¡Hola! Sé que dije un par de días ... lo siento, calculé mal, je je, pero, ¡aquí está el capítulo finalmente!

¡Disfruten!

Here We Go...

Después de pasar un rato agradable con sus amigos después del trabajo, Charlotte regresó a casa, un poco cansada pero nada que una ducha caliente no pudiera remediar. Salir con los chicos fue una buena manera de pasar el tiempo y dejar de pensar tanto en su cita de esa noche, en la incertidumbre de lo que tuviera planeado el ladrón, algo que la estaba poniendo ansiosa y nerviosa, y lo que menos quería era que eso arruinara sus planes.

Una vez fresca y cambiada, bajó a la sala para cenar con su madre, algo que hacía siempre que tenía oportunidad, mientras miraban alguna película acurrucadas en el sillón. Carol no solía cocinar esas noches, prefería pedir comida y pasar ese tiempo junto a su hija, ambas hablando de su día y de cualquier cosa interesante que hubiera pasado. A Charlotte le hubiera gustado compartir con su madre sus planes para más tarde, pero sabía que por el momento, lo mejor era mantener el secreto, así que se limitó a disfrutar el tiempo junto a ella hasta que llegó la hora de subir a su habitación y arreglarse.

Se despidió con la excusa de sentirse demasiado cansada y somnolienta para quedarse despierta por más tiempo. Claro, sí estaba algo cansada luego de otro día de trabajo y resolver problemas junto a sus amigos, pero cualquier pizca de sueño que pudiera tener se le había escapado por completo.

Hizo toda su rutina nocturna para no levantar sospechas, incluso apagó la luz y simuló irse a la cama, cubriéndose con las sábanas. Estaba demasiado emocionada así que no temía quedarse dormida accidentalmente porque sabía que le sería imposible.

Solo esperó en silencio, agudizando su audición para escuchar a su madre aún abajo. Ella aún estaba en la sala de estar, viendo la repetición de un capítulo de una serie en la televisión y comiendo helado. Su madre acabaría dormitando en el sofá hasta despertar por su cuenta antes de la medianoche, luego subiría a su habitación para hacerle una visita rápida y asegurarse de que todo estuviera bien. Abriría un poco la puerta y miraría adentro, lo sabía porque lo había hecho en el pasado, siempre lo hacía, vivían una ciudad con demasiados sujetos espeluznantes y maniáticos caminando libremente, tenían que cuidarse mutuamente, y su madre también veía demasiadas películas de terror, así que la entendía.

Media hora antes de las diez, como lo había planeado, Charlotte salió de su cama y se dirigió en silencio y a oscuras a través de su habitación hacia su armario.

Sigilosamente, abrió las puertas del mueble y sacó de dentro la ropa que ya había elegido para la ocasión, que consistían en un par de leggins negros, botas de plataforma, una blusa morada de manga larga y una chaqueta negra.

Ella se despojó de sus ropas de dormir y se vistió rápida pero silenciosamente con la ropa de salir, manteniendo sus ojos fijos en la puerta de su alcoba todo el tiempo, atenta a cualquier sonido que pudiera oír.

Una vez completamente vestida en un tiempo récord y maquillada, tomó la ropa de dormir que se había quitado y algo más de su armario y las colocó debajo de las sábanas para que formaran un bulto para que pasara como un cuerpo bajo las cubiertas.

Era algo simple que ya había hecho a veces cuando la llamaban de la Capi Cueva y debía salir a las apuradas por alguna emergencia. Por experiencias pasadas sabía que su madre no encendería las luces si no fuera algo muy importante, solo daría un vistazo a su cama, por lo que estaba segura de que esto también funcionaría esta vez.

Finalmente, levantó su teléfono y se sentó en el borde de su cama, esperando pacientemente a que él apareciera.

Pero entonces, recordó el regalo que había guardado dentro del cajón inferior de su cómoda. Mirando el atuendo que había escogido, la gargantilla parecía ir muy bien con ella, y también pensó que sería una buena ocasión para usarla, después de todo sería una primera cita.

