El doppelganger
"Nunca mires a un doppelganger a los ojos"
Capítulo 1
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El extenso pasillo oscuro parecía no tener fin. Las gotas de agua que caían incesantemente por algún canal, producían un eco hipnótico que atravesaba los distintos caminos interconectados.
—Sigamos – el murmullo de su compañero captó su atención y lo miró fugazmente antes de adentrarse en la oscuridad. El cabello largo y castaño caía por la espalda delicadamente contorneada de Neji Hyuuga, mientras se movía al compás de sus suaves pasos; sus ojos perlas los guiaban a ambos en la total penumbra que los envolvía. Miró sobre su hombro, donde la leve luz indicaba la entrada a aquella guarida, con la última esperanza de ser alcanzada por su otro compañero.
Temía mucho lo que pudiera pasar con él, aunque fuera una preocupación inútil.
Atravesaron pasillos, bajaron escaleras y cruzaron una infinidad de puertas; hasta finalmente alcanzar una con varios símbolos grabados en su superficie fría y de metal.
— ¿Qué es esto? – preguntó en un susurro y con su voz un poco ronca por la falta de uso. Sus dedos se deslizaron por el metal sintiendo el relieve de aquellos trazos.
—Algún sello — sugirió Neji, aunque ambos sabían que no era así. Era algo diferente a cualquier símbolo utilizado en los jutsus, quizás algo más antiguo.
Empujó con su mano la puerta y para la sorpresa de ambos, esta se movió lentamente y con un chirrido ensordecedor. La luz mortecina de la habitación dejaba al descubierto pilas de pergaminos amontonados en las mesas y en los estantes que cubrían las paredes. La chica pelirosa, Sakura, tomó el más cercano y quitando la capa de polvo que lo cubría comenzó a leer, mientras su compañero utilizaba la habilidad de su línea familiar para investigar si había algo oculto.
—Son leyendas – susurró Sakura, dejando el pergamino en la mesa y tomando otro par. Neji se dirigió a los estantes y también leyó un par de ellos. – No cabe duda que son mitos de los diferentes pueblos a los que fue.
—Y de los diferentes clanes que en ellos residían – agregó el ojiperla, desempolvando uno de su propia familia. –Aunque no son totalmente como los había escuchado.
La pelirosa se acercó a su compañero para leer una antigua leyenda de los Hyuuga que ella también había escuchado cuando eran unos niños y pronto comprendió lo que su compañero decía. La historia que relataba era mucho más oscura que la del cuento infantil que ella conocía.
—Es porque toda leyenda se basa en un hecho real – La voz grave cruzó la habitación como una espada y los dos ninjas se separaron de inmediato, ella más alterada que Neji, colocando su atención en su tercer compañero. – Aquí guardaban las investigaciones de lo que esconden los mitos.
El semblante de Sasuke Uchiha era apenas visible por la luz, pero Sakura pudo notar que ni siquiera parecía cansado por la batalla que hace unos minutos había desarrollado. Su rostro se mantenía serio y se había reclinado en el alféizar de la puerta con los brazos cruzados sobre su pecho.
— ¿También debemos eliminar estas leyendas?– le preguntó Sakura. Intentando mantener su atención fija en los papeles.
—Si es información referente a los clanes de Konoha, será mejor llevarla. – respondió Neji, apilando varios de ellos en el centro. – Tsunade-sama sabrá qué hacer con ellos.
Sakura asintió y comenzó a hacer lo mismo que Neji, fingiendo que no notaba cómo la mirada de Sasuke los seguía a ambos. Contrario a lo que todos pensaban, ella había comenzado a alejarse de él, meses después de su regreso. Lo había recibido con lágrimas y abrazos, como todos lo esperaban, y él la había tratado de la misma forma que cuando eran gennins. Como un simple estorbo e incluso le había dicho que no había cambiado en nada.
Le había dolido y mucho.
Después de todo los años en los que se concentró en volverse más fuerte para poder traerlo de regreso. El regresaba – gracias a Naruto – y la consideraba la misma chica débil del equipo. Si había alguien que no encajaba en el equipo siete era ella, y eso siempre lo había sabido.
Y aun después de todo eso ella siempre seguía pendiente de cada movimiento de él, temiendo el día en que volviera a irse y esta vez nunca más volviera. Y lo único que podía hacer era fingir, como en ese momento, que aquellas cosas no pasaban por su cabeza.
—Habría sido una pena quemar toda esta información. – murmuró ella, apoyándose en una pared libre cercana a una cortina. El pelinegro la miró interrogante, pero ella prefirió no responder a sus miradas fingiendo, una vez más, que no entendía sus silenciosos gestos.
