Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto I: Infancia (Purgatorio)
Escena 10: El Vicealmirante -Abuelo-
Ler conoció a Monkey D. Garp dos semanas después de la partida de los Piratas del Pelirrojo. Aquella noche no era distinta a otras, pues ambos niños se habían pasado el día corriendo de un lado a otro, persiguiendose entre sí, comiendo en el bar de Makino, suspirando a las orillas del muelle y tratando de derribar los dientes del otro de forma amistosa -o eso decían cuando alguien los separada al encontrarlos llenos de polvo, heridas, mordidas y gritandose insultos- para finalmente echarse a reír. Por ello, al final de cada jornada diaria, ambos quedaban exhaustos, principalmente Luffy, quién tenía un contrato con su amiga-compañera de juegos, que aceptaba cualquier proposición estúpida de su parte a cambio de sentarse a estudiar con ella al menos un rato.
Luffy odiaba estudiar y odiaba aún más a la tonta de Ler tratando de hacerle quedar como tonto. "La mente debe cultivarse siempre" solía decirle cuando el niño hacia berrinches por lo aburrido y complicado que era entender quién había dicho que o cuántas vacas quedaban si el campesino se las vendía a su vecino. El no entendía esas cosas y tampoco le interesaban.
Todos sus días desde la partida del Capitán eran iguales, aventuras emocionantes para ambos, pero que dejaban el vacío y la añoranza por la presencia de la tripulación de quienes tanto se habían encariñado. El bar ya no rebosaba de alegría como cuanto todos se dedicaban a cantar juntos, tampoco las calles cerca del muelle se miraban tan vivas como cuando los piratas pasaban por allí sus tardes contando historias vividas en el mar.
Se estaban acostumbrando a no volverlos a ver a su propio ritmo, claro, pero por lo pronto, ambos infantes sentían que todo ya no era tan malo. Luffy habría preferido un compañero de juegos más valiente y fuerte que aquella niña debilucha y aburrida con complejo de abuelita y que tenía demasiados delirios y Ler habría preferido a alguien respetuoso e intelectual más que a ese niño malcriado y tonto, pero ambos solo se tenían entre sí en aquel momento y para ellos era suficiente.
Hasta que Garp volvió.
- ¿El vicealmirante tenía alguna noción de su presencia en aquel lugar?- preguntó esta vez la única mujer entre los jueces, acercando su cuerpo hacia el podio, unos cuantos metros por encima de las gradas donde los demás sólo observaban como se llevaba a cabo el juicio.
-Yo nunca escapé realmente del dominio del Gobierno Mundial- aclaré mirando al viejo canoso que me sonreía, una sonrisa que seguía siendo la misma a pesar de los años- cuando se enteraron de que el Ex-emperador Shanks me había llevado hasta una pequeña isla en el East Blue, le ordenaron al vicealmirante, de forma inmediata, que se encargara de aquella situación.
-¿Entonces porqué el no intervino en todo el tiempo en que usted estuvo bajo la tutela del Capitán pirata?- continuó la fémina de ojos críticos, arrastrando consigo una serie de miradas en dirección al abuelo, que se mantenía firme y orgulloso detrás de la parte límite donde permanecían los testigos- que fue cerca de un año, he de decir.
Yo le había hecho la misma pregunta a mi mentor un tiempo atrás.
-Supongo que tenía cierta debilidad por los niños que son condenados desde su nacimiento por delitos que cometieron sus padres...El fue un verdadero marine que siempre defendió la causa justa y decidió que no era justo perseguir a una niña que merecía vivir un poco más hasta cometer sus propios pecados por los que fuese culpable y a quien el pudiese juzgar entonces- conocer al pelirrojo podría contarse como uno de ellos.
A los cuatro nos había costado apreciar con madurez la magnitud de los sacrificios y el esfuerzo que había hecho Garp para mantenernos con vida y aunque erróneamente luchamos contra el al percibirlo como un traidor a nuestra híbrida familia, el nos había amado y protegido de nuestro injusto y fatídico destino. Un destino que tuvimos desde nuestro nacimiento y que de no haber sido por el, no nos habría permitido llegar más lejos que un primer llanto en una horrible tormenta.
