Disclaimer applied.


Demashitaa: Kasai.


Advertencia: Esta es la continuación de una de mis historias Demashitaa: No Hai. Creo que no es necesario leer la historia anterior, para entender esta, pero sería mejor que así fuera.

Aclaraciones para los que no han leído No Hai:

Identidades secretas de los chicos: Brick: Makoto Him Butch: Koiji Him, Boomer: Hotaru Him

Taiga fue el villano principal de mi fic anterior y Ken Kimura, el actual villano, es su hijo (Ambos fueron creados por mí, por lo tanto, no son canónicos, pero son la base de mi universo)


Emboscada


Tokio, año 2006.

En un espacio alternativo una figura andrógina y malvada abría y cerraba las pinzas que llevaba por manos fuertemente en un gesto de enojo, observando las imágenes que pasaban a su alrededor flotando. Esas crías estúpidas habían vuelto a vencerle y no solo a él sino a todos los villanos afectados por los rayos Z negros, así como también a aquellos a los que él les prestaba de su poder y les enviaba.

Hizo un movimiento de mano pasando de una escena a otra. Todos los villanos eran unos incompetentes. Siguió pasando de escena a escena hasta que de pronto los vio. Detuvo el andar de las imágenes del pasado, centrándose en una en la que aparecían tres chicos prácticamente idénticos a ellas gastándole un par de trastadas a Mojo.

Hm... Murmuró pensativo. Si mal no recordaba, esos chicos tenían el ADN de las PowerPuffs, así como rayos Z negros corriendo por sus venas. Aquello era una tremenda combinación de genes, tanto que deberían de tener el mismo potencial de las heroínas de la ciudad, sin embargo... ¿Por qué parecían unos tontolones sin poder alguno más que un poco de inteligencia para gastar bromas infantiles?

¿Qué educación les está dando ese simio idiota a esos chicos? ―Murmuró observando como evidentemente de cuando en cuando los chicos pasaban días, semanas o a veces una que otra noche en la choza del simio, compartiendo el espacio y llevando una relación parecida a lo que sería una muy extraña familia. Era increíble que ese mono idiota tuviera bajo su poder a esos chicos y aún no hiciera algo útil de ellos. Podrían ser la respuesta a sus problemas, a SU problema, precisamente.

Se sentó en su sillón observando ahora más escenas de los chicos. En la gran mayoría aparecía el simio. En otras ellos deambulaban por las calles robando cosas, entrando a hoteles lujosos y obligando a los empleados atemorizados a dejarlos pasar la noche, en otras tantas aparecían las PowerPuffs. Sonrió malévolamente.

¿Será hora de que me haga de algunos cuantos discípulos? ―Se preguntó así mismo. ¿Sería capaz de acoger a esos chicos en su propia morada para pulirlos y hacerlos las armas letales que podían ser? Miró a su alrededor y su sonrisa se acrecentó. Si sobrevivían a convivir en ese lugar junto a él, era porque esos chicos valían la pena.

Por cumplir su plan, su único propósito, estaba dispuesto. Los beneficios serían eternos.

Se levantó de su silla y se teletransportó.

Acababan de ser vencidos otra vez por las idiotas de las PowerPuff Girls y eso le cabreaba ¿Es que acaso nunca podrían ganar? ¡Era aburrido tener que perder todo el tiempo! Los tres miraban el cielo con el ceño fruncido y malhumorados. ¡Ese simio idiota que se proclamaba su madre debió haber puesto un poco más de rayos Z en la mezcla! Tal vez por eso era que no podían ganar.

Brick se levantó de un salto.

Tengo hambre ―gruñó. ―Y necesito robar algo de comida para mejorar mi ánimo.

Sus hermanos se levantaron de golpe igual que él lo había hecho.

Vamos por unas hamburguesas ―secundó Butch. ―Yo también muero de hambre. Podría tragarme a Boomer.

Brick y Buth rieron mientras el menor de los hermanos soltaba improperios a sus consanguíneos. La cháchara hubiera seguido si no hubiera sido porque un montón de humo apareció alrededor de ellos. Entre las risas terminaron por aspirar un poco y atragantarse estúpidamente. El aire se impregnó de un olorcillo a azufre extraño.

Hola queridos chicos ―una voz algo afeminada resonó en el lugar. Pronto, una figura que podría ser tanto femenina como masculina apareció frente a ellos. Un escalofrío les recorrió la espalda. De pronto se tornaron serios.

¿Quién eres tú idiota? ―preguntó Brick con los ojos llorosos debido al humo. ― ¿Y qué quieres?

Vaya, vaya ―rio fascinado ―sí que tienen algo de carácter. ―dijo mientras observaba sus miradas desafiantes y su postura sin miedo alguno.

Les explicó quién era, les planteó su propuesta y los tres le miraron aun con el ceño fruncido.

¿Y quién dice que nos interesa vivir contigo? ¡Nosotros hacemos lo que queremos! ¡Vamos a donde queremos y vivimos donde queremos!

Sí, evidentemente su creador no les ha puesto límites ―dijo, cizañoso, con una sonrisa que pintaba de inocente. ― Es por eso que nunca podrán vencer a esas chicas. Yo puedo darles más poder que ese simio idiota.

HIM se encogió de hombros.

Vivir conmigo no implica que dejen de hacer lo que les plazca, no soy una niñera. Implica que aprendan a tener el mismo poder que yo tengo. Juntos podemos destruir a esas niñas y después obtener el poder de los rayos Z para controlar el mundo.

¿Y porque de repente nosotros? ―gruñó Brick.

Porque tienen más potencial que esas niñas. ―murmuró en un tono que hizo que los chicos comenzaran a destensar los músculos, claramente interesados. Sonrió malévolamente.

Estaban a punto de ceder.


Se levantó de golpe por segunda vez consecutiva en esa noche. Tal como la primera vez, había vuelto a tener pesadillas, y esta vez el protagonista fue nada más y nada menos que HIM, el día que lo habían conocido. Aquel que sería para ellos algo así como un padre, después de todo, llevaban su nombre por apellido.

Se limpió el sudor de la frente y se dio cuenta que Blossom dormía a su lado, con una distancia más corta de la que normalmente compartían. Recordó los sucesos de horas atrás y su mirada se relajó. De repente una paz inexplicable volvió a disipar la extraña sensación que le provocaba el estar en ese lugar. Se preguntaba como hacían las chicas y Ken, para dormir tan tranquilamente en ese lugar. Ya había notado que Butch tampoco había pasado muy buena noche, después todo, había hecho doble guardia por la falta de sueño.

Miró a su alrededor y se dio cuenta que Boomer faltaba. Seguramente estaba haciendo guardia afuera, divisando que nada sospechoso se acercara.

Tratando de segur los consejos de sus amigos y principalmente el de la pelirroja, resistió las ganas de levantarse e ir a ver que el rubio tuviera todo bajo control, se dejó caer de nuevo a lado de Blossom que dormía tranquila a su lado. Pocos minutos después la respiración tranquila de la chica le sirvió como una nana que lo hizo caer en brazos de Morfeo nuevamente.


Boomer volaba de regreso a su improvisado campamento (si se le podía llamar así) Él había sido el último en hacer guardia y mientras los demás dormían le había dado un beso en la frente a su dormida novia, y había emprendido vuelo por el perímetro de la isla, sin importarle que la fuerte lluvia se hubiera desatado otra vez. Estaba dispuesto a encontrar algo que le indicara donde estaba su enemigo. Al final, para bien o para mal, había encontrado no solo un pequeño indicio de Ken, sino un bunker de tamaño completo en el lugar, que por obvias razones pertenecía al villano.

