Porque sigues siendo mía
Disclaimer: Ranma ½ y todos sus personajes no me pertenecen. Simplemente soy una fan que se enamoró de este gran manga y anime desde la adolescencia y que agradece el poder tener un espacio para escribir historias relacionada a estos maravillosos personajes y sobretodo compartir esta afición con el resto de los lectores.
Espero que disfruten esta lectura.
Capítulo 1. La postal
Viernes 16/Nov
El ruido de las campanillas mecidas por el viento.
-Deberíamos advertirles… – habló el mayor de ellos cruzado de brazos cerrando los ojos, concentrado.
-Mmmm…- dijo su contrincante. Había adoptado la misma posición, brazos cruzados, ojos cerrados. Concentración.
Pasaron varios minutos, ambos sumidos en el silencio, esperando.
-Si no lo hacemos, nuestros planes podrían arruinarse… de nuevo – habló nuevamente el patriarca con seriedad.
-Mmmm…- contestó su acompañante ladeando la cabeza, aún sin cambiar de pose.
Varios minutos más, en silencio.
-Debemos reunir valor. Sólo nos queda esta noche – insistió nuevamente el hombre con un dejo de desesperación en la voz.
Silencio.
Del pasillo se escuchó una voz madura y femenina llamando.
-Genma…cariño. Es hora de irnos.
Ninguna respuesta del hombre del turbante, lo cual hizo que el dueño de aquella residencia abriera los ojos para mirarlo. Una burbuja salía de la nariz del interpelado y luego, un ronquido. ¡El colmo!
-¡Saotome! – gruñó indignado el hombre de cabellos negros pero ya con algunas canas -¡¿No ha escuchado una sola palabra de lo que dije?! – exclamó sin tapujos, sacando del sueño profundo a su amigo de años.
- ¿Qué pasó? ¿Qué decía Tendo? – se acomodó el hombre calvo como si no hubiera pasado nada y mirando el tablero.
- Saotome, no tiene remedio. Yo aquí preocupado por el destino de la escuela del combate libre y y usted tomando una siesta – chilló el hombre.
-Genma… cariño. ¿Estás listo? – apareció en la sala la mujer madura pero hermosa que hacía unos momentos había llamado a su esposo.
-Si mujer. Estoy listo. Vamos a casa – respondió amablemente levantándose del lugar.
-Nodoka, por favor, en vista de que tu marido, aquí presente no pretende cooperar, tendré que pedir tu ayuda – se levantó también el señor Tendo para acompañar a los esposos a la puerta – Creo que sería mejor advertirles – insistió.
La mujer no articuló palabra, pero al llegar a la salida de la residencia y al ver al amigo de su esposo con una mirada tan desesperada, tuvo que responder.
-Lo pensaré Sr. Tendo. Creo que nuestras intervenciones han causado más daños que beneficios, por lo que no sé si puedo estar de acuerdo con usted. Le haré saber mi decisión – e inclinándose a manera de despedida comenzó su andar. Ambos adultos la miraban irse sin moverse del lugar.
-Tranquilo Tendo. Quizá mi mujer tenga razón. Quizá sea mejor que las cosas sucedan como tengan que suceder – y dándole una palmada en el hombro como despedida, salió detrás de su mujer, quien lo esperaba más adelante.
El señor Tendo regresó a su casa aún bastante preocupado. Al llegar a la entrada, sobre la mesita, a lado del teléfono, se encontraba un sobre roto. Lo tomó en sus manos, sacó la tarjeta de su interior, la leyó en silencio, suspiró sonoramente y la dejó de nuevo sobre la mesita.
-Quizá tengan razón… quizá no deberíamos advertirles. Quizá sin intervenir… las cosas sucedan mejor – pensó en voz alta tratando de convencerse y dirigiéndose nuevamente al salón a recoger y a guardar el tablero de Shogui.
Sobre la mesa, la tarjeta alcanzaba a leer lo siguiente:
"Estimados papá y hermanas,
Los extraño mucho. Tendré algunos días de vacaciones por lo que he decidido pasarlos en casa.
Mi vuelo llega a Tokio el próximo sábado 17/Nov a las 6pm. No se preocupen por mi. No necesitan venir a recogerme al aeropuerto pues no llegaré sola. He invitado a alguien que me gustaría que conocieran.
Cuento los días para llegar a casa. Tengo muchas cosas que contarles.
Pronto nos veremos. Con amor.
Akane"
De esa postal, justo habían pasado 7 días de su llegada.
Continuará...
