Historia alternativa en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto II: Transición
Escena 1: Los hijos de sus padres (Los herederos del pecado)
-¿Qué es este lugar?- preguntó Luffy receloso viendo la cabaña vieja y rodeada de árboles que se cernía frente a él.
Ler decidió mantenerse atrás al ver como Garp tocaba la puerta y personas extrañas acudían violentamente a gritarle improperios, que luego se tragaron al ver de quién se trataba. Ella no los culpó, el viejo solía dar mucho miedo con solo su presencia.
El vicealmirante los tomó a ambos de sus ropas y los colocó frente a los dos hombres y la gran mujer en la entrada.
-Ellos son Luffy y Ler. Niños, digan hola- exigió meneandolos violentamente el aire.
El niño extendió su mano a forma de saludo, con una expresión informal como presentación: - Io!
Ella por el contrario, se inclinó como le fue posible en aquella posición incómoda, a manera de un saludo respetuoso y formal: -Ler, es un gusto.
La niña tenía un extraño presentimiento, además de un cosquilleo molesto que se extendía por su nuca hasta las partes más escondidas de su cuerpo, como si algo o alguien la estuviese mirando de forma directa y eso la avergonzaba. Generalmente no era una niña tan timida después de pasar tanto tiempo con Luffy, pero seguía siendo desconfiada y sus sentidos se habían activado para hacerle una advertencia de carácter desconocido.
El marine los bajó y ella se aferró insegura a sus piernas mientras se acomodaba la mochila con sus cosas.
El niño, curioso por naturaleza, tiro su "equipaje" al suelo y echó a correr por los alrededores del lugar, viendo como todo parecía más claro que en otras partes del bosque. Habían caminos creados por obra humana y algunos por la naturaleza, que se extendía más allá de lo que sus ojos podían ver. Queriendo acercarse a uno de esos caminos, de forma imprudente , comenzó a correr sin detenerse a prestar atención a los presentes hasta que un golpe extraño y húmedo le dió de forma directa en el rostro.
-¿Qué es esto?- preguntó tocándose la cara para luego empezar a gritar de forma histérica. Ler comenzó a reír al ver el rostro de asco y molestia del niño, reclamándole al aire como si fuese un idiota.
-¡DISCÚLPATE!- Luffy siguió pataleando y señalando al sujeto, ignorando que este lo había estado mirando todo el rato desde su llegada, para luego enfocar su vista en la niña que se posicionó a un lado.
-Eh, Ace- sonrió Garp acercándose. La niña levantó la vista hacia donde ambos apuntaban y lo vió.
Otro niño. Uno más grande que ellos dos.
Escuchó al abuelo y a Luffy hablar dirigiéndose al extraño, pero ella dejó de escucharlo todo cuando sus ojos se cruzaron en aquel primer momento, al menos en esa vida.
"-¿Y que creen que haga Leriana ahora?- depende de la civilización que se refiera a el, Urano o los cielos , se acercó al borde de aquel abismo, donde podían ver la escena como si de una película se tratase.
-Lo mismo de siempre: Ser una idiota- Plutón, que tenía un especial resentimiento hacia ella aunque Poseidón considerara que se tratan únicamente de sentimientos erróneamente manejados y hacia la persona equivocada, escupió dichas palabras con desprecio renovado.
-No, no. No es su culpa totalmente y en esta ocasión en especial me parece que ese rebelde es algo diferente- el dios de los mares notó que su favorito seguía siendo el mismo que tras su muerte, decidió acompañar a los suyos una vez más a pesar de tener toda la gloria y gracia dispuesta a sus pies- miren eso."
- Ace...- murmuró la niña despacito, casi con dolor, cómo si el decir aquellas palabras le quemasen la boca, pero de no decirlas se le derritirian allí mismo. Su pecho se contrajo de una forma salvaje, parecía un mecanismo de defensa ante su agitado corazón que amenazaba con escaparse del lugar para saltar vivamente a buscar a aquel muchacho como si le perteneciese, como si ella solo hubiese sido un recipiente y él, el verdadero dueño de aquel órgano agitado.
