Disclaimer applied.


Demashitaa: Kasai.


Advertencia: Esta es la continuación de una de mis historias Demashitaa: No Hai. Creo que no es necesario leer la historia anterior, para entender esta, pero sería mejor que así fuera.

Aclaraciones para los que no han leído No Hai:

Identidades secretas de los chicos: Brick: Makoto Him Butch: Koiji Him, Boomer: Hotaru Him

Taiga fue el villano principal de mi fic anterior y Ken Kimura, el actual villano, es su hijo (Abos fueron creados por mí, por lo tanto no son canónicos, pero son la base de mi universo)

Resumen de los capítulos anteriores: Después de los sueños que Brick y Blossom, los chicos deciden viajar a conocer a Mina, quien les da una profecía. Al principio se muestran escépticos, pero terminan por darle el favor de la duda. Boomer y Bubbles por fin comienzan su noviazgo. Al regresar al laboratorio, los chicos descubren que el lugar al que tienen que ir es el triángulo de las bermudas y emprenden su misión allá, antes de Ken se recupere.

El lugar de donde nadie encuentra retorno


Taiga sonrió. El plan iba de maravilla. Muy pronto podrían comenzar con la tercera fase de su plan: Infiltración. Había logrado sembrar el suficiente odio en los corazones de los tres hermanos, y había creado almas despiadadas, sin compasión. Eran pequeños diamantes en bruto, solo necesitaban ser pulidos.

Ahora, cuando llegara el momento, no dudarían en matarlas. Después el los mataría a ellos, o tal vez los conservara como su guardia personal, ya lo pensaría después.

Sonrió, suspirando. Sin embargo, pronto su semblante cambió, recordando las palabras de aquella mujer que una vez había dado una palabra profética para su vida.

"Tus mismas decisiones serán lo que caben tu tumba. Es un arma de doble filo lo que están haciendo. Es verdad que ellos fueron creados para odiarlas y competir con ellas, pero, eso mismo es lo que los ata a esas tres chicas. Si se las arrebatas les estarás quitando su sentido de vivir-

Ellos no me interesan.

Y ese ― continuó, ignorando la intromisión. ― Es el mismo fallo de tu plan. Lo que crees que es una fortaleza, es una debilidad. Ellos son contrapartes. Son parte el uno del otro. Están conectados incluso a niveles que nosotros no podemos entender. Si los haces parte de la vida de esas chicas… las consecuencias abatirán no sólo a ti. Sino al mundo entero. Es por eso que estoy aquí"

Taiga abrió los ojos. Aún recordaba cómo era que había conocido a esa mujer: Chiyo Nozaki. Ella misma había llegado a él por su propio pie, alegando que era heredera de una raza casi extinta, con dones especiales que solo unas pocas dinastías heredaban. Dicho don consistía en ver el futuro y según las palabras de esa mujer, debido a este mismo se sentía con la obligación de prevenir al mundo cuando era necesario.

Sin embargo, él se mantenía escéptico. Nadie daba nada sin recibir algo a cambio y su historia de "ayudarle a corregir sus errores para salvar al mundo" le parecía una historia llena de falsedad. Desconocía que era lo que quería de él, pero la había despachado sin mucho tacto.

Él era indestructible.


Viajaban dentro de la nave que el profesor había diseñado para ellos en silencio, cada quien en su mundo. Habían regresado al laboratorio pocos minutos después por aquella cosa para evitar cualquier inestabilidad emocional de Miyako al cruzar el océano, y para no desperdiciar sus fuerzas. Desconocían a que se enfrentarían al llegar.

Rodeado de ese silencio, Brick sintió dentro de sí una sensación de deja vú al verse envuelto en todo eso. Aún tenía muy presente todos y cada uno de los hechos de dos años atrás, cuando vivían con Taiga en ese enorme edificio abandonado.

En ese momento sus hermanos habían corrido peligro de muerte miles de veces. Las chicas también. Casi había olvidado esa sensación de temor ante la posibilidad de perder a alguien de su equipo.

Intentando alejar sus pensamientos de aquel hecho, llevó su mente a horas atrás, cuando el profesor le había llamado a su oficina principal una vez que Blossom había ido a dar las siguientes órdenes al grupo.

Muchos creen que no hay nada ahí, que solo es un espacio de océano turbulento. ―había dicho el hombre frente a su computador. ―Pero no es así. De ninguna manera Ken y su lacaya podrían estar ahí sí solo fuera mar abierto.

Brick le miró curioso.

¿Qué quiere decir?

Hay una pequeña isla, que por alguna razón que desconozco, nadie ha descubierto. O tal vez simplemente nadie ha logrado llegar ahí y salir con vida. Pocos saben de su ubicación, pero ha sido fácil para nosotros encontrarla gracias a los rayos Z del lugar. Por alguna razón, ese lugar emana la misma especie de sensación térmica y química que los rayos Z. En fin. ―Dijo, notando que se había perdido del punto. ―Te llame para mostrarte que es ahí a donde deben ir. ―Indicó un pequeño círculo donde se posaban los dos puntitos negros, Ken y su secuaz, respectivamente. ―Son, de hecho, justamente las coordenadas que Butch ha traído hace un momento.

Brick observó el mapa digital y asintió.

Tengan mucho cuidado. No sé cómo Ken ha logrado conseguir el equipo, los medios, todo. Pero me imagino que, si logró aquello, debe tener a isla cubierta. No sabemos cuánto tiempo ha permanecido ahí, ya que antes Peach no podía registrarlo. Recuerda que no estaba infectado con rayos Z.

El hombre se levantó y posó una mano sobre la cabeza de Brick. Un acto meramente paternal que en ocasiones mostraba hacia los tres Rowdys.

Cuida de ellos Brick, pero no te sientas responsable ni culpable por lo que se aproxima. No cargues con culpas que no te tocan.

Brick algo pensativo ante las palabras del hombre parpadeó, mirándole. Y antes de que pudiera decir cualquier otra cosa, Blossom llegó al lugar, interrumpiéndoles.

― ¿Tenemos algún plan? ―Salió de sus pensamientos gracias a la voz de la rosa. Sus ojos le miraban con curiosidad y preocupación.

― Llegar a las coordenadas de Butch.

Blossom le miró mal.

―Eso lo sé. ―Él siguió mirando al frente mientras dirigía la nave con Blossom de copiloto. Los demás iban sumidos en sus pensamientos en los lugares de atrás.

―Normalmente tú eres la de los planes. ―Recordó él. Ella puso su mirada al frente.

―Lo único que puedo pensar es registrar el perímetro, buscar un lugar donde pasar desapercibidos, buscar la guarida de Ken… y estaría bien, pero, desconocemos el terreno. Desconocemos el equipo de Ken. Desconocemos si tiene la isla rodeada.

