Hola, hola, Luna de Acero reportándose.
Muy bien mis amados, creo que dilaté mucho este capítulo porque a lo mejor adentro mío no quería que se terminara esta historia, le tengo un afecto muy, muy especial y creo que muchos de ustedes han conectado de manera profunda con ella.
Quiero hacer una dedicatoria muy especial para Nejiko Ka, para Rosa Mayfair (que me ayudó mucho con su apoyo a continuarla), a la hermosa Luisita que solía gustarle mucho y además me hizo un dibujo hermoso de Levi con sus gatitos, y a todos, todos los que la siguieron a pesar de que voltearon mi cuenta un montón de veces.
Hasta la próxima historia, mis queridos lunaceres!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.
Advertencias: Bueno, es el final, no hay drama, no hay angustia, nada de dolores, pero se siente muy nostálgico, yo me permití llorar un poquito, espero haber transmitido los sentimientos adecuadamente. Muchas gracias a todos por la paciencia y por el apoyo!
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"Cuando amas a alguien amas a la persona tal como es
y no como te gustaría que fuera".
León Tolstói
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—Mi nombre es Levi Ackerman. Tengo treinta y cinco años, soy entrenador físico matriculado, tengo un título intermedio de diseñador gráfico y sé tres idiomas, eso es porque antes tenía mucho tiempo libre, y como me gusta ser productivo, dedicaba muchas horas al estudio y la lectura. Pero, aunque sé todas estas cosas prefiero trabajar como hasta ahora, porque para mí es difícil lidiar con las personas cara a cara. Esto se debe a que nací con Síndrome de Asperger, que no es una enfermedad, ni un virus contagioso, es una condición neurológica que puede ser hereditaria o no, por si no lo saben. Esto quiere decir que a pesar de que vivimos en el mismo mundo, lo entiendo de manera diferente a la mayoría, me cuesta procesar lo que ustedes, neurotípicos, llaman "indirectas", el doble sentido, las metáforas, y algunas expresiones. Si ustedes me dicen que soy muy frío, probablemente me abrigue o chequee mi temperatura corporal, eso es porque soy una persona de interpretación literal, que no es lo mismo que ser tonto, de hecho, mi coeficiente intelectual es de 145, que es un muy buen número por si no saben. Suelen reprocharme que digo las cosas de manera cruel, estoy aprendiendo a no hacerlo, pero sepan que no es mi intención molestarlos o hacerlos sentir mal, así que solo les pido que me tengan paciencia. Aprender a comunicarme de la manera que ustedes esperan, equivale a que ustedes escalen el monte Everest desnudos, sin embargo, quiero mejorar, quiero llevarme mejor con ustedes, soy muy buen amigo por si no lo saben, y si me gusta sentirme incluido. Ahora, si tienen preguntas para mí, háganlas, les diré lo que sepa y lo que no sepa... bueno, no.
Levi miró a Eren, como esperando que aprobara lo que les estaba diciendo a sus compañeros. El supervisor había organizado una reunión en su departamento con todo el equipo para felicitarlos por las ventas y el desempeño del semestre, que había sido destacable. Los agasajó con pizzas, helado y bebidas. El departamento no era muy grande, por lo que Levi le había ayudado a guardar el sofá en el dormitorio y había alquilado mesa y sillas de un servicio a domicilio, así que ahí estaban un poco apretados los quince integrantes. Eren le sonrió y asintió, como dando a entender que el mini discurso había estado bien.
Había varios con la boca abierta ante la novedad y otros que solo lo miraban en silencio, Camila fue la primera en romper el hielo.
—Como ya saben, me volví cercana a Levi en este último tiempo, así que yo ya sabía que era alguien especial, se los venía diciendo. En mi experiencia, Levi es genial, me divierto mucho, da buenos consejos, sabe escuchar, oh y le gustan mucho los animales, especialmente los gatos, tiene varios a los que trata como reyes.
—Ah, no sabía que tú y Levi eran tan cercanos —dijo Mara una de sus compañeras guiñándole un ojo a Camila.
—¿No lo sabías? —preguntó Levi desconcertado—. Nos sentamos un box al lado del otro a diario, todos ven que somos cercanos —explicó Levi y varios se rieron, pero esta vez era una risa diferente, no se estaban burlando.
—Ella se refiere a que somos cercanos en nuestras vidas, que conocemos mucho del otro, no es por sentarnos cerca —explicó Camila.
—Entiendo, eso es porque esta Camila pregunta cosas todo el día, yo soy curioso, pero ella mucho más.
—Sí es verdad, Camila es una preguntona —soltó Clark y varios largaron carcajadas, Camila incluida.
—Pero también sabe mucho de moda, ella hizo que yo me vistiera mejor —agregó Levi—, tiene una tía que maneja una tienda. Yo no sabía lo importante que es el tipo de ropa que uno usa para poder llevarme mejor con los demás, pensé que mientras fuera un traje y estuviera limpio era suficiente, pero ella me hizo entender que socialmente siempre es mejor vestirse con onda, sí.
Paula, otra de sus compañeras unió sus manos y puso cara risueña.
—No sabes lo mucho que le agradecemos a Camila por ese cambio, te ha favorecido Levi, te ves guapísimo, ¿cierto?
—Cierto, cierto —aseguró otra de las chicas e incluso algunos de los chicos estuvieron de acuerdo.
—¿Así que te gustan los gatos? Yo tengo tres consentidos en casa, ¿quieres ver las fotos? —le dijo Mario, que era uno de los más tímidos del grupo, pero ahora se había relajado porque el ambiente era agradable.