Así que sacó la caja de dentro del cajón y tomó la gargantilla, colocándosela en el cuello para luego encender su lámpara y observar su aspecto en la pantalla de su celular por medio de la cámara invertida. Había decidido dejarse el cabello suelto, pero llevaría con ella una liga para atarselo luego de usar el casco, sería más de una hora de viaje después de todo. También se había puesto algo de maquillaje con ayuda de un espejo de bolsillo, no queriendo arriesgarse a ser atrapada produciéndose en el espejo de su baño y tener que dar explicaciones, pintando sus labios de morado como su blusa y aplicando mascara negra a sus cejas para darles volumen.

Había quedado muy bien a su parecer.

Justo cuando su mirada se posó en el reloj de su teléfono marcando que ya eran las diez en punto, oyó un ruido conocido.

Golpes leves en el panel de su ventana.

Apagó la lámpara y guardó su teléfono y caminó cautelosa y silenciosamente hacia su ventana. Con una última mirada a su puerta cerrada, corrió las cortinas a un lado, revelando del otro lado la forma de un muchacho que colgaba del alfeizar.

Esta vez su cabeza estaba descubierta y ella podía ver su rostro un poco más claramente, divisando una sonrisa ya en sus delgados labios y sus ojos de acero brillando en la oscuridad.

Él le hizo un pequeño gesto con la mano hacia ella como saludo, y ella por reflejo le devolvió el gesto y, en silencio, abrió su ventana.

En una inspección más cercana, esta vez parecía menos un ladrón y más como un joven normal, vistiendo de tal manera que podría mezclarse entre la multitud sin problema. Llevaba una camiseta gris oscuro debajo de una cazadora de cuero marrón abierta y jeans negros. Su cabello estaba despeinado como si un viento lo hubiera soplado... un viento con toda la intención de hacerlo lucir bien con ese peinado.

—Bonne nuit mon amour —la saludó en voz baja.

Ella levantó las cejas ante su repentino uso de francés.

—¿De verdad lo hablas o solo te aprendiste esa frase para impresionarme?

—Un peu des deux —respondió con una media sonrisa.

—Ton accent est un peu bizarre —comentó Charlotte para probarlo.

—Un homme ne peut pas être parfait —contestó encogiéndose de hombros.

Al igual que sus ojos hicieron con su aspecto, sus ojos grises la recorrieron de arriba abajo, haciéndola sentirse cohibida de nuevo, pero no había ningún brillo travieso en ellos esta vez, solo una mirada de apreciación.

—Te ves impresionante, cariño —la felicitó una vez que su mirada regreso a su rostro.

Ella le dio una suave sonrisa de agradecimiento, luego presionó sus labios, sintiendo sus mejillas calentarse.

De acuerdo, Charlotte, no puedes convertirte en gelatina o hacer hervir tu sangre cada vez que te dice algo agradable, o estallarás en llamas o te derretirás antes de que termine la noche, se reprendió a sí misma.

Tenía que tomar el control de sus propias reacciones antes de que comenzaran su cita.

Este muchacho parecía tener la costumbre - y disfrutar - de hacer demasiados comentarios coquetos sobre su aspecto y no podía ponerse tímida toda la noche cada vez.

Esta cita resultaría demasiado incómoda si no.

—Gracias... Y no sabía que tú podías lucir lo suficientemente decente como para no ser confundido con un ladrón —respondió para disipar su timidez.

Lejos de ofenderse, el muchacho tuvo que ahogar una risa ante eso, consciente de que la madre de su cita estaba abajo y todavía no habían abandonado el vecindario.

—Lo tomaré como un cumplido, querida —dijo con una sonrisa divertida en sus labios—. ¿Lista para conquistar la noche, entonces?

Charlotte asintió con determinación aunque aún un poco nerviosa.

—Sí.

—Bueno, asumo que sabes como bajar por tu propia ventana ¿verdad? —ella asintió— en ese caso, bajaré y te esperaré en tu patio.