―Lo sabremos una vez que lleguemos.

―Podríamos ser atacados al llegar.

―Atacaremos de vuelta. ―El desvió la vista del frente para ver la mirada frustrada de su acompañante. Se permitió sonreír, aunque todo pareciera estar yéndose a pique. Volvió su vista al frente. ―Sé que tú eres doña "un plan para todo" y te encanta tener todo controlado, pero, a veces las cosas son así, Bloss. Después de seis años deberías saberlo.

Suspiró con nerviosismo. El resto del camino lo pasaron en silencio hasta que Brick llamó a todos para anunciar que estaban llegando al destino.


Himeko cambiaba el suero de Ken pensativa. El pelinegro estaba dormido, por lo que el bunker estaba en completa paz, aunque, a decir verdad, esa paz no la tranquilizaba precisamente. El chico llevaba los últimos dos días, desde el encuentro con Boomer, moribundo, debilitado. Y su cuerpo aún no se acostumbraba a los rayos Z.

Ella aún estaba aprendiendo de todo ese mundo. Aprendiendo a controlar el poder de sus propios rayos Z, a atender a Ken después de una intervención científica a ayudarlo en el proceso. A hacerse a la idea de que las PowerPuff Girls Z eran Momoko, Miyako y Kaoru. De que los RowdyRuff Boys eran Makoto, Hotaru y Koiji.

A esa nueva vida, que, aunque pareciera llena de oscuridad, le mostraba más calidez y más luz que la suya propia, de la cual, había huido. Era verdad que sus padres habían hecho de todo para complacer sus berrinches y la poca atención y cariño que le brindaban en comparación de su hermana, pero los regalos y el dinero no llenaban el vacío que ella sentía.

Con Ken, la aceptación y el lugar tan importante que le había brindado en sus planes, se sentía acogida en el lugar. Era algo duro y frío, pero no le importaba. Ella tenía bastante dinero para vivir lejos de casa y llena de lujos e incluso, comenzar a invertir en sus propios proyectos, como los de Ken.

Tiró a la basura la bolsa del suero anterior y algunos algodones para dirigirse a la salida de la habitación del chico. El sonido de una alarma en el salón de vigilancia la alertó.

Corrió rápido, curiosa, preguntándose qué cosa podría haber pasado. Tal vez un ave se había comido alguna de las cámaras o algo.

Pero lo que encontró no le agradó.

Tambaleante, una enorme nave aterrizaba en la orilla de la playa.


Estaba sorprendido de que hubieran aterrizado en una sola pieza. Al acercarse cada vez más al lugar, ráfagas de viento golpearon la nave, que mientras más se adentraban, más fuertes se volvían y que tras varios minutos de luchar a contraviento, provocaron que la nave comenzara a hacer ruidos extraños. Miyako había comenzado a hiperventilar, temerosa de que maggie no soportara los vientos y cayera al agua sin ningún remedio.

Algunos rayos cruzaron detrás de ellos. La lluvia comenzó a agolparse en los vidrios provocando que él no viera por donde iban. El GPS chillaba frenético que habían llegado a su destino y que era recomendable no aterrizar y encontrar una ruta segura. Era algo frustrante que ninguno de sus poderes hubiera servido realmente en ese momento.

Al final habían aterrizado después de haber girado en el aire bruscamente.

La primera en salir disparada a la arena, fue Buttercup. Poco le importó que estuviera lloviendo a cantaros a fuera. Poco a poco fueron salieron de maggie, para tomar un respiro. Miyako parecía estar sumamente agradecida de estar parada sobre el triángulo de las bermudas.

― Joder tío. ¿Cómo vamos a salir de aquí con esa tormenta?

―De la misma manera que Ken lo ha hecho más de dos veces. ―Estableció Brick.

Al mencionar el nombre del chico todos recordaron la razón de su viaje. Blossom regresó en sí rápidamente.

―Nada nos ha atacado.

―Si no cuentas a esa estúpida tormenta.

― No me refiero a eso, Butch, hablo enserio. Tenemos que buscar refugio rápido, antes de que algo más suceda. Lo más cerca posible, maggie no puede ir muy lejos.

En ese momento todos voltearon a ver a la máquina que echaba humo de atrás.

―Joder, te aseguro que Ken tiene más que una máquina descompuesta para salir de aquí. ―Tal vez fue porque estaban prestándole atención al enorme aparatejo, pero se dieron cuenta que muchos ruidos extraños provenían de la parte trasera de la nave.

Boomer, que era el menos afectado por la tormenta, se acercó a ella, jurando casi escuchar voces… vale, tal vez sí que le había afectado la tormenta en alguna extraña manera.

― ¿Por qué te quedas ahí parado, soquete? ―Indagó Brick.

―Creo que… creo que escucho voces.

― ¿Voces? ―Los cinco restantes se acercaron al lugar de donde provenían los ruidos y Butch sin pensárselo mucho, abrió la cajuela de la nave.

Oh, mierda.


―Ya le dije que se calme. Si su hijo hizo aquello debe estar consciente de la gravedad y quiere ser de ayuda.

El científico se paseaba como león enjaulado en la sala de su laboratorio frente a una chica que no conocía de nada, que aseguraba leer el futuro, con una nota en la mano de su pequeño Ken, disculpándose por haberse escapado del laboratorio para ir a la batalla con los chicos. ¿Lo peor? Kuriko iba con él.

Le parecía todo tan surreal que estaba a punto de enloquecer.

―Mira, Nina-

―Mina. ―Interrumpió la chica.

―Mina. Mi hijo claramente no tiene idea. Tiene quince años, es muy inteligente, pero… ¡Además se llevó a Kuriko! ¡Momoko va a matarme!

Mina, rodó los ojos. Claro que entendía la preocupación del hombre, pero, lo hecho hecho estaba, el crío tenía agallas. Además, ella no había viajado de tan lejos para estar escuchando a un científico quejarse de cientos de cosas. Había viajado porque necesitaba estar cerca de ellos ahora que había confirmado que ellos eran los de la profecía. Esa misma mañana, casi 15 minutos después de que los héroes salieron de su casa, decidió viajar a Tokio. Ella, tal como su abuela y su madre, creían fielmente que el portar ese don, les hacía en cierto modo responsables de lo que podían ver. Además, tenía otros intereses también.

Pero el hombre seguía lloriqueando por ahí.

― ¡Se ha llevado todo el banco de medicamentos!

― Decisión inteligente.

Pasó tal vez otra media hora para que el hombre se calmara y le diera un tour por el laboratorio.