—¡Sí, claro!
Mario corrió su silla cerca de Levi y sacó su celular para mostrarle.
—Ese es Bigotes, tiene cara de estar enojado, pero es el más mimoso de los tres, ese es Pericles, y esta de aquí es Blanquita, la más traviesa, es que es cachorra aún. ¿Tú tienes fotos de los tuyos?
—Sí, tengo.
—¿Puedo verlos?
—Bueno —aceptó sacando su celular—. Ellos son ancianos, son reyes, se portan bien, excepto Narciso que no es muy anciano.
—¡Vaya! ¿Cuántos tienes?
—Siete, siempre son siete.
—¿Tienes siete gatos? No mames, Levi —dijo Clark acercándose para mirar las fotos—. Eres como la vieja de los gatos de los Simpson.
—Algo así, pero no soy una vieja, ni estoy loco —aceptó Levi.
—¿Eres rescatista? —preguntó Miriam, otra de las chicas, todos rodeaban a Levi y esperaban ansiosos las respuestas, era como si el enorme muro invisible que existía antes entre ellos hubiera desaparecido.
—No, pero cuando puedo ayudo en un refugio que está cerca de mi casa, y si alguno de los reyes termina su reinado, entonces busco de traer un nuevo rey, siempre son siete.
—Debe ser mucho trabajo.
—Lo es, pero puedo con eso.
—¿Los tienes hace mucho? —consultó Mara—. Digo, la mayoría se ve muy desmejorado.
—Empecé a cuidar reyes hace diez años, colaborando con el refugio de manera regular, noté que la gente solo se llevaba a los cachorros, incluso perros adultos los adoptan más rápido, pero estos, nadie los mira. Pensé que los últimos años de vida no se debería sufrir tanto, algunos habían sido abandonados por sus anteriores dueños y otros nunca habían conocido la calidez de un hogar, así que tenía que hacer algo al respecto. Por si no saben, los gatos viejos no dan tanto trabajo, son calmados, les gusta recibir afecto, así que, si algún día adoptan un gato, denles una oportunidad a los adultos mayores.
—Vaya, eres muy diferente de lo que yo creía —dijo Clark agachando la cabeza.
—Sí, Levi es un ángel —dijo Camila divertida, luego se miraron con Eren y sonrieron.
—Oh, no, no soy un ángel, soy un ser humano.
A partir de este punto todo fluyó de mejor manera, todos conversaban con todos e incluso hasta Levi se permitió bromear con sus compañeros.
—¿Levi, estás de novio?
—Sí.
Camila justo estaba tomando un vaso de jugo y casi lo escupe al escucharlo, lo miró alarmada.
—¿Qué? ¿Desde cuando estás de novio?
—Hace una semana, es muy reciente.
—¿Por qué no me contaste algo tan importante?
—No me preguntaste —respondió encogiéndose de hombros.
—Y, ¿se puede saber quién es la afortunada? —continuó Camila con su investigación.
—Tal vez es un afortunado —se sumó Mara levantando las cejas.
—No les diré su identidad —respondió Levi de manera tajante.
—¿No?
—No, cuando la relación sea más sólida les contaré —dijo mientras agarraba algunos bastoncitos de zanahoria y los metía en una mayonesa casera de pimientos y ajo que había llevado Carina, otra de sus compañeras.
Camila bajó la mirada notablemente decepcionada.
—Levi, hermano, tienes que enseñarme cuáles son tus técnicas para conquistar mamacitas —soltó Pedro mirándolo de forma pícara.
—No tengo ninguna técnica para conquistar mamacitas, mi última novia, Petra, no era madre y la persona con la que estoy saliendo ahora tampoco lo es —varios se rieron de la interpretación.
—De acuerdo, digamos las técnicas de seducción para conquistar mujeres.
—No tengo tanta experiencia conquistando mujeres, en realidad, Petra se acercó a mi porque ella quiso, oh, pero si tengo más experiencia con hombres.
—¡Wowwww! —soltaron a coro entre varios y más de uno estalló a carcajadas dejando confuso a Levi.
—¿Cómo es eso de que tienes más experiencias conquistando hombres? —Camila estaba muy sorprendida, pero a la vez curiosa.
—Eso es porque tuve dos novias, tres novios y uno que no quería ser novio, por eso, tengo más experiencia con hombres.
—¡Me lleva la chin...! eso es un montón de parejas, ¿quién lo hubiera dicho?, con esa cara de hombre tranquilo que te cargas —continuó Pedro y Eren lo miró pidiéndole que controlara su vocabulario.
—¿Eres bisexual? —preguntó Silvina, otra de sus compañeras.
—Supongo, me he enamorado de mujeres y de hombres, así que, sí, si lo soy.
Varios sonrieron, Levi era abierto, frontal y además no escondía cosas, ni mentía, ni intentaba aparentar algo que no era. Aunque seguía siendo el mismo de siempre algunas cosas estaban desapareciendo entre ellos, los prejuicios, el miedo, la condescendencia, el aislamiento. A la luz de la nueva información todos los observaban con otros ojos, ávidos de querer saber más, le hablaban con respeto, mirándolo a los ojos, había dejado de ser invisible, de ser evitado.
—No te vayas a enamorar de mí, porque a mí no me van los hombres, me gustan las mujeres únicamente —advirtió Pedro mostrando las palmas de sus manos y Levi lo miró intrigado.
—No me gustas, puedes estar tranquilo, tú Pedro Zaramillo.
