So...
Now Is a three shot xD
¡Es el último, lo prometo! O quizá no... Este va más desde el punto de vista de Kaoru.
DISCLAIMER: Sólo la historia es mía, los personajes son de Nobuhiro y la música es de Harry Styles...
KIWI
...
She worked her way through a cheap pack of cigarettes
Hard liquor mixed with a bit of intellect
And all the boys, they were sayin' they were into it
Such a pretty face on a pretty neck
...
-¿Moshi Moshi?
-¡Más vale que estés en camino Himura!
Kenshin debería de ir en camino a la estación que lo llevaría directo al aeropuerto internacional de Tokyo, de hecho ya iba 15min retrasado. Había quedado de verse con Misao y los demás para abordar el tren juntos.
-Estoy en camino Misao, justo por salir del departamento, así que tranquilizate -dijo al teléfono, riéndose ante la respuesta de Misao, avanzó hasta la puerta.
Era inicio de verano y tras mucho convencimiento por parte de sus amigos, finalmente había accedido a salir de vacaciones; después de todo no había recibido señales del amor de su vida.
-¡Ah!
Hasta ahora.
-¿Himura? -se escuchó en el auricular.
-Te llamo después -dijo, y colgó.
Hasta ese momento exacto en el que, maleta en mano, había abierto la puerta de entrada de su departamento y se topó nada más y nada menos que con la dueña de sus sueños.
-...Kaoru...
El muchacho estaba que no cabía en su sorpresa.
La aludida le sonrió más ampliamente, llevaba un morral colgado al hombro y una maleta de ruedas que descansaba a sus pies como equipaje. Vestida en un sencillo vestido lila de tirantes hasta la rodilla y su clásica coleta alta con un moño rosa. Sus ojos azules brillaban con un aire juguetón.
-Hola Kenshin.
El pelirrojo pasó saliva.
Sin pensarlo por más tiempo, soltó su propia maleta y se hizo a un lado -abriendo más la puerta - para darle paso a su compañera. Kaoru avanzó hasta entrar en el inmueble dedicándole una mirada significativa al pasar a su lado. Kenshin cerró la puerta tras ella.
Sus vacaciones acababan de dar un giro de 360 grados y cambiado por completo sus planes para ese verano.
Ella era todo lo que él podía pensar.
...
Kenshin puso el cerrojo a la puerta.
Kaoru casi deja salir una risilla, la mueca de su sonrisa la delataba. Cuando se giró hacia su compañero éste ya avanzaba hacia ella.
La envolvió en sus brazos en cuanto la hubo alcanzado y reclamó su boca.
El morral de ella cayó al suelo.
Después siguieron las ropas de ambos.
...
No abandonaron el departamento durante tres días y tres noches.
Desde pequeña Kaoru había soñado con un hombre de apariencia antigua, un samurai de la era Edo -si se fiaba de sus ropas y la espada que siempre llevaba consigo en la cadera-. Al principio le costaba recordar lo que había vivido dentro del sueño y tan sólo conservaba un eco de la figura de aquél hombre.
Pero le añoraba. ¡Oh, cuánto le añoraba!
Y conforme más crecía, más detallados se volvían los sueños, hasta ser capaz de dibujar su silueta y la línea de su sonrisa.
Por las mañanas soñaba despierta con aquel recuerdo, y -aunque trataba de sacudírselo de la mente- le fue siendo imposible seguir con su vida sin sentir que estaba incurriendo en una falta.
-¿Estás rompiendo conmigo... por un sueño?
Así había sido como había terminado por romper con el que había sido su primer novio, el primero que ella había aceptado; porque le gustaba, era un amigo de su hermano Soujiro que además tomaba clases de Kendo con ella.
Por eso no había tenido el corazón de decirle la verdad: que lo dejaba por alguien con quién soñaba y de quién ni siquiera sabía si existía. En su lugar, le había dicho que no quería que la distrajeran de su desempeño en el Kendo, deseaba ganar el torneo estatal que ocurriría ese verano y en parte no mentía.
-Kaoru, ¿te das cuenta de lo ridículo que suena? -reclamó el chico.
La aludida arrugó el gesto, molesta.
-¿Por qué? ¿Porque tengo aspiraciones? -Refutó. -El que suena ridículo eres tú. Somos básicamente niños, no deberías tomarte las relaciones tan en serio.
Aquello fue un golpe al ego del pobre chico al que de paso le estaban rompiendo el corazón, y por tanto, no tardó en refugiarse en el enojo.
-Bien. Ve si me importas. -Le gritó y se fue al instante siguiente.
Kaoru suspiró. Y después se escuchó a alguien silbar por detrás de ella, la morena le reconoció al verle.
-Justo cuando pensé que alguien por fin había traspasado tus defensas.
-¡Sano!
El castaño la miraba con su clásica sonrisa, llevaba el maletín de la escuela al hombro, sin duda también acababa de salir de clases.
Sanosuke y ella eran amigos desde pequeños, a pesar de la diferencia de edades. El padre de él era compañero del de Kaoru, lo que lo hacía el único niño con "autorización" para acercarse a la morena.
Kaoru se dejó caer en la banca junto al árbol bajo el que había terminado con su ahora exnovio.
-No te ves contenta -Señaló Sanosuke, sentándose a su lado.
-Ni siquiera yo estoy segura de estar en lo correcto. -Confesó ella.
-Al menos le ahorraste el regalo de cumpleaños. -Rió él, a pesar de la expresión molesta que le dedicó ella. -Bueno en algo tienes razón. Eres aún muy niña para preocuparte por una relación de pareja.
Kaoru volvió a suspirar, esta vez con más fuerza.
-Quieres decir que mientras sea joven no habrá problema.
Sano asintió.
-Sigue mi consejo, diviértete y disfruta de tu soltería. Ella puso los ojos en blanco.
-Tan sólo tengo doce.
-Ok. Disfruta tu pubertad entonces.
Ella rodó los ojos.
-Eres terrible dando consejos.
Sano lo pensó un instante.
-¿Que tal este? La próxima semana cuando cumplas 13, recuerda que incluso si es legal no significa que sea correcto hacerlo.
La mirada que le dedicó Kaoru le hizo sentir escalofríos y algo de vergüenza. El colmo con él, pensó ella.
-¿Hablas por ti?
-Más o menos. -Aceptó él. Kaoru sabía después de todo que su amigo había perdido la virginidad cerca de cumplir los catorce con una chica que era dos años más grande que él. -¿Cuando menos el chico de tus sueños besa bien?
Aquello volvió a desinflar a la joven.
-No tengo con quién compararlo -le recordó, aquel chico tan sólo le había tomado la mano y dado besos en la mejilla. Sanosuke sonrió de oreja a oreja.
-¿Quieres intentar?
Kaoru iba a darle un comentario cruel, más al girarse y ver el rostro serio de su amigo, aquellos sentimientos tan claros en sus orbes ambarinas, y ver qué iba en serio, su corazón no pudo lastimarlo... Y por su parte solamente le alejó el rostro con su mano.
-¡Sano!
El castaño rió.
-Bien, bien, lo siento -dijo, volviendo a tomar distancia.
Contrario al resto de sus amigos -incluido su hermano- Sano había sido el único con el que ella se había asincerado y compartido sus sueños sobre aquel hombre de sonrisa amable.
-No es, sólo la cuestión física, Sano. -Le dijo de pronto, él le prestó total atención. -Siento que este hombre, quien quiera que sea... me ama profundamente.
.
"She's drivin' me crazy, but I'm into it
But I'm into it, I'm kinda into it
It's gettin' crazy, I think I'm losin' it
I think I'm losin' it, oh, I think she said"
Los dedos de sus pies se retorcieron al sentir esa dulce sensación de placer envolverla desde su centro. Montada sobre el miembro de su compañero, las paredes de internas de su vientre vibraron en éxtasis hasta hacerla ver estrellas a párpados cerrados.
Kaoru dejó salir un último quejido de placer que se combinó con el de su amante por debajo de ella, manos sobre su pecho mientras las de él residían sobre sus caderas.
Afuera todavía estaba oscuro y el departamento estaba envuelto en el silencio de sus suspiros y la melodía de la forma en la que hacían el amor.
-Kaoru... -la llamó Kenshin por enésima vez, degustando el placer de su nombre en su boca tras irse al cielo con ella y regresar a su forma física, mientras seguían físicamente conectados.
-Kenshin -le correspondió ella, su cabello los envolvía cómo cortina. Aún bajo la tenue luz, sus orbes azules brillaban con intensidad.
El muchacho no pudo soportar más la intensidad de sus sentimientos.
-Cásate conmigo -soltó.
Un latido. Dos latidos.
Los ojos de Kaoru, que se habían abierto ante la sorpresa, brillaron con ternura.
-Meses atrás ni siquiera me pediste ser tu novia, -le recordó ella, juguetona, simulando estar molesta; Kenshin gruñó bajo ella. -Estabas mucho más preocupado por saber mi edad -Señaló y se recargó en el pecho de él.
-Cometí un error, un terrible, terrible error. -Dijo él, sinceramente lamentando su comportamiento meses atrás. -¿Me perdonas?
Ella sonrió aún recostada en su pecho, Kenshin le hacía caricias en la espalda.
-Depende... ¿Qué gano si me caso contigo?
Hubo un ligero instante de silencio, tras el que Kaoru se animó a mirar a su compañero, más antes de que pudiera decir nada, Kenshin ya la había tomado en sus brazos y cambiado, en un fluido movimiento, sus posiciones hasta quedar sobre ella.