― Realmente lamento mi comportamiento de hace rato. Es solo... ― La puso a tanto de la situación un poco más. Le dijo que Kuriko era hermana de Blossom, que apenas tenía escasos días de conocer la verdad. Que las últimas tres semanas habían sido un caos lleno de desgaste físico, emocional y mental para todo el equipo. Ella pudo ver claramente que el hombre estaba rozando el límite de la cordura en ese momento. ― Y a decir verdad... ― continuó él ― La cereza del pastel ha sido tu interesante aparición. Honestamente, Nina-

―Mina, es Mina. MI-NA.

―Mina ―se corrigió. ―No me fío de ti. ―Dijo, recordando como Blossom le había dicho que, al igual que él, una parte de ella desconfiaba. Que, aunque todo parecía tener lógica y había cobrado cierto sentido, no le parecía normal el ofrecimiento a ayudar de la chica, tan sin esperar nada a cambio de ellos, que eran realmente, un montón de desconocidos.

― Pues para tenerme tan poca confianza me ha contado bastantes cosas personales y me ha dejado entrar a su laboratorio y pasear por él mientras se lamentaba de la situación ―rio ella. El parpadeó, maldiciéndose por ser tan incauto. Cosa que no era común en él.

―Tal vez lo he hecho. ―Admitió. ―Fue parte de mi colapso nervioso. ―Dijo en un suspiro lastimero. Pero su semblante se tornó serio. ― Pero a cambio exijo que me digas la verdad. ¿Qué quieres de nosotros? ¿O seguirás sosteniendo que tu ayuda es una obra benéfica para la sociedad?

―No todo el mundo es una rata rastrera como lo es el tío que está armando todo este circo, profesor Utonium.

― Si ya. ― murmuró suspicaz ― ¿Quieres Dinero? ¿Poderes?

― ¿Disculpe? ― gruñó molesta.

―Mira Nin... ¡Mina, Mina quise decir! ―Se corrigió al ver la mirada de la chica. ―He visto a bastantes personas codiciar poder y recurrir a cualquier método para obtenerlo. ¿Uno más? No me sorprendería. Sé que tu proclamas esa "habilidad" para ver el futuro como un poder, pero si te soy sincero dudo de la veracidad de algo que no provenga de una fuente científica confiable y comprobada-

―Jamás lo llamé poder. ―Le corrigió. ―Y no, no quiero su dinero ni sus sustancias científicas que pueden crear héroes y superhumanos. Y sólo para que quede claro, la ciencia no es lo único veraz en la vida.

La chica se quedó unos segundos en silencio, pensando si realmente valía la pena callar la verdad de porque estaba ahí. Su principal motivador. Al final, mientras miraba al hombre frente a ella, suspiró. No había hecho todo ese viaje para actuar por su cuenta, ni para provocar que desconfiaran de ella. Al final, tanto ellos la necesitaban a ella, como ella a ellos.

Se lo debía a su familia. Además, a ella nunca se le inculcó actuar sobre la mentira.

―Muy bien, mire ― Comenzó. ― No es una mentira que realmente estoy aquí para ayudar. Mi familia me inculcó que portar este don es una responsabilidad a la que le debemos hacer frente y ayudar en medida de lo posible. ―Dijo mirando fijamente al hombre. ― Pero... admito que usted tampoco está muy errado.

Suspiró.

―Si tengo otro motivador mucho más grande para ayudarlos, más grande que solo sentirme responsable de lo que profetizo. ―Utonium espero lo que le parecieron largos segundos a que la chica continuara. ―Sin embargo, no quiero sacar provecho de ustedes, ni hacerles daño, ni extorsionarlos ni nada de eso.

― Entonces...

La mirada de Mina se tornó algo triste.

― Taiga, ese hombre, el padre de este chico... él... él mató a mi abuela y a mi madre hace dos años y medio.


― ¡¿Qué diablos hacen aquí?! ―La voz frenética de Blossom cortó el repentino silencio. ― ¡¿Cómo llegaron ahí?!

Los dos adolescentes que se jalaban del pelo y la ropa en una pequeña discusión le miraron algo perplejos.

―Eh… nos colamos en la nave cuando regresaron al laboratorio. ―La furia se apodero de la pelirroja rápidamente. Tomó a su hermana del brazo y la obligó a bajar de la nave bruscamente.

― ¡Ay, me voy a mojar con la lluvia! ―Chilló infantilmente.

― ¡Te aseguro que aquí hay peores cosas que la lluvia! ―Le espetó ― ¡¿En que estabas pensando al venir aquí?! ¡¿Perdiste la cabeza?! ¡¿Tienes idea de lo peligroso que esto es?!

― ¡Estaba preocupada!

― ¡Y tú! ―Apuntó a Ken con el dedo. ― ¡En lugar de detenerla te unes!

― ¡Fue su idea! ―Chilló Akatsutsumi menor.

― ¡¿QUÉ?! ―Esta vez fue la voz de todos la que reinó en el lugar.

― ¡Mi idea fue venir por mi cuenta, no traerla, sabía que me matarías, pero igual se entrometió en mis planes! ¡Solo quería asegurarme que tuvieran una buena atención médica si algo salía mal como hace dos años! ¡Con el profesor lejos podrían morir!

Aquello no sonó tan descabellado, pero aun así la pelirroja seguía dando vueltas como energúmena. Brick la tomó del brazo.

―Vale, eso que hiciste no fue precisamente lo correcto, pero ha sido muy inteligente. Y valiente. ―Aceptó Brick. Le preocupaba Kuriko, que realmente no tenía vela en el entierro, pero lo hecho estaba hecho. No podían realmente hacer nada.

Blossom seguía alegando millones de cosas, preocupada por el hecho de que su hermana estuviera ahí. ¿Si algo salía mal que le diría a sus padres? ¿Qué haría ella? Tener a Kuriko ahí era peor que sentir la responsabilidad de una ciudad entera.

― ¿Tienes idea lo idiota que fuiste? ¿De lo muy muy idiota que fuiste? ¡Kuriko usa tu cerebro? ¡Se supone que eres inteligente!

La niña apretó los puños.

― ¡Te odio! ― La adolescente salió corriendo como loca, siendo perseguida rápidamente por Boomer y Brick. Bubbles se dirigió a ella.

―Bloss, sé que estás preocupada, pero ya no hay nada que hacer, como dijo Brick. Entre todos los cuidaremos. Entre todos la cuidaremos. Es verdad que no fue muy inteligente lo que hizo, pero su intención fue buena. Encontraremos la manera de llevarla de regreso a salvo.

Los dos chicos regresaron con Kuriko que se remolineaba entre ellos. No había sido absolutamente nada difícil alcanzarla.

―Creo que por el momento lo mejor que hay que hacer es buscar refugio. Mientras más estemos expuestos más corremos peligro de que nos encuentren. Y tenemos que refugiar a maggie.

―Iré a dar vuelta por el perímetro. ―Gruñó la pelirroja. Emprendió vuelo sin decir nada más. Brick solo le hizo un gesto con la cabeza a Boomer y este salió detrás de ella.

