Cap3.- Una navidad especial.
Al día siguiente Harry se levantó un poco tarde cansado con todo lo que ocurrió la tarde anterior, es más aun pensaba en lo que había ocurrido, pero Penny le había dejado más preguntas que respuestas ¿sería Sirius Black un asesino o no? ¿habría traicionado a sus padres?
Las preguntas seguían apareciendo y no tenía manera de contestarlas, bajó a la sala común donde ya estaban Ron y Hermione discutiendo como la mayor parte del tiempo – puedo estar con quien quiera Ronald, así como tú estuviste con Dean y Seamus, yo estuve con Penny.
– Es una Ravenclaw, los leones no se mezclan con las águilas.
– ¿Quién lo dice? – preguntó molesta – deja de ser un inmaduro.
Harry paso y se sentó en uno de los sofás aún estaba cansado, recién allí parecieron darse cuenta de su presencia – Harry amigo dile a Hermione que tengo razón y no debería mezclarse con las otras casas.
Se quedaron callados unos momentos, por primera vez en más de dos semanas Ron dejo de verlo con envidia, solo para que le dé la razón en una de sus estúpidas peleas, la verdad es que no sabía cómo podían pelear tanto si se suponía eran amigos – no le veo nada de malo en que Hermione tenga amigas de otras casas, en especial si son como Penélope Clearwater – respondió Harry.
Supo enseguida que fue la respuesta correcta, los ojos de Hermione brillaban con felicidad y cariño y su sonrisa era una de esas que muy pocas veces vez, tan grande como una montaña y tan llena de sentimientos como sus ojos trasmitían.
Ron tenía la boca abierta, por primera vez su amigo no le daba la razón en algo, esto era peligroso su hermana lo mataría si se enteraba que Harry había preferido a Hermione – ¿qué? – preguntó sin poder creerlo.
– Lo que dije, no le veo el problema, si la chica de la que habláramos fuera no se… Pansy Parkinson allí si me preocuparía – hasta Hermione asintió porque la Slytherin no era una persona grata en lo más mínimo.
– ¿No tu hermano Percy está interesado en Penny? ¿por qué no te quejas allí? – preguntó Hermione.
Ella sabía que la chica no estaba interesada, pero para el caso y para esta discusión la mención valdría – yo no sabía que mi hermano estaba interesado en ella – respondió Ron dubitativo, ninguno le creyó – como sea ¿por qué no vamos a visitar a Hagrid?
Cambiaba de tema porque sabía que estaba perdiendo terreno, Harry y Hermione lo dejaron pasar no tenía importancia después de todo – si vamos – respondió Harry, estaba muy interesado en preguntarle porque sabiendo lo que sabía no se lo dijo en ningún momento.
Hermione vio sus intenciones en sus ojos, lo que quería era que se relajara por el momento, así que cuando estaban caminando para salir del castillo se acercó a Harry – ya quedamos en hablar lo de anoche con el profesor Lupin, no digas nada – comentó en un susurro.
Ron aun así se dio cuenta de que estaban hablando y demasiado cerca, frunció el ceño y apretó las manos – está bien – respondió Harry.
Era desesperante el tener que esperar pero lo había prometido el día anterior, Hermione asintió aceptando su palabra y siguieron su camino.
Cuando llegaron a la cabaña de Hagrid les extraño un poco que la chimenea no estuviera prendida, en especial con el frió que estaba haciendo, cuando llegaron escucharon unos ruidos extraños como si fueran sollozos – ¿qué es eso? – preguntó Ron nervioso.
A Harry no le importo y toco la puerta con fuerza – ¿Hagrid estás ahí? – preguntó preocupado.
Escucharon unos pasos suaves, extraño porque Hagrid hacia retumbar el suelo, la puerta se abrió dejando al descubierto al medio gigante llorando a moco tendido, se lanzó al cuello de Harry, al cual le quito el aire y se puso azul enseguida, por suerte con ayuda de Hermione y Ron pudieron entrar a la cabaña y lograron hacer que lo suelte.
Harry se quedó un momento cerca a la puerta recobrando el aliento, había tenido el abrazo de la muerte hacia unos segundos y no era para nada emocionante.
– ¿Qué sucede Hagrid? – preguntó Hermione preocupada, no solo por su amigo gigante sino también por Harry al que poco le falto para morir asfixiado.
Sin poder hablar y con lágrimas gigantes que le chorreaban como cascadas por la barba revuelta, hecho una mirada a la mesa donde estaba un carta con un sello de cera roja, Harry más tranquilo y respirando un poco más normal recogió la carta y comenzó a leerla.
Estimado señor Hagrid.
En relación con nuestra indagación sobre el ataque de un hipogrifo a un alumno que tuvo lugar en una de sus clases, hemos aceptado la garantía del profesor Dumbledore de que usted no tiene responsabilidad en tan lamentable incidente.
Se alegraron bastante por eso, aunque les extraño que Hagrid siguiera llorando así que Harry volvió su atención a la carta para seguir leyendo.
Sin embargo, debemos hacer constar nuestra preocupación en lo que concierne al mencionado hipogrifo. Hemos decidido dar curso a la queja oficial presentada por el señor Lucius Malfoy, y este asunto será, por lo tanto, llevado ante la Comisión para las Criaturas Peligrosas. La vista tendrá lugar el día 20 de febrero. Le rogamos que se presente con el hipogrifo en las oficinas londinenses de la Comisión, en el día indicado. Mientras tanto, el hipogrifo deberá permanecer atado y aislado.
Atentamente...
Y luego venia una larga lista de nombres, todos con altos cargos del ministerio – esos monstruos del ministerio de seguro solo lo ven y lo condenan, siempre se la han tomado contra los animalitos interesantes.
Ninguno concordaba con lo que respecta a Hagrid y su término animalitos interesantes, pero viendo a Buckbeak en un rincón de la cabaña, el hipogrifo definitivamente era una maravilla.
Aún más si consideraban los estándares de Hagrid hasta el momento, solo su primer año con un Cerbero y un Dragón – tendrás que tener una buena defensa Hagrid nosotros te ayudaremos.
– No importa – murmuró el gigante aun llorando – Lucius Malfoy tiene en el bolsillo a todos los de la comisión y si pierdo el caso Buckbeak…
– ¿Y Dumbledore? – preguntó Ron.
Hagrid agito la mano casi golpeando al peli rojo en el proceso – ya ha hecho suficiente, además mantiene a todos los Dementores lejos, no puedo pedirle que ayude sobre esto.
A Harry le parecía extraño, había oído que estaba manteniendo a los Dementores fuera de los terrenos pero ¿porque no se preocupó por ello antes de que el mismo sufriera el accidente? además si dejaba a alguien como McGonagall encargada el colegio por unas horas o máximo un día no creía que hubiera problemas.
Salvar a Buckbeak era algo importante más aun teniendo en cuenta si luchaban contra Lucius Malfoy. Continuaron su conversación sobre Buckbeak intentando animarlo, en especial porque resulto que a nadie le gustaban las clases del gigante.