-Ahora lo verás -le dijo con malicia.
Y comenzó a hacerle cosquillas.
...
Terminaron haciendo el amor tras aquel forcejeo por enésima vez.
Ya habían perdido la cuenta.
...
Horas más tarde, Kaoru estaba en la cocineta preparando el desayuno, vestida en las ropas de él: una playera roja y unos boxers negros -secretamente él disfrutaba verla en sus colores- mientras él ponía la mesa y revisaba los mensajes que tenía en su celular.
El primero era de Misao.
"¡Himura!, ¿¡dónde rayos estás?! Se suponía que nos veríamos en la estación hace una hora. Tienes una gran explicación que darnos y más te vale que vengas en camino, puesto que no te pudimos esperar más. Enserio, ¡espero no hayas vuelto a caer en tus andadas!"
Kenshin sacudió la cabeza a modo de negación, mientras sonreía. Si lo consideraba prudente, quizá le confesara después quién era su compañía.
El segundo era de Megumi.
"Hola Ken san, no hagas caso a Misao. Estoy segura de que tienes una buena explicación a tu ausencia, que sabemos no es ningún crush imposible. Igualmente espero que todo esté bien. Y que te comuniques."
El pelirrojo tuvo que aguantar las ganas de reír, podía escuchar de fondo las quejas de Misao.
El tercero era de Sano.
"Hey Kenshin. ¿Estás ligándote a alguna nena? Porque ésa sería la única explicación loable a tu desaparición de la faz de la Tierra, y a que no contestes el teléfono. En serio, tú nunca lo apagas, dime si debo preocuparme."
Kenshin puso los ojos en blanco, y le dedicó una mirada furtiva a su compañera que también sonreía. A estas alturas, era seguro que Sano ya supiera quién le había hecho cambiar de planes.
Pensó que el tercero quizá sería de Kamatari, a sabiendas de que Aoshi sería incapaz de mandarle nada a menos que fuese una emergencia.
"Kenshin kun"
Por lo cual el alma casi se le va a los pies en cuanto escuchó aquella suave voz. Y detuvo lo que hacía para ir tras el teléfono.
"Buen día. Me preguntaba si-"
El audio se cortó. Y él respiró apenas aliviado. Justo Kaoru había terminado de servir y se acercaba a la mesa.
-Suena a que eres muy solicitado -Señaló sonriente, dejando los platos en la mesa y sentándose igual que Kenshin.
-Podría decirse. -Asintió él, y dejó el teléfono boca abajo.
-¿Seguro que no les devolverás la llamada?
-No hace falta. -Sonrió nervioso.
Ella parpadeó.
-Si tú lo dices.
Comenzaron a comer y él sintió que debía cambiar el tema.
-¿Cuánto tiempo estarás aquí?
La sonrisa de Kaoru se ensanchó.
-Todo el verano. -Dijo. -Lamentablemente después tendré que regresar, incluso si me caso contigo no pienso ser sólo un ama de casa -declaró sonriendo de medio lado.
Kenshin asintió.
-No espero que lo seas
-¿Qué se supone que significa eso? -Cuestiono ella insegura.
-Que te quiero libre y contenta -Confesó él.
La sangre le subió al rostro a la morena, casi saliendo humo de sus orejas.
-No es justo, siempre sabes qué decir -balbuceo sonrojada.
Él río.
-Lo mismo digo.
Kaoru se sacudió el bochorno como pudo.
-Entonces, ¿qué hay en la agenda? -inquirió.
La sonrisa de Kenshin se estiró de medio lado.
...
Hubo un festival de verano en el centro de Tokyo, con un espectáculo de fuegos artificiales y shows culturales. Durante los 7 días que duró tal evento Kaoru y Kenshin se sumergieron entre el fervor de la gente, las fiestas, los juegos, la comida, los bailes... Para volver después a encerrarse juntos en el resguardo que les quedase más cerca según donde estuvieran, y siempre, siempre procuraban fundirse en el otro a cuánta oportunidad se les presentará.
Bien podría decirse que estaban de luna de miel.
-I'm so in love with you -murmuró inevitablemente Kenshin en una de sus sesiones de amor, a mitad de un rave a las afueras de la ciudad, escondidos en la tienda de campaña que habían armado para asistir a tal evento.
Tan envuelto en el blis de lo que sentía que no cayó en cuenta de la gravedad de sus palabras, ni el breve instante en el que su compañera se había quedado quieta.
Para su fortuna, la joven sentía lo mismo que él. Le miró conmovida, como si llevase años esperando escucharle decir aquello, y en cierta forma -se dijo ella- había sido así.
-I love you too.
Él sintió que a su corazón le salían alas y echaba a andar el vuelo.
Cuando Kaoru había cumplido los catorce años ya había rechazado a siete chicos más. Había salido con dos pero no había conseguido enamorarse por lo que había terminado por ignorarlos.
Para entonces se le conocía como "Kaoru la princesa del Kendo de corazón frío".
A ella por supuesto no le importaba, tenía su grupo de amigos, entre ellos su confidente Tae con quién pasaba casi todo su tiempo y a quien le hubiese compartido -al igual que a Sano- sus sueños sobre el joven samurai de cabellera roja y mirada amable, a quien ella creía firmemente estar destinada.
Tae -aunque en principio le había parecido aquello algo romántico y épico- era quién ahora más le reprendía su actitud distante.
Especialmente con el festival de Tanabata tan cercano.
-Tú sola te provocaste esta situación, así que ahora no tienes modo de quejarte -Señaló la castaña, quién le miraba con reproche.
Estaban en casa de Kaoru, en su habitación, buscando atuendos para el festival.
-No estoy quejándome -refutó Kaoru desde su posición recostada en la cama.
-Pues deberías hacerlo, ninguno de los chicos de nuestro grado quiso animarse a invitarte, aún cuando está claro que les gustas a varios.
Porque sí, su popularidad lejos de apagarse, se había incrementado.
-Dijiste que no debía quejarme -le recordó Kaoru.
-Que no tenías modo de, es diferente -retobó Tae.
-Realmente no me importa -gruñó la morena.
Mas la castaña no cedió.
-Pues deberías, te has vuelto inalcanzable, a este paso llegarás a la preparatoria sin haber besado a nadie
-Aún queda medio año y no es para tanto. -Volvió a refutar. -Además, no iré sola.
Tae le miró con interés, olvidando momentáneamente los vestidos que había sacado.
-¿Irás con alguno de los guardias de tu tío?
Tío* Que no era un tío sino su padre. A quien Kaoru adoraba en la misma medida en la que le temía. Pero se había vuelto a casar, y dentro de la familia de su nueva esposa además. Kaoru no había querido ceder de su apellido y Soujiro había opinado lo mismo. Desde entonces, como rebeldía ya no le decían otousan sino jisan.
-No. -Contestó, luego se corrigió. -Bueno no exactamente. Iré con Sanosuke. -A Tae casi se le fue el aliento.
-¿Y lo sabe él?
-¡Claro que sí! Fue idea suya. -Refutó la morena con algo de fastidio.
Aquello llenó de determinación a Tae. Se hincó en la cama y obligó a su amiga a sentarse igual que ella, tomándola de las manos.
-Kaoru escúchame bien. Te quiero, eres mi mejor amiga y sólo deseo que seas feliz. No dudo de tu convicción de que este chico de tus sueño existe, pero aunque lo haga, ¿cómo sabes que se está reservando igual que tú? Digo, ¡es hombre!
Aquello fue como una espina en el corazón de Kaoru. De pronto aquella fantasía se veía como éso: una fantasía.
-¿Qué quieres decir? -preguntó insegura.
-Tú misma lo dijiste, somos muy pequeñas para preocuparnos de relaciones serias, así que diviértete. Y si eres sensata... besarás hoy a Sanosuke
-¡¿Nani!?
Aquél grito se escuchó por toda la casa.
...
-¿Estás lista, Jouchan?
Cuando Tae descubrió que Sanosuke sería la cita de su mejor amiga, decidió que ésta última debía de ir en yukata, pues así sería más romántico señaló.
Kaoru apenas y fue consciente de lo que su amiga le hacía, de pronto nerviosa por salir con alguien que siempre había sido cercano pero nada más especial que un buen amigo.
Por eso la sorprendió aún más desilusionarse al ver qué él vestía pantalones.
-Pensé que vestirías un yukata -reclamó.
Él tuvo a bien reírse de sí mismo.
-La verdad es que no me van bien.
Ambos disfrutaron del festival juntos, Sano quizá más plenamente que Kaoru. La morena se ahogaba a ratos en cavilaciones sobre su compañero. No hacía mucho él le había confesado que le gustaba y aunque había tenido otras conquistas, nunca dejó de confesar aquel sentimiento; por lo que sabía que no le rechazaría.
Estaban por volver a casa, cuando los últimos fuegos artificiales estallaron en el cielo.
-Quiero intentar -soltó Kaoru de pronto en medio del corto silencio entre una flor de fuego y otra, mejillas sonrojadas.
-...¡Ah!
Sanosuke, que si bien era denso para muchas cosas, supo identificar a lo que ella se refería al instante, y por eso temió que no fuera cierto.
-... Kaoru?
-¿No quieres? -Le interrumpió ella, cada vez más roja.
Él se enserió.
-¿Qué hay del chico de tus sueños?
La joven frente a él suspiró, más no se veía insegura sino casi triste.
-Si existe... no me reprochará el que viva -dijo.
La determinación brilló en los ojos de Sano.
-Bien -dijo. -Pero no quiero que sea sólo algo del momento.
