Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?


ACTO I: INFANCIA (Purgatorio)

Escena 8: El principio de nuestro último fin.

El Capitán de los Piratas del Pelirrojo fruncio el ceño, preocupado. Llevaban 1 mes sin salir de la Isla por precaución, pero todo parecía tan tranquilo que era perturbador, incluyendo la indiferencia aparente del pequeño arcoíris acerca del tema. No hablaba de ello aunque todos en su momento intentaron ayudarla con el trauma, pero tal parecía que ella lo ignoraba, o al menos lo hacia frente a la tripulación, que no sabian que Ler un día simplemente despertó a Luffy y le pidió dormir con el porque tenía miedo, y Luffy, siendo quien era, la llamó llorona, miedosa y niñita, pero prometió protegerla, rodó hacia el rincón y la apresuró para que entrara.

Dormían juntos casi toda la semana, y despertaban juntos si es que Luffy no la pateaba durante la noche fuera de la cama. Se quitaban la cobija el uno al otro, peleaban por la almohada y muchas veces estaban tentados de ahogar al otro mientras dormía, pero extrañamente no podían desprenderse del otro, ni rechazarse. Estar juntos se sentía correcto.

Se levantaban somnolientos y malhumorados , pero sabiendo que en la noche estando completamente solos y alejados de todo, aun se tenían a ellos mismos. Ler buscaba la pequeña mano ajena cuando el pánico la invadía y Luffy, como el pequeño hombre de la casa, la apretaba para hacerle saber que estaba allí sin quejarse de su piel helada.

La tripulación tambien se dio el tiempo para reparar la casa de Luffy, crear estrategias para defender el lugar o planear escapes posibles, pero no pasaba nada y eso era aún peor que tener que actuar. La expectación lo estaba matando junto con las ganas de salir al mar, pero no podía hacerlo, no podía confiar en la carta que el ancla había recibido una semana después de parte de su abuelo, pero que no se dirigía específicamente al niño porque Luffy no sabia ni leer.

"Yo me encargaré de todo. Pueden dormir tranquilos, nadie más ira a buscarlos. Es una promesa".

Y una mierda


Ler se alejó un poco del rostro de Luffy. Inclinando su cabeza hacia un lado y entrecerrando sus ojos un poco -hasta casi cerrarlos- le sonrió para apaciguar el berrinche de su amigo. El la miró expectante, tratando de imitar el gesto mientras contenía las lágrimas.

El era un hombre.

Shanks a su lado, bufó.

-No se ve tan ...- sus palabras se agotaron dentro de su garganta por lo que comenzó a mover las manos en un gesto de desesperación al no saber que decir-tan ... ¡Eres un imbé-cil! - gritó finalmente la niña, cansada, alejándose en dirección a Lucky Roo para quejarse de la absurda estupidez del niño.

Ciertamente ninguno de los piratas del pelirrojo esperaban que, al embarcarse en una nueva aventura hacia el mar más tranquilo, el más débil, un paraíso para cualquiera, se encontrasen con un tremendo desastre del que no tenían idea de cómo deshacerce con facilidad porque tenían nombre -nadie sabía su apellido-, unos ojos grandes y maravillosos, sonrisa encantadora y unos brazos muy fuertes, solo para anclar en un puerto donde otro problema se les adhirió, manifestándose en sus días como un parloteo e insistencia frecuente acerca de lo valioso que podría ser en el mar.

Luffyy Ler no estaban en sus planes.

No, definitivamente no lo estaban. Pero quien fuese el gracioso que logró poner a ambos chiquillos en el camino de la famosa tripulación, había logrado tocar una fibra sensible en cada uno de ellos. Quien dijese lo contrario solo necesita ver a su alrededor para darse cuenta de la necesidad absurda de algunos por ver al par de chiquillos revoltosos cerca, utilizar un calendario para determinar el tiempo -que ya era mucho- que habían permanecido anclados allí, utlizando a una pequeña y pacífica Villa como base.

Partieron, si, ellos se fueron lejos de Villa Foosha en reiteradas ocasiones, pero siempre volvían. Y siempre había alguien esperándolos en el puerto.

