Finalmente, soy yo con otro capítulo :-) Perdón por el retraso, pero así es como funciona mi cerebro:

O no me da ideas durante meses o me da MUCHAS de ellas de una sola vez :v

Así que aquí lo tienen, espero darles algo de alegría en estos tiempos difíciles. Espero que lo disfruten.

¡De una vez a la historia! :D

Disclaimer: Y aquí pondría los derechos sobre el show... Si tuviera alguno...

Como ella lo había predicho, cuando su despertador sonó por la mañana a una hora un poco más tarde que lo normal, se despertó con un dolor de cabeza penetrante y una sequedad desagradable en la boca, sintiendo su cuerpo tan pesado como el plomo. Ni siquiera se molestó en salir de sus mantas, solo extendió su brazo debajo de ellas y agitó su mano alrededor en el aire distraídamente, palmeando su mesita de noche hasta que sus dedos rozaron el dispositivo rectangular que estaba produciendo ese miserable ruido. Lo agarró y lo levantó, su pulgar se deslizó sobre la pantalla varias veces antes de que consiguiera apagarlo con éxito. Ella dejó el dispositivo en su lugar nuevamente, hundiéndose en su colchón una vez más por un rato más, encontrando consuelo de su malestar en el calor desprendiéndose de su capullo.

Lamentablemente, no podía esconderse del resto del mundo ni huir de sus responsabilidades bajo sus cobertores para siempre, por lo que cuando varios minutos hubieron pasado y ella no bajó de su habitación para desayunar como de costumbre, su madre fue hasta su cuarto y llamó a su puerta.

—¡Vamos, cariño, levántate, es un día agradable y brillante y me prometiste que estarías en plena forma para ir a la escuela hoy si te permitía tener una fiesta con tus amigos! —llegó la voz de su madre a través de su puerta, demasiado animada y jubilosa para como se sentía ella.

—Mhm —respondió la chica, con la voz amortiguada por las mantas y por el hecho de que tenía la cara presionada contra la almohada.

—No te escuché muy bien, cariño, por favor, saca tu cabeza de debajo de tus sábanas y respóndeme claramente para saber que me escuchaste y que me vas a obedecer —continuó su madre con falsa voz cantarina.

Charlotte gimió incómoda contra su almohada, presionando más su cara contra ella, deseando poder faltar a la escuela por hoy, pero había hecho una promesa que tenía que cumplir. Su madre había hecho mucho por ella para que pudiera pasar un buen rato con sus amigos y familiares, lo menos que podía hacer era complacerla. Además, era el último día de la semana. El sábado por la mañana podía dormir todo lo que quisiera.

Exhaló profundamente, despegó la cara de la almohada y levantó la cabeza de debajo de las sábanas.

—Te escuché, ya voy —dijo arrastrando las palabras antes de bostezar profundamente.

—Más alto por favor —pidió su madre.

Charlotte se enderezó en su cama y se apartó los rizos salvajes de la cara.

—Sí, mamá, estoy despierta, bajaré a desayunar en un rato —repitió alzando la voz para que la oyera pero todavía con los ojos pegados por lagañas.

—Eso es lo que me gusta escuchar —respondió su madre—. Te hice una torre de panqueques, mejor date prisa.

—Ajá.

Charlotte se quitó las sábanas de encima y se sentó al borde de su cama para buscar sus pantuflas. Una vez que las encontró, se calzó con ellas y se levantó para llevar a cabo su rutina matutina. Pero entonces se le dio por revisar su teléfono, y no pudo evitar sonreír suavemente cuando al encender la pantalla pudo ver la notificación de un mensaje que había llegado hacia pocos minutos, antes de que su madre apareciera para darle los buenos días, pero que ella no había oído por tener el teléfono lejos de ella y configurado para vibración.

Era de parte del muchacho con quien se había reunido la noche anterior.

"Buenos días princesa ;-)" decía este.

Incluso a través de una pantalla podía percibir su arrogancia juguetona.

Decidió responderle con un mensaje de "buenos días" mientras iba de camino al baño para asearse.

Dio unos pasos adentro del cuarto de baño cuando su teléfono le avisó de un mensaje entrante.

Al revisarlo, se encontró con su respuesta.

"¡Menos mal! Pensé que todavía estabas molesta conmigo"

"¿Molesta? ¿por qué?"

La respuesta llegó mientras secaba su rostro con una toalla después de lavarse.

"Bueno, no respondiste mi saludo de buenos días al principio, ni siquiera te molestaste en verlo :'c"

Ella quiso poner los ojos en blanco, pero él no podía verla, así que le envió el emoji de la carita rodando los ojos, seguido de su respuesta.

"Estaba dormida", explicó.

"¿Sabes? Estuve en una fiesta anoche, siendo mi cumpleaños y todo, merezco mi descanso de belleza", agregó.

Continuó con su rutina, que consistía en cepillarse los dientes, hasta que su teléfono vibró nuevamente.

"Oh, lo siento, alteza, pensé que una estudiante modelo como tú se despertaría a una hora adecuada"

"Bueno, me habría acostado antes si alguien no me hubiera interrumpido con una visita tardía" contraatacó.

"Culpable", respondió, acompañando el texto con una cara emoji sonriendo con una gota de sudor en la frente.

"Pero valió la pena, ¿verdad? ;-)"

Charlotte sacudió la cabeza, pero incluso cuando presionó sus labios en una línea plana, una sonrisa torció las comisuras de sus labios.

Estaba claro que se refería al momento del beso que habían compartido. O besos. Sintió sus mejillas calentarse ante el recuerdo de sus labios moviéndose hábilmente sobre los de ella, el toque de sus dedos enguantados arrastrándose sobre su piel...

