¿Otro capitulo? ¿En menos de un mes? Sí, para mi también es extraño xD pero que puedo decir, estoy inspirada :v tanto que ya empecé hasta a ponerle título a los capítulos, soy especial :D la verdad no pensaba subirlo todavía, pero ya que está escrito ya, no hay porque dilatar las cosas ¿no? Así que, aquí lo tienen, que lo disfruten :-)

Disclaimer: No poseo los derechos de nada excepto los OC que aparezcan y la trama... :')

Here We Go...

Henry estaba en la entrada de la escuela, golpeando el suelo con el pie mientras esperaba, un poco impaciente, a su amiga de piel oscura. Todavía estaba un poco sin aliento, se había apresurado a llegar a tiempo para encontrarse con Charlotte una vez que ella llegara a la escuela. Pero, la última campana estaba a punto de sonar y aún no había señales de ella. ¿Su madre la dejaría quedarse en casa hoy? Ella no había dicho nada de eso en sus mensajes ¿tal vez era una decisión de último momento? Se desinfló un poco ante la idea de que no la vería hoy, había esperado poner su plan en acción, pero tal vez tendría que esperar un poco más.

Dándose por vencido, se dio la vuelta para comenzar a caminar hacia su primera clase justo cuando sonó la campana. Entonces, escuchó pasos apresurados detrás de él. Miró hacia atrás por curiosidad, su expresión abatida se convirtió en una brillante sonrisa cuando vio a su amiga corriendo hacia el edificio.

No pudo evitar notar lo hermosa que se veía esa mañana. Llevaba el pelo suelto a menudo, pero esta mañana había cambiado su hábito, habiéndose atado sus rizos salvajes con una liga para el cabello. Aparte de algunos bucles que habían logrado escapar, ese peinado le dejaba la cara libre, y sus mechones rizados rebotaban con cada paso que daba.

Se veía bien.

—¡Hola Char!

Su amiga casi resbaló sobre el suelo de la escuela de lo rápido que frenó para no colisionar con Henry, y el chico la sostuvo de los hombros para evitar que cayera de bruces al suelo.

—¿Estas bien? —preguntó soltándola.

—Sí —respondió ella, un poco exhausta mientras se enderezaba.

No había planeado llegar tarde, era solo que en su caminata hasta el establecimiento había estado muy distraída, ocupando su mente pensando en diversas maneras de tener una cita sin que el resto del mundo se enterara. Y cuando se hubo querido dar cuenta, ya estaba por sonar la última campana y ella estaba todavía afuera.

Tan centrada había estado en llegar a clase que casi no habría notado a Henry si no fuera porque él la hubo saludado.

—Gracias.

Henry estaba por decir algo más, un cumplido sutil a su apariencia, pero un profesor que estaba vigilando los pasillos por estudiantes rezagados apareció cerca de ellos.

—¡Ustedes dos! A sus salones, las clases ya empezaron.

Charlotte ensanchó los ojos y se despidió rápido de Henry para salir apresuradamente en dirección al salón de su primer clase.

El chico la vio desaparecer después de haber doblado una esquina antes de emprender el su camino a la suya propia. Suspiró, bueno, al menos le había demostrado que se preocupaba por ella, ¿verdad? Sin embargo, hablaría con ella más tarde. No era de las que llegaba tarde a nada. Algo debía de haber sucedido, no algo muy serio, pero lo suficientemente importante como para hacerla llegar más tarde que él. Le preguntaría sobre eso más tarde, ahora tenía una clase a la que llegar.


Henry estaba compartiendo una clase con Jasper, pero el maestro estaba parloteando sobre cosas que a ninguno de los dos le importaban en realidad, así que comenzaron a hablar entre ellos en susurros.

—Hey, ¿viste a Charlotte después de todo? —Jasper le preguntó.

Henry le había informado que se quedaría a esperarla, aunque no le había dicho por qué o para qué exactamente.

—Sí, ella llegó, aunque más tarde de lo habitual y sin aliento, como si hubiera estado corriendo todo el camino.

—Extraño —Jasper comentó—. ¿De qué querías hablar con ella, de todas formas?

Henry tragó saliva.

—Quería ver si estaba bien por mi mismo —mintió fácilmente—. Sabes que anoche fue la primera vez que probó alcohol.

Jasper asintió, aparentemente engañado por la mentira de Henry.

—Pero, ella parecía estar bien esta mañana mientras enviaba mensajes de texto con nosotros —observó su amigo.

Henry se encogió de hombros.

—Sí, pero quería asegurarme, solo eso.

Se salvó de seguir contestando las preguntas de Jasper ya que el profesor los atrapó justo y los regañó. Por lo que dejaron de hablar, volviendo su atención a la clase.


Como no compartían todas sus clases y cada uno de ellos estaba ocupado con sus propias cosas de la escuela, no se vieron hasta la hora del almuerzo. Como de costumbre, Charlotte fue al comedor para encontrarse con sus dos mejores amigos, que ya estaban sentados y comiendo. Había estado tan feliz desde esta mañana que incluso se había olvidado de que había enloquecido acerca de cómo explicar su "cita" con ellos. Pero, ella resolvería todo con Archie más tarde esta tarde, así que no había nada de qué preocuparse.

—¡Hola chicos! —ella los saludó con una sonrisa mientras tomaba su lugar habitual al lado de ellos y sacaba el almuerzo que su madre le había preparado.

Ambos muchachos la saludaron y comenzaron a hablar sobre cosas que no estaban relacionadas con la escuela mientras comían. Hablaron de los regalos que recibió el día anterior y de lo que recordaban de la fiesta posterior. La guerra de comida era algo que ella nunca olvidaría, le había llevado mucho tiempo y agua eliminar los residuos de su cabello. Ugh.

