La guerra ha terminado y un nuevo gobierno ha sido instaurado en el Universo de One Piece, por ello, los sobrevivientes de la Antigua Era que combatieron a favor de la libertad y la justicia a través de su oposición a la tiranía del pasado tienen una nueva oportunidad, los Juicios del Nuevo Mundo. Algunos se entregan de manera pacífica, pueden integrarse normalmente a la nueva sociedad.
Es así como cuentan sus historias y son juzgados bajo la franca bandera de la justicia y la verdad, entre ellos Ler, qué guarda tras de si más que una historia, y está decidida a contarla ...
Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto I: Infancia (Purgatorio)
Escena 11: A dónde vamos todos.
-¿Tu crees que vuelva?- la pequeña giró su cabeza hacia la izquierda, dónde un Luffy somnoliento, permanecía de pie al lado de su cama. Sus brazos se encontraban a los costados de su cuerpo y su rostro, pese a que a penas era iluminado por la escasa luz de luna que se filtraba por la ventana, estaba evidentemente marcado por el sueño.
-¿El Capi-tán?- preguntó suavemente, enderezando su cuerpo para verlo mejor. Su amigo sacudió la cabeza débilmente, sentándose a su lado en la orilla de la cama, ella se acomodó mejor a su lado y lo observó con atención.
- Cualquier persona. ¿Crees que alguien vuelva por nosotros?- preguntó con la voz destilando tristeza y duda que nunca dejaba entreveer en su diario actuar. El Luffy confianzudo, alegre y lleno de energía e ignorancia no tenía nada que ver con aquel niño que aceptaba su temor al rechazo y la soledad.
Pocos lo sabían, pocos lo supieron, que incluso Luffy solía tener noches como esa, dónde se planteaba el por qué de todas las cosas. Afortunadamente, Ler, quien se hacía las mismas preguntas también, luego Ace y Sabo, aparecieron para vivir con el la vida de tal forma en que esas cuestiones fueran resueltas, pero como un niño, sacarse aquello del pecho para obtener un poco de consuelo era difícil.
- No lo sé, Lu- confesó ella abiertamente, extendiendo su mano en la oscuridad para tomarla entre la suya y apretarla- pero creo que llega-rà el día en que no se va-yan- el niño nunca la echo de su lado cuando debido a sus miedos y traumas lo busco, ella no pensaba echarlo a el tampoco.
- ¿Tu te irás?- el la miró a los ojos, o a dónde creía que estaban, debido a su somnolencia y falta de luz. Su mirada le atravesó. Era sincera, pura y reconfortante pese a que estaba llena de inquietud.
- No a menos que tu quie-ras- dijo, a lo que el se apresuró a negar.
- No quiero- ella soltó una risita ante el disparo de su negativa y el apretón que sintió en sus dedos. Luffy no tenía miedo a decir lo que sentía y como se sentía, el era genuino, la clase de persona que sabiéndose abandonado muchas veces, se convirtió en alguien incapaz de abandonar a otro si le tendía su mano.
Luffy y Ler se tomaron de la mano desde entonces.
- Déjame dormir contigo- exigió luego de un momento en silencio. Ler estrechó los ojos porque no había sido una petición, pero inevitablemente tuvo que hacerse a un lado para dejarle lugar al niño egoísta que ahora se hacía con su manta.
- Te mueves mucho al dormir.
- Y tu hablas dormida...Solo hoy.
-Solo hoy , ambos somos grandes ahora.
Décadas después, Luffy siguió colándose a dormir con Ler porque su hermana nunca supo decirle no y el siempre encontró paz en ella.
Decir que no extrañaba al Capitán era como contarle mentiras al viento esperando que le creyera. A veces aún se sentía en sus brazos y escuchaba susurros compasivos que prometian seguridad, que le hacían creer, todo iría bien. No es que las cosas fuesen un desastre en aquel momento, pero para Ler, el hombre que la había salvado aquel día siempre sería un héroe y la representación de todos sus sueños de niña.
Shanks tenía ese no sé que , un aire de confianza y carisma instantánea que te hacía odiarlo o amarlo. Ella lo amaba, siempre lo haría, pero a casi más de un año, sabía que él debía de quedarse únicamente en sus recuerdos porque nunca más lo vería fuera de allí. El no regresaría a buscarla y después de todo ese tiempo, ella no estaba tan segura de ir tras de el.