Volaron en silencio durante algunos minutos mientras analizaban el paisaje. Aunque era una isla pequeña, una vez estando en ella, seguía siendo grande para un humano. Patrullaron un perímetro de un kilómetro a la redonda y no encontraron realmente nada que fuera una amenaza para ellos.

― Lamento haberme alterado tanto. ―La voz de Blosson resonó entre las gotas de lluvia que caían a su alrededor.

―Es normal. ―Dijo el rubio. ―Si, estuvo mal de su parte, pero… bueno, ya todo te lo ha dicho Miyako. Lo menos que necesitamos ahora es estar divididos.

Blossom suspiró. Sabía que tenían razón, pero aún seguía preocupada y molesta. Cuando encontraron a sus amigos, Brick, Butch y Buttercup atacaban una roca como si quisieran que Ken fuera a su encuentro en ese mismo momento. Boomer miró con brilló en los ojos la acción.

―La idea es pasar desapercibidos, no hacer un temblor en la isla. ―Murmuró Blossom.

―Ya se los dije. ―Indicó Miayko.

― No hay nada decente para refugiarnos por aquí, así que decidimos hacer una cueva.

― ¡Yo quiero! ―Para pronto Boomer se unió a ellos dispuesto a lanzar un buen rayo a la roca que ya comenzaba a tomar profundidad. Alzó la mano para hacerlo, pero cuando lo hizo un rayo bajo del cielo a la roca adelantándoles el trabajo. Algunos chillidos de dolor y maldiciones se escucharon por recibir el impacto de miles de piedritas y piedrotas en su cuerpo.

Miraron mal al rubio que rio nervioso.

―No pensé que eso fuera a pasar.

― ¡Idiota, si estamos debajo de una tormenta! ¡Tu electricidad casi nos mata!

― Si, sí, sí. Lo bueno es que ya hay refugio. Apresurémonos. ―Dijo, ingresando al lugar. Realmente no era tan profunda, pero era suficiente para no mojarse toda la noche y esconderse mientras hacían un plan de rastreo ahora que sabían que Ken no estaba cerca.

Butch cargó a maggie sin problemas y la puso en la parte trasera de la cueva. Dejándoles realmente poco espacio a ellos, pero espacio, al fin y al cabo.

Mientras Ken hacía un registro de todo lo que tenían con ayuda de Kuriko, los seis héroes comenzaron a planificar su próximo paso. Para cuando los adolescentes terminaron de registrar con lo que contaban, el sol se estaba poniendo por lo que hicieron una fogata con restos aboles que maggie había destruido y rayos de energía de Brick.

Blossom a pesar de la calma que vivían en ese momento, se sentía inquieta.

―No me fío. ―Murmuró, pero todos la miraron. ―No me fío de que nadie haya venido a nuestro encuentro, que estemos acá charlando y haciendo fogatas tranquilamente. Que hayamos cavado una cueva con un rayo y que hayamos pasado desapercibidos.

―La isla es grande. ―Dijo Buttercup ―Tú y Boomer patrullaron aproximadamente 1 kilómetro a la redonda y aún faltaba demasiado por recorrer.

Bubbles negó.

―No lo sé, no lo sé. A mí también me parece extraño. ―Todos guardaron silencio.

―Bueno, por el momento, no podemos hacer mucho. ―Dijo Boomer. ―Estamos completamente agotados, está anocheciendo. Sea cual sea la razón de porque todo parece tan calmado, deberíamos aprovecharlo. Descansar cuanto podamos y mañana a primera hora seguir con el plan.

―Estableceremos guardias nocturnas. ―Dijo Blosom. ―Creo que es lo mejor.

Los demás asintieron.

―Tomaré la primera ―Dijo Brick. De todos modos, no tengo sueño. ―Y sin más, se alejó del grupo, emprendiendo hacia un árbol algo grande. Los demás lo miraron alejarse en silencio.

Sabía que el pelirrojo estaba haciendo un esfuerzo para no arremeter contra ellos por su enojo y frustración ante la situación de las últimas semanas. Lo cual se agradecía ya que los días anteriores habían sido difíciles precisamente por ese tema, por lo que decidieron respetar su decisión de estar sólo un rato.

Los ojos de los restantes del equipo comenzaron a pesar. Estaban agotados. Kaoru bostezo mientras algunos de ellos comenzaban a buscarse un lugarcito donde dormir y se levantó.

―Tomaré la segunda guardia. Iré a avisarle a Brick para que sepa a quién despertar al rato.

Y así emprendió vuelo mientras los demás ya estaban en los brazos de Morfeo.


Utonium terminó de servir el té mientras Mina esperaba en el comedor más cercano a su cuarto de experimentos. Lo había escogido ahí porque le facilitaría comer en días ajetreados.

Mientras las estrellas comenzaban a pintar el cielo nocturno, se dedicó a analizar las últimas semanas.

Aún no terminaba de creer que formaba parte de toda esa situación que le resultaba de lo más surrealista. Primero el hijo perdido de Taiga aparecía de la nada para vengarse de ellos. Después sus chicos tenían que viajar a África para poder enfrentarse a él y posteriormente encontraron a una especie de adivina que juraba tener la habilidad de leer el futuro y causa ello sus chicos habían terminado viajando al triángulo de las bermudas donde se encontraba Ken Kimura porque ya saben, la mejor opción para poner tu guarida es el triángulo de las bermudas. Y ahora mismo servía el té para a una completa desconocida que sin más había dejado entrar a su casa para que le contara como Taiga había matado a su familia, mientras se sentaban en su comedor como si fueran amigos de toda vida.

Ah, y su hijo se había escabullido en la misión del triángulo de las bermudas, llevándose a Kuriko en el proceso... ¿Le faltaba agregar algo?

Volvió al comedor encontrándose a la chica revisando su cuarto de experimentos con curiosidad. La alarma se disparó dentro de él, comenzando a arrepentirse de dejar entrar a una intrusa a su casa.

― Eh... ¿Qué haces? ―Murmuró lo más amale que pudo, pero le era difícil dirigirse a la chica como normalmente lo haría ¿Tal vez era la locura de momento?

―Interesante su trabajo. ―Murmuró. ―No es como que entienda mucho, pero sí que me hago una idea de porque le cuesta tanto creer en mí.

Él carraspeo.

―Si bueno, normalmente nadie entra aquí sin mi consentimiento. ―Se giró indicando la salida. ―El té está listo.

Mina sonrió con gracia. Ese hombre era demasiado ermitaño. Se sentaron a tomar el té en el comedor, de donde se podía ver el cielo que ahora estaba lleno de estrellas.

― Y bien, ¿Qué me decías de tu historia con Taiga?