Finalmente, después de lo que consideró una suficientemente larga y normal charla de amigos, Henry decidió abordar lo que lo había intrigado desde esa mañana.

—¿Pasó algo esta mañana?

—¿Por qué? —preguntó en cambio la chica.

—Bueno, llegaste algo tarde para ser tú, y te veías agitada —señaló.

—Oh, no pasó nada importante, solo que era un día muy bonito y pensé aprovecharlo, así que no acepté el aventón que me ofreció mi madre y terminé perdiendo el autobús —explicó, para luego dar un sorbo al jugo que había traído con ella.

No había mentido exactamente, sí había rechazado el aventón y si había perdido su transporte...

Sólo omitió la parte en que alguien más se ocupó de acercarla hasta aquí.

Si sus amigos iban de súbito a notar un cambio en su comportamiento generalmente correcto, tendría que empezar a practicar más eso de responder omitiendo la verdad, era más sencillo que mentir en sí.

Henry pareció contentarse con su respuesta, y siguió con lo suyo.

Justo a tiempo porque entonces su teléfono vibró en su bolsillo.

Charlotte lo sacó de allí por reflejo, para ver quien le había escrito, pero al ver el remitente, rápido volvió a ponerlo bajo la mesa con un jadeo que afortunadamente sus amigos no captaron.

Como no se había atrevido a pedirle a Archie una foto para ponerla como imagen de contacto –sospechaba que de todos modos el se negaría–, había descargado un fan art del personaje de tiras cómicas homónimo. En el momento se le había hecho gracioso, como una especie de broma, pero aún no se la había enseñado.

Ya se imaginaba la cara que pondría al descubrirlo.

"Hey" escribió el chico. "¿Estas ocupada?"

"En la escuela, almorzando" respondió.

"Eww, lo siento por ti"

"¿?"

"Fui a la escuela una vez, recuerdas? la peor comida de todas"

"O eso es lo que recuerdo..."

"Me sorprende que recuerdes algo" bromeó ella.

"Eso dolió :'0 pero si recuerdo cosas..."

Eso picó su curiosidad.

"Cosas como qué?"

"Como lo fácil que era forzar las cerraduras de las puertas para escapar de clase" contestó, con un emoji con gafas de sol.

"Por qué eso NO me sorprende?"

"¿En serio? Porque estoy lleno de sorpresas"

"Seguro..."

"Querías algo"

"¿O simplemente me estabas extrañando?"

"Ambos ;-)"

Ella resopló juguetonamente mientras veía la leyenda de Archie está escribiendo, acción que notaron sus dos amigos, quienes habían estado hablando entre ellos de nuevo, así que ambos pusieron su atención en ella después de eso.

—¿Sucede algo? —Henry preguntó.

Sorprendida de repente, alzó la vista y aunque su teléfono estaba en su regazo, fuera de la vista de cualquiera y no podían ver lo que ella había estado escribiendo y a quién, aún así trató de ocultarlo de ellos.

—No, nada, todo está bien —les aseguró con una sonrisa nerviosa, tenía que aprender a ser más discreta—. Solo Jessica, tiene algunos temas que quiere discutir conmigo, cosas del consejo estudiantil.

Confiando en que cualquier cosa relacionada con la escuela disuadiría a sus amigos de hacer demasiadas preguntas, reanudó su almuerzo, pensando que había salvado la situación.

La verdad fue que no funcionó.

Henry, viendo otra oportunidad para demostrarle que se preocupaba por ella y sus cosas sin parecer inoportuno, siguió preguntando.

—Oh, ¿sobre qué?

Ante eso, incluso Jasper se detuvo para mirar a su amigo con confusión. ¿Por qué Henry preguntaba por los deberes de Charlotte?

Eso sorprendió a la chica, y ella detuvo sus manos con su bocadillo en el aire, haciendo una buena imitación de un pez fuera del agua.

—Eh, lo siento —bajó su bocadillo a medio comer—. ¿Qué?

Henry se encogió de hombros, tratando de mantener la calma y lucir indiferente, pero por dentro estaba tanto emocionado de ser capaz de llamar su atención como asustado porque parecía haberla tomado por sorpresa.

No estaba siendo demasiado obvio, ¿verdad? ¡Oh, por favor, que no estuviera siendo demasiado obvio! Lo último que quería era espantarla ni bien empezar a cortejarla.

—Te veías bastante contenta con lo que fuera que ustedes dos estaban hablando —indicó—. Me dio curiosidad.

Se las arregló para darle una sonrisa normal y serena y mantener el contacto visual.

Frente a él, Charlotte comenzó a asustarse interiormente. Su cerebro estaba girando sus engranajes a una velocidad sónica tratando de encontrar una respuesta a eso.

Ella no había esperado eso. De todas las otras veces en que podía haber ocurrido, esta tenía que ser la única en que sus amigos se interesaban en sus labores extracurriculares.

Solo su suerte.

—Nada importante —terminó respondiendo, sacudiendo la cabeza, sintiéndose insegura pero tratando de poner una sonrisa que se viera genuina en sus labios.

Pero, por supuesto, la Charlotte normal estaría emocionada de que sus amigos le preguntaran sobre cosas como esta. Tenía que decirles algo, cualquier cosa.

—El mes pasado estuvimos supervisando algunos proyectos y estábamos discutiendo eso —agregó rápidamente.

En su regazo, su teléfono vibró de nuevo, varias veces, señalando varios mensajes. De la misma persona, probablemente.

Sus manos picaban de las ganas que tenía de tomarlo y ver que le había escrito.

Más se contuvo de hacerlo y mantuvo su mirada en sus amigos.

