Aquí el capitulo dos de esta historia por que la tengo escrita mas o menos hasta el capitulo diez, no voy a publicar tan rápido de nuevo, por lo menos no en este momento, agradezco a las personas que Siguen y colocaron en favorito esta historia, de Harry Potter es una de las primeras que he escrito, así como con las otras dos historias que acabo de publicar pueden mandarme comentarios con ideas para la historia, quienes quieren que estén en la Corte/Harem, aunque advierto puede o no que los utilice, con esto los dejo con el cap.

Cap2.- Despertando.

En el momento en que entraron al gran salón todo el mundo los regreso a ver y se callaron preguntándose quién era el chico al que claramente no conocían, sin preocuparse por eso y más interesado en ver todo lo que lo rodeaba como si fuera la primera vez, Harry y Hermione se sentaron en la mesa de Gryffindor.

– ¿Quién eres y que quieres en esta escuela? – preguntó Snape con el mismo tono frió y odiosos de siempre – si no eres un estudiante no tienes permitido sentarte en una de las mesas.

Harry lo regreso a ver y prácticamente dejo sin aire al profesor, claramente recordaba los ojos de la mujer que amaba, pero solo había una persona que los tenia – soy Harry Potter profesor Snape – respondió Harry y volvió a enfocarse en el desayuno.

Lavender y Parvati que estaban cerca comiéndose con los ojos al chico, soltaron un jadeo impresionadas – ¿eres tu Harry? – preguntó Parvati.

– Claro, ¿acaso esperabas a alguien más? – le preguntó en tono coqueto mientras sonreía, Parvati se prendió en color rojo, mientras Lavender hacia como si se desmayaba.

No había sido un muy buen coqueteo que se diga pero no importaba, incluso Hermione y un par de chicas cerca se habían sonrojado – cla… claro que no – respondió Parvati aun sonrojada – tu siempre serás suficiente.

Si Harry lo hacía porque no ella, se sonrieron mutuamente – tú también siempre serás suficiente bella.

Si no había causado paros cardíacos antes hora si termino de hacerlo en especial por el tono ligeramente más grave en la última palabra – ¿Harry… que… que estás haciendo? – preguntó Hermione a su lado, Parvati claramente había viajado a otro mundo.

– O lo siento mi Mione – fue su turno completamente para ponerse roja y viajar al mismo cielo y descender – solo trataba de hacer feliz a Parvati.

Ese tono, ese bendito tono estaba causando que más de una comenzara a mojarse, Snape detrás de Harry aún seguía parado sin saber que hacer por primera vez, y siguió sin respuesta por cómo estaban poniéndose las cosas, este mocoso Potter estaba poniendo calientes a todas las alumnas cerca con solo unas cuantas palabras – me… me di cuenta – respondió Hermione con la voz más grave.

Harry olfateo un poco y se agacho hasta estar cerca de Hermione – hueles realmente delicioso mi Mione – termino de agacharse y lamió el cuello de forma ascendente, desde la clavícula hasta la quijada.

Hermione lanzo el gemido más grande, pero las chicas cercanas hacían lo mismo solo por lo erótico de la escena.

De repente Harry se levantó exaltado y tenso, miro a Hermione con miedo y preocupación – Harry – susurró Hermione aun metida en el éxtasis que minutos antes había tenido.

– Yo lo… lo siento tengo que irme – el azabache salió corriendo del gran salón como si hubiera visto un fantasma, técnicamente todos los días los veía.

En el lugar se quedaron las chicas calientes, excitadas y un poco confundidas – ¿que acaba de pasar? – preguntó Dean, incluso él había sentido toda la atmósfera cargada de deseo y tensión sexual, todo gracias a Harry.

– Creo… creo que tengo que ir al… al baño… si eso – dijo Lavender colocando su mochila en su trasero y salió corriendo.

– Espera yo – la gemela Gryffindor trago saliva – yo también tengo que ir.

Le siguieron un montón más de chicas tapándose igual a como lo habían hecho Lavender y Parvati, incluso Hermione a la que de todos modos se le pudo ver un poco lo mojada que estaba la falda.

En ese momento entraba Neville confundido y se fue a sentar con Dean – ¿qué es este líquido en la banca? – preguntó el chico confundido.

Antes de que logre tocarlo, Snape agito su varita limpiando todo – no necesitas saberlo Longbottom, ahora siéntense tranquilos y desayunen o les restare puntos – se marchó agitando su capa.

– ¿Qué paso? – preguntó Neville aun con miedo del profesor de Pociones.

Dean no le dijo nada, pero no lo necesitaba porque dentro de poco ya todo el colegio sabría lo que ocurrió gracias a Lavender y Parvati, que era las dos chicas más chismosas que conocían.


Harry corría más rápido de lo que lo había hecho en su vida, al ser más alto y ahora tener músculos bien formados se le hacía más fácil la tarea, pero lo más importante era que sus ojos veían muy bien lo que le facilitaba mucho todo lo que hiciera, ya sin estarce preocupando por las gafas.

Su mente por otro lado estaba perdida en sus recuerdos, recuerdos recién hechos, cuando entro en el gran salón y todo el mundo lo regreso a ver, un agradable olor a chocolate impregno sus sentidos, era delicioso le encantaba el chocolate.

Cuando se sentó el olor cambio a uno horripilante que ligo instantáneamente a la voz y la imagen del profesor Snape, olio como a los calcetines sucios que Ron mantenía escondidos en su baúl porque según él, eran de la suerte.

Después cuando Parvati le hablo el olor a chocolate regreso pero con algo más un olor a café y mientras hablaban podía darse cuenta que había otros olores cerca, fresa para Lavender a un lado de Parvati, Vainilla para Hermione a su lado, uno a canela detrás de el en la mesa de Hufflepuff y uno a piña junto a este.

Por qué podía oler eso no tenía idea pero le encantaba, después los olores principales pasaron a ser los de chocolate y vainilla cuando Hermione le hablo.

El olor a vainilla la envolvía completa y el chocolate venia de un poco más abajo juraba que de entre sus piernas, cuando se agacho extasiado por los olores que lo envolvían y lamió el cuello de Hermione tuvo una erección inmediatamente, el sabor salado de la piel junto con los olores dulces.

Los otros olores cada vez más fuertes a su alrededor era tan pacífico y salvaje al mismo tiempo, se sentía tan caliente y bien, tan excitante y embriagante, cuando se tentó a morder ligeramente ese perfecto cuello, recordó que era su amiga, su mejor amiga, se alejó asustado y el único remedio que se le ocurrió fue salir corriendo del lugar, lejos de los olores que lo envolvían.

Cuando se dio cuenta y se detuvo estaba en la torre de Astronomía, se sentó en el suelo cansado, con la respiración irregular y sus músculos palpitando, aun no estaba completamente acostumbrado a su nuevo cuerpo.

