Hola lectores de The Evil Princess Evil Star, les saludo cordialmente.
En una decisión tan impredecible –seamos honestos, ya saben mi estilo de trabajo–. Escribiendo como recuperando viejas notas de "cosas" que deje por las dudas o incluirlas en su momento. Y vayamos al punto que quiero ver arder al mundo y solo pienso lograrlo con esta primera parte… o mejor dicho he divido el capítulo de la Princesa Cisne en dos partes, mis estimados lectores.
Y cuanto a la anterior publicación que realmente causo un gran impacto y los mensajes internos que provocaron todo tipo de pregunta, siendo sincero en referencia a mis planes puedo decir que la historia comienza paralelamente con los sucesos de la segunda historia de la publicación anterior, saben a lo que me refiero.
Solo voy a decir que será ¡Bárbaro! y me odiaran eternamente por los eventos a describir. Y todo se conecta al final… comenzamos –Inserte Risa Malvada–.
Reino de Swangard…
El reino de Swangard y la corte de la reina Ophélie, rebozaban en un gran júbilo por ver a la "Peor Generación" nuevamente y desafiar descaradamente a la elite de la armada real del reino Butterfly de Mewni.
El famoso escritor libanes Khalil Gibran dijo: Detrás de cada noche. Viene una aurora sonriente. En otras palabras, la antigua era o la Era Dorada de Mewni –equivalente a trescientos años de poder indiscutible–, extendiéndose hacia otras dimensiones que juraron lealtad a regañadientes pero la nueva era o autoproclamada como La Era de Cameron y Star –nombre propuesto por la Alta Comisión de Magia–, que fue rechazada por la prematura decadencia de los reinos mewmanos, el regresó del Monstruo Inmortal y los Septarianos, la Peor Generación –posteriormente fundaron a los Destructores Carmesíes y ganándose una reputación temible–, el nuevo rey Mewmano de la Luna y Ophélie reanudó su lealtad hacia los Antiguos Dragones Dimensionales y expulsando a la Alta Comisión de Magia de su reino.
En resumen, los sucesos contados anteriormente ejemplificaban un escenario poco favorable a una segunda Era Dorada. Uno de los ojos mecanizados del reino Butterfly, enfocando precisamente a los Guerricornios Invencibles divididos y aterrorizados.
–¡Mírenlos…!– dijo Sir Bowen, el líder de la guardia real de la reina. –Superados en números, fuerza bruta y un poco de magia. Lograron lo imposible…. montón de lunáticos– fue su reflexión a viva voz, recordando las dos humillantes derrotas frente a Korav y Nark.
Los otros miembros de la guardia real recordaban perfectamente el salvaje ataque de los Destructores Carmesíes que desenmascararon a la consejera de Ophélie y el sórdido secreto que orquesto para someter al reino de Swangard.
Los caballeros de Ophélie admiraban silenciosamente a sus antiguos enemigos. La reina Ophélie mantenía su atención en la pantalla principal con la batalla desatada y una segunda pantalla que mostraba las calles de su reino. Sus súbditos aclamaban a los héroes que reclamaron el trono perteneciente a Ophélie y coronándola indiscutiblemente.
Las banderas rojas se mantuvieron en las torres de los muros a modo de honrarlos. Los caballeros vestidos de pie a cabeza con esplendidas piezas de metales brillantes y cuidadosamente elaboradas para representar en el acero a los cisnes. A la hora de chocar espadas contra los Destructores Carmesís… fueron derrotados y humillados de la peor forma.
El príncipe consorte Damien y sus fieles caballeros comentaban en voz baja. La puesta realizada por los Destructores Carmesíes frente a los Guerricornios Invencibles, el choque de dos facciones tan diferentes entre sí –especialmente los primeros que gozaban de una monstruosa fuerza individual–, y los segundos apostaban, por las antiguas estrategias formuladas por la legendaria Dama de las Espadas y aprovechar la superioridad numérica.
Tanto en la sala del trono como en el exterior, se producía, el más interesante de los debates referente a la batalla. La reina Ophélie con tijeras en mano, una barra de pegamento, una pluma afilada en la punta, un pequeña frasco de tinta y un libro con cubierta de cuero rojo con un particular título escrito en letras doradas… escribía cierta reflexión con fecha del día y verificando en las diversas pantallas comunicacionales, especialmente las centradas en los futuros gobernantes.