Pero pronto cambiaron a los Dementores y Azkaban, Harry no quería oír nada sobre ellos porque irremediablemente lo llevaban hacia Sirius Black y su no tan segura traición.
Después de salir de la cabaña de Hagrid con el gigante mucho más calmado se encaminaron hacia la lechucería Hermione había escrito dos cartas una para sus padres y la otra para Penny.
Después regresaron al castillo, a la biblioteca y comenzaron con la investigación para la defensa de Buckbeak, pero entre tanto y tanto libro, y un Ron quejándose a cada segundo sobre ellos, no encontraron nada relevante para ayudar, solo sobre una Mantícora que había salido libre porque aterraba a todos.
Luego de unas horas Ron se marchó con hambre, diciendo que volvería enseguida pero lo conocían y el hambre siempre había sido su escape a los estudios así que habían perdido a Ron – y si les preguntamos a los Goblins – dijo Harry mientras leía un libro sobre la inquisición que hubo en la época de los fundadores hace más de mil años.
Hermione lo regreso a ver abriendo los ojos con sorpresa – como no se me ocurrió es una excelente idea – comentó Hermione sonriendo y lanzándose al regazo de Harry para plantarle un sonoro beso en el cachete – de seguro ellos encuentran la forma de ayudarnos, leí en un libro algunas reglas y estándares de los Goblins, si se los trata con respeto y saludamos como sus normas exigen de seguro nos ayudan.
Estaba un poco ido desde que Hermione se había sentado en sus piernas así que no estaba escuchando plenamente lo que su amiga le decía, su cuerpo comenzó a calentarse y esa voz susurrante apareció de nuevo, pero no la entendía bien.
– ¿Cómo nos comunicaos con ellos? – preguntó Harry distraído colocando los brazos en la cintura de Hermione.
Se calmó bastante cuando la pregunta salió – no lo sé, podríamos enviar una nota con Hedwig o no sé con Dobby.
El nombre fue suficiente para que el pequeño Elfo apareciera con un estallido – ¿Grangi, del gran Harry Potter mando a llamar? – preguntó.
Siempre se preguntó porque todos los Elfos parecían nombrar tan bien el nombre y apellido de Harry mientras de los demás a duras penas hacían mención a algo parecido – si Dobby queríamos pedirte ayuda – dijo Hermione, Harry le tapó la boca para que no se pusiera a gritar como sabia haría – ¿podrías llevar una carta a los Goblins?
– Por favor no grites – murmuró Harry.
Le destapo la boca y dejo que respondiera – Dobby puede llevar carta a Goblin Potter – comentó hinchando el pecho con orgullo.
Se confundieron un poco – ¿Goblin Potter? – preguntó Harry.
Dobby asintió saltando en sus pies – quien maneja dinero Potter.
Los dos chicos se miraron aún más confundidos pero asintieron, Hermione se levantó rápidamente del regazo de Harry sonrojada al darse cuenta de ello, y tomo un pergamino para comenzar a escribir la carta.
Se la entregó a Dobby que desapareció con un chasquido y se sentó suspirando – ¿que habrá querido decir con Goblin Potter? – preguntó Hermione, no estaba acostumbrada a no saber algo, así que la curiosidad la mataba.
– Porque no lo buscas, tienes un sin número de libros aquí – contestó Harry sonriendo.
Hermione lo imito y luego salto de su asiento para buscar libros sobre Goblins, Harry tenía que reconocer que también estaba curioso, la última vez que fue a Gringotts solo le pidieron su llave para entrar a la bóveda y con eso sacar su dinero.
Charity Burbage era una bruja joven y hermosa, demostrado por la concentración con la que los estudiantes de sextos y séptimos años la veían, o se quedaban callados cuando caminaba por los pasillos.
Graduada de Hogwarts con excelentes notas, excepto por pociones al ser Hufflepuff porque Severus Snape siempre fue una patada en el culo para todos lo que no estuvieran en la casa de las serpientes e incluso lo era para algunos de la misma casa. Cuando terminó sus estudios mágicos viajo a Estados Unidos para continuar su aprendizaje en una universidad Muggle.
Al no tener mucho conocimiento de las asignaturas Muggles no le tocó otra más que entrar a la carrera de artes, desde música hasta pintura, no fue tan malo como creyó en un principio, le enseño mucho más sobre la cultura Muggle de lo que hubiera aprendido en cualquier otra carrera.
Ese aprendizaje le valió su puesto en Hogwarts como profesora de estudios Muggles a la edad de 23 años, regresar a Hogwarts como profesora fue una alegría, como reemplazo de una mujer mayor llamada Amanda Cincley que tenía su información muy desactualizada, pero se decepciono bastante al darse cuenta de cosas de las que no conocía cuando fue alumna.
Claro todo estaba mucho peor con Harry Potter en la escuela, los problemas parecían perseguirlo sin cansancio, se extrañó un poco cuando lo conoció, un chico pequeño y desaliñado, se horrorizo cuando se enteró lo que le había pasado a tan corta edad.
Pero se asombró completamente cuando el chico sufrió tremendo cambio, no tenía nada que ver el chico al que conoció a inicio de año y el chico que ahora se paseaba por los corredores.
Se caracterizaba por sentir cosas especiales, especiales incluso para el mundo de la magia, algo había cambiado el día en que Harry Potter tuvo su accidente, algo que cambio el aire en Hogwarts, no había tenido tiempo para preocuparse mucho durante las clases, por más que sus clases no fueran muy aceptadas en el colegio.
Principalmente porque estaba cambiando un poco el pensum de estudios, así que aprovechando las vacaciones se encamino al despacho de Minerva una de sus profesoras favoritas cuando era estudiante.
Toco la puerta y la abrió cuando escucho el 'adelante', saludo con una sonrisa a su ahora compañera y se sentó – ¿entonces que te trae por aquí hoy? – preguntó Minerva – lo has estado haciendo muy bien hasta ahora así que no creo que tenga que ver con tus clases.
Charity se rió un poco – yo diría que ha estado yendo demasiado bien, cuando estudie aquí mis propios compañeros no ponían tanta atención a estudios Muggles.
Ambas se rieron sabiendo bien que era lo que desencadeno este comportamiento – ¿por lo menos atienden o se pasan viendo un poco más debajo de dónde deberían? – preguntó Minerva con burla.
Charity bufo y cruzo los brazos levantando su bien dotado pecho – no creo que se resistan a esto – respondió igual de burlona – pero han sacado buenas notas, entregan sus reportes y las pruebas no bajan de una S.
Francamente Minerva estaba asombrada – entonces le vino bien el cambio al colegio – comentó sonriendo con cariño, Charity fue una de sus alumnas preferidas cuando estudio allí – pero bueno ¿cuál es el problema? – preguntó poniéndose seria.
Charity suspiro un poco – si soy sincera no estoy segura – respondió pensando un poco – ya sabes que siempre fui sensible para cosas especiales.