Varios comenzaron a reírse, y luego siguieron comiendo y conversando animadamente.
—Nunca se los había contado, pero... mi hermano mayor tiene autismo, en un grado bastante severo —se sinceró Mara luego de un rato cuando la efusividad había menguado.
Sus dedos se movían nerviosamente sobre su regazo y miró al grupo con algo de temor, esperando miradas desagradables, pero eso no sucedió.
—Por eso no puedo aceptar las horas extras y a veces no es fácil encontrar tiempo para salir, porque ayudo a mi familia a cuidarlo. Verán, es un chico muy dulce y muy sensible, hace mucho tiempo intentamos hacer una adaptación, que concurriera a escuela pública cuando estaba haciendo sus estudios primarios, pero fue un fracaso. Se asusta mucho si no nos tiene cerca, incluso su maestra especial no lograba calmarlo. Así que aprendió todo desde casa, le cuesta salir, le dan miedo los espacios abiertos, aunque eso no es por su condición. Lo amo mucho, es solo que a veces... es muy difícil, lo siento, no quiero dar lástima ni nada como eso.
—Mara Ceballos, tú eres una buena hermana —Levi fue el primero en hablar y todos escucharon con atención, a la chica se le llenaron los ojos de lágrimas y el hombre le acercó algunas servilletas—. No todas las familias son tan comprensivas y presentes, eso es algo genial, aunque sea difícil, y quiero que sepas que te respeto y si alguna vez quieres hablar con alguien, puedes hacerlo conmigo.
—Conmigo también, Marita —se sumó Camila que le tomó una de las manos a la chica y le sonrió con calidez.
—Con nosotros lo mismo —dijo Clarck—, en este grupo nadie te va a juzgar, y si alguien lo hace, lo emboco —soltó haciendo la mímica de dar un puñetazo, lo que hizo que la chica sonriera y asintiera.
—Gracias, sus palabras me hacen bien, chicos.
La reunión duró hasta poco después de la medianoche, cuando poco a poco los asesores comenzaron a retirarse, ya sea en sus vehículos, en Uber´s, o simplemente caminando. Cuando el último se fue, quedaron solo Levi y Eren, que terminaron a ordenar todo. Estuvieron un buen rato lavando la vajilla usada, barriendo, apilando las sillas y la mesa alquilada, trayendo los muebles de la habitación, hasta que finalmente todo quedó como antes. Recién entonces se tiraron en el sofá, bastante cansados.
—Fue una hermosa reunión —dijo Eren con tranquilidad mientras tenía a Levi entre sus brazos.
—Sí, Eren tenía razón, decirles la verdad fue positivo. Eres una persona muy sabia.
El supervisor sonrió ante el inesperado halago y besó a su novio en la nuca y el borde del cuello, que era adonde llegaba desde la posición que tenían.
—¿Eren quiere tener sexo?
—Sí, pero también estoy muerto de cansancio, ¿deberíamos tomar un energizante primero?
Levi giró entre sus brazos para poder tener sus rostros frente a frente y trepó un poco para ajustar los centímetros faltantes para poder tener sus labios más cerca.
—Podemos ir a descansar, mañana nos levantamos temprano y entonces, te haré el amor, ¿Eren, acepta?
Se fundieron en un beso ambiguo, a partes iguales de ternura y sensualidad, para luego mirarse con cariño.
—Por supuesto que sí.
Cada día transcurrido, era más y más fácil relacionarse entre ambos. Eren sentía como si existiera una conexión invisible a los ojos físicos, como si hubiera un cable con el que podía procesar los pensamientos y sentimientos de su novio, jamás había sentido eso con nadie, ni siquiera con su madre, a quien, antes de conocer a Levi, consideraba la persona más cercana a su persona. Se sentía seguro a su lado, tranquilo y más que nada amado, valorado. Levi siempre tenía la palabra justa para mantenerlo a salvo, para convertir un día de mierda en un día maravilloso.
Tal como le hubiera advertido Levi antes, una vez que la empresa fue notificada de su condición neurológica, fue cuestión de algunas semanas para que no le renovaran el contrato. De nada sirvió intentar hablar, mostrar las pruebas del excelente desempeño del asesor, pero a Levi no le afectó en absoluto. Tenía muchos ahorros y decidió comenzar su carrera universitaria para convertirse en veterinario. Ver a su pareja dedicarse con tanto entusiasmo y disciplina al estudio, avivó las ganas en él de progresar, y se inscribió para la carrera de profesor de inglés, así como también la de traductor. Levi conocía el idioma a la perfección, y fue de gran ayuda para prepararse para los exámenes y para aclarar algunas cosas que le costaban.
Ya había pasado cerca de un año cuando finalmente Levi se presentó en la casa del padre de Eren. Había llevado una enorme ensalada Waldorf que era la preferida del médico. Grisha lo recibió con educación y mucho entusiasmo en su bonita casa, Eren ya estaba esperándolo allí, estaba asando un pollo relleno, una receta familiar con la que ambos, padre e hijo, habían batallado desde la mañana.
Luego del almuerzo, que estuvo delicioso, Eren se dedicó a lavar la vajilla y acomodar, mientras Grisha iba con su yerno a visitar su jardín. Levi observó con atención la vegetación circundante, las macetas de lindos colores, las brillantes hojas, la voz calma y agradable con que el hombre les hablaba a esos seres.
—¿Sabes?, eres el primer novio oficial que Eren trae a casa, aunque es probable que le hubiera presentado otras personas a su madre, con ella tenía más confianza.