¿Quién no amaba sentirse querido, extrañado? ¿Quién no amaba sentirse en casa? Así les hacían sentir a esos niños. Y los niños, se sentían protegidos, queridos y vivos a su lado.

Sin embargo, incluso su capitán, que podría tener una devoción y respeto especial por Luffy y un cariño puro y sincero hacia Ler, sabía que todo iba a terminar y era mejor no hacerse ilusiones. No importaban todas esas veces en las que Ler llorase en los brazos del pelirrojo o de Benn, que se levante al alba todas las mañanas para limpiar la cubierta hasta ver su reflejo en la madera, o escabullese nuevamente al barco para dormir con sus héroes . No, ni siquiera valía que el niño insistiera en partir con ellos, en reiteradas ocasiones se escondiese en un barril de sake -aunque siempre resultara atrapado- o qué se hubiese encajado un cuchillo debajo de su ojo para demostrar lo valiente que era, como ese día, había hecho.

-No me dolió- repitió Luffy, con las lagrimas contenidas para no demostrar que por dentro estaba gritando como loco ante el escozor de la herida debajo de la pequeña curita que le había puesto Ler.

-Si, claro- se burló Shanks, quien escondió sus sentimientos también, pues tras aquella risa burlona que le dio al niño, la preocupación y ansiedad por las locuras que hacía no le dejaban tranquilo- Eres un mentiroso, no vuelvas a hacer cosas como esas.

¿Qué sería lo siguiente? ¿Robarse un barco y tratar de derrotar al Rey marino que custodiaba el puerto de la aldea? No dudaba en que el pequeño tuviese agallas, pero tenía razón, la gran parte de ellas se debían a que era tremendamente estúpido.

Lo cierto es que la seguridad de ambos infantes lo tenía de los nervios y el saber que el abuelo de Luffy podría aparecer por allí en cualquier instante no le sentaba nada bien El sabía que tenían que irse, pronto.

Decepcionado, apoyo el mentón en una de sus manos mientras terminaba de comer.

-¡No tengo miedo de hacerme daño! - refuto Luffy, levantando sus brazos para llamar la atención del hombre, que ahora estaba dirigida a su pequeño océano tormentoso que se desahogaba con el vice-capitán al verse ignorada por Lucky Roo- llevame en tu próximo viaje, ¡Quiero ser pirata! - insistió.

-Si te lo llevas el, a mi tam-bien- gritó la niña a lo lejos. El juntó sus cejas y devolvió su vista al mocoso persistente.

-¿Tú? ¿Un pirata? - Se echó a reír otra vez, colocando su cuerpo completamente en dirección al niño- ¿Sabes porque te llamamos ancla? -Todos contuvieron la risa, Luffy le miro expectante.-¡Porque lo único que haces en el agua es hundirte! - dijo carcajeandose sonoramente, siendo acompañado por toda la tripulación - ¿De que sirve un pirata que no puede nadar?

-No es necesario que se sepa nadar si no me caigo por la borda- respondió el menor cruzandose de brazos - No soy tan torpe como Ler para caerme en todos lados- se excuso, ganándose miradas de odio de su amiga que juró jamás volverá a curarlo o acompañarlo en alguna estupidez- y soy fuerte, muy fuerte, he estado practicando mucho.

-¿Si? - intervino esta vez la chiquilla acercándose nuevamente, poniendo las manos en su cintura- porque yo solo te veo tragar y correr por todos lados.

- Si, cada vez soy más veloz - aclaró el niño volteandose hacia ella, hinchando el pecho para no verso reducido y más fuerte- ¡mis puños son como una pistola!

-Ler golpea más fuerte que tu- murmuró por lo bajo Yassop, evitando meterse en la pelea infantil, pero reflexionado acerca de la ridícula fuerza que tenía la niña.

-¿Una pistola? - el pelirrojo le miro compasivo - eso es tan ...

