Historia alternativa en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto II: Adolescencia (Infierno)
Escena 3: Se dice por allí que la Contraalmirante...es una perra. (Y no es una mentira)
- ¿Porqué no informó de la existencia del hijo del Rey Pirata a la marina una vez ingresó a la institución?
- Porque ellos lo sabían, siempre supieron quienes éramos aunque nosotros no. Y aunque nos pareciera una casualidad, que nos encontráramos ya estaba planeado, pero para cuando se dieron cuenta de que éramos un peligro inminente, ya no podían detenernos. Todos sus planes se les fueron de las manos.
- Según las cartas del Almirante de Flota, Sengoku, ordenó la ejecución de Portgas D. Ace 5 veces después de que esté cumplió los 13 años. Y las 5 veces, fallaron. ¿Cómo explicar esto, puesto que el permaneció en una localización conocida y permanente los siguientes 4 años? ¿Reveló información confidencial de la Marina en aquel entonces?
Negué con la cabeza y Sabo se aclaró la garganta, recordándome que debía responder verbalmente: - Ace era más inteligente de lo que aparentaba, y muchos marines eran justos incluso en una organización corrupta como aquella. Incluso si yo no lo protegí en aquel momento, hubieron algunos que se empeñaron en darle una oportunidad hasta conocer una verdadera razón para ir tras de el y no solo por su sangre.
- Sin embargo, usted pactó a favor del mismo. ¿Considera dicha actuación como traición a la Marina?
- No pacte con la marina, pacte con el gobierno. Y no fue a favor de Ace.
- Entonces, retomando la pregunta de las cartas anteriores ¿Nunca colaboró activamente en la evasión de la justicia, protegiendo a Portgas D. Ace mientras se encontraba en servicio activo como marine?
-No.
-Ler...- los ojos del pirata buscaron los de la chica, quién lo evitó al considerar que de encontrarse, perdería toda la concentración acumulada- Nunca vas a perdonarme, ¿Cierto?
La mano del hombre se extendió hacia ella para tocarla, deteniéndose en el acto cuando notó las lágrimas cayendo sobre el mapa en el cual la marine se encontraba trabajando. Retrocedió torpemente, arrepintiéndose de sus acciones cuando percibió que las manos y el cuerpo en general, le temblaban, impidiendo que siguiera trazando las líneas en las que ella se empeñaba en fijar su atención.
-Nunca pediste perdón...- respondió finalmente en voz baja, con un tono que se asemejó a un gato herido y sin refugio bajo la lluvia. Él, que la había conocido en momentos de gloria, finalmente sintió el peso de sus acciones al verla tan vulnerable y aún así, tan dispuesta a colaborar con él pese a todo. Si tenía que reprocharle, gritarle o maldecirle, el hombre no se opondría, sentía que lo merecía después de todo. Sin embargo, cuando ella se enderezó y se volteó hacia el con un intentó de sonrisa, fregándose los ojos y mirándolo directamente, percibió la sinceridad en sus palabras, una que le dejó sin habla: -Y no espero que lo hagas, de cierta forma, no es tu culpa. Abrió y cerró la boca en reiteradas ocasiones sin saber que decir. Ella continuó limpiando con sus puños las lágrimas que aún se le escapaban por las mejillas, dándole un aspecto infantil, inocente y que le llenaba de empatía, que le hacía compartir su sufrimiento, un sufrimiento que en gran parte, se debía a el. -Solo me habría gustado que las cosas fuesen un poco diferentes- agregó regresando a su trabajo, dirigiendo su total atención hacia los planos en los que trabajaban, considerando que aquel no era momento para reclamos o sentimentalismos.
Conteniéndose de presionarla a sus límites, el pirata se concentró nuevamente en las anotaciones de la chica, admirando con sorpresa todo lo que había hecho en una sola noche.
- ¿Por qué? Vas a perderlo todo.
Esta vez, ella se volteó completamente en su dirección, encarandolo con franqueza, como si no hubiese pasado nada hace un instante. - Porque voy a perderlo todo si no lo hago.
