Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
INTERMEDIO.
El primer día del juicio se terminó y mientras todos salían, yo decidí quedarme un momento a admirar la gran sala vacía donde el evento se estaba llevando a cabo. La mayoría de las personas allí, jueces, jurados y aquellos que habían tenido la oportunidad de asistir -pues se había tomado la decisión de que todos las causas fuesen públicas e incluso televisadas por un proclamado principio de publicidad, que justificara y protegiera a los imputados de la decisión de los tribunales, contrario a la pasada ejecución directa de condenas para criminales - apoyaban mi culpabilidad.
Tristemente, aquellos que estaban a favor de mi inocencia sabían que tenía en contra el mayor de los argumentos para que dicha condición no se me fuese reconocida. Tal vez no importaba si seguía hablando un mes entero acerca de mi historia, todos sabían que no se me juzgaba por eso. El Gobierno Mundial había caído y con ello la tiranía de los Dragones Celestiales y las Estrellas ancianas, simbolizando el comienzo de una gran era, de una nueva era. Y en esta nueva era no había lugar en el cielo o en el mar para ningún Dragón. Yo no estaba siendo juzgada por los pecados que cometí, si no por uno que no elegí: El haber nacido. Y en el paso del mismo, se tiene la intención de que sea yo quien caiga en la realización de que soy culpable, que no soy muy diferente a otros tantos que ya perdieron la cabeza o fueron asesinados en revueltas dónde la justicia "no pudo intervenir a tiempo".
Y ya que la nueva justicia no permitía juzgar a los hijos por los crímenes de sus padres o simplemente por ser hijos de uno, tratarían de buscar hasta el más mínimo detalle para incriminarme. Y estaba cansada. Yo misma, sin necesidad de la sombra de un progenitor, he cometido suficientes pecados para ser condenada por unas cuantas vidas.
Es en estos momentos dónde extraño mas a Luffy. Mi pequeño y tonto hermano era luz y esperanza para alguien que solo es capaz de ver el lado oscuro y negativo de todas las cosas. Incluso si era imposible, con el yo era capaz de creerlo todo porque mi corazón ansiaba hacerlo, con el. Pero ahora está lejos, quizá muy molesto, y yo estoy sola. O quizá no tanto.
-Lerann- Sabo se acercó con el rostro marcado de seriedad y molestia que evidentemente trataba de contener, llevando consigo un pequeño cuaderno que reconocí de inmediato y me provocó un vuelco en el corazón que casi me dobla las rodillas. Lo miré sorprendida y llena de emociones que se sintieron como la primera vez que lo ví. Con rapidez , se lo arrebate de las manos y le miré interrogante, casi adolorida - planean utilizarlo como prueba en el juicio...- confesó luego de un segundo en silencio, como si dudara si debía decírmelo o no.
Sabía que era una simple copia, pero estaba causando el efecto deseado: desestabilizarme.
En las evaluaciones médicas previas a los juicios, dónde se estimaba si los imputados eran aptos para compadecer durante la duración de todo el proceso, la evaluación psicóloga que me realizaron arrojó una verdad que todos sospechabamos y nadie se atrevía a aceptar: No estoy bien de la cabeza. Nunca lo estuve. Probablemente nunca lo estaré. Y este es uno de mis peores momentos.
He llegado a manejar mejor mis emociones y con Luffy, reparar algunas de mis culpas, pero hay cosas que simplemente no puedo evitar y me es imposible esconder. El efecto que Ace sigue teniendo en mi, por ejemplo.
- Pero se trata de un documento público- contesté aún desconcertada por el atrevimiento del gobierno para usar aquello en mi contra- todo ya fue utilizado como prueba en el juicio donde fui expulsada de la marina, no tiene validez en este, no puedo volver a ser juzgada con esto.
-Lamentablemente no pude evitar que pasara, Leriana- Dragón apareció a mi espalda disculpándose silenciosamente con la mirada al percibir mi incomodidad ante la situación. Quizá, sopesando si haría una rabieta o enloqueceria allí mismo y como podía evitarla sin que me sometieran violentamente.
