Y finalmente, la continuación de Coqueteando con el Peligro Yujuuu!

La verdad no tenía planeado una continuación para el fic, pero entonces... inspiración Salvaje Aparece! :v

Tengo una idea de a donde quiero llegar, pero varias que quiero incluir en la historia así que va a ser un largo y agotador viaje para mi cerebro.

Espero que quieran acompañarme :D

Disclaimer: Si fuera dueña de Henry Danger, le daría poderes telequineticos a Charlotte

Sin más preámbulos...

Here We Go...


La música estaba sonando bastante fuerte adentro de la van mientras los pasageros cantaban y bailaban en sus asientos al ritmo de la canción pop que salia del reproductor de música. Un hombre de estatura baja llevando un festivo sombrero de cono que cubría la pelada en la coronilla de su cabeza era el conductor. En el asinto de pasajero a su lado iba otro hombre más joven en sus tardíos treinta, llevando otro sombrero de cono y una corneta. En los asientos traseros viajaban tres adolescentes, dos chicos y una chica, tambien portando sombreros de cono, cubiertos en colorido papel confeti y serpentina, algo avivados por las bebidas que habían probado más temprano pero no lo suficiente como para estar fuera de sus sentidos.

Iban abrazados e intentando cantar las estrofas de la canción, pero sus voces salían distorsionadas y desafinadas, lo que provocaba más risas del grupo.

El motivo del aura festiva que inundaba el ambiente alrededor de ellos era que el último miembro de su grupo finalmente había alcanzado la adultez, siendo esa persona la única chica del grupo.

Charlotte había alcanzado su deiciocho cumpleaños, y estaba regresando a casa de una pequeña fiesta que sus amigos mas cercanos habían preparado para ella en Basura y Más.

Si hubieran sido otras las circunstancias del trayecto, ella habría ya reprendido a Schwoz por sus locas y peligrosas maniobras de conducción, pero se encontraba demasiado alegre y relajada como para preocuparse por ello, así que ni siquiera chistó o se quejó cuando el inventor tomó una curva cerrada a toda velocidad o pisó los frenos para evitar estrellarse contra los otros vehículos en un semáforo.

Seguro, en la mañana, la sobria y en sus cinco sentidos Charlotte estaría reprendiendose a sí misma por su falta de auto preservación, enfadada consigo misma por un pulsante dolor de cabeza, pero por el momento estaba teniendo demasiada diversión como para que le importara eso entonces.

—¡Por favor gente, necesito su atención —alzó la voz Henry con una desaliñada sonrisa, levantando sus manos para hacer el gesto de que todos se calmaran un poco.

Una vez que sus amigos estuvieron en silencio, continuó.

—Quiero felicitar una vez más a nuestra fantástica cumpleañera —empezó, pasando un brazo sobre los hombros de la chica y atrayéndola hacia su lado, y los demás aplaudieron—, por su amistad, su fortaleza y sus increíbles habilidades de tiro al blanco con dardos empleados esta noche, y... ¡Por su igualmente asombrosa mamá nos dejó secuestrarla unas horas para esta celebración privada! —exclamó, alzando su puño al aire y agitándolo.

—¡Hurra por Char y su mamá! —exclamó Jasper, imitando a su amigo.

Un coro de 'hurras' hizo eco adentro del vehículo. Ray hizo sonar torpemente la corneta y Schwoz hizo sonar el claxón a la par.

Asi fue como la pandilla se pasó el resto del viaje, cantando, aplaudiendo y riendo hasta que finalmente alcanzaron su destino, que era la casa de la cumpleañera, a la que dejarían primero.

Como Charlotte se hallaba sentada en medio de sus dos amigos, tuvo que subir por encima del regazo de Henry para alcanzar la puerta, lo que significó que hubiera un montón de tocar y rozar. Para la chica generalmente esos toques no significaban nada en realidad, había estado la mayor parte de su vida junto a esos dos chicos, los habia abrazado y besado en otras ocasiones, siempre de forma amistosa, como muestra del cariño especial que sentía por ellos, pues al no tener hermanos, era como si ellos hubieran llenado ese espacio, por eso eran tan apreciados por la señora Page.