Minerva asintió recordaba muy bien los problemas en los que se metió la chica frente a ella por esa habilidad – como olvidar del incidente con McFillan – mencionó riéndose un poco.
Charity se puso sumamente roja recordando ese evento en especial – si bueno tenía razón – debatió, se rió un poco porque ciertamente tenía su gracia – la cosa es que desde el accidente de Potter algo… cambio, no sé cómo explicarlo, lo siento en el aire, y cada que lo veo me recorre un escalofrió y mi piel se electrifica, dejándomela sensible.
Era la primera vez que le pasaba algo así y no sabía cómo describirlo, era aterrador pero a la vez bastante excitante – la verdad también he estado preocupada por esto – dijo Minerva frunciendo el ceño – por un lado esta esté olor extraño que recorre los pasillos, ya sabes soy una Animago gato, somos sensibles a este tipo de cosas, es más diría que tú tienes un animal parecido por eso esta habilidad tuya – sonrió con cariño – como sea, también esta este cambio en el señor Potter en sus estudios, es como si algo se hubiera desbloqueado y ahora aprende con bastante facilidad, absorbe lo que le enseño como solo había visto aprender a su madre y…
Charity se extrañó porque generalmente Minerva no dudaba para nada – ¿y?
– No sé cómo llamarlo, es algo parecido a un hechizo de compulsión, algo que te atrae, lo rodea en especial cuando esta con grandes grupos de chicas, lo he sentido en el Gran Salón.
Ahora que lo mencionaba era cierto ella también lo había sentido, pero al mismo tiempo no era como un hechizo porque en verdad, en verdad se excitaba cuando estaba cerca de su alumno, ella siempre fue dura para ese tipo de cosas como el romance, solo había tenido un novio el cual la utilizo y la desecho luego de unos meses.
Era más extraño que se sintiera excitada por un alumno diez años menor – ¿has sentido como si te excitaras cuando estas cerca de él? – preguntó, hace mucho que había perdido los complejos.
– No diría eso, por lo menos no yo, tengo suficientes escudos de Oclumancia a pesar de que mi sentido del olfato es más grande, pero me he dado cuenta el estado en que las alumnas quedan cuando pasa cerca, él no se da cuenta pero quien se fije lo nota.
– No es solo con las alumnas – comentó sonrojándose un poco.
Minerva abrió la boca impresionada – ¿tú también? – preguntó.
– Como te dije cuando está cerca deja este rastro eléctrico detrás de él que me recorre el cuerpo y si… me excita como nunca lo he estado.
Era un descubrimiento impresionante, que un alumno de trece años de edad lograra tener ese tipo de influencia por sobre incluso una mujer diez años mayor – supongo que tendrá un límite – comentó McGonagall interesada en el misterio – tú eres diez años mayor, deberíamos preguntar a Septima y Aurora que tiene casi veinte más que él, y a Poppy y Pomona que tienen casi treinta ¿te sientes atraída por él?
Charity lo pensó un poco, la verdad es que antes al verlo como un chico maltratado más pequeño que chicos de su propia edad lo único que despertaba en ella era la simpatía y mucha tristeza, pero ahora por cómo se movía, con seguridad y confianza, su cambio de cuerpo demostraba que prácticamente era un adolescente y estaba entrando a la edad de un joven adulto.
Sonrió un poco cuando se dio cuenta de su propio deseo – yo diría que sí, físicamente me siento muy atraída por él.
Minerva asintió – es claro que las chicas de hasta diecisiete años también se siente atraídas por él, tendremos que investigar un poco – sonrió, hace mucho tiempo que no hacía algo como eso y era muy refrescante.
– Claro, quién sabe y termine disfrutándolo, hasta puede que llegue a besar a mi alumno – se burló Charity.
Minerva abrió la boca impresionada e indignada, pero nada salió de ella por la sorpresa, la profesora de estudios Muggles se rió un poco, solo lo había dicho para molestar pero ahora que lo pensaba, se moría por besar a ese chico, se lamió los labios con anticipación.
El día de navidad por fin llego, en Hogwarts apenas si había gente por lo que no se hacía un gran alboroto, pero el castillo mismo parecía estar en un estado de ánimo navideño, luces creadas por el profesor Flitwick se movían de un lado a otro, con colores verdes, rojos, azules y blancos.
Guirnaldas y cordones de oropel colgaban por todo lado, Ron desesperado como siempre le lanzo una almohada a Harry a la cara que lo despertó de uno de sus tantos sueños húmedos, se trataba sobre Hermione, Penny y un aula vacía, muy poca ropa, nada de ropa y mucho, mucho sudor y gemidos.
Se quejó cuando se dio cuenta que su erección se notaría si se levantaba así que disimuladamente se estiro para tomar algo del velador mientras con su otra mano se acomodaba lo mejor que podía para que no se notara.
Después salió de la cama y se acercó a la enorme, enorme montaña de regalos, era la primera navidad con tantos de ellos – ¿vaya y esa pila de regalos? – preguntó.
– Me desperté temprano y los separe, esa es tu pila de regalos – respondió el peli rojo con voz contenida, celosa y envidiosa.
Harry abrió la boca con asombro mientras se acercaba y tomaba el primero, por el papel supo enseguida que era un regalo de la señora Weasley, y por el tacto también sabía que sería otro saco, porque tanto saco no tenía idea, lo abrió y un olor empalagoso y dulzón horrible le invadió la cara y lo hizo toser llamando la atención de Ron.
– ¿Qué fue eso? – preguntó mientras tosía y dejaba el regalo en el suelo.
– De que hablas es el regalo de mi madre – dijo Ron un poco confundido.
Harry negó con la cabeza ignorando un poco a su compañero, ya hablaría con Dobby después y averiguaría si era alérgico al material del que fue hecho el saco, además tenía que darle su regalo, había estado investigando sobre Elfos y tenía el regalo perfecto para Dobby, claro si lo aceptaba.
Abrió los regalos uno por uno, había recibido un porta varitas de piel de Basilisco por parte de Parvati y Padma Patil, lo que era bastante caro pero muy, muy útil, de Penny recibió un libro sobre cultura y costumbres sangre limpia con una nota diciéndole que para él era muy importante saber ese tipo de cosas.
Sonrió y dejo el regalo sobre su cama, recibió regalos de sorprendentemente, Daphne Greengrass, su hermana y Tracey Davis, las cuales pertenecían a Slytherin, uno de Lavender, y seguían los regalos de personas que lo sorprendieron, todas mujeres, incluso un contrato matrimonial por parte de Selene Crimson, una Slytherin séptimo año de la que no tenía idea.
Según las especificaciones tenía que firmarlo y la chica seria suya para hacer lo que se le venga en gana, le molestó mucho esa clase de trato a una mujer, pero por el momento no podía hacer nada, solo no firmar el contrato.
También recibió un regalo de Hermione, un libro titulado 'criaturas oscuras y como vencerlas', la primera criatura que se mencionaba era justamente el Dementor, sonrió con cariño porque su mejor amiga se preocupara de ese modo.