Los ojos se le llenaron de lágrimas y Luffy no pudo evitar mirarla. Él también había tenido una sensación alarmante en su cuerpo que no podía reconocer, como si la paz y la intriga se removieran con fuerzas iguales dentro de su estómago y le exigieran devolverlo todo. Parecía que aquel era el momento que había esperado siempre, porque aquella sensación de molestia inicial fue reemplazado por una paz casi absurda que contrastaba con todo su entorno, pero podía sentirla, lo hacía sonreír espontáneamente. Era como cuando conoció a Ler y sintió la calidez en su pecho que le llenó el alma y que cuando se sentía solo, triste y pequeño, su sola presencia le transmitía algo que no podía comprender, pero que ahora no podía imaginar no tener a su lado, por ello no comprendía porque la expresión de Ler lucia tan llena de angustia, como si aquello le estuviese doliendo.
Y es que le dolía.
Las lágrimas comenzaron a escapar y correr lentamente por sus mejillas, su boca se abrió y tembló de forma ligera mientras el sabor salado de colaba dentro de ella, mientras la brisa parecía incrementar obligando a los árboles y sus hojas a bailar al rededor de ellos.
"Como tú y yo bailamos en nuestro primer día, en nuestra última noche".
No entendía que le pasaba. No sabía quién era el, pero algo dentro de la niña se estaba rompiendo en aquel momento, o quizá, estaba posicionándose en el lugar correcto, en donde siempre debió estar.
Portgas D. Ace pasó a un lado de los tres, trayendo consigo una nueva oleada de sentimientos desbordantes en la niña, que quiso retroceder ante su cercanía percibiendo la calidez que emanaba del cuerpo del muchacho de cabello negro, casi como llamas. Cayó al suelo, donde las piedras se enterraron en su trasero y en sus manos apoyadas en la hierba, pero que no le molestaron nada como aquella sensación.
- Que niña tan tonta...- Ler creyó escucharle decir al niño en un tono tan bajo, que podría haber sido simplemente el sonido del viento al soplar sus cabellos con fuerza, pero no. Se obligó a recordar con seguridad que aquellas palabras habían sido pronunciadas por el cuerpo que ahora se alejaba, introduciéndose al interior de la cabaña.
"Nunca dejaste de serlo".
Luffy se acercó a su lado y le tendió la mano, levantándola en una actitud de protección y preocupación que rara vez veía en el, pero que dada la situación, la niña decidió ignorar. Su amigo siguió reclamando e insultando a Ace hasta que Garp le dio un puñetazo en la cabeza:- Llevense bien.
-¡No vamos a cuidar de otros niños! - gritaron el grupo de hombres alejados de la escena, asustados hasta la médula al ver la expresión del Vicealmirante- Por supuesto que lo haremos, nosotros nos encargaremos de ellos.
-Eso espero.
-Pero jefa, ¿Qué haremos con ellos? ¡Ya son 3!- las voces siguieron discutiendo mientras los niños miraban todo sin comprender nada.
-Déjenlos ser. Ellos se cuidan entre los dos...A su manera, pero ninguno morirá mientras estén juntos- Ler cuidaba a Luffy en sus estupideces y Luffy salvaba a Ler de su torpeza natural.
- ¿Cree que esto es una guardería?- gritó la mujer irritada.
-¿Qué dijiste?- la mirada del vicealmirante se volvió escalofriante. El niño se limpió el escupitajo mientras la mente de su amiga ascendía al más allá.
-¡Nada!
-Bah, entonces... Volveré cuando tenga tiempo- pronunció finalmente el mayor dándole la espalda a ambos niños y alejándose en dirección a la Villa, cuesta abajo.
No se despidió. No pronunció palabra alguna respecto a la reacción de los niños. El suponía que pasaría aquello, por lo que tuvo la certeza de que había hecho las cosas bien.
Ler se sentía como una tonta. De poder hablar, se habría insultado a si misma por la situación que estaba pasando: Roja, mojada y temblorosa, parecía no recordar cómo se respiraba y ahora era Luffy quién algo preocupado le soplaba en la cara considerando que aquello le ayudaría un poco. Tampoco recordaba como pronunciar palabra alguna o como coordinar sus piernas para dar un paso. Aquel niño la había descolocado por completo.
- Ler, deja de actuar tan extraño, me estás asustando- un puchero se formó en su rostro al ver que ella no le hacía caso- LER- la niña, distraída como estaba no percibió el aura de su amigo- LEEEEEEEER- fue muy tarde para reaccionar cuando el golpe le había dado de lleno en la cara.
