Loud? —dijo el oficial Nielsen con una mueca en su cara.
Los padres Loud miraron con ojos desorbitados al oficial de policía, lo dicho les provocó un malsano anhelo de linchamiento. El oficial canoso se dio cuenta de ello, al igual que su compañero, quien decidió intervenir:
—Em… Señores Loud, nos retiramos por ahora. En cuanto tengamos mayor información, estaremos contactando de nuevo.
Entrando en razón, los padres de la enorme familia asintieron. Los oficiales abandonaron la casa luego de hacer un gesto de despedida a los niños.
Cuando abrieron, apreciaron a una niña a punto de tocar la puerta con su mano, la cual quedó inmóvil mientras los miraba pasar con notoria curiosidad. Era Giggles, quien se ganó en mitad de la entrada mientras observaba el interior de la casa.
—Disculpen, venía a ver a Luan… Si es que no están ocupados, claro.
La familia Loud la miró. Lincoln reconoció a la chica y dijo reacio:
—Giggles, qué gusto verte acá… pero…
La chica, al ver como el peliblanco se detenía en su oración, pudo intuir que algo andaba mal con su amiga.
—… Um, jovencita —dijo el padre Loud—, Luan ha escapado de nuestro hogar… Y no sabemos dónde está.
La chica con disfraz de payaso trató de asimilar lo que le decía el padre Loud, porque no podía siquiera imaginar lo que estaba escuchando. Su gran amiga, quien celebraba de alegría por una oferta de ensueño, de un momento a otro, tomó una decisión tan radical como huir de su casa.
—¡Pe-pero no puede ser! ¡Si anoche hablé con ella!
—¡¿Luan te llamó?! —dijo la familia Loud, al unísono, lo que llamó en demasía la atención de la payasa.
—Ah… Sí. Fue casi a la medianoche. Me dijo que participaría en el Com-Circus. Luego la señal se cortó de improviso, intenté llamarla de nuevo pero no contestó, no quise hostigar de más porque era muy tarde. Por eso vine temprano, para que me contara más al respecto.
—¡Claro, Luan va a California! —exclamó Lincoln—. Lo que debemos hacer no es buscar en Royal Woods, sino en California.
—¿Quieres que vayamos a California? —dijo Lisa, con los ojos entrecerrados.
—¡Literalmente es lo más tonto que se te ha ocurrido, Lincoln! —reprochó Lori.
—No perdemos nada —dijo Lincoln.
—Claro que no —dijo Lucy—, tan solo un día completo de viaje, si no más…
La discusión se volvía más y más acalorada. El resto de los hermanos entró en la discusión y formaron un ruido inentendible entre tantas voces a la vez, ante la mirada temerosa de Giggles. Entre toda la discusión, el televisor encendido estaba mostrando un noticiario, en donde se mostraron algunos reportajes. Pasó algo de tiempo antes que uno en particular llamase la atención…
—… Como se esperaba, todos los habitantes cerca del museo están aterrados por la desaparición de la muñeca Annabelle. Los expertos recomiendan encomendarse al Señor al menos 2 veces al día y portar sus pases de movilidad. En otras noticias, una peculiar historia le ocurrió a un vendedor de pasajes del aeropuerto de Detroit. El entrevistado asegura haber hablado con una niña adolescente que iba hasta California. ¿Qué es lo particular de esta historia? Es que la niña habría huido de su hogar, según nos cuenta...
Luna fue la primera en escuchar la noticia, quien volteó su mirada hacia la pantalla y pidió a su familia guardar silencio.
—¿Escucharon la tele? —dijo la rockera, deteniendo la discusión de golpe—. ¡Puede ser Luan!
El resto de la familia, así como Giggles, se callaron y prestaron atención a la pantalla.
—Ƶ—
Noticiero The Shooting Star Press—
—… el reportaje es de la reportera del traje amarillo, para The Shooting Star Press TV
Reportaje—
Gracias. Soy Katherine Mulligan, informando desde el aeropuerto de Detroit, en donde hace poco más de una hora, ocurrió la particular historia de una niña que huyó de su hogar y pretendía viajar ella sola en un vuelo comercial. La persona con la que habló, habiendo descubierto a la fugitiva, llamó a las autoridades, pero logró escapar en apenas un parpadeo. Soy Katherine Mulligan y me encuentro con el denunciante, el señor Jimmy McGill.
—Gracias. No me gustan las cámaras, he tenido malos momentos gracias a ellas. Pero se trata de una situación que debe ser resuelta pronto.
—Soy Katherine Mulligan y quiero preguntarle ¿cómo está tan convencido que la joven descrita está huyendo?