Él descendió por la ventana tan rápido y silenciosamente como un felino, sus pies apenas hicieron ruido una vez que tocaron el suelo.

Con una última mirada al bulto debajo de las mantas que pasaba por sí misma, se escabulló por la ventana y, tan sigilosa como pudo después de muchas veces hacerlo por razones más desinteresadas, sus pies tocaron el suelo de su patio, y terminó junto al muchacho.

—¿Ahora que? —preguntó.

—Dejé mi moto a unas cuadras de distancia —le indicó el chico, luego tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de ella.

El aroma a menta de la colonia que debía llevar puesta llenó sus sentidos, y Charlotte sintió que su estómago se revolvía por el contacto cálido, y su otra mano también comenzó a sudar.

Él debió haberlo notado, porque ella vio sus rasgos suavizándose con ternura.

—Vamos, te llevaré allí.

Se abrieron paso por su vecindario lo más sigiloso posible para que ninguno de sus vecinos los viera.

Luego de unos minutos llegaron al punto donde había dejado la moto azul, que estaba estacionada y encadenada al gruso tronco de un árbol, en las sombras, escondida de las luces de la calle.

Él soltó suavemente su mano para buscar sus llaves, y ella sintió que su piel se enfriaba ligeramente ante el contacto perdido. Así que metió las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta.

Archie sacó finalmente sus llaves y presionó un botón, apagando la alarma del vehículo. Como la vez anterior, él ya tenía dos cascos allí para que los usaran y le entregó uno. Después de ponerse el suyo, se subió a su vehículo y esperó paciente a que se subiera detrás de él en la motocicleta. Charlotte se acomodó sobre la parte trasera, sus brazos rodearon su sección media como esa última vez como en un reflejo, sin pensarlo mucho ni sintiéndose intimidada, incluso apoyó su cabeza en su espalda sin planteárselo mucho.

Descubrió que estaba más ansiosa por el viaje que les esperaba en el camino que en el destino mismo o la cercanía del muchacho. Ella había disfrutado ese primer viaje en su moto, la alta velocidad, el viento que soplaba a su alrededor, la sensación de libertad que recorrió su organismo...

Y ese había sido un viaje corto. Este iba a ser un viaje de una hora y media.

Ella no podría estar más emocionada.

—Ahí vamos... —lo escuchó murmurar antes de que pateara el pedal y arrancara la moto.


Condujo por las calles de Swellview a una velocidad segura, sabiendo que si era detenido por una patrulla policial, ambos estarían en problemas y su noche se arruinaría.

Pero una vez que salieron a la carretera en las afueras de la ciudad en su camino directo a Bordertown, lejos de miradas indiscretas, aceleró la motocicleta a una velocidad mucho más arriba de la permitida. Conocía bastante bien estas zonas de la ciudad a estas horas, sabía que no habrían vehículos de la ley por allí que pudieran echar a perder su diversión.

Al principio, ella se sintió un poco preocupada debido a la velocidad que él estaba avanzando, pero se relajó después de quince minutos en el camino. Era realmente bueno conduciendo, cómo tomaba las curvas y esquivaba los autos que se cruzaran en su camino, como si fuera un corredor de corazón. Se notaba que sabía bien lo que hacía, además de que la motocicleta parecía estar en muy buen estado, sería difícil que sufriera algún desperfecto.

No tenía forma de saber el tiempo que pasaba, ni estaba preocupada por eso. Charlotte estaba felizmente disfrutando del viaje, y de la oportunidad de abrazar el cuerpo bien construido del muchacho y el calor que manaba de él.

Pero demasiado pronto para sus gustos, comenzaron a detectar más farolas a medida que avanzaban más y más hacia su destino.

Pronto, fueron recibidos por los barrios suburbanos de Bordertown y los edificios altos e iluminados a medida que se acercaban al centro de la ciudad. Y en pocos minutos, el chico había desacelerado más la moto para no arriesgarse a ser detenidos y ya estaban en una de las partes más "animadas" de la ciudad, la que tenía casinos, pubs, clubes y demás.

