Los dos chicos siguieron a los muy ordenados insectos, pronto dejaron el pasillo que los llevaría al gran comedor y se adentraron más en el castillo, subieron algunas escaleras y bajaron otras más, hasta que llegaron a un lugar conocido.

-mira, este no es el cuadro que tenía el pasadizo a las salas extrañas de la otra vez? – señalo Liam

- [si, lo recuerdo, es probable que estén haciendo su nido en esos cuartos] – contesto Erika

-sí, tienes razón, ah, creo que el partido me confundió, vamos con los demás – dijo, los dos chicos se dirigieron a él gran comedor y se encontrón con sus amigos, todos estaban celebrando, menos los Slytherin claro, la casa había sido superada por Ravenclaw no solo en el quidditch, sino también en la copa de las casas. Mientras tanto Amanda no paraba de presumir su victoria ante Emma, quien de vez en cuando decía algo para defenderse. El día paso tan rápido como llego, durante su transcurso los chicos terminaron pendientes e hicieron sus actividades de fin de semana cotidianas. Era ya la tarde, el atardecer estaba llegando a su fin y la luz del sol, aunque todavía iluminando, era sustituida poco a poco por las velas del castillo, Liam estaba en el salón de Transformaciones con la profesora Amelia, estaban hablando mientras acomodaban libros.

-sí, pero el chico también era guapo, creo que al día de hoy está casado – decía la profesora

-interesante, y no intento nada más con él? – pregunto Liam

-nop, en el cuarto año empezó a adquirir un gusto por las arañas, y ya sabes lo que pienso de ellas, ugh

-si… ah, por cierto, profesora, ha notado arañas actuando raro últimamente? – pregunto recordando a los insectos de antes

-actuando raro? Bueno, a veces veo una que otra por ahí, pero ahora que lo dices… si, ayer vi a muchas caminado cerca de la ventana en la sala de profesores, como te dije generalmente suelo ver una o dos pequeñas ahí, pero eran unas… 10, creo

-enserio? Esto es muy raro – dijo pensativo

-sí, supongo, cuando las vi me dio un buen susto, pero Anthony me tranquilizo, ah – la profesora dio un buen suspiro, Liam sabía lo que eso significaba, a veces la profesora dedicaba conversaciones enteras al profesor Forker, Liam no tenía problema alguno, pero pensaba que Jack no aguantaría ni 2 minutos en esa conversación. Al final Liam regreso pensativo a su dormitorio, nunca había notado a las arañas del lugar, oh más bien, no a tantas, como la profesora Amelia, el solía ver una que otra descansando en algún lugar alto del castillo, pero las que recientemente veía estaban todas juntas y caminando cerca del suelo hacia algún lugar.

Los días seguían pasando y Liam en vez de dejar de pensar en el tema se interesó más, durante la clase de herbologia había visto a algunas arañas cerca de una planta que no conocía, aún que probablemente esa viviera ahí eso no lo dejo tranquilo. Un día, en la biblioteca vio otro tanto de arañas, como de costumbre no estaban quietas, salían de la sección prohibida, a la que Liam no podría acceder sin que un profesor lo aprobará, hasta la puerta principal de la biblioteca.

-Liam, amigo, Ey, LIAM! – grito Jack

-eh? ¿Qué pasa? – contesto saliendo de sus pensamientos

-la clase ya acabo, vámonos

-eh? Que clase – dijo terminado de espabilar

-la clase de historia, recuerdas?

-ah, sí, perdón – Liam se froto la cara con las palmas – y Amanda?