- AYYYYYY- de vuelta en el suelo, se dió cuenta que aquel golpe la había ayudado a despertar del trance en el que se encontraba, pues apenas era consciente del mismo. Eso no evitó que un puñetazo en el estómago del niño fuese su forma de agradecimiento.
Angustiada de todas las formas posibles, no consideró en aquel momento la apariencia del niño, solo la hizo sentir sin siquiera detallar su rostro. Cuando finalmente fue consciente del mismo, recordando el cabello levemente rizado, la piel morena, los ojos fríos y oscuros y unas pecas bastante llamativas, se sonrojó.
- Lu, ¿Tú crees que soy bonita?
Eso era lo que su compañero menos esperaba después de aquella reacción. Reponiéndose contestó confiadamente:
-Eres horrible.
-Espero que haya un lugar en el infierno reservado para ti.- Los aún sorprendidos y molestos bandidos miraban la escena extrañados por la interacción de ambos infantes que hace apenas unos minutos, habían pasado a estar bajo su tutela.
El niño parecía un inmaduro, caprichoso e irremediablemente cabezota rebelde, alguien difícil de controlar y que decía todo lo que le pasaba por la cabeza tal cual. Un problema absoluto, uno que se parecía mucho al vicealmirante y que les aterraba conocer. La niña de apariencia superficialmente descuidada poseía rasgos característicos que nunca habían visto, hablaba de forma peculiar, con un acento que lo era aún más, como si fuese de otro lugar o época. En general, parecía mucho más débil y tranquila que su compañero, pero también , absurdamente más inteligente.
Ambos continuaron con la pelea verbal que amenazaba en tornarse física, como si ya hubiesen pasado por aquello innumerables veces anteriormente. Dadan, la líder de aquel grupo donde ambos vivirían, sintió uno de sus párpados temblar en un tic nervioso. Sus subordinados temblaron también, asustados. Ace, apoyado en un árbol con los brazos cruzados, a unos cuantos metros y alejado de toda la colectividad de personas en la entrada de la cabaña, miró a ambos niños y sonrió de forma irónica. A Sabo le encantaría ver esa escena.
Las personas que antes se habían reunido en la entrada, les dieron unas cuantas indicaciones a los niños acerca de cómo tendrían que sobrevivir en aquel lugar, estableciendo directamente una relación de trabajo forzoso y sumisión ante la líder de aquellos bandidos, Dadan.
-Odiamos a los bandidos- dijo Ler con extrema seriedad cruzándose de brazos. Luffy asintió energéticamente mientras inflaba sus mejillas en señal clara de molestia.
- NOS IMPORTA UNA MIERDA. VIVIRÁN AQUÍ PERO NO CREAN QUE NO TENDRÁN QUE HACER NADA PARA PAGARME- gritó la mujer grande como respuesta. Sus rasgos varoniles y duros se contrajeron cuando se vió ignorada por ambos niños, quienes se voltearon para hablar entre ellos.
-Es mujer.
- Tonta, ¡Es un hombre con pechos!
-No, Lu. Los hombres no tienen pechos.
-Roo te...
-CALLENSE YA, MOCOSOS. TIENEN TRABAJO QUE HACER- los infantes se vieron disparados por la fuerza del reproche de la mujer, quien decidió dejarles a su suerte como el "maldito" de Garp había sugerido. Podía darles un lugar para vivir, pero tendrían que trabajar duro para ganarse ese derecho, además de que no planeaba actuar como niñera de ninguno, no quería ni necesitaba ningún lazo o sentimiento de responsabilidad que les uniera a ellos.
"Qué equivocada estabas, haha. Sé que tus nos amaste desde un principio y tus sentimientos crecieron poco a poco pero mucho más que cualquiera que nos aceptó con rapidez. Resulta que todos crecimos para convertirnos en unos cabezotas como tú, pero con buenos sentimientos".
-Tengo hambreeee- Ler ya se había extrañado de que su amigo no hubiese manifestado aquella necesidad antes, por lo que solo le tomó de la mano resignadamente, buscando abrir la puerta que les cerraron en la cara.
Al no poder hacer algo con la entrada principal, ambos rodearon la casa hasta encontrar un lugar por donde entrar. Al ingresar en aquella vieja cabaña se dieron cuenta del aspecto deteriorado pero cálido de la misma. Luffy propuso que se debía a que muchas personas vivían allí y que ellos no tendrían lugar para dormir. Otra vez, se sentían a la deriva.