Pero fue delante de uno de los lugares menos ruidosos y sobresalientes donde detuvo su moto.

Se estacionó al costado del edificio en el espacio reservado para ello, y ambos bajaron del vehículo.

Mientras él guardaba los cascos y activaba la alarma, ella se ató el cabello y dirigió su mirada hacia el lugar al que evidentemente iban a entrar.

Podía ver el interior del lugar a través de las enormes ventanas de vidrio. Estaba bien decorado, pero no era demasiado elegante. Y las personas que aún estaban dentro mostraban un aire de informalidad como el que encontrarías en un restaurante de comida rápida, pero no demasiado ordinario. Las luces del interior eran tenues pero la iluminación era suficiente para permitirle ver el entorno.

Era agradable, cómodo y discreto.

Este lugar era perfecto, él había hecho su tarea.

Ella había temido por una fracción de segundo que él hubiera pasado por alto sus gustos y peticiones, con todos los lugares más animados que pasaron antes, después de todo se imaginaba que era un chico con vida nocturna, pero exhaló aliviada y contenta cuando él no se detuvo en ninguno de ellos.

Saber que alguien la escuchaba cuando hablaba y se preocupaba por complacerla hizo que su interior se calentara nuevamente.

—Por tu expresión, supongo, ¿te gusta? —habló el chico.

Sostuvo su mano de nuevo, entrelazando sus dedos y ella alzó la mirada.

La mirada de Archie estaba sobre ella, suave y cariñosa. Sus labios formaban una sonrisa suave, un poco arrogante pero también insegura.

Parecía que estaba esperando su opinión sobre su elección.

Su expresión esperanzada era una vista realmente linda, y algo que estaba segura de que no presenciaría a menudo.

Por desgracia, tuvo que borrarla.

—Se ve bien —respondió ella—. Hiciste un buen trabajo, ya me gusta.

Su expresión parpadeó en alivio por un momento y luego se transformó en orgullo y confianza en sí mismo nuevamente.

Caminaron hacia la entrada, y él le abrió la puerta, dando un paso a un lado para dejarla entrar primero, lo que ella hizo, con un suave 'gracias' hacia él. No estaba actuando con eso para impresionarla, estaba siendo realmente amable, se dio cuenta cuando lo miró a la cara, se le notaba relajado y libre de su media sonrisa.

Era agradable ser tratada así de vez en cuando sin un propósito oculto.

Una vez dentro, pudo tener una mejor vista del interior del acogedor restaurante. Había mesas redondas distribuidas alrededor del lugar, la gran mayoría de ellas ocupadas con grupos de amigos o parejas. Había un bar al final de la habitación, con un joven cantinero atendiendo a la clientela que compartía bebidas allí, y a un lado había un escenario con micrófonos y una pantalla que estaba apagada en ese momento.

Supuso que eso era para algún tipo de entretenimiento o algo así.

Pasando por alto eso, ambos se dirigieron hacia el bar, el joven cantinero sonriendo cuando levantó la vista y vio a la pareja acercándose.

—¡Blair! —los recibió, dirigiéndose primero al chico—. Es bueno verte de nuevo por aquí, hombre.

Chocaron los puños en saludo, al parecer eran buenos amigos.

Pero ella no dejo pasar el hecho de que él llamó a Archie por su alias.

—Y ... ¿quién es esta encantadora señorita? —preguntó el cantinero, notando a la chica que lo acompañaba.

Archie volvió a tomar su mano, sonriéndole.

—Esta es Charlotte —la presentó, luego presentó a su amigo—. Char, este es Douglas, un viejo amigo mío.

—Mucho gusto —respondió ella.

—Lo mismo para ti —luego Douglas volvió a mirar a su amigo con complicidad—. Ahora veo por qué querías tanto tener tu mesa de siempre disponible.