En cuanto a ese libro de cubierta de cuero rojo y letras doradas que llevaban el título de "Recuerdos de mis Amigos Destructores". Contabilizando cerca de cincuenta hojas ocupadas con recortes del periódico multidimensional, fotografías inéditas, firmas de los propios destructores y un trozo del primer estandarte pero restándole cerca de doscientas treinta hojas en blanco que llenaría, calculando que usuaria una cincuentas hojas con tan atrevido desafío.
–¡Son un ejército de muertos!– clamó Brunzetta con voz de hierro.
Los espectadores quedaron petrificados por tan aclamación de la soberana de Neverzone pero la atención ahora se centraba... en el joven hobgoblin, escogido en cargar la antorcha de la victoria y liberal el infierno sobre la tierra de Mewni.
La batalla televisada pasaba al choque directo de las dos facciones. Tayla conjuraba un dardo mágico y lanzándolo contra uno de los oficiales de los Guerricornios Invencible, Korav y Brunzetta abrieron la carga contra la confundida vanguardia enemiga. Nark el Caballero Negro desplegó sus alas, y asaltar directamente a la retaguardia que titubeaba, y considerando romper filas o buscar el amparo de los muros próximos a ellos.
–¡Sir Bowen!– exclamó Ophélie, con un sutil voz y cerrando cuidadosamente su álbum de recuerdos.
–¡Sí, majestad!– contesto Bowen. –¿Cuáles son sus órdenes?
–¡Prepare mi escolta y llame a los caballeros cisnes!– comenzó Ophélie, poniéndose de pie. –¡Iremos a Mewni!... los Destructores Carmesíes son nuestros amigos y quiero abofetear a Star!– señaló a los presentes.
El veterano caballero obedeció –pero sorprendido por la última parte de la oración–, los caballeros con solo escuchar los planes de su reina y los sirvientes aclamaron al unisonó "La Pucelle". La palabra podría traducirse como "La Doncella", en este caso los súbditos del reino rápidamente entonaron "La Pucelle" pero no era una simplemente declaración.
La reina Ophélie Swan iría a apoyar a sus amigos los Destructores Carmesíes. La sirvienta personal de la reina –de nombre Sylvia–, llegó a la brevedad y esperar instrucciones precisas de la joven reina.
–¡Majestad!– dijo Sylvia realizando una reverencia. –¡A su servicio!...
–Empaca mis tres mejores vestidos, mi alhaja con las joyas azules, un abrigo de piel, mi capa de plumas de cisne y… mi espada– fue la respuesta de Ophélie, esbozando una sonrisa por verlos luchar contra toda probabilidad. –¡Canallas, pendencieros, dementes y heroicos renegados!... esos son los Destructores Carmesíes– pensó.
Ophélie centrada en las pantallas y sin emitir un solo parpadeo. Una tenue sonrisa se dibujo en su rostro, los recuerdos de su tiempo como refugiada en la Tierra… y las particulares andanzas junto a los denominados "Peor Generación". El sentimiento de un viejo recuerdo –ni tan lejano–, resurgía… en la reflexión interna, solo expresó en voz alta.
–¡A veces… extraño ser una destructora carmesí!– y un escalofrió recorrió todo el salón del trono. Los fieles súbditos presentes sabían que su joven reina iría apoyar a los Destructores Carmesíes. Ophélie recordaba nítidamente su tiempo en la Tierra como el estilo de vida tan sencillo que resguardaba en su corazón.
El Misterio de la Princesa Cisne
Parte I
Varios años antes. Academia de Echo Creek. Día Deportivo Académico…
Los alarmantes indicies de obesidad dentro de la población infantil y adolescentes en la comunidad norteamericana. Obligó a diversas instituciones educacionales a modo de combatir tal terrible enfermedad del siglo XXI, tomar cartas en el asunto e implementar una serie medidas como resultaba ser el Día Deportivo Académico que se realizaba cuatro veces al año extendiéndose por todo un día, reforzando con una serie de panfletos referente a la actividad física y alimentación balanceada. La jornada especial se solía ubicar en un día viernes –comenzando a las 8:30 am y extendiéndose hasta las 15:30 pm–. El Día Deportivo comenzaba con un desayuno balanceado, luego una charla referente a los altos índices de obesidad y la adecuada alimentación diaria.