Sacudió esos pensamientos de su mente y cerró el grifo de agua, volviendo a su habitación para vestirse antes de que su madre volviera a buscarla si se tardaba demasiado.


La señora Page estaba ya impecablemente vestida para su día de trabajo, y ya iba por su segunda taza de café cuando sacó sus ojos de su tableta atraída por los pasos de su hija, que segundos después apareció atravesando el umbral de la cocina, deteniéndose allí y cerrando los ojos mientras inhalaba profundamente el dulce aroma desprendiéndose del plato listo para ella encima de la mesa.

Charlotte ya estaba lista también, perfectamente vestida y arreglada para su día de escuela, fresca como una margarita a pesar de haberse acostado más tarde de lo normal. Su madre podría parecer estricta y exagerada en ese aspecto, pero en realidad no quería que su hija se quedara atrás en sus estudios. No que eso estuviera ocurriendo, desde muy temprana edad Charlotte había sido muy responsable con su educación, y eso era precisamente lo que su madre no quería que perdiera.

Sus ojos revolotearon abiertos mientras exhalaba con felicidad y posaba su mirada en la alta pila de panqueques dorados que la esperaban en la mesa. Estaban cubiertos con una generosa porción de mantequilla dorada de fusión suave y rico jarabe de maple, rodeados de fresas y arándanos, con un vaso lleno hasta el tope de jugo de naranja al lado.

Sus ojos brillaron ante la dulce y tentadora vista y sonrió ampliamente, caminando hacia su madre que se levantó de su asiento para recibirla con un cálido abrazo que su hija regresó con la misma fuerza.

—Muchisimas gracias, mamá —dijo, presionándose contra la blusa fina y cara de su madre.

Gracias a los mensajes de texto de Archie, ella había terminado de mejor humor de lo que su madre había pensado que tendría. Él había estado discutiendo y bromeando con ella sobre tonterías, haciéndola olvidar su dolor de cabeza que terminó desvaneciéndose cuanto más sonreía al leer lo que él le enviaba.

Bueno, también gracias a una aspirina que había sacado del botiquín de su madre.

Su madre se separó un poco de ella y le besó la frente antes de dejarla ir por completo, dejándola que tomara asiento en la mesa enfrente de ella mientras ella retomaba el suyo.

Charlotte dejó su mochila en el suelo y se acomodó en la mesa, tomando el tenedor para cortar un trozo de panqueque y darle una probada.

Ni bien el bocado estuvo dentro de su boca, su rostro se iluminó.

—Mmm, estos son en verdad los mejores panqueques que existen... —murmuró todavía con la boca llena, su madre demasiado satisfecha con su reacción como para llamar su atención por sus modales.

Estaba radiante de alegría, no había otra forma de decirlo mientras tomaba otro pedazo de panqueque del plato, devorándolo en un instante con el mismo afán.

De verdad era una dicha tener una madre como la suya, que a pesar de tener un horario tan apretado y trabajar duro para mantenerlas a ambas siempre contaba con el tiempo necesario para pasar con ella y tener detalles como aquel.

—Estoy feliz de saber que te gustan, pero por favor, cariño, modales —señaló la señora Page aunque con una sonrisa cariñosa.

Charlotte se tragó lo que estaba masticando antes de asentir y lo bajó con un trago largo de jugo, poniendo el vaso sobre la mesa para comenzar a atacar su desayuno nuevamente.

Esa mañana se sentía asombrosamente hambrienta y sedienta, y supuso que se debía a lo que había bebido la noche anterior. Afortunadamente, ella no estaba sufriendo de los efectos de una resaca completa, ni ella ni sus amigos habían tomado demasiado alcohol como para llegar a esas instancias, incluso Ray no era tan irresponsable como para dejar a tres adolescentes emborracharse bajo su vigilancia, mucho menos en día de escuela. Así que sintió que debería agradecerle más tarde por haber tomado precauciones para que ninguno de ellos se sintiera como basura esta mañana.

Mientras comía, su teléfono vibró nuevamente dentro de su bolsillo, señalando otro mensaje. Se limpió la boca con una servilleta y dejó el tenedor a un lado para sacar el dispositivo y verificar quién le había escrito, aunque se lo imaginaba.

Entre que ella se vistió y bajó las escaleras, sus mensajes se habían reducido un poco, pero una vez que estuvo sentada en la mesa, comenzaron de nuevo.

"¿Qué estas haciendo ahora?" preguntó Archie.

"¿Por qué?"

"Curiosidad?"

"Desayuno" ella respondió simplemente.

"¿Tú?"

"Ídem"

Él adjuntó una foto de su propio desayuno, unas donas glaseadas y una taza de café.

Ella dedujo que estaba en una cafetería o algo así.

"¿Y tú?"

Ella lo imitó, enviándole una foto de su propio desayuno.

"¡Eso se ve delicioso!"

"Lo son ;-)"

"¿Tú lo hiciste?"

"No, mi madre"

"Pero sé cómo hacerlo", agregó, un poco orgullosa de eso.

"Tengo que investigar eso"

Ella siguió conversando con él un poco más, pero poco después tuvo que despedirse de ella, diciendo que tenía 'asuntos' que atender y que se comunicaría luego. Charlotte sintió el deseo de preguntarle a que tipo de asuntos se refería, pero se abstuvo de hacerlo, recordándose que el chico probablemente no se tomaría muy bien esa pregunta, y que en la remota posibilidad de que lo hiciera y le diera una respuesta honesta, lo más factible fuera que no le gustara o fuera algo de lo que no quisiera ser cómplice.

