Porque sigues siendo mía
Disclaimer : Ranma y todos sus personajes no me pertenecen. Simplemente soy una fan que se enamoró de este gran manga y anime desde la adolescencia y que agradece el poder tener un espacio para escribir historias relacionadas a estos maravillosos personajes y sobretodo compartir esta afición con el resto de los fan fictioners.
¡Espero que disfruten esta lectura!
Capítulo 14. Coexistir
Parte 1
Apenas había colocado un pie fuera de la entrada principal, cuando varios flashes de luces aturdieron su vista severamente. Parpadeando rápidamente pudo ver que al menos 10 personas con micrófonos y cámaras de video se acercaban a ella imponentes.
-Pero que…
- ¡Es ella!… ¡Sí, es la chica de ayer! ¡Es la acompañante de Saotome! ¿Usted es la novia del Caballo Indomable? ¿Cómo se encuentra Ranma Saotome? Sabemos que está en este hospital. ¿Puede darnos una entrevista como su pareja? ¿Qué hará Saotome con su expulsion? – se escuchaban las preguntas de los periodistas acorralando a la chica.
Segundos después el joven de ojos rasgados también salió de la clínica y se encontró con el mismo escándalo.
- ¿Usted es amigo de Saotome? ¿Qué nos puede decir de su estado de salud? – también comenzaron a cuestionarlo sin mesura.
La peli-azul se quedó congelada incrédula de lo que estaba sucediendo, quedando rodeada de los entrevistadores y las cámaras. Como pudo, el joven castaño se hizo paso hacia la mujer tomándola del brazo tratando de protegerla y poco a poco fueron retrocediendo hasta la puerta de la clínica, ingresando en ella tan pronto pudieron.
-¡No puedo creerlo! ¿¡Qué se creen esos cretinos acorralándonos así!? – vociferó la joven aún con los ojos vidriosos y voz apanicada.
-¿Qué sucede? – preguntó la Sra. Nodoka viendo que ambos jóvenes habían ingresado nuevamente apoyando su peso contra la puerta.
-Reporteros, están rodeando la clínica – contestó el acompañante de la peliazul evidentemente molesto.
La Sra. Saotome se llevó una mano a la boca sorprendida y acto seguido fue hacia el teléfono de la clínica y marcó un número.
-Genma, querido. Ten mucho cuidado al venir a la clínica. Hay muchos periodistas afuera tratando de averiguar acerca de Ranma… ¿¡Qué?! - se escuchaba decir a la mujer a lo lejos.
En ese momento el propietario de la clínica se les unió.
-¿Qué sucede? – preguntó cuando vió los rostros consternados.
Los jóvenes repitieron la historia.
-Afuera de nuestra casa también está lleno de periodistas- les compartió la mujer de yukata al colgar el teléfono.
Parte 2
Tuvieron que esperar el resto de la tarde en la clínica a que oscureciera para poder salir desapercibidos por una puerta que daba al jardín trasero del hospital, no obstante en todo ese tiempo la chica de cabellos azules no subió nuevamente a visitar al azabache. En su corazón se debatían una mezcla de sentimientos entre angustia y rabia que hacía mucho no experimentaba, así que lo que más quería en toda la tarde que permanecieron ahí era alejarse de ese lugar.
Cuando llegaron a la casa de la familia Tendo, Akane contó lo sucedido a sus hermanas y a su padre. Kasumi y Soun parecían sorprendidos con la información mientras que Nabiki no le dio mayor importancia.
Después de la cena, la cual se llevó a cabo casi en silencio ya que aún se sentía el ambiente incómodo ante los eventos suscitados el día anterior y esa mañana, la menor de los Tendo y el que ahora era su novio se encontraban mirando el estanque sentados en el pasillo de madera que colindaba con el comedor.
-Lamento haberte involucrado en todo esto – comentó la chica con voz apagada.
-No tienes por qué disculparte Akane. Todo lo que tiene que ver contigo me importa – contestó el chico mirándola con sus ojos rasgados llenos de un sentimiento que la chica conocía muy bien. Una sensación agradable se depositó en su pecho.
-Akane… - le llamó el chico después de unos minutos más que permanecieron en silencio. Quería sacar el tema desde el día de ayer pero las circunstancias no lo habían permitido. Pensó que este sería un buen momento.
-¿Si? – contestó la aludida con interés mirándolo nuevamente.
-Sobre aquél beso… el que te di en el aeropuerto… - al decir esto la joven abrió más sus ojos color miel involuntariamente asustados – quería que supieras que fue sincero – relató el joven con una voz insistente como si algo en él le urgiera por decir en voz alta todo aquello.
-Lo sé- atinó a decir la menuda muchacha con un tono carmín en sus mejillas pues hasta ese momento no había vuelto a reparar en ese recuerdo. Entonces el castaño tomó sus manos entre las suyas y rompiendo la distancia acercó su rostro al de la chica expectante, cuyo corazón comenzó a palpitar a un ritmo más elevado.
No paraba de pensar qué debía hacer y trataba de darle nombre a las sensaciones que surgían en ella en ese instante. Tenía que reconocer que el muchacho delante de ella le atraía y que también sus sentimientos hacia él eran sinceros. Pero estar ahí, en ese lugar, su antiguo hogar y específicamente en ese pasillo frente al estanque, la hacían recordar muchos momentos de su pasado a lado de otra persona y eso le impedía concentrarse en el aquí y ahora. Si tan sólo pudiera borrar esos recuerdos. Si tan sólo hubiera conocido a Shinnosuke antes de a Ranma.