La chica le dio un sorbo a su té.

―Hace aproximadamente 3 años, mi abuela recibió una profecía. En esa profecía pudo ver a este hombre Taiga, tomando decisiones que afectarían el desarrollo del mundo, que traerían caos y desgracia a nivel mundial. Evidentemente lo que está pasando ahora mismo es una consecuencia de ello.

Revolvió el té distraídamente. Aun recordaba las noches en las que su abuela se despertaba alterada por las imágenes futuristas que obtenía.

―El asunto llegó a preocuparle tanto que dejó de dormir, se dedicó fielmente a encontrar a ese hombre, a recabar toda la información que pudo. Aún desconozco que tanto caos, que tanta destrucción llego a ver cómo para haber llegado al punto de negarse necesidades vitales, como comida o sueño. Jamás lo quiso compartir conmigo, tal vez para no asustarme.

Le dio otro sorbo a s té y suspiró con algo de pesadez.

― El asunto es que un día por fin encontró al dichoso Taiga y le advirtió. Le dictó su profecía y le pidió que se retractara y rectificara su camino. Pero el jamás creyó, la corrió de su hogar. Fue lo último que supimos de él, hasta 8 meses después.

La chica detuvo su relato largo minutos mientras miraba las estrellas. Parecía tranquila, pero Utonium se preguntaba si lo que realmente estaba haciendo era juntar un poco de fuerza para seguir hablando.

―En fin. ―Murmuró. ― El hombre un día apareció en casa, alterado. Mi madre me obligó a esconderme en un cuarto que tenemos bajo tierra. Escuche como le gritaba que, por su culpa, que por lo que había profetizado, su plan se había ido a pique. Cómo si la profecía de mi abuela hubiera sido una maldición echada sobre él y que, si no la revertía la mataría. Por más que mi abuela intentó explicar que ella no era una bruja, que sólo tenía habilidad para ver el futuro, el no escuchó. Escuché gritos, y cosas romperse. Estaba tan asustada que aun cuando el caos paró, no me atrevía a subir hasta horas después para encontrarme a mi abuela y mi madre sin vida.

Utonium no supo muy bien que decir. Permanecieron en silencio un buen rato.

― Sé que mi aparición debe ser mucho más que una simple sorpresa. ―Dijo la chica ―Pero créame que no le estaría contando esto si viniera con malas intenciones. Lo único que quiero es justicia. Y si puedo contribuir a intentar parar aquello por lo que mi abuela y mi madre perdieron la vida, lo haré. No los conozco ni sé quiénes son. ―Admitió. ― Sé que puedo correr la misma suerte que ellas. Pero prefiero correr el riesgo que hacer algo, que permanecer escondida en mi cabaña. Sé que no confía en mí. Pero le pido el favor de la duda.

Muy a su pesar, el hombre suspiró en aceptación. Porque tal como sus chicos, todo ese mundo místico y misterioso comenzaba a cobrar sentido. Se levanto de su lugar.

― Se hace tarde. Te mostraré el cuarto de invitados para que puedas descansar. ―Murmuró. ― Ya mañana continuaremos con esto. Pero por el momento. Creo que debes quedarte cerca de nosotros.


Brick despertó sudado y adolorido de la espalda. Giró su vista un par de veces en todas las direcciones que pudo para divisar a su equipo. Alcanzó a ver a los azules, acurrucados un poco lejos del resto, pero no encontró ni a Butch, ni a Buttercup.

Lo último que recordaba era que la pelinegra le había dicho que fuera a dormir porque era su turno de hacer guardia, desconocía cuanto había dormido, pero sabía que no era mucho, ya que la negrura de la noche aun reinaba en la isla.

Una sensación de preocupación le invadió al instante. En el pasado Brick probablemente lo hubiera pasado por alto, incluso, le hubiera importado una reverenda mierda. Aunque se preocupaba por sus hermanos, no solían ser tan apegados y hermanables. Y, aun en este presente, no solían demostrarse mucho afecto entre ellos, pero estaba consciente de que se había sensibilizado a las personas que consideraba cercanas a él. Si, jodida mierda. Él, el temible Brick Him. Por eso, y sobre todo tras ese horrible recuerdo en forma de pesadilla que recién había tenido, se levantó con todas las intenciones de ir a buscar y golpear a su hermano por salir de ahí sin decirle al resto.

―Tranquilízate, seguro intentan conciliar el sueño.

La voz de su contraparte le detuvo en seco.

― ¿De qué hablas? ―Se hizo el desentendido, pero ella ya comenzaba a incorporarse. ―Salía a tomar aire.

Blossom rio quedamente.

―Hablas dormido, Brick. Al parecer eres un poco más cariñoso inconsciente. ―El rojo se tornó del mismo color que su gorra y desvió la mirada.

― ¡Pero qué dices! ―Gruñó, por lo bajo. Boomer, Bubbles, Ken y Kuriko aún permanecían dormidos. ―Yo no-

―Ya deja eso, ¿Sí? ―Rodó los ojos ella. ―Detesto que intentes hacerte el frío conmigo, Him. ―Ella permanecía mirando el cielo estrellado, que alcanzaba a verse desde ahí. ―Yo también estoy preocupa, y en realidad todos lo estamos.

El líder se permitió suspirar, dándose por vencido con esa coraza a la que tanto empeño le ponía. Se sentó junto a ella, olvidando sus momentáneas ganas de salir en busca de los dos restantes de su equipo.

―No sé cómo ese par puede dormir tranquilamente.

Blossom miró a los dos rubios que dormían abrazados a pesar del húmedo y caluroso clima de la isla. Sonrió.

―Tal vez es porque están juntos, por fin. ―Murmuró.

―Sí, tal vez… ―terminó por murmurar el también.

De pronto, se sintió incómoda en la presciencia de Him mayor, como tenía mucho tiempo que no sucedía. Por alguna razón sintió los colores subírsele al rostro y se sintió más estúpida. Pero, ¿A quién diablos intentaba engañar? Estaba completamente enamorada de ese chico que tenía sentado a su lado, y pensar en la reciente relación de sus amigos con él a pocos metros, y solos, le puso nerviosa.

Los miró para distraerse, notando esos semblantes de total paz y sus leves sonrisas a pesar de la oscura situación en la que se encontraban, deseando totalmente, ser ella la que estuviera en esa situación también.

―Si hasta parece que es una relación de años. ―dijo en un suspiro traicionero.

Brick los miró también, algo incómodo. Esas cosas a él no se le daban mucho, y estar espiando a su hermano dormir con su ahora novia, le incomodaba y le ponía de nervios. Era verdad que le gustaba espiar para molestar y ponerle nervioso, Boomer era demasiado inocentón y divertido de molestar.

Incluso, podría "espiarlos" para asegurarse que no corrían peligro, como hace unos momentos que se despertó, preocupado por sus pensamientos.