Las siguientes actividades, se desarrollaban a lo largo de la jornada y especialmente dependiendo del grado de escolaridad. La idea era organizar una jornada diferente a la habitual, dejar los libros en casa, vestir la correspondiente indumentaria deportiva, el ánimo suficiente para participar en todas las actividades y que fuera un día completamente divertido. La Academia de Echo Creek prácticamente se proponía semana a semana intentar sobrevivir a un evento sobrenatural provocado por Star Butterfly y su compinche Marco Díaz.
Las continuas reconstrucciones prácticamente beneficiaban sustancialmente a la institución educacional pero a cambio se suelen perder varios de clases y los procesos deben cumplirse al pie de la letra. El cuerpo docente simplemente aprovechando los beneficios de la tecnología y el poder de internet las clases se impartían de vía remota para evitar entorpecer los correspondientes procesos académicos del semestre o el año escolar.
Extrañamente, se cumplía diez días completos –o en otras palabras sin daños estructurales a la Academia de Echo Creek–, la jornada deportiva significaba un verdadero premio por continuos incidentes que perjudicaban severamente a la comunidad estudiantil.
Por otro lado, las reparaciones solían ser pagadas por la corona real del reino Butterfly y simplemente se les hacía llegar la cuenta… e inmediatamente pagaban los daños –ni hablar de las disculpas correspondientes–, el representante de la tesorería simplemente decía: ¡Es un honor que tenga a una princesa en su escuela!... y el Consejo de Padres y Maestros se ahorraba cualquier respuesta.
El director Skeeves aceptaba a regañadientes los continuos destrozos, invasiones de otras dimensiones o intentos de regicidio. Aquel día –y aprovechando la tan delicada tranquilidad–, convocó a la princesa y su compinche para una "amigable charla" como dejar en claro ciertas cosas fundamentales dentro de una sociedad con fuertes pilares.
–¿Saben para que es esta pastilla?– preguntó Skeeves sosteniendo en su mano derecha una pastilla con un envoltorio semejante a un caramelo.
–¡Le gustan los caramelos!... son malos para los dientes y la figura– respondió Star.
–¡Star!... son antiácidos– replicó Marco.
Los entes se mantenían expectante a la situación y omitiendo cualquier comentario.
–¡Por amor a dios!– exclamó Skeeves, dejando sobre la mesa del escritorio la pastilla y extrayendo de un cajón, una caja repleta de antiácidos. –Los antiácidos no requieren prescripción médica… pero son medicamentos y mi úlcera está al límite… suelo intentar relajarme pero… ¡Ustedes dos! y sus acciones. Monstruos, psicópatas o destrucción… contra ustedes y ¡No pueden ser una pareja de enamorados normales!... como ir al cine, ir de compras, a la feria del condado o por lo menos una actividad en común… tejer o… ¡Fastidiar a otro director!...
–¡Tiempo fuera!– dijo Marco. –Comprendo su situación pero nosotros… ¡No somos pareja!...
–Yo con un plebeyo… ¡Por favor!. Yo soy una malvada princesa y no puedo verme involucrada. Y Marco es mi campeón… pero requiere algo de disciplina y verificar sus vacunas– dijo Star, mordiéndose disimuladamente el labio inferior y el beso robado a Marco mientras dormía profundamente luego de lo sucedido en el Inframundo.
–¿Enserio?– preguntó Skeeves. –Bueno, eso… es sorprendente pero uno imagina que ustedes dos pueden… ser pareja y todo eso. Siempre están merodeando juntos… ¡Error de mi parte!. Regresando a lo "importante"… solo les pido… corrijo les ruego por amor al cielo, por amor al cielo… ¡No destruir ninguna de las instalaciones de la Academia!– mostrándose desesperado.
–Eso no es nuestra responsabilidad– indicó Star.
–¿No es nuestra responsabilidad?– bufó Marco. –Somos bastante responsables por la destrucción de la academia y especialmente actuamos como catalizadores– señaló y a modo de amortiguar en parte lo dicho por Skeeves.
–Bien dicho, Marco– dijo Crimson.
–Intenta argumentar a favor de que tiene la razón– dijo Ren. –No debe sonar a tomar toda la culpa. Debe ser algo más "casual"…– realizando unos pequeños guiños de forma repetitiva.
Marco evitando manifestar cualquier respuesta por medio del vínculo mental. El director Skeeves parecía algo más complacido.
–Esos dos lambiscones que siempre están susurrando a Marco. Creen que tienen la última palabra de todo y aborrezco esa superioridad. Solo tolerare esta intromisión por ahora y luego aplicare la lobotomía…– pensó Star.