-¡Ah!
Sorprendida ante sus palabras, Kaoru brincó en nervios intentando refutar con él, mas Sano ya la había tomado por los hombros y secuestrado sus labios.
-¡Sano! -dijo entre besos.
Pero él no le dió oportunidad a negarse...
Aquél fue su primer beso.
Sanosuke terminó la llamada con aire de cansancio. A pesar de llevar casi tres semanas en Santorini, Grecia, difícilmente había podido descansar. Entre las constantes preocupaciones por Kenshin y Kaoru, y el temor al padre de ésta última -quien no tardaría en darse cuenta de las tretas de su hija-, habían sido pocos los días, los momentos en realidad, en qué había conseguido relajarse.
-¿Todo bien? -cuestionó Megumi.
Aquél día habían planeado una salida a la playa y Sano lamentaba los momentos que se le habían escapado para compartir con Megumi, con quién llevaba apenas un par de meses de novios.
-Eso espero -confesó.
Misao entonces, con sus increíbles habilidades de espía, paró la oreja al identificar el peso en ese desaire de su amigo. Aoshi se dio cuenta por igual pero le restó importancia.
-Hay algo que no nos estás diciendo -presionó Megumi.
Kamatari, que hasta entonces había estado tomando el sol, despegó el ojo y prestó atención ante el posible chisme.
-¿Como qué? -Refutó Sano con nerviosismo.
Misao se adelantó entonces.
-Como por qué no está Himura aquí -dijo, cruzándose de brazos.
-¿Y yo cómo voy a saberlo? -Trato de defenderse.
-Llegaste tarde hoy -Señaló Kamatari, sentado sobre la arena.
-¿Y eso qué?
-Significa que te enteraste en último momento de algo importante. -Dijo Misao.
Sano intentó vanamente reír.
-Aoshi debe de traerte bastante mal si tus habilidades se han visto reducidas a esto.
El aludido gruñó, para nada halagado.
-No intentes negarlo, me dí cuenta de ésa llamada extra -presionó la de trenza.
Megumi se acercó entonces intentando mediar el asunto.
-Sano, ¿sabes con quién está Kenshin?
El castaño batalló con mil emociones, mismas que pasaron por su rostro una tras otra. Al final suspiró rendido.
-Tal vez.
-¿Tal vez? -Cuestionaron todos.
-No tengo modo de asegurarlo, aunque es claro que es cierto...
Había querido destantear, restar importancia al asunto, mas sus amigos seguían pendiente de él, presionándolo con la mirada, casi diciendo "¿Y bien?"
Al final se rindió.
-Está con Jouchan -confesó.
Silencio.
Un latido...
-¡¿Qué?!
Y un estallido de reclamos y dudas.
...
"I'm having your baby
It's none of your business
-Ah
Un pequeño gemido salió de los labios de Kaoru, cuando su espalda pegó con la pared del elevador, tras que Kenshin la hubiese levantado en vilo.
Al instante después ya la estaba penetrando.
Los dos suspiraron ante el contacto.
-Ken...
Kenshin reclamó la boca de Kaoru justo entonces, al tiempo en qué presionaba por donde estaban físicamente unidos. Pronto el calor casi los deja sin aliento y terminaron jadeando con la frente sobre la del otro.
El orgasmo les golpeó con fuerza, primero se la llevó a ella, y él la siguió al instante después.
I'm having your baby
It's none of your business (it's none of your, it's none of your)
Aquella semana la reservaron para un recorrido turístico por todo Tokyo, el último destino había sido una convención en Akihabara, misma de la que habían huido para hacer el amor en el asesor.
Salieron envueltos en carcajadas tan pronto el encuentro hubo terminado. Corrieron por el largo pasillo hasta el lobby de aquél edificio y se entregaron al fresco de la noche, volviéndose a besar tan pronto se sintieron libres.
Regresaron caminando hacia el hotel, tropezando en su intento de continuar besándose mientras andaban.
I'm having your baby (hey)
It's none of your business (oh)
Era fascinante lo sincronizados que estaban. Lo fácil que resultaba amoldarse al otro y simplemente disfrutar de la compañía.
Aunque no compartían al cien todos sus intereses, congeniaban lo suficiente como para no hartarse nunca de estar juntos.
Había momentos en los que tanto Kenshin cómo Kaoru tenían sus actividades en solitario; más tan pronto se veían estallan chispas, el aire se electrificada y esa latente necesidad de sentirse se desbordaba.
E irremediablemente, terminaban haciendo el amor casi siempre en forma desenfrenada.
I'm having your baby (hey)
It's none of your, it's none of your (ah)"
Días después incluso, al final de aquella tercer semana, Kenshin decidió que sus sentimientos no eran un simple frenesí o una pasión desmedida.
Sentía su corazón lleno. Y no estaba dispuesto a dejar ir aquello.
-Lo dije en serio. -soltó de pronto. Estaban en el mirador de la torre de Tokyo, Kenshin abrazaba a Kaoru por la espalda. -Quiero que te cases conmigo.
Afonía.
A ella casi se le va el aliento, su cuerpo se estremeció en anticipación y anhelo.
-No sé si sea posible aún -dijo. Recordando a él y a sí misma que su edad no le permitiría decidir ella sola.
Necesitaba la aprobación de sus padres de acuerdo a la ley.
Kenshin gruñó de una manera tan tierna que le provocó sonreír a Kaoru.
-¿Puedes vivir conmigo al menos? -Rogó él.
Kaoru dejó salir una risa cantarina.
-¿Y ahora quién es el insaciable?
"Si tan sólo..." Pensaron ambos.
De momento tendrían que conformarse con el tiempo que tenían.
Kenshin, por su parte, sólo sabía que debía cuanto antes de atarla a él, no podía permitir que se le volviera a escapar como la última vez.
La encontraría en cualquier lugar, se juró a sí mismo.
Kaoru había cumplido los quince años cuando por fin el nombre de su príncipe de sueños finalmente le fue revelado.
"Kaoru dono"
Aquél hombre le sonreía. Sus ojos violetas resplandecían con dicha.
Ésta era su boda después de todo. Y la yo de su sueño temblaba en anticipación y felicidad.
"Kenshin" Se escuchó decir. Maravillándose de cómo el nombre de él en sus labios había sido suficiente para que Kenshin se llenara de dicha y sus ojos se nublaran de pasión.
Se había embelesado tanto con aquél sueño, recordando cada beso, cada caricia... Que había terminado escribiendo aquel nombre con tinta negra.
Había terminado el primer kanji cuando Sano la sorprendió.
-¿Quién es... Ken?
Kaoru cerró de golpe la libreta.
-¡Sano!
-¡Ah! Perdona -se disculpó él.
No había estado molesto, sabía de los sueños de Kaoru desde siempre y así la había querido.
Era Kaoru quién había estado insegura, sintiéndose culpable, por absurdo que resultará aquello.
-¿El chico de tus sueños? -Inquirió el muchacho, en un intento de tranquilizarla. -Así que finalmente se te reveló su nombre. ¿Qué hay del apellido? -La morena se removió incómoda. -Vamos, Jouchan. Soy yo, Sanosuke.
Y ante esto último ella por fin le miró. Su entonces novio sonreía despreocupado, no había juicio en sus ojos. Kaoru suspiró.
-Himura -dijo, con una tímida sonrisa empezando a abrirse paso en sus labios. -Himura Kenshin.
Al corazón de Sano se le escapó un latido.
Él conocía ése nombre.
-¿Es pelirrojo? -preguntó casi como en un trance, una imagen bailando frente a sus ojos.
-¿Eh? Sí, ¿cómo lo supiste?
-Se me vino a la mente.
Instante siguiente, con el corazón lleno de dudas, Sanosuke la besó con vehemencia, casi con autoridad. Aunque confusa por tal beso, Kaoru no le rechazó, no al menos hasta que sintió la mano de él deslizarse por debajo de su falda.
-¡Sano! -Le reclamó alejándolo al empujarle lejos de ella.
-Perdona -dijo, manos en el aire en señal de rendición y reprochándose mentalmente. -Debo irme.
Ella temió haberle ofendido.
-¿Tan pronto?
-Quiero ir a ver a Katsu. -Le dijo, poniéndose de pie y avanzando a la salida de la casa de ella. -Pero te veré en la noche. -Aseguro.
Kaoru le miró desaparecer tras la puerta, con el corazón contrito, y al mismo tiempo aliviada.
Volviendo a abrir la libreta, el nombre ahora estaba manchado pero aún se podían distinguir los kanjis.
"Ken-Shin"
...
El teléfono sonó tres veces antes de que Misao contestara.
-¿Sano? -cuestionó evidentemente confundida.
El aludido no perdió el tiempo, su corazón pendía de un hilo.
-Oye comadreja recuérdame, ¿cuál es el apellido del amigo que me presentaste, el tal Kenshin?
-Himura, ¿por qué?
El alma se le fue a los pies.
-Oh, nada en realidad, pensé que tendríamos un conocido en común, pero me equivoqué mintió.
-¿Me hablaste sólo para eso?
-No tienes que decirlo con tal desprecio -Y colgó.
Sano gruñó antes de limpiarse con fuerza las lágrimas que se habían formado en sus ojos.
...
La siguiente semana a su regreso a Tokyo, Sano la pasó en un trance. Por un lado estaba aturdido, relativamente contento de que su fe en su novia hubiese resultado certera, el chico de sus sueños existía. Ése era el otro problema. Por el otro lado lamentaba su maldita existencia.