Así que se limitó a desearle buena suerte y esperar que no se metiera en problemas.

Aun no habían tenido su primera cita.

Eso era algo que había estado pensando poco después de haberse despertado, mientras se alistaba para la escuela. Anoche, estaba secretamente emocionada por la perspectiva de una cita con su chico malo, y un poco nerviosa, pero esas emociones habían sido reemplazadas por inquietud. Inquietud porque todavía no había pensado qué decir a sus amigos y familiares.

Era que, ella no era una chica que solía salir con chicos a menudo, de hecho, había tenido muy pocos intereses amorosos. Todos lo sabían, así que una vez que se vistiera para la primera cita de Archie y ella, la gente comenzaría a interrogarla por su 'pretendiente misterioso' ¿Dónde se habían conocido? Ciertamente no en la escuela, y él era unos años mayor, era algo notable ¿Cómo lo había conocido? ¿Qué hacía para vivir? Nop, ella no quería ni pensar como respondería a eso.

Pero habría gente que no se conformaría solo con eso. Su madre, por ejemplo, querría conocer al chico misterioso y asegurarse de que fuera adecuado para su preciosa hija. Sus amigos también querrían tener una 'conversación' con él. Ella casi hizo una mueca ante ese pensamiento. Henry y Ray reuniéndose con el ladrón responsable de su derrota era un gran 'NO'.

Ella dejó de pensar en eso, dejando el tema para un momento posterior, una vez que estuviera sola y tranquila. Si continuaba con este hilo de pensamiento, su desayuno le caería mal en el estómago y se sentiría enferma todo el día. No, tenía que calmarse, era inteligente, lo arreglaría todo a tiempo. Todavía tenía tiempo hasta su cita.

Ella continuó comiendo y hablando distraídamente con su madre cuando su teléfono vibró nuevamente.

Se sintió un poco decepcionada porque no se trataba de otro mensaje de Archie sino uno de Jasper, deseándole buenos días y preguntándole cómo se sentía. Inmediatamente, se sintió horrible consigo misma por pensar así, al igual que culpable. Ya les estaba escondiendo algo grande, lo menos que podía hacer era ser considerada con ellos por todo lo que habían hecho por ella. Así que eliminó la breve y escasa respuesta que estaba a punto de enviar para reescribirla, poniendo un poco más de esfuerzo e información, agradeciéndole sinceramente por toda la diversión que le habían hecho tener.

"Bueno, tienes que agradecer a Henry por eso, fue él quien salió con casi todo" fue lo que respondió Jasper.

Al igual que si hubiera sido invocado, su teléfono vibró nuevamente con un nuevo mensaje del mencionado superhéroe adolescente.

"Hola, Char, ¿dormiste bien?" decía.

"Buenos días, dormí como un tronco", respondió ella.

"Esa fiesta fue la mejor, tendré que conseguirte un regalo de agradecimiento por eso n_n"

"¿Qué quieres decir?"

Ella sonrió, podía imaginar la falsa expresión inocente de Henry que este esbozaba cuando quería pasar desapercibido u ocultar algo pero fallaba miserablemente, por lo que decidió aclarar su texto.

"Jasper me dijo que la mayoria de todo fue idea tuya, así que gracias" envió.

Luego agregó una cara sonriente que estiraba sus brazos en un abrazo.

Después de eso, dejó su teléfono en la mesa junto a su plato para continuar con su desayuno, sin pensar demasiado en lo que había dicho en esos breves pero amables mensajes. O lo que aquellas simples palabras significaban para su amigo.


Lejos de su casa, en la cocina de la residencia Hart, cierto chico de cabello rubio sonreía tontamente ante la pantalla de su teléfono que sostenía con ambas manos.

A diferencia de su amiga de piel oscura, él se había despertado más tarde, y todavía estaba vestido con su pijama y despeinado. Se había quedado dormido mucho más tarde que ella, agarrando solo unas pocas horas de descanso. No era que anoche le haya pasado factura, aquello no era nada nuevo para él, como compañero del Capitán Man, estaba acostumbrado a mantenerse despierto hasta tarde persiguiendo y luchando contra villanos.

No. Anoche, o mejor dicho más temprano en la mañana, su sueño lo había eludido por diferentes razones. Una de ellas era la linda chica de piel oscura cuya foto de contacto estaba mirando en ese momento con cariño y anhelo, sobre la cual había aparecido su último mensaje.

Podía sentir una sensación de calor extendiéndose por toda su cara con solo leer lo que ella le había enviado e imaginarse su sonrisa dirigida a él.

¡Cielos, su enamoramiento estaba realmente fuera de control!

Tan ensimismado estaba que estaba ignorando el hecho de que no estaba solo en esa mesa.

Presenciando todo el intercambio vía mensajes estaba Piper, quien estaba empezando a sentirse un poco enferma con las reacciones de su hermano hacia lo que fuera que estuviera conversando con quien ella estaba ahora segura era su más reciente enamoramiento. Uno que ella había visto venir hacia rato, de hecho, había tardado más de lo esperado para que finalmente ocurriera, en su opinión.

Había soportado el enésimo suspiro soñador de su hermano cuando decidió que ya había tenido suficiente.

—¡Solo invítala a salir de una vez!

El comentario de su querida hermana llegó a sus oídos, rompiendo la burbuja en la que parecía haber quedado atrapado, y levantó la vista de la pantalla hacia Piper, quien como él había estado desayunando mientras enviaba mensajes de texto con sus amigos, pero ahora estaba con la mirada fija en él.

