Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?


Acto II: Adolescencia (Infierno)

Escena 4: Los que esperan a que vuelvas y los que no vuelven (los que mueren y los que salen con vida)

- ¿Aún sigues buscando?- la voz masculina de Ace, que no era de niño ya pero tampoco podía considerarse de hombre, espantó a Ler momentáneamente mientras se levantaba y la hacía tropezar. El chico la sostuvo en el acto y la miró sonriendo.

Ella miró directamente al lugar donde las manos de el entraban en contacto con la piel de ella e hizo una mueca con incomodidad que no pasó desapercibida para el. - Me estás sonteniendo muy fuerte- explicó mientras se soltaba y le daba la espalda, inclinándose otra vez hacia la radio, agradeciendo silenciosamente que el uniforme fuese efectivo para aquella situación - y si, aún la busco.

- Han pasado años, Ler ¿En verdad esperas encontrar esa canción? - preguntó nuevamente el moreno, sentándose junto a ella y empujándola levemente para hacerse con el aparato, moviendo cuidadosamente la antena vieja para no estropearlo.

- No sé porqué te sorprende tanto- rió ella viéndolo mientras flexionaba sus rodillas y apoyaba la cabeza sobre ellas, admirandolo- creo que está en nuestra sangre, cuando algo se nos mete en la cabeza, es imposible sacarlo de allí- no había nadie más seguro de eso que ella, cuya cabeza repetía sus pesadillas y pecados como pelicula que nunca la dejaba olvidar.

El reflexionó un poco su respuesta, llevándose una mano al mentón y sonrió, asintiendo con la cabe. -Supongo que si, pero es que de miles de canciones en el mundo, ¿Esperas encontrar una, cuya letra no recuerdas y escuchaste hace años?- el muchacho tenía miedo de verla desistir, por lo que se alivió infinitamente cuando ella inflo sus cachetes y le miró consternada.

-Es mi canción, necesito escucharla nuevamente aunque sea una vez en mi vida- insistió, pidiéndole el anticuado aparato con una seña. El le extendió la mano pero retrocedió un momento antes de que ella lo tomase, con un gesto de recelo y molestia en el rostro.

Se miraron unos momentos antes de hablar: - Nuestra.- corrigió el mientras apartaba la vista, sonrojado- por eso asumiré también la responsabilidad y buscaré por ti.

Ella lo miró con sorpresa, atascandose en sus palabras, con el rostro rojo y caliente. - ¿A qué te refieres?

-Digo...- el muchacho se rascó la cabeza, echando un vistazo hacia atrás para ver si Luffy no se había despertado y le había seguido hasta el muelle para ver su interacción con Ler y luego burlarse de el por su pésimo desempeño con las mujeres. Su pequeño hermano era un ignorante en el tema, pero un pesado por naturaleza.- Yo...- se aclaró la garganta al sentir que los ojos profundos y cansados de ella le atravesaban el corazón- que no es sólo tuya porque yo también la baile ese día. - concluyó cruzándose de brazos aún con la radio, aún evitando el contacto visual- y que siempre que vuelves, vienes aquí en las noches para buscarla, pero estás tan cansada que fracasas.


- Solo éramos niños- expliqué.- y sin embargo, ya habíamos sido rechazados y perseguidos como muy pocos en vida lo han sido.


- ¿Ahora me insultas por mi trabajo? - preguntó Ler confundida, alzando las cejas curiosa ante la actitud del chico, sin saber si debía molestarse o echarse a reír.

- Siempre has sido una tonta- ella rodó los ojos ante sus palabras, lo que lo hizo sonreir, olvidándose momentáneamente de sus nervios- incluso antes de que entrases en la Marina, pero desde que lo hiciste parece que apenas tienes tiempo para pegar el ojo un rato- ella suspiró, sabiendo cuánta razón tenía pues fuera de aquella Isla tenía que mantenerse siempre a la defensiva, no sabía en que momento la oscuridad saltaría sobre ella y le haría daño. Por más que reflejase seguridad en su exterior, solo era una niña asustada del mundo que la rodeaba, esperando el ataque que sabría que vendría en algún momento al bajar la guardia.

Los hombros de Ler se encogieron de tal forma que un peso parecía haberse formado sobre ellos, pero no agregó nada, solo permaneció en silencio mientras miraba hacia la luna reflejada en el mar.