Y la dolorosa erección debajo de sus pantalones no ayudaba – ¿qué me esta pasado? – se preguntó en un susurro – esto no es normal.

En su cabeza escucho un susurro seseante, como cuando hablaba con las serpientes, y juraba que el susurro se escuchó como algo parecido a 'está comenzando', y allí fue cuando todo lo bien que se estaba sintiendo desapareció como por arte de magia y fue reemplazado por el dolor.

Un dolor punzante que le quemaba desde las entrañas, quien lo viera desde fuera podría ver como la piel un poco pálida de Harry comenzaba a tener un color rosa y luego pasaba a uno rojo.

El pelo le creció un par de centímetros, uno de sus ojos se volvió blanco espectral y los diente se volvieron afilados, Harry coloco sus manos en la fría piedra del suelo intentando mantenerse estable pero de repente sus venas explotaron en distintos y variados sectores haciéndolo más doloroso, sus ropas se mancharon de rojo y las garras de sus manos se clavaron en la piedra cortándola como si fuera queso.

Harry soltó un grito de dolor cuando de los mismo orificios comenzaron a salir rayos unos de color azul mientras otros de color negro.

Y después se desmayó quedando tirado en el suelo volviendo a la normalidad, sus heridas se cerraron sin dejar rastro, su cabello se achico, las garras volvieron a la normalidad al igual que sus dientes y ojos.

La única señal de lo que había pasado allí era la ropa húmeda y roja, así como la sangre en el suelo y diez marcas en la piedra.


Hermione estaba sumamente preocupada, Harry no había aparecido para sus clases, o para el almuerzo y ahora en la cena tampoco lo hacía, entendía que estaba un poco nervioso y apenado por lo que había ocurrido en la mañana, ella misma había estado pensando en saltarse las clases por lo ocurrido.

Después de salir corriendo del gran salón y dirigirse al baño más cercano, se encontró con Parvati y Lavender limpiándose entre las piernas, e incluso escucho a alguien que estaba casi segura era Penélope Clearwater en uno de los cubículos gimiendo y de seguro tocándose.

Cuando se limpió se dio cuenta que su falda estaba un poco más mojada de lo que creía y de seguro todos los que se quedaron en el gran salón lo habían notado.

De lo que si estaba segura era que había sido la sensación más perfecta que había sentido, la nueva apariencia de Harry, el que sus hermosos ojos no estuvieran tapados por los lentes, esa voz ronca y tentadora, el lametón en el cuello, solo de recordarlo podía mojarse de nuevo.

Era extraño porque era como si algo la llamaba hacia Harry ¿qué? no lo sabía pero lo hacía, alguna fuerza especial o de atracción, fue simplemente magnifico, quería y rogaba porque se repitiera, en un lugar menos… publico, pero lo añoraba.

Lo que más la confundía era este cambio en Harry, su amigo era bastante tímido y no sabía mucho sobre coqueteos, no es que no le gustara porque le encantaba el cambio, lo prefería mil veces al retraído y oscuro Harry, pero le parecía un poco extraño, incluso especial.

Claro Parvati y Lavender estuvieron regando sus chismes, que al parecer por primera vez eran ciertos, sobre lo que había ocurrido y ya todos sabían del cambio corporal de Harry.

También sabían los efectos que tenía sobre las mujeres, lo que molestó a Hermione porque no tenían que andar revelando esa clase de intimidad, pero lo dejo.

Ahora la mayoría del alumnado femenino quería un encuentro con Harry, excepto por sus excepciones como Pansy Parkinson.

– ¿Has ido a ver a Harry? – preguntó Ron mientras bebía su jugo, los únicos momentos en lo que hablaba correctamente.

Hermione lo miro con el ceño fruncido, habían estado juntos todo el día y había oído los mismos rumores que ella, cualquiera creería que Ron no pensaba que fueran verdad, pero ella misma había visto como Ron creía cosas aún más ridículas así que esa no era una opción.

– No Ron, ya sabes que no hay porque ir a la enfermería, Harry se despertó hoy en la mañana.

El peli rojo bufo molesto – enserio crees todas esas tonterías sobre Harry, yo y tú lo conocemos bien, Harry es más pequeño que yo y es súper tímido, es imposible que hubiera pasado.

Luego de mirarla con burla se metió de lleno en la comida, tomando aún más de los tazones, aunque no se hubiera acabado lo que tenía en el plato, Hermione estaba muy molesta con Ron, hablaba de su mejor amigos como si no fuera nada solo por la vida que le toco vivir – yo misma lo vi, estuve allí, es verdad Ronald – dijo Hermione.

– Clago, clago, la menjira sobe je te jojetio – murmuró mientras dejaba que unos cuantos pedazos de carne salieran volando de su boca.

Ahora sí que estaba furiosa y le hubiera lanzado un par de maldiciones si las puertas del gran salón no se abrían, dejando entrar a Harry Potter nuevamente, el salón se quedó callado hasta el punto que podías oír si una aguja caía.

Todas las chicas veían a Harry con deseo mientras los chicos estaban impresionados, Harry se había levantado después de unas cuantas horas, estaba completamente normal y si no fuera por las marcas en el suelo y su sangre en ropa y piedra juraría que había sido un sueño.

Extrañamente con agitar su varita su ropa había quedado completamente limpia, llamó a Dobby y el Elfo domestico apareció sonriendo sumamente contento, tuvieron una pequeña conversación porque ahora Harry podía oler la magia en el ambiente, podría oler la magia del Elfo y podía oler su propia magia unida a la de Dobby.

Resulto que Dobby se había ligado a él cuándo lo dejo libre y no podía estar libre con el contexto que Harry tenia de libertad porque o sino moriría.

Limpiaron el suelo y Dobby intento arreglar la piedra que corto con sus garras, pero le fue imposible, se dieron cuenta ya era hora de la cena así que bajó con prisa para el gran salón.

Capto a su mejor amiga enseguida y camino rápidamente hacia donde ella, se detuvo haciendo una mueca cuando olio a Ron, si bien no tenía el mismo olor fétido de Snape, Ron también olía mal.

Por suerte como buscaba a su amiga se sentó a su lado, la miro sonriendo – hola Mione – saludó.

Hermione sonrojada y encantada asintió sin poder responder, las chicas cercanas estaban en las mismas, Ron en cambio había dejado de comer, sorprendentemente, y la comida se le caía de la boca.

– ¿Quién eres? – preguntó el peli rojo.

Harry lo regresó a ver y frunció el ceño cuando le llego el olor – Harry.

– Tú no eres Harry, Harry Potter es un enano escuálido que parece a duras penas puede mantenerse en pie, tímido que se sonrojaría si entra al gran salón cuando ya todos estamos aquí.