Pero verlo, y observarlo ser cariñoso con la rubia, le causaba una sensación extraña mayor aun, estando el junto a Blossom. Que vendría siendo su Bubbles, si el fuera un Boomer. Se abofeteó mentalmente por la analogía.

Blossom le miró algo perpleja cuando se abofeteo a él mismo. Tosió. Tal vez no había sido una bofetada mental.

―Lo siento, yo… comencé a pensar idioteces. ― Se excusó. La pelirroja suavizo su mirada y sonrió comprensiva. Sonrisa que le hizo ponerse un poco más nervioso.

―Podríamos ser tú y yo, ¿No? ―Dijo, en un murmullo apenado, bajando la mirada y sonrojándose levemente. Him sintió el corazón comenzar a bombear rápidamente. Se quedó mudo de golpe. No se esperaba aquello. Definitivamente, no se esperaba aquello.

Instantáneamente, el miedo se agolpó en su pecho.

―Sé que no sabes bien cómo manejar este tipo de sensaciones ―continuó ella, sin mirarle. ―de situaciones. Pero… ― sus orbes rosas se encontraron con los suyos. ―Para que hacernos tontos, Brick. Es tan estúpidamente obvio como lo era con ellos dos. Como lo es con Butch y Buttercup.

―Alto. ―Dijo el. ―Alto ahí…

―Podríamos morir, ¿Sabes? ―Él lo sabía. Sabía que había a posibilidad de no poder volver a ver esos ojos rosados, que, en ese momento, le estaban llevando a punto algo crítico. ―¿Brick?

Tras largos segundos de silencio, respondió lleno de nervios.

―Blossom, ¿Qué esperas que diga? ―Murmuró, en un tono que él no esperaba hablar, pero que sonó molesto.

Akatsutsumi pudo haberse molestado, pero le conocía bien. Sabía que esa era su manera de protegerse ante lo desconocido. Pero no era excusa para que comenzara a hablarle así, menos a ella, que era tan paciente con él.

―Para empezar, que no me hables en ese tono. ―Regañó levemente, sin exaltarse. ―Que no estoy diciendo locuras y creo que tú sabes bien que no me lo merezco.

Brick maldijo a esa chica por tener esa capacidad de hacerle entrar en razón con tanta amabilidad y tan fácilmente. Suspiró con la mirada puesta firmemente sobre sus manos. Suspiró con el corazón en la garganta. Era la primera vez desde que la vio por primera vez, que sacaba el tema a relucir. Ni siquiera cuando años atrás, se besaron por accidente en casa de la chica* Ni siquiera cuando su relación mejoró. Ni siquiera cuando inevitablemente… había terminado por enamorarse de esa molestia.

Y todo ello tenía una razón de ser.

― Blossom. ―Comenzó, intentando no perder los estribos y no comportarse como un crío. ―Ya sé todo lo que dijiste. Lo sé perfectamente. Pero yo… no sé si-

Y pasó. Su contraparte le cayó, posando sus labios sobre los suyos suavemente. Instantáneamente, sintió como si se hubiera quemado por dentro con uno de sus rayos de energía, terminando en un cosquilleo en su gran, ―que quede claro, GRAN. ―amigo allá abajo. Joder, que ya no tenía trece años y Blossom le gustaba desde hacía bastante tiempo.

Pero, cinco segundos después, ignorando incluso a su fiel acompañante, el pelirrojo la separó de él. Su miedo era incluso mayor que eso.

―No quiero… ― aguantó el aire unos segundos, pensando seriamente si sincerarse con ella era lo correcto. Era la parte más vulnerable que existía dentro de él. ― no quiero perderte. ―Murmuró, por fin aceptando la razón por la cual, se había prometido jamás llegar a más con la chica. Jamás tocar el tema, jamás insinuar que pasaba algo. En un inicio la excusa perfecta había sido su infantil e injustificado odio, su juego de cazar al ratón. Eventualmente, simplemente tuvo que aceptar que era algo mucho más grande que solo eso.

La líder, confundida, y algo aturdida por la interrupción, le miró confundida.

― ¿Por qué habrías de-

―Nuestra vida es demasiado peligrosa. Es verdad, que hemos tenido leves periodos de paz, pero eventualmente, algo vuelve a pasar. Si… Si termino por enamorarme más de ti y… ― Negó. Solo entonces la miró. ― no sé si lo soportaría. No sé si podría continuar.

Se sentía estúpido hablando de ese modo, diciendo esas cosas que nunca había sacado a la luz. Aceptar su vulnerabilidad delante de la chica. Pero ya lo había hecho y no podía parar. Era como si las palabras se le escaparan solas, por el hecho de estar aglomeradas durante tanto tiempo dentro de él. Él beso de Akatsutsumi le había transformado en otra persona brevemente.

―No sé si realmente esto sea real, pero… una vez me fue dicho que mi razón de ser era solo porque era tu contraparte, mi misión siempre fue encontrarte y volver a ti una y otra vez… aunque las razones antes eran diferentes, yo simplemente existo, porque tú ya existías ¿Comprendes? Literalmente, si tu no existieras, yo no podría estar aquí. Ahora sé que no es por ese hecho que no puedo separarme de ti, sino porque ahora yo lo he decidido, pero-

Una caricia en el rostro le interrumpió. Brick cayó, levantando la mirada.

― Brick, no tienes que tenerle miedo a-

Él negó y suspiró.

―No lo entiendes. Yo nunca viví para nada más. Solo para inevitablemente, volver a ti una y otra vez. Para mí no hay nada antes de ti. Fuiste lo primero que escuché cuando vine a la vida… Si te pierdo-

― ¿Cuál es la diferencia ahora, entonces? ¿Qué pasará si muero mañana? ¿Si hubiera muerto ayer, a si muero dentro de cinco años? ¿Cambiará tu dolor?

Brick parpadeó, pensando en una respuesta que justificara todo el salivero que minutos atrás se había dicho.

―Tú eres valiente, Brick. Siempre lo has sido. No tiene por qué ser diferente ahora. Solo continúa haciendo lo mismo que hasta ahora. Proteger a los que amas y velar por ellos… aunque no quieras admitirlo. Solo recuerda que no eres el responsable de cada vida. Un líder es un guía. Sé que yo misma a veces peco de preocupación, pero… siempre estás tú ahí para recordarme lo mismo.

Blossom volvió a posar su mano sobre la mejilla del chico, acariciando suavemente. Miró los orbes rojos de su contraparte llenos de distintas emociones confundidas. Sonrió y dejó caer su mano sobre su regazo, deteniendo la caricia minutos antes echa.