- Por eso...Por eso he decidido que seré yo quien la busque- concluyó Ace finalmente para acabar con la agonía de la chica, que volteó de repente hacia el- y la próxima vez que vuelvas, lo sabrás. Haré sonar la canción en todo el pueblo, tanto , que todos se quejaran e irritaran al alcalde con quejas...Quejas que llegarán al abuelo y que serán nuestra protesta...Ya sabes, porque Luffy extraña mucho verte aquí.

Ler le miró enternecida, como si quisiera llorar, pero con más facilidad para echarse a reír con una carcajada limpia, sincera y dolorosa.

- ¿Tu no me extrañas?.

"Se sincero, Ace" se dijo mentalmente mientras la miraba sonreír - No.

- ¿Ni un poco?.

"Suelo venir aquí a ver las estrellas y pensar en ti, donde estás, con quién estás y si estás bien" , respondió silenciosamente con la mirada. - Ni un poquito.

La sonrisa se mantuvo en el rostro de Ler - Está bien, supongo que es mejor así - "No me extrañes, Ace" pidió ella de la misma forma- pero no te creo.

- Piensa lo que quieras tonta, pero lo haré por Luffy.

- Encontrarás mi canción...- las cejas de el se juntaron formando una expresión molesta, carácteristica de su no muy lejana infancia- Nuestra canción.

-Aja- confirmó indiferente.

- ¿Antes de que vuelva?- insistió ella.

- Eso dije- aseguró.

- ¿Y la harás sonar hasta el cansancio cuando lo haga?

- Bueno, tu sí eres tonta. Que lo he dicho ya.

- ¿Y lo harás por Luffy? ¿ Para que no se sienta solo?- él no respondió, solo emitió un sonido parecido a un "Mh" que ella aceptó alegremente.

Un silencio nada incómodo se formó entre los dos mientras la brisa nocturna les golpeaba el rostro, la radio emitía canciones al azar que les daban igual y la luna se escondía cada vez más, amenazando con desaparecer totalmente como Ler, que debía regresar a la Marina en la mañana con el Vicealmirante.

Luego de aquel momento de intimidad, mucho más íntimo que cualquiera de sus besos, ella le tomó de la mano, sorprendiendo a ambos, pero sin que ninguno pudiese hacer más que mantener con firmeza dicho contacto, sin apartar la vista del mar. - Yo también te quiero, Ace.

El apretó aún más el agarre, en silencio.

Ambos sonrieron.

- Vuelve pronto, Ler.


- Su edad estimada en aquel momento era 13 años. Según los documentos oficiales de la Marina, acabó su servicio en el Cipher Pol.

- Lo hice.

- Y sin embargo, no volvió a Villa Foosha.

- No.

-¿ Por qué?

- Volví a la marina como oficial instruyendo a la infantería durante al menos un año, sin embargo, no deje de recibir asignaciones No Oficiales por su carácter confidencial, por lo que se me prohibió volver a los Blues.

- ¿Porqué? - repitieron la pregunta. El abuelo se removió, incómodo como pocas veces, yo gruñi.

- Las asignaciones No Oficiales son misiones estrictamente secretas llevadas a cabo por agentes especializados en ciertos campos o con ciertas habilidades que competen a la "seguridad gubernamental" , más no siguen las líneas establecidas por la marina en cuanto a la ejecución de órdenes, así que se cuenta con una Carta Blanca para actuar, pues la mayoría de dichas asignaciones eran consideradas, incluso en aquel momento, como crímenes contra la humanidad- el murmullo e indignación aumentó, mientras que mis conocidos se cruzaban de brazos, furiosos- por lo que debíamos actuar de formas no convencionales y así, al ser misiones designadas a escuadrones específicos, evitaban fugas de información o secretos del Gobierno a cualquier parte.

- ¿El Cipher Pol era uno de esos escuadrones?

- Si.

-¿ Ejecutó usted misiones No Oficiales durante su periodo en dicho escuadrón?

- Si.

- ¿Cuánto tiempo?


-No te preocupes, son pocos, pero los más fuertes viven. La mayoría de asesinos de esta pequeña y maldita rama, de este entramado de desgraciados y locos, termina muriendo por la complejidad de las misiones. Mueren por la dificultad para lograr un objetivo o son asesinados por su inutilidad para lograrlo.