Es decir ¿Quién más además de ellos estaría en el triángulo de las bermudas?

Se había acercado lo suficiente como para notar que no había nadie en los alrededores por lo que suponía que, si no había guardias de seguridad o algo parecido en el terreno era porque probablemente, Ken estaba solo con Himeko ahí. O por lo menos, eso esperaba, ya que significaría que menos civiles se verían involucrados en el conflicto. Suficiente tenían ya con Ken y Kuriko.

Cuando la lluvia se acrecentó el menor de los Him volvió a toda velocidad. No podían perder más tiempo. Tenían cerca de 12 horas en la isla, y aún no habían dado inicio a ningún tipo de plan de ataque. Su tiempo se agotaba. Ver ese bunker le había hecho darse cuenta de la magnitud de la situación en la que se encontraban.

Para cuando llegó al campamento con los demás, Blossom estaba despierta avivando la fogata que por la brisa que entraba a la cueva debido a la lluvia comenzaba a apagarse. Le miró.

― ¿Dónde te habías metido? Se suponía que tenías que vigilar que nadie se acercara a nuestro perímetro.

Boomer ignoró su semblante molesto.

― Despertemos a los demás ya. He encontrado la guarida de Ken. ―Dijo jadeante. Blossom pasó de tener el ceño fruncido a un semblante sorprendido. Juntos se dirigieron a la improvisada cueva y comenzaron a despertar a sus compañeros.

Cuando fue a despertar a Bubbles ella le sonrió somnolienta. Parecía más feliz que cuando se había despertado para hacer guardia.

―Soñé con papá. ―Le murmuró. Instantáneamente sintió como el peso del mundo se instalaba en su pecho.

― Ah ¿sí?

―Sí. A veces, cuando estoy atravesando momentos difíciles me pasa. Creo que es mi subconsciente queriendo darme un poco de ánimos, ¿No crees?

Blossom llamó la atención de todos, pidiendo que se reunieran en la fogata, impidiendo que él pudiera responder algo, aunque no era como si tuviera algo que decir. La culpa le carcomía por seguir guardando el secreto que conocía desde hacía casi 3 años y no había tenido el valor de revelar, por miedo al rechazo de la azul. Miedo a que le rechazara por haberle ocultado que su padre había muerto gracias a que él le había dado su ubicación a Taiga cinco años atrás.

―Boomer ha encontrado la guarida de Ken. ―Declaró la pelirroja, y todos le miraron. Él se obligó a dejar los pensamientos del padre de Miyako de lado momentáneamente para enfocarse en el problema que tenían en ese momento.

―Durante mi guardia, recorrí el perímetro de la isla, y encontré lo que parece la entrada de un bunker casi al otro extremo. Creo que sobra decir que es de Ken. No encontré señal de movimiento, ni de personas, ni absolutamente nada en el perímetro de afuera.

― ¿Por qué siempre eres tú el que se lleva toda la diversión enano? ―Cuestionó Butch al recordar que esta era la segunda vez que el encontraba una guardia de su enemigo y que había sido el primero en dar el siguiente paso en su relación con su contraparte.

Ignorando su comentario, el rubio continuó con la explicación.

― La lluvia acrecentó, así que decidí venir para que pudiéramos tomar una decisión juntos lo más rápido posible. Nuestro tiempo se agota.

Permanecieron en silencio unos segundos.

― ¿Dices que no encontraste a nadie cerca del perímetro? ¿Ningún tipo de armas? ¿Nada? ―Cuestionó Brick. Boomer negó.

―Nada que fuera visible a simple vista. Estuve a punto de adentrarme al lugar, pero si ese tío está tan tranquilo con su enorme bunker desprotegido, estoy casi seguro que es porque la seguridad la tiene adentro.

Brick asintió.

― Vayamos todos juntos. ―Dijo el pelirrojo.

― ¿Así como así? ― Cuestionó la pelinegra. Normalmente ella no tenía ningún problema con saltar a la acción, pero creía que todos estarían de acuerdo en que estas circunstancias eran totalmente diferentes a lo que se había enfrentado en el pasado.

― A eso hemos venido, a tomar ventaja de que el cuerpo de Ken está muy débil. Sé que desconocemos la situación completamente, ni sabemos a qué nos enfrentaremos al ir a aquel lugar, pero quedándonos aquí tampoco averiguaremos mucho. ―Determinó el pelirrojo.

―Concuerdo con Brick. Creo que lo mejor es que vayamos juntos ―Secundo Butch.

―Alto ahí. ―Los detuvo Blossom. ―Ken y Kuriko no se pueden quedar solos aquí, y mucho menos pueden acompañarnos. Tendremos que separarnos.

Kuriko se retorció las manos con culpabilidad, pero no dijo nada. No había mucho que se pudiera hacer a estas alturas. Nadie decía nada. Evidentemente separarse nunca era una buena opción. Habían vivido las consecuencias en la primera batalla que habían tenido contra Ken la semana pasada y eso, que él aún no era portador de rayos Z negros.

Sin embargo, sabían que Blossom tenía la razón. Ken y Kuriko no podían quedarse solos. Sobre todo, porque absolutamente todo ahí era terreno desconocido para ellos.

Los rojos compartieron una mirada fugaz. Brick rememoró el beso de horas atrás deseando ahora más que nunca no separarse de la pelirroja, sin embargo, esa mirada que habían compartido le había comunicado que pensaban lo mismo. Tendría que confiar en la fortaleza de ella. Comenzar a aprender a soltar y confiar en su equipo, más aún en la líder.

―Vale ― Dijo en un suspiro. ―Habrá que dividirnos en dos grupos.

―Yo me quedaré ―Dijo Blossom. No quería separarse de su hermana.

―Boomer tiene que dirigir al primer grupo al bunker, así que él no puede quedarse.

― Está bien chicos, nosotros estamos seguros aquí, me quedaré sola. Ustedes probablemente se enfrentarán a lo peor.

Brick negó rápidamente.

― Vale, nos separaremos, pero no te quedarás sola, eso tampoco es una opción. Esto es terreno desconocido para todos.

Hubo una intensa batalla de miradas que la rubia interrumpió con un carraspeo.

―Bloss, creo que Brick tiene razón. Me quedaré contigo.

―Dejemos las cosas parejas. ―Dijo Butch. ―Tres y tres. Si necesitamos refuerzos nos comunicaremos.

Buttercup comenzó a darse cuenta de a donde iba el plan y frunció el ceño.

― ¡Eh! Ni crean que me dejarán fuera del equipo que va al bunker. ―Era cierto que había dicho que se fueran con cuidado per no implicaba que querían quedarse sentada a hacerla de niñera mientras los tres hermanos obtenían toda la diversión.

Costó un poco convencerla, pero al final el plan quedó decidido. Los Him iban al bunker mientras ellas se quedaban en la cueva.


Mina se había levantado temprano para ver si podía concentrarse y ver algo que fuera de ayuda. Aunque se había duchado la noche anterior antes de dormir, lo hizo de nuevo al levantarse para despejarse. Desde que esos chicos habían ido a su cabaña, no había parado de tener pesadillas que no lograba comprender. A pesar de eso, debía admitir que se sentía un poco más descansada. Su habitación, a pesar de ser para huéspedes era bastante cómoda.

Cerca de las siete de la mañana el profesor tocó a su puerta para ver si estaba despierta y quería desayunar algo. Aceptó gustosa, agradeciendo la amabilidad del hombre. Realmente estaba poniendo de su parte, su espíritu desprendía bondad y eso le daba calma, le ayudaba a confiar en él.