-No me has dicho cómo te fue en Nueva York - interrumpió ésta, deslizando sus manos fuera de las del joven, rompiendo claramente las intenciones del joven de Ryugenzawa. Se culpó por dentro.
-Bien… – tardó en responder él tratando de entender qué fue lo que hizo mal para arruinar el momento – en realidad me fue muy bien. Quería contártelo desde que llegué aquí pero no he tenido oportunidad- mencionó sereno aunque decepcionado por no haber podido besar nuevamente a su novia.
-¿Y bien? – insistió la chica incitándole a que contara su relato.
-Y bien… el Sr. Yong convocó a toda la barra de accionistas de la compañía para que les presentase los resultados preliminares de mi investigación y…
-¿Y…? – preguntó ella emocionada.
-Y… - continuó el joven entusiasmado – ¡financiarán la investigación hasta su término!. ¡Por fin podré probar los beneficios que tiene el agua de la vida en la terapia de antioxidantes Akane! ¡Y como sabes eso podría ser uno de los tratamientos que curen el cáncer y tantas otras enfermedades! – estalló con profunda alegría tomándola nuevamente de las manos.
-¡Esas son excelentes noticias! ¡Estoy muy contenta por ti Shinnosuke! – expresó la chica de cabellos azules entusiasmada, abrazando al joven de ojos rasgados, el cual la recibió con gusto y correspondió al abrazo.
-Arigatou Akane. Esto te lo debo a ti – agradeció hablando a su oído sin soltar el abrazo.
-No es así… ¿por qué lo dices? – preguntó ella curiosa.
-Porque si no fuera por ti, por haberme salvado la vida aquella vez en Ryugenzawa con aquél musgo, yo no estaría aquí – dijo sincero.
La chica se separó del abrazo pues nuevamente recuerdos de lo que pasó aquella vez en Ryugenzawa aparecieron en su mente y nuevamente un joven de cabellos azabache se colaron en estos.
-Tenía que hacerlo ya que tu también salvaste mi vida- comentó ahuyentando sus recuerdos y dedicándole una sonrisa genuina, más el castaño aún se percibía triste - ¿Qué pasa? – preguntó.
-Existen también no tan buenas noticias – compartió el joven con pesar - Tendré que regresar a Nueva York en tres días. Existen algunos acuerdos de confidencialidad que firmar y algunas reuniones con el resto de los dueños de la firma y otras partes interesadas en la investigación – le explicó.
La chica Tendo sintió una punzada de decepción al escuchar esto, no obstante sabía lo importante que era dicha investigación para su actual novio y lo entendía, así que lo que menos podía hacer era apoyarlo. Pero también sabía que debía ser justa con él y debía comunicarle su decisión de querer regresar a Nerima a terminar sus estudios y a hacerse cargo del Dojo, pero no creyó que ese fuera el mejor momento, además de que el tenerlo a él cerca de nuevo le hacían repensar si regresar sería la mejor decisión. De cualquier manera ella tendría que volver también en unos días a Chicago, así que ya tendría oportunidad de hablar del tema con su wasureppoi.
-Entiendo y no tienes por qué preocuparte. Yo también regresaré a Chicago dentro de unos días – trató de darle seguridad.
Pasaron varios minutos más hasta que la chica de cabellos medianos comentó que se sentía cansada y que se retiraría a dormir. Su invitado coincidió y juntos subieron a las habitaciones, él acompañándola hasta la habitación con el patito con su nombre. La chica se despidió de el dándole un beso en la mejilla derecha y deseándole buenas noches. Una vez adentro de su habitación esperó en la puerta hasta oír cómo el joven se alejaba y se introducía hasta la habitación de huéspedes. Entonces con mucho sigilo salió de su alcoba y se dirigió escaleras abajo hasta la habitación que era ahora de su hermana mayor y su esposo. Deslizó la puerta lentamente para evitar hacer el menor ruido posible. Una vez adentro se acercó a la cama sentándose en una orilla.
-Kasumi one chan – le habló en voz baja - ¿Tienes alguna noticia del Dr. Tofu? – preguntó preocupada.
-Ranma-kun está bien. Tofu aún quiere tenerlo bajo observación – compartió su hermana dejando a un lado el libro que estaba leyendo ya sentada en su cama.
La hermana menor quien había estado sosteniendo la respiración exhaló aliviada ante las noticias.
-¿Aún siguen los reporteros afuera de la clínica? – inquirió la menor.
-Al parecer sí. Es por eso que Tofú prefirió quedarse en la clínica. Mañana es lunes y tiene agendadas ya citas desde temprano – concluyó la mayor – Ranma-kun se pondrá bien Akane-chan – le dijo con una sonrisa y acercándose para tomar su mano.
-Lamento haber involucrado a tu esposo en esto one-chan – le dijo sincera su hermana menor agachando la cabeza – y lamento no haber sido sincera contigo desde un inicio. Yo…
-Akane-chan no tienes por que disculparte. Lo único que me interesa es que seas feliz – le dijo sonriente apretando su mano - Hace mucho que no te veía sonreír como hoy, cuando estabas con Shinnosuke-kun ¿sabes? Y eso me alegra mucho. Él parece un buen chico.
-Lo es. Él es un buen hombre – aseguró la menor con entusiasmo, sin embargo ese entusiasmo no alcanzaba a brillar en sus ojos y eso bien lo había notado su hermana mayor – Arigato Kasumi one-chan. Te dejo dormir. Que pases buena noche – concluyó la menor abrupta y se marchó de la habitación.