Después de un rápido intercambio de sonrisas pícaras, el cantinero se enderezó y miró sobre los hombros de los jóvenes como buscando a alguien, alzando una mano al encontrarlo para señalarle que se acercara. Uno de los camareros del lugar llegó a ellos.

—Sam, lleva a Blair y compañía a la mesa de siempre —ordenó Douglas.

El camarero asintió y les pidió que lo acompañaran, lo que la pareja hizo después de que Archie le diera las gracias a su amigo.

Su mesa estaba ubicada en uno de los rincones más alejados de la puerta, un punto desde el cual se podía tener una visión clara de todo el entorno, la puerta principal, los baños y la puerta de servicio, mientras que uno permanecía envuelto en las sombras.

Dada su profesión, ella pensó que este lugar era perfecto para ser ocupado por alguien tan paranoico como él sobre mantener vigilancia sobre las personas y situaciones.

Una vez en su mesa, el chico sacó la silla para ella antes de tomar su propio asiento contra la pared, algo que Charlotte encontró dulce y atento. Quería a sus amigos, pero los chicos aveces olvidaban poner en práctica sus modales con respecto a ella.

—¿Quieren algo de beber mientras deciden qué pedir? —preguntó su camarero.

—Me tomaría una cerveza, pero esta noche estoy en servicio de chofer —bromeó, guiñándole un ojo—, así que, un vaso de coca cola me bastará ¿tú?

Charlotte examinó detenidamente la sección de bebidas frías. Había una larga lista de dónde elegir, alcohólicas y no alcohólicas, pero ella siguió su ejemplo y eligió una combinación de lima-limón con otros cítricos.

Después de eso, el camarero se fue a buscar sus bebidas y luego de una breve charla sobre qué pedir y algunos consejos y sugerencias de Archie, que evidentemente había sido habitué en este lugar, ambos tomaron una decisión. Una vez que el camarero llegó con sus bebidas, ordenaron y esperaron su comida.

—Entonces, eres como una superestrella aquí, parece —señaló Charlotte después de un breve sorbo de su bebida—. El personal sabe de ti, eres amigo del jefe y tienes tu propia mesa.

—Bueno, te dije que he estado en la ciudad antes, esas veces vine aquí para cenar y demás, y en cuanto a Douglas ... él no es exactamente el jefe, ese sería el Sr. Winston, el dueño, pero sí tiene un lugar destacado aquí, nos conocimos cuando éramos más jóvenes, solíamos ... trabajar juntos... —se detuvo, ocupándose con beber su coca cola disimuladamente.

Charlotte tenía muchas ganas de averiguar un poco más de su vida personal, como es que conocía al dueño de un lugar en Bordertown lo suficiente como para tener una mesa que era suya no oficialmente, y que tipo de trabajo solía realizar junto a Douglas, o mencionar el hecho de que este lo había llamado por su alias, pero dejó a un lado esos interrogantes. Se imaginaba por su reacción anterior que Archie no querría exponer tanto de su vida criminal, al menos no tan de repente, y quería pasar un rato agradable con él, así que prefirió llevar la conversación a otros temas.

Pero él se adelantó a ella.

—Entonces, ¿cómo es que una chica inteligente como tú termina trabajando en una tienda de baratijas?

Ella no pensó que responderle con la verdad sería problemático, así que se lo explicó.

—Uno de mis amigos quería ganar algo de dinero, y buscando encontró este anuncio sobre un trabajo a tiempo parcial en la tienda, así que consiguió el trabajo, luego me uní a él allí, y... eso es todo —se encogió de hombros—. Llevamos unos...cinco años, trabajando allí, más o menos...y ¿qué hay de ti? Además de... —miró rápida y discretamente a su alrededor para asegurarse que nadie estaba espiando su conversación, pero todos los comensales estaban en sus asuntos, así que siguió su idea— tu especialidad... ¿Haces algo más? Ya sabes, de lo que puedas decirme...

Archie se reclinó en su silla, con el vaso de bebida colgando en su mano mientras la miraba y contemplaba cómo responderle a eso.