—Sin especificar, mis años de trabajo me han dado capacidad de darme cuenta de situaciones con solo mirarlas. No es sexto sentido si es lo que crees, es la experiencia. La joven no traía documentos, ni siquiera un pase de movilidad o un salvoconducto en caso de ser monitoreada por COVID. De todos modos, le ofrecí con amabilidad un servicio de asistencia que otorgan los aeropuertos, pero se negó apenas mencioné a sus padres. Peor fue decirle que la denunciaría, se aterró tanto que huyo como un animal salvaje recién enjaulado, esos que les abres la puerta por accidente. Si todo eso no es evidencia de una huida, entonces no sé qué otra cosa puede ser.
—¿Nos podría describir como es esa chica que huyó?
—Es una adolescente de cabello marrón en forma de cola de caballo… recuerdo que traía frenillos, unas calcetas largas amarillas, el mismo color de su falda… ¡Y claro! Una flor de esas que ocupan para lanzar agua, ya saben, para gastar bromas a otros.
—Soy Katherine Mulligan y quisiera saber el porqué de su ímpetu de denunciarla.
—Es una chica joven, no debería hacer ese tipo de idioteces. Me dijo que quería ser comediante, allá tú si lo que dice es cierto o no. Pero eso me tocó el corazón. No quisiera verla desperdiciar su vida en un mal camino, yendo por lo ilegal y lo fácil, como a mí… —El entrevistado se mostró nervioso—… Que… Que he visto a otros pasar por esas cosas… aquí en el aeropuerto. ¡Yo no! ¡Obvio que no soy yo! ¡¿Quién dijo Saúl?!
—Gracias por su disposición —La periodista miró a la cámara con rapidez—. Les habló Katherine Mulligan, para un reportaje especial de The Shooting Star Press.
Noticiero The Shooting Star Press—
—Gracias, Kahty, tu nombre nos quedó tan claro como las primeras 100 veces que lo has repetido… Ahora entiendo porque nos pedían no preguntártelo… En otras noticias, se está llevando a cabo una persecución cerca de las dependencias de Fort Knox, donde los involucrados…
—Ƶ—
—¿Lo vieron? —dijo Luna.
—Definitivamente es Luan —dijo Lincoln—. Entonces mi idea no es tan tonta como tú crees, Lori.
La hermana mayor le mostró una expresión desdeñosa a su hermano.
—¿Y qué esperamos? —exclamó Lynn —¡Vamos todos en el Vanzilla!
—¿Qué? —dijo Lori—. ¡Olvídelo! ¡Yo no iré con ustedes! Vengo de visita para descansar, no para otro viaje largo.
Lori sabía lo molesto que era viajar en el Vanzilla —como era así llamado el enorme vehículo familiar, una enorme van de colores blanco y verde agua—, sobre todo durante períodos largos. Sabía bien que el viaje tardaría mucho y no sabían cuando volverían al hogar. Además, hizo malabares para obtener su pase de movilidad para visitar a su familia, lo cual logró hace 4 días. Viajó desde Great Lake City, lugar en donde vive con su novio Bobby Santiago por temas de estudio, para disfrutar sus vacaciones.
—¿Es que acaso no piensas en Luan? —dijo Luna—. Ella también es tu hermana.
—Pero… —dijo Lori—. La casa no puede quedar sola. Alguien tiene que alimentar a las mascotas, ¿no?
Lincoln pensó en el dilema planteado por su hermana mayor. De inmediato, articuló una sonrisa.
—¡Vengo en seguida!
Lincoln subió las escaleras y fue hacia su habitación. En tanto, Giggles dijo:
—Me retiro, señores Loud. Mañana iré a California con mi familia. Si sé algo de ella, los llamaré de inmediato.
—Gracias, jovencita —dijo el padre Loud.
Mientras Giggles se alejaba, todos los demás Loud continuaron la conversación.
—¡Yo sí quiero ir a California! —dijo Lynn, enfadada de sí misma—. ¡No me perdono haber cometido el mismo error 2 veces! ¡Maldita sea, qué idiota fui!
—¡Sin malas palabras, Lynn! —dijo la madre Loud.
—Lo siento, Mamá, pero no puedo contenerme.
Lori notó lo decidida que estaba Lynn.
—Yo también iré —dijo Luna.
—Y yo —dijo Leni.
—¡Yo, yo! —dijo Lily, muy contenta.
—Vamos por ella, ¡pronto! —dijo Lana.
—Mientras el tiempo avanza —dijo Lisa, sosteniendo una calculadora—, las probabilidades de encontrar a Luan se reducen exponencialmente.