-Te ves contrariado. -Le dijo Megumi entonces, quién fuera la primera en encontrarlo en el comedor de la universidad.
-Creo que voy a terminar con mi novia. -Soltó sin rodeos.
-¿La chica de tu ciudad? -Cuestionó ella sorprendida y secretamente emocionada. -¿Y por qué? La has recelado tanto tiempo que llegamos a sospechar que estabas comprometido.
Sano bufó, casi como riéndose de sí mismo, él también lo había creído.
-¿No es ridículo?
-La quieres en serio, así que no. -Refutó la morena. -Por lo que no entiendo por qué terminarías con ella.
-Hey!
Justo entonces tanto Misao cómo Kenshin llegaron a su mesa. El castaño lamentó el que la comadreja insistiera en pasear con él a diestra y siniestra.
-¡Ken san! -Saludó Meg sonriendo, haciéndole lugar, no era secreto que le atraía el pelirrojo.
Misao se sentó del otro lado.
-No te ves bien Sanosuke -Señaló Kenshin.
El aludido quiso decirle "por tu culpa", pero se contuvo. Suspiró con desgano.
-He decidido que voy a terminar con mi novia. -Declaró.
Misao fue la primera en brincar de la mesa.
-¿¡Cómo?! ¡Ni siquiera tuvimos oportunidad de conocerla! -Reclamó.
Megumi negó con la cabeza al arrebato de la más pequeña del grupo.
Kenshin por su parte tuvo a bien mirarse preocupado.
-¿Pasó algo malo?
Sano lo pensó.
-No. No realmente. -Concluyó más para si mismo que para los demás. -Pero ella aún es muy joven y hay cosas que siento que se está perdiendo por esta relación a distancia. La quiero demasiado como para atarla tan pronto.
Silencio.
Internamente él sabía que aquello era cierto. Y que, aunque no era la razón de lleno -pensó mientras miraba al pelirrojo frente a sí-, comprendía que era lo mejor dado la edad de Kaoru.
Si ella y Kenshin tendrían una oportunidad, aún quedaba por verse. De momento él no tenía interés en hacerla de cupido, y menos aún si en el proceso le rompían el corazón.
Megumi al fin reaccionó.
-Eso es algo increíblemente maduro para venir de ti.
-¡Oi! -se quejó Sano.
Misao fue la siguiente.
-Yo iba a decir romántico pero tienes razón Megumi.
-¡Hey!
Kenshin fue el único que no le picó.
-Ánimo Sano, quizá más adelante se vuelva a dar la oportunidad.
"No, no la habrá", pensó para sí. Después de todo, por años él había visto a Kaoru rechazar a chicos constantemente, mientras se reservaba para el hombre de sus sueños, él mismo que Sano tenía justo frente a él en ese momento.
...
-Lo siento. -Había sido lo primero que Kaoru le había dicho tan pronto Sano le había pedido terminar.
-No tienes por qué -le aseguró él sonriendo con pena.
Ella se removió incómoda.
-Sé que suena absurdo, pero me he sentido como si te hubiese estado engañando cada que sueño -confesó ella.
Y él intentó no dejarse herir por la implicación de sus palabras.
-Me gustabas incluso así -dijo en su lugar.
Ella le miró con sorpresa.
-¿Osea que ya no?
-Jouchan. -Le reprochó sonriendo, ya era de por sí muy duro para él dejarla ir. -Siempre he creído en ti. -Le recordó. -Y siempre voy a creer en ti. Si dices que el chico de tus sueños existe, es a él a quien le debes lealtad.
Kaoru sintió que el corazón se le oprimía, no había querido herirlo, ni mucho menos privarse a sí misma de vivir en el presente, pero aquellos sentimientos eran tan intensos que ella simplemente no podía dudar de ellos. E incluso si de momento era una fantasía, un sueño... Era prefería seguir soñando.
It's New York, baby, always jacked up (hey)
Holland Tunnel for a nose, it's always backed up
When she's alone, she goes home to a cactus (oh)
In a black dress, she's such an actress
La última tarde de la tercer semana Kenshin había pasado bastante rato al teléfono y yendo a hacer mandados de aquí a allá.
De vuelta en el departamento, Kaoru había pasado el día viendo películas -en su mayoría de terror-, que le sorprendió cuando Kenshin le puso dos boletos en su regazo. Kaoru los tomó al instante.
-¿Hokkaido? -Cuestionó al ver el destino.
Él asintió.
-Conseguí cambiar los boletos del avión.
-¿Y las reservaciones?
-Sano me apoyó tan pronto ellos llegaron a su destino. Aunque sospecho que tuvo más que ver contigo que con él.
Kaoru se miró contrita.
-No quería ocultártelo -Dijo algo abochornada. -Pero era más seguro de esta forma.
El pelirrojo sonrió comprensivo, a sabiendas de la historia familiar de ella. Sano le había explicado que el padre de ella era bastante autoritario y sobreprotector, por lo que no le caería en gracia el saber que su pequeña iba al encuentro de su amante, quién por cierto era seis años mayor que ella.
-Y lo entiendo, no dudo de ti. -Aseguró sentándose al lado de ella en el sofá. -Aunque igualmente espero que comprendas si me siento curioso.
Sobre Sano, quiso decir él. Sobre su cercanía con éste y ese secretismo entre ambos. Ella le había entendido, tras llevar tantos días compartiendose era imposible no hacerlo, mas éso no significaba que quisiera hacerlo.
-Es hablar del pasado, ¿realmente tenemos que hacerlo? -cuestionó haciéndose un ovillo.
-Sólo si tu quieres.
-Entonces no.
-Está bien.
-No todavía al menos. -Cedió ella, al notar la resignación de él, cómo aunque no lo decía abiertamente se notaba que aquello le afectaba.
Se apresuró a sentarse en sus piernas, él la recibió con gusto y la abrazó por la cintura.
-Quiero conocerte un poco más -dijo rodeándole el cuello con sus brazos-, y que me conozcas, antes de que nos desvelemos nuestros más oscuros secretos.
Aquello lo hizo sonreír.
-Siempre podemos firmar un convenio de confidencialidad.
-No bromees, esto es serio -reclamó ella golpeándome el brazo.
Él río a carcajada abierta antes de mirarla con ternura.
-Un paso a la vez entonces.
Ella asintió, sonriendo igualmente.
Luego los ojos le brillaron con cierta malicia y el libido de él despertó.
-Saldremos mañana temprano -dijo, él asintió disfrutando la mirada seductora de ella. -Así que deberemos ir a la cama mucho más temprano.
La sonrisa de él creció de medio lado.
-Eres insaciable.
Ella sonrió con él.
-No te veo sufriendo por ello.
Y no lo hizo.
Todo lo contrario en realidad.
Únicamente hubo placer...
...acompañado de promesas de amor eterno.
...
Ésa noche fue la primera vez que él soñó con ella. Aunque fue incapaz de darse cuenta que era una Kaoru diferente, pues la sonrisa era la misma y el sentimiento que le despertaba era igual de fuerte.
E igual que haría le llamaba con vehemencia.
"Kenshin, Kenshin"
-¡Kenshin, Kenshin!
El muchacho se despertó de golpe, pero su mente seguía más dormida que despierta.
-Tenemos que irnos ahora... -Le apremió su compañera, moviéndose con prisa por la habitación.
El pelirrojo parpadeó.
-¿Ahora? -cuestionó buscando ver la hora en su celular.
Apenas eran las 4 a. m.
-Confía en mí -le pidió ella.
-Siempre.
Y aquello lo despertó de lleno.
Se vistieron con prisa y arreglaron las maletas con mucha más prisa.
Cuando salieron, Kaoru arrastró a Kenshin lejos del ascensor.
-¿Las escaleras? -Cuestionó él.
-Es mucho más seguro.
Él rió.
-Ok.
Descendieron con cuidado pero a pasó firme, tan pronto llegaron al lobby, Kaoru volvió a jalar a Kenshin en una dirección opuesta a la esperada.
-Y la puerta trasera. -Volvió a reír él.
-Valdrá la pena -Gruñó ella.
-Siempre lo vale -Aceptó él.
-Entonces no te quejes.
Kenshin hizo seña de ponerse cerrojo en los labios. Kaoru sonrió al mismo tiempo que intentaba permanecer molesta. A él aquello le resultó tierno.
Abordaron el taxi que ya los esperaba una cuadra abajo. Cuando subieron, y tras haber dado el destino, Kaoru arriesgó una mirada hacia el departamento de Kenshin.
"Lo siento tío. Pero no pienso rendirme tan fácilmente." Pensó.
Aquella noche apenas y escaparon...
Durante el tiempo que Kaoru soñó con Kenshin, nunca se cuestionó por qué no soñaba nada más de su aparente vida pasada, únicamente a él; tras terminar con Sano fue que realmente se preguntó si quizás habían tenido un destino trágico al final y era por eso que ahora se buscaban. Tal vez incluso al igual que ella, el nuevo Kenshin también la soñaba.
"Este hombre finalmente ha encontrado a su compañera."
Por meses Kaoru soñó aquella confesión y rogó al cielo encontrarlo. Quería permanecer dormida en vez de seguir sin descubrirle.
¿Y sí al final nunca le encontraba?
-Pensé que estarías más deprimida. -Le había dicho Tae una tarde de febrero, meses después tras su ruptura con Sano.
No había hecho tanto frío aquél día y las dos jovencitas habían decidido pasar la tarde en un café a la interperie.