Luffy estaba seguro de querer vivir una vida de diversión, aventura y libertad como un pirata, incluso la había incluido en su extraña idea de tripulación.
"-Tendremos que buscar un músico, un navegante, un cocinero...
-No me incluyas en tus planes, Lu, yo no quiero ser...Espera, ¿No es mas importante tener un medico?
-No, no. Tu apestas en la cocina, no podría vivir solo contigo en la tripulación ni por un día. ¡Necesitamos un buen cocinero!"
Ella se había negado rotundamente.
¿Quería ser una pirata o enorgullecer a Garp convirtiéndose en una marine? ¿Era lo suficientemente fuerte o valiente para serlo? ¿Si quiera podía ella elegir?
Porque Ler tenía las cosas muy claras, el vicealmirante estaba allí para algo más que cuidar de su nieto y por añadidura, a la pequeña niña que encontró junto a él. Lo supo al escucharlo hablar con otro hombre de apariencia extraña un día mientras ambos infantes se escondían en un bote pesquero. Sin embargo, no le odiaba o desconfiaba de el a pesar de la naturaleza de sus acciones. Admiraba que el creyese en ella sin conocerla y lo admiraría toda la vida también como el hombre que le dió una oportunidad y una familia -incluso cuando dicha unión se rompió, incluso cuando a ella la rompieron, no pudo culpa- , porque Ler habría muerto de la tristeza si hubiese sido separada de Luffy.
Escuchándolo desde el bote pesquero, ambos habían pegado sus espaldas a los extremos del pequeño lugar tratando de no ser vistos, pero manteniendo una mirada fija y la atención total -o al menos, toda la que podían dos niños hiperactivos como ellos- en los hombres.
-Están hablando de ti...- murmuró Luffy haciéndole señas para que se acercaran más al extremo izquierdo, la parte más cercana al muelle donde ambos hombres se encontraban hablando acaloradamente, por lo que no parecían darse cuenta de la intromisión de los infantes.
Ella asintió con la cabeza y respondió pegando su pecho al suelo para arrastrarse en el pequeño espacio de la cubierta como si de una misión de vida o muerte se tratase: - ¿Qué están diciendo?...
El niño entrecerró los ojos, como si aquel gesto le ayudase a concentrarse. De repente, su expresión se transformó en un shock momentáneo acompañado con lágrimas amenazantes por escapar.
Tal vez eras mas inteligente de lo que todos creíamos...
-¿Qué pasa?- la chiquilla lo empujó levemente para no hacer ruido, aunque Luffy terminó más lejos de lo que esperaba, por lo que decidió tomar su lugar al ver que este no hablaba, solo mantenía su expresión de tristeza y desconcierto.
- Tienes que llevarla devuelta a la Tierra Santa de inmediato, ellos la necesitan.
Ler no necesitaba más contexto que ese para saber que estaban hablando de ella, de su destino.
-No serviría de nada. El plazo que acordamos no se ha cumplido: Ella aún es una niña, débil, inmadura e imprudente , no va a servirles de nada.
-Sin embargo podemos tratar con eso de una forma más adecuada si regresa a su hogar.
La niña apretó los puños molesta, aquel no fue y nunca sería su verdadero hogar.
-Pero tu perteneces aquí...- habló por primera vez su pequeño amigo del tema de conversación, después de salir de su estupor momentáneo- ¿Porqué quieren hacerte eso?- su voz se quebró de a poco, hasta volverse inexistente. A ella se le estrujo el corazón de pensar un porque, de considerar las razones por las que el niño parecía querer llorar en aquel momento.
-¿Hacer qué, Lu? - preguntó ella en voz baja, tratando de mantener parte de su concentración en la conversación , pero con la curiosidad por saber que había escuchado el niño. El guardó silencio. Su pequeño cerebro apenas podía procesar tanta información y sin necesidad de ser un genio como la niña, el sabía que aquello era sumamente importante y que también le sería doloroso de llegar a concretarse aquellos objetivos plasmados únicamente en palabras.
Luffy siempre me protegió, incluso en aquel entonces...