Finalmente, decidió ceder, estaban empezando a salir oficialmente ahora, incluso si lo mantenían en secreto, él la había espiado, descubriendo mucho sobre su vida, era justo que ella supiera un poco más sobre él, él también podría darse el lujo de ser un poco menos reservado sobre su vida, al menos podría compartir algo de sí mismo con ella.

—Me encantan los motores, por eso comencé a trabajar en un taller mecánico después de dejar la escuela secundaria, esa es como mi segunda fuente de ingresos, se gana bastante bien, y a veces, tenemos que arreglar, pulir o ajustar autos caros, lamborghinis, mercedes, jaguares, bugattis, ferraris, porsches ... y también podemos probarlos —agregó con una mueca de astucia.

Sus ojos casi sobresalieron.

—¿Has conducido un lamborghini? —ella exhaló asombrada.

Él asintió con una risita suave por su entusiasmo.

Nadie podía culparla, ¿a qué persona no le gustaban los buenos autos? ¿O a quién no le gustaría dar un paseo o conducir un automóvil elegante?

A ella le gustaría, definitivamente.

—¿Alguna vez has subido en uno? —preguntó.

—Bueno, solía salir con un chico, él tiene dinero y maneja un bonito auto, pero, solo subí una vez, porque era un poco llamativo, no podíamos llegar al lugar de la cita sin ser perseguidos por prensa o sus fans, así que optamos por la discreción y los taxis.

—¿Quién era este chico? —preguntó el chico con interés.

Charlotte se lo pensó rápidamente antes de encogerse de hombros y decidir responderle. Ella ya no estaba con él, así que no era algo que tuviera necesariamente que ocultarle.

—Jack, Swagger, antes de que fuera internacionalmente famoso.

Sus cejas llegaron a la parte superior de su frente al escuchar su respuesta. Ella realmente lo había impresionado.

—¿La superestrella? —preguntó para aclarar.

Ella asintió y procedió a contarle brevemente la historia, cómo y dónde había conocido a Jack, cómo había comenzado a salir con él y su ruptura.

Curiosamente, el ladrón no se mostró incrédulo ante sus palabras. Lo aceptó sin dudar, y ella no pudo evitar cuestionar el por qué de su completa confianza en sus palabras.

—Eres muchas cosas, impresionante, inteligente, atrevida y encantadora —respondió—, pero no eres una mentirosa, no tengo motivos para desconfiar de tu palabra en esto...Además, me identifico con Jack, eres un bombón, ¿a quién no le gustaría salir contigo?

Y le envió un guiño rápido.

Sintió sus mejillas arder ante sus palabras y esa sonrisa astuta. Su garganta se sintió repentinamente seca, y tuvo que tomar un largo sorbo de su bebida para aplacar la sequedad y a la vez esquivar la mirada sugestiva y traviesa del muchacho.

Afortunadamente, el camarero regresó entonces con sus órdenes, por lo que pudo concentrar su atención en su comida y no en las reacciones que él le estaba provocando.

Hablaron un poco más mientras comían, Archie llevó la conversación de regreso a los autos y al taller, por su bien, y le contó anécdotas sobre su lugar de trabajo, como cosas que habían encontrado dentro de algunos baúles de autos, o paseos que había hecho con algunos vehículos de personas famosas. Hasta ese momento, ella realmente estaba disfrutando de su cita. A pesar de ser un criminal, era respetuoso, agradable, encantador, divertido y un caballero, y aunque no era una chica a la que le gustara demasiado la caballerosidad, le gustaba su verdadera amabilidad y atención.

No había sucedido demasiado, esta estaba siendo una cita tranquila y relajante, y ella habría estado de acuerdo con que se quedara así. No necesitaba que ocurriera algo extravagante o espectacular - no después de lo que había sucedido en su última cita con Jack-, pero luego, mientras estaban a mitad de la comida, el lugar se oscureció un poco más y alguien comenzó a hablar a través del micrófono colocado en el escenario.