La tensión que siguió se podía cortar con un cuchillos, Hermione y Harry mirando mal a Ron mientras este miraba con envidia y odio a Harry – pues vete acostumbrando Ronald Weasley porque soy Harry Potter – respondió el peli negro, luego tomo un plato y comenzó a poner alimentos.

Principalmente carnes rojas, un poco de verduras y una que otra fruta – ¿qué haces Harry? – preguntó Hermione confundida porque generalmente Harry no comía tanto y prefería la fruta por sobre la carne y las verduras, incluso ahora había menos verduras que antes.

– ¿Comer? – devolvió la pregunta confundido.

– Si pero ¿por qué tanta carne roja?

Harry miro su plato y su estómago gruño poniéndolo rojo y haciendo sonreír a las chicas cercanas, como Parvati y Lavender, o Katie Bell – tengo hambre supongo.

Dio el primer bocado de carne y se detuvo un poco, los que lo rodeaban podían jurar que durante unos segundos sus ojos se veían blancos y la pupila era alargada, pero fue tan rápido que pensaron estaban con sueño.

La cena siguió con miradas robadas y suspiros por parte de las chicas a Harry y este conversando amenamente con Hermione, quien claramente no estaba escuchando y se pasó más viendo los labios que se movían de forma lenta y suave.

Ron maldecía en su cabeza como es que Potter se había trasformado en este tipo frente a él, siempre estuvo orgulloso de ser más alto que Potter, ahora no tenía eso además todas las chicas estaban viéndolo como si fuera lo más importante del universo.

El Ronald Billius Weasley era cien veces mejor que Potter y sin embargó todas las chicas le lanzaban miradas muy de vez en cuando, sin darse cuenta o no queriendo creer que eran miradas de asco.

Fred y George se acercaron sonriendo – Harry nuestro – comentó George.

– Mejor amigo – completó Fred.

– ¿Si nos reconoces verdad? – preguntaron al mismo tiempo.

Harry sonrió un poco, si estaba en lo correcto Fred olía a clavo de olor y George a Naranjilla – Fred… y George – apunto a cada uno, sus sonrisas cayeron un poco impresionados.

– ¿Cómo lo supiste? – preguntó George.

– Eres el primero en lograrlo – dijo Fred.

Harry negó con la mano restándole importancia, pero los gemelos no se detendrían hasta conocer la verdad – entonces ¿para qué han venido los dos revoltosos de Hogwarts a verme?

Ahora si las sonrisas desaparecieron, Hermione y Katie que estaba cerca sabían porque esta actitud así que se pusieron serias – bueno veras – dijo Fred.

– Cuando caíste de tu escoba la noche anterior, tu escoba – siguió George.

– Voló un poco y termino cayendo en – ambos gemelos tragaron saliva sin saber cómo continuar.

Hermione tocó el hombro de Harry el cual la regreso a ver – tu escoba termino cayendo en el Sauce boxeador y pues… termino destrozada.

El silencio reino en la mesa de Gryffindor por unos momentos, esperando la reacción de Harry, todos sabía que cuando el chico tenia emociones fuertes en especial de enojo, cosas explotaban el suelo temblaba y fuertes vientos azotaban el lugar.

Pero sorprendentemente Harry se mantuvo sereno – supuse que se había roto después de todo ¿desde qué altura caí?

Hermione no había pensado en eso porque le resultaba doloroso y aterrador – creemos que desde unos cuarenta o cincuenta metros de alto – respondió Katie.

Harry la regreso a ver y le sonrió causando el sonrojo instantáneo – gracias – luego miro de nuevo a los gemelos – desde esa altura se hubiera dañado incluso si caía al lago negro, ¿cómo terminó el partido?

Preguntó mientras recibía la escoba envuelta en una de las banderas que solían utilizar para animar los juegos, ciertamente estaba destrozada sin reparación alguna – Diggory atrapo la Snitch y perdimos por cien puntos – respondió Katie suavemente para que no se sintiera mal.

– Bueno en algún momento tenías que perder – mencionó Fred, levantó las manos como defensa cuando recibió las miradas molestas de Hermione y Katie.

– Es cierto aunque se siente raro el no haber atrapado la Snitch – comentó Harry cabizbajo.

– Bueno es el primer partido aún hay posibilidades – dijo Wood acercándose, como capitán tenía que mantener a su equipo animado y en forma – una perdida no es la derrota completa.

Esas palabras parecieron ayudar un poco. Desde la mesa de profesores Dumbledore veía a Harry y compañía frunciendo el ceño, había estado todo el día investigando sobre magia elemental, pero lo poco que pudo reunir lo atormentaba.

Era magia muy peligrosa si no se sabía controlar no solo lo era para la gente a su alrededor sino para el portador mismo, además este sorprendente cambio de apariencia era un problema.

Mientras la otra apariencia mostraba cuan maltratado fue por sus parientes, esta demostraba confianza, control y poder, de lo que había podido reunir conversando con Poppy ahora estaba físicamente perfecto y lo que mostraron sus aparatos conectados a Harry por medio de los sellos y hechizos de compulsión, respeto y lealtad, el sello para que tuviera problemas de aprendizaje se había roto.

Por lo menos los demás aún estaban conectados y reforzándose, así mismo ahora que podía verlo finalmente notaba la magia del Horrocrux perfectamente, pensó que con este tipo de magia elemental de sanación quedaría eliminado lo que complicaba sus planes pero por suerte no lo hizo.

Incluso parecía más fuerte que la última vez que había revisado – "¿estará alimentándose de la magia del chico?" – se preguntó mentalmente.

Bueno de todos modos por el momento tenía peores preocupaciones, según los retratos, Pettigrew se había estado moviendo por el castillo para no ser encontrado, lo que la rata idiota no sabía es que si se movía de su lugar más fácilmente seria encontrado porque no podía protegerlo.

Después del ataque a la dama gorda coloco barreras mágicas para avisarle de Black de ese modo podía atraparlo y mandarlo a Azkaban nuevamente.

Ahora donde demonios estaría esa rata del demonio que solo le causaba más problemas, por lo menos nadie se había dado cuenta aunque la rata había vivido más de lo que debería y no sospechaban nada.

Frunció el ceño extrañado cuando Harry hizo una mueca al ver a Ron, no podían alejarse de una noche para otra por lo que tenía que ser alguna otra cosa, una pelea no parecía, ahora era complicado leerlo solo por medio de los gestos, lanzo una honda Legilimantica que chocó contra un muro negro de… ¿escamas?