—¿Eh? —fue la inteligente respuesta de Henry, que había sido atrapado distraído.

Piper puso los ojos en blanco, dejando a un lado su teléfono por el momento para terminar su comida.

—Por mucho que pienses que estás siendo discreto, no lo eres en absoluto —señaló.

Henry se sonrojó furiosamente pero rápidamente puso su mejor "expresión de desconcierto" antes de responder con otra pregunta útil.

—¿Qué quieres decir? —seguido de una sonrisa inocente, insegura y vacilante.

Mala suerte que su hermana había pasado suficiente tiempo aprendiendo a leer su lenguaje corporal para identificar cuándo estaba tratando de ocultar algo... y fallando como un campeón.

Piper solo arqueó una ceja deliberadamente, su mirada diciéndole que él sabía a qué se refería.

Sintiendo una pizca de vergüenza, Henry bajó la mirada, ocupándose rápidamente con los huevos revueltos en su plato, metiéndose todo lo que pudo de ello en su boca, esperando que su hermana captara que no quería seguir hablando del asunto.

La menor de los Hart no lo captó. O sí, pero le dio igual.

—Tu enamoramiento de Charlotte —aclaró Piper en un tono inexpresivo.

Henry se atragantó con la comida ante esa afirmación, tosió y dejó caer el tenedor que golpeó la mesa para luego tomar su vaso de jugo, y rápidamente se bebió la mitad de un trago para ayudar a que la comida bajara por su garganta.

Una vez fuera del peligro de ahogamiento, volvió a poner el vaso sobre la mesa y golpeó ligeramente su pecho mientras se aclaraba la garganta.

—Eso confirma mis sospechas —concluyó Piper.

Ella apartó su mirada de él y volvió su atención a su teléfono, desplazándose por la pantalla para ver las últimas publicaciones.

—¿Soy tan obvio? —preguntó el chico.

No se molestó en negar las sospechas de su hermana, estaba bastante claro que ella había descubierto lo que él pensaba que era un secreto bien guardado.

—Bastante —respondió su hermana distraídamente.

Henry suspiró, recuperó su tenedor nuevamente pero no continuó comiendo.

—No es tan fácil —murmuró decaído mientras rodaba su comida por el plato.

Obviamente, Piper no había esperado una respuesta como esa de su hermano, o una respuesta en absoluto, por lo que levantó los ojos de su teléfono hacia él, notando cuán oscuro y triste se había vuelto su rostro generalmente brillante.

—Confesarle ... lo que siento por ella —continuó, todavía incapaz de encontrar la mirada de su hermana, pero sintiendo sus ojos sobre él.

Era bastante irónico que un apuesto adolescente como él, que tenía una lista decentemente larga de chicas con las que había salido, que poseía suficiente confianza y bastante habilidad para hablarles e invitar a salir a chicas que acababa de conocer, tendría problemas para confesar lo que sentía por una chica que había conocido por años.

Y, supuso que ese era el núcleo de su problema. Durante años, habían sido mejores amigos. Ella sabía más sobre él que cualquier chica que pudiera conocer, sus miedos, sus puntos fuertes, sus secretos...

Y viceversa.

Era fácil salir con chicas que apenas conocía o conocía superficialmente. Si las cosas no funcionaban, dejarían de verse y todo listo. Incluso si le dolía después, eventualmente se recuperaría y estaría listo para la próxima vez. Pero aunque conocía a Charlotte, no sabía cómo lo veía ella. No quería arruinar su amistad por cometer un error, no quería que las cosas se volvieran incómodas entre los dos.

Sin embargo, no era algo fácil de extinguir, porque con cada día que pasaba, sus sentimientos por ella no hacían más que crecer. En algún momento, se convertiría en una tarea imposible ocultar lo que sentía. La gente comenzaría a darse cuenta de que la mirada cariñosa que tenía cada vez que la miraba era más que la de un amigo.

El punto era que no sabía qué hacer, cómo proceder.

Podría haberle pedido consejo a Ray o Jasper, pero, para ser sincero, Jas no era tan bueno para guardar secretos, y mucho menos uno como el suyo. Probablemente comenzaría a comportarse de manera extraña a su alrededor, o incluso a decir indirectas y cosas así. Tal vez incluso sin darse cuenta de lo que estaba haciendo.

Su jefe y mentor –después de bromear con ello por un rato– probablemente le diría que simplemente fuera a hablar con ella y le confesara lo que sentía como una persona normal, que era lo más fácil de hacer.

Eso era más fácil decirlo que hacerlo, claro.

Seguía siendo amigo de Bianca y Chloe, podía preguntarles al respecto a ellas, siendo chicas tal vez pudieran apuntarlo en la dirección correcta, pero eso significaría que comenzarían a acosarlo con preguntas sobre como había empezado todo y a hacer comentarios sobre lo lindos que se verían juntos, o lo presionarían para que hablara con Charlotte rápidamente o lo harían por él y, no, gracias.

Y no iba a comenzar a pensar en hablar de esto con su padre o, lo que es peor, con su madre. No, ni siquiera en un millón de años.

Era demasiado vergonzoso hablar sobre este tipo de cosas con su hermana menor, pero tal vez esta era su única oportunidad de tener algún consejo. Piper parecía alguien con suficiente experiencia en temas del corazón, y además ya estaba consciente de como se sentía, lo que hacia todo más fácil.

Pero una rápida mirada hacia ella le demostró que ella no compartía sus puntos de vista y que no estaba tan dispuesta a tener esa conversación con él.

