La Guerra ha terminado y un nuevo Gobierno ha sido instaurado en el Universo de One Piece, por ello, los sobrevivientes de la Antigua Era que combatieron a favor de la libertad y la justicia a través de su oposición a la tiranía del pasado tienen una nueva oportunidad, los Juicios del Nuevo Mundo. Algunos se entregaron de manera pacífica, dispuestos a integrarse normalmente a la nueva sociedad.
Es así como cuentan sus historias y son juzgados bajo la franca bandera de la justicia y la verdad, entre ellos Ler, que guarda tras de si más que una historia, y está decidida a contarla...
Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes , tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto 1: Infancia (Purgatorio)
Escena 1: El Baño.
El primer recuerdo que Ler tenía acerca de toda su vida era muy claro, casi como una película corta que se reproducía en su mente una y otra vez antes de dormir, buscando un nombre para los personajes principales, una localización y el porque de las acciones que habían tomado lugar en ella: Un cabello oscuro mojado por la fuerte lluvia que azotaba un barco, un barco que era arrastrado en todas direcciones por la furia y desesperación del mar, que inusualmente se movía al ritmo del llanto de Ler, que no podía verse a si misma, pero que se reconocía como un bulto envuelto entre los brazos del hombre que corría lejos del puerto en que estaban.
Habia tristeza y un mal presagio en el ambiente - Ler no entendía como lo sabía, pero estaba seguro de saberlo- junto con el llanto incontenible de la pequeña que había sido arracado de su lugar tranquilo, quejándose arduamente hasta que, tomando uno de los dedos del desconocido, se había echado a reír. Y el llanto, junto con el bravo mar se detuvo, logrando que el hombre voltease en su dirección. Entonces la calma volvió a las olas, que con la suave risa de la bebé se movían, casi como si fuese un arullo especial para ella. Hubo una especie de discusión a la que era ajena y obviamente no entendía, hasta que el sujeto sonrió con tristeza y en voz baja le susurró : "Perdoname". Luego todo era oscuro, y el llanto volvía, pero esta vez no podía escuchar el sonido de la tormenta, esta vez no se encontraba junto al rugir del mar.
Ese era el primer recuerdo de Ler, más no la primera vez que era consciente de que existía. Sin embargo, desde que aquel momento golpeó su mente, se encontró a si misma buscando a aquel hombre que le sonreía, porque durante cierta parte de su infancia, todos aquellos a quienes conoció, le negaron ese derecho. Entonces, como una pequeña niña, que leía a escondidas historias de fantasía, creyó que era obra del destino y que aquel extraño moreno era un flamante caballero que un día vendría a su Castillo, escalaria las montañas- o el gigante muro que la aguardaba- e iría a por ella para ser libres al fin.
Pero Ler cumplió los 5 años y nadie llegó a aquel triste lugar a por ella. Asi que, siendo demasiado inteligente para su propio bien - y disguto de su padre y todos aquellos quienes le rodeaban- lo decidió .
Fue el día en que estaba sentada frente a un gran espejo con bordes tallados en una lengua que no podía entender, pero que era tan brillante como el oro -porque de hecho, la mayoría dé las decoraciones en su insípida y solitaria habitación lo eran- , el hombre al que reconocía como su progenitor se inclinó sobre su espalda, mirándola directamente a los ojos a través del reflejo, sintiendo su aliento golpear su cuello y con una sonrisa burlesca y tentativa delante de sus ojos.
- Muy pronto estarás lista- le dijo el, un instante antes de jalar fuertemente su cabello hacia atrás- tenemos que hacer algo con este desastre...- dicho esto, el se fue.
Siempre solían llamarla de esa manera, por eso no respondió antes de que el se fuese. Y también, porque tenía prohibido hacerlo.
No era algo fuera de lo común ver a Ler hablando con su espejo y guardando silencio ante los demás, pues fue su padre quien le dijo un día que ella tenía derecho a entablar una conversación hasta que supiese como hacerlo correctamente. Para ello debía practicar, y como no podía hacerlo con nadie más, le fue sugerido que la solución a sus problemas era el espejo:
-El día en que el espejo te conteste, tu podrás hablar con libertad. Has que responda y serás libre.
Y lo intentó. Noche tras noche. Pero el espejo seguía sin contestarle, los demás no pudieron oirle y tras largo tiempo, se olvidó de la facultad de hablar. No era facil para ella decir todos los pensamientos que se agrupaban en su mente, menos aún, reconocer el sonido de su propia voz.
Debió haber puesto más atención ese día y darse cuenta que el desastre no era precisamente su existencia -al menos, no a lo que se refieria en aquel momento- ni a su cabello, ni su tartamudez.