- Esos...Esos son los fuertes, ¿Qué pasa con la otra parte?- la pequeña de ojos oscuros, preguntó.- Si no lo soy, ¿Podré regresar con el Vicealmirante a la infantería?

-¿Regresar? ¿Acaso eres débil? - la risa del hombre sonó sarcástica y despectiva- Espero tú no lo seas porque perderás el puesto y solo hay una forma para salir de aquí.

- Pero...Dijiste que unos morían, y si solo hay una forma...- el la detuvo antes de continuar.

- Solo hay una salida, niña, eso no cambiará. Los fuertes resisten hasta la muerte o hasta que fallan y son asesinados justamente, los débiles...Ellos deciden morir porque no resisten todo lo que ven o hacen. Tu nunca saldrás de aquí con vida, y si te lo estás planteando tanto, ni siquiera creo que seas capaz de aguantar hasta que te llegue la muerte para que salgas a buscarla."


- 3 años- una extraña obsesión por el alcohol, decenas de traumas y una vida de terapia ciertamente inútil.

- Entonces, ¿Bajo qué condiciones se le permitió volver?- levanté la vista un instante antes de hablar y volver a desaparecer entre la oscuridad .

- Solo hay una forma de salir del Cipher Pol: Muerto.- contesté, distraída pues yo morí realmente para tener que dejar el escuadrón - excepto si cumples con ciertos requisitos y tienes...- los ojos del abuelo me miraron avergonzados, compasivos, tristes, reflejando los míos durante aquella noche con Ace, la última que pasaríamos juntos en Foosha- si tienes ciertas habilidades. Bajo esas condiciones, se te asigna una misión especial que de cumplirla y salir con vida, te permite volver a la Marina.

- ¿Que clase de habilidades?- la pregunta finalmente flotó en el aire, obligandome a reaccionar a la defensiva.

-Dependera de la persona.


- ¿Quién es el?- apuntó a un hombre joven, de melena larga y negra, que entrenaba con fuerza y salvajismo, destilando un instinto asesino que Ler dudaba tener.

Ella no era una asesina, ni siquiera se sentía merecedora de estar allí y no porque fuera un premio, si no porque percibía en su ser más profundo que aquel lugar y aquellas personas iban a destrozarla. Llevaba muchos años entrenando con sus hermanos para sobrevivir, pero no se veía capaz de aceptar una vida donde tuviese que convertirse en un verdugo como a los que tanto temía.

Sabía muy bien que era obra de su padre, que más paciente que ella, espero años para apretarle el cuello y recordarle quien tenía el control. El hombre le escupió la cara diciendo "No escapaste de tus perseguidores, te permití escapar para convertirte en uno". Ler no tenía idea de que era el Cipher Pol, solo sabia que era quienes se encargaban de gente como ella y ahora ella...tendría que encargarse de quienes estaban en el lugar y la posición en la que ella estuvo.

Su padre era cruel y ella estaba maldita.

-Rob Lucci, es de los mejores del Cipher Pol. Deberías aprender de el.

- Dudo tener sus habilidades- explicó la pequeña encogiéndose y cruzando los brazos sobre su estómago. Su superior la recorrió intensamente, incomodandola.- no sé qué hago aquí.

La incertidumbre inocente y deliciosamente temerosa, natural de una niña, le arrancó una sonrisa:- Créeme, podrías ser incluso mejor. Mis ojos no se equivocan y lo que hiciste allá fue una gran hazaña.

Ler cerró los ojos, asqueada, mientras apretaba su vientre con más fuerza. Aun sentía el hedor a sangre y muerte pegado a su nariz, aún escuchaba el balbuceo final de sus contrincantes cuando en la arena inicial, la dejaron únicamente a ella de pie.

"No eres una asesina" se repetía "Solo tenias miedo...Solo estabas desesperada...Solo querías...querías..."

- No creo que fuese mejor que nadie más, no intentaba serlo- insistió ella, esperanzada en volver con el viejo, con su abuelito.

- ¿Que intentaban entonces?- el hombre siguió viéndola de forma penetrante para disgusto de Ler, como si buscara el secreto del éxito de la niña para aquella prueba.

-Sobrevivir.


- Especifique su caso.