Harry lo regreso a ver frunciendo el ceño, lo que lo extraño mucho era la primera vez que sucedía eso en tres años, dejo de intentarlo porque la mirada lo ponía nerviosos, era como si se hubiera dado cuenta que leía su mente – "¿qué fue esa pared mental, no es nada como las que he visto, su mente estaba tan cerrada como cuando intentas leerle la mente a un hombre lobo?" – se preguntó mentalmente más tranquilo cuando Harry dejo de verlo.

El resto de la cena paso tranquila, si tenemos en cuenta que el noventa por ciento del alumnado femenino se pasó suspirando por Harry Potter, y el peli rojo del trio de oro paso refunfuñando cosas inentendibles.

El resto del fin de semana paso tranquilo aunque un Harry huía constantemente de chicas queriendo conversar con él o si estaba en lo correcto gracias a ese olor a chocolate constante, para otro tipo de cosas, el lunes por fin llego y nuevamente tenían DCAO con el profesor Lupin.

La mayor parte de la clase se la pasaron escuchando las quejas, principalmente de Ron, sobre la clase que había tenido con Snape o los veinte minutos que habían tenido con Snape.

Los únicos que no se quejaron fueron Harry, quien fruncía el ceño oliendo al profesor y Hermione que a pesar de ser insultada y molestada por Snape de todos modos hizo su investigación sobre hombres lobo.

Ya antes había hecho una pero solo superficialmente ahora le entro la curiosidad sobre ellos y profundizo bastante sobre el tema.

– ¿Y le dijeron que no había llegado a los hombres lobo? – preguntó Lupin, el también oliendo en el aire una sensación extraña, y cada que veía a Harry se le ponían los pelos de punta.

A la final la clase fue bastante entretenida en especial por el Hinkypunk que Remus llevo para enseñárselo, tanto Harry como Remus no podían decir que la clase había sido amena con la tensión que existía entre los dos.

Cuando terminó y todos comenzaron a salir Remus le pidió a Harry que se quedara, después de todo era el hijo de sus amigos – me han contado lo que sucedió en el juego, lamento lo de tu escoba ¿se puede reparar?

Harry negó con la cabeza suavemente – ¿también le han contado lo de los Dementores?

– Sí, supongo que estaban hambrientos y un ambiente como ese, con la lluvia helada y los ánimos a flor de piel por el partido, no se pudieron resistir y atacaron.

– ¿Porque me afectan más que a los demás? – preguntó Harry.

Remus se detuvo un poco un momento y bajo la cabeza con tristeza – has vivido cosas en el pasado, cosas que ningún niño debería haber vivido, les resultas atrayentes por esa razón – explico con suavidad, pero Harry negó con la cabeza sonriendo.

– Se enteró de lo que me paso cierto – abrió los brazos mostrando su nueva apariencia, Remus se había sorprendido mucho cuando lo vio así, ahora sin los lentes podía decir que era una mezcla exacta de James y Lily – algo paso, algo se liberó ese día profesor, no solo en mi apariencia sino también…

Se quedó callado preguntándose si era sensato decirlo en especial a alguien que le olía de forma muy extraña, casi oscuro – ¿qué es lo que sucedió Harry? – quería que confiara en él, no, lo necesitaba, porque sentía que había traicionado a sus amigos el mismo.

– Esto por ejemplo – dijo Harry levantando la mano y dejando salir unos cuantos rayos de sus dedos, había estado practicando y era bastante difícil, máximo podía hacerlo juntando sus dedos para crear esa clase de energía estática o algo parecido.

Remus veía los diminutos rayos entre los dedos de Harry asombrado e interesado – eres un elemental – murmuró con éxtasis.

– ¿Un elemental? – preguntó Harry con interés.

– Si un elemental es muy extraño, solo se enseña sobre ellos a los Aurores y muy poco porque se extinguieron o no existían… hasta ahora – se sentó en su silla sintiéndose como en una nebulosa – pero no es todo ¿cierto?

Harry sonrió un poco – no sé cómo explicarlo primero ¿puede leerme la mente? – preguntó recordando lo que había pasado en la cena del viernes, Remus asintió con la cabeza sabia un hechizo diferente al que podían utilizar ciertas personas, pero era bastante útil – hágalo.

Remus levanto la varita y la apunto a la frente de Harry, lanzo el hechizo y enseguida sintió como si fuera absorbido por un vórtice, cuando abrió los ojos solo encontró una enorme pared de escamas negras, el sentimiento de temor que lo recorrió lo hizo salir de la mente casi enseguida – ¿que fue eso?

– Estuve investigando con Hermione, mi amiga es muy curiosa y la clase con Snape desato ese lado de ella, así que averiguando sobre los hombres lobo descubrí este… poder que hacía imposible que les leyeran la mente, creo que es igual solo que más natural no me salta el lobo a querer morder ni nada por el estilo.

Remus trago saliva, maldiciendo a Snivellus – ¿pero porque se formó?

– Puedo… oler lo que quiera, descubrí que mi vista es mejor incluso de la de cualquier mago y hay esta voz susurrando en mi cabeza, silbando en determinados momentos a los que no les puedo poner un orden.

Se quedaron en silencio sin saber que decir, tenía cierto parecido a su condición pero Harry tenia pleno dominio de él mismo – ¿puedes… oler lo que sea?

Harry asintió y sonrió un poco más – usted por ejemplo me huele extraño, a decir verdad muchas personas huelen extraño, Snape por ejemplo huele como a los calcetines sucios de Ron, el mismo Ron huele mal, pero usted no huele mal, huele extraño… oscuro, y… me tiene miedo.

Trago saliva sonoramente, sea lo que sea que le había pasado a Harry estaba a un solo paso de descubrirlo, suspiro un poco – eso es porque yo soy un hombre lobo – Harry sonrió de nuevo, se notaba que no le tenía miedo, sea lo que sea que Harry era, era más peligroso – yo también puedo oler muy bien, no puedo llegar al extremo al que me estás diciendo, pero puedo hacerlo y tú me hueles extraño también… oscuro y me das una sensación que me aterra.

Llegaron a un bache porque ninguno sabía que más se podía agregar al tema – hay alguna manera de defenderme de los Dementores, mis recuerdos y vivencias y sea lo que sea que soy los atrae.

Remus asintió sonriendo – pero tendrás que esperar hasta el próximo trimestre en estos momentos tengo cosas que hacer antes de las vacaciones – ambos sabían de qué tipo de cosas se refería el profesor así que lo dejaron así.

Harry salió de la clase con la seguridad de que aprendería a defenderse, encontró a Hermione y un molesto Ron esperándolo, como siempre hizo una mueca por el olor del peli rojo que cada vez empeoraba a pesar de que lo había visto bañarse.

Con eso tomaron marcha de nuevo hacia el gran comedor para que pudieran comer, Ron principalmente, y Harry que últimamente también comía bastante.