Después de mucho tiempo renuente a pedir algo o confiar de forma plena en las decisiones de su abuelo, Luffy decidió dejar en sus manos el destino de la pequeña que lo acompañaba y hacia sus días más llevaderos en aquel lugar. Puede que fuese tonto, que todos lo consideraran como una persona escasamente crítica y pensante, pero desde que tenía conciencia entendió que se encontraba solo de cierta forma, que pese a tener muchas personas velando por su bienestar, la Villa era el cuadro donde habían decidió encerrarlo porque no había nadie que pudiese ocuparse íntegramente de el. No estaba solo en el mundo, no, su naturaleza optimista le impedía pensar tales cosas, sin embargo, como Ler, había noches en las que se sentía de esa manera. Tener a su amiga al lado había reducido la frecuencia de aquellas ocasiones.
Y aunque también fuera un cabezota con respecto a sus sentimientos, era capaz de distinguir que le tenía cariño y aprecio, que como ella buscaba protegerlo a el, el quería cuidarla de la misma manera, ya no porque Shanks se lo pidiera un día, si no porque ella misma se lo había ganado a pulso.
Su tripulación le diría un día, cuando fuese el proclamado Rey de los Piratas, que la gente que más amaba era aquella que se había ganado su corazón a golpes. Por qué si, todos los D tenían un corazón extraño. Y Luffy era el mayor representante de dicho linaje.
Por ello decidió omitir parte de lo que había escuchado y obligar a Ler a concentrarse en lo que restaba de la conversación.
-Fue suficiente con un demonio. ¿Porqué luchas por otro más?- habló el desconocido, indignado y molesto.
-¿Se referirá a mí? - cuestionó Luffy rascándose la barbilla, Ler le sugirió callarse pues dudaba que lo consideraran a él como un problema. O quizá simplemente no quería preocuparle, imaginarse que el también estaba o era un peligro.
Y es que aún no lo era.
Su hermano, por otro lado, había sido declarado como tal desde su nacimiento.
-Porque ninguno de ellos pidió nacer. Y aquí están. Malditos por ser hijos de dragones o por ser de aquellos quienes se opusieron a ellos- concluyó el vicealmirante con el rostro duro y una seriedad y firmeza tajante que hicieron al otro hombre retroceder un poco.
"-Los esclavos están malditos por no tener vida más allá de la que les dan sus dueños, y no sé si podría considerarse la forma en la que viven como tal. Solo hay que ver cómo esos parásitos se mueren por hambre o por desesperanza, azotados o aquejados por el cansancio.
Los niños que nacen allá dentro tienen suerte, no habrán conocido la libertad que un día tuvieron sus padres, así que nunca podrán añorarla. Nunca habrá un afuera, un más lejos, un mañana que no sea en la Tierra Santa.
Pero esa niña, esa pequeña mocosa tonta e incapaz está doblemente maldita, porque debería tener la libertad que todos sueñan, porque podría morirse atragantada en lugar de hambrienta, porque nació en el cielo con un brillo especial en los ojos y la marca del dragón que la puso arriba de todos incluso antes de abrirlos y aún así está condenada.
Yo la puse con ventaja sobre todos, y esa misma ventaja es la que le condenó desde su nacimiento y la perseguirá hasta que ella desee la muerte.
Algunos nacen para morir, viven su vida a la expectativa de que todo acabe. Y a la larga, acaba. Todos tienen un destino final aunque no sea el mismo.
Los héroes van al paraíso a ser recompensados por sus acciones y viven entre gozo y gloria por la eternidad. El porque el salvador de todo un Reino elegiría quedarse en un mundo terrenal lleno de sufrimiento que a él mismo le tocará vivir, teniendo la opción de ascender a los cielos, a jardines de placer y paz, es un misterio.
Los humanos normales como aquellos que murieron sin saber que lo harían, tienen unas cuantas oportunidades más. Mueren como cualquiera y renacen como otro más, no tienen nunca el mismo sufrimiento, no padecen jamás del mismo mal, pero al final, obtienen el soñado descaso, son capaces de llegar con una sonrisa a la paz más grande de todas porque luego de jugar un rato con ellos nos apiadamos de sus almas. Los esclavos generalmente son los más felices con este destino.
Los malintencionados que abusaron de suerte y de las de otros también tienen su merecido, aquellos que jugaron a ser dioses y alteraron destinos, los que se opusieron a nosotros en la guerra, o aquellos a quienes nos servían...Ninguno se va de este camino sin pagar, ni siquiera los que en vida fueron superiores son capaces de evitar esta suerte. El infierno es poco para la tortura que los dioses les hemos de entregar hasta que sus almas sosegadas no puedan gritar más, y entonces, tengan que seguir gritando porque es la única forma en la que pueden actuar ante el dolor y humillación.