De vuelta en su cuarto, se metió a la cama inmediatamente con la intención de dormir, no obstante en su mente se seguían repitiendo escenas de los días anteriores y de la última conversación que tuvo con su ex-prometido. No entendía como las cosas pudieron cambiar tanto en solo unas horas y como la actitud del azabache había cambiado radicalmente, no obstante después de un largo rato su mente pareció agotarse de tanto pensar hasta que se quedó dormida.
Parte 3
-¡Por el futuro de la escuela de combate libre tenemos que hacer algo Saotome! – se escuchaba alterado y susurrando al teléfono al hombre de cabellos medianos y canosos. Ya eran más de la 1 de la madrugada de aquél día por lo que todo en aquella residencia se encontraba en silencio a no ser por su voz.
Del otro lado del auricular se escuchaba la voz de otro hombre mayor que respondía ante las demandas del dueño de la casa.
-¡Ya le he dicho que no podemos sentarnos a esperar y no hacer nada! ¡Si Akane-chan estuviera sola tal vez, pero ahora está con ese joven y todo parece ir muy en serio! – siguió insistiendo al teléfono.
-¡Si alguna vez realmente me estimó Saotome entonces tiene que ayudarme! – amenazó después de recibir alguna respuesta de parte de su interlocutor.
-¡Sí esa puede ser una buena estrategia! – levantó la voz entusiasmado. Al darse cuenta se tapó la boca con la mano libre – ¡Claro que no, su esposa no sabrá que fue su idea! Tranquilícese Saotome – lo regañó desde su lado, aunque sin perder el entusiasmo.
-Mañana temprano hablaré con Kasumi – aseguró el mayor entusiasmado – Muy bien Saotome, tenemos un plan, el último que puede salvar a la escuela Tendo – Saotome. Más vale que funcione o si no… mejor no pensemos en ello – y diciendo esto último colgó el teléfono sigilosamente y se dirigió a sus aposentos a esperar al amanecer para activar el plan ideado.
Parte 4
Ese lunes por la mañana el médico revisaba minucioso el avance de su paciente el artista Marcial más joven de Japón.
-Bueno Ranma, la inflamación interna va mejorando, pero aún necesitarás más tiempo para que tus huesos sanen. Ya puedes tratar de levantarte a caminar, con muletas claro está – comentó gustoso el doctor.
-Son muy buenas noticias, gracias por todo Dr. Tofu - agradeció una mujer de kimono dándole una reverencia. Era la madre de su paciente.
-No tiene nada que agradecer. Este es mi trabajo. Ahora la recuperación dependerá más que nada de que tú, Ranma, te cuides, reposes y sigas las indicaciones – le dijo directamente al joven que al parecer se encontraba absorto mirando a la ventana y a la actividad que se veía detrás de ella por parte de lo que parecían medios de comunicación.
-Lo haré, no debe preocuparse por ello. Me han sacado del torneo y estoy a punto de ser expulsado por lo que dudo que pueda volver a competir pronto- dijo el azabache con pesar.
Hubo un silencio incómodo por lo que el dueño del hospital y la madre del paciente de ese cuarto decidieron dejar la habitación. Entonces el agente de seguridad quien también se encontraba ahí desde muy temprano habló.
-El Sr. Miura me ha encargado prepararlo para su defensa en el tribunal del próximo miércoles Sr. Saotome. Se que sus ánimos no son los mejores pero es el mejor movimiento que podemos hacer después de lo acontecido – explicó amable el hombre de traje.
-¿Crees que funcione? – se limitó a preguntar el azabache sin apartar la mirada de la ventana.
-Desde mi punto de vista creo que tiene buenas posibilidades pues no sólo sería su declaración contra la de Andriy Kohut, sino también la de su testigo.
-¿Testigo? ¿A qué te refieres con ….? – preguntó cuando cayó en cuenta – ¡No! No involucraré más a Akane en esto. Esto ya es una pesadilla con los medios como para seguirles dando de que hablar – a su lado encima del buró se encontraban varios diarios de noticias en donde claramente se veían fotografías de él y personas conocidas en relación al encuentro "amistoso" con el contendiente de Ucrania que tuvo dos noches atrás.
-Pero Sr. Saotome, es la única oportunidad que tiene para poder evitar que le quiten su licencia. Si no me temo que… - sonó un Henry preocupado.
-Entonces esperemos que mi palabra sea suficiente – dijo rotundo el artista Marcial.
-*-*
Cuando el médico y la madre del artista marcial salieron de la habitación del joven, este la llevó unas puertas más allá de la habitación de su paciente para comentarle:
-Sra. Nodoka, hablé con mi suegro y creemos que lo mejor sería que usted y Ranma-kun se queden unos días en la casa de la familia Tendo. De esta manera podré estar atento a la salud de su hijo a la vez que pueden permanecer tranquilos fuera del alcance de los reporteros.
-Dr. Tofu, se lo agradezco mucho pero no se si sea lo mejor en este momento para mi hijo – le dijo afable y apenada la mujer - él está pasando malos momentos en relación a su carrera profesional y más aún me temo que las cosas puedan empeorar emocionalmente para él con respecto a Akane-chan y su relación con ese chico de Chicago.
-Lo entiendo, pero eso es algo que está fuera de nuestro alcance Sra. Saotome. Mi interés es meramente en la salud de su hijo. Y creo que Akane-chan también sabría que es la mejor decisión para la salud de Ranma. Ella ha madurado mucho en estos años fuera de Nerima - aseveró el hombre de anteojos con absoluta seguridad.
-En ese caso hablaré con él – soltó un suspiro la señora de kimono no tan convencida.