-esta con el profesor preguntando algo, dijo que luego nos vería

-está bien, será mejor que nos vayamos – acto seguido los chicos tomaron sus cosas y dejaron el salón. Iban hacia la biblioteca, como cada que terminaban historia de la magia cuando una voz los interrumpo

-hola chicos! – saludo Emma con un tono algo adormilado

-hola Emma – contestaron los dos con casi el mismo tono

-día movido? – pregunto Jack

-si… solo quiero acabar esta tarea e ir a él gran comedor – los dos chicos estuvieron de acuerdo y los tres siguieron su camino hacia la biblioteca

-ah, sí, creo que ya lo tengo – dijo finalmente Jack algo cansado

-enserio? Yo creo que… si, espera, creo que esto último tiene que estar y… listo – confirmo Liam

-sí, creo que yo también lo tengo – dijo Emma soltando finalmente la pluma

-ah, miren, ya casi anochece – señaló Jack, notoriamente la luz del sol había dejado el salón, se podía ver por la ventana una pequeña franja de color naranja en el cielo, mientras en la biblioteca lo que reinaba ya eran las velas dejando bailar las pequeñas flamas

-vamos a él gran comedor? – sugirió Emma

-claro, me gustaría un Té caliente y galletas – contesto Liam

-vamos pues – con esto dicho, los chicos tomaron sus pergaminos, los guardaron en su mochila y después guardaron los libros que utilizaron en sus respectivos estantes

-ah, por fin a descansar – dijo Jack en el pasillo antes de llegar a él gran comedor – estos días han sido cansados, pero el próximo partido de Quidditch se acerca, estoy muy emocionado!

-Hufflepuf está bien preparado este año, me han dicho que entrenaron duro desde el partido con Ravenclaw – contesto Emma

-sí, será duro, pero creo que nos irá bien, tengo un presentimiento

-eh, chicos, esperen – dijo Liam de repente

-que pasa Liam? – pregunto Jack

-recordé que los del equipo me pidieron un desayuno especial para antes del equipo – contesto Liam suspirando, el amor que le tenía a la cocina se vio superado un momento por el cansancio

-ah, es verdad, desde que todos los de la casa se enteraron no te habían dejado de pedir cosas – dijo Jack, así era, desde que los demás alumnos de Gryffindor llegaron se fueron enterando poco a poco de la hazaña de Liam y a veces llegaban chicos y chicas pidiendo algún platillo a Liam, él no tenía problemas así que cocinaba sin problemas, el nombre de Liam era ya un buen sinónimo para los chicos de Gryffindor y el si bien no lo había buscado, se sentía tranquilo. Pero está vez reconoció que lo superaron, una cosa era cocinar platillos individuales o para pocas personas y otra distinta era cocinar para un equipo completo.

-yo diría que tengas cuidado Liam, en Slytherin también eh oído tu nombre por ahí – comento Emma

-no se preocupen, no tengo problemas con eso jaja, solo si no me piden esas cantidades de comida – dijo cansado – ah, me acompañan un momento a la cocina? Les pediré a los elfos si pueden colocar todo el sábado para llegar a cocinar directamente

-claro Liam, además siempre habrá unas galletas por ahí jeje – dijo Emma riendo

-cuenta conmigo amigo, y sabes qué? ¡Te ayudaré con lo que necesites el sábado! – dijo Jack rápidamente motivado

-jaja, gracias amigos, vamos – los chicos se dirigieron a la cocina alegremente. Una vez ahí Liam hablo con los elfos, que aceptaron todos con una sonrisa, Liam también se llevaba bien con ellos y sus amigos también, a excepción de Roxy, pero Emma estaba trabajando en eso.

-muy bien, gracias de nuevo amigos – se despidió Liam

-cuenta con nosotros Liam! – contestaron los elfos felices

-oh, se me olvidaba, Emma, ven – dijo Liam

-qué pasa? – contesto ella asombrada y lo siguió

-mira… hace rato que hablaste sobre las galletas recordé… - Liam estaba enfrente de una alacena, extendió su brazo y de puntillas tomo un pequeño frasco – ten, te hice esto

-enserio?! ¡Gracias Liam! ¡Y son con chispas! – dijo Emma alegremente

-eh? ¿Y para mí no hay nada? – replicó Jack

-jaja, de hecho – Liam se agachó y de un cajón saco otro frasco – te lo iba a dar el fin de semana, pero ya que estamos