―Lo lamento… ―murmuró con una sonrisa apenada, dándose momentáneamente por vencida. ―Estamos a mitad de una misión muy peligrosa y yo con mis cosas… lo sient-

Y esta vez fue él, el que la tomó del rostro y la besó. Apenas leves y suaves caricias sobre los labios del otro. Miles de mariposas explotaron en el interior de la oji-rosa. Era el beso más tierno e intenso que al mismo tiempo alguien le hubiera dado. Le encantaba esa faceta dulce del pelirrojo, sobre todo porque estaba segura, que era la única que la había visto.

Brick la separó de él lo justo para que sus frentes siguieran unidas.

―No... yo lo lamento. ―Susurró sin mirarle a los ojos. ―Las personas me llaman valiente pero no he tenido las agallas si quiera de aceptarme a mí mismo esto. He estado huyendo de ti durante años… ― Sólo entonces sus ojos buscaron los de ella. ―Lo siento. ―Murmuró antes de volver a unir sus labios en un beso que terminó tornándose mucho más fogoso que el anterior. Se separaron después de lo que les parecieron largos minutos. Él sonrió levemente.

― ¿Siempre lo has sabido, cierto? ¿Siempre has sabido que te amo, no rosita?

Blossom sonrió levemente.

Y Brick, simplemente respiró, sintiéndose en paz después de mucho tiempo. No sólo por as últimas semanas, sino porque al fin, solaba esa carga de negar lo que sentía.


Butch sabía que apenas habían pasado unos pocos días desde que había prometido darle su espacio y esperarla, pero realmente se sentía como si hubieran pasado semanas desde aquel día… y simplemente el estar cercanos a una posible muerte hacía que se sintiera con la urgencia de un "si" por respuesta.

Por eso cuando la vio salir de la pequeña cueva, tardó menos de cinco minutos en decidirse e ir detrás de ella con sigilo para no despertar a nadie y que la loca de Buttercup no hiciera un posible escandalo acusándolo de acosador.

La pelinegra emprendió vuelo luego de haberse alejado unos cuantos metros de la cueva, y el no dudo en seguirla, desde atrás. No sabía si simplemente esperar a que ella se diera cuenta de su presencia o hacérselo notar. Eran tan pocas las veces que la veía tan tranquila y en silencio que prefirió permitirse explorar esa parte de la pelinegra que no conocía.

Iba tan inmersa en sus pensamientos que no noto que el volaba a unos pocos metros detrás de ella.

Buttercup voló alrededor de 1 kilómetro a la redonda, de vez en cuando mirando a hacia abajo, tal vez patrullando el lugar, vigilando que no hubiera nada sospechoso.

Cuando por fin se detuvo, estaba nuevamente cerca de la cueva.

Había parado de llover un par de horas atrás y lejos de haber un clima fresco, una humedad sofocante se había acrecentado rápidamente. De todos modos, ella decidió sentarse frente al mar, con la incómoda brisa salada golpeando su cara. La marea había subido considerablemente después de la tormenta, probablemente por eso había escogido una alta roca para sentarse. Su melena ónix se mecía con el poco viento que de vez en cuando soplaba, pegándose a su rostro incómodamente. Sus orbes jade miraban el mar con insistencia, y aunque ella estaba tranquila, sus ojos parecían inquietos.

Sin poder evitarlo más se acercó dispuesto a hacerse notar. Esa Buttercup tan callada le resultaba tan extraña como fascinante.

―Hasta que te acercas soquete.

Butch paró en seco. Vale. Eso lo había pillado desprevenido. La pelinegra miró su cara de perplejidad con diversión.

― Sí, idiota. Sé que me sigues desde hace rato. ―Volvió su mirada al turbulento y oscuro océano.

Butch terminó por acortar la distancia y sentarse junto a ella.

― ¿Y decidiste dejarme hacerlo?

Ella se encogió de hombros.

― Me habrías seguido de todos modos. Eres un terco. ―El aceptó eso sonriendo divertido en su interior. Le conocía bien. Estuvieron callados un largo rato, solo observando el oscuro paisaje. Butch aun sentía extraña esa manera de convivir. Sin insultos, sin sarcasmo.

―No sabía que pudieras mantenerte callada durante tanto tiempo, verdecita.

―Hay muchas cosas que aún no conoces. ― Afirmó ella, haciendo que ambos quedaran en silencio de nuevo. Butch se permitió navegar en sus pensamientos, recordando los sucesos de los últimos tres días. Desde el robo de la sustancia hasta este punto.

Y se sorprendió al darse cuenta, de que a pesar de todo eso, lo único que había en su cabeza era Buttercup. Y él cambio de título en la relación de los azules solo había incrementado sus ansias y deseo de estar con la pelinegra. Desde que había aceptado sus sentimientos por ella, poco le había importado hacerlos notar cuando podía, cuando la situación no era tan crítica y no estaban a punto de morir.

― Quiero conocerlas.

La pelinegra le dirigió una mirada llena de cansancio. Tal vez por esa misma somnolencia aún no le había golpeado.

― ¿De qué hablas? ―Butch se preguntó si realmente no entendía lo que decía, o si solo intentaba desviar el tema que quería tocar. ―Todo lo que no conozco. Quiero conocerlo.

Los ojos verdes parecieron despertar por un segundo. Sabía que se estaba adentrando a terrenos peligrosos y que estaba comprometiendo la paz que reinaba en el momento, pero no le importaba. Kaoru desvió la mirada.

―No sabes lo que dices.

― ¿Por qué no?

Ella permaneció en silencio. Pestañeaba con cansancio mientras de fondo truenos volvían a escucharse indicando que la lluvia comenzaría de nuevo.

― No soy como las chicas normales. ―Dijo ―No sé me da.

Él lo sabía, era por eso que le gustaba. Algo inquieto, sin saber bien si debía aprovechar que la chica estaba un poco más suelta para hablar o simplemente respetar el hecho de que no quería hablar... pero... realmente ¿Ella cuando estaría dispuesta a hablar?

― Por eso me gustas. ―Se explicó. ―Sé que no-

―Te cansarás de mí. ―El rio quedamente. ―Si no me he cansado de los simios de mis hermanos, es porque soy incansable nena. ―El comentario fue chusco y ella sonrió muy imperceptiblemente, pero a pesar de haber tratado de aligerar un poco el ambiente sabía que ese comentario era solo un vistazo de las inseguridades de la verde, lo cual era algo raro para él.

A sus ojos y los de los demás, ella era una chica sin inseguridades, hábil en batalla, fuerte y poderosa. Pero al parecer él había dado con la fibra sensible de Matsubara. Seguramente nadie la había hecho explorar lo que él le estaba pidiendo que hiciera (la posibilidad de estar con alguien románticamente hablando) Y tal vez fue raro, pero una chispa de alegría se instaló en su pecho. Al final no era que ella no tuviera inseguridades, todos las tenían, al fin y al cabo. Simplemente muy pocos llegaban a ver la vulnerabilidad de Buttercup, y de alguna manera se sintió feliz de ser de los pocos que podía verla. Entre ellos las chicas y el profesor, claro.