Minutos después, y aparentemente dejando al director Skeeves, moderadamente complacido por la aceptación de la culpa de los dos jóvenes.
Se retiraron de la oficina del director y fingiendo completa inocencia a sus actos pasados pero las impredecibles decisiones futuras… estaban por venir. En el trayecto hacia las gradas de la academia –donde solían agruparse habitualmente con su círculo de amigos y esperar a la siguiente actividad de la jornada especial–. La malvada princesa, iba algo más retrasada, estudiando fijamente al castaño que le sacaba un metro de distancia y parecía metido en su propio mundo, los otros estudiantes aprovechaban el espacio de tiempo a su antojo y en lo posible evitando tener un contacto directo con los dos jóvenes por sus extraños encuentros con seres ajenos a la Tierra.
Star continuaba a un metro de distancia y tomando mentalmente nota a la hora de practicar la correspondiente lobotomía. En un giro sorpresivo de su percepción y sacada de golpe del plano físico llevándola hacia un plano diferente.
–¡Una proyección mágica!– dijo Star, sorprendida y deseando enrostrarle su logró personal a su respectiva progenitora. El plano podía asemejarse a un sitio tranquilo y con bastante naturaleza. –Sí, es un plano diferente…. – estudiando aquel mundo de verdes praderas con un conjunto de enseres habitualmente ocupados en un jardín.
–¡Hey!– dijo Ren. –Tenemos una visitante, Crimson.
–Una niña Butterfly. La mocosa aprendió por sí sola, un truco muy avanzado… ¿Qué haces aquí?– preguntó Crimson. –Nosotros odiamos a tu familia y sus amigos los demonios. No queremos que nuestro "sueño" sea contaminado por tu indeseable persona.
–¡¿Debemos expulsarla o matarla mentalmente?!– replicó Ren, desvainado su espada.
–Lo uno o lo otro. Suele ser un verdadero paradigma pero una mocosa invasora de la familia Butterfly… debe ser expulsada o en el mejor de los casos…
–¡¿Star?!– habló oportunamente Marco.
Las figuras de los entes fue prácticamente un mal recuerdo y una gota de sudor recorrieron su frente. Tal vez, fuera por mera coincidencia o intervención oportuna del castaño y sin contar esa extraña presión en su pecho por vivir mentalmente una experiencia tan inusual con un inesperado final. La malvada princesa externamente mantenía su habitual compostura pero internamente… era un asunto muy diferente.
–Sí, dime…– contesto Star, sintiendo nauseas por su experiencia e intentando ignorar por unos instantes aquel escalofrió.
–¡Yo iré por una gaseosa de cola de dieta!...– señaló Marco. –Por detrás de los vestidores de la piscina de la academia. Adelántate… seguramente ellos ya están en la gradas almorzando.
–¡Claro!... yo iré a las gradas– contesto dócilmente Star. –Malditos…– e ignorando por completo la presencia del hombrecillo azulado que prefirió seguir a Marco.
Ella abrió los ojos, apenas recuperó el sentido por una serie de imágenes. Intento poner orden dentro de su cabeza pero poco sirvió por los estímulos audio-visuales del extraño espacio. Le ayudaron a orientarse y descubriendo un mundo diferente de altas torres de concreto, calles pavimentadas, altos faroles que aprovechan de cargarse internamente con la luz solar, extrañas bestias de metales manejadas por hombres y mujeres.
En su exploración y confusión mental, las imágenes continuaban asediándola violentamente. El sonido de su calzado acorazado contra la tierra cubierta de césped era lo único que rompía tan extraña armonía entre la naturaleza y el dominio del ser humano.
–¡Academia de Echo Creek!– leyó.
Su presencia física estaba particularmente ubicada en un acceso próximo al campo de fútbol americano y vía de evacuación en caso de emergía. El siguiente movimiento fue impulsado por el desastre contenido en su mente y careciendo de la facultad de discernir de amigos como enemigos.
Desde Marco…
–¿Y qué haces aquí?– preguntó Marco al hombrecillo azulado.
–Yo solo quiero ponerme en forma y una gaseosa de dieta. Y hasta conjure mi propio conjunto deportivo, finjo ser un estudiante más...– contesto Glossaryck.
El implemento deportivo institucional consistía –fuera masculino y femenino–, en una sudadera color rojo ladrillo, camiseta amarilla, un short deportivos amarillo mostaza, calcetas blancas cortas y el calzado deportivo elegido por el estudiante. El castaño vestía la indumentaria completa pero la ropa deportiva creada por el hombrecillo azulado a su persona… era una copia idéntica con sutiles diferencias que pasaban desapercibidas.