Parte 5
Esa misma mañana en casa de la familia Tendo, el patriarca de la casa se encontraba sentado en la estancia principal farfullando por lo bajo mientras veía el periódico. En uno de los titulares de la sección deportiva se encontraban fotografías del encuentro explosivo que había tenido noches atrás su excuñado con el contendiente ucraniano y algunas otras fotografías del menor de sus retoños captadas en la ceremonia del torneo y otra afuera de la clínica de su yerno, con este joven que se proclamaba ahora como el novio de la misma. La historia hablaba sobre lo acontecido en la pelea de exhibición, entre teorías acerca de qué relación tenia su hija menor con el artista y también con el proveniente de Ryugenzawa, así como cuales eran las decisiones que estaba por tomar el comité de la MMA con respecto a las carreras de ambos contendientes.
Tras varios minutos, llegaron a la estancia las hijas del hombre de cabellos largos y canosos pues las había mandado llamar, como hacía cuando tenia que comunicarles algo importante.
La menor no pudo evitar recordar una ocasión anterior muy similar hace aproximadamente 7 años cuando su padre les anunció sobre la visita de su mejor amigo desde China y les notificó sobre el compromiso que alguna de ellas debía formar con el heredero de este, pero de pronto su atención se desvió al periódico que su padre acababa de bajar pues pudo distinguir claramente en las fotografías de quienes se trataba.
Sin pedir permiso tomó el diario entre sus manos para leerlo.
-Vaya vaya hermanita. Al parecer ya eres famosa, mira que salir en los titulares no es tarea sencilla. – dijo mordaz su hermana de en medio – Y no solo tú sino también nuestro nuevo cuñadito.
-Esto no es gracioso Nabiki – rebatió la menor sin dejar de leer lo que decía el periódico – frases como "Ex pareja de la adolescencia" y "preparatoria Furinkan" llamaban severamente su atención pues eso significaba que habían estado investigando más a fondo y que recordara ella no mencionó palabra alguna ante ningún medio de comunicación en el torneo del sábado pasado.
-Bueno Otousan qué es lo que necesitas decirnos- soltó la mediana pues no le convenía azuzar a su hermana menor en ese momento. Además, sabía que el estar ahí reunidos era porque algo diferente o importante iba a suceder.
-Familia, tengo que comunicarles que su tía Nodoka y Ranma-kun pasarán unos días con nosotros hasta que Ranma-kun se recupere – anunció el señor de bigote a los presentes en la mesa con un poco de nerviosismo en la voz y mirando a su hija mayor a modo de soporte pues ella ya conocía esta decisión al ser su esposo quién estuvo de acuerdo con la propuesta.
-Bueno, a mi me parece bien. En realidad, tendré que volver al trabajo en unos días, por lo que no veo mayor inconveniente en tener a nuestro ex-cuñado de nuevo con nosotros – dijo la castaña casi como si estuviera disfrutando de esa situación.
La menor de sus hijas sin embargo no comentó nada, lo cual era curioso porque años anteriores hubiera sido la primera que respingara.
-Akane-chan ¿estás bien? – preguntó la hermana mayor preocupada por la actitud de la menor ante la noticia – sabemos que esto puede resultar incómodo para ti y para Shinnosuke-kun, pero creemos que por ahora es lo más apropiado para Ranma-kun y para Tofu ya que así puede seguir al pendiente de su recuperación – explicó.
-Sólo serán unos días – comentó el patriarca tratando de sonar seguro e imponente- sólo hasta que se recuperen y la prensa pierda el rastro de donde está alojado Ranma-kun.
-Bueno de eso no estaría tan segura – interrumpió la mediana – ya que si pudieron averiguar dónde estaba siendo atendido mi ex cuñadito, seguro averiguarán que se está alojando con su ex prometida.
Esta aseveración hizo que la integrante más joven de la casa se diera cuenta de algo, volteando a ver a su hermana con incredulidad. No entendía de qué iba su juego pero no se dejaría afectar por eso. Ella estaba segura de sus sentimientos y de sus decisiones hasta ahora, por lo que si querían traer de vuelta a vivir al mismo techo al que alguna vez fuera su prometido y el muchacho más importante de su vida, ella no lo impediría y no les daría el gusto.
-Si lo han decidido así, en ese caso no tengo mucho que decir – dijo finalmente calmada pero evidentemente molesta.
-Bueno pues entonces está decidido – dijo el mayor aliviado y con mayor entusiasmo del apropiado. Dándose cuenta de esto, se levantó comentando que iría a barrer la calle como acostumbraba en lo que Kasumi preparaba el desayuno.
La hermana de en medio también se levantó dispuesta a abandonar la estancia para regresar a su cuarto. La menor la siguió a los pocos segundos alcanzándola en el pasillo.
-¡Nabiki! ¡Nabiki espera! – alzó la voz detrás de ella.
-¡Nabiki! ¡¿Cómo pudiste decirle a la prensa acerca del paradero de Ranma?! ¡¿Cómo se te ocurre?! – le reclamó por lo que acababa de descubrir.
-No veo por qué el problema. Tenía que recuperar de alguna manera el dinero perdido en los zapatos que perdiste y el bolso que arruinaste. No eran baratos ¿sabes? – respondió cínica sin dejar de caminar en dirección hacia su alcoba.
-¡Pero no de esa manera! ¿Sólo por unos zapatos y un bolso? – preguntó incrédula la menor. Sabía que su hermana tenía un marco ético muy diferente al suyo en cuanto a dinero y beneficios económicos se tratara.
-¡Ay vamos Akane! Puedo apostar que tu vida en Chicago era bastante aburrida. ¡Relájate! Esto es solo un poco de entretenimiento y no te caería nada mal – le dijo socarrona.