Esta niña no va a ir a ningún lado.
No tiene lugar con los héroes, a ella no le espera ni se le permitirá entrar jamás en el paraíso.
No cometió los suficientes pecados para ser juzgada como una maldita aunque haya ido en contra de nuestros designios, aún hay en nuestra "gente" quienes consideran que fue un trato justo pues el sacrificio de su alma le lavó la sangre que la había manchado.
Tampoco tiene esa alma y existencia neutra como la gente normal que tiene reposo.
Los dioses nos hemos empeñado con ella, no importa donde vaya, siempre la encontraremos para ayudarla o impedirle seguir el paso. No podrá esconderse ni cuando el sol deje de aparecer por los cielos.
Tras su muerte no tendrá descanso ,
no la dejarán entrar al cielo,
no tendrá lugar en el infierno.
Volverá una y otra vez.
Una y otra vez a buscar a un amor que le será y no correspondido depende del humor del dios de turno.
Ya la he visto hacerlo otras veces desde que eligió su destino. Ya la he visto fallar estando tan cerca de lograrlo y puedo ver qué en esta oportunidad las cosas no van a mejorar mucho para ninguno.
Su amor sigue siendo imprudente en esta vida.
Su hermano sigue siendo demasiado valiente para su propio bien.
Y ella, sigue siendo ella, alguien a quien se le dió la oportunidad de elegir un destino y eligió este...Y está pagando por ello.
-Tu eres el que les estás haciendo pagar por esto, Plutón.
-Quien sabe, tal vez es mi forma de ayudarlos. "
Los niños permanecieron en aquel barco, cubiertos por mantas y redes de pesca hasta que amaneció. Ellos no supieron en qué momento el vicealmirante se fue o cuando fue que los pescadores entraron y prepararon todo para zarpar. En algún punto de la noche se quedaron dormidos del cansancio producto de los entrenamientos, juegos de niños y su misma naturaleza infantil, por lo que fueron incapaces de despertar cuando la pequeña embarcación comenzó a moverse.
Garp vió como un bote de pesca se alejaba por el puerto y sonrió, había logrado conseguir más tiempo, aunque a un costo demasiado grande que no estaba seguro de poder pagar. Pero le era suficiente para los tres niños...O quizá no, pensó cuando volvió a la cabaña y no encontró a ninguno.
-OIIIIIIIII ABUELOOOO. MAKINOOOO- gritó Luffy alzando los brazos sobre su cabeza para saludar al irritado hombre que les esperaba junto a una camarera nerviosa y llorona a la orilla del muelle.
Eso fue una semana después del incidente nocturno.
-ABUELOOOOO- Se asomó la cabeza rizada de la niña con una sonrisa, luciendo un impermeable amarillo que le quedaba demasiado grande, y una gran red de pescar en sus manos llenas de sangre de pescado.
Al Alcalde le dio vergüenza pensar en que apenas habían dejado de vigilarlos un rato y habían zarpado por su propia cuenta a ser parte de un grupo de pescadores del área.
El vicealmirante se decepcionó tanto que desistió en ir a buscarlos pues sabía que volverían, incluso si no estaba seguro de cuando.
Y volvieron.
Los pescadores les dejaron junto a los adultos y los felicitaron por criar niños tan trabajadores. Todos se miraron extrañados hasta que Ler explicó que al darse cuenta de dónde estaban, ambos decidieron -por iniciativa y recomendación de ella- hacer un trato con la tripulación. Ya estaban muy lejos para volver al puerto y de ninguna manera regresarían solo para devolver a dos polizones , retrasandoles el trabajo, por lo que sugirieron trabajar en el barco el tiempo que durara la pesca hasta su retorno a la Villa.
Luffy se rascó la cabeza. Caprichoso y egoísta por naturaleza, tuvo que ser duramente reprendido por Ler una y otra vez cuando se negaba a trabajar y únicamente pedía comer, pero luego de un tiempo se dio cuenta que de no pescar, no habría pescados para atragantarse con ellos -ambos habían tenido diarrea el tercer día por comerlos medio crudos-.