Shanks nos enseño acerca de los sueños y la voluntad que mantenía vivos a los hombres. Garp, de una u otra forma, nos mostraría la lealtad, la fuerza y la naturaleza de los lazos que los unían. Y que no siempre los más grandes y eternos eran los de sangre.
Ler estaba sentada sobre la taza del baño meditando la importancia de la higiene bucal de Luffy, que luchaba a muerte cuando ello lo forzaba a hacerlo cada vez después de una comida, cuando la puerta se abrió repentinamente y la luz la cegó unos instantes.
-Dios, ¿Eres tú?- preguntó atontada viendo a la gran figura apenas distinguible por el brillo intenso que le daba en la cara y no le permitía ver el rostro del sujeto. Parpadeo repetidamente hasta que poco a poco fue acostumbrándose a la vista frente a sus ojos. Le tomó unos segundos más el procesar la información que sus ojos habían captado en aquel momento. Aquel definitivamente no era Luffy.
Cuando finalmente llegó a una conclusión, se subió los pantalones de dormir lentamente y gritó tan fuerte que podrían haberla escuchado en todo el mar. Luego se desmayó.
-¿Sucede algo, Capitán?- preguntó Lucky Roo moviéndose con rapidez hacia el pelirrojo al ver que este se asomaba por el costado del barco de forma brusca, como si buscase algo en el mar. O más allá de el. - ¿Capitán?
El hombre sacudió sus cabellos un momento antes de sonreír nuevamente de forma leve, aún sentía algo extraño que le preocupaba, pero no sabía explicar a ciencia cierta de que se trataba. -Estoy bien, no te preocupes, solo me pareció haber escuchado algo.
Los demás le miraron extrañados pero no dijeron nada.
"Es la nostalgia" pensaron, pues su cuerpo estaba enteramente dirigido hacia donde, una distancia casi abismal, los separaba ya de Villa Foosha.
Luffy se levantó unos segundos después con la intención de golpear a la niña por haberlo despertado una vez más con sus pesadillas y cosas raras de una chica rara como ella -o como todas-, hasta encontrarse con la figura imponente parada en el marco de la puerta. Su vista curiosa enfocó primero al rostro de su abuelo con una sonrisa maligna que no dejaba entrever nada bueno para el futuro de sus huesos, haciéndole temblar instantáneamente, pero que no se comparó en nada cuando finalmente se dió cuenta del cuerpo tirado a los pies del hombre, un metro adelante, dentro del baño.
El sudor frío comenzó a recorrer por todo su cuerpo, sus bellos se erizaron y sus miedos se concretaron en un gritó tan fuerte como el de Ler, para terminar corriendo por su vida. Solo unos cuantos centímetros fueron suficientes para que el vicealmirante lo tomara de la pierna y lo detuviera de su carrera.
-WAAAAAAAAAA- gritó el niño una vez más.
-En serio, Capitán, ¿Sucede algo?- intervino esta vez Yassop, cuando Shanks derramó su botella de sake sobre la mesa en donde tenían sus cartas y apuestas al levantarse abruptamente de la misma y salir corriendo nuevamente hacia el mismo lugar que lo había hecho con anterioridad.
Se había sentado a jugar para relajarse, pero ahora tenía esa sensación otra vez que no le permitía concentrarse. Estaba a punto de saltar al mar cuando Benn le tomó del cuello. -Comportate, maldito idiota, tienes a todos con los pelos de punta.
Shanks miró a sus tripulantes y como estos le devolvían la mirada de una forma insegura y temerosa, como si temiesen porque su loco capitán hubiese terminado de perder la cabeza.
-Lo siento, todo está bien, es solo...Ahhh mi brazo, es el dolor, uh- dijo inseguro, rascando su nuca aparentando ignorancia de lo extraña que era la situación.
Benn suspiró y lo arrastró hacia la enfermería. Shanks decidió que debía dejar de mirar en aquella dirección, pues, si se concentraba con ímpetu, estaba seguro de que podía encontrar lo que buscaba, y estaba aun más seguro de no querer hacerlo más.
En Foosha, todos sabían de la llegada del vicealmirante, por lo que a nadie le pareció extraña la cantidad de gritos, improperios y golpes que se escuchaban por todo el lugar provenientes de la pequeña cabaña en la colina antes de iniciado el camino hasta el bosque y las montañas. Sabían que solo era Garp siendo cariñoso con su incorregible nieto.