Henry asintió, relajado de ver que ella no había salido huyendo, señal de que estaba llevando bien el asunto.

—¿Sabes? Ahora que lo pienso, siempre estas ocupada con ese tipo de cosas, pero no tengo idea de que es exactamente lo que haces...

Y ahora, Charlotte también tenía la atención de Jasper.

Henry se felicitó por ello, pues ahora ella no sospecharía nada, pues no era solo él quien quería conocer más de sus pasatiempos.

Charlotte reprimió un suspiro de alivio ante eso, sintiendo el nudo en su estómago desenredarse. Sí, tenía toda la atención de sus dos mejores amigos, pero al menos Henry había alejado la conversación de sus mensajes de texto, lo que le dio la oportunidad de desviar su atención de su teléfono.

Y era un tema del que ella era buena para hablar. Así que pasó el resto de su almuerzo hablando de sus tareas como presidenta del Consejo Estudiantil.

E ignorando, muy a su pesar, los mensajes de Archie, que cuando se dio cuenta, habían dejado de llegar.

A la mitad de su explicación, Jasper se había aburrido y ocupado con su almuerzo otra vez, pero Henry parecía estar realmente cautivado. Raro, si alguien le preguntaba.

¿Desde cuándo a su amigo le interesaban esas cosas?

Una vez que terminó la hora del almuerzo, los tres amigos comenzaron a dirigirse a sus respectivas clases, y Henry había tenido la tentación de ofrecerse para acompañarla a su salón de clases. Pero el aula en la que tendría su siguiente clase estaba en dirección opuesta a la de ella, así que decidió dejarlo por el momento.

Sin embargo, ella no planeaba dirigirse directamente a clases.

Charlotte les devolvió el saludo a sus amigos, caminando como si fuera a ir a su salón de clases, pero una vez que los perdió de vista, rápidamente se desvió de su camino y salió corriendo al baño de chicas.

Antes de entrar, miró para ambos lados, asegurándose de que no hubiera nadie. Una vez convencida, entró y afortunadamente no había nadie más aparte de ella en ese momento, por lo que se relajó un poco y se apoyó con la espalda contra la pared, luego tomó su teléfono para empezar a revisar sus mensajes. Como se lo había imaginado, tenía muchos de ellos de parte del ladrón.

No había querido revisarlos enfrente de los chicos por temor a que alguno de ellos viera que no se trataba de Jessica ni de ninguno de sus compañeros, ni de clases, del consejo o de las demás actividades en las que participaba, pues los conocían a todos, y que en su curiosidad le diera por averiguar quien era el contacto.

"Entonces, estaba pensando en nuestra próxima primera cita", decía su primer mensaje.

"Tengo un par de ideas"

"Pero quiero que sea una sorpresa"

"No te preocupes, sé que no querías algo llamativo o pomposo, así que mantén la calma porque mantendré mi palabra"

"Solo quería decirte"

"Y si quieres compartir algo que te gustaría hacer, dímelo"

"Para que pueda hacer los arreglos necesarios"

"Y asegurarme de que disfrutes nuestro tiempo juntos ;)"

"... cariño?"

"Dulzuraaaa"

"Chaaaarrrr"

"¿Sigues ahí?"

"No me ignores o voy a llorar :'0"

"Romperás mi frío corazón de piedra"

Ella resopló divertida ante su cadena de mensajes.

Quienquiera que los leyera no creería que habían sido escritos por el mismo criminal que semanas atrás había atacado un banco con un grupo comando, amenazado con convertir a los pobres clientes ahí dentro en cubitos de hielo humanos y enfrentado a los superheroes de Swellview sin dejar caer una gota de sudor.

Ese hombre imponente con la máscara de aspecto aterrador había sido frío y metódico, mientras que el joven que hubo coqueteado con ella había sido arrogante y juguetón. Pero a través del teléfono, era divertido e infantil.

Parecía tener muchas facetas, como un diamante. Y al igual que uno, era agradable a la vista, llamativo, difícil de conseguir y afilado.

Y ella tenía la oportunidad de verlo en cada una de ellas.

Charlotte sintió una cálida sensación extendiéndose por su cuerpo al pensar que probablemente era una de las pocas personas con ese privilegio. Se imaginaba que él no era una persona que confiara en alguien tan fácilmente. Por ello su necesidad de mantener cierta información sobre su vida personal para él y él solo.

Sin embargo, estaba dispuesto a bajar un poco sus defensas para mostrarle a ella su lado más suave y despreocupado.

Ella se sintió dichosa por eso.

Lamentablemente, no podía quedarse dentro de los baños soñando despierta con su chico malo el resto del día, todavía tenía clases que atender y ella no iba a descuidar sus notas por un romance.

"Lo siento, mis amigos me mantuvieron ocupada", explicó en su primer respuesta.

"Eso es genial! daré un salto de fe y te dejaré seguir con la sorpresa" continuó.

"Solo, nada ilegal o peligroso, por favor"

"Y es gracioso que los últimos dos mensajes vinieran del chico que me ignoró durante un mes y medio"

Su única respuesta fue un pulgar hacia arriba y una gran cara sonriente.

Ella sonrió por última vez y se guardó el teléfono en el bolsillo, saliendo del baño para dirigirse a clases de verdad esta vez.


Como cualquier otra gran ciudad, Swellview no estaba exenta de tener vecindarios de clase baja o bloques enteros con edificios desmoronados, viejos y abandonados. Estos solían ser deambulados por cualquier tipo de personas, desde vagabundos hasta drogadictos, de hecho, estos eran los lugares que la mayoría de los criminales reconocidos elegían para mantener su perfil bajo después o antes de hacer un trabajo. Y algunos bloques hasta poseían almacenes abandonados, lejanos y lo suficientemente grandes como para colocar una guarida completa dentro de uno de ellos con seguridad, armamento y vivienda y aún así poder permanecer ocultos a la policía.

