Disclaimer applied.


Demashitaa: Kasai.


Advertencia: Esta es la continuación de una de mis historias Demashitaa: No Hai. Creo que no es necesario leer la historia anterior, para entender esta, pero sería mejor que así fuera.

Aclaraciones para los que no han leído No Hai:

Identidades secretas de los chicos: Brick: Makoto Him Butch: Koiji Him, Boomer: Hotaru Him

Taiga fue el villano principal de mi fic anterior y Ken Kimura, el actual villano, es su hijo (Ambos fueron creados por mí, por lo tanto, no son canónicos, pero son la base de mi universo)


Tras bambalinas


Taiga miraba la pantalla del ordenador del ciber con insistencia. Con la hoodie que llevaba puesta y el tinte de color que se había hecho en el cabello, esperaba pasar desapercibido. Se había escapado del manicomio hacía ya cuatro semanas y había intentado ocultarse lo más que había podido. Además, no era un criminal conocido, por lo que seguramente no corría peligro alguno y su escape pronto sería cosa del pasado.

Ahora su misión era encontrar a todos aquellos que le ayudarían a cumplir su propósito. Por eso mismo ahora se encontraba en un mugroso ciber de un barrio bajo de Tokio mirando videos que la gente subía a YouTube, todos ellos de las distintas batallas de las PowerPuff, analizando a cada uno de los villanos de la ciudad.

Hasta ahora lo más interesante habían sido esos tres chiquillos que habían sido creados con el mismo código genético de esas niñas y su creador, el mono. Si ese simio había sido capaz de hacer tal cosa, lo necesitaba en su equipo.

Y al final, pero que en realidad era lo más importante, estaba ese... sujeto. El que al parecer era el líder de todos ellos, pero que, por alguna razón, se había esfumado de la faz de la tierra. El tal HIM.

Tenía tres semanas enteras intentando dar con el paradero de HIM y simplemente no había rastro de él. Era como si se hubiera esfumado de la faz de la tierra.

Al final terminó saliendo del lugar para dirigirse al edificio abandonado que había encontrado muy a las afueras de la ciudad y en el que se quedaría para comenzar a construir, desarrollar y llevar a cabo su plan.

Casi cuando había llegado a su destino, mientras caminaba entre el ruido que producían las hojas de los árboles al chocar entre ellas mismas debido al viento, lo sintió. Un calor inexplicable, como si se estuviera quemando por dentro. Sintió unas ganas terribles de llevar su plan a cabo cuanto antes, un odio tal, que no sabía que poseía.

―" Sé que me has estado buscando..."

Escuchó una voz resonar en su cabeza. Podría ser la voz de un hombre o una mujer, no estaba seguro, pero sonaba como de ultratumba. Giró su vista a todos lados en busca del dueño de aquella voz que parecía distorsionarse cada vez que hablaba, pero no encontró a nadie. Estaba solo en el bosque.

―" Dicen que el que busca encuentra, Taiga"

Confundido volvió a girarse, aun sin encontrar nada.

¿Quién eres? ¿Cómo sabes quién soy?

―" Digamos que la oscuridad me llama, como un imán al metal... te he estado observando y sé que me buscas intensamente... necesitas mi poder... el mismo que le di a todos los villanos de Tokio..."

Taiga dejó de dar vueltas sobre su propio eje, y se detuvo en seco.

¿HIM? ¿Cómo...― Una suave risa macabra resonó en su cabeza?

―" Tu oscuridad me llama..." ― Repitió. ―" Me encantaría presentarme físicamente, pero como sabrás esas niñas me redujeron a polvo... mi esencia está tan débil que no puedo volver a este mundo de manera física, me he limitado a vagar por ahí buscando un nuevo recipiente... un colega"

Taiga tragó saliva, de pronto se había quedado sin habla. Esa sensación de inferioridad se sentía extraña y nueva para él.

―" Tus planes son muy parecidos a los míos... aunque sé que puedo mejorarlos, expandir tus horizontes... trabajar codo a codo por un bien común"

¿Entonces vienes para aceptar mi propuesta? ―Cuestionó sin creerse que HIM mismo había venido a él. La risa escalofriante del demonio detuvo sus pensamientos.

―" No seas estúpido... TÚ aceptaras mi trato... el que tiene el poder aquí soy yo. Pero antes de seguir adelante, tienes que hacer algo por mí... será el primer requisito para aceptarte."

¿Qué es?

.

Después de varios días, por fin dio con la dichosa juguetería. Intentó buscar por sí mismo en los escaparates, pero eran tantos estúpidos juguetes que simplemente no pudo hacerlo. Al final pidió ayudar al encargado y tras varios minutos de buscar lo que necesitaba lo encontró.

Un títere de madera tallada. Tenía una extraña y particular figura, que podría bien ser la representación de un hombre o una mujer. En lugar de manos tenía pinzas y una vestimenta y maquillaje al estilo drag. Olía a madera húmeda, y tenía un aspecto opaco y polvoroso, como si fuera un objeto de hacía años.

Cuando el encargado intentó encontrar en el registro el modelo y precio del dichoso juguete, se rascó la nuca confundido. No había nada. Era como si ese juguete no existiera. Al final, desesperado, Taiga terminó llevándoselo indispuesto a pasar más tiempo en ese estúpido lugar. Ahora que había recuperado el "recipiente" físico de HIM podrían proseguir al siguiente paso del plan.

Taiga sonrió para sus adentros, después de todo, sí que HIM le había abierto los ojos hasta horizontes insospechables. Sus planes, a comparación de los suyos, eran inmensos con una recompensa casi eterna. Llevaría tiempo hacerlo, ya que primero necesitaban fortalecer lo poco que había quedado del demonio, lo suficiente como para que pudiera poseer nuevamente el cuerpo físico que había escogido como su recipiente, precisamente, el títere que llevaba en manos. Y para eso necesitarían rayos Z negros; pero las cantidades que se encontraban en el laboratorio Utonium eran insuficientes para alguien como HIM, según las mismas palabras del ente malvado, por lo que su idea se quedaba corta.

Era ahí donde entraban los planes del espíritu.

Según sus palabras, había distintos depósitos de rayos Z distribuidos alrededor del mundo. Depósitos mucho más grandes que los miserables mililitros que tenía Utonium en su posesión. Y él se preguntaba: Si 4 mililitros habían sido suficientes para crear metahumanos, ¿Qué harían los depósitos de los que hablaba HIM?

Tendrían que encontrar esas reservas que se encontraban en los abismos de la tierra. Lo cual implicaba que necesitaban más poder y de paso, eliminar a todos los posibles obstáculos; es decir, las PowerPuff Girls. Por eso, la primera fase del plan sería: actuar entre las sombras, infiltrarse en la vida de esas niñas de alguna manera para así atacar el laboratorio, robar los pocos rayos Z que había en Tokio y adquirir el poder suficiente para hacerse con las reservas de rayos Z que había en el mundo.