Silencio. La sala permanecía en silencio, expectante - Recolección de datos e información altamente sensible y clasificada...Salí del Cipher Pol y regresé a la Marina como Investigadora Especial - escupí, asqueada- e instructora - pero no es eso lo que les importa, sabía internamente- por lo que oficialmente no pertenecía al escuadrón, pero mantuve asignaciones de carácter No Oficial por parte del Gobierno ya que el Cipher Pol si bien era un fragmento de la Marina, se encontraba bajo órdenes directas del Gobierno en las asignaciones especiales y no debía informes al Almirante de Flota o cualquier otro alto mando de la Marina.

- Según los registros del Gobierno, solo usted fue capaz de cumplir dicha asignación en la historia del Cipher Pol. ¿Se trató de no volver a Foosha?.

-No.

- ¿De un interrogatorio extenso?.

- No- gruñi por lo bajo, molesta porque jugarán conmigo de esa forma.

-¿Cuál fue?- El dolor invadió mi pecho. La culpa, junto con las ganas de desaparecer me envolvieron, sin embargo, un leve silbido atrajo mi atención.

Cayu me miraba con una leve sonrisa desde la puerta, con un traje similar al que solía portar cuando fui su maestra y el un joven rebelde a quien debía guiar, asentía con la cabeza y me indicaba que podía hacerlo.

-Yo...- el rubio se cruzó de brazos y me indicó con un movimiento que prestara atención, guiñándome antes de hacer una pequeña seña, a lo que mis ojos se cristalizaron y se movieron en dirección a los jueces nuevamente- fui enviada a detener una guerra civil en un país lejano del North Blue. Mi misión era vencer a la guerrilla y obtener de parte de la nobleza, un pacto de rendición y compromiso con el gobierno, que tomaría el control del lugar sin necesidad de recurrir a la militarización , pues era la única enviada y se me prohibió usar armas de fuego. Sin embargo, al llegar todo cambió.

- ¿Qué cambió?


- ¿Porqué te vas siempre tan pronto?- Luffy se enroscó en el cuerpo de la chica mientras bostezaba- no te vemos por meses y cuándo vuelves, no entrenas con nosotros, solo te vas a dormir. A este paso te harás muy débil.

Ler lo miró con un nudo en la garganta, sin saber muy bien que decir, por lo que acudió a Ace, quién parecía entender mejor como se sentía respecto a aquella situación.

- Ya sabes, el viaje hasta acá es muy largo y Ler debe soportar al abuelo todo el tiempo. Es normal que este así de cansada, ¿No es así, Ler? - el moreno le enterró el codo en la costilla, ocasionandole soltar un chillido que alarmó a los jovenes.

Ella abrió los ojos, avergonzada y culpable, adolorida . - Eh...Si, ya sabes cómo es el abuelo cuando se pone intenso. A veces estoy cansada porque me la paso huyendo de el - mintió , mirando a Ace y formando silenciosamente un "gracias" entre sus labios.

- Tienes razón Shishishishi, yo no soportaría verlo todos los dias- La mirada de la chica se ensombrecio, atrayendo la atención de sus hermanos, quienes se extrañaron de ver a la chica risueña decaída, mucho más de lo normal en los últimos 3 años- Ler, ¿En serio estás bien? - los pocos momentos de seriedad de Luffy eran temidos por todos, pero aquello era inevitable, el chico de Sombrero de Paja conocía a Ler como así mismo.

- Solo estoy cansada- ella repitió la misma excusa como si fuese su mantra, uno muy real pues el cansancio si le pesaba en los huesos y el dolor la hacía sentir como si fuese un punto entre una montaña de cenizas , pero las voces en su cabeza eran lo que verdaderamente la estaban matando, le gritaban que era una asesina y no tendria perdón.

"Perdón, perdón, perdón. "

Ler se tragó sus culpas y preocupaciones antes de vomitarlas sin control, con una sonrisa suave pero tensa. -No se preocupen, es por una buena razón.

- ¿Una buena razón? - el pecoso sonaba receloso ante aquello. La muchachita y la palabra bueno nunca iban en la misma oración.

- ¿DEJARÁS LA MARINA? - saltó el menor de los tres emocionado, arracandole a Ler una sonrisa sincera, de las que solo reservaba para el.