—Si estás pensando en pedirme un consejo, olvídalo ahora —respondió rápidamente al ver sus intenciones.

Se levantó de su asiento lista para irse temprano y escapar de la presencia de su hermano antes de que este empezara a interrogarla por consejos, corriendo en dirección hacia la puerta y agarrando su mochila en el camino, pero antes de que pudiera alcanzar la puerta, Henry, habiendo adivinado las intenciones de su hermana, había salido tras ella de inmediato. Haciendo uso –un poco indebido– de sus reflejos rápidos, el adolescente se arrojó sobre ella por la espalda y la atrapó con sus brazos, casi levantándola del piso.

Piper comenzó a retorcerse en el agarre de su hermano, gritándole que la bajara y la dejara ir, y Henry respondió que no la soltaría hasta que ella aceptara al menos escucharlo.

Afortunadamente, sus padres no estaban en casa en ese momento, por lo que no tuvieron que explicar su pequeña lucha a nadie.

—¡Bájame! —exigió Piper, golpeando sus brazos y pateándolo con todas sus fuerzas.

Lo bueno era que Henry tenía suficiente experiencia en su carrera de héroe para ser lo suficientemente fuerte como para recibir algunos golpes de una persona más pequeña y débil con poco o ningún dolor.

—¡No hasta que me escuches!

Siguieron luchando, dando vueltas por la sala de estar, el desayuno totalmente olvidado y frío, olvidándose incluso del tiempo, ninguno de ellos dispuesto a ceder al deseo del otro.

Pero, tarde o temprano, uno de ellos terminaría cansado y sin aliento.

—¡Está bien, está bien! —Piper cedió después de un rato, deteniendo su forcejeo.

Estaba cansada y dispuesta a hacer lo que su hermano quisiera si eso significaba detener esta pelea inútil e injusta.

—Te escucharé.

Ante su rendición, Henry suavizó su agarre sobre ella pero no la soltó. Todavía podía engañarlo para que pensara que había aceptado, solo para salir huyendo una vez que la hubiera dejado ir por completo.

—¿De verdad? —preguntó para asegurarse, todavía dudoso.

Piper resopló en molestia pero asintió.

—¡Sí, solo déjame ir!

Henry sacudió la cabeza, todavía sosteniéndola firmemente contra él.

—Lo siento, no hasta que sepa de seguro que no saldrás corriendo de la casa una vez que te libere.

—¡Vamos!

Una vez que quedó claro que Henry cumpliría su palabra, ella exhaló profundamente y se resignó a su destino. —Bien, habla y rápido, quiero hacer esto lo más rápido posible.

—Está bien.

Henry tomó aliento y...

Se dio cuenta de que no estaba seguro de que era lo que quería decirle. Claro, sabía que le gustaba Charlotte y tenía problemas para confesárselo, pero, ¿para qué necesitaba consejo?

—¡Date prisa! Quiero toparme con ese chico lindo en la parada de autobús antes de que suba al suyo —lo apuró su hermana.

Pensando rápidamente, Henry trató de explicarse lo mejor que pudo.

—Me gusta Charlotte, tienes razón —aceptó.

—Por supuesto que tengo razón —masculló ella.

—Pero no sé si necesito ayuda para confesarle lo que siento o si quiero ayuda para soportarlo mientras lo mantengo todo dentro de mí hasta que se desvanezca —continuó Henry, ignorando el comentario de su hermana.

Eso llamó el interés de Piper.

—¿Qué? Pensé que ibas a pedirme que te ayudara a decirle tus sentimientos por ella, no a ocultarlos...

—Quiero decir, sí quiero conseguir que me vea como más que un amigo... pero al mismo tiempo, no... Es... Es demasiado confuso de explicar...

Inconscientemente, aflojó su agarre sobre su hermana, quien no lo pensó dos veces y se liberó de él, alejándose unos pasos.

Piper realmente no se sentía cómoda teniendo este tipo de conversación con su hermano. Era solo que, ella había pedido su ayuda en el pasado, como aquella vez en la cafetería con ese chico lindo. Él había seguido con su loca idea, incluso cuando había terminado herido.

¡Rayos! Era incómodo pero, profundamente, se sentía endeudada. Al menos tenía que ayudarlo a resolver sus pensamientos sobre el asunto.

El problema era que no sabía qué tipo de consejo sería el correcto. Para empezar, ella y Charlotte eran personas diferentes. Ella prefería que los chicos fueran directos con sus intenciones, y por lo general ella también era directa. Pero, de nuevo, la mayoría de los chicos con los que salía no habían sido amigos tan cercanos durante años con ella, por lo que no había incomodidad entre ellos si las cosas no funcionaban. Para su hermano y Charlotte, las cosas eran más complicadas.

—No puedo dejar de pensar que, si le digo y ella no siente lo mismo, todo se volvería incómodo entre nosotros, comenzaría a evitarme, el trabajo se volvería más estresante... —continuó, dejándose caer pesadamente en el sillón— pero si no le digo nada y conoce a alguien especial, entonces me quedaré atrás, miserablemente el resto de mi vida preguntándome si las cosas hubieran sido diferentes si le hubiera dicho todo... —dejó caer su cabeza sobre sus manos y las enterró en su cabello todavía despeinado— estoy realmente perdido.

Piper también estaba perdida. ¿Qué se suponía que debía decirle a eso? Sintiéndose un poco desconcertada por todo eso, se sentó en el otro sofá disponible, examinando las ideas que podría darle para resolver su problema.

Ella sobrecalentó su cerebro. Veamos, ¿qué le gustaría que hiciera un chico si él estuviera interesado en ella y ella no lo supiera?