Para gran alegría de todo el mundo otra salida a Hogsmeade se pactó un par de semanas antes de que se terminara el trimestre y todos salieran a sus vacaciones de navidad.

Cuando relacionaron que su salida no tendría al mago del momento entre ellos fue como si toda la alegría se hubiera evaporado, lógicamente Harry no podía salir al pequeño pueblo nuevamente porque sus "amorosos" tíos no firmaron su permiso.

Hermione a pesar de estar sumamente alegre porque podría comprar hilo dental mentolado en Honeydukes para sus padres se ofreció a quedarse con Harry, durante este poco tiempo habían crecido cada vez y más juntos, para gran disgusto de Ron.

Lógicamente Harry le prohibió quedarse y ser la razón de que Hermione no pasara un gran momento.

Cuando se marcharon el azabache comenzó a caminar de regreso a la sala común de Gryffindor, ató un poco más fuerte su bufanda aunque su calor corporal había subido un poco por si solo aún se moría de frió cuando nevaba.

Por el rabillo del ojo alcanzo a ver a Scabbers, Ron había estado quejándose de su desaparición y acusaba a Crookshanks de haberlo matado, así que aprovecho y corrió detrás de la rata atrapándola fácilmente de la cola.

Se removió como loca desprendiendo un olor extraño, juraba haberlo olido antes pero no podía relacionarlo por el momento, se encogió de hombros y siguió caminando hacia la sala común, sin importarle que Scabbers se retorciera y chillara bajo sus dedos.

– Hey Harry – se dio la vuelta confundido y vio a Fred y George salir de detrás de un cuadro

Le hicieron señas para que los siguiera y volvieron a meterse en el cuadro, Harry los siguió y pronto los tuvo al frente – que tal chicos – saludo.

– O tienes a Scabbers, rata tonta, Roninkis ha estado quejándose de eso como loco – dijo George.

– Creí que ya estaba muerto, cuanto lo hemos tenido doce años.

Los gemelos se encogieron de hombros al mismo tiempo – ¿entonces para que me llamaron chicos? – preguntó Harry nuevamente porque los gemelos definitivamente cambiaron de tema al ver a la rata.

– O si lo siento – se disculpó Fred.

– Queríamos date un regalo de navidad adelantado – dijo George y sonriendo entre ellos sacaron de sus capas un pergamino viejo.

Harry lo tomo confundido y lo examino – ¿y para que quiero un pergamino viejo? – preguntó nuevamente.

Ambos hicieron una mueca como si lo que había dicho les hubiera dolido – este, mi querido Harrinkis es el secreto de nuestro éxito – comentó George.

– Nos cuesta desprendernos de él, pero creemos que lo necesitaras más que nosotros.

Harry negó con la cabeza por las payasadas con las que solían salir los gemelos, por lo menos eran sumamente divertidos, no como Ron que con cada día que pasaba lo molestaba más con sus intentos de hacer que jugara ajedrez mágico con él, o jugaran a snap explosivo – ¿y entonces que es?

Le contaron un poco de como lo habían conseguido, cuando aún era jóvenes, despreocupados e inocentes, si alguna vez esos dos habían sido inocentes definitivamente él era rey de Inglaterra.

Luego de su interesante historia y graciosa si de verdad habían lanzado una bomba fétida en un espacio tan cerrado como el despacho de Filch, procedieron a mostrar que es lo que era, George saco su varita y toco el pergamino con ella – juro solemnemente que mis intenciones no son buenas – recito.

Una finas líneas de tinta empezaron a aparecer en el pergamino creando diseños en cada esquina y luego precedieron a aparecer letras, grandes y verdes – los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta, proveedores de artículos para magos traviesos, se complacen en presentar, el mapa del Merodeador – leyó.

Harry se inclinó contra el pergamino abriéndolo y mostrando cada recoveco del castillo, pero lo más impresionante eran las pequeñas huellas de tinta, como si fuera unas huellas de zapato que tenían nombres sobre ellas y se movían de un lado para otro.

Dumbledore, la señora Norris e incluso Peeves aparecían en él, luego se dio cuenta que habían unos pasadizos de los que él no tenía ni idea de su existencia – llegan a Hogsmeade correcto – dijo Fred viendo el pasadizo que Harry estaba tocando con su dedo.

Le explicaron más o menos cuales debía utilizar y cuales no porque Filch los conocía o era demasiado peligroso al estar justo debajo del Sauce boxeador, George suspiro un poco – Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamente – soltó otro suspiro – les debemos tanto.

– Hombres nobles que trabajaron sin descanso para ayudar a una nueva generación de quebrantadores de la ley – murmuro Fred solemnemente.

Harry negó con la cabeza divertido, Fred y George se pusieron serios – no olvides borrarlo cuando termines.

– O cualquiera podría leerlo – dijo Fred.

– Solo tiene que tocarlo con la varita y decir 'travesura realizada', se quedara en blanco luego.

Fred empezó a empujar a George para salir del lugar donde estaban – nos veremos en Hogsmeade pequeño Harry – murmuro cuando salían.

Del asombro que tenía Harry ni se dio cuenta que la rata se retorcía aún más que antes intentando liberarse, viendo el pasadizo que no estaba lejos de su ubicación actual, decidió conjurar una jaula rápidamente para Scabbers sabiendo que nadie lo encontraría allí, lo metió rápidamente dejándolo enjaulado y salió corriendo.

Por suerte siempre cargaba su capa de invisibilidad con él, se la puso rápidamente mientras llegaba a la estatua de la dama tuerta, miro el mapa justo frente a la estatua había las pisadas de tinta con su nombre sobre ellas, luego apareció un pequeño rótulo a un lado que indicaba como abrir el pasadizo – Dissendio – murmuró golpeado la estatua con la varita.

Se abrió la joroba de la bruja por la que podía pasar una persona delgada, se deslizo dentro y recorrió máximo un par de metros, luego cayó por algo parecido a un tobogán y cayó en tierra húmeda y fría, con un Lumos ilumino el pasadizo y pudo seguir su camino, claro después de haber borrado el mapa y guardarlo con cuidado.

Sorprendentemente la única sensación que tenía era la de la adrenalina, estaba feliz y contento por poder hacer algo que creyó no podría nunca, o por lo menos no este año.

Después de unos diez minutos llegó a los pies de unas escaleras, comenzó a subirlas contando una por una, pero más o menos a las doscientas treinta se perdió, luego de un tiempo más llegó a una trampilla escucho un poco y como venía haciéndose común olfateo.

No encontró nada más que un poco de polvo y una que otra araña así que salió, el suelo estaba libre del polvo que olio antes así que termino de salir y se acercó a unas nuevas escaleras de madera y escucho nuevamente – y llévate estas babosas de gelatina querido ya no quedan muchas – murmuro una voz femenina.