-Comprendalo, Capitán, la vida de mar es tan maravillosa ...- comenzó uno de los tripulantes, mientras se arrimaba a otros para comenzar a bailar graciosamente, cantando desafiantemente una canción que los niños habían escuchado muchas veces con anterioridad.

-El sake de binks llevar ...- tarareo Ler mientras se acercaba a bailar con los hombres que le abrieron un espacio y la recibieron alegremente, como solían hacer desde que navegaban juntos.

-Las olas, la brisa marina, todas las aventuras y tesoros que se encuentran en el mar-otro, ignorando las advertencias del capitán de guardar silencio.

-Calmese, Capitán- recomendó Lucky Roo alegremente- los piratas siempre tienen buenos momentos. ¡Disfrute de este momento!

-¡Lo mejor de los piratas es su libertad! - grito otro de los tripulantes concluyendo con la fiestecilla que habían montado.

-Dejen de meter ideas tontas en la mente de Anchor- advirtió Shanks, esta vez alzando un poco más la voz, pero sin sonar alterado- y de zambullir al arcoíris, va a terminar vomitando.

-No sea aguafiestas, Capitán, podemos llevarlos aunque sea en un viaje- exigieron los demás, iluminando la mirada de Luffy, provocándole un salto de alegría al ver el asentimiento de cabeza del hombre con una sonrisa.

-Claro- Luffy dio un grito de alegría, sintiendo como toda su vida se completaba. Ler se cubrió la boca, mareada, pero también miro agradecida a los muchachos que la meneaban de un lado a otro- ellos tomarán el lugar de alguno de ustedes.

Rápidamente la pequeña fue dejada en el suelo, Luffy ignorado y el baile retomado en una dirección contraria a ellos, dejando claro que aquel sueño no iba a ser cumplido. El niño resoplo y miró molesto a Shanks.

-Eres muy pequeño - no dijo nada acerca de la niña, ella era más prudente a la hora de instir- no sobrevivirias en el mar.

-Claro que puedo, ya no soy un niño- rugió en respuesta el menor, cruzandose de brazos.

-Tranquilo Anchor, toma un poco de leche- en señal de paz, el pelirrojo le extendió un vaso con el líquido blanco que su pequeño interlocutor aceptó con gusto. El se echó a reír como si no hubiera mañana- ¿Ves? ¡Sigues siendo un niño! Ningún verdadero pirata tomaría leche.

- ¡Eres un maldito! ¡Deja de engañarme con tus trucos! -Gritó frustado el moreno, sin soltar su pequeño vaso, pero tratando de demostrar firmemente su hombría.

-Shahahahahahahahahaha- continuó riendo Shanks junto con toda la tripulación.

Luffy se alejó, furioso, mientras tomaba de su bebida sin importar las burlas contantes del pelirrojo, que ya le estaban cansando. Benn se cruzó en su camino, y tranquilamente le explicó, tratando de hacer comprender al pequeño lo que pasaba:

-El solo quiere lo mejor para todos, Luffy, comprende, carga con la vida de todos sus tripulantes, no es un peso fácil de llevar.

El humo del cigarrillo del vice-capitán se disipo al igual que el rencor en el corazón del niño, que no toma esa clase de cosas con seriedad. Por lo que se sentado a los pies del hombre, se dedicó a escuchar historias que nunca le aburrieron y le permitieron seguir soñando.

-No de-bería ser tan rudo- sugirió Ler a Shanks mientras se acercaba para tomarle de las manos, buscando la tibieza de las mismas contrapuestas con las suyas heladas. Sentir aquello la ayudó a tranquilizarse, como si la angustia en su pecho por la posibilidad de perderle no existiese - el solo quiere ...

-¿Él o tú, arcoíris? - dijo cerrando sus manos alrededor de las otras mucho más pequeñas, que fácilmente se vieron escondidas por las de el. El hombre amaba coquetear con la niña, no era nada perverso o con segundas intenciones, solo le alegraba verla tan viva, con las mejillas sonrojadas y la confianza suficiente para no tartamudear o alejarse al estar con el, la cual tardo un buen tiempo en volver a ganar, aunque eso no evitaba que se sintiese culpable al verla tan ida, tan triste y muerta a veces- ¿Buscas que me vaya con el o que me quede contigo?