―Cuénteme de los chicos. ―Pidió. Quería conocerlos un poco más a detalle. Más allá de las cosas que su don le permitía ver. El tener más conocimiento de la situación que le rodeaba le hacía más fácil el proceso de hacer uso de su don.

El hombre comenzó a contarles cosas de la vida cotidiana mientras de fondo tenían las noticias globales en la televisión. De vez en cuando ellos detenían su charla para escuchar, debido a que la gran mayoría de las noticias tenían que ver con la batalla que había tenido lugar en Egipto dos días atrás. Mina miró por la enorme ventana del laboratorio y observó como incluso tan lejos como estaban del centro de la ciudad, podían verse la enorme maquinaria de reparación y edificios medio destruidos. Las mismas imágenes que se vivían en Egipto.

―Esto se ha salido de control ― Murmuró el hombre viendo el televisor. Sus líneas de expresión se acentuaron, parecía haber envejecido repentinamente.

Mina carraspeó para llamar su atención. Tal vez contándole algo de sus descubrimientos podría hacerle pensar en algo que no fueran problemas sino soluciones.

―Tengo una teoría de lo que podrían significar las primeras líneas de la profecía. ―El hombre la miró. ―Le pedí que me contara de los chicos porque necesitaba conocer un poco más su esencia. En mis visiones podía ver ciertos destellos, pero una visión jamás será tan vivida como un ser humano.

― Pero ¿qué tiene que ver con la profecía eso?

Lo fuerte, la unión, lo inquebrantable, lo esencial, lo eterno y lo bello... creo que se refiere a los chicos. Seis cualidades una para cada uno de ellos. Valentía, amor, Voluntad, tenacidad, esperanza y nobleza... Brick, Blossom, Butch, Buttercup, Boomer y Bubbles respectivamente.

Utonium parpadeó. Aquello no le parecía tan descabellado. Mina sonrió.

― Soy buena, ¿eh?

Una gotita apareció en la frente del hombre.

― De cualquier manera, no quiero decir que sea inservible, pero esa información no ayuda de mucho.

Mina suspiró

―Lo sé ― aceptó. ―Creo que me ayudará bastante si compartimos información del triángulo de las bermudas. ―Utonium asintió levantándose de su lugar. No quería seguir viendo más las noticias ni tampoco por el enorme ventanal que daba hacia el centro de la ciudad. Mantenerse ocupado le ayudaría a dejar de pensar en el hecho de que su hijo estaba en peligro.

―Vamos a mi laboratorio, ahí podrás echarle un vistazo a la investigación completa.

Mina lo siguió a paso tranquilo. Mientras el hombre encendía todas las pantallas observó planos y bocetos de futuros inventos. Diseños de máquinas grandes y pequeñas.

― Parece que tiene mucho trabajo. ―Comentó ella. Él asintió.

―Algunos son trabajos del gobierno, otros para instituciones particulares. Algunos simplemente son por pasatiempo y otros para mis chicos. Normalmente ellos me ayudan a diseñar como se verán, más que nada en los trabajos que serán destinados para ellos. Ya sabes, el convivir con Mojo les hizo interesarse demasiado en la creación de nueva tecnología.

― ¿Mojo?

―Su creador. ―Explicó. ―Bien, en esta pantalla tengo la investigación del triángulo. Dale un vistazo.

Mina leyó las primeras líneas, pero luego desvió su mirada al enorme mapa donde ocho puntos rojos podían verse en el centro de lo que era el triángulo, aparentemente en mar abierto.

― Tendrán que tener mucha templanza. Ese lugar tiene un aura oscura muy potente. Puede jugar con su mente.

― Eh... en realidad, no es un aura, son sustancias químicas que pienso analizar una vez que los chicos vuelvan. Tal vez pueda encontrar restos en sus ropas. Pero sí, concuerdo en que es un lugar turbio. Afectará más a los chicos que a las chicas, por su pasado y su base de datos.

Mina rodó los ojos casi con diversión, ignorando el hecho de que hablara de ellos como si fueran uno de los trastos que creaba. Siguió prestando atención mientras les contaba un poco del pasado de los chicos y el enemigo al que se enfrentaban.


Mientras volaban hacia el Bunker una sensación nada agradable se instaló en el pecho de los tres hermanos. Boomer frunció el ceño mientras avanzaban entre los árboles. Desde que habían llegado a la isla lo había sentido, sin embargo, lo había atribuido a los nervios de la situación, al hecho de que tenía semanas teniendo presentimientos y corazonadas acertadas, sintiendo como la oscuridad se acercaba a ellos. Debido a todo eso le había restado importancia. Pero ahora mientras volaba entre los árboles y la lluvia, después de casi 14 horas de estar en el lugar sentía como esa sensación de oscuridad se incrementaba y no solo eso. Tal vez comenzaba a perder la razón, pero la sentía parte de él... como antes de su conversión a héroes, la sentía diferente. La voz de Butch le sacó de sus pensamientos.

― ¿Es raro si les digo que de pronto he tenido recuerdos de cuando vivimos con HIM? ―su tono de voz sonó algo inquieta. ― Lo poco que pude dormir esta noche, soñé con el tiempo que vivimos en.… ya saben.

No lo dijo en voz alta, pero ellos lo supieron.

Inconscientemente, los tres rememoraron los tiempos en los que después de dejar a Mojo, HIM los había acogido. Pasaron a vivir de casa en casa, por temporadas en la choza de mojo, luego se aburrían y vagaban por ahí, y eventualmente volvían con HIM. Y así una y otra vez. Fue un ciclo al que se habían apegado en sus primeros años de existencia.

Boomer no sabía si el infierno realmente existía, ni cómo sería en caso de existir. Lo que sí sabía, era que la guarida de HIM era probablemente una de las cosas más cercanas a. Después de todo, HIM no era más que un espíritu maligno, un demonio, al fin y al cabo. Sintió una leve descarga eléctrica al recordar ese lugar tan extraño, bajo tierra. El aire caliente, el cómo escenas de lo que sucedía arriba en la tierra se pasaban deambulando por la atmosfera de manera holográfica, el olor como a azufre que había en algunos rincones del lugar.

―Creí que tal vez estaba alucinando por la falta de sueño de los últimos días ―admitió Brick interrumpiendo los recuerdos de aquello que durante algún tiempo llamaron hogar ―Pero creo que ayer mientras dormía escuchaba su voz susurrarme en sueños. Me desperté en la madrugada durante la guardia de Buttercup y después un poco antes de que Boomer llegara de su recorrido por la isla.

― Es este lugar. ―estableció Boomer. ― Este lugar está lleno de oscuridad, no sé porque qué. No he tenido ningún sueño. Pero si puedo sentir la oscuridad removerse a nuestro alrededor, aunque de manera diferente... no sé cómo explicarlo. La guarida de HIM junto con Taiga, creo que ha sido lo más oscuro de nuestro pasado. Tal vez por eso los recuerdos vuelven tan vívidamente.

Y con esa explicación se quedaron en silencio. Los Him, y en general, todo el equipo comenzaba a acostumbrarse a la forma de Boomer de describir sus extraños presentimientos.

Aguzaron sus sentidos cuando Him menor les indicó que se estaban acercando. Se escondieron entre los árboles a una distancia prudente. Tal como describió Boomer todo parecía sospechosamente tranquilo en el perímetro que rodeaba al bunker.

―Hombre ―murmuró Butch sorprendido. ―De donde habrá sacado esto Ken. ¿Están conscientes que este el tipo que eche del equipo de soccer hace 3 años?

Nadie dijo nada, pero era una pregunta que todos se hacían. Se quedaron en silencio unos segundos mientras se resguardaban de la lluvia y pensaban cual sería el siguiente paso.