"No vas a quebrarte, conoces tú historia mejor que nadie".
Los jueces sabían parte de mi historia gracias a las declaraciones del abuelo, de los documentos públicos del diario de Ace y por algunos informes de la Marina, así como las fotografías y reportes provenientes de otras instituciones inherentes a la misma, sin embargo, acercarme más a aquello que había tratado de evitar por años me hundía en el suelo. Se sentía como si en cualquier momento este no sería capaz de soportar mi peso y se fragmentaria en mil pedazos para dejarme caer en el mar, en el mar que tanto extrañaba y al que parecía tan imposible volver...
Aunque, no puedo evitar sonreír antes las idioteces que escribió Ace un día, y de rodar los ojos por su exceso de confianza.
"¿Recuerdas cuando éramos niños? Siempre odie que hicieras eso. Los primeros días con Dadan me la pasé viéndote rodar los ojos cada que íbamos a comer, cada que te obligaban a limpiar, cada que Luffy me seguía, cada que tú tenías que seguirlo a el.
Me gustaba verte. Eras una niña realmente dulce y divertida. Tu y Luffy me sacaban risas que nunca le comenté a ninguno más que a Sabo cuando nos encontrábamos en la Terminal Gray. Eran demasiado inocentes, demasiado idiotas para un mundo tan corrompido. ¿O no? Aguantar hambre el primer día por no saber cómo cazar, cocinar o simplemente sobrevivir no había sido una necesidad para ustedes hasta ese día, no una real."
Luffy y yo habíamos experimentado de primera mano la supervivencia gracias al abuelo cuando este se empeñaba en que aprendiésemos a hacerlo frente a cualquier circunstancia, pero aquel estilo de vida bárbaro de esa familia era completamente distinto a la vida salvaje de la naturaleza. Sufrimos igual.
-¿Cree que la crianza por parte de bandidos influyo en la forma en que usted actuaría más adelante?- negué con la cabeza rápidamente.
- Claro que no...- Sabo hizo una seña, indicándome ser cuidadosa. Me aclaré la garganta antes de seguir- estar allí nos enseñó a sobrevivir y a formar un carácter que nos haría falta más adelante. Nuestros valores y sueños nacieron por circunstancias ajenas a quienes nos criaron.
- ¿Entonces que intención tenía el vicealmirante al dejarlos allí?
El abuelo me miró. - Tener a alguien- la explicación confusa invitó a los jueces a insistir- el no podía cuidarnos siempre, por lo que necesitaba a alguien que lo hiciera y para protegernos del mundo y formar lazos entre nosotros decidió dejarnos bajo la tutela de alguien de confianza en un lugar apartado como aquel bosque. El abuelo siempre tuvo la fe, hasta el último momento, en que siguiésemos sus pasos y aseguráramos nuestra vida bajo la protección de la justicia, pero de haber tenido la voluntad de hacerlo, ninguno realmente se podría haber salvado de su destino.
Yo traté. Traté una y otra vez, pero no me funcionó.
"Ni siquiera paso en mi mente ayudarlos. En aquel momento me parecía divertida la confusión que sus rostros expresaban al ver todo el ambiente. Te escuché discutir dos o tres veces con Luffy por ir tras de mí, lastimarse en el camino y lastimarte al seguirlo tu a el. Nunca lo dejaste solo, ¿Eh? En aquel momento pensé que te gustaba o que eras muy tonta"
-¿Qué tipo de relación tenía con Monkey D. Luffy?-
A Ace lo consideraba más que un hermano, siempre fue mi amigo antes de que iniciáramos una relación pero era imposible no darme cuenta que con el sentía algo más allá de la hermandad. Sabo, por otro lado, era el hermano mayor compresivo, alguien que te hacía sentir tranquilo con solo su presencia, era esa pieza necesaria para mantener un equilibrio en nuestra extraña familia. Aún así, a ambos los consideraba los únicos hermanos verdaderos que tuve, pero Luffy...El era especial para mí.
El Rey Pirata era mi corazón. Pasamos tantas cosas juntos en todas las etapas de nuestras vidas que me aterra el pensar que habría pasado de no tenerlo a mi lado o de no haber estado allí para apoyarlo a él.
