Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
ACTO I: INFANCIA (Purgatorio)
Escena 7: Los ¿héroes? que murieron por los pecadores.
"- Entonces...- su voz murió, junto con las sensaciones que cualquier ser humano podría sentir en un momento como ese, de pie frente a los seres más magníficos que cualquiera podría ver, durante su vida, tras su muerte- ofezco mi vida.
-¿Tu vida?- la risa melódica del dios de la muerte llegó a sus oídos, y a decir verdad, podía sentir que este estaba muy cerca de ella, erizandole los bellos en su nuca- ¿Que valor puede tener para nosotros la vida de una simple mortal?
Poseidón, tan hermoso como sabio, dio un paso adelante, tomandole del mentón, ignorando las palabras de su imprudente y volátil hermano.
-Te refieres a pasar la eternidad encerrada en este templo- ella asintió, sin que la duda se viese reflejada en sus ojos, pero siendo delatada por el temblor en sus piernas- sin importar si pasan mil años, si nuestros adoradores se olvidan de su gloria, si este lugar, contigo adentro, se hunde a lo más profundo, frío y oscuro del mar. Aún así, ¿Ofreces tu vida?
El corte en su muñeca parecía arderle cada vez más y la sangre corría fuera de ella con mayor impetud que antes. Dolía, pero nada se comparaba con el dolor que guardaba dentro de su alma, y aunque le hacía sentir viva, como si no hubiese perdido nada aún -aunque ya lo había perdido todo-, era insoportable.
-Si me dejan volverlos a ver- aclaró, esta vez clavando su vista en el lejano e indiferente Urano- sólo quiero despedirme, entonces viviré por y para ti, Poseidón, a tu templo protegere y guardaré culto, sin importar que pase con los demás.
-No.
Creyó que eran imaginaciones suyas, que el tirón en su hombro era sólo otro de las constantes corrientes de dolor que recorrían su maltrecho y herido cuerpo, pero supo que había sido real cuando miro sobre su hombro, y vio a la belleza de la muerte encarnada en un cuerpo similar al de cualquier mortal, pero que mantenía su porte y apariencia de un ser divino.
Plutón la había detenido, molesto.
-No puedes, no...- sus ojos centellaron inseguros, en un sentimiento que ella sólo pudo reconocer como humano, sin embargo, con la misma rapidez que apareció, se fue, rectificando sus palabras - todos están muertos ya en tu futuro, en el verdadero futuro que le sigue a esta guerra. Y tu estas muerta también , lo estas desde hace...- miró el que debía ser su cuerpo pálido e inerte- casi dos horas. Pertences al Inframundo.
-No, nunca ha dejado de ser la Guardiana de Poseidón- intervino esta vez Urano, acercándose a verla también, la diversión bailaba en sus ojos color gris- sigue bajo su dominio.
No supo si se burlaba de ella, o de el , pero evitando una pelea celestial, el dios de los océanos intervino, desacreditado la pelea con un simple gesto de sus manos.
-Lamentó informarte, mi querido hermano, que yo estoy bastante interesado...- su rostro, antes encogido en el miedo y desesperanza, se levantó, brillando con una luz que desde hacia mucho había perdido- Leriana, si yo te dejo regresar al instante de la promesa, antes de que mueras, antes de que todos lo hagan...¿Te olvidaras de la vida humana y me serviras eternamente a mi?
Antes de que respondiese, la voz de Plutón la hizo temblar nuevamente.
-No voy a permitirlo, no voy a traer a la vida a los muertos- negó con la cabeza, sin perder la paciencia, pero advirtiendo silenciosamente que no fuesen contradichas sus palabras una vez más- ella va a traicionarnos- le apuntó con reproche.
-No estarán muertos si damos unos cuantos pasos hacia atrás...-sugirió de manera cantarina el entrometido cielo- además, alguien tiene que cuidar de este viejo lugar y no hay ningún otro imbécil como ella- ignoró la ofensa y siguió escuchando con atención, diciendose así misma que no valía la pena retar a un dios- que quiera pasar la eternidad haciéndolo. Nos vendría bien.
-Sin embargo, hay una condición, puedes despedirte, pero no salvarlos- dijo finalmente Poseidón, sonriendole.
¿Podría hacerlo? ¿Podría ella ignorar el sentir de su pecho para dejar que aquellos a quienes amaba murieran?
En esta línea del tiempo, en este mismo instante, no tenía a nadie, no tenía nada, y la peor parte es que no había podido decir adiós.
¿Se conformaria sólo con hacerlo? ¿Con dar un último beso, un último abrazo, para no poder volver a verlos?
No.
Pero ellos no tenían que saberlo.
Durante su lucha interna, los hermanos habian logrado convencer al terco señor de la muerte, que parecía reacio a dejar ir a la humana.