Mientras tanto, Him permanecería en el sótano de su edificio donde estaba su improvisado laboratorio, ahí podría mantenerlo a una temperatura lo suficientemente cálida para que no se desintegrara. El frio era su debilidad.

Después, por un acuerdo mutuo, reclutarían a los villanos de Tokio para comenzar a formar a su ejército, pero como orden principal de HIM, sus tres hijos, serían las piezas clave en aquella misión. Según el villano, eran los indicados para destruir a las tres heroínas de la ciudad. Y él no podía estar más de acuerdo. Los RowdyRuff Boys habían resultado ser los primeros y únicos discípulos del ser más poderoso que había pisado el planeta, además de contar con un código genético de primera generación. Y aunque eran algo estúpidos e infantiles, HIM lo guiaría para que sus tres conejillos de indias, se convirtieran en las armas letales y desalmadas que podían ser.

La única condición era que nadie debía saber que HIM había sobrevivido a la última batalla. Sólo así su plan podría llevarse a cabo sin ningún problema.


Himeko miraba a Ken recostado en su cama durmiendo. Habían pasado cerca de 3 horas desde que había colapsado después del puñetazo de Boomer. Ella lo había llevado casi sobre sus hombros y lo había ayudado a acostarse en la cama en la que ahora dormía, mientras no dejaba de sentirse impactada por la última revelación hecha por su colega.

Ninguno de sus seis rehenes le caía bien, mucho menos eran amigos, sin embargo, no había podido evitar sentir algo extraño en la boca del estómago después de verlos desmoronarse poco a poco en unas cuantas horas. Más específicamente al ver a Miyako destruida al enterarse tan fríamente de la muerte de su padre. Además, no se quitaba de la mente esa sensación de que Ken nunca le decía la verdad. Siempre le tenía secretos que cada vez eran más oscuros.

—¿Por qué tienes esa cara?

Los peculiares orbes estrellados de la chica enfocaron a su acompañante que yacía recostado en la cama, ya despierto. La miraba serio como usualmente, pero con curiosidad y algo de cansancio. Ella permaneció callada y volvió su vista al techo.

—En todo lo que va del día apenas y me has dirigido la palabra. —Shirogane quiso sonreír con sarcasmo, pero se limitó a dirigir su mirada a él nuevamente. —Se que estás cabreada, solo estoy esperando a que tengas los cojones de decírmelo de frente.

Solo entonces ella resopló y se levantó caminando por la habitación.

—¿Qué tenga los cojones de decírtelo, dices? ¿Para que hagas lo mismo que haces siempre? Que te recuerdo es básicamente mandarme a la mierda. Además ¿De cuándo acá te agrada que te dirija la palabra? Al parecer te encanta quedarte toda la información para ti, mientras menos contacto tengas conmigo o cualquier otra persona mejor para ti.

Ken ignoró el claro reproche, se incorporó y la miro con parsimonia.

—Estas siendo dramática. —Esta vez sí, Shirogane se permitió sonreír con sarcasmo.

Estaba llegando al límite de su paciencia. Después de dar dos vueltas sobre si misma intentando calmarse, caminó hasta el borde de la cama donde él estaba sentado y le encargó con los brazos cruzados

—He sido paciente contigo porque nunca me has tratado como un estorbo sin cerebro y has sido "paciente" conmigo a comparación de como tratas a otras personas. —Dijo haciendo comillas y rodando los ojos. —Pero no me conoces enojada y te aseguro que no te conviene ¿Vale? Así que ve cambiando tu tono conmigo. He soportado esto por tres semanas y no planeo seguir siendo tu estúpido peón.

Himeko había pasado las últimas semanas tan decidida a lograr las expectativas del chico y tan asustada de fallarlas que había olvidado quién era ella. Y ella no se dejaba pisotear por nadie. Era verdad que el hecho de que el chico no la tratara como todo el mundo lo hacía -como una idiota sin cerebro y mimada- y le hubiera confiado un lugar tan importante en sus planes le había hecho sentir especial. Ni siquiera sus propios padres la veían como Ken. Cuando él había ido a buscarla y le había dicho que confiaba en su potencial, le había tomado escasos dos días para decidirse. Nunca nadie confiaba en ella para absolutamente nada. Estaba dispuesta a callarle la boca a todo el mundo, y más aún, lista para ser aceptada por alguien. Y tal vez era muy pronto para decirlo, pero a pesar de todo lo malo... le estaba cogiendo cariño a Ken.

Aunque él era frío y duro, había encontrado en él lo que no había encontrado en nadie: aceptación. Tenían una extraña relación porque, aunque era como un jefe estricto, con ella solía ser mucho más condescendiente e incluso paciente a comparación de cómo era con todos los demás. Tal vez por la misma razón que ella estaba con el: era la única que había confiado en él y le había seguido.

Pero temía que todo eso en lo que se había embaucado fuera mucho más siniestro de lo que ella había pensado que era.

Ken en su lugar le miro con una ceja levantada, interesado y… sorprendido. Desde que Himeko se había unido a él había sido dócil, colaborativa y algo torpe algunas veces. Nunca desafiante. Nunca le había mirado retadoramente. Se permitió sonreír casi imperceptiblemente. La había escogido a ella como colega porque había escuchado de ese carácter pesado y desafiante que a nadie le gustaba, pero que a él le sería era útil. Era la primera vez que lo veía en persona.

—Vaya. Así que ese carácter no era un mito. Y se puede saber ¿qué ha molestado a su alteza Shirogane? —dijo con sarcasmo. Himeko apretó los labios.

—¿Y te atreves a preguntar? ¿Te parece poco que te comportes como un desquiciado? ¡Apenas puedes sostenerte en pie y mira todo lo que estas ocasionando! ¡Has colapsado!

Ken rodó los ojos preguntándose porque nunca detenía esa chica cuando se tomaba esas atribuciones tan personales con él.

—¡Además lo de Miyako!

Entrecerró la mirada sobre ella con sospecha, no gustándole el tono misericordioso con el que mencionaba el nombre de una de sus enemigas.

—¿Qué pasa con la llorona?

—¿Tenías que soltarlo así? Yo tampoco los trago pero de eso a ser un reverendo hijo de-

Ken decidió que no iba a seguir escuchando un regaño de Himeko. Se levantó de su lugar quedando él por encima de ella, callando su alegata. Aun así, la mirada que le dirigía no sé amedrentó. La analizó de arriba abajo aun algo sorprendido por el hecho de que le estuviera levantando la voz.

—¿Tengo que recordarte quienes son ellos y lo que han hecho? ¿No me digas que ya quieres jugar a los amiguitos?