Era su mirada. Siempre fueron sus ojos...
Así que cuando el servicio de su familia la arrastró por los pasillos del baño, sentandola a la fuerza en una silla demasiado alta, con demasiadas ataduras y un aspecto de tortura y maldad, se dio cuenta que iban a hacerle pagar por su estupidez. O al menos, creyó que se trataba de un castigo y no una prueba.
Su padre decidió probarla un poco, ver el odio que podría haber en sus ojos simples, porque el pecado les había vuelto mágicos sin que lo supiera, y el estaba esperando que despertaran.
Por eso gritó, gritó hasta desgarrar su garganta, pateando a los guardias y a las criadas que veían con temor como la niña se removia en la silla, y trataba de forzar las ataduras en donde estaba sentada.
- Dej...dejen...me...callada... quedarme...- balbuceó inútilmente, desesperada mientras le cortaban el cabello con rudeza, preparándola...
Entonces sucedió...
El mayor desastre de seguridad que había tomado lugar en su gran residencia, un ataque al lugar que muchas personas consideraban intocable, donde sólo aquellos quienes nacieron bendecidos tenían accesibilidad -Ler sabía que el suyo no era un caso más, pues ella había estado maldita desde siempre... Y lo estaría para toda la vida-.
Siguió llorando mientras gritos resonaban por todo el lugar, tapando los de la chica y logrando que los acontecimientos de afuera captaran su atención. La seguridad y criadas se echaron a correr hacia afuera hasta dejarla sola.
De alguna forma, el destino se había confabulado en su favor - o le estaban dando un giro a su aburrida trama-.
Al darse cuenta de su oportunidad, empezó a moverse salvajemente en el asiento y al no lograr deshacerse de sus ataduras, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, mientras daba saltos sobre su asiento, hasta que este cedió y ella, junto con la silla se dieron de bruces contra el piso.
Además de una bañera, un espejo, los instrumentos metálicos con los que quien sabe que querían hacerle a unos metros y ella misma, no había nada más en esa habitación blanca, pero había decidido marcharse, por lo que no dudo ni un instante el arrastrarse por el frío suelo mojado, lleno de su cabello cortado, que se pegaba a su piel por todas partes.
Al llegar junto al espejo se vio, y sus ojos captaron la imagen que guardaría para toda su vida, una niña de cabello corto alborotado, llena de marcas rojas y suciedad en su piel, con demasiado dolor en sus ojos, los cuales cerró, y dándose la vuelta, con la silla pegada en la espalda, se lanzó en dirección a su reflejo, que se quebró en cientos de pedazos, hiriendole en el proceso, pero sintiéndose como una gloriosa cercanía a la libertad.
Ler siempre sería conocida hasta el final de sus días como una radical con poco amor a su integridad física.
Como pudo, tomó un pedazo roto entre sus manos, haciéndose varios cortes profundos, pero negándose a llorar más. Bueno, era una niña, así que lo hacía, pero el ruido afuera era peor y amortiguante. Había dejado de escuchar incluso el eco de la y sólo rezonaba con fuerza el bullicio ajeno a ella.
Y tras intentar romper las ataduras durante un largo rato, sucedió, ella se libró.
Ler se levantó del suelo con rapidez, pero no contó con el intenso dolor que recorreria por su cuerpo, extendiéndose abruptamente por sus extremidades y doblegandola nuevamente en el piso. Apretó los dientes. Se negaba a seguir allí, se negaba a vivir sin conocer el mundo y otros significados de libertad, por lo que se puso de pie nuevamente, aunque con mayor lentitud, con la poca habilidad que una niña poseía, pero comenzó a caminar hacia la puerta, dejando un rastro de sangre y suciedad tras de si.
El olor a humo invadió sus fosas nasales cuando abrió la puerta y le fue inevitable el pensar que tendría que haber sucedido para que en aquella tierra, se formara un alboroto de tal magnitud, pero no era momento para detenerse a analizar ese tipo de cosas, así que salió del baño y comenzó a recorrer el pasillo en dirección a los jardines gemelos que escondían una salida al área donde la gente que sus padres y conocidos traían , se albergaban : Un lugar sucio, lleno de personas que habían perdido la esperaba y las ganas de vivir, muertos en vida, solía llamarlos. El cruzar aquel espacio no era de su agrado, pero era la única forma de escapar de la residencia.
Así, sus pies descalzos tocaron la entrada de otro oscuro pasillo, el cual estaba usualmente cerrado, pero que ahora se encontraba con grandes aberturas en todas partes, extrañó a Ler, pero no la detuvo.