—Bueno, a veces sucede, uno tiene más afinidad con ciertas personas. Y hablando de afinidad y familia, tal vez Eren se lo mencionó, pero quería aprovechar para darle las gracias. Me dijo que usted se puso en contacto con un profesional de la casa Walton, para que yo pudiera conocer a los parientes de mi padre. No hubo oportunidad de que pudiera agradecerle cara a cara. Así que... Gracias.
—Fue un gusto, Levi, ellos también estaban emocionados.
—Sí, fue un momento memorable.
—¿Te gustan las plantas, Levi?
—Sí, pero los reyes en mi casa suelen comérselas, así que solo tengo pasto inglés y algunas margaritas. Su jardín es muy hermoso.
—Le pongo esmero. En realidad, esta era una actividad que le encantaba realizar a Carla, mi difunta esposa, cuando ella se fue... me parecía muy triste no seguir con su labor, así que al principio lo hacía casi por obligación y cuando me di cuenta, estaba muy motivado. Lamento no haber descubierto esta pasión antes, me hubiera gustado disfrutar esta actividad con ella —soltó con melancolía.
—Aunque no la vea, su energía sigue aquí, así que yo creo que en realidad lo están haciendo juntos.
El hombre miró a Levi un poco perplejo y luego sonrió complacido.
—Tú eres una buena influencia para Eren. Aunque lo intenté por mucho tiempo, no había levantado un libro ni por error, y ahora me gusta verlo con ánimos. Creo que la partida de Carla dejó sus secuelas y no nos dimos cuenta, ambos estábamos haciendo nuestro duelo, nos acostumbramos a la tristeza. Pero, me alegra decir que estamos superándolo, que ahora tenemos ganas y energías para hacer cosas nuevas.
—Eren también es una buena influencia para mí, mi vida es muy diferente desde que lo conozco —confesó Levi y Grisha lo escuchó con atención, Eren justo se había acercado para consultarles si querían un café, pero al verlos conversando tan compenetrados no quiso molestarlos—. Usted no sabe, pero yo escondía mi condición neurológica, mucha gente no conoce nada al respecto, suponen que es como un retraso mental, o que es peligroso, o que es contagioso, toman precauciones, se alejan y pierdo mis trabajos, aunque los haga mejor que otros. Pero luego de hablar con Eren me di cuenta que no tengo porqué esconder quien soy y como soy, que cuando hablo al respecto y cuento la verdad, la gente entiende, las barreras y muros que antes ponían, caen. Ahora tengo más amigos, Eren me dio el valor de hablar con la familia de mi padre, yo no los conocía por si usted no sabe, mi tía Grace es muy inteligente y bonita, me quiere y me ayuda para mis estudios. Y ahora tengo a alguien que me respeta y me quiere, y si usted me lo permite, tengo un suegro que sabe cuidar plantas, soy una persona muy afortunada, sí.
Grisha no pudo decir nada por lo emocionado que se sentía, si bien era la primera vez que veía a Levi, su corazón se sentía tranquilo y feliz, su hijo era una mejor persona a su lado y viceversa, ¿qué más podía pedirle a la vida? Carla de seguro se sentiría igual.
—Disculpen —dijo Eren al fin cuando notó que la charla se había apagado—. ¿Apetecen un café?
—Si pudiera ser un té, por favor —solicitó Levi—. De boldo, el boldo es muy bueno para la digestión. Oh, pero de seguro usted lo sabe porque es doctor, ¿cierto?
—De hecho, tengo una planta de boldo por aquí, así que los efectos serán mejores si la usamos.
Ya cerca de la noche, Levi se retiró porque tenía un examen al otro día y quería ir a repasar antes. Eren lo acompañó hasta su discreto auto gris y se dieron un sentido beso antes de dejarlo marchar.
—¿Y bien? —consultó Eren que estaba un poco nervioso todavía, a pesar de que era notable que su padre estaba a gusto.
—Me cae bien, es agradable. Sus palabras... me dieron mucha paz, lo apruebo completamente. Aunque dudo que necesitaras de mi aprobación.
—En realidad, aunque no la necesite, para mi es importante. Levi es una persona que no puede faltarme en mi vida diaria y.… cuando no tengamos tantos exámenes, me gustaría venir a visitarte más seguido, con él.
—Por supuesto, estaré esperando esas visitas hijo.
Se acercó y lo abrazó con fuerza, recién entonces Eren pareció calmarse, largó un hondo suspiro. Grisha palmeó su espalda, tuvo una ráfaga melancólica, parecía que hubiera sido ayer cuando su pequeño buscaba refugio en sus brazos después de una caída y él lo calmaba de esa forma.
—Y también creo —agregó el galeno—, que tu madre lo hubiera adorado.
Eren buscó la mirada de su padre y sus ojos se humedecieron de inmediato, no pudo evitar que un sentido lagrimeo lo atacara, contagiando a su progenitor.
—La extraño mucho, me hubiera encantado que lo conozca.
—Lo sé, hijo, yo también la extraño mucho. Pero quien sabe, tal vez ella ayudó de alguna manera a ponerlo en tu camino. No dudo que nos cuida, siempre fue así.
El tiempo fue avanzando, la relación entre el príncipe y su caballero iba floreciendo como los cerezos en la primavera. Cada vez más fuerte, más ramificado, más frondoso. Lento, pero de manera segura, sus cimientos se volvían más firmes y sólidos.