-Lo dices porque tu cara no está en todos los periódicos y noticieros – reclamó dolida la menor tomándola del brazo para que se detuviera.
-Eso es algo que tú sola te buscaste – se detuvo encarándola con cierta impaciencia - Recuerda bien que yo te dije que tuvieras mucho cuidado de pensar con esto – y con un dedo índice tocó a la altura del corazón de su hermana menor – Además esta no es la primera vez que tendremos en este techo a dos hombres debatiéndose por ti Akane, así que, yo que tú, reevaluaría mejor las cosas y tomaría una decisión ya, si no quieres complicar aún más las cosas – y dicho esto, la mediana se dio media vuelta y se encerró en su habitación, dejando a una Akane furiosa, sentida y temerosa por lo que vendría a continuación.
En ese momento de la alcoba de visitantes, salió un hombre alto de coleta castaña, pues se había percatado de la discusión que acababan de entablar las hermanas Tendo.
-¿Estás bien Akane? – preguntó preocupado al ver el rostro desencajado de la chica de la que estaba enamorado. Ella le respondió asintiendo con la cabeza.
-Shinnosuke, tenemos que hablar – le habló con voz queda y resignada.
Parte 6
Cerca de la hora de la puesta de sol, un auto de apariencia común y destartalada se estacionó afuera del portón de la residencia de los Tendo. La calle se encontraba vacía como lo habían planeado.
Un hombre de fisonomía extranjera salió del auto y abrió la puerta trasera, acercándole un par de muletas al viajero del mismo. Del otro lado del auto una mujer de kimono salía también del auto y abría quedamente el portón de la residencia para no alertar a los perros de los patios vecinos. Con lentitud un joven de cabellos lacios y negros sin recoger, caminaba apoyado en las muletas por el patio interior de la residencia, seguido del extranjero de traje quien cargaba una ligera especie de maleta.
Afuera de la entrada principal, ya los estaban esperando el dueño de la casa y su hija mayor. Dentro del pasillo, frente a la entrada se encontraba la integrante menor de la familia y a su lado su invitado de Chicago.
Cuando el muchacho de muletas se aproximó al recibidor, alzó la mirada capturado por unos ojos color avellana que lo miraban a lo lejos. Su corazón retumbó involuntario, como siempre, sin embargo, al darse cuenta de quién acompañaba a la chica, su expresión se tornó huraña y desafiante, a pesar de su estado convaleciente.
-Soun, te agradezco enormemente tu hospitalidad para permitirnos quedarnos aquí unos días. La prensa afuera del hospital cada día era más insistente y el Dr. Tofu no podía atender apropiadamente a sus pacientes – agradeció la esposa de su mejor amigo.
-No hay nada que agradecer si ustedes son parte de la familia – dijo alegre recalcando esta última palabra intencionalmente - Ranma-kun, me alegro verte mejor – le dijo a su ex yerno dándole una suave palmada en el hombro, quién correspondió con un gracias – Kasumi ha preparado una habitación para ustedes. Por favor pasen, pónganse cómodos – los alentó el patriarca señalando con un ademán el camino hacia el interior de su casa.
-Por favor, vengan conmigo – los invitó Kasumi.
La señora de kimono y su hijo a menor velocidad por su aún debilitado estado, siguieron el camino marcado por la hija mayor de los Tendo. Cuando la Sra. Saotome pasó frente a la menor y su actual novio, los saludó educadamente y siguió su camino. Entonces el invitado de Chicago salió al encuentro del hombre de traje para tomar la maleta que este cargaba, para ayudar en algo, cruzándose con el azabache, pero ninguno de los dos pronunció palabra alguna.
Así mismo cuando el joven de muletas pasó a lado de la mujer que robaba su aliento, solo se limitó a saludarla formalmente pronunciando su nombre en voz alta y se siguió de tajo. Para la sorpresa de la joven de cabellos azulados, esa indiferencia dolía más de lo que estaba dispuesta a admitir. Entonces el llamado del agente de seguridad llamó su atención.
-Señorita Akane, ¿podría regalarme unos minutos por favor? – preguntó amable.
La chica asintió calzándose sus zapatos para salir al encuentro del hombre. Su acompañante la miró en señal de saber si quería que se quedara con ella, pero esta le comentó en voz baja que estaría bien. Entonces el joven apretó su mano con la de ella y se introdujo en la residencia con la pequeña maleta.
- ¿Le gustaría pasar? – lo invitó educadamente la menor.
-No es necesario, pero le agradezco – le dijo con una sonrisa y pequeña reverencia – sólo quería agradecerle de parte del señor Miura por lo que está haciendo por el joven Saotome al recibirlo en su hogar y sobre todo para aceptar acudir a la audiencia de mañana como su testigo.
Al decir esto la chica abrió mucho los ojos confundida y dispuesta a preguntar a qué se refería, pero el extranjero no la dejó hablar.
-Las cosas en el consejo no pintan nada bien para el Sr. Saotome y sin su testimonio, me temo que sería el fin de su prometedora carrera. Lo que hizo en el torneo de exhibición estuvo muy mal, eso no se puede debatir, por eso es necesario contar con su testimonio para aclarar que el otro contrincante fue también el causante de la reacción del joven Saotome al amenazar con violar su seguridad – le dijo refiriéndose con esto último a ella - En fin, gracias por apoyar a Saotome con esto. No cabe duda de que usted es una persona muy importante para él y sobre todo es una buena amiga – y diciendo esto sin más le ofreció una reverencia y se marchó de la residencia hacia el auto deteriorado en el que habían llegado. En su rostro se dibujaba una ligera sonrisa de triunfo. Estimaba mucho a aquél joven pero sabía que a veces podía resultar muy terco.