—Eso te pregunto yo a ti ¿por qué debería jugar a los amiguitos contigo como lo he estado haciendo? Evidentemente soy un cero a la izquierda. No planeo quedarme acá para ser tu niñera cada vez que necesites a alguien que te limpie las heridas que tú mismo te empeñas en no dejar sanar.

—Sí lo dices porque no sabías lo del padre de Miyako

—¡Lo digo por todo!

Ken resopló.

—Pues no todo te incube saberlo.

— ¡Pues entonces continúa tu maldito plan tu sólo!

Se dispuso a salir llena de frustración y molestia, ambas contenidas de las últimas semanas que habían sido una locura para ella, sin embargo, el brazo de Ken la detuvo. Le dedicaba una mirada extraña: frustrada, pero incómoda.

— No seas dramática. —Himeko supo que le estaba pidiendo quedarse. Ella se zafó del agarre.

— Te ahorro el drama. Me largo. —El volvió a tomarla del brazo, esta vez más fuerte. Con una mueca de incomodidad, casi escupió:

— No te habría buscado si fueras un estorbo.

Y el chico lo decía de verdad, por más que le costara admitirlo. Cuando recién había empezado a movilizar todo su plan y había descubierto la herencia que tenía, había encontrado entre todos los papeles que su padre le había dejado una lista de villanos nunca reclutados por él y entre ellos figuró el nombre de Himeko. Sorprendido había recordado quién era esa chica que a simple vista no daba muchas luces. Le caía mal a la mayoría, tenía un cacahuate por cerebro y estaba forrada de dinero. Cuando la reclutó, pensando en lo beneficioso que podría ser tener su dinero y un espía en la escuela de los idiotas, se había sorprendido de lo eficiente que podía ser si se lo proponía.

Había aprendido a cuidar de él, su bunker y empleados, así como también había aprendido a desarrollar sus poderes en un lapso de tres semanas.

Además, había aceptado su propuesta sin rechistar, creyendo en el potencial de su ideal, aceptándole como un líder. Era molesta, pero era fiel a él.

Himeko le miró de reojo.

—Me lo estás diciendo para que no me vaya. Pero nada va a cambiar. Tan pronto como acepte el quedarme aquí volverás a ser el mismo.

—¿Realmente estás haciendo este drama solo porque no sabias que el padre de la llorona está muerto y porque no me quedo en cama todo el día? Joder, Himeko. —Rodó los ojos soltando el brazo de la chica para después mirarla unos cuantos segundos con indecisión. Al final, comenzó a caminar fuera de la habitación. —¿Vienes o te quedas ahí?

— ¿A dónde vas?

—¿Quieres saber qué pasa? Vale. —Se giró para verla y su mirada se endureció. —Te llevaré a ver el último secreto que queda de mi estrategia, lo que la mantiene vivo.

Shirogane parpadeó, algo perpleja. Ken por su parte, desviaba la mirada. Se sentía incómodo. Siempre que solían compartir momentos medianamente normales, dos simpes personas compartiendo cosas personales, se sentía extraño. Pero suponía que, si esa chica planeaba seguir con él en ese ruedo, tendría que prepararse y hacerse a la idea de lo que realmente era, de lo que había detrás, lo que todo eso conllevaba. Le ponía nervioso porque al revelarle aquello, no quedarían mucho más secretos entre ellos.

Se estaban volviendo más cercanos y no sabía si era bueno.

—Pero te advierto que después de verlo no hay marcha atrás. O estás o no estás. —Cosa que era cierta — Así que tendrás que decidir si te quedas a seguir luchando o seguirás con tus niñerías.

Himeko se limitaba a observar sorprendida. Él estaba evidentemente incómodo por acceder a su petición de ser más abierto con ella, pero aun así había accedido (muy a su manera). Después de unos segundos señalo detrás de ella, a la habitación.

— ¿Llevarás tu suero?

Ken gruñó, maldijo y caminó de malas formas a coger el estúpido suero que tuvo que volver a ponerse de manera intravenosa. Hizo su camino de vuelta y se detuvo frente a ella.

— No actúes como si fueras mi madre. Por algo me largué de con ella. —Y prosiguió su caminar bruscamente.

Himeko rodó los ojos siguiéndole detrás. Por el momento dejaría la pelea para otro momento, después de todo, el chico estaba siguiendo sus indicaciones.


Había pasado tal vez un poco más de cuatro horas desde que Ken había salido de ahí junto a Himeko, y el silencio aún reinaba en la habitación. Los ánimos del grupo habían decaído hasta el suelo.

Había tantas cosas que procesar, que se sentía abrumado.

De primera: la situación tan humillante en la que en la que siempre habían estado sin ser conscientes de ello. No podía evitar sentirse idiota por muchas razones: por haber creído que eso sería pan comido, por haber estado jugando al idiota enamorado con Buttercup en momentos tan críticos y porque al parecer, nada sería suficiente para poder redimirse de su pasado. Siempre volvería una y otra vez para recordarles el daño que hicieron y recordarles a sus seres queridos que no debían fiarse del todo de ellos.

De segunda: la noticia del padre de Miyako, que había caído sobre sus hombros fuertemente, poniendo al grupo en una situación algo incómoda. Momoko y Kaoru permanecían sentadas en una esquina de la celda, con la mirada enfocada en la nada. La primera tal vez pensando en su consanguínea, mientras Miyako descansaba sobre su regazo de espaldas a ellos. Cuando la rubia había comenzado a llorar desconsoladamente, se había acercado a ella y al final la menor había terminado por quedarse dormida en sus piernas.

Se preguntaba que pasaba por la mente de su contraparte ¿Acaso lo culpaba de la muerte de Gotokuji? Desde que Himeko había salido con Ken tambaleante, ninguna de ellas les había dirigido la mirada.

De tercera: el hecho de que Himeko realmente estaba ayudando a ese psicópata. No entendía que había tenido que pasar para que una chica relativamente normal como ella (debido al hecho de que, a fin de cuentas ella también poseía rayos Z negros) terminara siendo colega de alguien como Ken. Sabía que la chica tenía sangre pesada* que era selectiva, elitista y algo rencorosa. Problemas de cualquier adolescente mimado y adinerado

... Sin embargo ¿A tal punto? No eran amigos, y tampoco le caía bien, pero hasta debía admitir que le preocupaba. ¿Cómo y qué habría hecho Ken para hacer que colaboraran juntos? Se necesitaba un nivel de odio y locura inmenso para hacer lo Ken estaba haciendo

Y de cuarta: el hecho de que HIM estaba en ese lugar. Porque ahora, después de haber entrado al bunker, sabía que estaba ahí. Podía sentirlo. La presencia de HIM era fuerte e inconfundible, y después de haber vivido bajo su mismo techo (si se le podía llamar así) para él nunca pasaría desapercibida. Estaba casi seguro de que Brick se sentía de la misma manera porque notaba el nerviosismo y repentina aura de mal humor que le había rodeado. Tanto él como Brick necesitaban hablar con su hermano menor al respecto. Lo que lo llevaba al último punto:

Boomer, que se había retraído al momento en que Miyako pidió distancia. Se había ido a la esquina contraria: extremo a extremo. Sin duda alguna era el que se veía peor de todos: tenía sangre que corría de la sien hasta el cuello y un moretón en el área afectada. Desde que les había llamado con el comunicador antes de que toda esa mierda se desatara, no había recuperado el color de su rostro. Seguía blanco como papel. El hecho de que Miyako le hubiera rechazado tampoco ayudaba. De vez en cuando sacudía la cabeza, como intentando despejar su mente.