Un domingo al mes salían a almorzar todos, tanto la tía de Levi como el padre de Eren, todos juntos. La familia de su padre tenía algunos otros miembros que Levi fue conociendo con el tiempo. Incluso la madre de Levi comenzó a visitarlo al menos dos veces al mes. Eren intentaba tratarla de la mejor forma posible cuando se cruzaban, aunque aún le costaba bastante. Pero al parecer era importante para Levi, de manera que intentaba poner todo de sí.
—¿Promocionaste esta también? —dijo la mujer con la libreta universitaria de Levi en su mano—. Se nota que te gusta mucho, siempre te obsesionabas con cosas que eran de tu agrado.
—Soy bueno estudiando, tengo una gran memoria, aunque también se deben tomar decisiones en los exámenes, cuando se trata de animales todo se vuelve más sencillo.
—Lo que tu digas. Supongo que te debo un regalo por tus logros, ¿qué vas a querer?
—Podemos ir a comer todos juntos —solicitó Levi con los ojos brillando.
—De ninguna manera estaré donde vaya esa bruja de tu tía.
—La tía Grace no es ninguna bruja, es una mujer muy sabia y agradable, es empresaria. Y ya sé que esta familia no se mezcla con la otra familia, sí, está claro, no te iba a pedir eso. Es solo que esta Katherine me dijo que quería comer paella, que nunca había probado y lo vio en un tiktok, que es un video corto de una aplicación que se llama igual, por si no sabías.
—Deja de consentir a tu hermana, se volverá mimada.
—Es un almuerzo, y tú dijiste ¿qué vas a querer?, eso quiero. Yo pagaré.
—No es un tema de dinero. Bien, si eso quieres, entonces vayamos, buscaré un restaurante.
—Con Levi ya pedimos una reserva en uno —dijo Eren colocando tazas de arroz con leche a cada uno al frente.
—Ya veo, estaba todo decidido.
—Si no quieres no es obligación, Kuchel —exclamó Levi mirándola con tranquilidad—. Me pareció una buena idea, y las reservaciones se pueden cancelar, por si no lo sabes.
—Está bien, no me estaba quejando —miró a su hijo y levantó su mano, le corrió un poco el flequillo para mirar su rostro.
—¿Estoy sucio en alguna parte?
—No. Solo te miro, es increíble, ya eres todo un hombre. Lamento no haber creído más en ti —Levi la miraba atento—. Eres mucho más capaz de lo que pensaba.
—A veces es así, uno cree una cosa y es diferente. Eren decía que el helado de chocolate blanco era delicioso, y yo decía que no, pero no lo había probado, ahora me gusta un montón. Ah, pero mi favorito es el de cereza, es el número uno.
Kuchel sonrió con sutileza y luego llevó una cucharada a su boca.
—Ah, está increíble, dulce y cremoso.
—Sí, lo hizo Eren, él cocina para mí a veces, eso es muy lindo, sí. Además, cocina rico, aunque a veces quema la comida, pero no lo hace a propósito.
Kuchel miró al muchacho, no confiaba del todo en él, internamente pensaba que estaba con Levi solo por su dinero, a pesar de que no había pruebas de que eso fuera así, además que solo bastaba mirarlos y ver como interactuaban, no había dudas que había mucho amor entre ellos.
—¡Ah! —exclamó sorprendida cuando un gato se le refregó entre las piernas.
—Narciso, ya te dije que no debes acercarte a Kuchel —Levi lo tomó entre sus manos y lo colocó en su regazo mientras la mujer estaba un poco asustada todavía—. Lo siento, él no es obediente, le gusta mucho portarse mal.
—Más le vale que no se me acerque.
Levi fue hasta el patio para llevar a Narciso al cobertizo, al menos hasta que finalizara el almuerzo.
—Mi hijo me dijo que tú también estás estudiando —trató de conversar la mujer.
—Sí, aunque no soy tan aplicado como él y mi memoria no es tan prodigiosa, pero hago mi mejor esfuerzo.
—Mmm. Más te vale que lo trates bien, solo te pido eso —soltó mirándolo de manera amenazante.
Eren ya la conocía, no lo intimidaba, pero no quería discutir, sabía que ella era muy importante para Levi, aunque no merecía la devoción que su novio le profesaba, en fin, no era algo que él pudiera cambiar.
—Lo hago, Kuchel, es una de mis prioridades, puedes estar tranquila.
Levi regresó y se sentó al lado de Eren, Kuchel quiso incomodarlos por pura diversión.
—¿Ya viven juntos?
—No, Eren tiene su departamento, ¿lo olvidaste? Te lo mencioné en otras conversaciones que tuvimos —indicó Levi.
—Oh, es solo que siempre que vengo tu novio está contigo.
—Con el trabajo y la universidad no tenemos el mismo tiempo del que disponíamos antes —explicó Levi—, por eso a veces dormimos en la casa del otro, eso se llama ser práctico, es lógico, así es. Nos gusta pasar tiempo juntos.
—Entiendo, y... ¿cuándo piensan casarse? —Eren miró a la mujer muy sorprendido, pero el más bajo respondió de inmediato.
—Eso sucederá cuando yo le haga la pregunta y él me diga que si, entonces habrá boda.
Ambos, Kuchel y su novio lo miraron más sorprendidos aún.
—¿Dije algo extraño?
—N-no, solo... yo también podría preguntártelo —soltó Eren con el rostro rojo.
—Sí, eso también es posible, pero en ese caso Eren debe estar seguro que mi respuesta será sí. Así que puedes preguntar cuando quieras.
—Vaya, así de serio es esto ¿eh? —concluyó Kuchel llevando otra cucharada del postre a sus labios.