-¿Por qué lo estaría? Todavía soy-
-Muy niña, lo sé. -Le interrumpió Tae, Kaoru gruñó pero no le reclamó nada. -¿Alguna vez te lanzarás de lleno? -Se cuestionó.
La morena parpadeó confusa.
-¿A qué te refieres?
Tae le miró con irritación antes de girar los ojos y resignarse.
-Olvídalo, cuando menos tú y Sanosuke terminaron bien.
-Mm, pasamos Navidad juntos. -Asintió Kaoru sonriendo, se sentía contenta de que su amistad con él no se hubiese visto verdaderamente afectada. -Y él me habló de que hay otra chica que le llama la atención.
Aquello sorprendió a Tae.
-¿Tan pronto?
-Mmm... -Kaoru lo meditó un rato antes de contestar, mientras bebía de su malteada-, más bien creo que comenzó a gustarle desde inicio del ciclo escolar.
-Resistió bastante entonces -Se burló la castaña.
Kaoru negó con la cabeza.
-Es algo lento, pero es mucho más fiel. Así que me da gusto.
-Y mientras tú sigues soñando. -Suspiró Tae, casi lamentando un destino cruel.
Entonces el celular de Kaoru había sonado, el nombre de Sanosuke se veia relucir en la pantalla. Tae sonrió con algo de pena.
-Típico, hablas del diablo y éste aparece.
Su amiga sonrió con ella. Mas cuando Kaoru desbloqueó la pantalla y abrió el mensaje.
-¡Ah!
Su corazón se saltó un latido.
Tae notó al instante el pesar de su amiga, quién ya se había puesto de pie y recogía sus cosas.
-¿Qué ocurre?
-Tengo que volver a casa, te llamo más tarde.
-¡Kaoru!
Y salió corriendo dejando a Tae sola en aquél café de la placita principal del centro de Izumo. Cuando menos habían pagado por adelantado.
...
Tan pronto llegó a su casa, había vuelto abrir el cel, más había prendido la laptop para abrir el chat en línea y poder visualizar las imágenes en mejor tamaño.
El corazón le latía con fuerza en el pecho. Sus ojos bailaban en éxtasis de felicidad al ver las imágenes que Sano le había mandado, al pie se podía leer:
"¿Es él?"
"Su nombre es Kenshin."
"Himura Kenshin"
"Y es pelirrojo como dijiste."
Un joven de tez blanca, ojos violetas y cabello rojo se veía en cada imagen. En una de ellas incluso sonreía igual que en sus sueños. Pero había sido la marca en forma de cruz la que había terminado de convencer a Kaoru, ya que este Kenshin era mucho más joven que el de sus sueños
La joven dejó escapar un grito. Brincando en felicidad, se echó a reír a carcajadas cayendo al final a la cama, tan sólo para volverse a poner de pie otra vez y mirar las fotografías.
-Te encontré... -Susurro al final, para nadie más que para ella.
Ni siquiera cuando su padre le habló a sus espaldas le sacó de su ensoñación; lo cual había sido bueno, pues había cerrado la pestaña del chat tan pronto escuchó su voz.
-Kaoru, ¿cuál es la razón de tanto alboroto? -Cuestionó él hombre, de pie a la entrada de su habitación.
La aludida volteó a verlo con una amplia sonrisa.
-Ya sé qué quiero de regalo de cumpleaños.
Saito enarcó una ceja con justificada sospecha.
-Nunca has pedido por nada.
-Con mayor razón me lo merezco.
-Cada día te pareces más a Soujiro. -Gruñó, descubriendo la misma sonrisa de su hijo ahora en los labios de su hija -¿Y bien? ¿Qué es?
La sonrisa de ella se ensanchó, sus ojos brillaron con determinación, y Saito temió lo que vendría.
-Quiero ir a Tokyo -dijo. -Quiero estudiar y vivir allá.
Kaoru y Kenshin- llegaron al hotel en el que se hospedarían cerca del mediodía. Habían dormido durante el vuelo, por lo que no se sentían tan cansados como pudiera pensarse, aunque tampoco tenían tanta energía.
La habitación era pequeña pero tenía vista al mar con un pequeño balcón en donde descansaba un columpio (sillón). Tras revisar la habitación y acomodar sus cosas, Kenshin y Kaoru salieron al balcón, se recargaron ambos sobre el muro, uno al lado del otro.
Y simplemente disfrutaron de la brisa veraniega y la vista de las olas azotando la playa.
-¿Saldremos o nos quedaremos a descansar? -Preguntó Kaoru de pronto.
Kenshin la miró con interés.
-¿Estás cansada?
-No mucho.
-¿Quieres salir a bailar?
La morena le miró sorprendida, recordaba bastante bien que Kenshin no disfrutaba mucho el baile.
-¿Tú bailas? -sonrió con algo de burla inocente.
Kenshin la abrazó por la cintura y la atrajo hacia él.
-A veces, cuando hay una chica que valga la pena el esfuerzo.
Kaoru río ante aquella respuesta.
-Entonces sí. -Dijo y le abrazó de vuelta-. Hay una fiesta en la playa a la que quiero ir.
Kenshin sabía a qué evento se refería, pues recordaba el itinerario en el brochure del hotel. Kaoru entonces lo sacó de sus pensamientos cuando se abrazó más a él haciendo que sus partes íntimas se tocaran por encima de la ropa.
-Pero antes... necesitamos un baño -susurró, justo antes de besarlo.
Drivin' me crazy, but I'm into it
But I'm into it, I'm kinda into it
It's gettin' crazy, I think I'm losin' it
I think I'm losin' it, oh, I think she said
Kenshin la respiró en aquél beso.
Kaoru brincó sobre él, rodeándole con las piernas por el torso, Kenshin la sostuvo de los muslos; entraron a tropezones a la habitación, olvidándose de cerrar la puerta del balcón.
Él soltó a Kaoru sobre la cama y se levantó para quitarse la camisa, Kaoru se sacó el vestido quedando en interiores. Kenshin volvió sobre ella, pegando su boca a la suya. A prisa, la morena le desabrochó el pantalón, mientras él soltaba el seguro de su sujetador. Se liberaron las prendas al mismo tiempo.
Kenshin se sacó los pantalones junto con el bóxer todavía al pie de la cama. Pero antes de que volviera sobre su compañera, ésta se había bajado de la cama y corrido hacia el baño. Él la siguió casi al instante. Kaoru ya se había quitado la pantaleta y entrado en la regadera cuando él la alcanzó.
El pelirrojo la imitó, abrió la llave de agua caliente mientras Kaoru abrió un poco la fría para evitar quemarse. El pelirrojo le levantó la pierna izquierda -Kaoru recargada en la pared opuesta al cancel- y la penetró en una sola embestida.
La morena se aferró a él, abrazando su cuerpo al de éste. El muchacho no tardó en levantarla en vilo para tener mejor acceso a ella, y ésta apretó sus piernas alrededor de la cintura de él.
Por un momento, Kaoru fue capaz de ver el reflejo de ambos sobre el cristal del cancel; incluso si la imagen estaba distorsionada, la joven pudo admirar la silueta de Kenshin desde su amplia espalda hasta sus piernas.
El calor subía en vapores hasta empañar el cristal del cancel y el espejo sobre el lavabo. Su aliento se confundía con éste.
El placer subió desde su vientre, sus ojos se cerraron por la sensación de satisfacción, y los dedos de sus pies se retorcieron.
-Te amo -le susurró Kenshin en algo parecido a un jadeo.
-Te amo -correspondió ella, apenas un suspiro entre el eco de su sinfonía.
...
Horas después salían de la mano envueltos en risas. Iban vestidos en colores similares: camisa roja él, y shorts negros, un vestido rosa con estampado de flores rojas ella y un moño rojo en su coleta.
Seguían con su manía de besarse cuando se sentían seguros de que nadie estaba mirando, pero de vez en vez se les pasaba algún mirón sin quererlo.
-Tal vez si lo-
Tal fue el caso de una chica castaña de ojos violetas, quién en ese momento iba en el elevador contiguo al que subieron Kenshin y Kaoru, al ser las cabinas transparentes podía ver con claridad lo "cercanos" que eran aquellos dos.
-¿Kasumi, está todo bien? -se escuchó en el auricular del celular que aún sostenía en su mano izquierda, aunque olvidado.
-Hijo de... -soltó al terminar de reconocer al pelirrojo de enfrente, el timbre del elevador bloqueando la última palabra altisonante.
-¡¿Kasumi!? -Gritó la chica del otro lado de la línea.
Aquello hizo reaccionar a Kasumi, quién se apresuró a parar el elevador en cuanto vio que el otro se detenía, quedó rezagada por un par de segundos, más se apresuró a seguir a la pareja tan pronto consiguió bajar en el piso al que llegaron ellos, en donde se encontraba el salón de eventos del hotel.
-Akane... Dile a papá que me llame lo más rápido que pueda -dijo al teléfono.
-¿Qué sucedió?
Kasumi arrugó el gesto.
-Nuestro querido hermanito finalmente tiene novia.
-¡¿Qué!? -El grito se escuchó con fuerza, por suerte la castaña se había alejado el aparato a tiempo. -¡Reuniré a toda la familia! -Prometió Akane antes de cortar la llamada.
Kasumi por su parte activó la cámara de su celular.
-Oooh Kenshin, pagarás caro el dejarnos fuera -Prometió.
Y una serie de flashes se sucedieron al segundo después.
...
Kaoru y Kenshin pudieron haber bailado durante toda la noche. Pero la comida les había caído algo de peso y finalmente el cansancio del viaje les cobró factura. Así que habían decidido caminar por la orilla de la playa. Iban descalzos, habían abandonado los zapatos a la orilla de las escaleras que conectaban con la entrada al hotel, al área de las piscinas.