Lo que Charlotte no podia siquiera imaginarse era que hacia tiempo que Henry habia empezado a sentirse...diferente en lo referente a ella.

Asi que todo ese toqueteo y roces ademas de ponerlo un poco incómodo, lo habían hecho sonrojarse, pero por la baja iluminación en el interior del auto y todo el escándalo a su alrededor, nadie parecía haberlo notado.

Ella salió del vehículo, tambaleándose sobre sus pies y algo mareada, pero consiguió permanecer de pie y hacer su camino hacia la puerta de entrada.

Una vez allí, sacó sus llaves y desbloqueó la puerta, pero antes de entrar se giró una vez más en dirección a sus amigos.

—¡Gracias por la fiesta, y el aventón! —se despidió, alzando la mano y agitándola hacia ellos con una enorme sonrisa.

Schwoz hizo sonar el claxón una última vez a modo de despedida y dio la vuelta, alejándose para continuar con el viaje, todavía debían ir a dejar a Jasper y Henry en sus respectivos hogares.

Una vez segura dentro de su casa, cerró la puerta con llave e hizo su camino a su habitación, tratando de no hacer demasiado ruido al subir las escaleras, pues la casa estaba en silencio completo y con las luces apagadas, lo que indicaba que su madre ya debía de estar en cama, dormida. Al principio no habia estado muy de acuerdo con la idea de su hija festejando por ahí sin supervisión, pues había llegado a conocer a Ray, o Señor Manchester como ella lo llamaba, y no lo tenía en su mas alta estimación exactamente –o así se lo había explicado ella a Ray para no dañar su autoestima, su madre había utilizado los adjetivos 'irresponsable, poco confiable e inmaduro'–, sin embargo ella apreciaba mucho a Henry y Jasper, quienes habían sido fundamentales en la vida de su hija, quien los quería como hermanos, así que luego de algo de insistencia por parte de los muchachos hubo terminado por ceder, no sin antes repetirles una y otra vez que cuidaran de su hija, y que se aseguraran de que regresara a casa sana y salva antes de las dos de la mañana, a lo que ella había rodado los ojos. La Sra. Page también le había puesto como condición que festejara primero junto a ella en casa, y esforzándose mucho para organizar la fiesta que había tenido más temprano en su misma casa, a la que asistieron sus compañeros de escuela más cercanos y algunos de sus familiares, decorando la casa y ocupándose de las bebidas y los refrigerios.

Afortunadamente no se había quedado despierta a esperarla, confiando en que Charlotte sería obediente a su petición. Después de todo lo que había hecho, merecía descansar.

Llegó a su cuarto y abrió la puerta lentamente, asegurándose de no hacer ruido, luego la cerró de igual manera y bostezó, encendiendo la luz y estirando sus brazos mientras se dirigía al centro de su habitación.

Aunque estaba realmente cansada, no podía irse a dormir cubierta de serpentina y trozos de comida de la guerra de comida en la que había tomado parte en la Capi Cueva, todo parte de la celebración, así que se dirigió a su ropero y tomó de allí ropa de dormir fresca y limpia que ponerse en lugar de las que traía, para luego ir al baño a tomar una rápida ducha caliente.

Minutos después, la chica salió del baño, limpia, cambiada y mas espabilada, aunque no menos cansada y con sueño. Regresó a su habitación, lista para una buena noche de descanso después de un dia tan ajetreado y agitado, no solamente por su fiesta.

El crimen no descansaba, y ese día no había sido la excepción. Como cada día, ella había hecho su parte en ayudar y asistir a los superheroes de Swellview a derrotar a la cuota de maleantes diaria, actuando como su asistente de información y estrategia.

Y, como cada pocos días, el equipo revisó la ciudad en busca de cualquier rastro del escurridizo ladrón de bancos, de quien no habían tenido noticias desde que hubo cometido el crimen, como si se hubiera desvanecido por completo.

Después de todo el fiasco del atraco al banco, Schwoz junto a Ray, Henry e incluso Jasper habían trabajado duro para tratar de atrapar a los delincuentes y al astuto ladrón que obviamente era el jefe –con quien ella había coqueteado–, sin éxito. Había sido vergonzoso para el dúo haber sido derrotado por un criminal relativamente nuevo y común, pues si bien había hecho uso de armas especiales para enfrentarlos, seguía siendo un simple ladrón de bancos que no debería ser tan difícil de atrapar. Lo peor había sido que dos de los rehenes habían filmado toda la pelea con sus teléfonos, uno de ellos transmitiéndola en vivo, confiando en que sus héroes podrían acabar con él y sus secuaces en poco tiempo.