Intentando distraerse de la mirada penetrante, comenzó a curiosear detrás de la gruesa cortina de terciopelo negro y moviéndola un poco descubrió un destello. Miró como Neji hacia los sellos para transportar los pergaminos hasta la torre de la Hokage y aprovechándose de la distracción del líder de la misión, corrió toda la cortina, liberando un gran espejo con bordes tallados. La superficie pulida del cristal estaba impecable, el reflejo que le devolvía era tan nítido que podía asegurar que cualquiera confundiría lo real de la copia que mostraba. Sus ojos verdes recorrieron el borde labrado, deteniéndose en la frase que se repetía como mantra, talladas con una caligrafía que la hacía parecer una bella floritura.
"Sojo sola reg naglep podnu a serim acnun".
No sabía lo que significaban, probablemente eran de las lenguas más antiguas, pero cada trazo era hipnótico, una digna obra de arte. Recorrió el contorno de aquellas letras con la yema de sus dedos, apenas rozando el material. Luego volvió a concentrarse en su propio reflejo y se asombró al ver sus ojos más hermosos de lo que jamás los había visto, brillando con una intensidad que desconocía en ella. La mano que aún sostenía el marco viajó hasta su cabello, acomodándolo un poco, sin poder evitar que su mirada recorriera cada centímetro de su rostro, como si fuese la primera vez que lo hacía.
—Sakura –. La voz grave y molesta de Sasuke, la hizo saltar levemente en su lugar y voltear a su derecha, encontrando al pelinegro más cerca de lo que ella recordaba. – No es momento para eso, estamos en una misión.
Los colores subieron por todo su rostro e instintivamente buscó a Neji, para desviar la atención. Pero, el chico no estaba por ningún lado, eran solo ellos dos.
— ¿Dónde está Neji?
—Saliendo de este lugar – respondió dándose vuelta. – vine por ti, al ver que no nos seguías.
Sakura siguió al pelinegro, cabizbaja, sin poder aguantar la vergüenza que todo eso le producía. Justamente cuando intentaba convencer a Sasuke que no era la misma chica torpe que antes...
No intercambió ninguna palabra mientras seguían revisando las habitaciones, y ningún miembro de su equipo intentó entablar conversación. Eso le desesperaba y le agradaba en partes iguales. Con Neji esos momentos no eran para nada incómodos, ambos habían compartido misiones antes y entre ellos podía instalarse una cómoda y respetuosa tranquilidad, sin embargo con Sasuke era todo lo contrario. La situación se volvía más tirante a cada segundo en el que compartían el mismo aire, o al menos así lo era para ella ya que el moreno parecía reparar poco, o nada, en su presencia.
Dejó escapar todo el aire de sus pulmones en un suspiro forzado. Al menos solo quedaba el viaje de regreso a Konoha y luego, tendría las merecidas vacaciones que su maestra le había prometido.
Una fuerte ráfaga de viento la distrajo de sus pensamientos, obligándola a levantar su rostro. Sus dos compañeros seguían avanzando saltando entre las ramas, sin embargo ella notó una figura a unos metros de distancia. Disminuyó la velocidad sin entender porque sus compañeros no reparaban en la silueta del shinobi y se precipitaban directamente hacia aquella sombra. Les quiso advertir, pero en ese momento otra ráfaga de viento la azotó obligándola a cerrar los ojos.
Todo pasó tan rápido, que solamente pudo soltar un chillido antes de resbalar de la rama que acababa de pisar. Hyuuga y Uchiha habían atravesado aquel ente como si no existiese, permitiendo verla finalmente.
Pero era a ella misma a quien miraba.
Era su ropa, su cabello, su banda. La chica que permanecía cabizbaja unas ramas delante de ella, era idéntica en todos los sentidos. Comenzó a levantar la cabeza y Sakura sintió como la temperatura descendía abruptamente y su cuerpo dejó de responderle.
El golpe en el suelo le hizo perder todo el aire de sus pulmones, un par de segundos después sus dos compañeros se posaron a su lado.
— ¿Se encuentra bien Sakura-san? – preguntó Neji, tendiendole una mano. Sakura asintió torpemente y, aceptando la ayuda del ojiperla, se puso de pie sin apartar su mirada del punto entre los árboles donde había estado por un segundo esa otra Kunoichi idéntica a ella.
— ¿Qué ocurre? – la chica volteó a ver enseguida al moreno que tenía su mano sobre el mango de Kusanagi esperando por el inminente ataque.
—Yo… — Sus ojos viajaron una vez más hacia las ramas sobre su cabeza, distinguió una sombra ocultarse y un escalofrío recorrió su columna. Apartó su mirada del distal punto sin poder explicarse las sensaciones que le producía, sólo podía asegurar que su instinto le recomendaba no ver ese sitio. – Me resbalé. Lo siento – dijo finalmente agachando su cabeza y apretando sus puños. No había manera de que sus compañeros le creyeran.
Sakura escuchó como la espada caía una vez más en su funda y Sasuke gruñía fastidiado.
—Sigamos – ordenó.
No habían dado ni dos pasos cuando una lluvia de kunais cayó sobre ellos. Los tres ninjas saltaron del lugar, no sin conseguir un par de heridas superficiales.