–En definitiva, quieres ser un poco más sano…– replicó Marco.
–Exacto. Comprendo que mi presencia pueda ser aborrecida y especialmente por esos dos que suelen habitar dentro de ti, Marco Díaz– dijo Glossaryck.
–¡Jajajajajajaja!– fue la respuesta de los entes sobre el comentario de Glossaryck.
–Ellos igual aprecian… tu compañía– dijo Marco. –En parte– escuchando las carcajadas burlonas de los entes.
Glossaryck, solía mantener una serenidad inquebrantable. En otras ocasiones, parecía completamente desinteresado de los extraños sucesos que transcurrían en la Tierra o aquello que intentaran vengarse de la malvada princesa. Su posición de instructor mágico y consejero… suele ser cuestionado por continuamente por tomar una actitud pasiva a los sucesos mencionados previamente.
–Esos dos amigos tuyos, me parece que se han adaptado bastante bien... a mi parecer– replicó Glossaryck, tomando lugar en el hombro derecho del castaño. –Y digamos que mi trabajo es algo ingrato. No puedo creerlo… todos piensan que es fácil ser tutor de las díscolas princesas y es trabajo a tiempo completo.
–¡Es un empleo mal pagado… pero condenado a servirle por años y sin posibilidad a renunciar!– dijo Marco. –Pero no creo que Star… sea tan mal alumna.
–Mi posición suele ser básicamente… "Importante". Tienes razón, mi actual pupila puede ser algo complicada… pero no puedo negar sus habilidades que son excepcionales y digamos…– dijo Glossaryck. –Tuve una mejor estudiante pero un canalla que conocemos… la indujo a estudiar una magia diferente. ¡El poder de la oscuridad!...
–¿Crimson?– preguntó.
–¡Jajajajajajajaja!... fue una gran aprendiz– señaló Crimson.
–¡¿Es broma?!…– dijo Ren. –Pensaba que solo era un rumor…– confirmando tal chisme, en su tiempo dentro de la armada real.
El castaño solo escuchaba insinuaciones referente a esa princesa –y tentada por aprender los secretos de la magia oscura–. El hombrecillo azulado podía fingir indiferencia referente a lo sucedido con la princesa díscola y sus estudios profanos, ni hablar del resentimiento hacia Alastor Crimson o el Sagaz Mago Carmesí y los sucesos posteriores de hace unos trescientos años.
–¡No quiero hablar de eso…!– exclamó Glossaryck. –Mi frustración es suficiente por un día.
–De acuerdo– contesto Marco, solo escuchaba las carcajadas de los entes. –¡Mira!– señaló.
–¡Es realmente, poco común de ver un ser tan exótico aquí…!– replicó Glossaryck.
–¡Un Drake!– dijeron al unisonó los entes.
Los Drakes resultaban ser una especie orgullosa y desconfiada relativamente de la mayoría de las otras especies dimensionales. Gozaban de una dimensión que representaba todo lo necesario para su especie –principalmente por ser un sitio repleto de actividad volcánica–, con su aspecto dracónico pero incapaces de lanzar fuego, exceptuando por ser hábiles usuario de la magia, el dominio de la fragua y esgrima. Aquel drake tenía la piel grisácea, imponiéndose con una altura de dos metros con treinta centímetros, un par de alas, portando una pesada armadura negra y cargando una monstruosa espada de dos metros de largo con un peso difícilmente calculable.
–Severin, debía medir cerca de dos metros… pero este sujeto es una iguana con esteroides– se dijo Marco.
Los dos entes –en vida–, tuvieron la oportunidad de conocer a distintos drakes pero aquel sujeto superaba holgadamente a sus conocidos. El hombrecillo azulado intento estar fuera de la vista de aquel ser; la realidad superaba a la ficción, y prefería verse simplemente como alguien casual junto a un humano.
–¡No hagas contacto visual, ni le hables!– dijo Glossaryck a Marco.
Y Marco, adelantándose a las palabras del hombrecillo azulado y teniendo contacto visual con él.
–¡Hola!...– dijo Marco.
–¡Marco!– dijeron los dos entes a modo de reprimenda.
–¡Hola!... soy Nark el Caballero Negro, encantando de conocerte… ¿Marco Díaz, cierto?– preguntó Nark el Caballero Negro. –Te has ganado una reputación… en poco tiempo.