Ninguno de ellos había pensado que el ladrón tendría un as como aquel bajo la manga. Bueno, tal vez ella sí, pero él no le había revelado exactamente que pensaba utilizar en su conversación. Y ahora, el vergonzoso video del Capitán Man siendo congelado y Kid Danger cayendo de bruces sobre un piso de hielo era todavía uno de los más vistos en Internet.

Henry todavía se sentía un poco herido en su orgullo por aquello, aunque no había sido tan vergonzoso como ese otro video con Drex, esta vez al menos había estado luchando y no solo había sido humillado y azotado, y la gente en general lo halagaba por su valentía. Ray, por otro lado, estaba realmente enojado, más cuando no pudieron atraparlo y perdieron su rastro. No era solo que su ego hubiera sido herido (que lo había sido). Él tenía un deber que cumplir con su ciudad, se suponía que debía proteger a los ciudadanos de tipos como Cool Shooter (el nombre que la prensa le había puesto al ladrón, poco creativo en su opinión), no permitirles escapar con todo el dinero.

Lo peor era que no tenían la mas mínima idea de dónde podría haber huido.

Por supuesto, ella había participado en la infructuosa búsqueda, porque aunque le había gustado un poco el apuesto ladrón, todavía era la asistente y amiga del Capitán Man y Kid Danger, y no podía levantar sospechas. Ella resopló suavemente ante la ironía de eso. Entre la lista de sus contactos, ella tenía una pieza clave para buscarlo y encontrarlo, independientemente de cuán seguro hubiera estado de que el número era imposible de rastrear. Tal vez para la policía, pero no para Schwoz, quien había pirateado Internet para cambiar la ortografía de una maldita palabra, ¡por el amor de Dios!

Pero, aunque a veces su sentido de la justicia la había hecho sentirse obligada a confesarle todo a sus amigos, todo sentimiento de culpa y traición hacia ellos se desvanecía cuando a su mente volvía lo atrevida, temeraria y audaz que la había hecho sentir.

Y lo emocionante que era tener un secreto como aquel y ser capaz de ocultarlo como un tesoro invaluable.

Aunque para ser honesta, el hecho de que hubiera desaparecido de la faz de la tierra y ella no hubiera tenido ningún contacto o noticia sobre él dolía un poco y le hacia dudar de si había tomado la decisión correcta.

Ya habían pasado un mes y medio de su primer y único encuentro en aquel banco, y el no se había comunicado con ella en ningún momento. Claro, ella era quién le había aconcejado mantener un perfil bajo por un tiempo para no meterse en problemas si quería una oportunidad de...algo...con ella, pero eso no quería decir que al menos no le enviara un mensaje para hacerle saber que estaba bien.

Bueno, habían separado sus caminos y no habían establecido reglas porque se habían encontrado en circunstancias inusuales, pero ella habia pensado que al menos él le enviaria algo, no pedía mucho, solo un corto mensaje para mostrarle que el aún pensaba en ella, como ella de vez en cuando lo hacía también.

Tal vez demasiado para ser saludable, siendo honesta.

No podía evitarlo, él se había mostrado misterioso e impredecible, un enigma que ella deseaba descifrar, cuyo atractivo no hacía más que aumentar con cada día que ella permanecía sin noticias de él, viviendo cada día con la duda de si ese sería finalmente el último que pasaría sin comunicación con el chico.

Era emocionante pero a la vez decepcionante, sobre todo cuando el día terminaba y su casilla de mensajes permanecía vacía de cierto contacto.

Pero, ya había sido suficiente de pensamientos desanimados. Con todo, ese día había sido grandioso, había tenido dos fiestas geniales, comido dos deliciosos pasteles y recibido muchos obsequios. Nada podia opacar la felicidad que sentía en ese momento.