Ingresó en aquel lugar y pudo ver a algunas personas corriendo en dirección a lo que parecía una salida y donde ahora, se daba cuenta que se encontraba todo el alboroto. Decidida, corrió junto a ellas, preguntándose donde se encontraban aquellos matones que solían custodiar el lugar.
Pronto lo supo. Todos estaban en el suelo, junto con cientos de cadenas y puertas que fueron arracadas salvajemente para dejar a los individuos encerrados dentro de los reducidos cubículos salir. Todo en aquella parte de su "hogar" era un desastre y podía imaginarse el porque de ese escenario con sólo ver a todas esas personas que corrían sin mirar atrás.
Escucho un golpe seco a su lado junto con un grito que clamaba por ayuda, pero al parecer, nadie más podía escucharlo -o simplemente no les importaba- así que fue la única en detenerse, retroceder y acudir a aquel llamado. A Ler le habría gustado que hicieran lo mismo por ella... Despues de todo, ¿Que eran esos segundos de retraso, cuando aún habían miles de personas que no paraban dé aglumerarse en la salida?
Cuando estuvo lo suficientemente cerca del sonido, se dio cuenta de que provenía de la planta más baja, el salón favorito de algunos de los habitantes del lugar, el cual se encontraba inundado -por todas tuberías rotas que habia visto en su camino quizá- y de donde los gritos antes ahogados y pasajeros, se hacían más fuertes y constantes.
Junto con su silencio, otra de las reglas de Ler era no entrar en espacios con demasiada agua, y ya que había roto la primera, no le importó deshacerse de los prejuicios que generaron en ella desde niña la segunda. Cerró los ojos y entró en el agua, con una extraña sensación que la hacia sentir como si ese fuese su lugar.
No sabía porque, pero desde que tenía memoria, ella había amado el agua. Siempre que tenía la oportunidad de estar en ella, se sentía tranquila, como si cada gota fuera como una suave caricia para su cuerpo asustado, como si cada vez que se acercaba a ella, le dijera que todo estaba bien.
" El mar no hace distinción entre sus hijos."
Por eso, cuando solía pararse cerca del borde de aquella tierra "maldita " , sabía extactamente lo que se encontraba más allá de ella , debajo de todas esas nubes y sombras: Era agua. Grandes corrientes que formaban un mar, mucho más hermoso e increíble de lo que cerrando los ojos podía imaginar. Incluso llegaba a sentir la brisa salada y el sol golpeando su rostro, generando en ella impulsos de saltar. ¿Pero y si no era así? ¿Y si sólo había más dolor y pena para ella? Quizá algún día lograra escapar, pero allá donde fuera sería infeliz, siempre existiría una cadena que le mantuviera atada a aquellos dragones que querían usarla para los fines más macabros que alguien podía imaginar. Así que regresaba y sólo podía pedir tener unos minutos más en su bañera.
" Es el arrepentimiento de tu Dios que solo se quedo mirando mientras se deshacían en su cuerpo de ti."
Ni siquiera supo como, pero llego hasta tres chicas que se encontraban sobre lo que parecía un armario, protegiendose del agua que llegaba hasta la mitad de la pared pared de celda. Desde donde estaban, la niña podía ver cómo todo el área de ese piso estaba inundado. Ella bajó unos cuantos escalones, mostrándose a ellas.
Casi con un miedo irracional, las chicas se abrazaron aún más fuerte, colocándose delante de ellas una joven blanca de cabello negro , cuyo rostro no olvidaría jamás, pues, definitivamente era la mas hermosa que haya llegado a ese lugar -y vaya que habían habido mujeres hermosas-. Parecía tratar de protegerlas, pero ¿de quien? Ler se preguntaba si su padre y sus amigos les habían hecho daño también.
-No...- voy a hacerles daño, quizo decir, pero las palabras no salían de su boca como ella deseaba- no...- se apunto a si misma como única alternativa- daño...Ayuda- les apuntó.
La que parecía ser la mayor la miró de manera despectiva, como si se tratará de una niña tonta frente a una gran mujer.
- ¿Y como planeas hacer eso? Hay una condición que no nos permite nadar, ni siquiera entrar en el agua- dijo con voz firme, tratando de intimidarla, ni el agua ni Ler se echaron hacia atrás - y todo este pasillo está inundado.
Ler miró hacia abajo, donde parte de su cuerpo se encontraba por debajo del agua, y deseo con todas sus fuerzas ser parte de ella para controlarlo a su antojo, pero ni siquiera podía nadar. Quiso arriesgarse, en nombre de las jóvenes y bajo un poco más. Entonces, en un fenómeno extraño, el agua se despejó a su alrededor.
"No te confíes, traidora."
- ¿Que mierda fue eso?- murmuró extrañada la joven de pelo verde, retrocediendo aún más.