-TE DIJE QUE TE MANTUVIESES ALEJADO DE LOS PIRATAS- gritó el hombre canoso lanzando a su nieto por los aires después de darle un golpe que de no haber sido por su reciente condición de goma, le habría roto la cabeza.- VOY A ENSEÑARTE A SER UN BUEN MARINE.
Luffy se estremeció y trató de correr nuevamente mientras le gritaba a su abuelo todas las cosas que odiaba de su visita, hasta que en medio de la pelea visualizo al pequeño cuerpo de Ler moviéndose discretamente hacia la salida de la casa. El abrió la boca molesto y comenzó a patalear mientras su abuelo aún lo utilizaba como saco de boxeo: -VUELVE AQUÍ, IDIOTA. NO ME DEJES SOLO.
La niña volvió su cabeza de una forma antinatural hacia su amigo -ahora acérrimo enemigo- mientras contenía las ganas de llorar al verse descubierta por aquel hombre imponente que inmediatamente había devuelto su atención hacia ella. Aunque creyó que aquel era su fin - eso después de haber pasado inumerables situaciones límite en apenas unos pocos meses, considerándose a sí misma una superviviente de alto nivel - , el se compadeció rápidamente, soltando al chiquillo que cayó con un golpe sonoro en el suelo, y acercándose a ella.
Ler apretó sus puños a cada costado de su silueta, tratando de pensar en como podría solucionar aquella situación que le parecía demasiado para su recién recuperado cerebro. Apenas y podía procesar quienes eran los presentes, pues, el miedo le había quitado el sueño, pero no le permitía pensar.
Retrocedió unos pasos al ver como el hombre se acercaba hacia ella con lentitud, como si temiese a que fuese a desmayarse nuevamente en cualquier momento, cosa que le pareció curioso a la niña. Arrugó la nariz y lo siguió con sus grandes ojos oscuros y especiales, hasta tenerle en frente. Había visto muchos uniformados cómo aquel hombre a lo largo de su corta vida, pero ninguno tenía ese imán de carisma, fuerza y sinceridad como el que desprendía Luffy también.
-¿No vas a presentarte, Ler?- Luffy gimoteo en el suelo atontado por el golpe, ambos alcanzaron a entender que el pequeño parecía estar inconforme con el trato que les estaba dando. La mencionada por otro lado se asustó aún más porque el desconocido supiese su nombre. Habían vuelto por ella, pensó. Y esta vez no había rastro de un Capitán pelirrojo para salvarla.
-No voy a hacerte daño, soy...- la voz gruesa y fuerte de Garp fue interrumpida nuevamente por un indignado Luffy que se había acercado a una Ler asustada para tomarla de la mano y empujarla hacia el mayor.
-Abuelo, ¿Porqué no la golpeas a ella como a mí? ¡No es justo!- Garp rodó los ojos maldiciendo a los antepasados del pequeño y disculpándose por que eran suyos también.
-¿Abu-elo?- preguntó la niña finalmente, dejando escapar todo el aire que hasta el momento, no se había dado cuenta que estaba reteniendo en sus pulmones, que no tardarían en explotar de seguir a ese paso. - ¿Es tu abue-lo?
-Acabo de decirlo, Ler. - resopló Luffy- vaya que eres tonta.
Ambos miraron al infante entrecerrando los ojos, pero decidieron ignorarlo.
-Monkey D. Garp- se presentó extendiéndole la mano, que temerosamente aceptó. Fue solo un instante en el que ella pudo dilucidar una expresión triste y melancólica que se extendió por todo su rostro y le llegó al corazón de niña que le hacía querer rápidamente con sentimientos puros a aquellos que le inspiraban saltos dentro de sí, pero ese rostro cambiaría a una velocidad fugaz- y voy a enseñarte modales... Cómo el presentarte correctamente ante los mayores- explicó apretando fuertemente la pequeña mano que sostenía entre la suya, hasta que Ler abrió tanto los ojos que parecían salirsele de su lugar y su brazo, al igual que su rostro, se tornó azul.- Y a ti te enseñaré a SALUDAR CORRECTAMENTE A TU ABUELO- concluyó sonriendo mientras que con su otra mano alzaba a Luffy.