La bombilla proverbial brilló sobre su cabeza de repente, y encontró lo que le pareció a ella una buena manera de abordar el asunto, así que decidió comunicárselo a su hermano.

—¿Por qué no intentas cortejarla? —sugirió.

Henry se quitó las manos de su cabello desordenado y levantó los ojos hacia su hermana con interés.

—¿Cortejarla?

Piper asintió con la cabeza.

—Ya le gustas lo suficiente para que sea tu amiga, Dios sabe por qué, tal vez si la impresionas, podrías hacer que te note como un hombre, no solo como un amigo —después de decir eso, hizo una mueca—. Ugh, no puedo creer que haya dicho eso.

Parecía una buena idea, pero ...

—¿Cómo puedo hacer eso?

—Deja de tratarla como una amiga y comienza a tratarla como tratarías a una chica que te gusta —respondió ella—. Sé más dulce, más amable, más atento, hazla sentir especial... has tenido novias antes, no debería ser difícil.

—Tengo que ganarme su amor, ¿quieres decir?

—Algo así —respondió Piper.

Henry apoyó los brazos sobre las piernas y miró hacia abajo.

—No sé... —murmuró aún con dudas.

Sonaba como el mejor tiro que tenía hasta ese momento, sin embargo, si lo hacía y ella se daba cuenta de lo que estaba haciendo y descubría por qué, y lo que era peor, decidía que eso la incomodaba, su amistad podría verse amenazada. Y su corazón. ¿Era este un riesgo que estaba dispuesto a correr?

¿Estás dispuesto a dejar que esta oportunidad se deslice de tus dedos para luego verla feliz en los brazos de otra persona mientras te preguntas si las cosas habrían sido diferentes? Le preguntó otra parte de sí mismo.

—Tú mismo dijiste que no quieres pasar el resto de tu vida lamentándote por una oportunidad perdida —apuntó su hermana —, así que pruébalo, de esa manera no tendrás que confesarte directamente pero tampoco dejaras pasar la oportunidad.

Henry asintió, perdiendo entonces su interés en su hermana y fijando sus ojos en algo invisible delante de él, probablemente examinando lo que Piper le había sugerido en su mente.

Viendo que Henry ya no le prestaba atención, dedujo que su trabajo aquí estaba hecho.

—Espero que esto te haya ayudado lo suficiente porque no pienso tener una charla como esta nunca más, de nada y nos vemos.

Se levantó del sofá, recuperó su mochila y salió corriendo por la puerta. Dejando atrás a su hermano todavía desaliñado.

Una rápida mirada a la hora le aseguró que todavía estaba a tiempo para ver a ese chico en la parada.

—Nos vemos —respondió Henry distraídamente, ni siquiera registrando la huida de Piper.

Tenía mucho en qué pensar ahora que tenía una nueva forma de abordar el asunto que lo desvelaba en más de una ocasión últimamente.

Entonces, cortejarla. Eso no parecía ser demasiado difícil, y él ya tenía algo de experiencia, incluso si las chicas con las que había salido eran diferentes en sus gustos. Él ya sabía qué cosas le gustaban a su amiga y qué no. Era solo una cuestión de hacerlo de una manera que ella no se diera cuenta de cuáles eran sus intenciones hasta que estuviera al menos un poco más interesada en él. Debía ser discreto, pues si la abrumaba demasiado podría asustarla, como esa vez con esos sueños extraños, en ese entonces él no estaba tan...atraído, a ella. Había notado lo bonita que se había vuelto, pero no al punto en el que estaba ahora. Y ella había enloquecido entonces ¡Imaginense como reaccionaría ahora si llegaba a enterarse de sus sentimientos por ella!

Por eso tenía que ser cuidadoso e ir despacio, pues apresurar las cosas solo podría dificultar su misión.

Además, tenía tiempo, no era como que ella tuviera una larga fila de pretendientes esperando una oportunidad –algo extraño, pues ella era sin duda un buen partido, pero suponía que los demás chicos solo eran estúpidos–. Eso, y él era Kid Danger ¿quién podría competir contra él?

Asintiendo para sí mismo con más confianza, se levantó del sofá con un nuevo objetivo en mente y una pequeña idea de cómo comenzar su camino para alcanzarlo. Satisfecho con eso y sintiendo su pecho más ligero por haber desembotellado todo lo que estaba sintiendo, se inclinó sobre la mesa de café para tomar su teléfono, luego notó la hora y abrió mucho los ojos. Subió corriendo las escaleras hacia su habitación para prepararse para la escuela o llegaría muy tarde.


Charlotte casi siempre tomaba el autobús para ir a la escuela, pero la parada estaba a un par de cuadras de su casa, así que solía caminar hasta allí. Debido a que había llegado tarde anoche, su madre le había ofrecido llevarla hasta allí en su automóvil si estaba cansada y quería que la llevara. No podía acompañarla hasta la escuela porque su lugar de empleo quedaba en la dirección opuesta, si no lo haría. Pero Charlotte se había negado. Era un día brillante y tenía ganas de caminar para disfrutarlo.

Así que se puso los auriculares y salió de la casa, deseándole a su madre un buen día en el trabajo.

Una vez que una de sus listas de canciones comenzó a sonar, empezó a caminar hacia la parada del autobús, moviendo sus labios en silencio siguiendo la letra de la canción que estaba escuchando mientras avanzaba.

Ya estaba a una cuadra de su destino, solo tenía que esperar junto a la calle para cruzar y llegar a la parada de autobús. Como era consciente de la importancia de la seguridad, se quitó los auriculares de los oídos antes de poner un pie fuera de la acera.