-No se cuando nací, nadie nunca me dijo la fecha- la incomodidad en el jurado me hizo sonreír- pero Luffy y yo teníamos una relación de hermano-hermana mayor o menor según las circunstancias, después de todo, vivimos juntos por casi dos años sin una verdadera supervisión, bajo condiciones extremas de supervivencia, haciéndonos cargo de nosotros mismos o pasando de estar de mano en mano una y otra vez...Era normal que desarrolláramos afinidad el uno por el otro- ojalá estuviese aquí.
Ace ha muerto y Sabo pertenece al gobierno junto con otros revolucionarios que al no considerarse criminales como los piratas, si no, opositores del antiguo gobierno, fueron absueltos de cualquier cargo o juicio y gracias a su lucha, recibieron puestos importantes, por lo que no puede intervenir directamente en mi causa. Luffy simplemente podría ser arrestado por estar aquí.
-Ler, ¿Por qué somos los únicos que no están comiendo?- el niño le hizo un puchero a su amiga mientras se cruzaba de brazos, quejándose de ver únicamente huesos y basura a su alrededor mientras su estómago clamaba alimento. La niña era más prudente, pero se encontraba en situaciones similares.
Habían intentado colarse en reiteradas ocasiones a la lucha de un montón de cuerpos por la carne que el otro niño parecía haber conseguido, pero ambos fallaron estrepitosamente en cada intento: Luffy fue lanzado por los aires y Ler pisoteada hasta hacerla retroceder avergonzada.
Un tazón de arroz pequeño fue lo único que recibieron.
-No lo sé, Lu. Pero tendremos que acostumbrarnos- el mencionado agachó la cabeza deprimido, ella lo miró acojonada. El niño inflo los cachetes nuevamente sin muchas energías para quejarse por el hambre hasta que otro tazón, con casi todo el arroz dentro , se deslizó por el piso hacia sus manos- es que no tengo hambre- explicó Ler con una leve sonrisa- aún no me siento muy bien por el recorrido.
Luffy la miro considerando la veracidad de aquella afirmación, pero siendo ella quien generalmente pensaba en la relación, no se resistió mucho para darle un abrazo fuerte como agradecimiento y comer tan rápido que un segundo bastó para acabarse todo el arroz. La niña rió.
A lo lejos, Ace los miro curioso, con un sentimiento extraño al ver convivir a los niños de aquella manera, como si tuviesen una conexión que el nunca había tenido con alguien. Y la envidió."
"Y a pesar de verlos sufrir ese día y de tener la certeza que tu también tenías tanta hambre como el, yo seguí comiendo sin darles demasiada importancia, sin ofrecerles un bocado de mi plato porque era un niño solitario y nunca había sentido nada como lo que sentiría por ustedes tiempo después."
El jurado me miró sonreír melancólica por aquel recuerdo, incluso encontré a algunos entre ellos quienes me miraron con compresión, como si entendieran un poco la situación. Dragon formó una mueca que yo percibí como un señal positiva del desarrollo de este segundo día, después de todo, a los aplicadores de justicia actuales les caía mejor Luffy que cualquier otro criminal. La única jueza se aclaró la garganta y cuestionó: -¿Los maltrataron durante su estancia en aquel lugar?
Forme una mueca con incomodidad renovada:- No, es solo que ambos habíamos pasado de mano en mano, entregados de una persona a otra para que se hicieran cargo de nosotros por lo que la figura de autoridad en nuestras vidas era difusa, sin embargo, siempre habíamos tenido la "ayuda" de alguien hasta ese momento. La intención del vicealmirante y de ha...-regrese sobre mis palabras al considerar incorrecto llamar a Dadan en un juzgado de esa forma- era que aprendiésemos a trabajar por lo que queríamos. A suplir nuestras necesidades por nosotros mismos.
Dadan llegó a preguntarnos en aquel momento porque a pesar de pasarla tan mal, no habíamos llorado ninguna sola vez -yo no lo hice, al menos no frente a ella-. Luffy y yo solo nos habíamos encogido de hombros
-¿Dejándolos morir de hambre?- los jueces habían adquirido una postura de ataque ajeno al percibir pasividad cuando este era dirigido únicamente a mi, y una activa cuando entraban en el terreno "familiar" . Aunque los efectos eran los deseados, decidí ser prudente.
-Enseñándonos a trabajar para no tenerlo.
"¿Crees que aquí finalmente pueda ser libre, Ler?...¿Crees que finalmente podamos serlo?"