Nadie supo de los niños por al menos una semana desde aquella noche en que los gritos fueron la música que los acompañó al dormir.
-Estoy harto- dijo Luffy cruzandose de brazos y tratando de mantenerse firme mientras veía como todo el paisaje a su alrededor cambiaba a cada instante. El niño aún era muy tonto, así que le costaba entender porque él era el más afectado, porque tenía más golpes, heridas y estaba más sucio. Mientras, seguía intentando aferrarse estratégicamente a todo aquello que percibía como sólido y firme.
-Bahhh- bufó Ler aburrida, cruzándose de brazos también, pero dejando que la fuerza atrayente hiciera su camino sin oposición alguna, por lo que su recorrido estaba siendo más llevadero que el de Luffy.
Vió la nube de polvo, tierra y césped que se levantaba a su paso y reflexionó que podía ser peor, podrían haberla dejado en la casa del niño en el más grande de los olvidos , pero no lo hicieron. Aquel hombre gigante era tan justo como decía ser y por ende había tratado a la niña igual que a su nieto. La diferencia de sus situaciones era que Ler solía actuar de forma mas prudente y sensata, cosa que solía aplacar la furia del vicealmirante. Luffy por el contrario, era un imprudente sin remedio, cosa que la acrecentaba, como en aquel momento.
Enredando sus brazos en una rama cercana, el niño intentó detener el recorrido infernal que estaban realizando solo para estirarse poco a poco con cada paso que su abuelo daba. Al perder la fuerza de infante que le caracterizaba, se soltó de forma inmediata y chocó con la espalda del mayor, quién reaccionó lanzandolo por los aires molesto.
Ler se encogió de hombros esperando pacientemente a que ambos se calmaran y reiniciaran su recorrido.
-¿Porqué el ex-vicealmirante Monkey D. Garp no la capturó de forma inmediata y la llevó de regreso a la Tierra Santa?- la jueza retomó la seriedad de la causa que se había esfumado momentos atrás y retomó el hilo del interrogatorio. Rodé los ojos casi como una costumbre. "Deja de hacer eso o van a quedarse de esa forma, niña" solía decirme el abuelo. Sonreí.
-Señorita...- presionó la mujer.
Esta vez la miré a los ojos de la misma forma en que ella lo hacía. Era extraño tener la vista tan clara otra vez: -Me remito a las declaraciones hechas en la sesión cuarta del juicio del ex-vicealmirante.
Ella alzó una ceja sosteniendo mi mirada, pero finalmente decidió escribir algo en sus papeles y continuar de manera distinta: - El trato que hizo con el Gobierno Mundial para mantenerla bajo su tutela fue solamente para un año, ¿Cómo es que se prolongó este período a muchos más años?
- Se supone que iba a hacerse cargo de mi a cambio de influir sobre mis decisiones e inclinación hacia el Gobierno. Se trataba de crear una mentalidad fiel hacia él régimen aunque el mismo no lo fuese, pero creó las condiciones necesarias para darme más tiempo en el que fuese capaz de elegir por mi misma.
Garp me miró con una media sonrisa, una casi inexistente, transmitiendome los mismos sentimientos que cuando era niña, como cuando solo intentaba protegerme de todo, de todos. Incluso de mi misma. Tal vez su manera de educarnos no fue la mejor, tal vez fue demasiado extremista en ocasiones, pero yo solo podía estar infinitamente agradecida por lo que hizo por mi y por ellos. Por todos nosotros.
-No entiendo porque me gol-pea a mi tam-bien- refunfuño la niña lanzando con una patada corta hacia una piedra cercana a sus pies.
Garp se fijó en la cabeza baja de la mocosa y se inclinó a su altura, o al menos intentó estar cerca de ella para sacudir sus cabellos de forma amistosa y sonreírle como solo un D sabía hacer: - Porque tienes que aprender muchas cosas todavía.
-La vio-lencia no es educativa, se-ñor- contestó tomando la mano gigante y alejándola de su ya desordenado cabello, que ahora llegaba más abajo de sus hombros pero seguía considerándose un desastre.