Con una brillante sonrisa, apagó las luces de su habitación y se fue directo a la cama, suspirando en satisfacción cuando su cabeza descansó sobre la suave y confortable almohada, cerrando sus ojos y hundiéndose más profundo en su colchón.

Había caido ya en un ligero dormitar cuando un insistente, irritante sonido la espabiló de su sueño.

Abrió sus fatigados ojos, bostezando y sentándose en la cama, observando todavia desorientada la oscuridad de su habitación como buscando la fuente del sonido.

Era como si un ave estuviera picoteando una superficie de vidrio, pero era muy noche aun para que eso pasara ¿o había dormido tan profundamente que las horas de sueño se habían escurrido como agua y ya había amanecido?

Después de frotarse los ojos para aclarar su visión, tomó su teléfono de sobre la mesita donde lo dejaba en las noches para revisar la hora.

Eran todavía las tres menos cuarto de la mañana.

La chica exhaló exasperada, y volvió a dejar su celular en la mesita, afinando su oído para saber si podía distinguir de donde provenía el irritante sonido, encontrándose con que en algún momento se había detenido y ya no lo oía.

Tal vez había sido solo su imaginación o parte de un sueño.

Satisfecha con eso, se propuso regresar a dormir, sintiendo el sueño nuevamente apoderarse de ella. Se acostó otra vez, y al cerrar los ojos... el sonido inicio de nuevo.

Charlotte bufó con fastidio.

Quiso ignorarlo de todas maneras y trató de dormir de todas formas, pero ahora que había descubierto que provenía de su ventana y que podía distinguirlo, no era capaz de conciliar el sueño, así que como último recurso, no tenía más opción que levantarse y ver de que se trataba para detenerlo.

Hizo sus sabanas a un lado y se levantó de la cama, ni siquiera molestándose en llevar su teléfono para iluminarse. Solo caminó descalza decididamente hasta su ventana y agarró los bordes de la cortina para descorrerlas con más fuerza de la necesaria.

—¡Ahhhh!

Todo el sueño y la desorientación que pudiera haber estado sintiendo hasta ese instante abandonó su cuerpo en ese grito mezcla de susto y sorpresa. Tal fue el sobresalto que sufrió que soltó las cortinas y dio varios pasos imprudentes hacia atrás, tropezando con algo en el suelo que no distinguió ni advirtió por estar en la oscuridad para caer sentada.

Además de que sus ojos estaban aún fijos en la figura colgando de su ventana afuera.

Gracias a las luces de la calle, pudo llegar a distinguir las características del rostro de esta persona al otro lado del cristal. Era de sexo masculino, tez blanquecina y era dueño de unos inconfundibles e inolvidables ojos azul gris, los que ella recordaba muy bien y que durante semanas la habían perseguido en sueños.

La figura le sonrió de lado desde el otro lado, alzando una mano y agitándola hacia ella como saludo.

Recobrándose del sobresalto, se levantó del piso y camino nuevamente hacia la ventana, con los labios entreabiertos en una expresión bastante incrédula de lo que estaba viendo, y abrió el cristal.

Una mescolanza de emociones se arremolinaron en su interior cuando se aseguró que lo que veían sus ojos era real y no solo un sueño, que iban desde alegria y alivio hasta molestia y enfado.

Vestía ropas oscuras, su cabeza estaba cubierta por un gorro del cuál algunos mechones de ese salvaje cabello negro escapaban y por supuesto llevaba guantes. Se le ocurrió que con ese aspecto y colgado de la ventana cualquier vecino que lo viera creería que se trataba de un ladrón...bueno, estarían en lo cierto, si se trataba de uno pero no estaba robando en ese momento ¿o si?

—¿No me vas a saludar, dulzura?


N/A: Y aquí termina el primer capítulo ¿qué les pareció? Y ahora paso a aclarar algunas cosas:

Primero, no me acuerdo si alguna vez se mencionó al padre de Charlotte así que para este fic existirá pero no vive con ella y su madre, segundo, como soy nueva en el fandom pido perdón si algún personaje da vibra de ser muy OC trataré de evitarlo, y tercero, las actualizaciones no van a ser muy seguidas, pero intentaré no esperar veinte años para subir capítulos.

Tenía más cosas que aclarar pero no me las acuerdo ahora, así que...

See Ya!

H.C.