- Serás suspendida de la Marina, te acusaran de traición...Van a ejecutarte si te atrapan- insistió, sintiendo que era su deber intentar frenarla porque aunque en aquel momento su "relación" estuviese fracturada y apenas pudiesen verse a la cara, se lo debía. Y esa extraña preocupación en su cuerpo era difícil de ignorar.
-Disculpa, pero no tuve el tiempo de quitarme el uniforme- respondió automáticamente mientras despegaba sus manos del papel para extender sus brazos y sacarse la capa, lanzandola hacia el fuego en el acto- vine directamente hacia acá tras mi suspensión.
"-Dime la verdad, Cayú, de hablar tendrás la protección y tutela de otra persona que no te odie tanto como la Contralmirante- el mencionado sonrió nervioso, su manos moviéndose como reflejo de su intranquilidad, su piel sudando por la presión y el calor de una luz que le habían puesto frente a su cara para que la cámara de caracol grabase hasta el mas mínimo gesto de culpabilidad que buscaban.
- La verdad es...- la voz se le quebró mientras tragaba saliva , considerando todas las formas en las que podía cagarla al abrir su boca y sin embargo, esta vez había una razón más grande, no tenía miedo, nadie podría hacerle daño en esa habitación.- la Contraalmirante es...Es una perra."
- ¿Suspensión? - el comandante de los piratas de Shirohige se sorprendió aún más, considerándolo imposible después de ver arder la preciada capa de la menor. - ¿Acaso?...
- No te preocupes, solo fue un interrogatorio.
"- Que son unos inútiles...- la risa de Ler murió ahogada con el puñetazo que Lucci le dió en el estómago. Su boca, de la cual pendían diminutos hilos de sangre, soltaba burla tras burla, pareciendo segura de poder jugar con el hombre de hierro hasta convertirlo en un juguete de papel. La princesa Dragón tenía un don natural para irritar a los demás."
- Nada de lo que debas preocuparte. - insistió ella con una leve sonrisa, alejándolo con disimulo.
- Es una bruja alcohólica- escupió Seo mientras se cruzaba de brazos y mantenía su actitud estoica y seria por naturaleza. No necesitaba agregar más palabras que aquellas.
Califa sentía que lo tenía en su manos ya que siempre detesto a Ler desde que llegó a la Marina, aún más, cuando se unió al Cipher Pol.
- Cuéntame más, ¿ que secretos guarda esa chica?- relamiéndose los labios emocionada, enfocó la cámara de caracol en dirección al ceño fruncido del marine.
- ¿Secretos? Es una descarada, una desvergonzada, hace lo que quiere sin importarle el pudor o la decencia.
La ilusión era cada vez más grande al pensar que podría conseguir todo de aquel hombre sin necesidad de entrevistar a los demás.
- ¿Secretos como cuales? ¿ Cosas ilegales? ¿Traición a la Marina?
El guardó silencio un instante, antes de expresar con voz ronca, indignada:
- Inmorales.- concluyó el viéndola directamente a los ojos. - se va con hombres siempre que quiere, siempre que puede y no deja de beber.
- ¿Eso significa que descubrieron lo de...?
- No, eso habría provocado un juicio express y mi ejecución. Pero no fue tan grave para llegar a dicho extremo, aunque si para ameritar mi suspensión- murmuro con una sonrisa triste y resignada.
"- Estás disfrutándolo, ¿Cierto?- su ex compañero de escuadrón la sacudió con violencia, antes de tomarla del cuello y estrellarla duramente contra la mesa blanca, ahora llena de manchas de sangre y de cabello de Ler, que se escapaba a reír con cada arrebato de violencia del hombre. Lucci sabia que si bien ella no era como ninguno de ellos, la bastarda tampoco estaba demasiado cuerda.
-¿Tu...Que... Crees? - cantó entrecortadamente, divertida, negándose a dejarle saber que sentía que el rostro le ardía y su ojo izquierdo comenzaba a cerrarse en una hematoma. - Hasta donde se, en sus informes lo dejaban claro."