-Si vuelves a tartamudear acompañaras a Luffy- señaló al chico que se encontraba atado con una cuerda de la rama de un árbol, soplando a los insectos que se posaban sobre el. Había sido castigado por gritar a viva voz que el odiaba la idea de ser un marine y en cambio, soñaba con ser un pirata.
La niña frunció el ceño e infló los cachetes con molestia y vergüenza: -No es algo que pueda con-tro-lar, señor.
-Ler no tiene la culpa de ser tonta, abuelo, ¡déjala en paz!- gritó Luffy esforzándose por deshacerse de los amarres que lo detenían, logrando únicamente que la cuerda comenzara a girar y el no pudiese detenerse. El vicealmirante se llevó las manos a la cara con frustración, luego se acercó al niño y le soltó un golpe que lo detuvo inmediatamente y le dejó viendo luces por un rato.
-No se trata de si puedes o no, es una orden, mocosa- zanjó el asunto sentándose en una roca al mismo tiempo que tomaba unas cuantas más pequeñas del suelo.
-Usted no es mi su-perior, y... yo no soy un solda-do, señor.
-Tu y Luffy están a mi cargo. Deben hacer lo que les digo para convertirse en grandes marines.
-No quiero ser un marine- respondieron ambos niños al mismo tiempo, aunque utilizaron distintos tonos de voz que solo lograron irritar al adulto.
-PUES LO SERÁN.
-USTED NO ES MI PA-DRE.
-QUIERO SER UN GRAN PIRATA COMO SHANKS SHISHISHI
-TE DIJE QUE TE ALEJARAS DEL MALDITO DE AKAGAMI.
-NO LE DIGA ASÍ AL CAPITÁN.
-ESTAS CASTIGADA, MOCOSA.
-KYAAAAAAAAA QUE ME DEJE EN PAZ...- gritó la niña mientras trataba de esquivar las rocas que Garp había empezado a lanzarle cuando las venas en su frente parecían estar a punto de explotar.
-VOY A ENTRENARLOS A AMBOS HASTA QUE PUEDAN ENFRENTARME Y HACER LO CONTRARIO.- uno de los proyectiles le dio de lleno en la cara a Ler, haciéndola caer al suelo- ¡Atenta!- con horror la única fémina del trío observó cómo los ataques no se detenían y ella apenas podía seguir esquivándolos- ¡Tú también , idiota!- le gritó a Luffy, comenzado a lanzar las rocas en su dirección también. El vicealmirante no estaba dispuesto a hacer distinciones o excepciones entre ninguno de los dos.
No importaba si era una niña, si no tenía su sangre, si apenas la conocía. Él había decidido hacerse cargo de ella para que de una u otra forma, tuviese oportunidad de vivir. Quizá aquellos entrenamientos que estaba recibiendo eran muy extremos, pero le ayudarían en un futuro en el cual el ya no pudiese intervenir por ellos.
Cuando el día terminaba y los tres se iban a dormir, los Monkey D. caían a una velocidad sorprendente, bastaba con que les dejara de hablar un instante y ellos desaparecían en el más allá de sus subconscientes. Ler, en cambio, aún sufría los estragos de las pesadillas y el miedo a cerrar los ojos, pero debía admitir que desde la partida de Shanks, aquellas noches en donde tenía que dormir con la espalda únicamente separada de la hierba y tierra por una fina tela, cuando el rocío nocturno le calaba los huesos y a veces la hacía temblar, cuando podía quedarse la noche entera admirando las estrellas en el cielo oscuro hasta que eran reemplazadas por la claridad de un nuevo amanecer, en esas noches, en aquellas cansadas y dolorosas noches, podía sonreír.
Miraba a un lado al abuelo y nieto dormir tan cercanos, haciéndola sentir como si el que estuviese allí fuese lo correcto. Y tal vez lo era, porque esas noches, de toda su vida...Siempre serían las más inocentes, siempre serían sus favoritas.
La pequeña niña que cayó de los cielos decidió darle su voto de confianza al marine cuando se enteró de la reputación que lo precedía. Preguntó por todas partes: Makino, el Alcalde, los pobladores, a Luffy -del que no obtuvo muy buena información- e incluso se sentó a hablar con él mismo. Supo entonces que era conocido como el "Héroe de la marina" y aunque su juicio joven aún era muy débil y subjetivo, le gustó lo que vió en el como defensor de la justicia, pues sentía provenir de el una fuerza moral de la que muchos otros soldados a los que había tratado anteriormente en su hogar carecían.