―Yo no creo que sean los culpables. ―Al estar tan sumido en sus pensamientos le costó trabajo saber de qué hablaba la pelirroja. ― Debo admitir que no supe que pensar hace un par de horas, me sentí... ―Cayó, al no saber cómo explicarse.

―Éramos unos críos cuando todo eso empezó. No sabíamos que Taiga no tenía límites, la locura de su plan. Para nosotros era como un juego que no queríamos seguir perdiendo.

―Lo sé. ―Dijo la pelirroja, por fin mirándolos. ―Aun así, no ha sido una noticia fácil de digerir. Estamos hablando de la muerte del padre de una de sus mejores amigas.

Brick movió el pie incómodo, él se limitó a fruncir el ceño.

―Nosotros no lo matamos. ―Medio gruñó su hermano, claramente intentando contener su malhumor.

―Yo no dije eso ―Dijo la oji-rosa.

― ¿Segura? A mí me lo pareció.

Pelirroja y morena fruncieron el ceño levemente. La primera más extrañada que molesta.

―Cálmate ¿sí? ―Dijo Kaoru, que hasta el momento había permanecido callada. ―Acabamos de decirte que no pensamos que sean los culpables. Ni tampoco que, aunque hayan estado indirectamente involucrados lo hayan hecho para que pasara lo que pasó. Siempre hemos estamos conscientes de su pasado y no vamos a rechazarlos por eso.

―Pero tampoco pueden negar el hecho de que es una noticia que nadie se esperaba y es bastante mala. Por más niños que hayan sido, toda acción tiene una consecuencia.

Nadie habló. Sabían que ellas tenían razón, la realidad de la vida siempre era cruda y fría.

―Será más difícil para Miyako... la verdad desconozco que pasa por su cabeza. ―Aceptó Akatsutsumi ―Habrá que tener mucha paciencia.

Permanecieron varios minutos en silencio hasta que Brick habló.

―Hay algo más que deben saber. ―Las miradas de las chicas se entrecerraron sobre ellos. Butch notó como la respiración de la morena se aceleraba levemente y Brick suspiró incómodo. ―Ningún otro crimen escondido.

Aunque entendió su reacción, a Butch casi le dolió la repentina desconfianza.

― ¿Y qué es?

― Antes de que nos atraparan, Boomer entró al Bunker por su cuenta para investigar que era con lo que nos encontraríamos adentro. Y según por palabras de él mismo... HIM está en este lugar.

― ¿QUÉ?

El grito de la morena despertó a los dos rubios que se incorporaron preguntando que sucedía. Los pusieron al tanto. Miyako parecía no poder resistir más malas noticias.

― Pero ¿cómo es eso posible? Hace 6 años desapareció. ―Preguntó Momoko. Fue turno de que todos, a excepción de Miyako, miraran al rubio buscando explicaciones.

Boomer sacudió la cabeza una vez más antes de hablar.

―Miren, no tengo ni puta idea de que está pasando ¿vale? ―Espetó de malos modos. Se sentía al borde de la cólera. A medida que pasaba el tiempo tenía menos paciencia y más malhumor.

Hasta ese momento y desde que había encontrado a HIM, no había dejado de escuchar su voz susurrarle cosas de cuando en cuando. Él estaba haciendo todo lo posible por mantener a raya la poca paciencia y autocontrol que le quedaba. La reciente revelación de Kimura no había contribuido a mejorar su estado mental. Tampoco el rechazo de su novia.

― No sé cómo ha pasado, ni tampoco tiene mucho sentido lo que diré, así que no esperen explicaciones. ―Les contó lo que había pasado: el cuarto, la caja, el títere y la voz de HIM colándose en su mente hasta el momento en que lo habían golpeado y amordazado. Una vez terminado el rubio, Butch y Brick intervinieron alegando que sentían la presencia de HIM en el lugar.

―Pero, ¿Cómo podemos estar seguras de que es él? podría ser una trampa de Ken y no podemos basarnos en simples sensaciones. ¿Por qué razón ustedes son los únicos que pueden sentirla?

Him menor rio con algo de sarcasmo.

―Miren chicas, viví bajo el mismo techo que ese ser. Su presencia, su odio, es inconfundible. No quieran venir a decirme lo que sé y no sé ¿estamos?

―Vale, vale... pero que bordes están... ―Medio espetó Kaoru en un gruñido mientras pensaba para sus adentros.

―Creo que por lo menos, HIM está tan débil actualmente que ni siquiera puede hacerse de una forma física... Tal vez por eso para nosotras que no le conocemos tanto es más difícil sentirlo. ― Dijo Miyako en un débil murmullo por fin después de casi 5 horas de no haber pronunciado palabra alguna. Tenía los ojos hinchados, las mejillas irritadas y estaba despeinada ― lo que me hace preguntarme porque le es útil a Ken, si está tan debilitado.

Eso tiene una explicación maestra...

Un siseo y una risa resonaron entre las paredes de aquel pulcro salón. Los tres hermanos dieron un bote aún sentados en su lugar al tiempo que su semblante pasó de la seriedad a la alerta. Las PowerPuff Girls los miraron extrañadas.

― ¿Qué pasa? ―Cuestionó Momoko poniéndose alerta igual que ellos.

― ¿No lo han escuchado? ―Preguntó Butch. Las tres chicas se miraron entre si contrariadas.

― ¿Escuchar que exactamente?

Cualquiera diría que soy un padre desalmado e irresponsable... pero me muero por ver a mis tres hijos... a los traidores de mis hijos.

Brick, Butch y Boomer se levantaron de su lugar de golpe, el ultimo luciendo bastante ansioso, más ansioso que los otros dos. Miraron hacia el exterior de la celda como buscando algo en la nada.

― Eso. Eso que ha dicho, ¿no lo han escuchado?

― ¿Lo que ha dicho quién?