- Déjame ver eso, pensé que se trataba de...- ella se alejó con rapidez. A pesar de la necesidad de estar juntos, aún se sentía extraño el que el la mirase o tocase, le provocaba un hormigueo extraño que no podía explicar y unas ganas de vomitar que simplemente no eran cordiales.
-No. Yo... Estoy bien- quiso decirle lo que sentía, que el dolor emocional superaba al físico que invadía su cuerpo, pero no quería romper la frágil atmósfera de la tregua silenciosa que habían pactado.
"- Nunca he conocido a nadie como ella con tal apetito voraz por el pen...- El Almirante Kuzan miró a Jin antes de levantar sus manos, obligándolo a guardar silencio.- ¿Qué?
Aquello era suficiente.
- Queremos saber que cosas hace como Marine, que libertades toma, como se aprovecha de su posición...No acerca de su vida...Su vida sexual.
- Pues es que es extraño verla en algo diferente a eso, siempre está pensando en su próxima presa, en su próximo hombre. Creo que no hay nada que le importe más que eso - agregó Jin con una sonrisa, dejando escapar todo el aire que había retenido mientras pensaba en como iba a desarrollarse aquella situación.
Ojalá la Contraalmirante no los odiara tanto después de sus declaraciones."
- No me odies por esto, Ler- la mencionada abrió los ojos cuando el pirata la empujó sobre la mesa, obligándola a tenderse sobre la misma con el pecho presionado a su superficie y el hombro adolorido, sostenido por el mismo. El dolor le obligó a apretar los dientes, impidiéndole gritar, soltarse.
"- ¿De qué habla? Yo nunca la he visto con ningún pirata, es decir, ha tenido romances horribles que dan vergüenza, pero créame...- Cayú le hizo una seña al hombre de pie frente a el, invitándolo a inclinarse - odia a los piratas."
- Créeme, estoy tratando de no hacerlo, pero me la pones difícil - respondió ella mientras el le bajaba levemente la camisa y miraba sus heridas.
Ler cerró los ojos y una pequeña lágrima se le escapó, recordando las palabras del pecoso.
"-Era algo totalmente distinto, como fuego con más fuego, cómo avivarlo, como hacer de una pequeña llama un incendio."
Y aún en esa posición humillante, se hundió más mientras el pirata la tocaba, mientras ella se echaba a llorar.
"- Los detesta- afirmó Seo asintiendo con la cabeza para agregarle peso al asunto."
Lo hizo de forma silenciosa, bajita, lo hizo mientras le decía cuanto lo odiaba, mientras le hablaba con el corazón y lo culpaba de aquello que no creía realmente como su culpa.
Pero le dolía y le hacía preguntarse si a él le estaba doliendo también.
"- Dice que podrían contagiarla de her...- Jin se calló ante el golpe del Almirante que hizo estremecer las paredes y como no, su cuerpo."
Ler pensaba que aquello no era muy diferente a todas las mentiras que le había dicho o había dicho de ella a espaldas con la intención de hacerle daño, de apartarla de alguien más, de obligarla a alejarse.
"-No importa lo que hagas, ellos van a hablar. Nadie protegerá a una perra caída en desgracia como tú.- Lucci retó a Ler, tomándole la mandíbula, apretándole el rostro con sus dedos, recordándole quién tenía el control. Y Ler amaba el control, era una maníaca del mismo que no podía perderlo sin perder la cabeza de paso, pero en su interior sabia que tenia que aguantar. Sus entrañas gritaban avergonzadas y enloquecidas por su sumisión y derrota, pero si quería conservar su vida, debía perder su ego.
- Los perros como yo son a quienes tu proteges con tu vida, no vales más que eso- le respondió con el rostro doliendole, su lado humano y no el de un traumado dragon, pidiendo a gritos que se callara, que pidiese piedad porque no podría aguantar ni un solo golpe más.
Tengo que hacerlo, se repetia una y otra vez.