-wow, enserio es mermelada de frambuesa? Liam muchas gracias! ¡Ya la extrañaba! Aún que lo siento Liam, pero la de mamá sigue siendo más rica

-jaja, creo que nunca la superare

-me muero por probarla mañana! – dijo Jack mirando ansioso los buenos pedazos de frambuesa

-am, lam, tines ago de lache? – dijo Emma con la boca llena de galletas

-oye! ¡Guárdame una! – alego Jack

-ño! – Emma alzó el frasco de galletas

-jaja, espera aquí, ahora traigo la leche – Liam fue por la leche con una sonrisa, al final del día la felicidad de sus amigos era la única recompensa que necesitaba.

Al día siguiente Jack no tardó ni un segundo en tomar una tostada y untar ansioso la mermelada de frambuesa

-eto eta mu beno! – dijo Jack fracasando en ocultar su felicidad

Así de rápido llegó el fin de semana, Liam y Jack despertaron de un salto antes siquiera de que saliera el sol, fueron a la cocina y efectivamente los sartenes estaban ya preparados y algunos elfos estaban ya trabajando en el jugo de naranja

-bienvenido Liam! – dijeron los elfos

-hola, gracias amigos, bien, a trabajar! – Liam se lanzó ante la harina, los huevos y la leche, no dejo tranquilos a los panes ni a la mantequilla, Jack ayudaba a los elfos a cortar y exprimir naranjas, el tocino crujía y el aceite saltaba, Liam usaba habilidosamente la varita mientras meneaba un sartén y una cuchara espolvoreaba azúcar en un pan francés. El sol empezaba a asomar y Liam con compañía ya tenía lista la comida en la larga mesa lista para ser transportada hacia el gran comedor, en un rato apareció un chico de Gryffindor del equipo de Quidditch

-ya tienes todo listo? Los chicos ya están sentados – pregunto

-sí, ve al gran comedor, en un momento está ahí la comida – contesto Liam

-gracias! – dijo el chico y se fue corriendo

-muy bien, creo que les toca – dijo Liam dirigiéndose a los elfos

-si! – los elfos se colocaron enfrente de la mesa y tronaron los dedos al unísono, la comida se desvaneció en un instante, pero Liam y compañía ya sabían a dónde había ido

-Liam, vámonos también! – dijo Jack rápidamente

-claro, nos vemos luego chicos – Liam se sacudió las manos mojadas y se fue junto con Jack al gran comedor, al llegar fue recibido por el equipo

-esto está muy bueno! – dijo uno

-si! ¡Gracias Jim por hablar con ese chico!

-no, la idea fue de Mindy y Jessica – contesto el capitán del equipo

-hablando del rey de Roma! Ven aquí chico – dijo una chica, que Liam no sabía si era Mindy o Jessica

-oh, aquí está el famoso chef! ¡Ven chico siéntate con nosotros! – dijo el capitán

-ah, gracias… - dijo Liam tímidamente y se sentó junto a una chica que Liam reconocía por ser la que había hablado con él, Jack se sentó a su lado

-vamos, come también – dijo del capitán, que estaba enfrente de el

-sí, gracias… - dijo y tomo un hoy cake que recordaba haber cocinado, Jack tomo una tostada y mermelada

-oye niño, te llamabas Lam? – dijo la chica de alado

-eh… Liam, Liam Baker

-Liam? Jaja, lindo nombre – dijo la chica, que era evidentemente mucho más grande el, ella era de 7mo curso, Liam lo recordó por qué Sofía y Sebastián habían hablado de ella y de su compañero golpeador, ya que buscaban entrar a su puesto el siguiente año

-gracias jeje – contesto Liam muy sonrojado

-oye, deja al pobre niño Mindy, am, ah, listo! – dijo su compañero, después le siguieron los demás

-bien, gracias por el desayuno Liam, ten por seguro que podrás entrar el año siguiente al equipo si quieres – dijo el capitán y acto siguiente todos partieron al campo de Quidditch