Ella se atasco con sus propias palabras y se sonrojo furiosamente. Ignoró el hormigeo extraño en su estómago y el calor extendiéndose por toda su piel hasta sus orejas para poder contestar sin que su voz se quebrase por los nervios al salir: - Que perma-nezca con nosotros, aquí o en el mar.

Siempre tan elocuente, pensó el. Asi, se acercó aún más , sonriendo y tomandole entre sus brazos, como desde hacía unos meses solía hacer al verla angustiada o triste, hiperventilada o enojada. El sabía que Ler estaba sola y perdida, pero que en sus brazos, podía hacerla sentir como en casa.

-Algún día, arcoíris- susurró, inclinandose para dejarla nuevamente en el suelo, dirigiendo luego su vista hacia la camarera que recién salía del almacén con un balde de sake. Ler infló los cachetes, molesta- no estés celosa- la reprendió divertido el hombre, sin preocuparse mucho en que la niña realmente estaba prendada de el.

Y que el, en el futuro, lo estaría de ella.

-¿Quieren comer algo?- preguntó dulcemente Makino. Ciertamente, nadie podía odiarla. Ler negó con la cabeza.

-Sírvele un plato, por favor- pidió Shanks, indicando con un gesto que el pagaría después.

Desde hacía mucho se hacía cargo de los gastos de la niña, y cuando partía le pedía a Makino encargarse de su alimentación, la dejaba en el hogar de Luffy y cuando volvía, cubría sus necesidades, que no eran muchas realmente.

- ¡Yo, yo también! - se acercó el niño gritando- anotalo en la cuenta del tesoro.

-¿Cuenta del tesoro?- el entrometido capitán volvía al ataque- no intentes estafar a la dama, yo me encargaré...

-No es necesario- aclaró el pequeño- cuando sea pirata encontraré un gran tesoro y volveré a pagar todo lo que le debo a Makino.

-Lo se, Luffy, tu volverás con tu tesoro a por mí - respondio la mujer acariciando suavemente la cabeza del niño antes de comenzar a servir las bebidas y dejar los platos de ambos infantes en su lugar.

Mientras todos comían un poco más tranquilos, las puertas fueron abiertas abruptamente. Shanks miró por sobre su hombro a Benn y ambos asintieron , restandole importancia a los hombres que acababan de entrar al lugar. Ambos estaban más alertas desde lo ocurrido con los Cipher Pol. Pero no había nada de que preocuparse esta vez solo eran bandidos de montaña.

De hecho, se presentaron como tal.

- Es la primera vez que veo a unos piratas, pero dan lástima - expresó con asco el más alto, sonriendo perversamente- somos bandidos de montaña- repitió. Shanks empujó un poco el banco de Ler, con un toque de diversión...Y precaución -sin embargo no venimos a robar. Camarera- llamó la voz gruesa del que parecía el líder. Una palida y nerviosa Makino se acercó a la barra nuevamente y trató de sonreír - sirvanos diez barriles de sake.

La pelíverde contuvo el aliento un instante antes de responder: -Lo sentimos, no tenemos más sake, señor ...

El hombre cerró su puño, para luego estrellarlo en la superficie de la mesa. Luffy y Ler retrocedieron un poco, Shanks no se inmutó en ningún momento y siguió comiendo.

- ¿Ah no? - girando sobre sus pies, viendo a su alrededor y habló - yo veo a todos estos piratas bebiendo.

-Es jugo de fruta- aclaró riendo el Capitán.

-Ya serví lo último que nos quedaba- intento excusarse la joven dueña del bar a quien cada vez le costaba más respirar. El bandido la miró y ella retrocedió unos pasos, asustada.

-Me siento un poco culpable por haber acabado todo el licor ...- intervino Shanks ante la palpable ansiedad de la camarera- tome, aquí hay una botella- ofreció - y no la he abierto todavía.

Antes de que todos pudiesen parpadear, un mojado Shanks sonrió tras su sombrero, sin preocuparse apenas en que bandido hubiese roto la botella en su cabeza. El bar quedó en silencio.