Por supuesto, muchos agentes de la ley eran manzanas podridas que hacían la vista gorda o eran incitados a ello, por lo que todo era más fácil así.

Y era en uno de esos enormes y abandonados pero aún duraderos almacenes donde el ladrón de bancos todavía buscado se escondía ahora.

Después de su último y mejor atraco, hasta el momento, Blair o Archibald, dependiendo de a quién le hubieras preguntado, había huido de la escena del crimen con furgonetas negras llenas de una fortuna a uno de esos lugares antes de cambiar de vehículo y dirigirse a su avión de escape. Por supuesto, planear algo tan grande, enfrentarte a los superheroes de la ciudad y aún así poder escapar y huir del país en un avión privado no era algo que uno podía hacer en solitario.

No.

Antes de que comenzara toda su carrera de "villano", había hecho pequeños trabajos aquí y allá, robando en lugares más pequeños y más discretamente hasta ir creciendo y montar su propio 'negocio'.

Aunque había abandonado la escuela antes de terminarla, no era tonto. Había sido solo un rebelde, un chico promedio pero con inteligencia, habilidad para la mecánica y la ingeniería, y con sueños de una grandeza que no podía alcanzarse con estudios superiores, pero sí por medio de métodos poco legales.

Entonces, a lo largo de su carrera, había hecho algunos amigos y contactos en el círculo criminal. Amigos y contactos que se habían convertido en sus aliados en el crimen, algunos de los cuales se habían convertido en parte de su 'equipo', ya fueran miembros activos o transitorios. Y quienes eran los que lo asistían en sus atracos, lo ayudaban a conseguir los 'materiales' y el 'personal' necesario y se encargaban junto a él de la seguridad de su guarida.

Guarida que ahora estaba vacía salvo por unos pocos guardias apostados en puntos estratégicos por los alrededores vigilando que la zona estuviera segura y él, el propietario.

Archibald estaba en una de las salas que quedaban en el centro de la edificación, la que generalmente utilizaba como 'oficina'.

La habitación estaba iluminada por unas luces de tubo blancas, y estaba sentado en una silla de madera con su cuerpo inclinado sobre un estante de metal que podría utilizarse como una especie de mesa. Frente a él, tenía una computadora portátil en la que estaba escribiendo rápidamente, con una taza de café a medio beber que ya se había enfriado y algunos papeles esparcidos.

Ser un criminal a tiempo completo no era broma.

Los programas de televisión y los libros hacían parecer como si todo fuera gastar dinero en cosas caras, pasearse en autos último modelo y divertirse en clubes VIP, mientras que los subordinados hacían todo el trabajo.

Vamos, si fuera así, alguien con cerebro se preguntaría de donde venía todo ese dinero...pero se trataba de Swellview, así que, tal vez no era tan imposible.

En fin, la realidad era que no era sencillo, ser el jefe era la tarea más agotadora.

Él era la prueba.

Estaba ocupado haciendo cuentas en ese momento, decidiendo cómo iba a distribuir las ganancias que había ahorrado de su último atraco. La gente pensaba que se quedaba con todo el dinero de esos 'trabajos' para sí mismo, cuando en realidad eso hubiera sido imposible. O para entonces ya estaría tras las rejas, tras haber sido traicionado y delatado por parte de su personal, que hubiera estado enojado con él por haber retenido su paga.

Hacer crimen no era gratis. Por supuesto, se guardaba una parte para sí mismo, duh, pero no se quedaba con todo. Sus lacayos no trabajaban gratis, su equipo necesitaba recursos, armas, tecnología, transporte, etc. El dinero tenía que lavarse de alguna manera. No podías simplemente vender joyas robadas a quien quisieras. Había gente experta que primero tenías que ver, negociar y hacer tratos, y cuidar que un cliente no se tratara de una trampa. Una negociación que se fuera al caño podría significar años de prisión.

Y su entorno no era uno en el que pudieras confiar en nadie excepto en ti mismo. Lo había descubierto de mala manera. Por ende, su obsesión por saberlo todo de todos los que estaban a su alrededor y su necesidad de hacer la mayor parte del trabajo él mismo. Como el recuento de los recursos que le quedaban.

Dejó de escribir, empujó la silla hacia atrás y estiró los brazos mientras gemía suavemente ante la queja de sus músculos cansados y el chasquido de sus huesos. Había estado trabajando durante un par de horas sin descanso.

Necesitaba uno.

Apagó su computadora portátil de trabajo, la cerró y se levantó de su silla, llevándose la taza medio vacía. Fue a una habitación cercana que había sido acondicionada para pasar como una pequeña cocina. Nada demasiado lujoso, solo un lugar donde guardar y cocinar alimentos y otras cosas si el equipo tuviera que quedarse en el complejo por un trabajo u otra cosa. Vació los restos de su café frío en el fregadero y fue a buscar un poco más. Si había algo de lo que almacenaba mucho allí, era café. Se sirvió un poco de la bebida oscura de una cafetera de segunda mano y apoyó la cadera contra el mostrador de la cocina antes de tomar un sorbo. La bebida caliente relajó su cuerpo exhausto y lo ayudó a despejar su mente del trabajo.

Y ocuparla en la planificación de su cita.

Él sonrió ante ese pensamiento. Ya tenía algunas cosas en mente que esperaba que a ella le gustaran. Pero si a su chica se le ocurría algo más, no le importaría complacerla. Había pasado mucho tiempo desde que había tenido una cita. Y una linda como ella. Inteligente y atrevida.