Ler se encogió de hombros y volvió a intentarlo, dando otro paso. Entonces el agua se disperso aún más, subiendo a su alrededor pero dejandole el paso libre.
No era tonta, algo estaba pasando e iba a aprovechar, así que siguió caminando por las gradas y el pasillo hasta ellas, abriendo un espacio en donde el suelo se pudo distinguir unos instantes, sin gota alguna de agua.
- Tu...- la pelinegra sobre el armario le apunto- ¿Tienes una fruta del diablo? - Ler negó con la cabeza, confundida, había leído en muchas ocasiones acerca de ellas, pero no recordaba nunca el haber consumido alguna- no importa realmente, sacanos de aquí.
La menor rodó los ojos, para haber pasado tanto tiempo en un lugar como ese, la hermosa chica que se encontraba asustada por una corriente de agua, poseía un carácter prepotente y egoista. Pero salvarlas era su objetivo principal, así que llegó al lado de las jóvenes, dejando a su alrededor seco. El agua se había despejado de tal forma, que parecía haber desaparecido gran parte de la que anteriormente había en la habitación, pero el nivel, a los lados de ella, había subido. Tenía miedo de que solo fuese un sueño y todo se viniese abajo, por lo que las apresuró.
Primero salto la chica de pelo naranja, luego la de cabeza grande y verde y por último, la de coletas negras, que de cerca lucía aún más hermosa que. Mientras las veía correr hacia arriba, se quedó como tonta deseando ser algún día como ella, fuerte y bonita. Tanto así, que ignoró el hecho de lo que había logrado hacer unos se segundos atrás.
El agua rápidamente empezo a regresar a su lugar y se fue cerrando a su alrededor sin darse cuenta, hasta que una firme mano la tomo por su muñeca, y la arrastró por donde las chicas se habían ido.
-Eres tonta como una piedra, no puedo entender como viviendo en un lugar como esta sigues viva...- la chica había regresado por ella y la llevaba de la mano corriendo hacia la salida, donde sus hermanas ya la esperaban.
- Gra...- no pudo terminar la oración pues la situación de afuera le robó todo el aliento que había guardado para continuar.
Había gente peleando en todas partes, hombres, mujeres y niños corrían. Los guardias les perseguían y trataban de controlar el desastre, pero seres extraños, que ella inmediatamente reconoció por sus libros, batallaban arduamente por evitar una recaptura. Las chicas imitaron tales acciones, y corrieron tanto que sus piernas cansadas y lastimadas, empezaron a fallar, pero cada vez que caia, una de ellas la levantaba a la fuerza.
-¡ Vuelve acá , Ler!- gritó alguien haciendo que los vellos de la pequeña se pusieran de punta, la adrenalina incrementará y sus piernas tomarán velocidad.
- ¡No paren!- grito la mayor después de voltear hacía atras, clavando su vista en un extraño hombre de pie frente a todo el fuego y desorden del lugar- tú niñita...Vendrás con nosotras, nos ayudarás a volver a casa.
Ler iba a responder, pero vio como demasiados guardias para su gusto, se dirigían en su dirección. Sabía que pronto, de seguir juntas, las capturarian a todas por su culpa, por lo que con ojos arrepentidos y señalando a sus espaldas, soltó a la adolescente y se detuvo un instante, haciendo caso omiso a los gritos de las otras dos jóvenes. La bella joven de ojos azules la miró un instante, dudando si dejarla atrás o no, pero cuando Ler clavo sus ojos en ella también, pareció ver algo que la dejó en un trance momentáneamente hasta que una de sus hermanas la tomó de los hombros y la obligó a correr otra vez, dejándole atrás y sin voltear una vez más mientras se alejaban.
Ler suspiró, estaba cansada, solo era una niña después de todo. Pero no se rendiria, no volvería a ese lugar jamás, así que se echó a correr otra vez, acercándose al fuego, donde creía que ya no la seguirían debido al miedo o al peligro.
De esta manera se dio cuenta de que cometió dos errores:
Uno, pensar que no la seguirían hasta alli, pues detrás de ella aparecieron por lo menos cinco hombres, y dos, no mirar más adelante del fuego, llegando al límite de aquella fortaleza y cayendo al vacío en menos de un segundo.
Guiones del Destino vuelve con una reedición, misma trama, pero nuevas escenas, correcciones y aligerando la narración. Quienes ya leyeron saben que es AcexOcc pero es más un drama (y angst) con romance que un romance con drama así que mucha suerte si van a empezar a leerla por primera vez. Espero les guste, dejen sus comentarios y apoyo, me encantaría mucho conocer su opinión acerca de la historia.