Cuando le quedaban tres regalos más, supo enseguida que eran regalos de hombres, el primer de Blaise Zabini, y era una piel de tigre, para que necesitaba eso no tenía idea, también llego una carta de la señora Zabini pidiendo una reunión con ella en las vacaciones de verano.
Le pareció como poco, interesante, no conocía mucho a Blaise y lo poco que lo hacía era porque de vez en cuando se lo veía con Malfoy, aunque últimamente no era el caso, ya vería que hacer después.
El siguiente era de Neville Longbottom, era una maceta con una planta carnívora de color verde, luego había dos cartas, la primera de Neville deseándole una feliz navidad y explicando cómo alimentar a la planta.
Que cambiaba de color dependiendo de lo que le dieras de comer, Ron para probarlo le dio una rana de chocolate antes de que Harry hablara, la planta se puso morada y luego escupió el chocolate mezclado con una substancia viscosa y verde a la cara de Ron – Neville dice que no le demos dulces – comentó Harry intentando no ponerse a reír, la otra carta era de Augusta Longbottom pidiéndole reunirse con ella así mismo en las vacaciones.
El último regalo estaba envuelto en pergamino, así que lo desenvolvió sin preocuparse, pero ambos chicos se quedaron sin palabras cuando vieron que era, a Ron ni siquiera le importo que el chocolate y la baba verde le siguiera colgando de un lado de la cara – una Saeta de fuego – gritó Ron asombrado y prácticamente saltando para poder verla.
Era la escoba de ensueño de Harry, la que había visto en el catálogo que le dio Wood, cuando la tomo con la mano la escoba comenzó a brillar y vibrar, la soltó de nuevo y la escoba quedo suspendida en el aire a la altura justa para que montara.
Pasaron sus ojos desde los números dorados, la matricula, hasta las ramitas perfectamente lizas y aerodinámicas de abedul que formaban la cola.
– ¿Quién la mando? – preguntó Ron sin saber cómo sentirse, celoso y envidioso o asombrado.
Rasgaron y movieron el papel, incluso movieron los otros papeles pero no encontraron nada, ¿quién se gasta más dinero del que se puede contar para una escoba de estas y se la regala a un adolescente?
Intercambiaron teorías desde Dumbledore hasta el profesor Lupin, pero ninguna parecía ser cierta, se quedaron en silencio un momento, hasta que entro Hermione usando un simple camisón que hizo babear a Harry y olvidarse de la escoba casi enseguida.
Segundos después pudo sentir ese excitante olor a chocolate y vainilla que desprendía Hermione casi siempre que estaban juntos, Ron se metió entre los dos para separar sus miradas y carraspeo – estábamos viendo la magnífica escoba nueva de Harry.
Hermione miro hacia un lado un poco sonrojada y acalorada, frunció el ceño cuando vio la escoba – ¿no es una Saeta de fuego? – preguntó confundida, mas confundidos quedaron ellos por que supiera el nombre de la escoba, Hermione viro los ojos exasperada – mi mejor amigo es un Buscador claro que leo sobre el Quidditch y sus escobas.
Saliendo de su asombro ambos chicos miraron la escoba – pues si es una Saeta, pero no sabemos quién la envió – dijo Harry confundido.
Hermione se puso seria y miro a la escoba con desconfianza, Ron miro a la bola de pelos de cara plana que Hermione cargaba en sus brazos y gruño – no lo metas aquí, esa cosa se comió a Scabbers.
La castaña giro los ojos nuevamente y dejo a Crookshanks en la cama vacía de Seamus – ¿es extraño no te parece? – comentó mientras veía la escoba sentada junto a Harry – ¿no es la mejor escoba que hay en el mercado?
– Es la mejor escoba que existe – respondió Ron como si el comentario de Hermione no hubiera sido lo mismo.
– ¿Quién enviaría algo así de caro a Harry sin decir de parte de quién es? – volvió a preguntar ignorando a Ron – creo que nadie debería montarla por el momento.
Ron se puso rojo de enojo, estaba a punto de pedir montarla cuando Hermione salió con otra de sus locuras de sabe lo todo, se levantó de su cama e iba a gritar, pero Crookshanks le salto de sorpresa desde la cama de Seamus.
El peli rojo salto hacia atrás de la sorpresa pero de todos modos el gato le rasgo la pierna del pijama, enojado Ron intento darle una patada pero calculo mal y termino golpeando con fuerza el baúl de Harry.
Salto y grito mientras insultaba al gato, Hermione lo tomó con rapidez y salió del cuarto de los chicos con molestia, mientras Ron se quejaba, Harry suspiro y comenzó a guardar las cosas, colocó la planta de Neville en la ventana para que recibiera mucho sol y luego bajo a la sala común seguido de Ron aun murmurando quien sabe qué.
Todo el ambiente festivo que tenían mientras abrían los regalos se esfumo, Hermione furiosa porque Ron intentara patear a Crookshanks, Ron furioso con el gato y su dueña y Harry estaba demasiado cansado para intentar contentarlos, es más cada vez se preguntaba más el por qué los mantenía juntos.
No era sano para ninguno de los tres, tal vez lo mejor sería que se separaran, el seguiría siendo amigo de ambos pero ellos no tenían por qué seguir juntándose con el otro.
Recordó que había dejado a Scabbers en un cuadro el otro día, suponía los Elfos lo había alimentado, por lo menos tenia a la rata, más tarde la recogería para entregársela a Ron y que dejara de estar parloteando sobre su muerte cada que veía al gato de Hermione.
El resto de la mañana se dedicó a ver la Saeta de fuego que había bajado siguiéndolo, flotando, no sabía porque, pero suponía era algo de escobas profesionales.
Hermione se puso de un humor peor al darse cuenta y miraba a la escoba como si ella también hubiera criticado a su gato.
A eso de las doce bajaron hacia el Gran Salón para el almuerzo – ya sabes espero que el muérdago aparezca justo cuando este cerca de la profesora Burbage – dijo uno de los séptimos años que se había quedado.
– ¿Estás seguro que es verdad? – preguntó el otro.
– Claro que lo es, mi mamá conoció así a mi papá y mira hasta ahora están juntos.
Hermione bufo un poco mientras decía lo inmaduros que era algunos a pesar de ser mayores – ¿de que estaban hablando? – preguntó Harry apuntando a los dos chicos que caminaban cada vez más adelante.
– Uno de los secretos de Hogwarts – contestó Ron adelantándose a Hermione – el del muérdago, dicen que cuando aparezca sobre las cabezas de dos personas y se den un beso estarán juntos para siempre.
– Son simples leyendas que de seguro son más falsas que los chismes de Lavender y Parvati – dijo Hermione.
Ron iba a responder pero justo llegaron al Gran Salón, Harry agradeció esa intervención divina, porque de seguro venia otra pelea más, como el anterior año las mesas estaban contra las paredes, y una más pequeña estaba en el centro del salón, con los cubiertos y puestos justos para todas las personas que se quedaban en el colegio.