Incluso los trabajos ilegales podían tomar todo tu tiempo.

Su teléfono vibró dentro de su bolsillo trasero. Lo sacó y encendió la pantalla, sonriendo al ver el nombre del contacto.

Princesa.

Je je.

Le enviaría una mirada de muerte si estuviera allí y viera eso.

Le encantaría verlo, se veía linda cuando se ofendía o irritaba.

"Estoy pensando y necesito discutir algunas cosas contigo sobre lo nuestro" decía el primer mensaje.

"Nada serio, solo cosas que quiero dejar en claro para los dos"

"¿Puedes venir esta noche?"

Oh, le encantaría volver a verla. Dos veces en un día no había sido suficiente contra un mes y medio sin verla. Pero, por desgracia, todavía tenía trabajo que tenía que terminar antes de la próxima semana.

Sí, tenía que seguir un horario también.

Grandioso.

En lugar de un mensaje, decidió que ella merecía una llamada. Todavía recordaba cuánto le había gustado su voz esa primera vez. Además, el horario escolar había terminado, ella debía estar en casa ahora. O incluso todavía en la escuela, haciendo sus tareas extracurriculares.

Presionó su número de contacto y se relajó contra el mostrador, sorbiendo contento de su café mientras esperaba que contestara la llamada.


En lo que estaba en lo correcto era en que Charlotte no estaba en su casa, ni en la escuela. La chica de piel oscura ya estaba en Basura y Más, más específicamente, a varios pies bajo tierra de la tienda, en la Capi Cueva.

Estaba jugando a las cartas con Scwhoz mientras esperaban el regreso de Henry y Ray. Ambos se habían ido antes en respuesta a una llamada de emergencia.

Al parecer, un camión que transportaba comida enlatada para gatos había volcado al costado de la carretera. El conductor del camión había sido salvado con éxito del vehículo en llamas, pero las latas de comida se habían caído del contenedor, desparramándose por los alrededores, llamando la atención de varios gatos de las casas cercanas.

El problema había sido que algunas personas habían conducido sus autos a través de la carretera de todos modos, casi atropellando a algunos de los gatos en el proceso. Una buena parte de ellos eran propiedad de una típica señora de los gatos, que había comenzado una pelea con uno de los conductores que casi lastima a uno de sus preciosos "hijos".

Y tenía mucho conocimiento y experiencia en artes marciales para ser una anciana común.

Ray y Henry habían probado un poco de eso mientras intentaban detener la pelea entre la anciana y el conductor, que resultó ser un luchador retirado. Al mismo tiempo que eran atacados por los gatos que intentaban defender a su Ama tanto del conductor como del par de superheroes.

Otro día en Swellview.

Los tubos se activaron, dentro de ellos estaban Ray y Henry, vestidos con sus trajes de superhéroes. Ambos despeinados, desaliñados y cubiertos de cortes, rasguños y golpes.

De parte de los gatos y la anciana.

Y algunos moretones cortesía del luchador retirado.

Ante la vista, Charlotte rápidamente dejó sus cartas boca abajo sobre la mesa y se levantó de su asiento para ir a recibir a sus amigos.

Por ende, no vio a Schwoz levantándolas un poco para espiar su juego y cambiar una de sus cartas por una de las suyas, ya que estaba perdiendo.

Sus amigos habían soportado tantas cosas raras y peligrosas a lo largo de su carrera que ni siquiera se inmutó ante su aspecto.

Ray estaba en general bien. Él era indestructible, así que sólo estaba exhausto. Pero aun así se quejó del estado de su cabello y de que olería a pescado durante una semana.

Henry era quien estaba peor. Él no solo olía a pescado. Había sufrido muchas heridas de las que brotaban delgados hilos de sangre, y tenía la sospecha de que uno de los gatos lo había orinado.

O la anciana.

No estaba seguro, entre tanta confusión, no había estado prestando mucha atención.

Definitivamente, del 1 al 10, este día oscilaba entre un seis y un siete para el héroe adolescente. Pero una vez que sus ojos vieron a la hermosa chica de cabello rizado, su estado de ánimo se levantó lo suficiente como para formar una sonrisa en su rostro cansado.

—Veo que ustedes dos se divirtieron hoy —dijo sarcásticamente la chica mientras caminaba hacia ellos.

Una vez que se encontró lo suficientemente cerca, pudo oler el hedor insoportable que provenía de ellos.

Se pellizcó la nariz para no olerlo, pero todavía era palpable en el aire.

—¿Al menos pudieron arreglar las cosas?

—La policía logró dominar al luchador después de que este noqueó a dos de ellos —respondió Ray—. La anciana de los gatos arrojó algunos de sus mascotas hacia los oficiales para distraerlos y huir de la escena, pero al menos los gatos liberaron la carretera.

Charlotte asintió con la cabeza.

—Comenzaré a rastrearla —anunció Schwoz, levantándose de su lugar en el sofá para dirigirse al panel de control, satisfecho porque le había ganado un juego de cartas a Charlotte.

Haciendo trampa, pero, bueno.

—Y voy a darme una ducha —anunció el héroe mayor—. Antes de que el hedor de pez y gato se me pegue para siempre.

Charlotte volvió su atención a Henry. Lo observó de arriba abajo como examinándolo, o más bien, su estado, acción que consiguió hacer que el chico se sonroje, pero la chica no lo notó.

—Tú, ven conmigo, te remendaré —dijo, dándose la vuelta para ir a buscar el botiquín de primeros auxilios.

A pesar de todas las cosas que el adolescente había sufrido hoy, eso mejoró aún más su estado de ánimo.