La hija menor de Sounse quedó parada en el mismo lugar tratando de entender lo que le había contado aquél hombre. Definitivamente tendría que hablar con el artista marcial para averiguar de qué se trataba todo eso, aunque tenía el presentimiento de que esto complicaría un poco más las cosas.
En la misma residencia, el muchacho de ojos rasgados se dirigió a la habitación donde se hospedarían los Saotome en los siguientes días. Al entrar únicamente se encontraba el artista marcial revisando los vendajes de sus puños.
-Lamento lo de tu expulsión del torneo final – le dijo el castaño en un tono neutro dejando la maleta en el piso.
-No tanto como yo lamento verte aquí de nuevo – contestó el azabache con desaire siguiendo con su vendaje.
El castaño sonrió ante esta respuesta. Ambos se quedaron en silencio.
- Y entonces, ¿qué es lo que quieres? – preguntó el chico de cabellos lacios con inflexión intratable.
-Dejarte las cosas claras – respondió el aludido con firmeza.
-Para mi las cosas son muy claras así que no me interesa lo que tengas que decir – rebatió el azabache tratando de sonar desinteresado.
-Akane es mi novia ahora. He estado enamorado de ella desde que vino a mí en Ryugenzawa. Así es, jamás he negado ni me he avergonzado de mis sentimientos hacia ella – reiteró al ver que el otro joven hacía una mueca de desagrado ante su declaración de amor.
-Hasta donde recuerdo ella sólo fue a Ryugenzawa a cazar monstruos – recalcó el azabache con desdén pues aún le causaba desagrado algunos recuerdos de aquel viaje.
-En realidad eso es lo que menos importa ahora pues ella y yo hemos estado juntos desde su llegada a Chicago. Akane me contó que ustedes rompieron su compromiso mucho antes de eso – le dijo contundente al ver que el artista marcial lo miraba receloso.
-El que hayamos roto el compromiso en nada ha cambiado las cosas entre Akane y yo– contradijo el azabache con ese dejo de suficiencia que lo caracterizaba y que solía aplicar cuando se sentía amenazado.
-Te equivocas Ranma. Akane ya te ha olvidado. Y si he venido aquí es sólo para aclararte que nuestra relación es seria y para exigirte que la respetes y que respetes lo que Akane siente por mí.
Escuchar esto de su mayor enemigo hizo que le hirviera la sangre por dentro. Tuvo que hacer mucho uso de su voluntad para evitar lanzársele a la yugular al tipo que le estaba diciendo que la mujer de su vida había dejado de ser suya. Eso jamás lo admitiría, al menos no hasta dar batalla, y no estaba dispuesto a ser derrotado en esta que era la mayor batalla de todas.
-Si estuvieras seguro de lo que Akane siente por ti, no estarías hablando conmigo de ello – tanteó el artista con suficiencia. El castaño se quedó en silencio justo como lo intuía, así que remató desafiante – Y para que te quede claro también, no tengo intenciones de alejarme de Akane, así que la única manera en la que me apartaré de ella es sólo si me lo pide.
Fueron solo unos segundos más en los que ambos se miraron desafiantes aceptando el reto que tenían enfrente.
-Nuestra conversación ha terminado – concluyó el azabache indicándola con la mirada que era hora de retirarse.
El hombre de ojos rasgados salió de la habitación sin hacer ningún otro comentario, pero se encontraba evidentemente molesto.
Cuando llegó al pasillo que daba a las escaleras que conducían al primer piso, la hermana mediana de su novia, lo estaba esperando.
- Cuñadito…
- ¿Qué necesitas Nabiki? – contestó con una voz más esquiva de lo que quería sonar.
- Es evidente que no la estás pasando bien – comentó la mujer con sarcasmo.
- Discúlpame, no fue mi intención contestarte de esa manera – le dijo reparando en su actitud - ¿En qué puedo ayudarte?
- Más bien, yo soy la que vengo a ofrecerte mis servicios, otra vez – comentó la castaña con parsimonia.
- ¿A qué te refieres?
- A que tu futuro con mi hermana ahora pende de un hilo, así que, si no quieres perderla para siempre, tienes que tomar acciones más contundentes cuñadito, y en eso, yo puedo ayudarte – le dijo guiñándole un ojo.
Parte 7
Horas más tarde...
-Ring… ring…
-Casa de la familia Tendo… ¿diga? – se escuchó la voz de una muchacha en la línea.
- ¿Akane-chan? ¡Qué bueno que contestas, justo quería hablar contigo! – dijo la voz de su sensei.
- Claro Dr. Tofu, ¿qué necesita?
-Estoy un poco apurado aquí en la clínica y llegaré más tarde de lo habitual, por lo que quería pedir tu ayuda para revisar a Ranma y cambiar sus vendajes – solicitó el hombre de anteojos - ¿Akane-chan, estás ahí? – preguntó al no recibir respuesta de su interlocutora.
-Si sí, aquí estoy. Claro, yo lo puedo hacer sin problema – comentó la joven algo alterada..
-Excelente, muchas gracias, Akane-chan. Nos vemos más tarde – agradeció el varón y cortó la llamada.
Esto no estaba dentro de los planes de la chica, pero antes que cualquier cosa, ella era una profesional de la salud y el cuidado de los pacientes era su vocación, así que sin pensarlo mucho, fue por los aditamentos necesarios y se dirigió a la habitación del joven en cuestión.