Sin embargo, antes de que pudiera comenzar a cruzar la calle, una bonita moto azul de la marca Ninja se detuvo frente a ella.

Sorprendida, dio un paso atrás, fijando sus ojos en el piloto, lista para regañarlo y decirle que tenga un poco más de cuidado al conducir en una calle concurrida. Más antes de que pudiera exhalar una respiración, el conductor, vestido con pantalones holgados de camuflaje azul y negro, botas y una camiseta azul oscuro sin mangas, se quitó el casco.

Detrás de la visera de cristal tintado, un par de ojos grises traviesos encontraron su mirada, junto a una sonrisa arrogante.

—Sorpresa.

Intercambiaron miradas durante unos segundos, hasta que Charlotte se dio cuenta de que había estado mirándolo de arriba abajo por más tiempo del necesario. Sintió que sus mejillas se calentaban de vergüenza, y educó su expresión para ocultar el hecho de que ella lo había estado observándolo.

¡De nuevo!

Él también se dio cuenta de eso, y ni corto ni perezoso, su maldita sonrisa sexy creció en tamaño.

Un momento ¡¿qué?! ¿Ella acababa de llamar a su sonrisa... sexy?

¿Qué estaba mal con ella?

—¿Vas a decir algo o nos vamos a quedar aquí todo el día mirándonos? —preguntó en tono bromista el joven motorista, sacándola de su cerebro confuso.

Ella parpadeó como aclarándose la vista y lo miró de nuevo.

—¿Qué estás haciendo aquí? —lo cuestionó.

Charlotte miró de lado a lado al hacer esa pregunta, no era muy cercana con sus vecinos, pero la gente de aquí la conocía a ella y a su madre. Si alguien la veía hablando amigablemente con un extraño, alguien conocido pasando por allí podría decírselo a su madre, quien preocupada la interrogaría, y ella no quería eso.

El joven se señaló a sí mismo y a su encantadora moto con la mano.

Porque tenía que admitirlo, era una buena pieza de mecánica.

—Solo estaba dando la vuelta, y te vi y pensé: ¿por qué no parar para saludar?

Charlotte se cruzó de brazos mientras lo miraba con una mirada inexpresiva, claramente sin creer todas sus palabras.

—¿Dando una vuelta? —cuestionó, el asintió—. En mi vecindario —agregó, escéptica, nuevamente él asintió—. Justo cuando voy de camino hacia la parada del autobús... seguro.

Su mirada de acero no vaciló y la sonrisa de su interés amoroso se amplió, hasta que finalmente el ladrón levantó las manos en señal de rendición.

—Me tienes, querida —aceptó—. Imaginé que te irías a la escuela como a esta hora, así que conduje un poco hasta dar contigo —admitió.

—¿Qué te dije sobre 'acosarme'? —ella le recordó, un poco molesta.

—No te estaba acosando —se defendió—, solo quería verte antes de que fueras a la escuela, puede que hasta llevarte.

Charlotte suspiró exasperada. De acuerdo, tal vez Archibald realmente tenía un problema con obsesionarse con las personas.

—Para que lo recuerdes: seguirme sin mi consentimiento cuenta como acosarme, así que la próxima vez que quieras verme, solo dímelo por teléfono o mensaje de texto.

Él asintió, luciendo apenado sobre sus acciones.

Tal vez de verdad no sabía manejar sus problemas.

—Lo recordaré... aunque no te seguí exactamente.

—Archie...

El mencionado hizo una mueca como si hubiera probado algo podrido en su boca ante su apodo.

—Lo detendré todo si dejas de llamarme así —pidió, oyéndose herido.

Ella sonrió de lado, de nuevo a su espiritu juguetón.

—De ninguna manera.

Luego se puso seria otra vez.

—Ahora ¿qué querías en realidad? Y por favor, se directo, me alegra verte después de haber pasado tanto tiempo alejados —comentó con cierto sarcasmo—, pero en serio tengo que ir a la escuela.

—Bueno, qué bueno que estoy aquí entonces.

Luego de decir aquello, el joven palmeó el asiento trasero de su moto como invitación.

No necesitaba agregar más, Charlotte entendió su invitación rápidamente. Y mentiría si dijera que a ella no le encantaría subirse a este bebé y dar una vuelta, pero no podía dejar que la gente en la escuela la viera bajarse de la moto de un extraño ¡O sus amigos!

—No puedo —respondió ella, desinflada y apesadumbrada.

El motorista alzó una ceja en señal de interrogación, por lo que ella agregó:

—Mis amigos empezarían a cuestionarme sobre esto y, bueno... son un poco sobreprotectores conmigo, como hermanos.

El se encogió de hombros.

—No tengo que dejarte justo en las puertas de la escuela, a solo una o dos cuadras de distancia, si eso te hace sentir más segura.

—¿De verdad?

Él asintió.

—Cariño, sé que verte conmigo te pone en aprietos, así que no quiero complicar las cosas más de lo que ya lo son —indicó con comprensión en su voz—. Quiero seguir viéndote y hablar contigo, no voy a boicotear mis deseos por un error estúpido.

Wow, eso era... dulce y atento de su parte, que él fuera capaz de comprender lo difícil que era para ella y no tuviera problemas en ayudarla a cubrir su floreciente relación.

"Claro, si los descubren, su carrera criminal correría peligro" le recordó una voz en su mente.

Pero aún así, él iba a seguirle la corriente, dejarle tomar las riendas en la relación. Se oía genial.

Su sonrisa regresó, y al ver que con eso la había convencido, tomó el casco de repuesto que traía con él y se lo entregó.