Henry se quitó su traje de superhéroe, dejando su torso desnudo, y se sentó en una silla cercana. Rápidamente, su amiga regresó con el botiquín para comenzar a curarlo. Esa era otra cosa que le gustaba de ella. Incluso cuando había soportado las cosas más horribles, ella siempre estaba allí para él, lista para repararlo, aconsejarlo y felicitarlo por sus heroicidades. Ni una sola vez quejándose de todas las cosas que ella tenía que hacer o que soportar por eso.

La observó limpiar sus heridas con agua tibia y una toalla, desinfectarlas con algodón embebido en alcohol y colocar bandas mariposa y gasas sobre sus heridas.

Era relajante ver su trabajo, era metódica pero cuidadosa, y también una buena enfermera.

Más rápido de lo que le hubiera gustado, ella terminó su trabajo y asintió satisfecha por su desempeño.

—Eso será suficiente —anunció sonriéndole.

—Gracias.

—¿Para qué son los amigos?

No registró la ligera vacilación en la sonrisa de su amigo ante esa frase.

Entonces se levantó de su asiento con la idea de regresar los artículos médicos a su lugar correcto, pero Henry, habiéndose repuesto, la detuvo.

—Yo llevaré esto, no te preocupes —dijo mientras le sonreía y tomaba la caja de sus manos.

Ella había hecho lo suficiente por él, lo menos que podía hacer era ser un caballero.

—De acuerdo.

Charlotte le devolvió el gesto y se volvió para ir a ver si Schwoz necesitaba ayuda con algo.

En su camino, Henry se cruzó con Ray, que regresaba de su ducha con un rociador en la mano. Su jefe estaba rociando todo su contenido sobre él de forma furiosa.

—¿Qué estás haciendo?

—Es aroma de rosas —respondió como una explicación—. Se supone que cubre el hedor.

Luego notó el estado de su joven asistente y la caja que llevaba consigo.

—Charlotte me parchó —explicó Henry, confirmando lo que este ya se había imaginado.

Luego levantó la caja como enseñándosela.

—Voy a llevar esto de vuelta a su lugar, nos vemos en un rato.

Ray, casi vaciando la botella de spray sobre él, se dirigió hacia la habitación principal, donde Schwoz junto a Charlotte estaban trabajando en el seguimiento de "La mujer de los gatos", que había demostrado ser difícil de seguir.

—¿Alguna buena noticia? —preguntó.

—Nada todavía —respondió Charlotte, escribiendo en el teclado—. Para ser una anciana, esta mujer se mueve rápido —agregó.

Ray resopló, sacudiendo la botella de spray, notando que ahora estaba completamente vacía y tirándola a un lado.

—Deberías haberla visto haciendo una llave —se frotó el cuello—. O conectando un puñetazo...

Caminó hacia el panel de control y se inclinó sobre sus cabezas, con los ojos puestos en las pantallas.

—Pero la anciana puede esperar, lo que me interesa en realidad es si ha habido algún hallazgo sobre nuestro ladrón desaparecido.

El corazón de Charlotte dio un vuelco ante eso. Toda la buena onda y la actitud despreocupada que había estado sintiendo todo el día desapareciendo con esa única frase.

Ray no lo había dejado ir. No lo dejaría ir tan fácilmente. La única forma sería que encontraran a su presa. El único criminal que se les había escapado. Y lo entendía, realmente lo hacia, y se sintió mal consigo misma en ese momento por hacerle esto a sus amigos, por encubrir a un hombre buscado. ¡Por el deseo de tener una cita con él, por el amor de Dios! Pero, a ella le gustaba, él era encantador, dulce, misterioso y peligroso... Ella solo quería divertirse un poco antes de que la vida real comenzara después de la escuela. Quería tener algo loco que contar como anécdota a sus amigos en la universidad. Algo para mostrar a los demás que ella no era aburrida, o un ratón de biblioteca. Demostrarse a sí misma que existían chicos que encontraban su inteligencia y sarcasmo rasgos interesantes. Que como cualquier otra chica, ella podría ser atrevida e impredecible.

Sus dedos se tambalearon sobre el teclado. Pero ninguno de sus amigos allí lo notó. Tan enfocados en las estadísticas en la pantalla. Así que siguió con su trabajo, soportando su pequeño colapso por su cuenta.

—Todavía nada, tampoco —respondió Schwoz, revisando varias cámaras de la calle.

Ella exhaló en silencio aliviada ante esa buena –para ella– noticia.

—Debe ser o demasiado bueno para esconderse o debe estar fuera de la ciudad, porque no estoy recogiendo ningún rastro —continuó el inventor.

—¿La mujer de los gatos? —vino la pregunta de Henry.

El chico rubio se acercó a sus amigos, con una toalla alrededor del cuello. Se había lavado el cabello para quitarse, sin mucho éxito, algo del olor a pescado, y todavía estaba goteando.

Ray sacudió la cabeza.

—Nuestro amigo escurridizo —aclaró con obvio enfado al referirse a él.

Todo el comportamiento de Henry cambió de un momento a otro como si se hubiera apagado un interruptor, quitándole el buen humor. Sabía de quién estaban hablando.

El tipo que lo había avergonzado. Quién había amenazado a ciudadanos inocentes. Quién había puesto en peligro a su querida Charlotte.

Golpeó su palma abierta con el puño opuesto, endureciendo sus facciones.

—Una vez que tenga mis manos sobre él... —dijo en voz baja.

—Primero, tenemos que encontrarlo —comentó Charlotte, con voz serena que no revelaba nada de lo que realmente sentía —. No malgastes tus energías en amenazas.