Al final sí que la estaba conociendo un poco más.

La miró a su lado con los ojos cerrados, evidentemente más dormida que despierta. Sonrió. Por su parte, el trataría de disipar sus inseguridades. Sería paciente. Además, por el momento, la chica necesitaba dormir.

―Venga ―Dijo algo fuerte, despertándola ―Será mejor que vayas a dormir un rato. Apenas y puedes mantenerte alerta. Yo no tengo sueño, me quedaré aquí haciendo guardia.

En circunstancias normales, tal vez se habría negado. Pero el cansancio la vencía. Además... comenzaba a gustarle esa manera de hablar con el Him mediano, por lo que solo asintió y le agradeció emprendiendo el vuelo, sin ganas de pelear.


La luz blanca lo cegó al instante. Aunque no era como si de todos modos pudiera ver claramente. De pronto un borrón café se apareció en su campo de visión. Poco a poco logró enfocar el rostro de Himeko.

― ¿Cómo te sientes?

El chasqueó los la lengua.

―Me sentiría mejor si me ayudaras a levantarme. ― Shirogane se apresuró a sentarlo en la cama, con el semblante algo preocupado. Eran las 5 de la mañana y la lluvia afuera había vuelto a comenzar. Ken se veía mucho mejor que el día anterior, pero aun así, no sabía cómo darle la noticia.

La noticia de que los RowdyRuff Boy Z y las PowerPuffgirls Z habían llegado hacía aproximadamente 12 horas al triángulo. Ella no había sabido que hacer. Sabía que no podía ir a su encuentro por ella misma, tampoco podía dejar a Ken inconsiente en el bunker. Había decidido esperar al día siguiente esperando que los recién llegados no les encontraran y atacaran. Para su suerte, habían decidido tomarse la noche. Ella apenas había pegado el ojo de la preocupación.

― ¿Hola? ¿Estás ahí? ―Ken le miraba con el ceño fruncido. Parpadeo.

― Sí, sí. Lo siento. Ha sido una noche difícil.

― Dímelo a mí. ―Gruño. Sin embargo, el castaño no le quito la mirada de encima. Tenía poco tiempo conviviendo con la chica, pero había aprendido a leer algunas cuantas de sus expresiones en las últimas 3 semanas. ― ¿Qué sucede? ―Preguntó.

Himeko permaneció en silencio unos segundos.

― ¿Por qué lo preguntas?

― Porque eres demasiado parlanchina y no has hecho más que quedarte ahí como espectro mirando la nada. ―Rodo los ojos. ― ¿Has roto algo? ¿Salió algo mal con la intervención? ¿Alguna noticia de esos idiotas? Dímelo ya, me molesta que no me digas lo que pasa a mi alrededor.

Ella sonrió nerviosa

― Es solo que estoy cansada ―Dijo. ―No he dormido casi nada en los últimos días.

El la miró con cautela.

―Cómo sea. ―Terminó diciendo ara levantarse y estirar su cuerpo. Se sentía mucho mejor y más ligero que el día anterior. ―Me iré a duchar y a entrenar. Quiero ver de qué es capaz mi cuerpo.

Ella casi le dice que aún no estaba en condiciones de hacerlo, pero tomando en cuenta los sucesos de la noche anterior, sabía que estaban más cerca de una batalla. Lo observó caminar hacia la puerta lentamente y se preguntó si su cuerpo soportaría una batalla en ese estado.

Suspiró.

―En realidad, Ken. Si hay algo que tienes que saber...

El castaño se detuvo y se giró a ella.

― ¿Qué pasa? ―Shirogane se retorció las manos. ― ¿Qué?... ¡Anda, dilo!

―Ayer por la noche... los RowdyRuff Boys y las PowerPuff Girls aterrizaron en el triángulo. Están en la playa, no se han acercado para nada pero-

― ¿QUÉ? ―Ken retrocedió la distancia que había caminado hasta llegar a ella.

―Yo preferí esperar a esta mañana ya que su nave llegó completamente destruida. Parecían tener problemas, traían a dos civiles con ellos, dos adolescentes

― ¿Y decidiste jugar al buen ciudadano de repente? Debiste haberme despertado.

―Tu cuerpo estaba muy maltrecho debido a la intervención, Ken, además-

―Muéstrame donde están, quero verlos. ―Ken se apresuró a ir al cuarto de vigilancia, donde podían ver lo que sucedía gracias a las cámaras que habían instalado en la isla. Con Himeko siguiéndole los pasos se detuvo al ver en una de las pantallas como ocho chicos se refugiaban en lo que parecía una cueva bastante deforme de la lluvia junto a un medio de transporte bastante maltrecho.

―Lo único que hice ayer por la noche fue ir a colocar un micrófono y una cámara cuando la lluvia paró un poco. La mayoría de ellos dormían y los verdes estaban lejos del radio de la playa.

Ken la miro de soslayo y sonrió cuando volvió a posar su mirada al frente.

― Vaya. No está mal. ―Murmuró. Después, comenzó a reír como loco, Himeko le miró un poco contrariada. ―Muy bien. Dejemos que piensen que tienen el control de la situación. Esos idiotas no tienen ni idea de que la isla está completamente cubierta, incluso su estúpida roca, gracias a ti. Cada paso que ellos den, será en vano. Nosotros lo sabremos.

Ella asintió.

― Bien. Mientras tanto, preparémonos. ― Se giró a mirarla con una sonrisa algo psicótica. ― Esta noche tendremos inviados en casa.


... ¿Hola?

Antes de que me tires con l primero que tengas en la mano, les pido disculpas. Soy terrible. Pero estoy feliz de actualizar. Si hay alguien leyendo esto, gracias por esperar. Aunque he de admitir que me leí toda la historia porque había perdido el hilo de lo que yo misma había escrito y admito que tenía una manera un poco inmadura de escribir, normalizando personalidades y relaciones algo toxicas xD Pero, también hasta cierto punto creo que es normal debido a la edad de los personajes, que están entre los 17 y 18 años. Todos somos un poco tóxicos a esa edad, pues estamos apenas encontrándonos a nosotros mismos, auque, sinceramente, es un proceso que nunca termina realmente. En fin, no se porque estoy hablando de eso.

Gracias por llegar hasta aquí y por su infinita paciencia. Espero que por lo menos el capítulo haya sido de su agrado.

Nos leemos pronto!

Besos embarrados de nutella para todos!

21/08/2021

PD. Casi me caigo de la cama al darme cuenta que estoy actualizando el capítulo 21, el día 21 del año 21 XD