―HIM. HIM ha hablado. ―Las tres chicas volvieron a mirarse, esta vez nerviosas por los repentinos cambios de humor y posibles alucinaciones que los varones del equipo estaban teniendo ¿Tal vez Ken los habría drogado con algo sin que se dieran cuenta?

―Creo que hay que calmarnos todos. ―Momoko intentó acercase a ellos, pero Boomer empezó a sacudir la cabeza frenéticamente. Brick apretó los ojos. ―Chicos por favor, nos están poniendo de nervios, ¿qué les pasa? Nadie ha dicho nada... ¿Brick?

Y como respuesta a su pregunta, la puerta de la habitación se abrió. Primero entró Himeko y detrás de ella, Ken, con una caja en manos. La temperatura incrementó en el salón y sólo entonces las tres chicas comenzaron a sentir sólo un poco de lo que los tres hermanos sentían: ansiedad, enojo... y esa voz que les heló los huesos.

Ah, mis antiguas enemigas... cuanto tiempo sin vernos.


Kuriko había llorado durante una hora seguida en el cuarto en el que los habían encerrado. A diferencia de los chicos, al parecer ellos no representaban un problema mayor, que no pudiera solucionarse con una puerta común y corriente cerrada con una llave común y corriente.

La miró a su lado, con la vista posada en las manos. Y aunque habían pasado cerca de 2 horas desde que se había calmado, estaba despeinada y con los ojos hinchados. Su ropa estaba sucia y tenía uno que otro moretón en brazos y piernas. Él, por su parte, no se encontraba mucho mejor. Seguía con la herida a carne viva, quemada por el rayo que había recibido, y mientras más pasaba el tiempo, sentía como le drenaba energía. El extraño humo que salía de su hombro no ayudaba a sus esperanzas de sobrevivir a la situación.

Además, estaba que se moría de los nervios y el miedo. Él nunca había formado parte de ninguna batalla de los chicos, ni siquiera en el laboratorio. Se había limitado a ser siempre el ayudante de su papá. Él no era un líder nato. Y ahora tenía a Kuriko bajo su cargo (Porque evidentemente la chica no podía más con toda esa situación) y se sentía con la responsabilidad de mantener la calma y buscar una solución.

―Ahora entiendo a mi hermana. ―Murmuró la chica. ―No sé cómo ella ha cargado con esto sola tanto tiempo... he sido muy egoísta.

Ken contuvo un suspiro de nervios. Por naturaleza, él se llevaba y entendía mejor con todo lo que no fuera una forma de vida orgánica. Un bicho raro si así quisieran llamarlo. Su lenguaje estaba entre la ciencia y las máquinas que inventaba con el profesor. Por eso se llevaba bien con Peach, su perro androide. Si algo andaba mal con Peach simplemente tenía que arreglar unos cuantos cables, engrasarlo y listo. ¿Qué se hacía con un humano normal? Y más aún... ¿Qué podía hacer con Kuriko? Que era básicamente un humano demasiado sentimental.

― Soy un completo estorbo... y ahora nos han capturado por mi culpa...

Intentó desesperadamente buscar en sus recuerdos algún registro de su padre o amigos cercanos tratando una situación como esta, una referencia. Sin embargo, sus únicas referencias eran: el profesor; un ermitaño dedicado a la ciencia y sus máquinas, y los tres RowdyRuff...

¿Qué haría el profesor? Encerrarse en su laboratorio y trabajar en una solución científica. Dudaba que eso ayudará en ese preciso instante. ¿Qué haría Butch? Sacar su malhumor peleando o entrenando. ¿Brick? Brick era un buen líder en cuanto a ser valiente y proteger a su equipo, pero era explosivo como el océano embravecido... no quería asustar más a Kuriko. Y Boomer, bueno... instantáneamente su mente viajó a todas las veces que el chico consoló a alguien del equipo o le brindó alguna palabra tranquilizadoramente estúpida cargada de alguna broma tonta pero esperanzadora. Las veces que cuidaba de Miyako.

¿Qué haría Boomer?...

Con un nudo en la boca de estómago estiró el brazo bueno y lo colocó en el hombro de Kuriko. Ella lo miro como zombi.

―eh…ya sabes...no eres un estorbo... vamos a encontrar una solución.

Se quedaron viendo unos segundos en los que él se puso más nervioso. Kuriko pareció espabilar y sonrió levemente. Tal vez consciente de que estaba haciendo un esfuerzo tremendamente fuerte por animarla. Aun así, no se asemejaba ni un poco a la Kuriko que el conocía.

—Gracias, Ken… —se llevó una mano al bolsillo y sacó pequeñas cajitas que hicieron que las esperanzas del chico se renovarán un poco. Eran las cajas portátiles de medicamentos para metahumanos que le había enseñado a hacer antes de que toda esa tragedia se destara. —Estaba tan sumida en mis pensamientos que… lo olvidé. Mientras las terminaba, me las iba metiendo al bolsillo para evitar perderlas.

Le entregó una, oprimió el botón rojo y su tamaño creció hasta ser poco más grande que la palma de su mano. Cuatro frasquitos descansaban dentro.

— Discúlpame, trataré de dejar de pensar solamente como me siento yo y pensar más en lo que necesitamos todos…

Kuriko se limpió las lágrimas y su mirada paso de ser llorosa y temerosa a una más determinada.

—Voy a curarte. Y después encontraremos una manera de salir de aquí y ayudar a mi hermana y los demás.

Ken la observó mientras buscaba entre el kit lo que le funcionaria mejor y murmuraba posibles maneras de salir de ese cuarto. Se dio cuenta que pestañeaba más de lo común cuando se concentraba o que arrugaba la nariz de manera graciosa cuando algo le frustraba. Sus ojos caramelo le miraban decididos de vez en cuando y él no pudo evitar que ese viaje comenzaba a cambiar un poco a Kuriko.

¿Tal vez estaba madurando?


—Lamento que no puedan tener su primer reencuentro familiar en privado, pero digo, un problema más que resolver ante el ojo público no debería representar un problema ¿Cierto, Boomer? Después de todo, los únicos que no saben que está pasando son ustedes, y ya que HIM solicitó una audiencia con sus hijitos para ponerlos al tanto de la situación... ¿Cómo negárselo? Me encantan los reencuentros familiares.

Himeko, que recién se había enterado que aquello que mantenía a flote la estrategia era ese ser, permanecía alerta, mirando a todos lados. Tal como había pensado, el tinte que todo eso comenzaba a tomar era un poco alarmante para su gusto y temía que Ken comenzara a perder noción de lo que lo ponía en peligro y lo que no.

Por otro lado, aún a pesar de la provocación nadie reaccionó ante la voz de Ken. Los seis héroes miraban la caja aun asimilando lo que pasaba frente a ellos. Habían sido sometidos a tantos altibajos y anomalías los últimos días que llegados a este punto su cerebro no estaba procesando toda la información que recibía.