Henry cambió su actitud ante sus palabras. Ella tenía razón, él no ganaría nada comportándose como un niño haciendo un berrinche, solo conseguiría parecer un inmaduro. Sería como una versión adolescente de El Infante. Y lo que menos quería era que Charlotte tuviera esa impresión de él.

—Lo atraparemos pronto —declaró Ray, sonando confiado y determinado—. Un día, él cometerá un error, y ese día será su derrota.

Tanto él como Henry asintieron sincronizados, ambos retratando expresiones decididas que mostraban cuán serio era este negocio para ellos.

Schwoz ni siquiera los miró, y Charlotte mantuvo su mirada hacia adelante.

Hubo un silencio algo incómodo y extraño, y luego...

—Bien... —Charlotte se levantó de su silla y dio un paso atrás—. Necesito hacer pipí... ¡así que volveré en un minuto!


Sus pies no eran lo suficientemente rápidos como para alejarla de allí tan deprisa como lo hubiera querido. ¡Dios! ¡Los últimos momentos allí se habían sentido tan incómodos!

Entró en el baño y cerró la puerta, apoyando la espalda contra la superficie dura. Su pecho se había sentido tan comprimido con la tensión que sintió allí adentro.

Sin perder el ritmo, tomó su teléfono y sus dedos se apresuraron sobre el teclado táctil mientras le escribía mensaje tras mensaje a su... ¿Novio? ¿Interés amoroso? Como fuera. Tenía que arreglar asuntos antes de que le estallara todo en la cara más rápido de lo que había previsto.

Terminando, volvió a ponerse el dispositivo en el bolsillo y caminó hacia el lavabo. Abrió el grifo y ahuecó las manos bajo el agua, salpicando el líquido frío por todo su rostro para enfriarse un poco. Sentía toda su cara y cuello como si hubiera sufrido un golpe de calor allí atrás.

Se inclinó hacia adelante sobre el lavabo, cerrando los ojos, tratando de relajar su corazón y calmar su respiración.

Menos de un minuto después, su teléfono vibró. Su rostro se iluminó cuando, una vez que lo sacó, vio la imagen de contacto mirándola. Había pensado que él le enviaría un mensaje, pero esto era mucho mejor.

Tomó algunas respiraciones para relajarse antes de aceptar la llamada y llevar el dispositivo a su oído.

—Hola.

Al otro lado, Archie pudo sentir el temblor de su voz incluso en esa corta palabra, lo que le preocupó un poco.

—Hola nena ¿Pasa algo malo? Suenas inquieta.

Charlotte se regodeó con el aterciopelado sonido de su voz, incluso cuando hablaba normalmente, sonaba atractivo.

—Estoy en el trabajo ahora mismo, es un poco estresante, solo eso —trató de calmarlo, esbozando una sonrisa.

No era como si ella pudiera explicarle que sus amigos lo estaban buscando desde su gran entrada en el mundo de los villanos y que aquel asunto la estaba poniendo ansiosa.

—Oh, claro —ella pudo imaginarlo dándose una palmada en la frente—, casi olvido que también trabajas en esa tienda...lo siento, preciosa, es que he estado trabajando sin descanso las últimas horas y estoy algo agotado.

—Mis mensajes no te estaban interrumpiendo ¿verdad?

—No, justo estaba tomando un descanso, además, estaba por llamarte de todas formas, verás, sobre el último mensaje que me enviaste, lo siento, querida, pero me temo que no podré ir a tu casa esta noche —le informó, sonando sinceramente desanimado por eso—. Todavía tengo cosas de las que encargarme... —agregó como explicación.

La sonrisa de Charlotte se quebró un poco ante eso, pero la chica se reprendió automáticamente.

Por supuesto que tenía cosas que hacer además de estar a su lado en un abrir y cerrar de ojos. Ladrón profesional, ¿recuerdas? Y ella nunca quiso ser una de esas chicas absorbentes, que quería rastrear cada movimiento de su... interés amoroso. O que querían ser el centro de su atención. Al igual que ella tenía sus amigos, familiares y responsabilidades, él también debía tener las suyas.

—Entiendo, no te preocupes.

—Bien, entonces, ¿de qué querías hablar exactamente?

Charlotte se sentó en el suelo de baldosas del baño, apoyando su cuerpo contra la pared.

—Bueno, sobre nuestra cita... mis amigos saben mucho sobre mí, nos conocemos desde muy pequeños —comenzó a explicar—. También conocen a casi todas las personas que yo conozco, y como ya te dije, son bastante sobreprotectores, así que si empiezo a salir con alguien que no conocen, probablemente comenzarán a hacer preguntas para descubrir todo lo que puedan sobre esta persona, aunque yo no lo quiera, pero creyendo que es por mi bien, lo harán, y sé que no quieres atraer mucha atención a tu persona, así que estaba pensando que podríamos tener una... ¿cita en secreto?

Se mordió el labio inferior mientras esperaba su respuesta a su idea. ¿Lo había ofendido con su petición? Ella no se sentía avergonzada de él exactamente, solo culpable.

Dentro de la pequeña cocina, Archie sintió que le quitaban un peso de encima. Había tratado de sonar tranquilo y calmado por teléfono, pero había estado un poco nervioso por esta charla. Char había estado de acuerdo con él en que no podían verse juntos, no tan pronto de todos modos. Pero ella todavía era joven, más joven que él. Ella todavía estaba en la escuela, rodeada de drama escolar. De su tiempo en la escuela secundaria, recordaba a las chicas babeando por los chicos, las parejas de adolescentes caminando tomados de la mano y ese tipo de cosas. Charlotte parecía ser diferente de esas chicas cliché, pero aun así, temía que ella quisiera ser como esas parejas o anunciar su relación al menos con sus amigos.