Tras jugar un rato a la orilla del mar, terminaron sentados frente a éste. Uno al lado del otro, tomados de las manos.
Kenshin una vez más sintió su corazón lleno y satisfecho.
-Siempre podríamos fugarnos -le propuso.
Ella sonrió con picardía.
-¿No estamos haciendo eso ahora?
-No es lo mismo. -Negó él.
-Kenshin, no te recordaba tan clingy -se burló ella.
-Lo siento, es nuevo hasta para mí.
-No me molesta. -aseguró sonriendo. -Sólo hubiese querido que en nuestro último encuentro hubieses sido igual -le picó.
Él volvió a gruñir, aunque sonreía.
-¿No vas a perdonarme nunca, verdad?
Un brillo lució en las orbes azules de su compañera, y el muchacho sintió un escalofrío de anticipación.
-Sólo si me pruebas esta noche -le dijo ella a voz baja.
Él le miró confuso.
-¿Probarte?
Kaoru asintió sonriendo con picardía, luego llevó la mano de él que sostenía en la suya hasta ponerla entre sus piernas, obligándolo a tocarle en su parte íntima, presionando los dedos de él sobre sus labios íntimos por encima del calzón y por debajo del vestido.
El miembro de él se endureció.
-Probarme -susurró ella con el rostro cerca al de él.
Los alientos de ambos casi se mezclan, Kenshin tenía la boca abierta y los ojos entrecerrados en placer.
-¿Podemos irnos ya? -rogó a voz baja.
Ella río.
Y al instante después se besaron -reacomodándose en su abrazo-, la mano de él seguía entre las piernas de ella, sus dedos acariciando la zona sensible hasta humedecer la tela íntima al excitar a su dueña.
Bien pudieron haber hecho el amor sobre la arena, en la oscuridad de aquella zona de momento olvidada...
Mas la hermana del pelirrojo venía siguiéndolos sin descanso y tras haberlos perdido en el salón de baile, había elegido ese momento para hacerse notar tan pronto los encontró.
-¡Kenshin! -le habló algo abochornada por lo que sus ojos veían.
El aludido cortó el beso al sentir que un balde de agua helada le caía encima, incluso si era figurativamente. Aún más al ver a su gemela frente a ellos, se sintió como presa y se apresuró a acomodar las ropas de su compañera.
-¡Kasumi! -Le saludó, odiando la sonrisa complacida en el rostro de su hermana.
-Qué raro encontrarte aquí. -Dijo ésta.
Él se ahogó con las palabras.
-Sí, bueno... Con las vacaciones -
Más Kasumi le interrumpió.
-Cuando Sano dijo que te habrías entretenido con una chica pensé que sería Tomoe san.
Kenshin estaba que echaba humo justo entonces, su semblante enojado y dientes apretados.
-Kasumi -gruñó irritado.
Kaoru, que hasta entonces había mirado aquél intercambio con curiosidad, de pronto le miraba con nerviosismo.
-¿Tomoe? -cuestionó.
Kenshin maldijo una vez más su suerte.
Tras Kaoru confirmar que el amigo de Sano era el mismo que ella veía en sus sueños, Sano le confesó haberlo sabido desde antes de terminar, y admitió que parte de la razón de no decirle había sido sus propios sentimientos. Contrario a lo que él esperó, ella no le reprochó en absoluto, diciendo que aunque le hubiese dicho en el momento en que lo supo, ella no habría hecho nada por respeto a él y a lo que habían compartido.
Además, quedaba la cuestión de la edad de Kenshin, quién era año y medio mayor que Sano y casi seis más que Kaoru. A pesar de que él había pensado en un acercamiento gradual, ella no compartía el mismo plan. En la mente de Kaoru, la edad no era impedimento, se regocijaba en que era la mitad de lo que se llevaban en el pasado. Para ella éso ya era un avance.
Por lo que el anhelo se convirtió fácilmente en desesperación.
-¿Estás demasiado ansiosa? -Le había preguntado Sano, cuando había pasado por ella a la estación, durante el descanso de primavera.
Kaoru bufó.
-Es normal. Él es real. -Señaló, mientras parecía querer convencerse a sí misma, mirando el paisaje tras la ventana del coche de Sano.
-Tal vez, pero como ya te dije, él no parece recordarte.
-No importa. Es mejor así. -Aseguró ella, secretamente disfrutando llevar mejor mano en aquél juego.
Él le miró de reojo.
-¿Estás segura?
Kaoru suspiró.
-En esa otra vida siempre hubo una parte de mí que se sentía frustrada por ir un paso atrás, aunque parece que aquello fue cambiando con el tiempo, no me es fácil olvidar aquella sensación. -Confesó. Había recuerdos de aquella vida donde una profunda tristeza le invadía. -Por una vez quiero estar en control.
Sano bufó con burla.
-¿Cuándo no lo has estado?
-¡Sano! -Reclamó ella, a sabiendas de que él estaba hablando de su anterior relación de noviazgo, y luego se preocupó. -¿Le dijiste?
-No. -Contestó él al instante. -No lo consideré prudente, conociéndolo quizá eso lo privaría de acercarse a ti.
Ella le miró contrita.
-Eventualmente tendrás que decírselo.
-¿No se lo puedes decir tú? -Pidió, aprovechando el rojo del semáforo para mirarla, más el semblante fruncido de ella fue suficiente para hacerle desistir. -Ya sé.
Él era su mejor amigo, en esta vida y en la anterior, recaía en él el decirle.
...
Sin embargo, Kenshin no entró con el resto de los amigos de Sano. Kaoru ya llevaba esperando bastante, más el pelirrojo no parecía querer hacer acto de presencia en aquella fiesta.
-Me agradas -le había dicho Misao entrada la fiesta, se notaba algo ebria. -Eres mil veces mejor que esa abusadora.
Kaoru parpadeó.
-¿Quién?
-¡Misao! -le regañó Aoshi.
-Oops, lo siento, debo de ser más tolerante parece -dijo a modo de disculpa, Aoshi aprovechó su distracción para llevársela. Disculpándose con una mirada significativa hacia Kaoru.
-No le hagas caso- le había pedido Megumi-, se le bota un tornillo de vez en cuando.
Entonces Kamatari se había acercado a ella y jalado de la mano antes de que pudiese preguntar nada.
-Ven Kaoru, vayamos a bailar.
Y aunque en ese momento no había reprochado, internamente entendía que Kenshin había elegido estar con alguien más aquella noche.
Su corazón se oprimió, y sintió ganas de llorar.
...
-Kaoru dono.
Había sido por éso que se había quedado sin palabras cuando él la había llamado por su nombre. Más aún cuando la miraba con tal anhelo, como si llevase buscándola el mismo tiempo que ella llevaba buscándolo a él.
-¿Y quién eres tú? -Se había escuchado cuestionarle, maravillándose ante la belleza de la sonrisa de él.
-Creo que ya lo sabes.
Ella fue incapaz de contener su risa ante aquél juego.
-¡Kenshin! -Soltó, extasiada de ver las reacciones en la expresión del pelirrojo, cómo su rostro se iluminaba en felicidad. -Me preguntaba cuándo se presentaría el amigo del que todos hablaban. Según decían, estabas entretenido con una conquista.
Él gruñó sin dejar de sonreír, se veía contrito.
-Difícilmente, créeme. O al menos la conquista no era mía. -Le aseguró, sin saber que con tales palabras le había esfumado las inseguridades a ella. -Escucha, sé que suena raro pero... ¿Quisieras acompañarme a platicar?
-¿No lo hacemos ya? -Señaló ella sonriente.
Él se sonrojó.
-Me refería a buscar un lugar más apartado.- El corazón de ella le aleteó en el pecho.
-Kenshin... ¿estás coqueteando conmigo?
-¿Está funcionando?
-Un poco.
-Entonces sí... ¿Qué dices? -Preguntó nervioso.
Y Kaoru lo amó en ese momento.
-Baila conmigo primero, y después ya veremos.
...
Él hizo como ella le pidió, maravillado ante la fuerza de sus sentimientos y la evidente atracción que sentía por ella.
-Estoy cansada. -Había dicho ella tras haber bailado por un par de horas.
-¿Quieres que nos sentemos? -Ofreció él, deseoso de complacerla, feliz de poder atenderla.
La morena negó con la cabeza.
-Vamos a mi cuarto -Dijo. -Bueno, al de Sano en realidad.
Kenshin frunció el seño sin saber por qué le incomodaba aquello.
-¿Te estás quedando allí?
-De momento. -Contestó. -Descuida, Sano no dormirá ahí hoy. -Le dijo sonriendo al ver la expresión ofuscada de él. -¿Me llevas?
El corazón de Kenshin bailó en anticipación.
-A donde quieras -Prometió.
...
Tras haberla guiado entre los presentes, abrirse paso hacia las escaleras, llevarla de la mano hacia la habitación en la segunda planta, Kenshin había esperado, temeroso de la despedida y con la esperanza de que le recibiera.
-¿Te quedas? -Preguntó ella, alentando el anhelo en él sin saberlo. -Me sentiría más segura.
Kenshin pasó saliva con dificultad.
Anticipando el encuentro, porque su ser sabía lo que pasaría una vez entraran en aquella habitación.
-Claro -contestó.
La joven abrió la puerta y entró a la habitación seguida de él, poniendo el cerrojo tan pronto éste entró.