-Pero si llegas a traicionarnos, Leriana...- sus alertas se encendieron cuando la profunda voz la despertó otra vez, pues, esa fue la primera ocasión en que alguien la llamaba así - tendrás que pasar por el peor de los castigos.
No supo cual sería en ese momento, pero lo que si sabía, es que no se arrepentiria en ninguna de sus vidas ".
-Su comida es asquerosa, capitán- comentó Luffy con una mueca mientras intentaba masticar una extraña masa dura que el hombre llamaba carne.
-Me importa una mier...-el pelirrojo siempre olvidaba que no podía hablarle así a un niño, por más rebelde y luchador que fuese- cometelo.
-Eso hago- respondió, murmurando por lo bajo el que había perdido uno de sus dientes durante la batalla- no entiendo, Shanks, ¿Por qué Makino tarda tanto?
-Ya sabes por que- repuso alejándose a servirse un poco de sake y cerrando la barra tras de si.
Luffy bufo, molesto: -¿Ler tenía que llenarse de piojos hoy?
-No se llenó de piojos hoy, no es posible - aclaró el pelirrojo tocando su sombrero por mera precaución- los adquirió días atrás , es una suerte que nos hayamos dado cuenta a tiempo.
El niño le dio la razón, alzando los hombros con resignación - Casi se arrancaba la cabeza por la picazon. Pero no entiendo por que Makino tiene que estar con ella también, ¿No es suficiente con toda la tripulación ? ¿Porque usted no está allí?
-Por qué Benn y ella están tratando de controlar la infección, es algo difícil si no quieren dejarla calva, ¿Sabes?- explicó mirando de reojo el cabello negro del niño, que apenas ayer había sido declarado libre de los pequeños invasores - la tripulación está limpiando todo el barco para asegurarse de que no quede ninguno y yo...No quiero infectarme también.
-Vaya, ser niña es bastante complicado- concluyó el infante, golpeandose la frente con seguridad, como cada vez que entendía algo incomprensible a los demás- incluso me lleno a mi.
-De hecho, tú la llenaste a ella.
-¡No puede ser!- gruño, exclamando una maldición que Shanks prefirió ignorar mientras le tomaba de la mano y se dirigía con el al barco, guardando la leve sospecha de que todo había acabado ya - soy un niño, no puedo tener piojos.
-El que seas niño no te hace inmune a esos bichos, además, Ler nunca había tenido un brote de ellos en su vida hasta que se juntó contigo- el lo sabía bien- piojoso.
-¡Maldito!
"-Vaya espectáculo el que armamos, ¿no? - silbo el siempre despreocupado Urano mientras miraba el horizonte.
El cielo estaba lleno del humo oscuro característico de una explosión, y el mar, teñido de sangre, con una tonalidad tan carmín que parecía imposible creer que algo tan puro y basto fuese contaminado. Pero lo atemorizante, lo increíble, fue el cúmulo de cuerpos amontonados unos sobre otros, o hundiéndose en el fondo del mar, que había dejado Ler.
-Les dije que iba a traicionarnos- reafirmó el dios de la muerte dándole la espalda al paisaje, dispuesto a regresar a sus aposentos - al final los ha ayudado eliminando a gran parte de sus enemigos, estoy seguro que ahora mismo está corriendo a avisarles.
Poseidón asintió, pensativo.
-Es una lástima que no vaya a encontrar a su motivo principal...- murmuró Plutón con una sonrisa satisfactoria antes de desaparecer."
Levantó las tablas que habían encima y colocando un pie sobre el extremo del mueble viejo y arruinado, trato de abrir la atorada puerta hasta que cedió, y pudo ver a una Ler recostada contra el fondo de la madera, temblando, con olor a orin y excremento, encogiéndose cada vez mas con las manos entrelazadas y atadas.
Shanks le indicó a lo lejos que no la sacara hasta que despareciera el cuerpo, para lo cual tardó por lo menos un minuto, luego se acercó a despertar a Luffy que había ido a recostarse nuevamente entre los pedazos de almohada y madera que el aún consideraba su cama. No se acercó a la niña. No quería verla en ese momento, en ese estado.
Benn comprendió la angustia de su Capitán y le prometió a la niña que todo estaría bien, que el iba a encargarse de las cuerdas que mantenían atadas sus extremidades e iba a deshacerse de la fea venda que cubría sus ojos. Lo haría, si, después
de alejar las manos que el pelirrojo había cercenado al segundo tipo que había aparecido mientras el luchaba con la mujer, tratando de llevarse a Ler a escondidas, pero Shanks había sido invulnerable, al menos lo suficiente para no dejar que se la llevarán, pero no tanto para impedir el trauma que el hombre había causado en ella, sometiendola con relativa violencia y facilidad.
-Vamos a salir de aquí - los ojos de ella se dirigieron a el, pero estaba seguro de que no le prestaba atención realmente, sin embargo, asintió- ¿Estas bien?
Ler contestó vomitando.