Fue así como Luffy la llamó traidora cuando Ler encontró en Garp una figura de autoridad en la que podía confiar, agregando el hecho de que a pesar de haberlo tenido "todo" anteriormente , ahora dependía casi en su totalidad de la caridad de las personas que se compadecian de la niña que llegó un día con una tripulación pirata y fue dejada por la misma en aquel lugar cuando se fueron. Por lo que cuando este comenzó a hacerse cargo de sus gastos, ella no se sentía tan mal, ya que de los dos niños que tenía bajo su tutela -o de los que tenía conocimiento al menos en ese momento-, ella era la que de lejos, mejor comportamiento demostraba.
Aunque eso no evitaba que tuviese sus arranques de rebeldía, como cuando el canoso se empeñaba en hablar mal de su aún adorado Capitán y ella salía a defenderlo a uñas y dientes, solo para acabar llena de chichones en su cabeza y sin derecho a cenar. Luffy ya se había acostumbrado , era un cabezota por naturaleza y llevaba estando a cargo de su abuelo desde que tenía memoria, ella no. Seguir aquel ritmo le era difícil, pero consideraba que un día podría adaptarse, incluso si ese día se encontraba muy lejano...
La picaron hormigas, mosquitos y hasta la mordió una serpiente, su amigo se enredó en un árbol tratando de huir del mismo destino. La levantó un águila y la llevó hasta su nido donde planeaba cosas desconocidas que quedaron como un misterio cuando el vicealmirante capturó al ave y la rescató -aunque fue apaleada después por "no evitar tener un cuerpo susceptible a ser raptado"-. Luffy y ella cayeron por el río tratando de recolectar escarabajos. Ambos se hundieron de forma inmediata y fueron encontrados por su mentor al pasar por unos rápidos, en donde Ler pudo aferrarse a una rama y el niño a la cintura de ella, antes de que la rama se rompiera y fuesen arrastrados hasta llegar casi a mar abierto. Los persiguió una manada de lobos hasta llegar a la cueva en donde cientos de murciélagos trataron de arrancarles las cabezas.
Garp usó monos para simulaciones de pelea en donde Luffy fue el único decidido a defenderse mientras que Ler solo lloraba pidiendo disculpas, dejándose golpear y jalonear del cabello.
-Dios, si estás allí, si me estás escuchando , ¿En serio esta es la vida que tanto anhele?- preguntaba a veces la morena cuando el vicealmirante los despertaba a penas el sol se ponía en el cielo.
"Disfruta de esto mientras dure" solia contestar aquella aterradora voz.
Aún así, ambos eran masoquistas, reían y disfrutaban con el hombre sin parar al rememorar las anécdotas diarias, utilizándose a si mismos como blanco de bromas o simplemente molestando al marine hasta que este conseguía enojarse lo suficiente como para dejarles dormir al intemperie solos un día o dos. O cazaban juntos la comida -Ler terminaba cayendo en sus propias trampas- que luego cenarían en una fogata que le predenderia fuego a un mechón de Luffy o a los vestidos de Ler.
Eran niños después de todo. El rencor no corría en sus venas.
Y a pesar de lo duro que fuese Garp, este se encontraba de un mejor humor al regresar a su trabajo siempre después de haber pasado una semana con los niños. Sabía que no estaba avanzando en nada al tratar de influir sobre la vida y las decisiones de los mismos, pero al menos los estaba preparando para defender un día aquellas que ellos tomaran por si solos.
Ler había dejado de tartamudear completamente 5 meses después de conocer al vicealmirante, apunta de puñetazos y amenazas. Podía sentirse avergonzada toda la vida por no tener progreso alguno en sus habilidades físicas que el hombre insistía en pulir, pero al menos había logrado mantener conversaciones normales sin la necesidad de retroceder sobre sus propias palabras, por lo que nunca volvió a arrepentirse de hablar hasta aquel fatídico día que recordaría por siempre...
Se encontraba cortando el cabello de Luffy con una tijera vieja, jurando en voz baja que aquello era la cosa más sencilla del mundo después de haber sido sometida a aquel "procedimiento" muchas veces, cuando visualizo el resultado no pudo evitar mirar a un lado avergonzada, conteniendo las ganas de reír...O de llorar.