Respiré profundamente tratando de serenarme y ver aunque sea un poco del buen lado de este drama. Agradecía infinitamente el apoyo que los ex-revolucionarios y ahora parte del gobierno, me habían dado. Y es que gracias al padre de Luffy conseguí que mis "custodios" durante la detención obligatoria que mantendría mientras durase el juicio fuesen Sabo, representando a la causa administrativa y Garp, representando a la causa judicial. Aún así, existían muchas cosas que estaban fuera de su alcance de Dragón, que ni aunque su hijo se lo pidiese directamente -cosa que nunca haría- el podría ejecutar. Dragón estaba actuando por su propia cuenta porque creía que era lo correcto y lo que su hijo rebelde y distanciado habría querido más que nada.
-Ya pasé por esto un día y me rompió el corazón. No creo que sea capaz de hacerlo otra vez...- susurré devastada, dejándome caer y hundiendo mi vista en el suelo. Sabo se inclinó a abrazarme con fuerza, sus brazos llenandome de la calidez que mi cuerpo helado necesitaba.
-Lo harás. Planean utilizar esto como una prueba de odio pero solo te respaldan- yo lo miré sin demasiadas esperanzas, apretando el cuaderno en mis manos con fuerza- El mundo lo conoció un día como la razón por la que te sacaron de la Marina como una traidora, pero es la mayor prueba de amor y humanidad que podrías haber tenido.
Deseaba infinitamente que aquello fuese cierto y ellos comprendieran lo que en aquel momento sentí producto de la liberación de la información que dichos papeles contenían y que habían sido un hecatombe en su momento. Dicho documento no solo había sido una sentencia directa para Ace y para mí, si no, el instrumento por el que finalmente lograron mi expulsión -y no puedo decir que no trataron de hacerlo innumerables veces antes-.
Cometí demasiados errores, pero realmente amaba ser una marine. La justicia es algo que aún llevo tatuado en mi pecho como razón de ser, quizá porque la vida misma ha sido injusta conmigo y con las personas a quienes aprecio. Yo aún conservo esos ideales y la moral implícita de querer lo mejor para el bien común, pero ¿Y si el bien común resulta de mi condena?
¿En serio soy una criminal? ¿En serio soy culpable de los crímenes que se me juzgan o debo pagar por aquellos que no son los cargos presentados aquí?
Mi relato acerca de la primera ocasión en que Ace y yo tuvimos contacto seria la oportunidad de ellos para traer a colación las pruebas de mi traición, de la "camaderia" que tuvimos siempre. Estaban tan equivocados, pero eso no lo podía decidir yo. Tenían que darse cuenta ellos, y para eso, utilizarían lo que un día el pecoso llamó diario, lo que los piratas llamaron redención, los marines llamaron pruebas, y el mundo, en general, le llamó revelación.
Ace y yo fuimos condenados en gran parte por aquellas páginas que un día fueron blancas y ahora estaban llenas de sangre, tierra y tinta. Aquella recopilación íntima y secreta de un joven que se encontraba perdido y confundido acerca de su vida, fue utilizado como una justificación para darle final a la misma.
Aún temblorosa y llena de inseguridad, los hombres tuvieron que alejarse, dejándome nuevamente sola, esperando que alguien viniese a indicarme que era momento de movilizarme hacia el lugar que había sido asignado para la custodia, junto a muchos otros quienes enfrentaban diversos procesos. Junto a todos aquellos que nos entregamos voluntariamente para demostrar nuestra inocencia.
Para ser libres.
-¿Estás bien, Ler?- el abuelo me movió suavemente buscando una reacción ante mi silencio prolongando y mis ojos perdidos. A el realmente le preocupaba y ahora que muchas cosas habían cambiado, intentaba cuidar mejor de mi, como si finalmente se hubiese dado cuenta que el daño más allá de lo físico se convirtió en algo emocional y psicólogo. Era como un gigante duro, pero amoroso, que intentaba ser todo lo comprensivo que nunca fue
Después de que Dragón y Sabo se alejaran, el se apresuró a buscarme para llevarme a "descansar" con si de una niña cuya siesta no debe coincidir con su hora de sueño se tratase y no una criminal en cuyo recorrido al edificio de contención, era abucheada como una asesina cruel. Los edificios no estaban lejos de los juzgados, solo teníamos que movernos a través de los distintos muelles que conectaban a la nueva Isla Judicial. Era un lugar pequeño, pero contaba con un baño individual, una cama y algunos muebles, que al lado de Impel Down podía considerarse un hotel de lujo parecido a los que alguna vez administró Guildo Tesoro.