—Seguridad ante todo.

Charlotte no perdió el tiempo, se puso el casco rápidamente, ni siquiera molestándose por como quedaría su cabello una vez que se lo quitara, podría atarlo más tarde si le quedaba mal.

El ladrón volvió a ponerse su propio casco y ella se sentó detrás de él en la moto, sintiéndose lo suficientemente segura como para sostenerse de él colocando sus brazos alrededor de su cintura. Sintió que su estómago hormigueaba por el contacto cercano. Luego quiso abofetearse en la parte posterior de su cabeza. Esta ni siquiera era la primera vez que tenía contacto cercano con él. ¡Ya se habían besado! Sin embargo, ella o su cuerpo se comportaban como si fuera una niña pequeña que tomaba la mano de su primer amor por primera vez.

Que bueno que traía casco para ocultar su expresión en ese momento.

Al menos, su compañero no había dicho ni hecho nada que señalara que él se sentía diferente, o habría muerto de vergüenza.

Dejando todo eso a un lado, ella eligió relajarse en su presencia y disfrutar del viaje mientras duraba.


El viaje a la escuela no duró lo suficiente para sus gustos. Le había encantado la sensación de prisa y adrenalina corriendo por su cuerpo ante la alta velocidad a la que él había conducido.

Cierto, se había sentido tentada a regañarlo y pedirle que bajara la velocidad varias veces, él probablemente la hubiera complacido, pero... había estado ansiando algo de emoción por un tiempo ya.

Por supuesto, el tipo de cosas que hacia como asistente de Henry y Ray en la Capi Cueva le daba algo de emoción a su vida, pero en realidad ellos se llevaban la mayor parte de la diversión. No es que los villanos y criminales fueran divertidos para luchar, pero... la sensación de peligro y emoción era alta. Ella la había probado hace algunos años, esa vez que había reemplazado a Henry por un tiempo. Claro, ella le había devuelto su puesto como asistente, y había implicado que lo había odiado. Bueno, tal vez la parte con el cerdo... pero ¿el resto? ¡A ella le había encantado!

Entonces, sí, a ella le había gustado la velocidad.

Y la sensación de adrenalina y peligro que venía de salir con un criminal buscado.

Según lo prometido, el ladrón estacionó su moto a dos cuadras de la escuela, fuera de miradas no deseadas. Una vez que la muchacha se bajó del vehículo, se quitó el casco y se lo devolvió al joven. Su corazón todavía latía más rápido de lo normal, y una enorme sonrisa dividía su rostro. Su cabello debía parecer un desastre, pero se había divertido mucho esta mañana, así que no se molestó para nada.

Él también se quitó el casco y encontró sus ojos. Una suave sonrisa torció sus labios, nada como las muecas que solía retratar.

—¿Te divertiste? —le preguntó suavemente.

Incapaz de formar palabras debido a la emoción que podía sentir todavía corriendo por sus venas, ella solo asintió. Luego, el joven levantó la mano y ahuecó su mejilla, fijando miradas con ella. Una vez más, se sintió enganchada con esos ojos del color del acero pulido. Sin darse cuenta de que lo hacía, se inclinó sobre él lentamente hasta que sus rostros estuvieron a escasos centímetros de distancia. Fue como esa primera vez, su mente y su cuerpo se sentían atraídos por esos ojos como si tuvieran algún tipo de poder sobre ella.

—Me alegro —susurró el joven.

Entonces, presionó sus labios contra los de ella y la besó. Fue profundo y dulce pero corto. Sólo cuando él se separó de ella, Charlotte se percató de que había cerrado los ojos.

Una vez que los abrió de nuevo, se encontró con sus labios puestos en esa sonrisa orgullosa, y sus ojos brillaban con picardía.

—Envíame un mensaje si necesitas algo o solo quieres hablar, princesa.

Le guiñó un ojo, luego volvió a ponerse el casco y encendió su moto.

—Nos vemos —lo escuchó decir, su voz amortiguada por el casco.

—Ten cuidado —respondió ella.

Él asintió, luego agitó una mano hacia ella en saludo y comenzó a alejarse en su motocicleta.

Ella mantuvo sus ojos en su retirada hasta que él tomó un giró y desapareció de su vista, luego suspiró con satisfacción y reanudó su camino a la escuela.

Porque allí se suponía que ella se dirigía en un principio.

Aprovechó esa corta caminata para pensar. Él le había dicho que podía comunicarse con él si necesitaba algo, así que ya no sería solo él quien decidiera cuando se verían o hablarían, por lo que pensó que esta noche sería ideal para plantear el asunto de la cita, como se las arreglarían para tener una.

Más tarde, cuando estuviera segura de que el ladrón no estaría conduciendo ya, le enviaría un texto explicándole porque tenían que verse.

El seguro saltaría a la primera oportunidad de verla de nuevo.

Eso la hizo sonreír hasta que llegó a la escuela.


Entonces, hasta aquí el tercer capítulo, como siempre me pasa, iba a ser más largo... MUCHO más, creanme, por lo que tuve que acortarlo, no puedo conmigo misma...

Por cierto, recién estoy viendo los capítulos de la quinta temporada de HD, por lo que tal vez haya incoherencias con el show y el canon, pero voy a tratar de introducir ideas conforme vaya viendo episodios y escribiendo.

Así que, estén atentos para el próximo capi. Y gracias a Laura Afanador por la idea del triángulo, no iba a llegar tan lejos con eso en realidad, pero pensé: ¿por qué no?

Así que ¡disfruten de lo que se viene!