- No. - los ánimos volvieron a bajar, pero la chica trato de mantenerlos, apresurandose a seguir - pero tendré unas largas, muy largas vacaciones...Por ello estoy así de cansada, tengo que dejar todo en orden.

Los chicos se miraron entre sí, dudosos, sin embargo, la emoción pudo más con ellos al percibir la franqueza y el sentimiento de la chica después de decir aquello, como si en verdad se estuviese esforzando por acabarlo todo y tomarse un buen rato junto a ellos como los viejos tiempos.

"Perdón. Perdón. Tengo que hacerlo. Quiero volver con ellos. Quiero vivir."

Luffy extendió sus brazos, atrayendo los a ambos en un abrazo mientras se echaba a reír como en los viejos tiempos. Pero ya no eran los mismos de aquel entonces.

Ace miró a Ler apretada a Luffy, con los ojos cerrados, el cansancio, dolor y angustia marcado en la cara, con la boca hecha una mueca que pretendía ser una sonrisa . No, definitivamente no era la misma y nunca más lo sería, pero al menos iba a volver.

Ya se encargaría el de repararla.

...O de terminarla de romper.


- Se me ordenó acabar con toda la guerrilla y sus campamentos, con todo rebelde o campesino en contra de la nobleza para después, obligarlos a doblar la rodilla...Al llegar me di cuenta porque la misión era tan compleja.

- ¿Porqué?

Finalmente, me quebré.

- "La guerrilla" era el pueblo: Personas distribuidas en campamentos, marchando hacia el castillo, muriendo de hambre, de sed, pidiendo agua y pan a un rey en jaque. La guerrilla eran mujeres y niños pidiendo a la nobleza el regreso de sus esposos, de sus padres, de los hombres que fueron a una verdadera guerra con el gobierno y nunca volvieron...Sin poder militar o adquisitivo, sin riquezas, sin fuerza de trabajo, sin verdaderas opciones para el rey, el gobierno no buscaba someter a dicha nación. Mis órdenes entonces fueron "limpiar el lugar" por completo.

- Y tuvo éxito.

Miré mis manos y cerré los puños. No era una pregunta, sin embargo, respondí: -Si.

- Esa noche, ¿A cuántas personas ejecutó?

- 1000- la sala estalló nuevamente, mientras me hundía- la primera noche, con los guerrilleros- 231 la segunda, con las familias nobles- seguí, esta vez de forma automática - 15 con la familia real. Un total de...

- 1247 asesinados con sus manos, según registros oficiales- concluyó la jueza. Yo negué con la cabeza, ella, al igual que la mayoría, frunció el ceño. La personas en las gradas comenzaron a gritar.

- 1246.

-¿Qué? Los registros...

- 1246. - repetí segura, pues nadie conocía mejor que yo ese número.- yo los mate. Yo les prendí fuego- seguí diciendo entre dientes- Yo redacte el maldito informe.

Aun soñaba con esas personas, aún tenía pesadillas dónde los escuchaba gritar y llorar, dónde me suplicaban piedad o me maldecian, aun llevo esas culpas como tatuajes en todo el cuerpo, porque son cosas que jamás podrán apartarse de mi. Y la gente lo sabe. Quizá a veces lo olvidan, pero todos aquí saben que soy una asesina y por eso están buscando para mí la peor de las muertes, es lo que ellos -y yo también en su momento- llaman justicia.


- Oye, Ace, apaga eso ya- Luffy le lanzó una de sus sandalias al pecoso mientras se frotaba los ojos, somnoliento.

- Ya casi...- respondió el, atrapando el objeto volador en el acto antes de volver a pegar la oreja al viejo radio.

- ¿Porqué no continuas mañana?- insistió el menor levantándose y dejando colgar sus piernas a la orilla de la cama.

- Porque Ler podría volver mañana- dijo de forma automática, sin reparar en la curiosidad que había causado en su hermano al hablar de su hermana.

- ¿Es para Ler? - preguntó saltando al suelo, sentándose a su lado- ¿Buscás una canción para Ler?

Ace apretó los dientes, sintiendo la burla aproximarse hacia el: - Si dices algo te...

El chico se apresuró a arrebatarle el radio de las manos y pegarlo a su oreja, como si hubiera despertado totalmente ante aquella mención: - Cuando éramos niños solíamos escuchar algunas canciones con Shanks, tal vez pueda encontrar una...