-¿Qué?- preguntó el niño levantándose, caminando hacia el pequeño arroyo cerca de su campamento con la intención clara de verse ya que Ler era una egoísta y se negaba a prestarle el espejo que le dejó Shanks.
-Nada, es solo que no he terminado- aseguró ella moviéndose con mayor rapidez y empujándolo a su lugar nuevamente. Dejó escapar una risita nerviosa cuando Luffy se acomodó receloso. Cortó un poco más y no pudo evitar abrir los ojos como platos.
-¿QUE PASA, LER? - Gritó molesto al ver como se ponía pálida. Se levantó molesto yendo directamente a ver su reflejo, y cuando alcanzo a ver la imagen proyectada en el agua, se volteó con lágrimas de cocodrilo hacia su amiga- ¿Dónde está mi pelo...?
La mitad del cabello largo que tenía cerca de su frente había desaparecido y debido a su poca extensión, se alzaba llamativamente de forma horizontal a lo ancho de la misma.
Lucía patético.
Ler vió la mirada muerta de Luffy convertirse en una de naturaleza asesina y no dudó en echar a correr a toda velocidad por su vida.
-¡SEÑOR GARP! ¡SEÑOR GARP!- Gritó desesperada con lágrimas rodeando sus ojos mientras su perseguidor avanzaba en su dirección murmurando lo malvada que era.
El susodicho se encontraba dormido a unos cuantos metros, pero no parecía querer despertar. Ler rogó a quien sea que estuviese en los cielos viéndola que le ayudase a que aquella roca reaccionara.
No funcionó.
-GARPPPPPPPP- insistió al ver como Luffy se acercaba cada vez más, en esta ocasión con tijera en mano. Su cabello ya estaba horrible y el planeaba dar el golpe final- Puaajjjjjj- Shanks tenia la culpa por haberla dejado sola- SEÑOR MARINEEEEEEE- intentó por última vez desesperada.
Al ver como este no se movía y el moreno estaba apunto de taclearla, lloró y balbuceó espontáneamente: - Abuelitooooooo.
El viento, Luffy y la burbuja creciente que provenía de la nariz de Garp se detuvieron.
El rostro de sorpresa y confusión del vicealmirante no era nada comparada con la risa que comenzó a brotar desde el interior del niño, que tomándose del estómago se tiró al suelo sin poder detenerse mientras golpeaba ambos lados con sus manos aumentando le gracia al asunto. Ler debería haber estado agradecida por el asunto quedadose zanjado, pero no podía hacer nada mas que temblar, enrojecida como un tomate por la vergüenza.
-Le dijiste abuelito al viejo Shishishishishishi.
-¿Me dijiste abuelo?.
Luffy no paraba de reír. La niña cerró sus puños irritada: - ¡Abuelito! ¡Le dije abuelito, abuelo!...- sus ojos se abrieron desmesuradamente y reflexionó que era muy tarde para tapar su boca- mierda.
Garp ignoró el vocabulario de la niña y contrario a todo pronóstico, le sonrió de forma tierna y sincera, como casi nunca lo hacía: - Está bien, Ler- al igual que casi nunca solía llamarla por su nombre- al menos tú puedes llamarme así- agregó mirando con reproche a Luffy que seguía convulsionando de la risa.
Ler no supo que en aquel momento se refería a Ace también.
-Pero no volveré a llamarlo de esa manera, es vergozoso- refutó aún con la cara roja, enterrando sus manitas entre las bolsas de los pantalones cortos que le había dejado el pelirrojo antes de irse hace meses.
-Claro que si- insistió el hombre, tozudo como su apellido exigía.
-Que no- se quejó ella, viendo como Luffy trataba de colocar de una forma correcta el desastre de flequillo que ella había cortado.
-Que si- declaró poniéndose de pie y tronando sus dedos, señal clara de que el entrenamiento iba a comenzar otra vez.
Los niños se miraron asustados.
Luffy tuvo que esperar un tiempo a que su cabello creciera la suficiente otra vez para que Makino lo cortará correctamente.
Ler comenzaría a llamar a Garp abuelo formalmente unos cuantos meses después de aquel incidente.