Hasta el último momento decidió serlo, aunque yo no pude hacer lo mismo, ahora estoy luchando para que desde donde esté, sepa que en algún momento lo fui.
"Espero verte, pronto, incluso si tienes que romperme las pelotas cuando te vea, me prepararé lo suficiente para hacer el camino hasta ti...Para ser el rey. Y cuando pase, haré un espacio para ti a mí lado aunque no quieras, pero sé que quieres.
Eso es, sonríe, ya tendrás más noticias de mi.
Posdata: Deja de meterte en problemas, para eso está Luffy.
Ace".
-¿Envío una respuesta?- Asentí contrariada por las emociones. A pesar de conocer todo aquel contenido, cada vez que lo leía, recordaba o escuchaba, tenía el mismo efecto en mi- ¿Está documentada en las pruebas?
Aún levemente pérdida en la tristeza que me causaba su recuerdo, y la alegría de saber que fue en algún momento feliz, extendí mi mano para entregarle la carta de respuesta a uno de los asesores, quién se la entregó a los jueces. Uno de ellos la abrió y alzó la ceja. Yo me sonroje furiosamente y desvíe la mirada cuando empezó a leer en voz alta:
"Muerete, Ace.
Con amor,
Ler"
-Estaba en un entorno jurisdiccional... Delicado- comenté, pues a los 14 años pasé a estar bajo la "tutela" de un personaje que causó demasiado estrés en mi- la Marina me asignó al reino de...- la presión abrumadora detuvo mi intento de excusa, aunque no fuese una mentira total, Ace y yo éramos bastante especiales con el otro a veces. Y es que si antes estaba a la vista de todos, ahora parecía que la atención se había incrementado exponencialmente.
- ¿Considera que ese lugar afectó su juicio?- hice una mueca, con duda. Definitivamente no quería declararme como una víctima, pero muchas de mis acciones se vieron nubladas, al igual que las de Ace, por tratar de lidiar con aquello que no podíamos manejar solos.
-Era muy joven así que todo me afectaba, pero se que no soy la única.
- ¿A qué se refiere?
- A que muchas personas se aprovecharon de otras tantas por la misma razón, porque eran jóvenes y estaban desprotegidas. A nadie le importaba con tal de obtener lo que deseaban.
"Ler, ¿Tú crees que si hubiesemos sido mejores de lo que fuimos, nos habrían dado una verdadera oportunidad? ¿Una sola oportunidad?
¿O acaso estábamos condenados desde el inicio?
"Es extraño.
Benn lleva días diciendo que parezco deprimido, aunque yo nunca he intentado esconder que te extraño mucho y por supuesto, a Ancla. Diablos, extraño incluso su parloteo insistente por venir conmigo.
Ahora que estoy lejos lo tengo más claro, pequeña, eso de que no iba a poder deshacerme de ustedes ni aunque me fuese. Parece que los traje conmigo, que siguen aquí. Siento que en cualquier momento Luffy aparecerá esperando en algún puerto o que tú vendrás llorando hasta mi habitación por lo sensible que eres. A veces incluso creo escuchar sus risas y creo que eso tiene que ver con la postura de Benn.
Tal vez el también se siente así y mi risa no es suficiente para alegrarle si no suena con la de ustedes.
¿Estas riendo, arcoiris? ¿Eres feliz ? Espero que lo seas. Espero que lo sean, juntos.
Y como quiero sacar eso del pecho, aquí una lista de sugerencias para que viva con la certeza de que no se han muerto o matado entre los dos:
- No sigas aprendiendo de Luffy, casi y pareces un niño. Mejor escucha a Makino.
- Cuida el espejo. No solo te lo di para que hablases, si no para que te arregles un poco más. Pareces un monstruo.
- Dile a Luffy que no eres comestible antes de que te devore en un atracón nocturno.
- No confíes en los extraños a menos que sean tan atractivos cómo yo.
- Come bien y come rápido. Deja de consentir a Luffy, estás casi famélica.
- Luffy tiene dinero guardado en la madera del piso de su habitación, cerca de la mesa. Lo ha olvidado así que úsalo cuando creas necesario.
- Obedezcan a Makino.
- Cuida de Luffy. El cuidará de ti.
Te quiere,
Y se disculpa por no tener el valor de enviar esta carta,
Shanks."
