EPÍLOGO
—Felicidades, Miles —Gerald entregó un sobre al joven que festejaba sus veinte años.
Miles abrió de manera nada cuidadosa el regalo y sacó lo que había en el interior.
—Son acciones de una compañía a la que le veo mucho futuro.
—Gracias.
—¿Y para mí, tío Gerald?¿No hay nada?
—¡Yo soy el que cumple años, Geraldine, apártate!
La jovencita de diecisiete años, rubia y de ojos azules, miró desafiante a su hermano mayor, si no hacían algo se iba a desatar una tormenta entre esos dos de un carácter muy parecido.
—Sí hay algo —fue Phoebe la que intervino y entregó a la joven una pequeña caja.
—¡Gracias, tía Phoebe! ¡Tío Gerald! —besó en la mejilla a ambos y después abrió su regalo. Era una fina cadena de oro.
—No entiendo porque te consienten tanto —habló un malhumorado Miles.
—Es la ventaja que tiene ser la única chica de la familia.
—Eso es verdad —admitió Gerald, que era padre de dos varones que en ese momento se encontraban en un viaje de aventura.
—¡Qué suerte la tuya, hermanita! Pero, mira — señaló con un movimiento de cabeza hacia la entrada principal —, acaban de llegar las que te han quitado tu trono, princesita.
Justo atravesaban la puerta Armand y su esposa, acompañados por Helga y Arnold, quienes llevaban en brazos a sus nietas, unas encantadoras gemelas de pocos meses de edad.
—Pues no me molesta que sea así, bobo. Mis sobrinas se merecen eso y más —y diciendo esto se fue a reunir con los recién llegados.
—No lo hemos hecho tan mal, ¿verdad, amor? —le dijo Helga a Arnold, cerca del atardecer, mientras observaban a su familia conviviendo.
—Yo diría que lo hemos hecho bastante bien después de todo —tomó su mano —¿Quieres dar un paseo?
—Ya se van a su escapada romántica —Geraldín veía a sus padres escabullirse y suspiró.
Gerald, que estaba cerca de ella, rió bajito. Típico de su amigo, que seguía siendo un romántico empedernido.
—Si no tengo un matrimonio como el de ellos no quiero nada entonces —cruzó los brazos —¡Me quedaré soltera!¡He dicho!
Su tío le palmeó el hombro.
—¿Estás segura de lo que pides? Su historia es complicada, no ha sido fácil para ellos llegar a este punto.
—Lo sé, tío —Gerald la miró con indulgencia. Realmente ella no lo sabía, la versión que conocía era la misma que todos, que su madre era en realidad la segunda esposa de Arnold, quien estuvo casado primero con Hilda, la hermana gemela de Helga y madre de Armand, pero nada más —...pero por el verdadero amor vale la pena enfrentarse a todo, ¿no lo crees?
—Tienes razón, pequeña, mucha razón. Nunca te conformes con menos.
FIN
Llego el fin de esta historia por segunda vez, espero que hayan disfrutado de esta nueva versión si es que leyeron la primera ^_^ La verdad no fue fácil reescribirla, pero de cierta manera no quedé conforme y quise arriesgarme, aunque lamento haberme tardado tanto en finalizarla y por eso es que decidí subir los capítulos que faltaban ahora que pude escribir todo, digamos que es mi manera de agradecer su apoyo y el tiempo que le han concedido a este fic. Espero que hayan disfrutado su lectura y que mas adelante volvamos a encontrarnos.