Este tipo de locaciones son designadas especialmente a criminales de alto rango como yo, quienes voluntariamente se entregaron a la justicia pero se consideraban de alta peligrosidad, ya sea por su nivel de poder o riesgo de fuga o asesinato, por lo que no podían ser custodiados junto a las mayorías.
Yo no planeaba escaparme, pero debido a mi relación con Luffy y otros personajes influyentes en el mar, se consideró la posibilidad de que estos me ayudaran a salir si las cosas iban mal, aunado a los antecedentes de dragones o ex-cipherpol que fueron extraídos de sus celdas o lugares de detención, de forma "misteriosa" - por negligencia o complicidad- y fueron encontrados asesinados antes de finalizar sus juicios, o simplemente, no se volvieron a encontrar.
Sabo volvió momentos después, visiblemente atormentado por la imposibilidad de hacer más.
-Este es de lejos el juicio más parcial y prolongado que han hecho- murmuró molesto, sentándose a mi lado en la cama para tomarme de la mano y apretarla con firmeza- pero vas bien, Ler...Vas muy bien, no has matado a nadie y eso es bueno.
-¿Tu cre...- mis ojos brillaron con un leve sentimiento de esperanza por las palabras de mi siempre tranquilo y paciente hermano mayor, pero desapareció tan rápido como había llegado. Y es que el abuelo lo intentaba, mucho, pero no por ello dejaba de mostrar su cariño y preocupación de la forma especial en la que solo el sabía hacerlo.
-Siempre has sido una necia, ¿Porqué no le hiciste caso a Luffy y huiste con el cuando te lo propuso?- me reprendió el abuelo como si fuese niña otra vez. Reí tristemente porque aquel comentario era la máxima expresión de las ironías de la vida.
Ojalá hubiese sido así de flexible desde mucho antes.
"Sin arrepentimientos, nena." Diría el pecoso.
Tratando de despejar mis pensamientos sobre Ace, desvíe el rumbo de la conversación a otra de mis preocupaciones y culpas porque de lo contrario, terminaría llorando una vez más. Se que he madurado y mejorado en muchos sentidos, pero todos sabemos que Ace siempre será la fibra más sensible de mi ser nervioso y arrepentido .
-¿Crees que me está viendo?- pregunté con un suspiro cansado, moviendo mi cabeza hacia los lados tratando de deshacerme de la molestia en mi cuello por estar tan recta durante toda la sesión. Los huesos crujieron inmediatamente, sacándole un sobresalto a la recién llegada Koala. La pregunta podía tener diversas interpretaciones, pero decidí enfocarme en Luffy y no en Shanks porque sabía cuánto resentimiento le tenía todavía el abuelo al hombre que le robó a sus nietos, siendo esto aplicable a todas las relaciones que entabló con ambos en nuestras vidas.
A veces aún podía escucharlo en las noches maldecir a Shanks por influir en el "criminal" en que el Rey Pirata se había convertido y por haber "corrompido" en gran manera la niña que solía ser. Ciertamente sabía que en el interior había un sentimiento de agradecimiento que era incapaz de expresar en voz alta, por lo que al no coincidir con su personalidad, el abuelo preferia disfrazarlo en su resentimiento. En la guerra se encontraron y Luffy y yo tuvimos que saltar a defender a nuestro adorado Capitán de nuestro furioso abuelo.
La ex- revolucionaria se unió a la conversación entregándome una botella de agua que nadie en el juicio había tenido la amabilidad de ofrecerme y yo acepté silenciosamente, aquello era mejor que el baño de agua fría que solía ser parte de los interrogatorios en el pasado. La mujer miró hacia la puerta un momento antes de sacar una bolsa con panes y golosinas, toda la clase de cosas que definitivamente no debería tener, para ofrecérmelas después. Le agradecí en voz baja, notando que era uno de mis antiguos pupilos quien custodiaba la puerta. A el le di una mirada antes de sonreír, cansada.