Ósea doce en total sin contar con algunos que nunca bajaba de sus lugares de trabajo. Ya se encontraban en la mesa Dumbledore, McGonagall, Snape, Flitwick, y Filch que había cambiado su ropa habitual por un mohoso y sucio frac, los dos séptimos años ya estaban sentados al igual que un pequeño niño de Ravenclaw primer año.
– Feliz navidad – comentó Dumbledore, Harry frunció el ceño cuando capto los distintos olores, el de Dumbledore en especial, era una mezcla extraña y muy difuminada que no le permitía distinguir si era apestosa o no – me pareció tonto comer en las mesas del colegio así que conjure esta, siéntense.
Segundos después entro un olor que a Harry le hizo sonreír y cerrar los ojos, se parecía al té de manzanilla relajante y pacifico – profesora Burbage – saludo el chico de séptimo.
Se regresaron a ver, Ron se puso rojo enseguida por la belleza de la mujer, de piel canela y una cabellera un poco corta castaña rojiza, unos ojos verdes impresionantes y un cuerpo que los hizo entender porque el chico quería algo con su profesora.
Charity sonrió cuando vio a todos, aunque Sven era uno de los más pesados cuando intentaba que saliera con él, se sentó junto a Harry y le sonrió coqueta, Harry se puso rojo enseguida – bueno parece que estamos todos comamos, sírvanse por favor – comentó Dumbledore.
Mientras comenzaban a servirse la comida una nueva presencia apareció, la profesora Trelawney se deslizo con nerviosismo hasta la mesa – buenas tardes – comentó un poco de más alto, llevaba un vestido verde de lentejuelas que la hacía parecer una libélula.
– Sybill que sorpresa – mencionó Dumbledore – siéntate por favor y comamos.
Una silla voló con el agitar de su varita y cayó ruidosamente entre Snape y McGonagall, nunca creyeron ver a ambos concordar con algo, pero si tenía que ver con Trelawney no importaba.
La profesora de adivinación miro a la mesa y de repente dio un grito – no me atrevo profesor, si me siento seremos trece y ya sabe lo que dicen, cuando trece comen juntos el primero en levantarse es el que muere.
– Nos arriesgaremos Sybill – murmuró McGonagall con frustración – siéntate el pavo se enfría.
Aun reticente la profesora se sentó en el lugar preparado – ¿dónde está mi querido profesor Lupin? – preguntó Sybill.
– Ha tenido una recaída – comentó Albus – lástima que fuera justo en navidad.
Mientras comían, ambas profesoras sentadas una al lado de la otra discutían, Hermione y Harry se miraron a la mención del profesor Lupin, y aunque no le creían una palabra a Sybill, sabían que el profesor de DCAO no estaba en un buen estado de salud.
Esperaban que estuviera mejor después de las festividades, no solo para que comience la enseñanza de Harry para defenderse de los Dementores sino para la conversación que debían tener con él, sobre Sirius Black.
Dumbledore cambio el curso de la conversación de Minerva y Sybill porque claramente ambas eran como Hermione y Ron, no concordaban en nada y más pasaban peleando, la tensión se disipo fácilmente con un comentario del director que hizo sonrojar al pequeño de primer año.
La cena terminó rápidamente, en especial Ron que parecía aspirar todo lo que estaba enfrente, y por primera vez en la historia todos los profesores lo vivieron de primera mano, dándose cuenta que las quejas de Hermione no eran infundadas.
Charity a un lado de Harry estaba constantemente tocándolo y haciéndolo sonrojar sin que nadie se diera cuenta, saltaron de susto cuando Sybill grito, al darse la vuelta vieron a Ron levantado – serás el primero en morir, pobre mi muchacho.
Ron estaba pálido, hasta que McGonagall hablo – dudo mucho que suceda algo, a menos que un loco – miró a Sybill – con un hacha estuviera esperando para matarte.
Todo el mundo se rió, no era común que Minerva hiciera una broma, Harry también se levantó seguido de Charity, que le sonrió nuevamente poniéndolo rojo, para disgusto del chico de séptimo – ¿vienes? – le preguntó a Hermione, un poco para retirar la atención del descarado coqueteo de la profesora por su persona.
Hermione negó con la cabeza suavemente – solo me demorare un momento necesito hablar con la profesora McGonagall.
Asintió y camino a un lado de la profesora, quien dejo un poco de molestarlo y se enfrascaron en una conversación amena sobre el mundo Muggle, Ron no se quejó solo porque estaba tan cerca de una diosa y babeaba claramente mientras caminaban hacia la sala común.
En las gradas Charity se agacho levemente al ser ligeramente más alta que Harry y lo beso en el cachete, ambos chicos se pusieron sumamente rojos, por distintos motivos – nos vemos Harry – se despidió y se marchó moviendo las caderas, se rió ligeramente cuando sintió sus ojos en su trasero.
Tragando saliva y un poco confundido, Harry siguió su camino como si estuviera en un sueño, con Ron siguiéndolo de cerca despotricando quien sabe qué.
Sir Cadogan los dejo entrar después de dar la contraseña, y estaban seguros lo hubiera hecho de cualquier forma porque estaba completamente borracho, Harry subió a su cuarto y tomó la Saeta para bajar con ella a la sala común.
Ambos la examinaron desde todos los ángulos posibles – es como la profesora Burbage en escoba – murmuró Ron embelesado.
Harry no creía que sería bueno comparar a una mujer con una escoba pero entendía más o menos el concepto y estaba de acuerdo, unos minutos después Hermione entro por el retrato seguida por la profesora McGonagall, la castaña se sentó en el sofá tomó un libro y escondió la cara en él.
Harry sabía que algo había hecho porque primero era su catálogo de escobas y segundo estaba al revés – ya veo – comentó McGonagall – la señorita Granger me ha comentado que recibió una escoba.
Harry y Ron se volvieron hacia la chica, aun escondía la cara pero podían verle la frente completamente roja – ¿y cuál es el problema? – preguntó Harry confundido.
– ¿Puedo? – pidió McGonagall, aunque de todos modos estiro la mano y tomó la escoba – ¿y no venía con ninguna nota Potter? ¿tarjeta? ¿mensaje de algún tipo?
– Nada – negó con la cabeza.
Minerva siguió observándola por un tiempo – temo que tendré que llevármela Potter – comentó mirándolo a los ojos.
– ¿Qué? ¿por qué? – preguntó exaltado, no la había tocado ni veinte minutos.
Minerva entendía, era un chico que ciertamente disfrutaba volar, no solo por el Quidditch sino de otras formas que ella no podía llegar a entender siquiera, pero era extraño y peligroso – tendremos que examinarla para que no tenga ningún hechizo o algo que pueda afectarte – se detuvo y volvió a ver a Harry – no soy una experta pero con Madam Hooch y el profesor Flitwick podremos desmontarla y examinarla correctamente.