Saliendo de su ensimismamiento, Brick encaró al castaño.

— ¿Cómo has revivido a HIM? ¿Dónde lo encontraste? ¿Cómo mierda llegaste a este lugar y de donde coño sacaste todos los recursos para-

— ¡Oye, oye, oye! ¡Tranquilo, líder! ¡Demasiadas preguntas!

—¡Responde! —Una risa macabra resonó en el lugar, o tal vez simplemente fue en la mente de todos. Ken depositó la caja que contenía a HIM en la mesita caoba frente a ellos.

Pero queridos, me ofende que se muestren tan sorprendidos... ¿Acaso no me conocen?

—¿Qué tienes tu que ver en todo esto? Ni siquiera puedes valerte por ti mismo, mira que acudir a este pedazo de imbécil-

Todos sintieron como la presencia de HIM incrementó la temperatura de lugar. Una sensación agobiante y abrumadora les llenó los pulmones, a tal punto que Brick calló.

¡Sigues siendo un crío insolente! ¿En tan poco tiempo te has olvidado de quién soy, niño idiota? ¡Nunca desaparecí! Después de la batalla de hace 6 años mi esencia se debilitó tanto que se desfragmentó y ya no podía siquiera poseer un cuerpo físico. —Espetó con odio.

Me dediqué a deambular por distintos rincones oscuros de Tokio hasta que encontré a la persona indicada para colaborar con mis propósitos. Una persona que ustedes conocen bien... mientras yo me resguardaba en su laboratorio recuperando poco a poco fuerza, Taiga llevaba a cabo mis planes: infiltrarnos en la vida de esas chiquillas para así atacar el laboratorio utonium y que él pudiera hacerse con los rayos Z. Sólo así él sería capaz de obtener el poder suficiente para llevar a cabo el plan real.

Pero mientras todo eso pasaba, el reclutaría a los villanos de Tokio para formar un ejército que fortaleceríamos para el golpe global que estábamos preparando. Entre los reclutados no podían faltar mis tres queridos y traidores hijos: los destinados a destruir a esas chicas. Evidentemente esa parte de mi plan fracasó gracias a estás niñas estúpidas... pero no contaban con que teníamos un plan B.

— Quieres decir... — Blossom no podía creer lo que escuchaba — ¿Quieres decir que...

Todo lo sucedido con Taiga fue el primer tiempo del juego, una pequeña primera fase para poder llevar a cabo el propósito real.

— … ¿Propósito real? —Murmuró la rubia, intentando entender.

Así es, niña llorona. Para un ser como yo 4 mililitros de rayos Z no son suficientes para traerme al plano físico. Mucho menos para darme el poder que requiero para restituirme y tener el mundo a mi merced.

Ken dio un paso adelante con esa estúpida sonrisa de superioridad. Parecía estar disfrutando el restregarles en la cara que siempre habían sido simples fichas en un juego de ajedrez y que ni siquiera habían sido conscientes de ello.

— Tal vez se preguntarán que hacemos aquí, en el triángulo de las bermudas. —comenzó — ¿Saben porque hay tantas anomalías en este lugar? ¿Por qué es un lugar de desgracias y porque los humanos le temen? ¿La razón por la que se sienten tan agresivos y con ganas de destruir todo a su paso? La razón es más que sencilla... debajo de este lugar, en el abismo del océano, hay un enorme depósito de rayos Z negros. Este lugar se alimenta de rayos Z negros.

Los seis chicos miraron atónitos al castaño.

— ¿Depósitos?

— ¿Qué acaso pensaban que los rayos Z negros cayeron del cielo? ¿De la nada? ¡Idiotas! Todo tiene un origen. Existen depósitos de rayos Z en los distintos abismos de la tierra que causan anomalías en dichos lugares. La humanidad, al no comprender de que se trata simplemente los cataloga como lugares de alto riesgo, paranormales. En realidad, simplemente están siendo afectados por el poder de los rayos Z.

Y es aquí donde mi plan toma forma... Ahora que las únicas personas que posiblemente podrían detenernos están atrapadas, Ken se encargará de hacerse con el poder de los rayos Z que se encuentran debajo de nosotros y así podré recobrar una parte de mí. Después nos apoderaremos del resto de rayos Z del mundo unificando todos mis fragmentos y por fin, después de tantos milenios esperando, me restituiré.

Ken rodeo la mesa caoba, acercándose al metal de los barrotes.

— Además —Comenzó el chico. —A estas alturas veo que los tres RowdyRuff Boys ya comienzan a sentir la batalla en su interior. Usualmente este lugar le daría más poder a un portador de rayos Z negros, pero ustedes, al portar rayos Z blancos y negros deberían estar sufriendo una batalla interna muy grande... ¿Me pregunto qué pasará si los dejamos encerrados ahí sin poder ir a ningún lado?

Tal vez nos ahorren el trabajo y destruyan a esas estúpidas de una buena vez... tal vez logren redimirse.

Los seis chicos, incluso los tres varones que estaban al borde de la cólera, escuchaban atónitos como todo ese psicótico circo, desde siempre había sido dirigido por HIM que supervisaba tras bambalinas. El cómo al final, Taiga no había sido más que un peón sacrificado en ese desquiciado plan. El cómo Ken parecía no darse cuenta que el culpable de todo eso era HIM y no ellos, estando dispuesto a cometer ciegamente los mismos errores de su padre, llevándose a Himeko en el proceso.

Aunándole el hecho de que estaban parados bajo un montón de rayos Z negros y que muy probablemente el malhumor y agresividad de los tres hermanos se debía tanto a la cantidad tan inmensa de rayos Z negros que había en el lugar, así como la esencia de su malévolo "padre" que les susurraba tanto como podía a su consciencia haciendo estragos en su mente.

Ken rio mirando el semblante de los 6 chicos. La risa de ese soquete atornillaba en su cabeza. Brick se moría de ganas de partirle la cara cada vez que reía. Se dejó ir sobre la celda con todo lo que sentía en el momento. Sentía que si no lo golpeaba enloquecería.

— ¡Jódete, hijo de una gran puta! —Los barrotes de la estúpida jaula temblaron. Los ojos del rojo estaban inyectados en sangre. Atacó varias veces con sus rayos de energía sin importarle que solo se debilitaría. Pero es que eso era lo que quería, debilitarse dejar de sentir que tenía que matar a alguien para acallar el revuelo de su interior, dejar de sentirse cada vez más como lo que antes fue.

Momoko miró asustada como su contraparte respiraba entrecortadamente después de atacar la celda con evidente fracaso. Sus hermanos no se veían mejor que él.