—Sí, somos muy serios con nuestra relación —reafirmó Eren y besó a Levi en la mejilla.
—Aún soy demasiado joven y hermosa, pero en algún punto me había ilusionado con tener nietos, tch —Kuchel exclamó con desgano.
—Tiene siete en el cobertizo —bromeó Eren y luego rio de la expresión de asco de la mujer.
—Esas bolas de pelo no son hijos, que horror.
Levi miró a uno y al otro, sus luces parecían calmas y tranquilas, por lo que continuó comiendo el postre sin mayores problemas. Le hacía ilusión ir con su hermanita, su madre y el príncipe a almorzar.
También solía juntarse en casa de Eren con sus ex compañeros del call center. Algunos seguían trabajando allí, muchos otros habían conseguido mejores propuestas laborales, entre esas Camila, que por recomendación de Levi ahora estaba al frente de uno de los negocios de la familia, un negocio de venta de ropa.
—¡Chicos! —dijo la joven con alegría mientras ingresaba al departamento y los saluda con efusividad—. Los extrañé.
—No grites, tú Camila, eres muy ruidosa.
—Lo siento, Levi es que estoy tan contenta, toma Eren traje el postre —dijo entregándole un pastel de fresas en una caja de una reconocida pastelería—. Tengo tanto para contarles. Hola Mirko —saludó a otro de sus ex compañeros—. ¿Adivinen quién está de novia?
—¿Quién? —preguntó Levi intrigado y Eren sonrió.
—Pues yo.
—Oh, que bueno que hayas encontrado alguien que soporte tus gritos.
—Mou, Levi, no seas malo —dijo la muchacha riéndose.
—Es una broma, tú, Camila ruidosa. ¿Y quién es el afortunado?
—Se llama Miguel, es chofer de Uber. Resulta que nos conocimos porque cuando tuve que capacitar al personal de la nueva sucursal, terminaba muy tarde, Grace me dijo que me encargara de llevarlos a casa sanos y salvos y luego ir a la mía. Y bueno, contratamos a Miguel para el servicio. Es tan amable y respetuoso, el último día antes de que se termine el servicio de traslado me dio su número, me dijo que si lo creía conveniente le escribiera, para que fuéramos a cenar.
—¿Hace cuánto que lo conoces? —consultó Eren mientras terminaba de poner los últimos vasos sobre la mesa.
—Uh, más o menos unos dos meses. Salimos varias veces antes de que yo lo aceptara. Además, conozco a parte de su familia, esta semana su hermana vino a comprar a la tienda. Son tan lindos todos. ¿Quieren ver fotos de él?
—Solo si está con ropa —soltó Levi y los hizo reír a todos.
—Miren, es él, ¿verdad que es apuesto? —dijo Camila mostrándoles.
Eren elevó ambas cejas, Levi no dijo nada y Mirko comenzó a reírse, para luego decir lo que nadie se atrevía, pero todos pensaron:
—Es igual a Levi.
—¿Uh? No es igual —exclamó el de cabello negro.
—No, pero si es bastante parecido, demasiado —aportó Eren tratando de sonar amable, de alguna manera siempre le ganaban los celos cuando se trataba de Camila, aunque estaba seguro que Levi nunca lo engañaría ni nada parecido.
—Ahora que lo dicen, puede ser —aceptó Camila divertida—. Les juro que si no me lo decían no lo hubiera notado, tal vez es mi tipo de chico después de todo. Por cierto, ustedes deben venir a verme a la tienda, ha llegado una cantidad de ropa de la nueva temporada que está genial.
—Sí, deberíamos ir —aceptó Levi mientras seguía mirando la foto del tal Miguel, ¿él lucía así?
Se les unieron tres personas más, comieron pizza, recordaron anécdotas de su antiguo trabajo (aunque Eren aún seguía allí), jugaron a las cartas, se deleitaron con el postre y finalmente comenzaron a retirar a sus hogares. Levi ayudó a limpiar y lavar todo y luego se acurrucaron en el sillón. Levi con la cabeza en el regazo de Eren, mientras éste acariciaba parte de su nuca y rostro, eso siempre lo relajaba. Era muy divertido compartir tiempo con los amigos, pero también agotador, al menos para Levi que aún estaba ajustando sus niveles de sociabilización.
Con el tiempo, a medida que avanzaba en la carrera se volvió un recurso valioso para ayudar en el mantenimiento de los pura sangre de los establos. Su tía lo puso a cargo de la supervisión de los pura sangre de la familia, los fines de semana a veces Eren lo ayudaba en algunas tareas.
—¡Oye, Levi! —llamó Armenia cuando los vio caminando por el frente a punto de entrar al edificio. Ambos hombres cambiaron el rumbo y se acercaron.
—Hola, Armenia —saludó Levi y la anciana lo estrechó entre sus brazos.
—Mi niño, mira que grande estás. Hola, Eran.
—Es Eren, Armenia, con e.
—Hola, señora, que bueno verla.
—Desde que tienes a tu amigo ya no vienes nunca —lo regañó tirando de una de sus orejas.
—No es eso Armenia, sucede que estoy con exámenes de la universidad, por si no sabes, hay mucho que estudiar, el tiempo no alcanza. Además, ahora tengo otro trabajo cuido caballos pura sangre, son animales delicados, a veces me lleva todo el fin de semana.
—Sí, sí, puras patrañas. Ahora ven que horneé bollos, aún están tibios, lleva algunos, son de tus favoritos.