Olfateo un poco dándose cuenta de la cantidad de dulces que podía reconocer, Honeydukes había sido su parada y le estaba entrando hambre uno de los defectos que tenía el tener tan buen olfato.

La puerta se abrió con estrépito y el dio un paso atrás del susto, por suerte estaba puesto la capa, evito al hombre grande, gordo y calvo que bajo al sótano y subió rápidamente por las escaleras.

El local de dulces estaba tan abarrotado de gente que tenía que tener mucho cuidado para que no le quitaran la capa, evito hábilmente un grupo de séptimos años y se dio de lleno con sus dos amigos discutiendo como hacían la mayor parte del tiempo.

– Ronald es mi dinero le comprare lo que se me dé la gana.

– Bien si quieres gastar tanto dinero porque no mejor nos compramos algo los dos en las tres escobas.

Hermione se masajeo las cienes un poco cansada – no, le voy a comprar algo a Harry, algo que valga la pena y no me importa lo que digas – la vio marcharse y el olor nauseabundo que desprendía Ron aumentó de un momento a otro.

– Potter esto Potter lo otro, maldición – se quejó luego se agacho y tomo unas cuantas ranas de chocolate para después marcharse a pagar.

Ignorando el comentario de Ron comenzó a caminar buscando a su amiga – "parece que soy el pegamento que une a estos dos" – se dijo mentalmente.

Un olor exquisito a frambuesas lo hizo detenerse y cerrar los ojos como si con esa acción pudiera mantenerlo más tiempo, lo sintió alejarse así que evito a una chica de quinto Slytherin y camino hacia la entrada del local.

Justo cuando estaba por salir el olor a vainilla choco contra el de frambuesas, abrió los ojos asombrado un poco con lo que hizo completamente ciego y basándose solamente en el olfato, frente a él estaban Hermione y a quien reconoció como Penélope Clearwater – lo siento – se disculpó Hermione.

La rubia Ravenclaw de quien poco conocía sonrió – no te preocupes también he estado un poco distraída – le restó importancia, Hermione se sonrojo un poco, sabía que ella había estado tocándose en el baño hace algunos días cunado Harry se comportó tan extraño – soy Penélope, Penélope Clearwater.

– O te conozco – respondió rápidamente la castaña – yo soy Hermione Granger.

La rubia se rió un poco y abrió la puerta para dejar a la castaña salir – yo también te conozco, eres la mejor amiga de Harry – se sonrojo instantáneamente, lo que confundió a Harry y Hermione – Potter, ya… ya sabes el trió dorado y todo.

Harry era un poco denso aun, así que no entendió lo que pasaba, Hermione por otro lado si lo hizo, sonrió un poco y le toco el brazo – si soy la amiga de Harry, pero no la mejor ese título lo lleva Ron.

Penny frunció el ceño – el peli rojo ton… – se volvió a callar y tosió falsamente – ¿el hermano de Percy Weasley?

Hermione y Harry rieron un poco, el azabache lo más suave posible – si el mismo.

– No entiendo como Potter puede llamarlo mejor amigos en lugar de a ti – dijo Penny confundida, conocía un poco a Percy, solía quedársela viendo como tonto a veces, pero como había estado observando al trió dorado por algún tiempo conocía un poco más al Weasley menor y desconfiaba mucho de ese chico.

Harry un poco detrás de ellas asentía, sabía muy bien cuál de sus dos amigos era el mejor y no tenía el cabello rojo, ese título se lo ganaba y la única que lo había hecho era Hermione – ¿quieres ir a las tres escobas? – preguntó Hermione, como se había peleado con Ron y no quería estar sola aprovecho.

Penny asintió con una sonrisa más – ¿le compraste eso a Potter? – preguntó Penny mirando los dulces en la funda de Hermione.

– Harry estará bien – le comentó sonriendo como si supiera su secreto, Harry frunció el ceño confundido mientras Penny se sonrojaba de nuevo – y si, le compre unos chocolates con rellenos, eran los que me alcanzaban y a Harry le encanta el chocolate.

Harry sonrió asintiendo – lo conoces bien – dijo Penny un poco más calmada pero como si lamentara algo.

Harry vio hacia los lados dándose cuenta que prácticamente estaban solos, sonrió con complicidad, saco su varita y con un movimiento, dos porciones de nieve saltaron desde el frente y se pegaron en las caras de las dos chicas, que gritaron un poco asustadas – ¿puedo unírmeles? – preguntó guardando la capa.

Ambas regresaron a ver confundidas, se sonrojaron un poco cuando vieron a Harry y supieron enseguida que él les había lanzado la nieve, primero porque no había nadie más en el lugar y segundo porque tenía la varita en la mano – o ahora si vas a pagar Potter – comentó Hermione agachándose a tomar la nieve y luego de hacerla bola se la lanzo.

Harry sabía que Hermione tenía una excelente derecha pero se sorprendió de que fuera aún mejor de lo que esperaba, menos mal era un buscador excelente y con sus ojos corregidos y aumentados evito fácilmente la bola de nieve – lo siento, muy fácil de evitar – saltó hacia un lado sorprendido por la nueva bola de nieve.

Cuando regreso a ver supo que Penny había lanzado la segunda, ambas chicas sacaron sus varitas y estaban listas para el ataque.

Harry suspiro un poco y enseguida estuvo evitando bolas de nieve por montones, lanzando las propias mientras se acercaba, las dos chicas dándose cuenta de lo que hacía retrocedieron un poco pero Harry era más rápido.

Evito una bola de Hermione y dio un paso más cerca de Penny, cuando la rubia intento retroceder resbalo, Harry intento atraparla pero ambos terminaron en el suelo, sorprendentemente Harry debajo de Penny, la rubia estaba sumamente roja por la cercanía pero Harry solo se reía divertido con lo que habían estado haciendo sin darse cuenta que sus manos estaban en las caderas de Penélope.

Hermione tenía que admitir que estaba celosa con lo ocurrido, pero dándose cuenta de que a Penélope le gustaba Harry también estaba contenta por ella, después de todo solo ella había tenido la oportunidad de ese tipo de cercanía con Harry.

Cuando se calmaron Harry miro hacia la chica encima de él y cuando sus ojos conectaron los olores se multiplicaron por cien, frambuesas, chocolate y agua por la nieve, además esos ojos azules estaban brillando de forma etérea y misteriosa.

Penny definitivamente estaba encantada, solo había estado cerca de Harry en dos oportunidades la primera pasando en uno de los pasillos y la otra recientemente en el Gran Salón, nunca espero terminar en una situación como esta, al ser más madura sabía que las historias contadas desde hace años eran puro cuento, pero viéndolo desde lejos empezó a conocerlo poco a poco.