El interrogatorio concluyó en la madrugada, dos días después de que todos fuesen "capturados", arrastrados fuera de sus camarotes y encapuchados hasta llevarlos a salas desconocidas para los marines de infantería en general, y es que incluso aquellos que eran oficiales, a menos que tuviesen un alto rango, desconocían aquel lugar. Los marines fueron devueltos en una pieza, sin ningún golpe en el cuerpo ni un cabello menos en su cabeza. No podían tocarlos, no habia ninguna verdadera acusación hacia ellos, solo querían a su líder, a la que devolvieron a penas."
- Solo déjame. Esta es la peor compasión que puedes mostrarme después de todo- dijo finalmente, después de balbucear un rato. El pirata se detuvo, con sus manos apenas rozando la amoratada piel. Casi podía dolerle todo el daño que ella presentaba y todo el tiempo que estuvo trabajando, de pie, sin descanso, sin comer, sin quejarse.
Como todos esos años en que lo supo y jamas se lo dijo."
Ler trató de abrir los ojos, sintiendo como estos se le pegaban por un líquido viscoso al rededor de los mismos, así como la sangre deslizándose desde su frente y lagrimales. Le dolía todo tanto que solo quería enrollarse en si misma y llorar porque no podía mas, porque estaba rota y herida y no sabia si era capaz de componerse una vez mas pero sabia que siendo quien era, no podía darse ese lujo de compadecerse a si misma o rendirse, su vida era un ciclo sin fin de sufrimiento en el que aun en su peor momento, podía convertirse en el perro favorito para apalear de alguien mas.
"No llores, maldita sea, no llores, solo se le llora a los muertos" se repetía "Tu no estas muerta, levántate." El dolor de cabeza, como mil púas enterrándose en sus nervios, la mantuvo en medio de la bruma de la inconsciencia y la realidad helada y dolorosa, hasta que mas que escuchar, sintió los gritos de sus hombres alrededor de si, horrorizados y preocupados a partes iguales. Solo entonces sonrió con una mueca vacía e inútil en una mandíbula mas bien descolocada a golpes.
- ¿Creen que la hayan expulsado definitivamente?- reconoció la voz de Jim, se encontraba preocupado.
El frío le estremecía el cuerpo a Ler y a la vez le quemaba de forma dolorosa y cruda, como si estuviese desnuda y su piel tocase directamente hielo, pegándose al mismo y con cada débil respiración, se la arrancase de los huesos, muy lejos de sus prioridades sensoriales, podía sentir la nieve cayéndole en el rostro como lagrimas pequeñas y suaves que dolían. Dedujo que se encontraba en una Isla de Invierno.
- No seas idiota, no estaría aquí de ser así- esta vez fue Seo quién habló, al mismo tiempo percibió como éste se sacaba la capa y la levantaba levemente con ayuda de los otros para colocarla sobre sus hombros. Omitió pedir cuidado, porque no sabia si podía hablar y porque era inútil cuando ya había sido despegada del suelo, de la nieve y el hielo - a menos que Cayú haya hablado...
-¿QUÉ?-el gritó del alborotado ex- noble le llenó los sentidos y aunque no estaba en condiciones para aguantar sus dotes dramáticas, agradeció infinitamente el tono ofendido e indignado que utilizó- Jamás le haría eso...No importó cuánto me ofrecieron dado mis habilidades- la chica aún tirada sobre la nieve, supo con certeza que los otros lo miraban mal- soy fiel a la Contraalmirante.
-Deberías haber aceptado, si estoy aquí es porque funcionó- reaccionó ella finalmente aún sin poder abrir los ojos, pero levantándose de a poco mientras extendía sus brazos y sus piernas con una lentitud tortuosa y que le hizo sufrir por cada pecado que cometió en la vida, o al menos así lo sintió, hasta asegurarse de conocer cuantos huesos tenía rotos- y te pateare el culo cuando me mejore por hablar mal de mi.
-LER-SAN - los tres gritaron y se le fueron encima. Imprudentemente no midieron su emoción, ni siquiera Seo, por lo que no se detuvieron de abrazarla fuertemente con alivio y alegría al verla despertar. Ella se quejó bajito, tan bajito que el sonido de sus huesos crujiendo tuvo mayor repercusión, obligando a los hombres a retroceder, apenados.