– Francamente profesora – la miró tan intensamente que le causo un escalofrió, entendía un poco porque Charity se sentía atraída por el joven aunque a ella no le causara más que una buena impresión – cree que podría ser peligrosa una escoba porque no vino con ninguna nota, déjeme decirle que ya la toque, si Black la hubiera mandado para matarme no hubiera esperado a que la monte para hacerlo, con el simple toque ya estaría muerto – comenzó, soltó un suspiro más – si es para atraparme cuando este afuera, con esa escoba, la más rápida del mercado y mi forma de volar dudo mucho que logre alcanzarme, ni siquiera creo que un prófugo y el más buscado en el mundo mágico pudiera comprar esa escoba.
– De todas formas – dijo McGonagall, aunque ciertamente el chico tenía razón, iba a seguir cuando Harry levantó la mano.
Estaba tranquilo a pesar de todo entendía que era lo que pretendían tanto su amiga como su profesora – porque no hacemos esto, la voy a probar – levantó la mano nuevamente para detenerla cuando sabía que iba a objetar – Madam Pomfrey, usted, Madam Hooch y hasta el profesor Flitwick y el Director pueden estar por si algo ocurre, le parece.
Lo pensó un poco, Harry tenía razón en todo lo que había dicho y aunque le costara darle la razón se vería mal para ella, hacer lo que creía era lo mejor cuando Harry le estaba dando una opción que era beneficiosa tanto para el como para ella, suspiro un poco y asintió – pero no será hoy, mañana, hablare con todos los nombrados y estaremos listos por si ocurre cualquier cosa, me llevare la escoba por ahora y mañana a primera hora nos veremos en los terrenos.
Harry asintió satisfecho con lo que había logrado y dejo que McGonagall se llevara la escoba – ¿porque fuiste corriendo con McGonagall? – preguntó Ron molesto como si al que hubieran quitado la escoba fuera a él.
Hermione dejó el libro en la mesa y aun colorada pero desafiante se levantó – porque pensé que si no habían mandado un nota, la escoba podría ser alguna clase de trampa, a diferencia tuya yo si me preocupo por Harry.
– No tenías por qué ir con el chisme…
Ambos fueron callados por un fuerte golpe en la mesa, regresaron a ver topándose con Harry molesto, Hermione se calmó enseguida, el azabache nunca en sus tres años de conocerse la había visto de ese modo.
– Cálmense ambos – gritó furioso – no tienen por qué pelear por algo a lo que ya encontramos solución, Ron no tienes por qué molestarte con Hermione porque la escoba no es ni tuya ni tampoco puedes querer que Hermione piense como tú – miraba a Ron con tanta molestia que literalmente se achico en su lugar, luego cambio a Hermione – Hermione la próxima vez que tengas esas dudas hablarlo conmigo primero, sé que tu intensión fue buena pero debes confiar en mí, hubiéramos ido ambos a hablar con McGonagall y resuelto el problema, no hagas las cosas a escondidas en especial si concierne a un objeto que no te pertenece.
Luego de eso se dio media vuelta y salió de la sala común dejándolos solos, Ron rojo como frutilla y molesto camino hacia las escaleras y se encerró en su cuarto, Hermione se quedó allí pensando en lo que Harry le había dicho, las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.
Solo había estado sumamente preocupada por lo que la escoba representaba, si, Penny le hizo darse cuenta que tal vez Sirius Black no era el malo de la película, pero aún existía el cincuenta por ciento de probabilidades de que si lo fuera.
Además cuando vio la escoba lo primero que se le vino a la mente fue el accidente, aún estaba grabada en su cabeza la secuencia de imágenes, había tenido pesadillas sobre ello.
Una lluvia torrencial, nubes negras y relámpagos que iluminaban el lugar, de repente las nubes se abren y de ellas aparece el cuerpo de Harry cayendo directo a su muerte, cientos de Dementores sobrevolando el campo, Dumbledore salvándolo por poco, y cuando ya está en el suelo un gran charco rojo, el cuerpo de Harry en medio, inconsciente poniéndose pálido rápidamente, y una herida grande en su cabeza.
Solo quería lo mejor para Harry, pero también se daba cuenta que debió haber hablado con él, le debió haber explicado lo que pensaba.
Se sentó en el sillón intentando tranquilizarse, respirando hondo, Crookshanks salto a su regazo y maulló con cariño, sonrió un poco con eso, su gato siempre le subía el ánimo, además Harry solo estaba molesto por ese momento, en la noche o si se demoraba quizá mañana ya estaría contento de nuevo.
Con ese pensamiento se levantó y se dirigió a su cuarto, Ronald siempre había sido un inmaduro así que no le importaba su opinión pero la de Harry, esa si valía y mucho, necesitaba estar con la cabeza descansada, en especial porque tenía que disculparse, aun si lo hizo por su seguridad tenía que hacerlo.
Solo esperaba sus suposiciones estuvieran en lo correcto y Harry este más tranquilo después de un tiempo.
A la mañana siguiente resulto que en los terrenos de Hogwarts no estaban solo los nombrados, estaban absolutamente todos los que se había quedado en el colegio, incluso Hagrid se había tomado un poco de tiempo para la prueba de la escoba.
– Bien señor Potter si siente cualquier cosa mientras está volando descienda y Poppy lo revisara – comentó McGonagall – quédese cerca para poder observarlo.
– Minerva deberías dejar al chico disfrutar un poco de su nueva escoba – dijo Albus con su típico tono calmado.
McGonagall asintió aunque estaba frunciendo el ceño con desaprobación – buena suerte Harry – dijeron Hermione y Charity al mismo tiempo, se regresaron a ver se sonrojaron un poco y lanzaron unas risitas cómplices.
Nadie entendió que había pasado, excepto Minerva y Poppy – está bien comencemos – comentó Harry montándose en la escoba, si era sincero consigo mismo estaba bastante nervioso, una Saeta de fuego no era un juego, era la escoba más rápida del mercado.
Suspiro un poco y de repente salió disparado como proyectil hacia el cielo, las personas abajo tuvieron que retroceder un par de pasos por que el césped se había desprendido de la tierra por la fuerza del despegue, cuando vieron arriba no pudieron ver nada más que el cielo ligeramente gris – ¿dónde está? – preguntó Ron completamente extasiado.
Un grito llamo su atención, un grito de júbilo y alegría, pronto vieron como Harry surcaba el cielo a una velocidad increíble dirigiéndose hacia el bosque prohibido y meciendo las ramas de los arboles con el viento creado por la escoba.
Dio un giro impresionante a medio camino y estuvo de regreso hacia donde ellos – esto es genial – gritó cuando los paso por encima, las chicas, la mayoría profesoras tuvieron que tomarse las faldas por el viento causado por la velocidad.
Jadearon cuando Harry maniobro la escoba a esa velocidad y justo antes de topar la pared del castillo subió hacia arriba volando hacia el cielo y en segundos paso la altura del castillo – ese chico cada vez me impresiona más – comentó Madam Hooch – no me sorprendería si tuviera un futuro prometedor en el mundo del Quidditch.
Y ninguno podía negarlo, el volar para Harry era como respirar – parece que no hay nada raro en la escoba – se quejó Snape, había ido solo para ver estrellarse a Potter, pero lastimosamente no ocurrió.