Recibieron impermeables para las lluvias que alborotaban levemente el mar, pero que afectaba a un barco tan pequeño y que ayudaba a la pesca pues los peces se movían como locos en la superficie. Demasiado grandes para ellos, les hacían ver graciosos y aun mas pequeños de lo que eran realmente, pero les protegían lo suficiente para permitirles ir y venir en la furia del mar en su extraña aventura. Les dieron botas para que fuesen capaz de recolectar gusanos en la tierra para usarlos de carnada. Luffy solía saltar sobre el lodo para salpicar a Ler mientras ella hacia bolas con el mismo para estrellarselas en la cara y echar a correr con las cubetas llenas de los asquerosos gusanos que parecían tan valiosos para la tripulación. Sucios y empapados, se tiraban en el suelo a descansar después de llenar tantas cubetas que perdían la cuenta.
Aprendieron a usar redes y cuchillos para cortar. Ler era quien menos habilidosa habían resultado con las actividades manuales, por lo que terminaba enredada entre los nudos fuertes de la red o cortándose los dedos seguidos, siendo asistido por un Luffy orgulloso de hacerle ver su torpeza. Sin embargo, al final de la semana eran los pescadores del mes, como dato curioso. Después de todo, siempre fueron un gran equipo.
Garp reflexionó que tenía mucho trabajo para hacer con ellos, pero sobrevivirían. Estaba seguro de que lo harían incluso estando solos como lo estuvieron en aquel momento, notando que a pesar de todo, nunca dejaron de sonreír. Estando juntos nada podría vencerlos, pensó el marine, considerando que era momento de aprovechar aquella fortaleza y unión.
Makino fue la que más sufrió pues tuvo que encargarse de quitarles el olor a pescado.
-¿A dónde vamos?- se quejó la niña jalandose el cabello.
-Yo no quiero dejar el pueblooooo- la secundó el niño molesto por dejar las comodidades que el bar de Makino le profería.
-A su nuevo hogar- respondió el hombre sin dejar de caminar con ellos, aunque tuviese que arrastrarlos en determinados momentos. Ler chistó. Aún no comprendía totalmente el significado de aquella palabra.
-Pero, ¿Porqueeeé?- volvió Luffy al ataque pataleando hojas y piedras en el camino.
- Tengo que volver al trabajo.
-Entonces vete y dejanos en paz.
-ERES UN MALCRIADO.
- Y TU UN ABUSIVO.
Ler se frotó la cara cansada del pan de cada día que eran ese tipo de peleas.
-¿Falta mucho?- interrumpió colocando una mano sobre su frente para taparse de algunos rayos de sol que se colaban a través de los árboles - hemos caminado todo el día cuesta arriba.
-Ya casi, quiero presentarles a alguien- la voz del mayor aún se escuchaba molesta. Luffy y Ler se rieron como quien no tiene culpa alguna. Las venas en la frente del hombre se hicieron visibles y con rapidez inhumana que no les dio tiempo de reaccionar, los tomo a ambos, al niño por la mejilla haciéndolo rebotar por su condición de goma al estirarse y a la niña de una pierna alzándola en los aires y dejándola de cabeza.
-Ayyyyy no entiendo porque duele sí soy de goma.
Garp pareció cabrearse aún más:- Comerte esa fruta del diablo sin permiso alguno no solo te hizo un inútil, si no más débil también.
Ler se sacudió, cosa que le revolvió el estomago: - Se me esta yendo la sangre al cerebrohhhhhh...
El viejo la meneo para evitar que perdiera la consciencia al ver como se le ponian los ojos en blanco.
-No me importa, ¡Entrenare mucho para convertirme en el Rey de los piratas!
- Fue un error haberte dejado en la Villa y que conocieras al bastardo irresponsable e imbecil de Shanks.
Ambos niños refunfuñaron, pero la niña salió al ataque tratando de levantarse inútilmente- QUE NO LE DIGA ASI AL CAPITÁN.
-UN DÍA SERÉ UN GRAN PIRATA COMO ÉL.
- CALLENSE. LOS TRES SE CONVERTIRÁN EN GRANDES MARINES. ACE, LER Y TÚ SERÁN PERSONAS PODEROSAS AL SERVICIO DE LA MARINA.
- ¿Los tres? ¿Quién es Ace?... - reflexionó la niña con toda la sangre que se le estaba yendo a la cabeza en esa posición.
Luffy por otra parte se aferró a un árbol mientras seguía quejándose, hasta que esté se rompió y le dió de lleno a los tres. Su amiga cayó de golpe y un golpe le dio su abuelo también molesto.
Una hora después, llegaron a su destino.
FIN DEL ACTO I.