- Está bien, chicos...Yo...- finalmente abrió uno de sus ojos, resultadole imposible la tarea de abrir los dos, pero necesitaba mirarles para aquello- gracias. No merezco que hayan mentido por mi, que hayan arriesgado tanto...Y aún así, no sé que habría hecho si no fuese de esa manera.- una sonrisa, más parecida a otra mueca adolorida, se formó en su rostro- gracias.
Una lágrima solitaria se les escapó a los marines, quienes a excepción de Seo, decidieron limpiar con rapidez. El mayor de ellos era muy orgulloso y aquella era su forma de demostrar el respeto hacia su superior.
- Pero díganme, ¿Como me encontraron?- mientras flexionaba sus rodillas cuidadosamente, Jin le tendió su brazo, ayudándole a ponerse de pie. Cayú la abrazo por la cintura y la mantuvo firme a su lado. Ninguno miró el hueco de intenso color rojo que ella había dejado bajo de si o mencionó su olor nauseabundo a quien sabe que, ademas de muerte, y es que todo marine respetable sabia que la muerte olía terriblemente mal, no se asemejaba a nada, no sabían definir muy bien que era, pero su superior apestaba a ella de forma desagradable.
- Kuzan- respondió Jin, dando pasos lentos para seguir el ritmo adolorido de la chica- el pidió dirigir los interrogatorios según se, pero sólo consiguió hacerse con el mío, sin embargo, al salir dijo que estarías aquí, que todo había salido "bien"- Ler rodó los ojos mientras saltaba sobre un solo pie al sentir como el otro se deslizaba cada vez que lo apoyaba.
- Vinimos a buscarte entonces y te encontramos casi desnuda sobre la nieve, no fue hace mucho. Te estabas poniendo azúl y apenas respirabas- Seo se acercó desde atrás, previniendo una posible caída de la marine.
- Creímos que habías muerto, pero Kuzan dijo que solo te habían castigado y era un procedimiento normal en marines importantes como tú, ¿A qué se refiere con eso? - Cayú la interrogó curioso mientras los otros dos se detenían reflexionando también las palabras del Almirante.
Ella siguió caminando -tambaleandose- sin notar la ausencia de apoyo a su lado mientras pensaba en que responder: - No se referían a mí posición como marine, si no a lo que significo para el Gobierno - ellos habían tenido aquella teoría desde siempre, principalmente, al escucharla hablar y notar el acento extraño y la forma en la que se dirigían algunas personas a ella. Le decían Dragón a veces, no era difícil suponerlo- cualquier indicio de traición debía ser erradicado desde raíz, pero dadas las normas internas de la Marina, no podían actuar como querían... Pueden torturarme lo que quieran, si, pero he visto casos peores...- ella se había hecho cargo de algunos en el pasado- así que no se preocupen. No pueden expulsarme , mucho menos ordenar mi ejecución si no hay pruebas y un juicio previo- mientras hablaba un paso en falso la hizo darse de lleno contra el suelo.
Seo fue el primero en reaccionar y brindarle sus manos para levantarla, su cuerpo como apoyo. Ella cerró los ojos y enterró la frente en su hombro, asqueada por depender de un subordinado pero agradecia por tenerlo alli. "Control, toma el control." lo deseaba con todas sus fuerzas, pero no tenia fuerzas ni para controlar su maltratado cuerpo.
Ler sabia muy bien que lo mas inteligente y sabio a veces era morderse la lengua y comérsela como postre.
- Es decir, ¿el funcionamiento interno de la marina te protegió?- ella asintió, cansada.- nunca lo habría pensado de esa forma...
Cayú no se quedó atrás y con su facilidad para molestar a la chica, volvió al ataque con sus preguntas: - Y...¿En verdad estás molesta por lo que dijimos? Digo, siempre sugeriste que de vernos en esta situación debíamos desviar la atención, de hacerles creer que te odiamos y que eres una perra fácil...