-¿Su hermano? - preguntó señalándonos al rubio y a mí. Yo asentí. - Por su puesto, es un chismoso de primera- concluyó riendo. Se llevaba increíblemente bien con su cuñado y conmigo, cosa que avergonzaba a su pareja frecuentemente y a nosotros nos permitía tomarle del pelo- si el pudiese, te aseguro que estaría aquí gritando que nadie trata mal a su familia.
Luffy definitivamente haría eso.
Medite un momento en como estaban pasando las cosas y me arrepentí de muchas de las actitudes que tuve con él para alejarlo de mi. Pero su sueño siempre fue querer ser libre. ¿Quién era yo para arrastrarlo a mis estúpidas ganas de ser condenada? Tuve que hacer muchas cosas para apartarlo pese a que mi concepción de paraíso y paz siempre será el caminar a su lado incluso si es en el peor de los infiernos.
-La marina informó que se movilizó de una manera extraña por los Blues. Incluso fue a Foosha y parecía como si buscase algo. Dadan se quejó porque no fue a verla, cosa que ese imprudente siempre hace, por lo que ha dejado a todos preguntándose que está planeando- Garp miró al cielo pidiendo paciencia, como si esperase que su nieto dejara de darle problemas producto de un milagro.
Los otros dos habían salido vivos así que eso era suficiente.
- Ya sabes cómo es Lu, aún no se acostumbra a la fama y el poder- sugirió el ex-revolucionario carcajeándose por la irritación del abuelo. Yo me rei también, aunque verlo en retrospectiva dolía.
Ojalá fuese otro final.
-Pero aún me queda la duda, si eras tan enamoradiza- alcé una ceja recelosa en dirección al hermano que le lloré creyendo que estaba muerto y que ahora no me dolía tanto, pues, presentía la burla que venía en camino- no me mires así. Shanks, Ace quien sabe quién más...
-¿Qué?- el abuelo sujetó al rubio tan rápido que ninguno alcanzó si quiera a parpadear- ¿A qué se refiere, Ler?- su mirada inquisitiva me hizo retroceder un poco. Seguía siendo aterrador.
Claro que conocía mi historia, pero seguía siendo una figura paternal para mi, no iba por allí contándole mis desventuras sin vergüenza alguna, sin embargo, en el juicio a los jueces les parecía de lo mas esencial sacar a relucir esos detalles para armar una sentencia, o quizá solo para mirarme como si fuese una perra -lo de Shanks lo supo siempre gracias a la imprudencia del pelirrojo y a su tendencia para hacerlo enojar. Aún me pregunto que pensaba al enviarle aquella carta...-.
-Solo estoy molestando a Ler, abuelo, tranquilo- se excusó mientras Koala lo reprendía violentamente por su comportamiento infatil. Yo le di una sonrisa que no podía extenderse hasta mis ojos, pero que planeaba convencerlo como en nuestros años de infantes. Sabo fue más inteligente pues sabía que aquella palabra era su debilidad: ser llamado abuelo. Después de todo, Sabo fue criado por Dragón, así que no era extraño que naturalmente al incluirse en la vida de los "nietos" del viejo en la infancia y ser parte de sus golpizas y momentos "familiares" , reconociese a aquel hombre como su abuelo en la familia que escogió. El abuelo nunca admitiría que le gustaba ser llamado de esa forma. El ahora mucho más viejo Garp, lo soltó.
El hombre joven respiro tranquilo y se volteo hacia mi nuevamente, listo para molestarme aunque a mí no me molestara: -¿Porque nunca te enamoraste de Luffy?
-Creo que es la misma respuesta a porque tampoco me enamoré de ti, Sabo.
- ¿Era demasiado atractivo para tu gusto?
-Imbecil- reí levemente contagiándome de su buen humor. El abuelo le soltó un golpe en la cabeza pidiéndole compostura. Koala se burló diciendo que no era tan guapo.
- Es cierto, Ler-san, ¿Porqué Ace-san y no Luffy-san?