—Brick —Le llamó con voz suave. — Respira. Tranquilízate. Brick, mírame. —Cuando el chico la miró su corazón se encogió. —Guarda la calma —pensó. —Es este lugar. Todo va a estar bien.

HIM rio de una manera que hizo que los vellos de la nuca se les erizaran.

Oh querida, es imposible detener el proceso... ellos fueron creados con oscuridad... yo soy y siempre seré parte de ellos, de sus entrañas. Podrán haber ganado una batalla, pero esta guerra es mía... Y el alma de estos críos me pertenece desde el momento en que me aceptaron, jamás podrán arrebatármelos.

— Su alma ha cambiado. Tu pasado no define tu futuro, y eso es algo que ellos han demostrado. —Se entrometió Bubbles.

Pero que rápido olvidan —Murmuró HIM. — Muy bien, pues déjenme mostrarles de que hablo queridas, después de todo y para mi desgracia, al parecer terminaremos siendo familia...

Al instante los seis chicos sintieron como algo los traspasaba y de pronto, se vieron sumergidos en lo que eran los recuerdos compartidos de todos los HIM presentes. Las tres chicas, que jamás habían experimentado algo así, fueron presas de una angustia y dolor terrible. Les costaba trabajo respirar y soportar el repentino calor que sintieron.

Estaban en un lugar alterno a ese mundo, con un extraño olor a químicos, tan caliente y oscuro como un horno. Distintas imágenes holográficas se paseaban por la atmósfera mostrando diversas escenas de lo que pasaba en el mundo. Apenas y había luz ahí debajo. A pesar de eso, tres risas infantiles podían escucharse mientras que la figura de HIM les reñía por comportarse de esa manera tan infantil.

¡Son discípulos del ser más malvado de todos! ¡No pueden andar por ahí haciendo este tipo de trastadas!

Sin embargo, los tres críos se partían de risa en el suelo ante la furia de HIM.

¡Han convertido mis dominios en una fiesta! ¡Esto es el inframundo estúpidos niños!

.

Los tres niños de 13 años subían y bajaban de la espalda y hombros del demonio sin parar, haciendo que este cogiera aire para tener paciencia. ¿Por qué seguía siendo tan condescendiente con esos niños? A cualquier otro ya lo hubiera carbonizado.

¡Tenemos hambre! ―Chilló Boomer. ― ¡El mono por lo menos nos hacía de comer!

¡Sí, tú eres un idiota! ―Rio Buch colgado de la pierna de HIM.

¡Yo no soy niñera de nadie! Si tanta hambre tiene vayan por ahí y roben algo como acostumbran. ¡Y de paso tráiganme algo trío de idiotas! ¡Ya saben que me gustan los platillos humanos!

.

La escena cambio y esta vez sólo se mostró un Brick de 13 años que miraba ceñudo a su padre adoptivo.

¡Eres más aburrido que el idiota de Mojo! ―Gruñó el pelirrojo. ― ¡A como sigas me largo de aquí!

¡Estás aquí para que te haga un líder! ―Le espetó. Esta vez el tinte femenino en su voz había disminuido, su voz de trueno resonaba distorsionada en el lugar al igual que su mirada enloquecida. Brick se encogió en su lugar sólo un poco, pero siguió haciéndole frente. ―No para que andes por ahí jugando al niño malcriado. Tus hermanos están bajo tu cargo y tú deber es guiarlos a ser los más desalmados de todos.

¡Eso ya lo sé!

¡Pues no lo parece! ¡Te hace falta odio! ―HIM se convirtió en un montón de humo y apareció detrás de Brick. ― ¿O ya se te olvidó que su único propósito es odiar como a nadie a esas niñas? ¿Qué es lo único para lo que realmente sirves? Tu deber es destruirlas pase lo pase, incluso si eso implica pasar sobre tus hermanos.

Pero ¿qué dices?

Pues si no quieres hacerlo tendrás que corromper su alma, pero para eso primero tendrás que empezar con la tuya. En un líder no puede haber lugar para sentimentalismos. Si no logras hacerlo, significa que no tienes valor ¡Que no eres nada más que un pedazo de crío estúpido! ¡Habrás fallado aquello por lo que viniste a la vida!

.

En otra escena el rubio lagrimeaba intentando contenerse. Butch mirada nervioso a HIM que tenía los ojos inyectados en sangre debido a la rabia, casi podía jurar que espuma blanca salía de su boca... ¿o era humo?

¡Deja de llorar, Boomer! ―El grito de HIM resonó atronador por el lugar. ― ¡Un villano no posee sentimientos débiles! ¡Sólo odio! ¡Odio y deseos de poder! ¡No llegarás a ningún lugar de esa manera!

HIM rodó los ojos cuando el azul logró controlarse.

Tenías que ser la contraparte de la más llorona de las PowerPuff Girls. La próxima vez que te vea lloriqueando como esa niñata tonta te largas de aquí.

Después se giró a Brick.

¡Encárgate de que tu hermano deje de comportarse como un idiota en mis dominios! ¡Y tú! ―Dijo esta vez encarando a Butch ― ¡Cómo también empieces a lloriquear como nena te largas de aquí!

¡Yo no tengo miedo!

¡Pues díselo a tu cara! ¡No pretendo tener hijos débiles!

.

Nuevamente Brick estaba solo en la sala con HIM. Sorprendentemente, esta vez parecía una charla más tranquila.

Como líder tu eres el que les da propósito a los menores. Si tu flaqueas, ellos lo harán también. En un villano no debe haber lugar para sentimentalismos, pero menos aún para el líder. El líder debe ser indestructible, implacable, el más malévolo de todos, sin debilidad alguna. Ellos tienen que saber quién manda.

Brick analizaba lo que decía, con una mirada que delataba algo de ansiedad, pero aceptación por lo que HIM decía, como si supiera que era cierto y estuviera intentando saber cómo lograrlo.

Sólo tienes que recordar aquello que te trae odio, y recordárselos a ellos. Eso te hará más fuerte.

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Los recuerdos que vieron fueron tantos que no sabían cuántos habían terminado por ver. Cuando por fin HIM los liberó la mirada de las tres féminas del grupo estaba llena de desolación. Cayeron hincadas al suelo ¿pero quién carajos era ese tipo que se hacía llamar "padre" de los RowdyRuff Boys? Aunque unos pocos recuerdos no habían sido tan horribles, la gran mayoría eran mucho más que horribles. Súbitamente entendieron muchas cosas del carácter de los hermanos y por qué habían terminado vagando de una casa a otra sin soportar demasiado tiempo a ninguno de sus padres adoptivos.

Cuando los miraron desde el suelo, un escalofrío les recorrió la columna vertebral por el hecho de que ninguno de los 3 hermanos parecía extrañado con esa sensación de un demonio entrando en su mente.