En la cueva las chicas hacían todo lo posible para ayudar a Ken a arreglar a maggie, nombre por el cual los chicos habían bautizado a su medio de transporte.

―Menos mal que el profesor agregó un Kit de emergencia para reparaciones de último momento. ―dijo Ken mientras hacía lo suyo. ―Supongo que sabe que cada artefacto que se lleva a batalla está en peligro de sufrir daños.

Kuriko permanecía algo alejada, sentada mirándose las manos. Ahora que la adrenalina del momento se había esfumado, se daba cuenta de lo tonta y precipitada que había sido al saltar a ese trasto con Ken. Era un completo estorbo para ellos, y ahora por su culpa se habían dividido poniendo en riesgo la misión.

Ken no tenía poderes, pero tenía su inteligencia sobrehumana. Estaba siendo de ayuda para reparar su medio de transporte, y sabía lo básico de cuidados médicos en caso de que alguien saliera herido en batalla. Él podía hacer que su presencia fuera valiosa... en cambio ella...

Oculto su rostro entre las piernas. No lloraría, por lo menos haría eso bien. De pronto sintió una mano en su hombro. Ken la miraba con una sonrisa, su ropa manchada. Se había quitado la bata de laboratorio lo que le daba un aire de adolescente normal.

― Creo que necesitamos dividir los suministros, hacer pequeños paquetes para cada uno ¿quieres ayudarme mientras reparo a maggie? Te enseñare a hacerlo.

Parpadeo unos segundos, pero se levantó rápidamente siguiéndole. Le agradecía que le diera una tarea que la hiciera sentirse útil. Le mostro que cantidad de cada cosa, y luego le dio una cajita de plástico con un botón rojo.

―Una vez metas todo, presiona el botón y la cajita se encogerá. ―Le mostró como hacerlo y se sorprendió. ―Así podrán llevarlo en batalla sin problema.

Cuando Ken la dejó sola armando los paquetes de suministros su hermana se sentó a su lado.

―Lamento haberte hablado como lo hice anoche. ―Dijo ―Estaba demasiado preocupada por ti.

Ella negó.

―Lamento haber venido... lamento haberme comportado como lo he hecho. ―Murmuró. Por fin comprendía porque su hermana le había ocultado a verdad. Ella aún no estaba lista para saberlo y la prueba era el hecho de que estuviera cometiendo esas locuras.

Blossom la abrazó fuertemente y le acarició el pelo, feliz de que por fin esa torturante situación con Kuriko se hubiera terminado Era una lástima que hubiera tenido que ver la realidad de ser una PowerPuff con sus propios ojos. Sabía que estaba asustada, pero era el precio de no haberla escuchado.

―Iré a ayudar Ken ¿vale? Ya vuelvo. ―Y la dejó sola con su labor. Sus amigas ayudaban a Ken en lo que podían. Buttercup refunfuñaba alegando que le habría gustado ir al famoso bunker.

― ¡Machismo! ―Gruñó. ― ¡Machismo te digo!

Rubia y pelirroja rodaron los ojos.

― ¿Cómo vas Ken?

―Para nuestra suerte he terminado. ―Dijo. ―El casco y las puertas están que se caen de lo dañado, pero el motor funciona perfectamente ahora. Kuriko me está ayudando a armar kits con algunas sustancias que los ayudarán si están heridos en batalla. Creo que vamos bien.

― ¿Así que ese es el nombre de tu hermana, Mo-mo-ko?

Todos abrieron los ojos sorprendidos. Aquella voz era inconfundible para ellas. Se giraron rápidamente y para su mala suerte, encontraron a Kuriko amordazada levitando en un campo de fuerza en el que Shirogane la tenía.

El corazón de Blossom dio un vuelco ¿En qué momento? ¿Cómo? Si apenas cinco minutos atrás había estado con ella y no sintió ninguna presencia extra.

―Himeko ―Dijo hablando con cautela, sopesando todas sus posibilidades, tratando de crear un plan de ataque. ―Deja a mi hermana, ella no tiene nada que ver en esto.

― ¿Cómo nos encontraste? ―Preguntó Bubbles.

― Eso es lo de menos. He aprendido algunas cosas estas últimas tres semanas, espionaje, rayos Z, batallas... ya saben. ―Dijo sonriente.

―Sabandija. Sabía que eras retorcida ¿Pero esto? ¿Tienes idea siquiera de quién es Ken? ¿De en lo que te has metido?

―Ese es mi problema, Matsubara.

―Himeko, sea lo que sea que te haya dicho para convencerte de unirte a él, seguramente te miente, él es malvado, malvado realmente. Esto no son problemas de preparatoria.

Con enojo, Himeko estrello el campo de fuerza donde tenía a su hermana contra el rocoso techo. Kuriko se sacudió violentamente.

― ¿Piensas que soy idiota? ¡Sé quién es y lo que hago! ¡No me subestimes!

―Vale, vale... ― Dijo apaciguando con las manos sin quitar la vista de s aturdida hermana. ― Himeko, entiendo que puedas tener motivos para atacarnos a nosotras, Pero deja a mi hermana en paz, ella no tiene nada que ver en esto.

― Oh yo creo que tiene todo que ver. Ella es la razón por la que se van a entregar a mí y vendrán conmigo. Ella y ese chiquillo de atrás.

Ken respingó en su lugar.

― Estás loca ―Negó Buttercup. ― ¡Enfréntate a nosotras cobarde!

Por toda respuesta Himeko estrelló nuevamente el campo de fuerza contra las paredes del lugar. Una, dos, tres, cuatro, cinco... la chica no paraba y Kuriko no dejaba de sacudirse violentamente dentro del campo de fuerza. Himeko sacó un arma de su pantalón y una vez que detuvo su campo de fuerza apunto a ella.

― ¡Alto! ¡Alto! ―Miró a sus amigas con pesar. ―Vale, iremos contigo. Sólo... deja a mi hermana y a Ken en paz.

― Sabía que podíamos llegar a un buen acuerdo. ―Dijo, Ahora, amordacen al científico.

Las tres permanecían inmóviles, con la mirada llena impotencia y furia. Himeko no dejaba de apuntar a Kuriko.

― ¡YA! ― Obedecieron mirando a Ken, pidiendo disculpas con la mirada. ―Nunca mejor hecho. Amordazándose entre ustedes mismos. Me encanta. ― Cuando terminaron atrapó a ambos en el campo de fuerza. Kuriko lucía mareada y tenía algunos moretones que comenzaban a tomar color en su nívea piel. Con una mano sosteniendo el campo de fuerza y la otra apuntando el arma hacia los chicos les indicó que salieran por delante. ―Al primer intento de atacarme los liberaré y no dudaré en disparar.

De malas formas siguieron las indicaciones que les daba mientras volaban. Blossom seguía intentando idear un plan. Tal vez si la golpeaban y Bubbles lograba atrapar los chicos en uno de sus campos de fuerza a tiempo podrían volver a ganar ventaja. Pero el ataque tendría que ser desde atrás para que la tomara por sorpresa. Tampoco podían hablar por el comunicador porque ella las vería. Chasqueó la lengua maldiciendo la situación tan humillante, preguntándose como es que había pasado eso sin que se dieran cuenta. Pronto divisaron un bunker enorme.

―Al final sí que lograste venir a nuestro cuartel, Buttercup. ―Dijo Himeko desde atrás. ―Bienvenidas.


Boomer deambulaba con sigilo entre los pasillos del lugar, estaba increíblemente solo.

¿Cómo va todo, enano?

Escuchó la voz de Brick en su oído hablando a través de su walkie talkie. Los usaban en batalla cuando alguno de los líderes enfermaba y les costaba trabajo comunicarse a voz alta o en situaciones como esa que requerían todo el sigilo posible.