El castaño arqueando una ceja por escuchar su nombre y los recientes eventos que han comenzando a darle una reputación fuera de la Tierra. El drake fijando su mirada sobre el geniecillo que intentaba pasar desapercibido o por lo menos como un simple individuo.
–¡Glossaryck!– exclamó Nark. –El gran idiota que sirve a esas brujas Butterfly… realmente veo que continuas arrastrándote por las dimensiones. O traerás a la armada real Butterfly… para poner bajo arresto por mis crímenes– inquirió.
–Hola Nark…veo que ya sabes sobre Marco y sus andanzas– contesto Glossaryck, ocultando su incomodidad por ver cara a cara a tan peligroso ser. Nark siendo reconocido por ser una de las potenciales amenazas de las dimensiones y especialmente teniendo enfrentamiento con los caballeros leales al reino Butterfly que derivaban en feroces combates extendiéndose por horas.
Glossaryck había sido testigo de la brutalidad de Nark –especialmente a la hora de ocupar su magia–. La Alta Comisión de Magia habitualmente intentaba orquestar un plan que acabara con el arresto del renegado caballero.
–Marco Díaz… de los humanos. Tu reputación de regicida te acompaña y los otros rumores. Son genuinos por verte involucrado con una bruja Butterfly– señaló Nark.
–Es trabajo de tiempo completo y… desconozco completo su reputación. Nark el Caballero Negro– replicó Marco. –¿Una gaseosa?– preguntó.
–Sí, me parece bien– contesto Nark.
–Nuestro Marco es tan educado…– dijo Ren.
–Y Glossaryck parece petrificado– señaló Crimson.
El hombrecillo azulado prácticamente estaba estupefacto por la presencia del imponente ser. El castaño compro tres gaseosas de cola dietética de la máquina expendedora y disfrutando de los 24º grado que aumentarían apenas el sol marcara el medio día.
–¿Qué haces aquí?– preguntó el castaño.
–Excelente pregunta– dijeron los entes.
Nark bebiendo de un trago su gaseosa, saboreándola y respondió:
–De paso. Solo esperando en una dimensión neutral. La mayor parte de mi tiempo suelo permanecer en mi dimensión natal, y digamos que solo me muevo entre dimensiones solo sí es necesario… el enano azul sabe a lo que me refiero.
–Por supuesto, Nark. Realmente me parece algo "espeluznante"… verte aquí en la Tierra– dijo Glossaryck, dominando su incomodidad por ver a Nark el Caballero Negro en la Tierra y moviéndose a su antojo.
–Y hasta hace unos minutos estaba aterrado– se dijo Marco, percatándose de la tensión entre ambos seres. –Glossaryck, sabes debemos regresar y pronto iniciara la siguiente actividad.
–Chico astuto– se dijo Nark.
–Me salvo… le debo una– pensó Glossaryck.
–Bueno… no quiero verme grosero pero me agrado conocerte– dijo Marco a Nark.
–Pienso igual– replicó Nark.
–Maravillosa jugada– dijeron los dos entes.
–Fue un gusto en conocerte, Nark. Tal vez, nos veamos nuevamente…– dijo Marco, seguido de Glossaryck y regresando por donde vino.
–Quizás… sea antes– pensó Nark.
Nark el Caballero Negro, limitándose a esbozar una sonrisa por su particular encuentro con un humano y esperando el momento indicado para actuar contra su objetivo.
Y continuara, en el siguiente capítulo. Imaginando lo que vendrá en la segunda parte.
Bien, mi decisión de dividir este capítulo fue que todo se hizo demasiado denso… obviamente notarán en la segunda parte a lo que me refiero y especialmente el desarrollo posterior que viene. Ya tengo redactado diez hojas adicionales y este solo fue una pequeña probada del total de la segunda parte, mis lectores.
Ahora vayamos con los reviews:
Iscord: Gracias, mí estimado lector. Nunca pensé dejar esta historia pero solo es tiempo y tranquilidad… pero mis historias tendrán un final digno. Igual un saludo desde Chile.
Alfonso Sparda: Gracias, mí estimado lector. Solo unas tantas épicas que vendrán. Y queda bastante por desarrollar.
Mariaguabj1: Gracias estimada lectora. Por supuesto seguiré escribiendo.
Sugar: Gracias estimada lectora. Jajajajaja… es trabajo de tiempo completo para Marco.
Por último, quiero agradecer su infinita paciencia mis lectores y nos vemos pronto.