Como les decía... fui, soy y seré parte fundamental de su vida, su carácter lleva mi marca... Mía, y la de ese mono que sinceramente es un idiota.

Desde el fondo de la celda, Boomer resoplo con disgusto.

― Al menos ese mono idiota sigue presente. Para ti somos tus hijos cuando te conviene. Tus simples conejillos de indias ¿Has disfrutado tu maldito espectáculo desde las sombras? ¿Joderle la vida a "tus hijos"?

¡Oh! me rompes el corazón, Boomer... aunque debo admitir que por fin dejaste de ser un crío llorón incapaz de hacerme frente... que orgullo... una tristeza que sea por esa estúpida PowerPuff azul... ¿Me pregunto que pasara si vuelvo a corromper su alma? A arrancar esos estúpidos ideales.

―No puedes hacerlo

Butch, querido, lo hice una vez y puedo volver a hacerlo cuando quiera. Me encargaré de que ustedes mismos me entreguen a esas estúpidas por haberme traicionado. Será su forma de redimirse.

―Cállate.

Que las hagan sufrir hasta que pidan clemencia y que ustedes pierdan y destruyan con sus propias manos todo lo que los hizo olvidar su propósito, empezando por ellas.

― ¡Que te calles!

Y entonces derramarán su sangre, destruirán sus entrañas, las matarán como sacrificio a mí, y su muerte honrará mi poder y podré cobrar mi venganza

En un parpadeo los tres hermanos atacaron a HIM a Ken y a Himeko sin atisbo de remordimientos, sin importarles que la celda absorbiera todos sus ataques. Las tres chicas intentaron detenerlos, pero las apartaron bruscamente. El cuerpo de Buttercup se estrelló contra la pared en un ruido sordo. Blossom alcanzó a esquivar el brazo de Brick que por accidente casi le da un puñetazo y Bubbles había alcanzado a retroceder sorprendida por la agresividad del momento. Los tres chicos tenían la mirada enloquecida.

Sin dudarlo más, las tres chicas corrieron a sus contrapartes intentando detenerlos. Fue una tarea sumamente difícil considerando que no tenían poderes y ellos les superaban en fuerza bruta. Los sollozos de la rubia, que se encontraba mucho más sensible que el resto logro disipar el repentino ambiente hostil.

Instintivamente Boomer se arrodilló con ella cuando cayó rendida al suelo. La risa de HIM resonaba suavemente en el lugar.

— ¿Qué cojones quieres? —Espetó el azul. —¿Por qué venir a revelarnos justo ahora tu jodido plan? ¿No te basta ya con lo que has hecho? ¿De qué te va a servir?

Disfruto de verlos sufrir... de verlos pagar.

—¡Ellos son tus hijos! —Gritó Momoko, dolida por toda esa situación. — O al menos así es como los proclamas ¿Qué diablos te pasa?

¡Yo no tengo hijos traidores! ¡Yo los había incluido en mi plan como los principales operadores! ¡Sus destructores! ¡Ellos decidieron traicionarme! ¡Unirse a ustedes! ¡Enamorarse de las heroínas de la ciudad, cambiaron sus ideales!

—¿Por qué solo buscas que se aferren a algo que les trae dolor? —Bubbles levantó la mirada aun en el suelo.

Oh no querida... su dolor no ha comenzado, prepárense, porque nadie traiciona a HIM y sale bien librado de ello...ni siquiera ustedes, queridos. Mucho menos ellas. —Entre risas le pidió a Ken que lo llevara de vuelta a su lugar donde podría permanecer bajo calor.

Himeko, que había permanecido callada durante todo ese rato, los miró de una manera extraña, sin moverse de su lugar.

—¿Himeko?

La voz de Ken resonó desde el pasillo, ella se giró levemente. El rostro del castaño se asomó por la puerta. Su mirada de diversión había sido reemplazada por una de seriedad que le dirigía a la chica. Compartieron unas miradas que ninguno de los seis ahora rehenes pudieron comprender. Evidentemente la batalla fue perdida por Himeko cuando les miró una última vez y terminó por seguir a su líder.

Por última vez, se paró en el umbral de la puerta y tras dirigirles una última mirada, salió cerrando la puerta detrás de ellos.


*Acá en donde vivo tener la "sangre pesada" significa que es una persona que, sin haber mucho esfuerzo, le cae mal a la mayoría de las personas.

¡Hola!

Antes que nada, quiero pedir disculpas por todas faltas de ortografía que ha habido en los capítulos pasados. Les juro por mis mascotas que siempre reviso varias veces antes de publicar porque me pudre ver las faltas ortografía en mis fics una vez publicados, pero parece que se reproducen como conejos y yo simplemente no he podido evitarlo. Espero realmente que este capítulo ya no tenga más, lo he revisado varias veces... en fin.

¡Vayamos a fic! Debo decir, que este capítulo y el pasado, fueron siempre la esencia y la meta de esta saga. Desde No Hai. Después de casi una maldita década, por fin ven la luz. Fueron de los primeros capítulos que escribí, obviamente a lo largo de los años he tratado de mejorar tanto la escritura como el concepto y el trasfondo. Espero tanto explicación no les haya resultado aburrido. Pero este capítulo creo que es el más importante hasta ahora. También hubo algunas referencias de el primer fic de esta saga No Hai, pero nada super necesario para entender que estaba pasando en el capítulo y la historia en general.

Debo decir también que este fic pronto verá fu fin. Planeo que tenga 26 capítulos, 27 a lo mucho. Lo cual quiere decir que quedan 3 más para terminarlo. También he de decir, que aunque el fic termina, la historia no. Es decir: Se viene otro Long-fic de esta saga. Mi plan (que esperemos pueda yo misma acatar xDD) Es que la tercera entrega sea publicada en diciembre de este año, o en enero del próximo. Está por verse. Ademas de otro fic que también tengo MUCHÍSIMAS ganas de publicar desde hace como 6 años o 7, y es "Reescribiendo la historia" un long-fic (no puedo evitarlo amo las historias largas y con historias complejas xD) del cartoon de las chicas, la primera generación, y esta basado el capítulo en el que las chicas viajan en el tiempo y encuentran un Townsville destruido y bajo el dominio de ÉL/HIM. Así que básicamente: Amor, viajes en e tiempo, rowdy ruff boys guapos, guerras entre la luz y la oscuridad... puras Miss Nutella's vibes (xD)

Y en fin, estás notas de la autora se alargaron demasiado, joder xD lo siento.

Si llegaste hasta acá, gracias, lo aprecio mucho. Y pues nada! Si tienen alguna duda, cometario, sugerencia o simplemente quieren charlar, pueden dejarme un review, o enviarme un mensaje por Facebook. Pueden encontrarme como NUT HIM.

¡Besos embarrados de Nutela para todxs!