- No lo sé - reflexioné colocando una mano bajo mi barbilla sin intención de ser pesada con la chica- ¿Cómo lo explico?... Amé a Ace y a Luffy, los amé a los dos desde el primer momento en que entraron en mi vida y me marcaron sin saberlo - Sabo me miró con reproche y yo le sonreí- a los tres. -me corregí- les amé incluso más allá de la vida...A ti te seguí amando a pesar de creer que estabas muerto- está vez la tristeza también se coló en su mirada mientras hablaba, aunque no duró mucho- a Ace lo amare siempre aunque ya no esté y no hayan posibilidades de que vuelva a la vida porque lo tuyo es un milagro que a alguien como yo no le sucede dos veces. - suspiré- La diferencia es que ustedes fueron los hermanos con los que siempre soñé crecer, a quienes quise acompañar, quienes anhele que me protegieran y a quienes jure proteger siempre, incluso si tuviese que dar mi vida para hacerlo. Sin embargo , con Ace fue diferente. Yo no habría dado mi vida por el, yo decidí vivir por el- bajé mi mirada evitando conectar con alguno de los presentes- Luffy me aceptó desde el primer momento porque sintió esa afinidad hacia mí que solo tienen los hermanos, igual que tú, Sabo. Ace en cambio nunca me vió de esa manera porque yo era incapaz de considerarlo a él como tal también.
Respiré profundo haciendo una pausa antes de seguir hablando:- Creo que siempre fue mi destino perderlo, porque así mi alma tendría la voluntad de seguir buscándolo en otra vida para permitirnos ser felices de una forma distinta a la que ustedes nos hacían sentir... Es como tratar de comprender el amor que le tiene Luffy a la carne y no a la sopa, porque eligió a sus a sus nakamas y no a otros, como es que a pesar de los años sigue confiando ciegamente en personas que fueron un día sus enemigos. Tal vez no existe una razón concreta. Nuestro corazón no escoge a quien o que querer, solo quiere. Y lo hace de maneras distintas.
Cuando me dejaron "sola" -con un localizador en forma de tobillera, varios guardias apostados en la puerta, aquellos que un día yo misma entrené, y una ventana a 200 metros del suelo reforzada con piedra de mar- tuve un momento para reflexionar todo el recorrido de memorias que había realizado este día.
Haber llegado hasta el día en que conocí a Ace significaba que la parte más importante de mi vida estaba a punto de iniciar, donde podría asegurar mi condena o defender mi inocencia con todo lo que tenía. Dragón me preparó advirtiendo que el juicio continuaría siendo guiado por la colección de cartas y diarios en posesión del Gobierno: Los que eran públicos y aquellos que confiscaron a la antigua marina cuando se hicieron con el Poder Judicial, serían utilizados para reforzar las acusaciones y establecer una línea en los interrogatorios.
Enterré mi cabeza en la almohada sin poder dormir. Ya ni siquiera lo intentaba, pero me negaba a que mis gritos de frustración fuesen escuchados en todo el lugar. Estaba a punto de encerrarme en el baño a encender la ducha para sofocar mis lamentos cuando un golpe en los cristales que rodeaban los barrotes de la ventana atrajo mi atención y casi causa en mi una crisis nerviosa. Mi sorpresa fue grande cuando un pájaro, jadeando como si se hubiese esforzado mucho, estrelló su cabeza nuevamente en el cristal buscando que abriera para dejarlo depositar una caja en el suelo. Me apresuré a dejarlo pasar al mismo tiempo que buscaba el agua y los panes que Koala había dejado antes de irse, para entregárselo. El ave soltó la caja, tomó mi agradecimiento y se fue tan rápido como vino.
Parpadee confundida, pues el cómo había logrado colarse aquel servicio de mensajería a la Isla Judicial sin que alguien lo notará o dijese algo era un misterio, pero imaginando de quién se trataba y por quien había sido ayudado, decidí abrir la caja.
-Lerann, Lerann- la mano que el hombre de cicatriz en el rostro sostenía fue jalada levemente hacia arriba para indicarme que era momento de retomar el juicio. Ni siquiera lo reprendí por llamarme de aquella manera tan infantil y tonta que el sabía, me molestaba. Yo también sabía que solo intentaba distraerme. Los tres siempre admiramos esa faceta serena, madura y protectora de Sabo, que nunca dejaba de ser prudente a pesar de actuar como soporte para todos en los peores casos.