Entonces, de espaldas a ella, Kenshin tuvo por fin algo de sensatez y miles de pensamientos le golpearon la consciencia.
Aquello estaba mal, sabía. La acababa apenas de conocer, apenas si sabían nada del otro; era la querida amiga de la infancia de Sano, además, no podía insultarlos a ambos de aquella forma, de ofender y quizá hasta perder la confianza que su amigo había depositado en él.
Y sobre todo, él no era así.
Incluso si había tenido encuentros, nunca había intimado a tal grado con nadie. Sentía que aquello debía ser especial, único. Y por una razón que se le escapaba, deseaba que con Kaoru fuese así.
Decidido, se giró a enfrentarla y disculparse.
-Escucha Kaoru...
Y se quedó sin palabras...
...
La luz de la luna y las farolas del jardín se colaban a raudales por entre las persianas de la habitación, iluminando a Kaoru en ondas que resaltaban el brillo de inocencia en sus orbes azules. Se miraba como un ángel en aquél vestido blanco salpicado de sakuranbos; con las mejillas sonrojadas y los labios rojos.
Y entonces supo, en contra de toda lógica que todos sus pensamientos anteriores habían estado errados.
El error no era estar con ella.
El error sería abandonarla.
Kaoru se acercó a él en dos pasos, tomándole el rostro con ambas manos, le besó los labios con los suyos propios.
Un beso casto que casi pone a Kenshin de rodillas. Sus manos, de a poco y sin notarlo, se fueron aferrando a la cintura de ella.
Tras el beso, Kaoru lo miró a los ojos, había un sin fin de emociones que él no conseguía entender del todo, pero por sobre todas brillaba una clara ilusión que él no quería romper.
-Kenshin... -Le llamó ella.
Y fue el último hilo de autocontrol que acabó por romperse.
El pelirrojo la abrazó, besándola, dispuesto a no dejarla ir jamás.
Aquí era dónde debía estar.
Con él.
-No tenías derecho.
Kenshin estaba hecho una furia.
De momento Kaoru estaba sentada en la cama de la habitación que compartía con Kenshin, piernas colgando en la orilla, codos sobre sus rodillas y su rostro entre sus palmas.
Tras el encuentro en la playa, Kenshin había decidido resolver el problema en privado. Rumiando todo el camino mientras Kasumi sonreía con suficiencia y Kaoru miraba a uno y a otro entre confusa y nerviosa. El pelirrojo se había disculpado con Kaoru tan pronto llegaron a la habitación y arrastrado a su hermana rumbo al balcón.
-Habría sido más fácil si hubieses sido mucho más comunicativo -refutó Kasumi.
Kenshin sintió deseos de arrancarse los mechones de cabello.
-Esta es la razón por la que no lo soy -dijo, elevando la voz una octava.
Kasumi puso los ojos en blanco.
-Oh vamos Kenshin, esto es grande -dijo emocionada-, nunca habías tenido novia.
Aquello picó el interés de Kaoru.
"¿Nunca?" Cuestionó dentro de sí, inclinándose hacia donde estaban los otros dos.
-No es como que no haya salido con nadie -refutó Kenshin.
Kaoru bufó, ahí iban sus ilusiones.
-Pero aquello fue diferente -contraatacó la castaña-, un par de arrumacos aquí y allá no cuentan.
Aquello hizo perder el equilibrio a Kaoru hasta hacerla caer de lado sobre la cama.
"¿Arrumacos?" Cuestionó mentalmente horrorizada.
-¡Yo jamás haría eso! -Gritó Kenshin para alivio de la morena, que ya estaba desparramada sobre la cama.
-Exacto -siguió Kasumi, dispuesta a no perder-, tus citas se reducen a encuentros demasiado inocentes, pero lo que vi hoy -alargó y bajó la voz.
-Basta, por favor, Kasumi. -Gruñó Kenshin, Kaoru podía adivinar lo rojo que se le habría puesto el rostro.
-¿O qué? -Retó Kasumi. -Tienes que admitir que tu comportamiento con ella no es exactamente PG13.
Kaoru se sonrojó al tiempo en que se ponía boca arriba con la mirada perdida en el techo de la habitación.
"¿Entonces soy la primera?" Se cuestionó emocionada con una mano sobre la boca.
Si bien ciertamente su comportamiento dejaba mucho qué desear en cuanto a lo propio, la forma en la que Kasumi había revelado aquello dejaba en claro que tales actos no eran típicos de Kenshin, lo que significaba que era la primera vez que lo veía tan hundido con alguien.
-No puedo creer que esté teniendo está conversación contigo -volvió a gruñir el pobre de Kenshin, cubriéndose el rostro con las manos, sobra decir que estaba abochornado.
-Mejor conmigo que con papá -sentenció la castaña.
Su hermano inmediatamente lo miró con ojos amenazantes, centellaban como gemas doradas y a Kaoru aquella visión le hizo dar brincos el corazón.
-No te atreverías -amenazó él.
Mas su hermana no se inmutó.
-Tal vez lo haga -sonrió con sorna.
Fue un instante que a Kaoru le pareció eterno, cargado de la tensión en el ambiente; una lucha de voluntades de los dos hermanos a través de la mirada. Al final fue él quien se rindió, dejando salir el aire que había estado conteniendo.
-...¿Qué es lo que quieres? -preguntó con irritación.
Kasumi sonrió más ampliamente y sus ojos brillaron como si dijera "Now we are talking". Fue en ese momento que Kaoru vió la semejanza entre ambos jóvenes y entendía que ciertamente eran cuates sino bien gemelos.
I'm having your baby (hey)
It's none of your business (oh)
I'm having your baby (hey)
It's none of your business (it's none of your, it's none of your)
"¿Moshi, moshi? -sonó la voz de Kasumi. -Akane, aborta la misión, Kenshin amablemente accedió a donarnos su adorada Harley por el resto del verano, y no, no hablo sólo de las vacaciones."
-Oh no -exclamó Akane escuchando el audio, justo cuando acababa de enviar las fotos a Sakura, se preguntó si estaría a tiempo de convencerla de no decirle a su padre todavía. -Será mejor que le llame -se dijo, volviendo a mirar las fotografías y estallando en llamas de MOE -¡pero es que se ven tan lindos!
La fotografía que en ese momento miraba, mostraba a Kenshin abrazando a Kaoru por la espalda sonriendo, mientras ésta reía ampliamente, su mano derecha acariciando el rostro de su compañero con ternura. Era la mirada de su hermano, sin embargo, la que delataba lo profundo de sus sentimientos.
Al final Akane terminó cayendo ante la tentación.
-Uuuuy, lo siento Kasumi, la Harley tendrá que esperar, esto es mucho más importante -soltó para nadie en particular y marcó a Sakura.
-¿Hola? -se escuchó al otro lado de la línea al primer timbre.
-Sakura, no abortes la misión, sólo la retrasaremos un poco.
-¿Qué haremos entonces?
-Lo que se nos da mejor, ¡acosarlo! -declaró con fuego en los ojos.
Del otro lado de la línea, Sakura brincó emocionada.
-¡sí! -exclamó.
Tristemente al hacerlo, había dado click sin querer al botón de envíar.
Hiko estaba a segundos de enterarse de las andadas de su hijo.
...
-¿Estás seguro de que estás bien? -Volvió a preguntar Kaoru a Kenshin. Éste último estaba sentado sobre el sofá de la habitación con una cerveza en mano. Era la tercera que tomaba.
-Sí, molesto, pero bien... -Suspiró él. -Lamento que hayas tenido que presenciar eso.
Ella le sonrió comprensiva.
-No me molesta -Le dijo, y se dio cuenta de que era cierto-. Es parte de tu pasado, lo importante es que me elegiste a mí.
Además de que no sería justo que le recriminar cuando ella tampoco se había asincerado.
-Lo hice. -Kenshin la miró, un tanto inseguro de aquella respuesta, puesto que para él nunca tuvo elección, para él siempre había sido Kaoru y siempre sería sólo Kaoru; aunque de momento decidió mejor no decirlo. -¿Dónde has estado toda mi vida? -Dijo en su lugar con un suspiro, besándole el rostro una y otra vez.
Ella rió atrapada en sus besos.
-Algunas veces, yo me pregunto lo mismo -le dijo ella.
Tras un rato más de caricias se fueron a la cama a descansar.
I'm having your baby (hey)
It's none of your business (oh)
I'm having your baby (hey)
It's none of your, it's none of your
...
O eso había pensado Kaoru que harían.
No hacía mucho de que se habían ido a acostar, cuando de repente Kenshin se había levantado al baño. La morena no le había dado mucha importancia y más cuando parecía que el pelirrojo demoraría bastante. Había comenzado a caer en un sueño profundo cuando sintió una ola de placer llegarle desde sus muslos hasta la parte baja de su vagina, apenas por encima de la piel.
Era como estar recostada en la arena, muy cerca del mar, sintiendo las suaves olas golpearle cuidadosas en su parte íntima. Una tras otra... y otra, y otra más... ¡y otra más!
-¡Aaah! -Kaoru gimió cuando el placer comenzó a subir hasta su vientre.
La sensación electrificante subió hasta llegar a sus senos y los pezones se erigieron.
-Aaah ...ah... aah! -sentía que se le iba el aliento.
El sueño comenzó a disiparse hasta abandonarle por completo. Los dedos de los pies se retorcieron al igual que lo hizo el resto de su cuerpo. Cerca estuvo de alejarse, abrumada por la intensidad de aquellas deliciosas sensaciones, mas las manos fuertes de su amante la retuvieron por las caderas.