Ambos ingresaron a la casa. Eren se mantenía un poco al margen, la mujer la mayoría de las veces lo ignoraba de plano, no es que no aceptara su relación, pero al ser una mujer mayor creía firmemente en el matrimonio heterosexual como la base fundamental de la sociedad, le costaba mucho aceptar la situación actual. Aunque tampoco les recriminaba nada.
—Oh, esto huele muy bien —alabó Levi tomando uno de los panes entre sus manos—. Vamos a aprovecharlos, Armenia.
—Ah, casi me olvido de agradecerte por las gardenias, son tan hermosas, puse los plantines en las ventanas de la casa, ¿las viste?
—Sí, son muy bonitas y se nota que están contentas de estar con Armenia. ¿Qué novela estás viendo estos días?
—¿Novelas? No, eso es cosa de antes —dijo la mujer muy pagada de sí misma—. Ahora veo series. Con ese televisor bien bonito que me diste, doña Pola me visitó la otra vez y me dejó anotado como es la cosa. Yo pongo el coso ese de la N roja y luego busco, estoy viendo series de esta gente como chinos, ¿cómo eran?
—¿Coreanos? —aportó Eren con timidez.
—No recuerdo el nombre.
—Dramas coreanos —dijo Levi.
—¡Eso mismo, mi niño! Ah, es apasionante, tienen unas complicaciones bárbaras. Ya, ponte listo y aprueba todo lo que tengas que aprobar, así podemos ver alguna.
Eren sonrió de manera forzada, era obvio que la mujer le hacía sentir su indiferencia.
—Me llevará un tiempo, pero lo intentaré —dijo Levi mientras recibía la bolsa con tres bollos—. Bueno, debemos irnos porque tenemos que ir al supermercado, hay muy buenas ofertas y no quiero que se terminen —agregó mientras caminaban a la salida.
Armenia lo abrazó de nuevo y le dejó un beso en la frente.
—Te me cuidas, y te abrigas, mira que hace frío y estás con esa remera tan delgada. Adiós, mi niño, no te olvides de visitar a esta vieja.
—Adiós, Armenia, aunque no venga, siempre te recuerdo y rezo por ti en las noches.
La mujer sonrió complacida.
—Adiós, señora —dijo Eren, pero la mujer ni siquiera lo miró.
Ya una vez en el departamento de Levi, Eren suspiró.
—Me odia.
—No, sus colores no indican eso. Está contenta de que nos llevemos bien, solo que es vieja, a ciertas personas mayores les cuesta entender cómo funcionan las cosas ahora, es como yo cuando aprendo algo que no sabía, lo nuevo a veces da miedo.
—Si tú lo dices.
—Y también siente celos, paso más tiempo con éste Eren que con ella, es su manera de hacer berrinche. Pero todos los que conocen al príncipe lo aprecian, es así, es cuestión de tiempo.
—Eres tan bueno —dijo su novio y se acercó para que se besaran.
Hicieron las compras, limpiaron un poco, cenaron cuando llegó Kat, la media hermana de Levi, luego la niña se fue a acostar y aprovecharon para estudiar. Eren había trabajado temprano así que el cansancio lo venció y quedó rendido sobre el sofá, con Narciso arremolinado a sus pies. Levi notó que estaba tomando frío y por lo alto que era, dejarlo dormir ahí solo haría que su cuerpo luego estuviera adolorido, por lo que decidió hacer algo al respecto.
—Hey, vamos a la cama, te dormiste de nuevo en el sofá.
Eren masculló alguna cosa ininteligible, estaba agotado, entre el trabajo y los exámenes, había sido una semana muy pesada. Levi lo cargó entre sus brazos y lo llevó a la habitación. No le gustaba demasiado que se acostara sin tomar una ducha, pero no quería interrumpir su sueño. Cuando fue a la cocina Kat, su media hermana por parte de su madre, salió de la habitación que había habilitado para huéspedes, frotando uno de sus bonitos ojos.
—¿Qué sucede, Kat?
—Tengo sed, hermano.
—Claro, no ensucies tus pies, ponte las pantuflas de oveja, ¿qué quieres beber?
—Leche chocolatada.
—Mmm, eso tiene demasiada azúcar, te despabilará.
—Buh. Entonces... agua y, y... una historia de algún rey.
—De acuerdo, ¿quieres esperarme en la habitación?
—Sí —la pequeña le sonrió con dulzura, estaba a un paso de cumplir los diez años, tenía muchos rasgos de su madre por lo que entre ellos eran parecidos.
Levi le llevó su vasito con ositos y nubes, lo cerró y abrió la tapa para acceder al sorbete y se lo dio a la niña. Luego la arropó bien y se sentó a su lado.
—¿Quieres escuchar una historia nueva?
—No, cuéntame la del rey Nerón de nuevo, por favor.
—También es una de mis favoritas. Veamos, Nerón nació dentro de una caja de cartón, donde su gatuna madre había ido a parir, porque ella vivía en las calles, no tenía dueños humanos. Me contó que fueron cuatro hermanitos.
—¡Él era el más bonito!
—Bueno, eso decía Nerón, pero no puedo asegurarlo.
—¿Acaso no era bonito?
—Para mí, todos los reyes tienen su belleza.
—Mmm, ¿incluso Antonieta Primera?
Kat se refería a una gata que Levi había traído hacía poco. Le faltaban las dos patas traseras y su lengua sobresalía del hocico cayéndose por el costado, además estaba pelada en algunas partes de su cuerpo.