– Profesionales no deben controlar la escoba como lo hace – dijo Filius sonriendo.
Hermione sonreía contenta, el verlo volar de ese modo le alegraba el día, era como si Harry no tuviera problemas, como si no tuviera el peso de ser él niño que vivió sobre sus hombros – esa escoba es lo máximo – gritó Ron adelantándose un poco.
Hermione lo miro mal, siempre había sido así, cada vez que alguien hablaba de las increíbles habilidades de Harry para volar él salía con, la escoba es increíble, o Wood ni se cómo.
Le molestaba y mucho se suponía que era su mejor amigo – se ve muy bien en la escoba – murmuró Charity a un lado de Hermione, la vio mover las piernas restregando sus muslos uno contra otro.
Se sonrojo un poco, miro hacia arriba viendo volar a Harry, definitivamente era verdad cada que lo veía volar un sentimiento de éxtasis la recorría, ahora con su vida sexual un poco más activa, se había tocado unas cuantas veces en la ducha, la excitación le recorría de los pies a la cabeza.
– Parece que todo está correcto y no había de que preocuparnos Minerva – comentó Albus sonriendo.
McGonagall asintió suspirando – bien entonces todos pueden irse – mencionó Minerva a los demás.
Todos se fueron excepto por Hermione, Charity y Ron, aunque las dos chicas cada vez se tentaban más en hacerlo porque cada vez estaban más y más excitadas, si buscaban un baño rápidamente tal vez podrían masturbarse.
Pero antes de que se decidan a hacerlo Harry descendió con una sonrisa que les quito la excitación pero las dejo con otro sentimiento igual de potente.
– Eso fue impresionante – murmuró Harry con la voz entrecortada.
– Si – respondieron ambas chicas embelesadas.
Ron se lanzó enseguida hacia el frente evitando que lo siguieran viendo – ¿puedo montarla Harry? ¿puedo?
Harry estaba entre la espada y la pared, por un lado quería prestarle la escoba al que había sido su amigo desde el instante en que entro en el mundo de la magia, pero por otro sabia lo atolondrado que podía ser incluso con una escoba más normal como una estrella fugaz.
– Señor Weasley no creo que sea indicado pedir algo así – comentó Charity viendo la indecisión de Harry – las escobas profesionales al igual que una varita escogen al mago y puede ser muy peligroso que la monte.
Era mentira claro, no sabía absolutamente nada de escobas, nunca fue muy partidaria del juego, pero para el caso servía, Ron pareció desinflase pero se alegró cuando se dio cuenta que la profesora que le gustaba le estaba hablando – claro, no hay problema profesora.
Harry suspiro un poco más calmado – ¿no tienen tarea que hacer? – preguntó ella sonriendo.
Si la tenían, por lo menos Ron pero como nunca la hacía, y a la final Hermione le prestaría la suya no importaba, pero viendo lo que se venía decidió mejor salirse por la tangente y correr dentro del castillo.
– Es un irresponsable – comentó Hermione frunciendo el ceño al verlo correr.
Harry estaba por hablar cuando se dio cuenta del águila que venía hacia ellos, las dos chicas miraron hacia donde el veía y quedaron igual de asombradas, dejo una carta con el sello de Gringotts y se marchó de nuevo – debe ser importante, solo mandan águilas cuando de un Lord de una familia adinerada se trata – dijo Charity explicando más o menos lo que sucedía.
Pero ninguno de ellos era un Lord así que estaban un poco confundidos, como sea era la respuesta a su pedido anterior enviado por Dobby – entonces ábrela – dijo Hermione un poco desesperada podía ser la única opción de Buckbeak para sobrevivir.
Harry abrió la carta y se aclaró la garganta.
Estimado señor Potter.
Hemos recibido satisfactoriamente su misiva y su petición, queremos informarle que efectivamente tenemos información que podría ayudar a su problema sobre el Hipogrifo llamado Buckbeak.
Sería una satisfacción para mi poder recibirlo para conversar sobre el tema, nunca nos han gustado las injusticias, más si es contra un animal claramente magnifico e inocente.
Por otro lado quería informarle que desde su primer año le hemos estado enviando misivas con informes sobre sus cuentas bancarias, lastimosamente no hemos recibido su respuesta a ninguna de ellas, por lo que aprovecho este momento para informarle que estamos listos para proveerle la información que requeriría como último descendiente vivo de la familia Potter.
Por lo tanto esperamos pueda venir en estos días u hoy mismo para que podamos zanjar este tema al que tiene derecho.
Que su oro aumente y sus enemigos perezcan contra su espada.
Gradding Gerente Potter.
El silencio se propago unos segundos antes de que Hermione mirara a Charity – no entiendo de que habla – comentó, estaba muy, muy confundida trataba a Harry como si fuera alguien importante, es más ¿había un gerente en Gringotts de la familia Potter? ¿por qué nadie lo había mencionado?
– ¿No lo sabias? – preguntó Charity mirando a Harry quien negó con la cabeza como respuesta – toda familia poderosa tiene un gerente que maneja sus cuentas bóvedas, la más prominente por el momento ha sido la Malfoy con cuatro bóvedas y millones de galeones y piedras preciosas en ellas, la familia Potter ocupaba ese puesto hasta que tus abuelos y tus padres murieron hace doce años.
Decir que estaban sorprendidos no alcazaba a describir lo que sentían – ¿y cuantas… cuantas bóvedas tiene la familia Potter? – preguntó Hermione, se notaba que Harry tenia completamente cerrada la garganta.
– No lo sé concretamente – comentó mirando al cielo pensativa – pero yo diría que unas siete selladas.
Harry carraspeo intentando deshacer el nudo en su cuello – ¿sella… selladas? – preguntó con dificultad.
Entendía que lo que le estaba diciendo era difícil, aunque le extrañaba que no le hubieran dicho nada, se supone que tenían que informarle todo eso cuando llego al colegio hace dos años – como no hay señor Potter, la cámara Potter con las siete más o menos bóvedas se cierra por completo, nadie puede tocarlas, dejando afuera las dos bóvedas que tú y tu tutor legal manejan, la tuya se llena con un millón de galeones cada año escolar, mientras que la otra tiene más o menos treinta millones de galeones para tu cuidado.
¿Cómo es que no sabía nada de esto? ¿cómo es que no sabía que tenía más dinero del que podía imaginar? – pero yo no he visto nada de ese dinero hasta que llegue al colegio.
Charity frunció el ceño confundida – ¿dónde estuviste todo este tiempo? se supone tu padrino o tutor deberían cuidarte, se les da esos treinta millones de galeones para eso.
– Viví con mis tíos hasta los once años, y no fue muy divertido que se diga – respondió mientras se tocaba el brazo izquierdo, brazo que había sido roto dos veces.
Entendió enseguida lo que había pasado, lo que Poppy le contó, y el que ahora Harry comentara eso mientras tocaba claramente su brazo rememorando algo, si ligaba ambas cosas todo se aclaraba, había sido prácticamente torturado por su familia, eso le molesto y mucho.