La lengua de él, porque era su lengua se dió cuenta Kaoru, partía sus labios íntimos y la penetraba saboreando los pliegues de su centro en un delicioso movimiento circular, luego subía -lenta y largamente- hasta su clítoris...
-¡Ah! -Kaoru apretó con fuerza las sábanas de la cama. La ola de placer subiendo y subiendo hasta abrumarla.
Abrió sus ojos un instante, y la mirada que le dedicó Kenshin con el rostro aún entre sus piernas fue el detonante para dejarse ir.
Kenshin la bebió entera.
...
El pecho de Kaoru subía y bajaba mientras intentaba recuperar el aliento, aún en el bliss tras el orgasmo. Kenshin se relamió los labios, todavía entre las piernas de ella.
-¿Entonces, me perdonas? -le preguntó pícaro, sus ojos sonreían.
Kaoru le miró un instante todavía algo falta de aliento, luego su mano derecha sostuvo la cabeza de Kenshin de los mechones rojos de su pelo y volvió a guiarlo hasta la entrada de su intimidad.
-Hazlo otra vez -le ordenó.
Él no opuso resistencia.
...
Sano se vió arrancado de su sueño por el constante pitido de su celular, se levantó todavía adormilado para tomar el molesto aparato, el cual vibraba sin detenerse en el mueble del baño. Ni siquiera miró el remitente, sabía de antemano quién era.
-¿Hai?
Del otro lado de la línea una molesta Kaoru le habló.
-Tienes mucho que explicar Sanosuke -le reclamó.
Sano suspiró.
-Ah, te enteraste de Tomoe, veo.
Kaoru gruñó con irritación, molesta de ver que él le había ocultado aquello.
-Habla, cabeza de gallina.
Muy a su pesar, Sanosuke tuvo que confesar la historia del crush de Kenshin con quien se rumoraba era la prometida del presidente del consejo estudiantil.
Y el por qué ésta seguía buscándolo.
...
Habían estado cuatro días y tres noches en Hokkaido cuando Kaoru llegó a Kenshin con un par de boletos de avión en sus manos. Habían salido a navegar aquella mañana y estaban cansados del paseo, por lo que se habían quedado dentro de la habitación.
-¿Okinawa? -Preguntó Kenshin al tomar los boletos.
Kaoru sonrió.
-Tú elegiste primero que yo, ahora es mi turno.
-¿Cómo?
-Descuida, ya está cubierto todo -le interrumpió ella-. Estaba dentro de los planes, sólo que tendremos que adelantarlos un poco. Claro, si no te molesta.
-En lo absoluto. -Contestó él. -¿Cuándo partimos?
Todo el rostro de ella sonrió.
-Hoy mismo.
En principio aquello lo sorprendió, más lego entendió que se debía a Kasumi y a qué constantemente se topaban con ella, quién no tenía descaro en tomarles fotos a diestra y siniestra. Seguro que a esas alturas su compañera debía sentirse incómoda.
-Entiendo. -Dijo él. Luego la acercó hacia sí jalandola de los brazos hasta obligarla a sentarse sobre su regazo. -Excepto que necesitamos una ducha primero -le sedujo.
Ella se dejó hacer.
-Me alegra ver que vas aprendiendo bien -le dijo ella en el mismo tono.
Oh, well. Allá iban otra vez.
...
Lo que Kenshin ignoraba era que el padre de Kaoru ya había descubierto que su hija no se encontraba donde le había dicho, en un tour recorriendo Grecia con su amigo de la infancia. Y que estaba aún más cerca de darles alcance.
Saitou gruñó, mataría a ese cabeza de gallina sin importar que el padre del mismo fuese su camarada del trabajo.
Ah
Ayy, ayy, ayy, ayy, ayy
Ah, la-la-la-la
...
Mientras que en Kioto, Himura Hijo por fin había tenido un par de días de descanso; y tras alejarse del mundo por una semana, finalmente retomó el celular personal, aquél donde sólo sus hijos le llamaban.
Había un mensaje de Sakura que leía "Urgente. Baka Nii haciendo shenanigans."
El hombre gruñó con molestia al leerlo.
-¿Qué demonios? -dijo al aire.
Y luego abrió el mensaje...
Y sus ojos se abrieron con sorpresa...
-La hija de Saitou hu... -dijo reconociendola al instante. Luego suspiró con irritación -Siempre supe que eras idiota pero no demente -soltó, como si Kenshin fuese capaz de escucharlo.
Luego miró a detalle la serie de fotos que su hija mayor le había mandado, y conforme más veía, más se disipaba la expresión adusta de su rostro, hasta hacer brillar sus irises gris oscuro.
Una sonrisa se formó en sus labios.
-Esto va a ser divertido.
She sits beside me like a silhouette
Hard candy drippin' on me 'til my feet are wet
And now she's all over me, it's like I paid for it (cha-ching)
It's like I paid for it, I'm gonna pay for this
...
Okinawa había sido otro desliz.
El cierre perfecto para un increíble verano con tintes de luna de miel.
Kaoru se había vuelto personalmente mucho más osada que antes. Kenshin sentía que estaba sumergido en un delirio constante y adoraba tal sensación, ignoraba por supuesto que en cierta forma tenían que ver las inseguridades de la joven sobre quien hubiese sido su primera esposa en su otra vida.
Odiando el que los recuerdos las embargaran de acuerdo a su estado de ánimo, Kaoru se había obligado a embriagarse de Kenshin para suprimir cualquier escena triste o de inseguridad.
Y había funcionado.
"It's none of your, it's none of your"
Al final ambos habían terminado por confesar cualquier relación, encuentro, o sentimiento previo a su relación. Y tras hacerlo, un gran peso se había levantado de los hombros de ambos. Kenshin había llegado incluso al punto de darle un anillo de promesa a Kaoru. El mismo que en ese momento colgaba de su cuello desnudo, mientras bailaba en interiores por delante del pelirrojo quien, sentado al sofá de aquél cuarto, le admiraba mientras se tocaba.
Kaoru se liberó del brassiere y se sentó a horcajadas sobre Kenshin al instante después, el muchacho se sintió desfallecer.
Esa sería la última semana de vacaciones, y había que hacerla contar, hasta el último minuto.
"I'm having your baby (hey)
It's none of your business
I'm having your baby (hey)
It's none of your business (it's none of your, it's none of your)"
...
La realidad les llegó de golpe cuando volvieron al lugar de partida, sin embargo.
Pero no antes de que tuviesen un último round, en aquél departamento al que ya habían bautizado antes de partir hasta el más recóndito lugar: la habitación principal, la de huéspedes, la sala, el baño, la cocina, el pequeño comedor, el recibidor, el estudio en ese rincón de la sala...
Las maletas quedaron olvidadas, al igual que lo hicieron las ropas que llevaban puestas.
Tan pronto la bañera se hubo llenado -y ellos se hubiesen aseado-, se sumergieron juntos en un merecido descanso. Kenshin a espaldas de Kaoru, ella recostada en él. Las manos de éste deslizándose sobre su piel desnuda...
El calor pronto fue subiendo, y él terminó penetrándola por detrás. Kaoru se sostuvo de ambos lados de la bañera, ojos cerrados y el aliento a ritmo con el de él.
...
"I'm having your baby (hey)
It's none of your business
I'm having your baby (hey)
It's none of your business (it's none of your, it's none of your)"
Estaban tan cerca de alcanzar el clímax cuando el timbre del departamento sonó una y otra vez con insistencia. El ruido del timbre ahogó los gemidos de ambos al ser golpeados por el placer del orgasmo.
...
Mas el timbre siguió sonando.
"¿Y ahora?" Pensaron ambos.
-¡Kenshin! / -¡Kaoru! -Sonaron sus nombres por igual.
Y por increíble que pareciera, ambos reconocieron todas y cada una de las voces.
-F*ck! -Dijeron ambos.
Antes de salir corriendo a vestirse.
...
Afuera, dos familias esperaban impacientes mientras se dedicaban miradas asesinas la una a la otra. Todos con brazos cruzados.
La puerta se abrió entonces mostrando a desaliñado Kenshin.
-Hey... -saludó sin ánimo y con algo de miedo en sus entrañas.
Saitou casi lo deguella ahí mismo.
-¿Quién rayos eres?
La puerta se abrió de lleno antes de que Kenshin pudiese responder, revelando a Kaoru igual de desaliñada que su compañero. Aquél gesto también permitió entrever a ambas familias el desastre de ropas que iba haciendo caminito hacia el interior del departamento.
Hiko elevó una ceja.
-¿Y tú? -Cuestionó mirando a Kaoru.
-Mucho gusto -dijo ella sonriente -Soy la prometida de Kenshin.
Hey!
OMAKE
Años después, cuando Kaoru soñó por primera vez con Kenji -mientras éste le jalaba el cabello a Kenshin dentro del sueño-, Kaoru supo que estaba embarazada.
FIN.
A/N: ¡No me pude resistir!
Por cierto, Sano y Kaoru se llevan 4 años, cuando Kaoru tenía 12, Sano tenía 16, aunque en la escena de aquí él ya había cumplido los 17 semanas antes al encuentro; cuando Sano besa a Kaoru tenía 18 y ella 14, cuando vuelven a verse tras terminar su relación de noviazgo Kaoru acaba de cumplir 16 y Sano tenía menos de un mes de cumplir los 20. Y sí, Sano es quien termina con Kaoru, en principio por Kenshin y después por Megumi, pero al final porque sólo desea que Jouchan sea feliz.