—Su luz es la más brillante de los siete reyes, su cuerpo tiene algunas dificultades, pero para mí sigue siendo muy hermosa.
—Ou, a mí me gustaría poder ver sus luces.
—Ya veo, para poder ver la luz de los seres vivos, primero debes dejar de ver con tus ojos físicos.
La niña lo miró con una expresión de confusión, Levi pensó mejor como explicárselo.
—Sí, lo que estoy diciendo es complicado. Me refiero a que nuestros ojos reales, los de nuestro cuerpo, siempre encuentran defectos y problemas en los demás. Tal como dijiste recién, que Antonieta Primera no tenía belleza física, pero la belleza del alma, de las luces, es algo que nuestros ojos no ven, hasta que dejamos de emitir prejuicios. ¿Sabes lo que es eso?
—Mmm, creo que es cuando piensas que algo es de una manera sin haberlo conocido primero, ¿algo así?
—Kat es muy inteligente, eso es. Si miras más allá de las cosas que tú consideras defectos, si puedes superar esa barrera, entonces verás el verdadero color del mundo. Es maravilloso.
—¿Cómo es mi luz, hermano?
—Cuando estás tranquila es verde agua, con chispazos naranjas, muy agradable.
La niña sonrió contenta, tomó un sorbo de agua y luego bostezó.
—Nerón...
—Oh, sí. Bien, antes Nerón podía ver, dijo que fue así hasta que fue un gato joven, pero que luego un perro lo atacó. Lo mordió en la cara, fue muy doloroso, pobre Nerón. Me dijo que otro gato amigo lo salvó, porque ese perro tenía intención de matarlo. Sucede que a veces le robaban su comida, así que el perro estaba molesto con ellos. Su amigo lo cuidó varios días, lamiendo sus heridas. Y luego ya quedó ciego. A pesar de eso no se chocaba con las cosas, caminaba despacio, con tranquilidad, aprendió a ser más paciente. Lo rescataron y estuvo dos años en un refugio, pero luego no pudieron mantenerlo abierto y tuvieron que reubicarlos, por eso terminó en el refugio donde voy yo.
—Pobre Nerón, ¿y qué hay de Antonieta? —preguntó ya sin poder mantener los ojos abiertos.
—Ella nació en una casa de familia, tuvo dueños humanos desde bebé. Solo que luego ocurrió un accidente. Me contó que no recuerda qué cosa la golpeó, cayó desmayada y cuando despertó ya no tenía sus patas de atrás. La llevaron a una veterinaria para que la atendieran, pero luego nunca regresaron a buscarla. Ah, lo más triste es cuando los abandonan, ellos quedan heridos en su corazón. Hace mucho que la invité a venir, pero siempre me decía que no. Tenía miedo, de que volviera a suceder, pero le hablé muchas veces y le di mi palabra. Ahora ella está tranquila, al fin.
Levi miró a la pequeña, estaba dormida. Con cuidado le quitó el vaso de entre sus manitos y apagó el velador antes de retirarse de la habitación. Desde hacía poco su madre había empezado a dejar que la niña de once años se quedara a su cuidado, una que otra noche. Ella necesitaba tiempo para pasar con su marido a solas y ese cuidado le venía bien. A él siempre lo ponía feliz que cualquiera de ellas viniera.
Terminó de acomodar las cosas en la sala y luego fue hasta la puerta en la cocina que daba al patio. Miró hacia afuera y abrió la misma. Una hermosa llovizna caía pacíficamente sobre la ciudad. Se quedó en la pequeña galería apreciándola. Narciso se refregó entre sus piernas y maulló un par de veces.
—No, no más bocadillos nocturnos, Narciso, ayer vomitaste por glotón. Lo siento, pero es malo para tu salud.
Lo levantó del suelo y lo acarició para calmarlo, el minino reclamó, pero a los pocos segundos se puso a ronronear y se resignó.
—Amor —se escuchó el susurro de Eren desde dentro seguido de un bostezo—, es muy tarde, me hace frío, ven a la cama. Oh, está lloviendo.
Apoyó su mentón sobre el hombro de Levi y el futuro veterinario descansó su cabeza en la de su príncipe.
—Estuve pensando —dijo en voz baja, mientras Eren escuchaba con atención—. Este lugar nos queda pequeño. Cuando Kat viene no tenemos espacio para usar como sala de estudio, cuando nuestros amigos van a casa de Eren estamos muy apretados, y los reyes necesitan un patio más amplio. ¿El príncipe quisiera elegir una casa con este su caballero?
Eren sonrió complacido, su luz se llenó de explosiones, como pequeños fuegos artificiales.
—Si es tu forma de pedirme que vivamos juntos, sí, quiero que lo hagamos.
—Es una buena respuesta, así lo haremos, entonces.
—Te amo, mi caballero de brillante armadura.
Narciso maulló molesto.
—Sí, sí, a ti también te amo, Narciso —agregó el más alto y rio.
Levi movió su cabeza de tal manera que el ángulo le permitió unir sus labios con Eren.
—Este caballero ama mucho a este su príncipe, solo para que sepas.
—Soy muy feliz, gracias.
Sus luces se mezclaron, sus colores se equilibraron y se arremolinaron e inflaron como pequeñas nubes algodonosas a su alrededor. Era una hermosa combinación, Levi lo había sabido desde el principio, era bueno que Eren lo hubiera aceptado en su vida.
El mundo ya no era tan difícil, había muchas maneras de encajar y disfrutaba de todas. Al lado de su príncipe, todo era posible.
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By Luna de Acero.-