-Soy un hombre buscado, ofrecen 8,000 berries por mi, así que te recomiendo que te vayas pronto de este lugar, así no tendré que volver a verte-amenazó el tipo mientras sus compañeros reían.

Shanks por su parte se incló a recoger los pedazos de vidrio que quedaron esparcidos por el suelo: -Vaya, que desastre. Lo siento mucho, Makino, ¿Podrías alcanzarme un pañuelo para limpiar?

La mencionada movió sus manos apresuradamente- No se preocupe, yo me encar ...

El sonido estrepitoso de la espada destruyendo todos los objetos sobre la barra sobresalto a la pobre mujer, que poco le faltaba para llorar. Todo el desastre fue a caer sobre Shanks, quien se mantuvo en el mismo lugar, cubriendo su rostro con su sombrero.

-Veo que te gusta eso de la limpieza ... Así te mantendras ocupado un buen rato, pirata- escupió el bandido alejándose junto a su grupo, estrellando fuertemente las puertas del lugar hasta derribarlas.

Benn hizo cálculos, estarían reparadas en menos de un día.

-Shan ..- Luffy intentó hablar, atemorizado, con el corazón apunto de salirsele del pecho.

Pero la risa estrepitosa de toda la tripulación le interrumpió, confundióndolo, al igual que las únicas féminas del recinto, mientras que el alcalde se acercó a un auxiliar al capitán.

-¡No es gracioso, le hizo ver como un debilucho! ¿¡Porque no peleó !? ¿Acaso no es un pirata?- saltó el pequeño nuevamente, indignado, mirando del capitán a su tripulación sin poder creerse lo que estaba pasando- reírse de esto...¡No es de hombres!

-Entiendo que es un poco molesto, pero sólo derramaron sake, Luffy, no es para tanto- trato de apaciguar la furia del niño, que sólo apretó sus puños y se volvió a sentar en su lugar.

-No importa- murmuró molesto. El capitán había excedido la poca paciencia del niño en reiteradas ocasiones.

-Déjalo así- pidió el pelirrojo, negándose a que la camarera le limpiase, pues, debía hacer que dejara de temblar primero.

No había pasado ni un minuto cuando se escuchó un forcejeo sobre el , que le obligó a sonreír mientras seguía limpiando. Era común ver a ambos niños peleando, así que no se preocupo mucho.

-¡No!- la voz de Ler y un empujón fuerte llamó la atención de los adultos.

-Cállate-respondió Luffy, mientras la niña intentaba quitarle algo que el se negaba a soltar y aferraba con sus dientes.

-¿Acaso no tienes fondo, anchor?- pregunto riendo Lucky Roo.

-¿Que comes? - preguntó curioso el capitán, dirigiendo su atención también a los niños. Entrecerro los ojos un segundo antes de saltar hacia el moreno y menearlo con violencia , la pequeña y Makino se vieron disparadas hacia el suelo- ¿QUE MIERDA COMISTE, LUFFY?

-GSLDHSLEOSKS- balbuceo el niño tragando la extraña fruta de horrible sabor- SUELTAME MALDITO.

-No utilices malas expresiones, Lu...-Makino reprendió al niño.

La tripulación les rodeó preocupados, Ler chillo asustada.

-ESCUPE ESA MALDITA COSA, ¡YA!

-¡QUE ME SUELTES MALDITO CAPITÁN!- Luffy se sacudió alejándose rápidamente de Shanks, quien le tomo de la mano mientras el intentaba escapar. Con seguridad siguió caminando, hasta que noto que la longitud de su brazo era anormal y que su mano seguía siendo sostenida por el hombre- oh, ¿Qué tan malo es?

Esta vez, todos gritaron pero nadie lo reprendió.

-¡No podrás volver a nadar, nunca! ¡Seras una maldita ancla en el mar!


-Definitivamente comió la gomu gomu- concluyó Benn, encendiendo nuevamente un cigarrillo.

-Pero...No es tan malo, ¿Verdad?- preguntó el niño asustado.