—Consulté a la bola de cristal —dijo Lucy—: me dice que Luan debe renunciar a su actual objetivo, para recibir algo mejor. Esa es la razón por la que los acompañaré.
Toda la familia Loud vio a Lucy con recelo.
—Pues, ¿ya qué? —dijo Lola, más contenta que reacia.
Aun viendo a todos sus hermanos decididos, Lori seguía contraria:
—Pueden ir si quieren, pero yo debo cuidar la casa y las mascotas.
Lincoln volvió del segundo piso, con una sonrisa:
—De eso no te preocupes, Lori. Hablé con Clyde sobre el tema y se ofreció cuidarla junto a sus padres. Como estaremos mucho tiempo afuera, era lo mejor para que nos acompañes. Ya no tienes más excusas.
Lori se enfadó con el gesto de su hermano, sobre todo por la sonrisa maliciosa que emitió el peliblanco. El ingenio del último le echó al suelo su mejor coartada, a sabiendas que se iba a molestar:
—Gracias… Lincoln…—respondió con una sonrisa forzada y sus dientes apretados.
—¡Decidido, vamos todos por Luan! —dijo la madre Loud.
—¿Y qué hacemos parados? —dijo el Padre—. ¡Vamos al Vanzilla, ahora!
—¡Sí! —dijo toda la familia Loud al unísono, exceptuando Lori, Lucy y Lisa.
—¡Vamos a California! —exclamó Lincoln.
—No tan rápido —dijo Lisa.
Toda la familia, dispuestos a subir al vehículo, se detuvo y prestó atención a la niña genio de enormes lentes.
»No podemos ir directo a un destino solo por suposición. Así que, para hacerlo más exacto, la rastrearemos con mi radar, gracias a que instalé un chip de rastreo sin que se diera cuenta.
La niña genio sacó un enorme aparato cuadrado, con una pantalla de cristal líquido como la de una calculadora, una antena alargada y que emitía breves sonidos agudos cada 3 segundos, para buscar la ubicación de Luan. El artefacto era muy familiar para sus hermanos, puesto que ya lo había usado en otra ocasión.
—Un momento —dijo Lori—, ¿le pusiste un chip a Luan?
—Es lo que acabo de decir, hermana mayor. En caso contrario, no funcionaría nuestro radar.
—La última vez te preguntamos si nos habías instalado chips a nosotros —dijo Lynn, mostrando una evidente molestia— y tú dijiste que no. ¿Es verdad lo que nos dijiste?
Lisa puso una mirada nerviosa, porque la niña de lentes sí les había instalado chips de rastreo, sin que lo supiesen.
—Eeeeh... Siiiiiiiiiiiiiiii...
—¿Y cómo es —preguntó Leni— que Luan tiene ese chip?
—Es que… Presentí un patrón de comportamiento inusitado en nuestra hermana… y… como preví una posible huida, me adelanté… ¡Si, eso!
El resto de su familia la miró con desconfianza.
—¿Y por qué nos dices ahora que tenías ese sistema y no antes? —dijo Lola.
—Bueno, porque nadie preguntó.
Entre las miradas desdeñosas de su familia, Lisa miró su aparato, el cual estaba calibrando para detectar el chip de Luan. Después de unos cuantos minutos, el aparato emitió un sonido agudo, que se repetía cada cierto tiempo. La pantalla captó la señal esperada, Aunque Lisa seguía en duda. Para comprobar si rastreaba de manera correcta, comprobó su efectividad con el resto de los chips cercanos, instalados a los demás miembros de su familia. Ya despejadas sus dudas, emitió una sonrisa.
—¿Y bien? —preguntó la madre Loud—. ¿Dónde está?
—Mi querida progenitora —dijo Lisa—, Luan se las ingenió para salir de Michigan
La madre quedó pensativa ante la confusa respuesta.
»… Va hacia Chicago.
—ΜΛΦΛΜ—
Luan despertó de su descanso, en el asiento del vehículo tipo «Escarabajo». Estuvo unos minutos llevando sus manos a la cara, tratando de librarse del cansancio en el despertar. Cuando recuperó su agudeza mental, vio como la señora Margaret miraba nerviosa hacia todos lados. Ese detalle llamó, por mucho la atención, de la joven comediante. Miró por la ventada de su derecha y vio que estaban aún en la carretera. En eso, miró hacia un letrero color verde al que se acercaba con velocidad. Concentró su mirada en el texto que recitaba: «Bienvenidos a Chicago». Luan no resistió a preguntarse:
—¿Vamos a Chicago?
Música recomendada
«Confusion», de Electric Light Orchestra
REFERENCIAS
- Breaking Bad
- Better Call Saul
- Annabelle