― Todo bien por el momento. ―Respondió en un murmuró recordando qué lo había llevado a deambular en el corredor de ese lugar.

No creo que debamos entrar todos juntos. Uno de nosotros debe ir, y alertar de lo que sea que haya adentro. Así no nos toma a todos por sorpresa. Dijo Brick.

Vale, yo iré primero. ―Butch respingó.

¿Y porque tú, idiota?

¡Porque yo encontré este lugar! ―Brick rodó los ojos, él también quería ir, pero al mismo tiempo prefería quedarse afuera y poder tomar decisiones consciente de lo que había afuera y adentro. Butch era demasiado impulsivo y no confiaba en dejarlo ir solo.

Vale, va Boomer. El encontró el lugar y tu heredaste lo bruto de Mojo. ―Estableció el mayor ante las burlas del azul y los insultos del mediano. ―Comuniquémonos con los walkie talkies y no uses tu comunicador a menos que sea muy necesario, mientras más sigilosos seamos mejor. Lo único que me preocupa es como vas a entrar... seguramente tiene una clave de acceso como el laboratorio.

De la lejanía Boomer alcanzaba a ver un botón rojo.

La única opción que tenemos es intentar oprimir ese botón de ahí. ―Se miraron entre ellos. Las posibilidades eran muchas. Podía ser una alarma, podría detonar que miles de armas les atacaran, podía no ser nada, o podía ser simplemente un botón para abrir las puertas metálicas. Si nada pasaba, tendrían que usar la fuerza bruta y bueno, ahora si su plan de infiltración sería a la mierda.

No perdemos nada con intentar. ―Dijo el rojo. Compartieron una última mirada y echando un vistazo con su vista infrarroja se aseguró que no hubiera nadie cerca. Descendió hasta oprimir el botón y como por arte de magia la puerta se abrió así sin más.

Y ahora se encontraba deambulando por los pasillos de ese lugar bajo tierra, que se parecía bastante al laboratorio de profesor. Las paredes eran blancas, los muebles también. Había distintas puertas que analizaba con su visión infrarroja en busca de alguna señal de vida pero simplemente estaba vacío. Miró al techo y divisó las cámaras de seguridad. Eso no era normal, algo estaba mal con todo eso. Era imposible que nadie hubiera venido a su encuentro si ese lugar estaba lleno de cámaras de seguridad ¿Qué acaso estaba vacío?

Ese sentimiento de creciente oscuridad a su alrededor le invadió nuevamente a tal punto que comenzó a dolerle la cabeza. Algo andaba mal.

―Algo anda mal. ―Dijo a en voz baja a sus hermanos.

¿Qué pasa? ¿Qué has visto?

―Ese es el problema. No hay nada. Este lugar está vacío y a pesar de que hay cámaras de seguridad por todos lados nadie ha venido a mi encuentro. Sigue sin dejarme tranquilo el hecho de que haber entrado aquí este siendo pan comido y...

Calló al ver una de las puertas abiertas. Su visión infrarroja no registraba nadie adentro, pero si algo que le pareció extraño. Su dolor de cabeza se volvió un poco más agudo y algo en su interior lo incitó a adentrarse al lugar.

¿Boomer? ¿Qué ha pasado?

―Shh... denme un segundo. ―Con sigilo abrió la puerta blanca y encontró un cuarto que a simple vista parecía de lo más normal.

Había un sillón blanco del lado izquierdo y del lado derecho un escritorio blanco también. A lado del escritorio había una pizarra llena de papeles. La luz principal estaba apagada y solo una luz neón azulada resplandecía en el lugar. Sin embargo, nada de eso le llamó la atención, sino lo que tenía frente a él, lo primero que se veía al abrir la puerta.

En la pared frente a él había dos repisas blancas, una con una caja de metal medio abierta de la cual una luz rojiza se dejaba entrever. Y en la de arriba algo que parecía un muñeco. Y solo acercándose más, fue cuando lo reconoció. En la repisa de arriba había lo que parecía un títere, un muñeco de madera tallada que en lugar de manos tenía un par de pinzas. A simple vista, para un humano normal, pasaría desapercibido como un feo y tétrico muñeco. Sin embargo, sus orbes azules encontraron en él algo más que eso. Una figura ya bastante conocida, la imagen de un demonio destituido. La última figura física de HIM.

De pronto su deseo de acercase y su creciente malestar cobró sentido. Sintió una corriente eléctrica subir desde su espalda baja hasta el cráneo y retrocedió mientras el dolor en su cabeza se acentuaba. Algo que no le agradaba burbujeaba en su interior. Sintió unas ganas infinitas de salir a destruir todo a su paso, tal como años atrás.

― ¿Realmente eres tú? ―Murmuró algo aturdido intentando mantener a raya sus instintos.

Sin embargo, la duda se instaló dentro de él casi al instante ¿Podía algo así siquiera ser posible? HIM literalmente, era un demonio. No tenía cuerpo físico, había deambulado por el mundo poseyendo objetos, humanos y animales por igual, hasta que había encontrado un recipiente que le había satisfacido, curiosamente, el títere de la repisa. Sin embargo, seis años atrás, cuando las chicas lo habían vencido, su esencia, su espíritu y energía habían desaparecido quedando el títere vacío, libre del poder de HIM, mientras él se había reducido a nada... ¿Verdad?

Pero mientras más pensaba en buscar una explicación a su teoría más preguntas se agolpaban en su mente ¿Qué era realmente esa caja? ¿Cómo había llegado el títere ahí? Si su teoría era cierta ¿Por qué carajos Ken tenía ese títere y ese sarcófago en su bunker en el triángulo de las bermudas?

Un par de destellos rojos como escarcha salieron de la caja y se depositaron en su mejilla, instantáneamente le dio un calor terrible. Esa sensación... de pronto, tenía trece años de nuevo y corría por un pasillo bajo tierra.

Tiempo sin vernos... hijo ―Sus manos hicieron corto circuito, esa voz afeminada que resonó en su mente, era inconfundible.


Buch trataba de no morirse de aburrimiento. Sentía injusto que Boomer fuera el único que pudiera tener algo acción y que además, el muy idiota los dejara picados con lo que pasaba adentro. Bostezó justo antes de que el comunicador en su cinturón vibrara.

Le levantó una ceja a su hermano mayor, habían acordado que sólo usarían eso en caso de emergencia. Butch abrió el suyo encontrando la cara de su hermano algo pálida.

―No tienen idea de lo que he encontrado aquí ―Murmuró el rubio. Había un tinte de incredulidad y preocupación en su voz. Brick y Butch se miraron unos segundos.

― ¿Ken te atrapó?

― Tal vez eso hubiera sido mejor. La solución sería más fácil. Tal vez una batalla, un par de huesos rotos...

Los mayores se miraron nuevamente. Boomer no los miraba realmente a ellos sino a algo delante de él de manera dispersa.

― Creo que le ha afectado el estar ahí dentr-

―De verdad no se imaginan. ―Interrumpió ―Encontré... lo encontré.

― ¿Lo encontraste? ― Brick le miró confundido, comenzaba a desesperarse. ― Joder Boomer habla claro ¿quieres?

― Lo encontré a él... encontré a papá.

Brick y Butch abrieron los ojos con asombro. El pesar en su pecho se acrecentó rápidamente.

― ¿Qué dices?

― ¿a HIM? ¿El HIM real? ―Brick sacudió la cabeza, incrédulo. ―Es imposible, HIM fue destruido. Su esencia se desvaneció hace seis años cuand-

―Te lo estoy diciendo Brick, escuché su voz. Lo tengo enfrente. ―Dijo. ―Te lo juro por Miyako que lo tengo frente a mí.