Al irse acercando a la alcoba, una sensación incómoda se plantó en su estómago, y frio sudor comenzó a sentirse en sus manos.
-Tranquila – se dijo a si misma antes de tocar y deslizar la puerta de la recámara y tomó una respiración profunda.
-Akane... – dijo el joven sorprendido cuando la vio en el umbral.
La chica ingresó a la habitación cerrando la puerta. Esta se encontraba alumbrada muy tenuemente por una lamparita de noche que se encontraba en una pequeña mesita en una de las esquinas.
-El Dr. Tofu llamó para avisar que llegará tarde por lo que me pidió que revisara tus vendajes – mencionó a modo de explicación.
El chico asintió en silencio. Desde la discusión que tuvieron en el hospital no había vuelto a hablar con ella. La extrañaba y mucho. Añoraba estar cerca de ella, por lo que rememorando la conversación que acababa de tener con el mayor de sus rivales, tenía que aprovechar la situación lo mejor posible.
Cuidadosamente la menuda mujer se dirigió hasta donde se encontraba el azabache, sentándose enfrente de él, como había hecho muchas otras veces en el pasado cada vez que el chico se lastimaba y ella se ofrecía a curarlo. Se sentía nerviosa y aún un poco molesta, pues la última vez que habló con el joven él la insultó como de costumbre.
El chico la miraba atentamente sin decir nada, lo cual incrementaba la mezcla de sentimientos y nerviosismo en la joven.
Tratando de mostrar seguridad y compostura, la mujer sacó su estetoscopio del maletín que llevaba. Colocó las ojivas en sus oídos y dirigió la campana hacia el pecho del joven para escuchar su corazón. Contó mentalmente los latidos. El ritmo del chico estaba un poco acelerado pero era de esperarse por los medicamentos y porque su cuerpo estaba trabajando en recuperarse. No obstante, para él, la simple cercanía de aquella chica le hacia padecer taquicardia.
-Tu corazón se escucha algo acelerado, pero es normal por los medicamentos que te suministramos – comentó ella. Él sólo la miró en respuesta.
Con torpeza la joven médica tomó el oftalmoscopio y lo dirigió a los ojos de su paciente. Primero su ojo derecho el cual dilató perfecto y después al ojo izquierdo que recién comenzaba a abrirse del golpe que había recibido. Mirar esas pupilas tan cerca la hicieron tragar saliva.
-El derrame ya está cediendo. Esas son muy buenas noticias – le dijo retirando el aparato del rostro del chico y guardándolo en su maletín sonrojada. El chico igual sólo asintió con la cabeza sin pronunciar palabra.
Posteriormente colocó un termómetro en sus labios y para evitar el contacto visual con el joven, se quedó mirando su reloj para contar el tiempo. Al sonar un pitido lo retiró de la boca del joven y lo miró.
-Tampoco tienes temperatura. Eso significa que no hay ningún peligro de infección- le explicó pacientemente. Aún no recibió comentario del azabache.
-¿Podrías quitarte la sudadera? – preguntó nerviosa- Tengo que revisar tus costillas y tu hombro – se justificó.
El azabache no pudo evitar sonreír de medio lado y sin poder evitarlo, hizo un comentario bromista.
-Pensé que no me lo pedirías.
-¡¡¿Estás loco?!! – alzó la voz sulfurosa evidentemente molesta. El joven no pudo evitar soltar una carcajada lo cual le profirió un dolor intenso en las costillas.
- ¡Tranquila, era sólo una broma! – le dijo entre risas – ¡Auch! Aún duele …– se quejó divertido tocándose las costillas.
Al escucharlo, el corazón de la muchacha se entibió, dándose cuenta para su pesar, de lo mucho que extrañaba y le gustaba esa risa, no obstante, trató de disimularlo.
Entonces el joven procedió a quitarse la sudadera del hombro que no tenía luxado, pero le estaba costando bastante trabajo sacársela de la cabeza sin ayuda.
Al ver como batallaba, la chica se acercó aún más a él para ayudarlo. Con cuidado le sacó la sudadera de la cabeza, quedando su rostro muy cerca del de él. Sus cabellos despeinados lo hacían ver atractivo e inocente. Fueron unos segundos en los que se quedaron mirándose uno al otro nuevamente perdidos en ese vaivén de emociones y sentimientos que experimentaban al estar juntos.
La joven rompió el hechizo, dejando la sudadera en el suelo y colocándose a su lado para comenzar a quitarle el vendaje del hombro derecho con cuidado. Posteriormente comenzó a remover las vendas del torso, teniendo mucho cuidado de no rozar sus dedos con la piel de aquel muchacho.
Muchas veces en el pasado, había visto su torso desnudo, pero por alguna razón ahora era diferente. Conforme iba pasando las vendas alrededor de su torso, se sentía cada vez más nerviosa y una sensación en su estómago y bajo vientre se instaló incesante. Le gustaba lo que veía, más de lo que podía admitir. Con la respiración entre cortada, continuó con su trabajo aparentando la mayor de las concentraciones, pero sus dedos se volvieron torpes y a cada cuanto rozaban la piel del joven.
Este mismo, como un cazador ante su presa, se quedó completamente inmóvil disfrutando de la cercanía de la chica, expectante y anhelante con cada roce del que por accidente era sujeto. Podía notar que la joven aguantaba la respiración sin darse cuenta y también podía percibir sus manos frías y sudorosas, lo cual le indicaban que ella también se sentía afectada por su proximidad. Eso le dio nuevas esperanzas, pues eso significaba que aún podía dar batalla.