Eché mi cabeza hacia atrás, revisando el ambiente. La gente comenzó a entrar nuevamente en el salón azul y blanco de a poco, todos mirando atentamente mi interacción y movimientos. El rubio me sonrió. A Ace le habría encantado ver esa sonrisa una vez más.
Mantén la compostura, me recordé cuando el dolor de cabeza por los recuerdos y la culpa comenzó a afectar mis sentidos. Maldita fuese yo por someterme a esto. Era más fácil cuando estaba al otro lado, cuando yo era quien juzgaba y no a quien se debía juzgar. El mundo se ve muy diferente de este lado, reflexioné cerrando los ojos. Yo, que puse a muchos de rodillas en el camino, ahora estoy de rodillas ante el mundo pidiendo perdón.
Perdón.
- ¿Sabe que es esto? - uno de los jueces colocó el libro negro a la vista de todos, incluyéndome. Podría haber reído por lo tonta que me parecía la pregunta, o llorado por lo mucho que me afectaba el objeto, pero no podía permitirme ninguno de esos lujos después de saber lo que muchas personas estaban haciendo por mi.
-Si. Es una copia del diario y la recopilación de las cartas de Portgas D. Ace - suspiré al mirar al abuelo, quién me indicó continuar. Recuperando fuerza y seguridad, sintiéndome apoyada por quienes amaba, continúe: - Documento publicado días antes de la Guerra de Marineford y utilizado para mí juicio de expulsión -Sabo se movilizó con rapidez solicitando hablar con uno de los jueces, quién accedió a su petición mientras yo testificaba- y según el Tratado de Justicia y Paz del Nuevo Mundo, no puedo ser juzgada dos veces por una misma causa. Ya he pagado el castigo impuesto por dichos crímenes, los documentos que se presentaron entonces para respaldar esos cargos no deberían tener efecto.
El revuelo que se formó en el juzgado no fue nada comparado con el rostro endurecido de algunos de los jueces y los jurados, quienes comenzaron a discutir entre sí, sin saber que hacer en aquel momento donde decidí defenderme realmente y no solo contestar a lo que ellos preguntaban. Aquel paquete me había recordado que tenía muchas promesas por cumplir.
La discusión se extendió por casi 20 minutos en los que el dolor de cabeza casi me hacía recostarme en el suelo derrotada frente a todos. Pero no podía. Aquella oportunidad no merecía ser desperdiciada. No cuando alguien se había esforzado tanto en crearla para mi.
Cuando un juez decidió retomar la palabra, parecía aún inseguro para proceder : -Los cargos son por piratería, asesinato, complicidad criminal, alteración de condenas, extorsión, crímenes contra la integridad humana - alcé la ceja, - entre otros- Sabo se acercó al podio donde me encontraba y dejó la caja sobre el mismo, asintiendo en mi dirección- los cargos por traición, alteración de condenas y complicidad criminal han sido retirados y se admiten las pruebas a petición de su defensa: Las cartas de Monkey D. Garp; el almirante de Flota Kuzan; el Jefe de Administración de Gobierno Sabo, y...- el juez guardó silencio un momento, dudoso de continuar, sin embargo, Dragón y otros miembros del actual Consejo, le instaron a seguir- del ex emperador pirata, Akagami No Shanks y el Rey Pirata, Monkey D. Luffy.
La sala completa explotó.
Koala saltó de alegría aplaudiendo mientras sus compañeros la miraban extrañados. Sabo sonrió colocándose los lentes y arreglando orgullosamente su sombrero. El abuelo se cruzó de brazos y levanto un pulgar en mi dirección.
Sentí como gran parte del peso en mis hombros se iba, casi como si aquel ave se lo hubiese llevado la noche anterior en dirección al Sunny.
Luffy aún era un cabezota al que yo le debía una promesa... Al mismo chico que seguía protegiéndonos a todos aunque intentáramos alejarlo de nuestros problemas: Un día hizo el milagro de liberar a Ace en la Guerra de los mejores, donde a penas era como una hormiga entre medio de gigantes, un día logró lo imposible al salir victorioso de una guerra de casi mil años y derrotar a las bestias que se habían apoderado del mar y de los cielos, un día, el liberó al mundo de la tiranía.
¿Porqué no era posible que me liberara a mí?