Brick y Butch se miraron un segundo. Boomer nunca había puesto la veracidad de sus palabras sobre la rubia. Hubieran seguido alegando del tema si no hubiera sido porque debajo de ellos, los ojos de Brick divisaron a Himeko entrando al bunker con nada más y nada menos que la chica por la que Boomer recién les había jurado ver a HIM, a la líder de las PowerPuffs y a su pequeño monstruo verde sin oponer resistencia alguna. Tal vez por el hecho de que Shirogane llevaba en un campo de fuerza a Ken y Kuriko amordazados.

Casi al mismo tiempo, el comunicador de Boomer hizo interferencia y la pantalla se puso negra.

―¿Boomer? ―Butch, ajeno a lo que pasaba a sus espaldas comenzó a llamar a su hermano golpeando el comunicador que al parecer había perdido señal. Intentó comunicarse por medio de los walkie talkies pero tampoco funcionó. ―Joder lo que faltaba.

―Creo que por el momento tenemos otros problemas. ―Murmuró Brick, señalando con la cabeza hacia abajo. Butch se giró para ver lo que Brick le indicaba y dio un chasquido.

―Genial. Ya te lo digo, que andamos de suerte. ―Masculló el verde

Brick miró la cabellera pelirroja entrar en el bunker. No tendrían otra opción más que entrar por su propio pie y estando en desventaja. Bastante desventaja. Repasó mentalmente su situación.

Más de la mitad de su equipo capturado y Boomer adentro del bunker sin poder comunicarse con nadie en un estado mental sospechoso, desconociendo la situación que se vivía afuera. Además de eso, seguramente Ken ya sabía que se encontraban en la isla y había mandado a Himeko a capturar a las chicas, sumándole a todo eso que aparentemente HIM estaba dentro del lugar.

¿En qué momento habían caído en tal desventaja? Se suponía que era al contrario debido a que el cuerpo de Ken estaba demasiado debilitado y desconocía que ellos estaban ahí.

.

No me fío. ―Murmuró, pero todos la miraron. ―No me fío de que nadie haya venido a nuestro encuentro, que estemos acá charlando y haciendo fogatas tranquilamente. Que hayamos cavado una cueva con un rayo y que hayamos pasado desapercibidos.

La isla es grande. ―Dijo Buttercup ―Tú y Boomer patrullaron aproximadamente 1 kilómetro a la redonda y aún faltaba demasiado por recorrer.

Bubbles negó.

No lo sé, no lo sé. A mí también me parece extraño. ―Todos guardaron silencio.

.

Brick se maldijo mentalmente. Tenía que comenzar a escuchar más a su equipo. Butch movía su pie intranquilamente, hojas comenzaron a caer del árbol en el que estaban. Pronto el tronco se volvió inestable.

― Cálmate. Si haces que este árbol se venga abajo y nos descubran ahora si estaremos jodidos completamente. ―Aunque dentro de sí no sabía si importaba después de la situación en la que se encontraban. El menor se detuvo y le miró.

― ¿Y bien? ¿Qué haremos?

Brick contuvo un suspiro.

―Tendremos que entrar.

―No quiero ser pesimista, pero ahora me parece muy extraño que la entrada no haya tenido ninguna clave de acceso. Es como si supieran que estamos aquí.

Brick lo sabía. Pero no tenían opción y Butch lo sabía también. Compartieron una mirada, descendieron del árbol y se dirigieron a la entrada. Evidentemente entraron sin ningún problema.


Boomer forcejeaba de malos modos. La voz de HIM no había dejado de susurrarle que se redimiera. La cabeza le punzaba y le costaba pensar con claridad. Había intentado usar sus poderes pero desde que le habían colocado esas esposas cada vez que intentaba atacar, sentía como su energía se consumía.

Al final, había resultado que si había personas en ese lugar. Habían caído redonditos en la trampa, se había metido por su propio pie a la boca del lobo. Por lo menos sus hermanos estaban afuera y si se daban cuenta de que algo iba mal podrían pedir refuerzos a las chicas. Aún tenían oportunidad.

La bolsa de tela negra que le habían colocado en la cabeza se le pagaba a la cara, solo podía escuchar los pasos de los hombres que le habían tendido la emboscada. Había estado tan aturdido mirando la caja metálica y escuchando la voz de HIM que no se dio cuenta que habían entrado a esa habitación sigilosamente. Lo próximo que sintió fue un fuerte golpe en la cabeza y un líquido caliente en la sien. Cuando logró enfocar bien, Ken estaba parado frente a él con cuatro hombres armados. Le habían colocado una especie de esposas que cuando intentaba atacar emitían un brillo azul neón y absorbía sus fuerzas.

Ahora caminaba sin saber a dónde se dirigía.

― ¿Sorprendido? ―Ken hablaba mientras caminaba delante de él. ―Me gusta recibir bien a mis visitas. Te tengo otras cuantas sorpresitas más, no deben de tardar. ―Sintió un cambio de dirección en el camino y Ken habló con sorpresa fingida. ― ¡Y nunca mejor dicho!

― ¿Boomer? ―La voz preocupada de su novia resonó por la sala. La confusión y el temor se apoderaron de él. Escuchó pasos apresurados a su dirección.

―Alto o disparo. ― ¿Disparar? ¿Qué estaba pasando?

― ¿Miyako? ―No le importó usar su nombre real, al fin y al cabo seguramente todos los presentes sabían quiénes eran ellos. Se revolvió entre los brazos de sus captores ― ¿Qué haces aquí? ¡Hey idiota, que le has hecho!

―Permíteme iluminarte. Creo que te encantará.

Le retiraron la bolsa y sus esperanzas comenzaron a venirse abajo. Las tres chicas estaban delante de él pero eso no era lo que le preocupaba, sino el hecho de que Himeko tenía a Ken y a Kuriko amordazados en un campo de fuerza y apuntaba a ellos con un arma que no parecía nada común. A juzgar por las esposas que tenía puestas, no quería saber qué hacía esa arma. A pesar de eso, todos lucían intactos.

Miyako permanecía a medio camino entre él las chicas, había intentado correr hacia él.

― Ahora las esposaremos. Acérquense. ―Las tres chicas miraron renuentes al villano y al instante Himeko comenzó a estrellar el campo de fuerza contra las paredes, sacudiendo violentamente a los dos chicos.

― ¡Oye! ―Gritó él. Las tres féminas se dejaron esposar malhumoradamente. En ese momento Brick y Butch aparecieron volando por el pasillo con el semblante serio. Pararon en seco al verlos. Parecían menos sorprendidos que él, probablemente habían visto todo desde su escondite en las alturas.

Miraban a Ken con el ceño fruncido y los puños apretados, miraron a cada miembro del equipo uno por uno y se detuvieron en él.

― ¿Estás bien idiota? ―Le cuestionó el líder. Desconocía que tan mal se veía, pero asintió. ―Butch. ―Llamó a su hermano. ―Acabemos con esto rápido.

Fueron escasos segundos: los hermanos cargaron contra Ken y sus guardias. Himeko liberó a los adolescentes que cayeron con un sonido sordo al suelo entre quejidos y le disparó al niño en el brazo, provocando que comenzara a gritar mientras se tomaba el área afectada. Frenaron el vuelo al instante.

― ¡Basta!

― ¡No!