Los otros tres cuerpos se giraron hacia el con las cejas alzadas y los labios apretados, el rubio no sabía cuándo callarse, aún así ella poco tenía de que quejarse.
- Estoy acostumbrada a eso, no dijeron nada que ellos no sepan o supongan ya...A menos que tú hayas hablado.
- Te lo dije, ¡CAYÚ HABLÓ!
-¡Que no hice eso, lo juro!
- Pues por tu culpa Ler-san a penas respira.
- Pero...
-Ah, este será un largo recorrido... ¿Alguien sabe donde hay un bar? Necesito alcohol.
- Tu no te emborrachas con nada.
- ¡CRUZASTE LA LÍNEA!
- Cayú se volvió rebelde.
- Eh, eh, maleducado, ¿Desde cuándo me respondes? Puede que me hayan sacado la mierda, pero sigo siendo tu superior- de forma repentina, Ler estalló en risas histéricas que se volvieron mas fuertes ante la seriedad de sus hombres. Todo aquello le causaba gracia y tristeza, estaba tan perdida y desesperada que sus nervios poco podían resistir ya a sus pensamientos enfermos y aterrados. Le dolían las costillas, la cabeza y el corazón y aun así, solo quería sentarse a tomar un poco de alcohol grosero hasta perder la conciencia . Ellos la miraron compasivos, luego, se echaron a reír también sin entender bien porque reian, pero compadeciendose de su destrozada superior.
Mientras seguía caminando bajo la nieve, dejando un charco de sangre tras de sí, la chica se apoyó en sus subordinados, sus subordinados la rodearon, protegiéndola incluso del ambiente, lo que le hizo reflexionar con una sonrisa, pese a todo el dolor que sentía, que había escogido bien aquel primer día. Y lo mal que se sentiría su corazón al dejarlos.
Al menos los entrenó bien, reflexionó sonriendo levemente."
- Me dieron una paliza, y fui removida de mi cargo por tiempo indefinido, suficiente para ayudar a un ser querido sin ningún deber o bandera que me lo impidiese. ¿Eso contesta a su pregunta?
La incredulidad en el rostro de los presentes fue igual, todos las expresiones se transformaron de descontento a indignación en cuestión de segundos. Los ciudadanos, en general, tenían poco conocimiento de los procedimientos internos de la Marina, y los jueces actuales, probablemente no podían suponer que yo iba a ser totalmente sincera y a admitir que ayudé a Ace y que fui castigada incluso antes de hacerlo porque ya había sido predispuesto que fuese así .
-Los almirantes, el Cipher Pol, el Almirante de Flota, el gobierno...Todos lo sabían y todos habían decidido hacer de su muerte un espectáculo y de mi rendición la mayor humillación de todas.
El problema es que no contaban con que alguien podía amar tanto a sangre maldita como para cambiar el orden del mundo como lo hizo Shirohige, que yo era tan cabezota para recoger mis órganos de la nieve, caminar hacia su barco y tragarme el odio hacia Marco para trabajar con el.
- Vete a la mierda, Marco.- escupió Ler mientras el extendía sus manos, aliviando el dolor con el fuego, el mismo fuego que le había causado esa agonía, una que le torturaba la mente y el cuerpo a partes iguales.
- Me lo merezco.- admitió el, sin detenerse de su trabajo, pero deteniéndose en el tiempo, mirando la espalda de la mujer que en realidad era una niña y que tantas personas, incluyendolo, le habían obligado a crecer.
- Es que no...- murmuró Ler, apretando los puños, su rostro presionado contra la mesa, en dirección hacia una fotografía de la segunda división, con Ace en el centro- es que no te lo mereces.
"Ni lo merecia yo"
"Marco,
Se que has hablado con padre, se que le has dicho cosas acerca de Ler.
No voy a preguntar el que o porque lo hiciste, creo que ambos sabemos las respuestas, pero te agradeceré que la próxima vez recuerdes que ella es una niña, y mi hermana. Tu eres mi nakama.
Mi nakama, Marco.
P. D. A"