Cuando terminó de retirar las vendas y comenzó a revisar los golpes y moretones del cuerpo del azabache, la chica pudo notar algo extraño nuevamente en el tatuaje de la espalda del joven. Seguía sintiéndose muy caliente, pero el dibujo parecía difuminado a como ella lo recordaba hace apenas unos días atrás. Parecía como si el dragón estuviera moviéndose de posición, lo cual era imposible al ser un tatuaje, pues una postura diferente.
Curiosa no pudo evitar acercar sus dedos a este y suavemente acarició la piel del dragón, el cual resplandeció unas décimas de segundo y se movió casi imperceptible en la piel del chico. Y nuevamente como sucedió días atrás, de pronto sintió una corriente eléctrica que la hizo separar la mano de inmediato pero su muñeca fue tomada por el brazo izquierdo libre del joven, quien en un movimiento ágil, pasó por detrás de su espalda.
-Por favor no lo hagas – habló con voz ronca el artista marcial y mirándola de reojo. La chica se sintió pillada por lo que se ruborizó inmediatamente.
-Lo lamento – pidió disculpas – no quería lastimarte – dijo en voz queda.
-No es eso… es sólo que… tus manos, el roce de tus dedos… - tragó saliva - … me es muy difícil controlarme.
Ante esta declaración el corazón de la muchacha se aceleró aún más. ¿Es que él también estaba sufriendo lo mismo que ella con su cercanía?
-¿Algún día me contarás la historia de este tatuaje? – preguntó afligida.
-Es evidente que perdí esa oportunidad hace mucho tiempo- contestó con pesar apretando suavemente su agarre pues quería transmitirle a aquella chica lo que sentía en esos momentos… angustia… desesperación… amor… la atmósfera del lugar de pronto se convirtió en la misma que habían experimentado juntos escondidos en un closet hace algunos años atrás en esa mismo lugar.
Asustada por la intensidad de sus emociones y con el corazón desbocado, ella bajó su muñeca separándola del agarre del joven. Entonces se colocó a su lado para comenzar a revisar sus costillas. Ambos permanecieron en silencio. Todo parecía indicar que estaba mejorando. Los moretones poco a poco comenzaban a difuminarse. Cogió nuevas vendas y comenzó a vendarlo de nuevo.
-Henry me habló de mi testificación en la audiencia de mañana – soltó tomando valor para hablar del tema - ¿por qué no me lo habías dicho? – preguntó algo molesta. El joven murmulló algunos insultos al susodicho por lo bajo.
-No es que hayamos tenido ocasiones para conversarlo – contestó el joven irritado – además, no quiero involucrarte más en esto – dijo contundente.
-Lo que te haya dicho ese sujeto tuvo que haber sido bastante grave para arriesgarte a darle su merecido en plena exhibición. Lo entiendo. Pero eso esta a punto de arruinar tu carrera. Si hay algo en lo que pueda ayudarte quisiera hacerlo – le dijo la chica terminando el vendaje con manos hábiles – Además, ese tipo merece una lección.
-¿Te lastimó? – pregunto el azabache tomándola suavemente de la muñeca – Vi los videos del Budokkan – argumentó como explicación – lamento no haber estado ahí para protegerte – bajó la mirada avergonzado.
-¿Te olvidas que yo también soy una artista marcial y que se defenderme? – contestó ella impetuosa.
-Claro que no… pero fui yo quien te puso en peligro, una vez más - dijo con pesar – Es por eso que no quiero que vayas a la audiencia. Kohut es un tipo peligroso y no soportaría que volviera a insultarte o sobrepasarse contigo. Simplemente sería su fin – dijo el azabache con furia y seguridad sin soltar su muñeca.
La peli azul lo miró con una mezcla de incredulidad, ternura e impaciencia. A pesar de los años ahí estaba nuevamente ese chico frente a ella tratando de justificar su orgullo y defendiendo su territorio, sin embargo era un territorio que ya no era suyo por reclamar. ¿O sí?
-¿Akane? – alzó la mirada el azabache encontrándose con esos ojos que tanto había recreado dormido y despierto en los años que permaneció lejos de ellos. No podía perder más tiempo. Tenía que actuar rápido si no quería perderla para siempre. Tomando el valor que le había faltado todos esos años atrás dirigió la mano de ella a su pecho semidesnudo.
-¿Lo sientes? – le preguntó con ojos flameantes refiriéndose a los latidos de su corazón fuertes y acelerados.
Sin esperarlo, la puerta de su habitación se deslizó abruptamente revelando a un muchacho alto con una pequeña coleta.
¿Akane? – la llamó el castaño.
La chica removió su mano del pecho de su exprometido abruptamente. Recogió todas las cosas que había ocupado colocándolas dentro del maletín y se dirigió hacia el joven que la llamaba.
-Akane – la llamó el azabache. La chica volvió a verlo evidentemente afectada por todo lo sucedido - Gracias por acompañarme mañana a la audiencia – le dijo con un tono revelador, alegre y desafiante.
La chica asintió con la cabeza y salió de la habitación seguida del castaño quien dirigió una última mirada irascible al huésped de aquella habitación.
Continuará…
Notas de autor:
¡Hola a todas y todos de nuevo!
Espero se encuentren muy bien. Traté de actualizar lo más pronto posible pero las semanas se van como agua ¿no lo sienten así? XD
Aquí les dejo otro capítulo de esta historia. Necesitaba escribir este capitulo para darle forma a los capítulos que siguen así que no se desesperen que ya vienen los mejores.
Muchas gracias a todos los que siguen leyendo este fic y que han sido muy pacientes con una servidora.
Les mando un abrazo y cuídense mucho.
AS DE GREY