Blossom y Miyako gritaron. Kimura se divertía con la situación, riendo entre dientes. Boomer no entendía como en tan pocos minutos habían sido reducidos a nada. Pronto sus hermanos estaban esposados también y caminaban por los pasillos blancos sin poder hacer nada para evitarlo. El hombro del pequeño Ken estaba a carne viva y sangraba. Kuriko sollozaba por lo bajo, claramente intentando contener las lágrimas. Llegaron a un cuarto blanco bastante amplio y al fondo de este había una especie de celda. Instantáneamente se transportó a tres años atrás cuando precisamente el padre de ese bastardo los había encerrado en una parecida.

Sobra decir que entraron uno a uno después de que les retiraran las esposas. Los únicos que quedaron fuera fueron los dos adolescentes.

―Estos dos niños terminaron su cometido. Llévenselos. ―Las protestas de los héroes comenzaron a sonar por el cuarto.

― ¡Hermana! ―Chilló Kuriko ― ¿A dónde me llevan? ― La puerta se cerró tras ella. Lo último que vieron fue su cara pálida, presa del miedo.

― ¿A dónde los llevas? ―Espetó Momoko al borde del llanto. ― ¡Ellos no tienen nada que ver con esto! ¡Déjalos ir! ¡Ya nos tienes donde querías!

Ken rio.

―Oh, no preciosa... no los tengo donde quiero, pero pronto, pronto pagarán. Les quitaré todo, así como ustedes me quitaron todo.

Brick lanzó un rayo de energía a los barrotes de la celda y esta hizo lo mismo que las esposas en su momento. Absorber el poder que se expulsaba. Malhumorado, Butch golpeó los barrotes usando fuerza bruta.

― ¿Cómo lo has hecho imbécil? ¿Cómo sabías cada paso que íbamos a dar antes de que lo diéramos?

―Es fácil. Soy más fuerte que ustedes. No tienen oportunidad contra mí. ―Ken llevaba una armadura, su capa se movía al compás de sus movimientos.

―Púdrete. ―Blossom escupió la palabra con rencor ―Nunca nos ganarás.

― ¿Ah no? ― sonrió. ―Cada movimiento que ustedes hacen yo lo conozco y ya tengo un plan para contrarrestarlo.

―No nos vas a meter miedo con tus estupideces. ―Dijo Buttercup. ―Así que vete preparando.

Himeko y Ken se miraron y rieron.

―Pero sí que son estúpidos. ―Se acercó a una mesita caoba que estaba en la esquina y tomó un control remoto. Tras presionar unos botones una pantalla de plasma apareció y Ken comenzó a buscar algo en ella.

Mientras tanto Blossom tuvo un deja vú. Ella ya había soñado esto. Después de un par de segundos, Ken les mostró lo que parecía un video de una cámara de seguridad. Era la cueva donde había pasado la noche y no solo eso. Brick y ella se besaban mientras los azules, Ken y Kuriko dormían. Los protagonistas de dicha escena enrojecieron a límites insospechables.

― ¡Pero porque no me habías dicho nada!

― Genial nena, ¿Te das cuenta que ahora todos nos llevan ventaja? ―Bubbles y Butch reclamaron. La verde terminó también por enrojecer y golpearle el brazo avergonzada.

―Como les dije, totalmente vigilados. ―El brazo de Brick salió de entre los barrotes intentando alcanzar a Ken.

―Apaga eso. ―Kimura soltó una risa burlesca. ― ¿Cómo lo hiciste? Ayer nosotros mismos cavamos esa cueva, establecimos guardias. Es imposible que hubiera una cámara ahí.

―Tenemos toda la isla cubierta. ―Fue el turno de Himeko de hablar, les mostró otros videos de las cámaras de seguridad. Tomas de distintas partes de la isla y el mismo búnker ― Por más pequeño que fuera el movimiento nosotros lo sabíamos y lo escuchábamos. Mientras Butch y Buttercup daban su pequeño paseo nocturno fui a instalar una cámara y micrófono provisional. Fue cuestión de 10 minutos, tal vez menos.

Ellos permanecían en silencio, sin creer que eso estaba pasando. Brick se maldijo mentalmente. Mientras ellos jugaban a las parejas enamoradas estos tipos se habían encargado de tenderles una emboscada perfecta. La culpabilidad les invadió.

― ¿De verdad creían que estaríamos desprotegidos, así como así? ¿Qué no nos daríamos cuenta? ¿Qué realmente es así de fácil entrar al búnker? ―Himeko rio ―Es verdad que nos sorprende que hayan descubierto nuestra ubicación. Pero de ahí a tomarnos por sorpresa... eso jamás.

Ken asintió con una sonrisa de oreja a oreja.

― Además, veo que han estrechado lazos bastante fuertes ¿Eh? Tienen buenos corazones chicas, sí que lo tienen. Perdonar a este trío de criminales. ― se giró a la pantalla y volvió a reproducir la escena de los rojos, y pasó a la de los verdes hablando tranquilamente en la orilla del mar. ―Con una historia llena de violencia y destrucción.

―No va a funcionar, Ken. Eso quedó en el pasado. ―Se defendió Butch.

El castaño volvió a pausar y se paseó por la sala con una sonrisa tranquila, como si tuviera información confidencial que nadie supiera y que garantizaba su éxito.

― ¿Así? pero y sus amadas chicas ¿También lo olvidarán?

Las féminas del grupo resoplaron.

― En serio hombre ―Buttercup rodó los ojos. ―Tienes que recurrir a otras tácticas más novedosas.

―Los chicos se han redimido, Ken. Ponernos en contra no funcionará. ―Secundó Blossom.

El volvió a reír.

― Vaya entonces cuéntenme ¿Fue fácil perdonar el que la muerte personas muy allegadas a ustedes esté sobre sus hombros?

Las miradas que Ken presenció fueron de todos los tintes. Sorpresa, confusión, y miedo.

― ¿Muertes? Si te refieres a la muerte de tu padre, el murió por su prop-

― Ah ¿así que no les han contado su pequeño secreto? Ups... creo que la he cagado chicos. ―Interrumpió a la líder con fingida sorpresa.

Las PowerPuff miraron a los tres chicos algo confundidas, pero sin terminar de fiarse del villano.

―Brick ― llamó Blossom en un susurro. ― ¿Sabes de que está hablando este... tipo?

La mirada de Brick lucía tan confundida como la de ella, negó casi imperceptiblemente.

―Mira imbécil, si estás tratando de-

La fuerte risa de Ken los dejó algo perplejos a todos. Él único que parecía medio lívido era Boomer.

― ¡Pero es que esto es maravilloso! ¿Ni siquiera ustedes saben? Joder, mi padre sí que era bueno ya les digo. ― Miró el azul. ―Creo este es un secreto que sólo tú y yo compartimos ¿Quieres ser tú el que se los diga?

Las miradas se dirigieron al rubio que no quitaba la mirada de Ken.

―Eres repulsivo.

―Vaya, me tomaré eso como un no.

― ¿Boomer, de que habla este imbécil? ―Cuestionaron sus hermanos en un tono bajo, claramente igual de confundidos.

―No me gusta ser portador de malas noticias, un ave de mal agüero. ―Continuó Ken que caminó hasta estar frente a la rubia y la miró con fingida tristeza. Casi al mismo tiempo el azul corrió el intento tomarlo de la camisa, pero Ken fue más rápido y lo esquivó.

―Ella merece saberlo, Boomer.

―No de esta manera, no se lo merece. Me corresponde a mi decírselo.

El escenario había cambiado por cuarta vez en el día. Lucían confundidos, nadie hablaba. Bubbles se acercó a su contraparte.

― ¿Qué está pasando? ¿De que habla? ¿Qué es lo que tengo que saber? ―Cruzaron una mirada, ella confundida, él con miedo.