-bueno… ahora que hacemos con lo que quedó de comida? – pregunto Liam y vio los platos semivacíos

-pues comerla – contesto Jack, que aún que le encantaba la comida de Liam está vez tenía que aceptar que la cantidad lo sobrepasaba

-supongo – dijo Liam suspirando, pero su salvación llegó unos momentos más tarde, unos chicos de Gryffindor llegaron al gran comedor

-sí y… wow, mira, la comida ya está servida – dijo uno de ellos

-menuda suerte, con el hambre que tenía – los chicos se acercaron y se sirvieron algo de lo que había, no tardaron en reaccionar a la comida

-hm? ¿Qué es esto? – dijo uno mirando su plato

-esto es…

-delicioso! – dijeron los dos al unísono

-esto es diferente a lo que siempre preparan, que raro!

-si! Es buenísimo, ¿crees que sea por qué es la primera que hacen?

-no lo sé, pero es genial

-ejem ejem – dijo Jack como aclarándose la garganta – de hecho, mi amigo aquí presente hizo todo esto – cómo siempre, Jack aprovechaba cualquier oportunidad para presumir a Liam, que a veces estaba de acuerdo, medianamente

-jaja, buen chiste, además él está aquí, no pudo haberlo hecho – contesto uno

-pues sí que lo hizo, y además lo hizo especialmente para el equipo de Gryffindor, así que están comiendo lo mismo que nuestro implacable equipo de Quidditch – dijo orgulloso

-que? ¿Enserio?

-wow, increíble! Pero… ¿cómo te llamas? – pregunto un chico a Liam

-ah… Liam – contesto muy apenado

-Liam? Hmm… ah! Liam! ¡Ese nombre me suena!

-no es el rumorado chico que hizo la cena de navidad?

-sí, creo que así era

-PUES LO ES! – grito Jack – EL SOLO HIZO TODO ESO

-bueno… yo solo hice el par…

-wow? ¿Enserio? ¡Eres increíble!

-no lo puedo creer, McGonagall tiene que contratarte ya!

-gracias, pero…

-Lo se! Pero nuestra querida directora no tiene la visión para hacerlo – dijo Jack interrumpiendo nuevamente a Liam. Todavía después otros chicos de Gryffindor pudieron probar la comida de Liam, todos quedaron encantados, poco después los platos desaparecieran de nuevo y aparecían de nuevo todos los alimentos en su mesa y en la de las demás casas, sin embargo, el nombre de Liam ya sonaba por toda la mesa, cosa que el pobre chico tuvo que evadir por pena.

-Liam, ya sabes que yo no me canso de oír tu nombre, pero está vez lo escuché por todos lados! – le decía Sofía a Liam afuera del estadio de Quidditch

-los rumores vuelan amigo, ya eres famoso! – dijo Jack posando su brazo sobre el hombro de Liam

-ya te alcanzaremos el próximo año Liam, cuando Sofía y yo seamos los mejores golpeadores que Hogwarts ha visto en siglos

-y también verás lo bien que me queda el uniforme – agrego Sofía y le guiño un ojo

-ah, imagínate esto, Liam el cocinero más joven del mundo mágico – decía Jack felizmente

-esperen chicos, yo… bueno, no es que no me guste recibir atención, pero creo que es demasiada – dijo Liam rojo como un tomate

-que humilde opinión, ay Liam, ay – Jack felizmente aceptaría los elogios por Liam, cosa que él no sabía si sentiré bien o mal.

Después del acalorarte partido, en el cual Gryffindor se llevó la victoria, Liam regresaba cansado a la cocina, como tarea extracurricular de parte de Sprout él tenía que ordenar varios utensilios de la cocina, está vez era el turno de las hoyas y cubiertos. Ahí se encontraba ordenando todo cuando después de apartar una hoya descubrió de nuevo a las arañas, pero está vez estaban cargando buenos trozos de jamón y varias carnes, Liam vio cómo se iban y finalmente supo definitivamente que algo malo se estaba cocinando en esos cuartos.