Y ahora con esta cercanía justo cuando había recibido ese cambio de apariencia que le había encantado, sus sentimientos se liberaron, se agacho y estaba a punto de unir sus labios cuando recordó a Hermione, la novia del chico que le gustaba estaba justo a su lado, cambio un poco la dirección y le dio el beso en el cachete, luego se levantó rápidamente – fue… divertido – murmuró.

Harry asintió un poco agitado pero agradecido por el frió de la nieve en su espalda que evito una erección – entonces deberíamos ir a las tres escobas – dijo Hermione ahora si celosa de la chica, por poco y toma el primer beso de Harry, era algo con lo que Hermione había soñado muchas veces, se calmó cuando se dio cuenta que el chico no debería estar allí – ¿cómo es que estas aquí Harry?

El azabache enseguida se sonrojo y les contó su reunión con los gemelos, resultaron ser bastante parecidas porque le dijeron que tenía que dar el mapa a McGonagall, aunque Penny un poco más permisiva, porque entendió las razones de Harry para no entregarlo y también entendió que el mismo le serviría para escabullirse de Sirius Black.

Mientras Hermione aún se quejaba un poco aunque menos gracias a que, a Penny le hacía un poco más de caso al ser una Prefecta, llegaron a las tres escobas, habían tantos alumnos que Harry paso desapercibido completamente, y que Penny estuviera en el grupo evitaba que miraran al grupo más que de pasada.

Si hubieran estado Hermione y Ron, y con ellos había una persona más de seguro llamaría la atención enseguida incluso para los otros alumnos – ¿qué les sirvo? – preguntó una mujer guapísima, acostumbrada a los chicos, pero se sorprendió cuando vio a Harry no muchos chicos eran como este.

– Tres cervezas de mantequilla por favor – pidió Penny sonriendo y comprendiendo el estado en el que Harry dejo a la mujer, cuando se fue Harry levanto una ceja como cuestionamiento – ella es la señora Rosmerta.

No añadió más y se quedaron en silencio un poco esperando las bebidas, la temperatura era caliente en el bar, y todos estaban en un ambiente festivo por las próximas navidades, pronto sus bebidas estuvieron servidas con una sonrisa coqueta de la señora Rosmerta que puso nervioso a Harry e hizo reír a las chicas.

Un repentino aire frió los hizo estremecerse y Harry se puso pálido cuando vio entrar al profesor Flitwick junto a la profesora McGonagall, y los seguían Hagrid y el que reconoció como el ministro Cornelius Fudge.

Penny reacciono rápido sabiendo que Harry no debería estar allí y le lanzo un hechizo a la cara, Hermione estaba asombrada porque frente a ella ya no estaba Harry sino un chico de cabello castaño y ojos azules, sabiendo que llamarían la atención de los profesores solo porque estaba ella miro al árbol de navidad – Mobiliarbo – el árbol se levantó y se movió un poco tapando su mesa de la barra.

Comenzaron a pedir sus bebidas, ignorándolos, mientras ellos se sentían más nerviosos que nunca e intentaban tomar su cerveza de mantequilla sin que el jarro les temblara – Cornelius esos Dementores se pasean por el bar cada noche, me ahuyenta a la clientela – se quejó Rosmerta.

– Son un mal necesario – dijo el Ministro, luego le sonrió a la mujer y movió sus cejas.

Rosmerta le metió la copa de ron en la boca antes de que hablara algo – lo que sucedió recientemente me pone a dudar – mencionó Minerva con molestia recordando el accidente de Harry.

– Si no fuera por Dumbledore no podríamos dar clases – comentó Hagrid, con su clásica sobre confianza en el director, aun y cuando no había movido un dedo para salvar a Buckbeak.

Cornelius dejo de toser después de haberse ahogado con su ron de grosellas y miro a todos – están furiosos por eso, y hambrientos, como sea hay cosas peores por ahí afuera, como Sirius Black.

– Todavía no me como ese cuento – murmuró Rosmerta – hace años cuando aún estaban en cuarto año, si me hubieran dicho que Black de todos lo que podían irse al lado tenebroso, lo haría, hubiera pensado que se tomaron mucha hidromiel.

– No sabes la mitad de la historia querida – levantó las manos en defensa cuando recibió la mirada molesta de la mujer – no conocen lo peor.

Como si el matar a doce personas a sangre fría no fuera tan malo – ¿recuerdas quién era su mejor amigo Rosmerta? – preguntó Minerva.

– Pues claro – rió Rosmerta – no se los veía a uno sin el otro, estaban pegados por el brazo, Sirius Black y James Potter.

Harry se atoro con su cerveza, haciendo que ambas chicas a sus lados lo golpearan en la espalda – exacto Black y Potter, cabecillas de su grupo de alborotadores, demasiado inteligentes si me preguntas – dijo McGonagall.

– Cualquiera hubiera dicho que Black y Potter eran hermanos – añadió Filius – inseparables.

– Exacto – dijo Cornelius – eran como hermanos, Potter confiaba con su vida en Black, incluso fuera del colegio, fue el padrino de bodas para James cuando se casó con Lily, después fue el padrino de Harry, el muchacho no lo sabe por supuesto.

Rosmerta se extrañó bastante recordando eso – ¿por qué se aliaría Sirius a quien tu sabes?

Cornelius se agacho levemente y bajo el tono de su vos aunque de todos modos podían oír claramente – Dumbledore se enteró que quien tú sabes los buscaba así que recomendó a James el encantamiento Fidelius.

Filius carraspeo sabiendo que tendría que explicar el encantamiento – es sumamente complicado – comenzó – supone el esconder información dentro de una sola mente, el guardián del secreto, es imposible encontrar el lugar escondido por el guardián a menos que este mismo lo revele de buena gana, el señor oscuro podía saber el pueblo donde se escondían pero no la casa aun si estaba prácticamente parado en su patio.

– Sirius era el guardia – afirmó Rosmerta.

Todos asintieron – ya te imaginaras, al ser Sirius el guardián, y al mismo tiempo lacayo de quien tu sabes, decidió dejar de hacer de doble espía y planeaba gritar su apoyo al mismo cuando los Potter fueran asesinados, como Harry lo derroto quedo entre la espada y la pared, no le quedo más que huir.

– Sucio y asqueroso traidor – bramó Hagrid, llamando la atención de todo el bar, aunque con una mirada de McGonagall todo regreso a la normalidad – yo lo vi, fue a buscar a Harry, cuando yo estaba allí recogiéndolo de los escombros, estaba temblando y pálido, me pidió que le entregara a Harry pero yo tenía órdenes de Dumbledore, no le quedo de otra que aceptar, me entrego su moto, su moto, todos sabían que la adoraba pero se porque me la dio para huir el muy…

Se quedaron en silencio un momento – el pequeño Peter lo encontró al día siguiente desesperado, gritando y preguntado cómo Sirius había sido capaz de traicionar a James y Lily, claro el pobre poca oportunidad tenia contra Black murió antes de entender lo que pasaba, fui uno de los que estaba allí ese día, un cráter enorme que había reventado incluso las alcantarillas, cadáveres por todas partes y un Sirius Black riéndose de todo, lo único que quedo de Pettigrew fue su ropa y un dedo – contó Fudge.