—Como muchos de ustedes saben —decía un miembro del personal—, esta es una noche especial.

Charlotte volvió la mirada al chico, expectante, como si estuviera esperando que le explicara a qué se refería la camarera con eso, pero él solo le dirigió una mirada juguetona y le indicó que siguiera escuchando a la mujer.

—Para aquellos que no saben de lo que estoy hablando, ¡esta es noche de karaoke! —anunció con una gran sonrisa, ganando un coro de aplausos y vítores de parte de varios de los asistentes.

—Así que, si tienes talento, agallas o ambos, ¡puedes venir aquí y mostrárselo a todos!

La camarera seguía hablando de cómo era, podías cantar solo, en duetos o incluso en grupos, cualquier canción que quisieras, solo tenías que elegirla y las letras aparecerían en la pantalla para que las cantaras.

Entonces, el escenario era para eso, ¿eh? Era una idea inteligente para atraer clientela.

—Hay noches de karaoke todos los fines de semana, y bandas profesionales actúan el resto de la semana —le informó Archie.

—¿Alguna vez has participado? —preguntó Charlotte, a lo que él afirmó con la cabeza.

—Cantar es uno de mis muchos talentos —alardeó juguetonamente, luego puso una expresión más relajada—. ¿Qué hay de ti? Dijiste que no bailas, pero ¿qué hay de cantar?

La joven hizo una mueca de incomodidad, sacudiendo rápidamente la cabeza en negación a la idea de subir al escenario y hacer el ridículo frente a docenas de personas.

—No, al menos, no frente a tanta gente... aunque me gustaría verte cantando allí.

Negar que su voz era deliciosa de escuchar sería tonto, era profunda y aterciopelada, por lo que podía imaginar que él cantaría decentemente, y eso despertó cierta curiosidad en ella.

—Tal vez...—murmuró.

Mucha gente se atrevió a participar en el espectáculo. De cantantes solistas a cuartetos. Muchos eran bastante buenos, más de uno debía de disfrutar haciendo el ridículo en público, pero de todos modos se divirtieron.

Un grupo de amigos cantó "California Girls", con coreografías y todo. Incluso unos pocos borrachos tuvieron su momento de fama. Esos fueron los más divertidos en su opinión, aunque se sintió un poco mal por reírse de ellos debido a su estado.

Miraron el espectáculo, intercambiando opiniones sobre los participantes, las canciones y demás, a través de un delicioso trozo de tarta de caramelo como postre, el mejor de la carta según su acompañante, y ella se atrevería a confirmarlo.

Pero las sorpresas de la noche no terminaron allí, porque más tarde se le concedió su deseo.

Habían terminado su postre y estaban disfrutando otro vaso de sus bebidas cuando Douglas se les acercó. Este estaba sin su uniforme de trabajo porque su turno ya había terminado, y llevaba un vaso de bebida, alcohólica por lo que se veía. Él les preguntó si podía tomar asiento con ellos y hablar un rato con el otro muchacho, y a ella no le importó, era amigo de su cita y parecía que no se habían visto en mucho tiempo, además, parecía un buen tipo.

Tomó una silla de una mesa cercana para sentarse y comenzaron a conversar amigablemente por un rato, bueno, principalmente Archibald estaba hablando con él, tenían mucho de qué hablar, pero ella notó que su conversación era sutil y cuidadosa, sin decir nada que pudiera darle información más importante.

Supuso que Douglas realmente no la conocía, y que estaba acostumbrado a mantener ciertas cosas de extraños, algo comprensible, por lo que lo ignoró. Se contentó con relajarse contra el costado de su cita mientras el ladrón le pasaba un brazo por los hombros en un medio abrazo y sus dedos jugueteaban distraídamente con un rizo suelto de su cabello a la vez que escuchaba a Douglas.

—¿Están planeando participar?

Ella había estado escuchando a una joven pareja interpretando una canción de dueto, muy pobremente pero ambos estaban disfrutando el momento, pero al escuchar la pregunta de Douglas, volvió su atención a los chicos.