―Hace unos 5 años cuando mi padre les hizo el gran favor de incluirlos en su plan ― intervino el castaño ― Les pidió que investigaran su vida, cosa que ustedes ya saben. Tu querido novio encontró la ubicación de tus padres y se la brindo a Taiga. Por evidentes razones, tu amorcito sabía con qué intenciones Taiga buscaba a tu padre.

―Cállate.

―Y bueno. Lamento decirte que mi padre terminó matando al tuyo porque se negó a cooperar con sus propósitos ¿Sabías que eres heredera de una gran fortuna? Hombre, te envidio. ―el sonido sordo de los barrotes siendo golpeados por él azul callaron al castaño.

Lo había dicho tan fríamente, tan insensiblemente.

―No te creo. ―La voz de la ojiazul resonó por el lugar.

―Vivir en negación no te servirá de nada. Sólo míralo: ni siquiera puede mirarte.

Los ojos de Bubbles se dirigieron al azul buscando una respuesta. El Him menor no respondió nada, se limitó a mirarla. Tal vez la culpabilidad lo delataba porque los ojos de Bubbles se empañaron.

― ¿Boomer?

Todos contenían la respiración mirando a los azules alternadamente, aún ellos mismos procesando la información ¿acaso era una mentira de Ken? Los Him restantes lucían tan confundidos como las chicas. Ken rio cruelmente cuando Boomer desvió la mirada.

―Vamos, díselo. Admítelo

Bubbles se sintió débil de repente. Intentó buscar de nuevo la mirada de su contraparte. Boomer lucía pálido, tenía un rastro de sangre en la sien. Cuando este por fin la miró, sus ojos le mostraron culpa, tristeza.

―Es cierto. ―Tardó unos segundos, pero negó.

―No te creo... me habrías dicho... ¿Por qué tus hermanos no saben nada entonces? ¿Te ha obligado a decirlo? ¿Con que te ha amenazado?

Él volvió a negar, esta vez los ojos se le empañaron a él.

―Miyako... es cierto... no sé cómo él lo sabe, pero es cierto. Todo es cierto.

― ¿Quieres la historia corta? Bien. Mi padre necesitaba patrocinadores para sus proyectos. Tu padre tenía dinero. Él se negó a dárselo. Sencillo de comprender.

Himeko, al igual que ellos permanecía inerte, tan sorprendida como los héroes. Esa información había sido una sorpresa hasta para ella.

― Podría hacer una gran película con esto. "Se enamora del hombre que asesinó a su padre" "Amor y traición" ―volvió a reír. ― ¿A que hoy bueno?

Butch, aún a sabiendas de que aquellas rejas absorbían sus poderes, golpeo tan fuerte como pudo, saliendo de su repentino letargo.

― Cierra la puta boca. ―gruñó. ― Las personas que hicieron eso eran totalmente distintas a las que somos ahora. Seríamos incapaces de hacerles daño.

―Si claro, discurso encantador. ―aceptó encogiéndose de hombros. ― Entiendo que hayan podido borrar el recuerdo de insultos infantiles, complicaciones amorosas, asaltos a bancos, la destrucción de propiedades e incluso de una ciudad, pero... ―se acercó a los barrotes con esa sonrisa cínica en el rostro. ― ¿Podrán borrar del pasado la muerte de los progenitores de aquellos a los que aman?

Un sollozo se escuchó al fondo de la celda, clara señal de que Bubbles comenzaba a procesar la noticia. Y esta vez fue el azul el que no solo golpeo los barrotes, sino que su puño atravesó la reja dándole de lleno en la nariz al villano, pura fuerza bruta. A pesar de eso el castaño rio y miró a los ojos al Him menor, limpiándose la sangre. Sonrió al ver que su mirada estaba empañada de lágrimas contenidas y apretaba los puños de rabia.

Rio fuertemente.

―Sí. Sufran. Sufran y comiencen a pagar por todo lo que han hecho. Todos ustedes. ―Dijo con odio para posteriormente tomarse las sienes y tambalearse.

Himeko que hasta ahora había estado como espectadora, tan sorprendida como ellos, corrió a ayudarlo. Su cuerpo seguía muy débil y el esfuerzo del día estaba consumiendo la poca energía que tenía. El golpe de gracia había sido el puñetazo de Boomer.

― Necesitas descansar. ― Le hizo ver. ― Vamos a tu habitación, están atrapados ahí, no pueden ir a ningún lado. Dejaré a los guardias custodiando las puertas.

Y sin más Himeko se lo llevo casi a rastras no sin darles una última mirada algo... ¿Apenada?

Cuando por fin la puerta del lugar se cerró Bubbles se desplomó en el suelo, instantáneamente se transformó. Llevaba cerca de tres días seguidos siendo Bubbles. El cansancio era realmente abrumador.

Brick intentó acercase a su hermano pequeño, pero al ver a Miyako en el suelo sollozando decidió dejar la charla para después. El rubio se giró lentamente encontrándose con las miradas de todos, les ignoró y lentamente se acercó a la menor de grupo hincándose a su altura. Los demás se esparcieron por la celda sintiéndose como si estuvieran a punto de escuchar una conversación que no debían. Trataron de hacer oídos sordos, pero simplemente era imposible. El espacio era reducido.

Intentó contener las lágrimas, pero cuando acaricio las coletas despeinadas de su novia y su llanto se hizo más fuerte una lágrima rebelde se le escapó.

―No quería que te enteraras de esta manera... no-

― ¿Desde cuándo lo sabías?

Silencio.

― ¿Desde cuándo Boomer? ―levantó la mirada y los ojos tristes del azul le rehuyeron nuevamente.

― Desde antes de la muerte de Taiga. ―dijo en un murmulló que claramente todos escucharon. Los hermanos restantes negaban con la cabeza, más por incredulidad que por culpar a su hermano. La rubia se llevó las manos al rostro intentando buscar algo de intimidad para su llanto.

―No sabía cómo decirte... tenía miedo a que me alejarás de tu vida. ―Intento decir, pero la voz se le cortó.

Hizo amago de acariciarle el rostro, pero ella le apartó suavemente. El miedo le invadió repentinamente.

―Amor... ―Ella se levantó escuchando el llamado de Boomer. Era la primera vez que la llamaba así, pero para pesar de ambos no sintió mariposas en el estómago, ni felicidad, ni ganas de besarlo. Algo extraño se le instaló en la boca del estómago.

―Necesito estar sola. ―murmuró, y caminó hacia una esquina de la celda, haciéndose bolita. Boomer casi la sigue, pero la mano de su hermano mediano se lo impidió. Le indicó con una mirada que no era momento.

Y entonces todos se quedaron en silencio.


;( Triste ¿Ah? ¿Cuántos creyeron que la emboscada se la iban a tender a Ken? ¿Alguien más recordaba el secreto de Boomer? Lo reveló en el capítulo 20. Tal vez hay cosas que aún no tengan mucho sentido, pero pronto lo harán ¿Qué creen que pase con los azules?

Antes de cualquier otra cosa quiero recordarles que este universo es un mix de la serie original con la serie del anime. Ambas tienen cosas que me gustan bastante. La guarida de HIM pueden verla en el capítulo en el que trae de vuelta a la vida a los RowdyRuff Boys en la serie original. Me parece que es el cincuenta y tantos, en inglés se llama "The boys are back" y de paso vean el episodio en el que Mojo y HIM se pelean por la custodia de los rowdys xD es bastante gracioso.

*Solo como dato curioso, en la línea de tiempo, estamos en el año 2011.

En fin, espero les haya gustado ¡Logré actualizar en sólo 1 semana! Esto ha sido un maldito milagro Realmente espero mantener este ritmo.

Besos embarrados de Nutella para todos!