-Es una fruta del diablo, Lu- explicó Ler, extendiendo su dedo como si de una obviedad se tratase, ya que ella conocía mucho acerca del tema por los libros que solía leer en su antiguo "hogar"- tienen un demonio adentro que te da ciertas habilidades, en este caso es...

-¿Demonios?- murmuró el nuevo usuario.

-Sólo uno, idiota, no pueden ha-bitar dos en un mismo cuerpo- continuó ella parloteando- excepto en el caso de...- juntó sus cejas concentrada, recordaba haber leído más, pero en aquel momento, el cajón en donde guardaba su conocimiento parecía vacío- olvidalo.

-¿Puedo vomitarla? -Shanks estiró sus manos, con las ganas fervientes de ahorcar al mocoso, pero Yassop se lo impidió. Eran piratas, no homicidas.

-Vamos Capitán, no es tan malo...- la sonrisa de Makino trataba de reconfortar al pálido, decepcionado y molesto hombre.

-Era nuestro tesoro, esa fruta fue...-dirigió su mirada al niño y negó, era mejor que el no supiese algunas cosas- no importa, no hay nada que podamos hacer ahora.

Ler se mantuvo en silencio, apreciando el desastre que habían montado hace un rato los bandidos, dudando si era cierta la pregunta que se venía haciendo desde el día en que escapó de la Tierra Santa con esclavos a quienes recordaba claramente sin excepción, más aún , a la hermosa adolescente de ojos azules que la había hipnotizado por la profundidad y frialdad de su mirada. Ella había dicho que Ler era una usuaria, debido al pánico e inutilidad que presentaban las hermanas ante la presencia del agua, dedujo que ellas también, ¿Pero cómo estaba segura?

¿Se enojaria Shanks también con ella? Mejor no arriesgarse a saberlo. No manifestaba habilidades como las que sabía, poseían los usuarios, pero aquella noche junto a las esclavas sexuales tuvo un leve control sobre el agua , y si, era un martillo en el mar y otros lugares que contuviesen una gran cantidad del líquido, pero tampoco se había hundido al salvarlas. Inconscientemente había llegado hasta ellas, pero no recordaba haber sentido algún peso o impedimento mientras nadaba.

¡Ni siquiera se acordaba de haber nadado!

-¿Tu sabes nadar, Ler? -preguntó un Luffy más relajado alejándose de la mirada quisquillosa del capitán, que estaba seguro de que si dejaba a la niña o alguno de sus tripulantes solos con el, se los comería también. Y no, no era rencoroso.

-Sabe hundirse nada más- se burló Benn, mientras la niña lo empujaba con suavidad según ella, pero el hombre retrocedió unos pasos. A todos les seguía sorprendiendo la extraña fuerza que tenía, así que cuando comenzó a golpearlos en modo de broma, entendieron porque Luffy tardó semanas en sanarse, porque el capitán no había logrado quitarle la espada el día en que enloqueció y porque cuando intentaron secuestrarla tardaron lo suficiente para no lograrlo.

Todos rieron y ella rodó los ojos alejándose en busca de tranquilidad, murmurando lo inmaduros que eran todos a su alrededor.

-A veces pienso que esa niña no es una niña- comentó Yassop, apoyándose en el hombro de Shanks, quien se rascó la barbilla pensativo también - es demasiado ...- aburrida, sugirió Luffy- para su edad.

¿Que sabe ella que nosotros no? Meditaron internamente los miembros de la tripulación, ignorando que Luffy también lo sabía.

Y en un instante, ninguno de los tormentos de aquellos piratas estaban frente a ellos.

Makino dijo que Ler había ido a la biblioteca por unos libros y Luffy había ido a por Higuma.

Bien habían cuatro cosas que ellos sabían: Primero, no había ninguna maldita biblioteca en Villa Foosha, segundo, Higuma era el bandido que les había atacado hoy, tercero Luffy era el más imprudente de los dos y cuarto ...

-¡LOS BANDIDOS TIENEN UN LUFFY!

... Ler estaría bien.