– Bueno yo no sé mucho sobre esto, vengo más del mundo Muggle que del mágico, a pesar de que mis padres eran magos, lo mejor sería que tu gerente de cuentas, Gradding si mal no recuerdo, te informara sobre esto.
Harry asintió sin entender lo que pasaba – ¿podemos ir hoy? – preguntó esperanzado.
Charity no podía negarle nada, no después de saber cómo había vivido, sonrió con cariño y asintió – claro, no creo que haya problema ¿no te dejaron un traslador?
Busco en la carta encontrando un pequeña insignia de un Grifo parado en dos patas de lado y rugiendo, bastante parecida a la cresta de Gryffindor solo que el animal estaba parado hacia el otro lado – ¿qué es? – preguntó Hermione al ser hija de Muggles aún había muchas cosas que no sabía, a pesar de que leía y mucho.
– Es la creta Potter, el señor Potter siempre carga con un anillo con la cresta y sus capas siempre la tienen bordada en el pecho – respondió la castaña rojiza – ese debe ser el traslador, primero porque no, vamos nos cambiamos y nos vemos en la entrada para ir al banco.
– ¿No habrá ningún problema no hay que reportarlo o algo? – preguntó Hermione.
Charity movió la mano negando – no hay problema estas con una profesora después de todo, aunque tenga este cuerpo – mencionó mirando a Harry mientras se tocaba un poco y le guiño un ojo.
Se puso rojo enseguida haciendo reír a la mayor, Hermione estaba asombrada con las formas de coqueteo sutil pero efectivo que la profesora utilizaba con Harry, tendría que aprender si quería ganar, por el momento llevaba la delantera gracias a que era su mejor amiga.
Después de eso entraron al castillo, la profesora se marchó por un lado para ir a arreglarse un poco aun sentía su calzón mojado de lo excitada que había estado, mientras Harry y Hermione caminaban a la sala común de Gryffindor.
Estaban metidos en su mente cuando chocaron contra alguna clase de barrera invisible – ¿que fue eso? – preguntó Harry.
– ¿Peeves eres tú? – cuestionó Hermione, pero el Poltergeist no apareció, tocando la barrera subió la mirada y se encontró con algo que la hizo jadear.
Harry asustado siguió su mirada para encontrar el muérdago sobre sus cabeza, recordó enseguida lo que Sven había estado diciendo el día anterior, miro a Hermione un poco sonrojado, pero ella, ella estaba completamente roja y miraba al suelo.
– No lo hacemos si no quieres Hermione – comentó en un susurro, la verdad es que había estado teniendo sueños húmedos con su amiga por tanto tiempo que las ganas de besarla cada vez se hacían más fuertes, pero no lo haría si ella no quería.
Hermione negó con la cabeza y luego lo miro a los ojos – quiero hacerlo – mencionó en un susurro.
Ambos se inclinaron hacia delante y dejaron que sus labios se encuentren en su primer beso, el calor los invadió, una pequeña luz azul apareció a la altura de sus pechos la cual se separó y entro en ellos al mismo tiempo.
Se separaron poco después sintiéndose renovados, como si fuera un acuerdo tácito comenzaron a caminar en silencio de nuevo, ambos pasmados por lo que había ocurrido, según recordaban el que el muérdago hubiera aparecido sobre sus cabezas significaba que estarían juntos para siempre, algo así como amor eterno y verdadero, no sabía si era verdad pero la idea les encanto.
Ambos entraron a sus cuartos para prepararse sonriendo – "al fin puedo hablarte" – dijo una voz en su cabeza que lo asusto, de repente un montón de imágenes comenzaron a pasar por su cabeza, el Zkrill, los sellos, el Horrocrux – "ya era hora mocoso".
Recordó todo, lo que tenía que hacer, lo que el Zkrill le dijo, novias, esposas, tenía que tener varias, las que él quisiera, se sonrojo un poco – "¿porque no había podido oírte hasta ahora?"
– "Los sellos no se rompieron, necesitabas conseguir la fuerza necesaria de otro modo, el beso te dio la suficiente para que me oigas, por el momento prepárate para tu cita, ya hablaremos después".
Asintió un poco más calmado, ahora sabía que era lo que le pasaba por lo menos, porque era un elemental y porque podía oler todo lo que olía.
Se preparó rápidamente y salió de su cuarto con más confianza, cuando vio a Hermione se le ilumino el cerebro – "Hermione será mía" – se dijo mentalmente, y era algo que cumpliría a como dé lugar, seria suya y el seria suyo.
– ¿Listo? – preguntó la castaña.
– Más de lo que he estado en toda mi vida – respondió le extendió un brazo para que lo tomara, Hermione lo hizo un poco confundida y asombrada – ahora vamos por Charity.
Le sorprendió un poco que la nombrara por el nombre de pila, pero lo dejo pasar por el momento.
Podía oler el chocolate y la vainilla en el aire ahora más claramente, Hermione definitivamente estaba atraída por el – "al fin te das cuenta" – comentó el Zkrill.
Lo ignoro, cuando llegaron a la entrada vieron a Charity sonriendo, el olor a chocolate se intensifico, y se mezcló con el de vainilla y manzanilla, extasiándolo nuevamente, si no se controlaba podría terminar tomándolas a ambas allí – bueno caminen – dijo la castaña rojiza.
La siguieron, Harry mirando el culo de su profesora que claramente lo mecía para atraerlo, también podía sentir los senos recién formándose de Hermione en un brazo, apretó la mandíbula controlándose.
Caminaron un poco por entre los árboles del bosque prohibido que a Hermione aterraban y se detuvieron – ahora sostén el traslador en tu mano – indicó Charity mientras se abrazaba a Harry también, le era difícil concentrase con los senos mucho más grande de su profesora prácticamente sobre el – y di… Potter – le susurró tan cerca en el oído que sintió el aire caliente en su oreja y olio su aliento.
Trago saliva ruidosamente haciendo sonreír a la profesora – Potter – comentó y pronto fueron tragados por el traslador llevándolos hacia Gringotts.
Espero que les haya gustado el capítulo, como ya dije en el anterior capitulo, se aceptan sugerencias, ya sea para las chicas que quieren en el harem, que pueden o no ser las chicas que yo mismo he decidido incluir, también pueden sugerir eventos que quisieran leer, o de qué forma golpear a algunos Weasley, Albus 'muchos nombres' Dumbledore, o Malfoy, lo que se les ocurra estoy abierto al debate.
Quisiera que esta historia tenga la misma aceptación que la de Naruto pero estoy bien con lo que tengo, espero que se incremente claro.
Tengo varias historias escritas y ahora estoy concentrado en una de Harry Potter, justo con la de One Piece por lo que no me he puesto a escribir en esta, pero prometo seguir, no me gustaría dejar inconclusa la historia.
Por suerte tengo algunos capítulos.
Con todo espero conseguir más Reviews, Follows y Favorites, nos leemos más adelante.