Entonces, escucharla decir que quería ocultarles esto resolvió uno de sus problemas. Y encajaba perfectamente con su idea para la primera cita.

—Eso está bien para mí.

Charlotte dejó salir en alivio una bocanada de aire que no se había dado cuenta que había estado sosteniendo hasta ese momento.

Archie la escuchó, y dejó salir una risa profunda que a la muchacha le dio escalofríos de los buenos.

—Gracias —ella exhaló—. Entonces, ¿ya tienes todo resuelto?

Archie terminó su taza de café y la dejó en el fregadero, luego salió de la cocina para regresar a su 'oficina'.

—Sí —respondió—. Nada ilegal o peligroso, como lo solicitaste —agregó, la voz mezclada con orgullo.

—¿Cómo va a ser esto, entonces? —inquirió la muchacha.

—¿No quieres darme una idea tuya primero?

Charlotte se encogió de hombros mientras enredaba uno de sus dedos con un rizo.

—Realmente no tengo mucha experiencia en este tipo de cosas —confesó.

—Bueno, podrías decirme lo que no te gusta o no quieres hacer para que pueda recordarlo para evitar cualquier drama —sugirió, tomando su lugar en la silla y abriendo su computadora portátil nuevamente.

—No me gusta bailar —dijo Charlotte luego de pensar unos segundos.

—Anotado.

Encendió su computadora portátil para continuar trabajando en donde había cortado antes de volver a hablar con ella.

—Entonces, voy a estar ocupado este sábado, pero iré a tu casa por la noche y te recogeré, prepárate para las diez, vístete con algo bonito pero práctico, colores oscuros si te lo puedes permitir, y descansa lo suficiente, haremos un largo viaje.

Charlotte inclinó la cabeza con curiosidad. Lo del resto no había problema, pero sintió algo de intriga ante eso último.

—¿A dónde piensas llevarme, si puedo preguntar?

Él chasqueó la lengua, juguetonamente.

—Es una sorpresa, dulzura, pero puedo decirte dónde está este lugar, Bordertown.

Sus ojos se abrieron un poco.

—¿No está a dos horas de distancia en auto?

Podía sentir su maldita sonrisa arrogante desde el otro lado del teléfono.

—Puedo hacerlo media hora más rápido en mi moto —se jactó.

El cerebro de Charlotte comenzó a analizar lo que había dicho. Si él venía por ella a las diez de la noche, y luego viajaban durante una hora y media, más el tiempo dedicado a la cita en sí, y luego el viaje de regreso... Ella llegaría tarde a casa.

Muy tarde.

Había llegado a casa tarde un puñado de veces antes, también viajado a otros lugares con sus amigos para detener a algún villano, pero nunca había llegado a casa tan tarde de una cita, menos con nadie que su madre o amigos conociera o sin que ninguno de sus amigos lo supiera.

Se oía emocionante y preocupante, el tipo de sensaciones que interiormente ansiaba volver a percibir.

Por lo que eligió aceptarlo.

—Es una cita.

—Genial, ahora, me encantaría seguir escuchando tu voz cautivadora el resto del día, pero el crimen no se organizará solo —dijo en tono de broma.

Podía estar segura de que él no estaba mintiendo por completo con esa declaración, pero eligió ignorar la verdad detrás de sus palabras y seguir la broma.

Charlotte se rió por lo bajo y se levantó del suelo.

—En ese caso, no tomaré más de su valioso tiempo, entonces, señor Cool Shooter —bromeó ella.

Él gruñó apesadumbrado.

—Por favor, primero Archie y ahora eso, hay un límite a lo que puedo soportar, preciosa.

—Si no querías que te dieran ese nombre, deberías haber pensado en un alias antes de hacer tu gran entrada —apuntó la chica.

—Tienes razón —dijo suspirando en resignación— aunque, eso no era lo que estaba en mi cabeza en ese momento —entonces su voz bajó una octava— veras, había una chica ardiente que se llevó toda mi atención.

Al otro lado, Charlotte torció sus labios en un intento por detener la sonrisa traviesa que trataba de aflorar en sus labios a la vez que sentía la boca de su estómago llenarse de una agradable sensación de calor.

—Dejarte distraer por algo tan trivial, tienes que empezar a ser un poco más profesional si quieres dar la talla de villano entonces —respondió, tratando de ignorar la cálida sensación.

—¿Estas segura que quieres eso? las chicas aman a los chicos malos, me volvería muy popular y no quisiera ponerte celosa... —indicó con arrogancia juguetona.

Charlotte abrió la boca, con una respuesta ácida en la punta de la lengua lista para ser expedida, cuando el ruido de la puerta la hizo jadear de sorpresa.

—¡Char! ¿Sigues ahí?

Era Henry quien había tocado.

—¡Sí! —respondió en dirección a la puerta, luego habló al micrófono de su móvil—. Tengo que colgar, así que, nos vemos el sábado.

—No me extrañes demasiado, encanto.

—Y tú no te dejes distraer por mi demasiado, Archie... —se despidió ella, con una falsa voz dulzona al pronunciar su nombre.

Lo último que oyó antes de colgar fue un resoplido ofendido que se le hizo adorable.


Así que ya sabemos más acerca de nuestro OC, y en lo que respecta a Swellview, sip, si lo vemos de cierto punto de vista, la policia es bastante inepta o corrupta, o si no que los criminales se les escapen a cada rato y pululen tan libremente no se explica xD y el equipo no ha dejado ir el asunto todavía...y van a cruzar caminos con él algunas veces más, pobre de Charlotte...

Al menos en el siguiente capi tendrá su tan esperada cita ¿qué será? ya lo verán :v

Gracias por leer n_n

See Yaa!

H. C.