- Espera, espera- el pecoso frunció el ceño y lo miró, inseguro - ¿Que haces?

- Buscar una canción para Ler.

- ¿No vas a burlarte? - Luffy negó con la cabeza, aún concentrado en la radio- ¿Porqué?

- Ella ama la música, ama bailar y quizá si encontramos lo que es tan importante para ella podemos convencerla- explicó, confundiendo a Ace aún más.

- ¿Convencerla?

- Ler no es feliz en la Marina, pero teme que nosotros nos demos cuenta. Quizá está avergonzada de admitir que no es lo suyo, ya sabes, odia fallar y esas cosas pero...Si tenemos lo que a ella le gusta, no se sentirá avergonzada de quedarse, podría usarlo como excusa y así cuando vuelva, no volverá a irse.

El pecoso lo miró perplejo. Luffy nunca dejaría de sorprenderlo. Aún sin recomponerse, reconoció algunas canciones que ella solía cantar cuando eran niños y se alegro de pensar que estaba cerca de encontrar la indicada.

- Debemos encontrarla para mañana- dijo finalmente el de sombrero de paja, motivando a Ace en el proceso.

- Quizá mañana vuelva.

- No importa si tarda un poco más, volverá Shishishishi y no la dejaremos irse nunca más...¿recuerdas de que habla la canción?

Ace frunció el ceño. Ninguno recordaba la letra o un detalle en especifico que los ayudara, pero...- Creo que hablaba de alguien que se fue y...- la cabeza le dolió intentando recordar, pero no le importó porque aquello era importante- promete volver, ¡Si! Promete que volverán a verse algún día cuando todo termine, ¡Cuando la tormenta pase y el día sea soleado volverán a verse!...


- No puedes volver a Foosha.

- ¿¡Porqué no!? - Ler gritó, chillo y balbuceo molesta, desesperada, corriendo tras de su superior, con los ojos rojos irritados, la boca seca y el cuerpo maltrecho, dejando tierra y sangre como huellas.- ¡lo hice, acabé con esa maldita misión!

- Entiendelo. Pondrás en riesgo la oportunidad que te han dado.

Ella se rió con ironía dolorosa e incrédula, cerrando los ojos con fuerza y volviéndolos s abrir deseando despertar del sueño, de la pesadilla en la que estaba.

- ¿Oportunidad?- el pecho se le encogió, mientras lo miraba indignada hasta el llanto y lo agarraba por la capa, llenándolo de rojo. - ¿LLAMAS A ESTO, OPORTUNIDAD? Y UNA MIERDA.

La fuerza del agarre obligó al hombre a mirarla directamente: Pequeña, delgada, temblorosa, con el rostro lleno de sangre, ceniza y lodo, las botas llenas de tierra, la máscara enredada en sus orejas y cabello, con salpicaduras rojas, el traje negro hecho jirones. El se mantuvo estoico. - Tu llámalo como quieras, pero la condición esencial para dejar el Cipher Pol es cumplir con tu misión y jamás volver a tu lugar de procedencia.

Ler dudaba que existiera esa regla hasta ella.

- No es por eso, ¿Cierto? No es por el lugar de donde vengo, si no por quienes dejo atrás. ¿No es así? - la locura se notaba en sus ojos, la desesperación, la amargura- RESPONDE. MALDITA SEA. NO TIENEN MIEDO DE DEJARME IR PORQUE VAYA A REVELAR SUS PUTOS SECRETOS...Tienen miedo de que no vuelva, que escape con el...Entonces no podrán controlarnos.

"- Haré soñar la canción. Será mi queja.

- Solo lo hago por Luffy.

- Vuelve pronto, Ler."

- Fuiste tú quien aceptó aquella noche.- dijo el, finalmente soltándose del agarre de ella que había perdido fuerza, como su voz- vida por vida, hoy queda más claro que nunca, ¿No?- Ler parpadeó, dejándose caer en el suelo, con las piernas adoloridas, las gotas de sangre -propia y ajena- cayendole en el uniforme, corriendo por su rostro, tatuando la piel de sus manos. - Hoy dejaste ir miles de vidas sin parpadear , ¿Es tan difícil dejar ir a la tuya?


-1246.