—Vaya, vaya… un equipo de Konoha ha caído en nuestra trampa. – Una banda de ladrones los rodearon mostrando sus armas. Los tres chicos adoptaron una posición defensiva, sin embargo, a Sakura no le pasó desapercibido la manera sutil en la que Sasuke se interponía entre ella y los ladrones. Frunció el ceño molesta, no pensaba quedarse parada mientras ellos combatían. –Dennos todo lo que anden y les perdonaremos la vida.
—Lárguense ahora mismo y no seremos nosotros quienes los maten – terció Sasuke desenvainando a Kusanagi nuevamente.
Los bandidos rieron en coro.
—Tenemos ventaja numérica – apuntó lo obvio el presunto líder. Lo cierto era que había al menos tres ladrones por cada ninja de la hoja —. Y si cayeron en una trampa tan básica…
El comentario incompleto no agradó a ninguno de ellos que se tensaron al instante, especialmente Sakura que sentía la culpa por la situación. Con un gesto de la mano, otra serie de armas fueron lanzadas hacia los tres ninjas. Neji detuvo unas cuantas, fácilmente con su puño suave, mientras Sakura y Sasuke hacían uso de su velocidad. La batalla era inaplazable, cada ninja pronto estuvo sumergido en el vaivén de golpes interminables.
Neji estaba rodeado, esquivando golpes con su defensa absoluta y esperando el momento perfecto para derrotarlos con el puño suave, no le gustaba prolongar una batalla inútilmente sabiendo que podría ocupar esa energía y chakra en cualquier momento del viaje. Por lo que un par de golpes después, los tres atacantes caían a sus pies desprovistos de chakra gracias al puño suave de los Hyuuga. Sasuke, con un pensamiento similar, esquivaba cada arma con su katana con una expresión inalterable que lograba rozar en el aburrimiento y utilizando solamente taijutsu dejó inconscientes a sus oponentes. En ningún momento su intención había sido la de matarlos, esos bandidos no podrían haber llegado a ser una dificultad; por otro lado, si resultaban demasiados molestos… Vio de reojo a la Kunoichi del equipo, mientras él acababa con el último malhechor. No parecía tener ningún problema, del par que luchaba contra ella, uno había terminado lanzado varios kilómetros, por la descomunal fuerza, arrancando un par de árboles en el proceso y el otro resistía a duras penas.
Sakura clavó su puño en el suelo en el momento exacto que el ninja caía y quedaba atrapado en un cráter recién formado, se levantó lentamente mientras miraba el largo del orificio. Sintió sus fuerzas desvanecerse repentinamente y frente a ella, al otro extremo de la grieta, una imagen se materializaba imitando sus movimientos.
El sonido silbante del aire siendo cortado la distrajo de la imagen, era consciente que aquello se dirigía hacia ella y que debía esquivarlo pero sus fuerzas eran precarias. Se movió en el último instante, rasgándose la piel de su brazo, el dolor le ayudó a salir del estado de estupefacción en el que cayó repentinamente, pero ya era tarde para esquivar al hombre peliazul que fungía como líder. El hombre la tomó de la cintura pegándola a él y con la otra mano colocó un kunai en su garganta. En cualquier otro momento podía quebrarle todos los huesos con solo desearlo, pero en ese instante estaba completamente drenada.
—Suéltala — siseó Sasuke entrando en el campo visual de la pelirosa, con su espada en alto.
—Es mi pase de salida, ¿Porque debería de hacerlo? —dijo el bandido, que ya no mostraba la arrogancia de un principio. Con su brazo apretó más el amarre en la cintura de la pelirosa -quien se quejó- sonriendo ladinamente. – Además me puedo conformar con este premio.
La espada de Sasuke brilló con la luz azul propia de su ataque predilecto y el sonido de mil pájaros inundó el lugar.
—Si me atacas, la dañaras a ella también —rió aquel hombre, sintiéndose con la suerte a su favor.
No obstante, en ningún momento había tenido tal cosa. El chidori de Sasuke se alargó hasta atravesar el hombro del que sostenía el kunai sin que el pelinegro se moviera ni un centímetro. El arma cayó al suelo y el ninja retrocedió despavorido, sin apartar su mirada de los ojos rojos que lo fulminaban. Se perdió entre el follaje y a ninguno de los de Konoha les importó.
—Gracias, Sasuke-kun —murmuró Sakura, sonriéndole débilmente.
—Hmp – respondió dándose la vuelta. – Tú habrías podido liberarte sola.
Sakura sonrió al oír aquellas palabras. No sabía si Sasuke había dicho eso porque era lo que pensaba, o porque había notado su falta de energía, ni le importaba; pero se lo agradecía enormemente.
—Espera, te curaré esa herida —le dijo, alcanzando al pelinegro —. Después de todo fue mi culpa meternos en este embrollo.
Sasuke rodó sus ojos sin poder negar esas palabras, dejando que el cálido chakra de la pelirosa recorriera su piel.
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Editado 3/9/2021