– Pero ahora debe estar completamente loco – dijo Rosmerta.

– La verdad es que me pareció muy extraño, la última vez que lo vi, me pareció sorprendente verlo tan… entero, la mayoría de los presos hablaban solos a la oscuridad pero Black me armo conversación y me pregunto por el periódico dijo que extrañaba los crucigramas, no sé cómo le hizo para mantenerse cuerdo cuando tenía Dementores en la puerta día y noche.

Se quedaron unos minutos en silencio – si tiene que cenar con el director, Cornelius, será mejor irnos de una vez al castillo – comentó Minerva.

Todos estuvieron de acuerdo pagaron sus bebidas y se levantaron para marcharse – ¿Harry? – preguntó Hermione viéndolo a pesar de tener otra apariencia estaba pálido y se notaba como sudaba.

Se levantó y salió corriendo del lugar, ambas chicas se miraron preocupadas, dejaron el dinero para las bebidas y salieron corriendo persiguiendo al por el momento castaño, tomaron un camino por el bosque que conocían se dirigía a la casa de los gritos y encontraron a Harry respirando entrecortadamente y apretando los puños.

– Su amigo, su mejor amigo y los traiciono – comentó Harry casi en un susurro, las nubes comenzaron a acercarse, tan negras que supieron enseguida eran nubes de una tormenta eléctrica – mato a uno de ellos.

Rayos comenzaron a salir de las manos de Harry chocando contra la nieve calentándola y derritiéndola, dejando círculos perfectos entre la nieve, ambas chicas miraban impresionadas – Harry – mencionaron ambas al mismo tiempo.

Cuando las regreso a ver notaron su ojo izquierdo de color blanco espectral, Hermione había creído que era un sueño pero ahí estaba la prueba de que no, un rayo más grande salió disparado hacia ellas, se lanzaron hacia los lados evitándolo.

Harry al notar lo que estaba haciendo se calmó – yo lo… lo siento – se disculpó dejando que las lágrimas caigan una vez la furia se disipo.

Las dos se levantaron rápidamente y corrieron a abrazarlo y consolarlo, Harry murmuraba que iba a matarlo una y otra vez, con una voz que a las chicas les daba escalofríos.

– Harry no te parece raro – murmuró Penny, al ser la mayor y ser más madura captaba cosas que los otros dos no.

– ¿De qué hablas Penny? – preguntó Harry limpiándose las lágrimas y sentándose en una piedra.

Estaba más preocupada por toda la información recibida como para sonrojarse por el apodo – bueno, ¿si en verdad estaba huyendo por qué no lo hizo cuando mato a Pettigrew? – comenzó con lo más claro, si estaba huyendo como dice, no se habría quedado riendo – otra cosa es, si lo destrozo e hizo explotar, de tal manera que solo quedo un dedo, ¿cómo es que sus ropas aún estaban allí? y sin un rastro de sangre – continuo – pero lo más raro es, si en verdad fuera seguidor de quien tu sabes ¿pará que ir a la casa de tus padres? lógicamente tenia plena confianza en que el lord oscuro vencería por eso estaría declarando su apoyo en ese momento, pero si se enteró de que lo vencieron no le veo el sentido para ir al lugar donde su señor, alguien más poderoso que él, murió.

Los otros dos se quedaron callados pensando un poco en lo dicho, recién se daban cuenta de esas posibilidades – ¿y entonces qué? ¿Black no es lo que parece? – preguntó Hermione confundida.

Penny lo pensó un poco – no estoy segura, pero tan mal como lo hacen parecer tal vez no sea, puede ser verdad como no puede serlo, tal vez soy así porque soy hija de Muggles.

– ¿Cómo averiguar si fue o no quien traiciono a mis padres? ¿cómo saber si es bueno o malo?

– Solo quien conociera a tus padres y Black podría decírnoslo – respondió Penny.

Pero quien, si decían algo por ejemplo a la profesora McGonagall estaría en problemas porque salió de Hogwarts sin el respectivo permiso – el profesor Lupin tal vez – mencionó Hermione – no me comentaste que conocía a tus padres.

Era una excelente idea, era un profesor más permisivo y según parecía conocía muy bien a los padres de Harry, solo esperaban no se moleste por lo que le iban a decir, pero era de suma importancia – entonces será mejor regresar al castillo está anocheciendo – dijo Penny siendo responsable.

Caminaron en un silencio tenso y extraño ya que la última vez que hicieron ese camino había sido hace un par de horas y Harry había estado sonriendo contento y feliz, Hermione miraba de un lado a otra nerviosa en busca de algo que distrajera a Harry – ¿y vas a ir a algún lado por las vacaciones Penny? – preguntó tensa.

Penny del mismo modo miro un momento a Harry y luego poso su mirada en la castaña – pues si voy a casa de mis padres en Londres – respondió sonriendo – ¿y ustedes?

– O nos vamos a quedar en Hogwarts ¿cierto Harry?

Pero Harry estaba metido en sus pensamientos y a duras penas escuchaba a las dos chicas – sí, claro – respondió distraído.

Hermione sonrió nuevamente tensa y preocupada – debe… deberíamos intercambiar correspondencia ¿si está bien contigo? – preguntó Hermione.

– Si eso sería genial.

De repente Harry se quedó quieto y las miro – cierto, tengo que entrar al castillo por un pasadizo nos vemos chicas – y salió corriendo de nuevo con dirección a Honeydukes.

Ambas suspiraron – ¿estará bien cierto? – preguntó Penny.

– Conociéndolo como lo hago, si, si no fuera por tu comentario ahora estaría completamente furioso y de seguro pensando en venganza contra Black, pero ahora que esta pensativo diría que está dudando y esperara hasta que hablemos con el profesor Lupin.

Se quedaron observando el lugar por el que se perdió Harry un momento más y luego siguieron su camino, por lo menos estaban más tranquilas, ya resolverían todo, pero primero navidad se acercaba, y ambas tenían ganas de regalarle algo a Harry, aunque eso la otra no lo sabía o estarían tensas nuevamente.


si les gusto no duden en comentarlo, y si no, también es bueno recibir criticas porque ayuda a mejorar mi escritura.

si hay una que otra falla ortográfica lo siento es tan aburrido ponerse a buscar las faltas que no me doy cuenta que simplemente las ignoro, gracias por leer nos... leeremos en... no se cuando tenga ganas de publicar