—Oh, no, no quieres oírme cantar —sacudió la cabeza, haciendo una mueca.

Douglas suspiró decepcionado.

—Qué pena, B aquí es bastante bueno en eso.

—Eso dijo, y realmente me gustaría escucharlo.

Ella se alejó un poco de él y lo miró a la cara con una sonrisa algo traviesa pero dulce. Había estado pensando mucho en eso después de que él mencionara que tenía una voz bastante buena.

—¿Por favor? —suplicó agitando sus voluminosas pestañas.

—Vamos, hombre, es su primera cita juntos ¿no? Complace a la señorita —presionó su amigo, actuando como su cómplice.

Archie miró a ambos brevemente antes de exhalar derrotado de esa manera exagerada que indicaba que en realidad sí quería hacerlo.

—Sí tanto insisten —el sacó su brazo de sobre ella y se puso de pie—, pero no me haré responsable de lo que las damas puedan decirme una vez que baje del escenario —advirtió mirando divertido a la chica.

Charlotte sacudió la cabeza con una sonrisa y Douglas solo dio una carcajada mientras lo veían alejarse de su mesa hacia el escenario.

Caminó relajado hacia el escenario, hablando rápidamente con el chico que buscaba la canción que quisieras cantar. Después de un breve intercambio de palabras, le estrechó la mano con un movimiento de cabeza, luego subió al escenario y tomó el micrófono.

—Buenas noches, damas y caballeros —saludó al público con un gesto de su mano y una sonrisa satisfecha en sus labios—. Permítanme presentarme, soy Blair y estoy aquí esta noche en una cita con una chica muy bonita, así que espero impresionarla lo suficiente para que tengamos otra.

Él recibió un coro de risas de la gente por su broma, incluidas Charlotte y Douglas.

—Esta canción está dedicada a esa encantadora señorita sentada allí que quería oírme cantar, así que ojalá no la decepcione —señaló donde estaba ubicada.

La joven bajó la cabeza algo tímida cuando algunas personas volvieron la cabeza para mirar hacia dónde apuntaba, pero las luces eran tenues, por lo que nadie tenía una buena vista de ella realmente. Junto a ella, Douglas resopló con una sonrisa.

—Dj, adelante —solicitó Archie acomodándose en el centro para comenzar.

Las luces alrededor del lugar se atenuaron nuevamente, envolviendo el lugar en la oscuridad, pero aún se podían distinguir las siluetas alrededor. Solo el escenario estaba iluminado.

Entonces, una canción que ella y muchos de allí conocían comenzó a sonar, ganando vítores y silbidos bajos de la gente aun antes de que el chico empezara su interpretación.

I feel like I've been locked up tight

For a century of lonely nights

Waiting for someone to release me

You're lickin' your lips

And blowing kisses my way

But that don't mean I'm gonna give it away

Baby, baby, baby

Oh, oh, oh

My body's sayin' let's go

Oh, oh, oh

But my heart is sayin' no

Comenzó a caminar de un lado a otro a lo largo del escenario mientras cantaba, su rostro dando sentimiento a las palabras que brotaban de su boca, y ella podía sentir sus ojos penetrantes deteniéndose y mirándola directamente cada vez que barrían los rostros de los espectadores, su intensa mirada la hacía sentir desnuda y expuesta incluso bajo dos capas de ropa, y un escalofrío recorrió su columna vertebral, seguido de una repentina ola de calor.

The music's fading and the lights down low

Just one more dance and then we're good to go

Waiting for someone who needs me

Hormones racing at the speed of light

But that don't mean it's gotta be tonight

Baby, baby, baby

Una cosa era segura, su voz complementaba perfectamente su aspecto de rompecorazones. Podía escuchar el susurro retumbante y las risas enamoradas de las chicas a su alrededor que también tenían los mismos pensamientos que ella.

Y se sorprendió al darse cuenta de que una repentina chispa de celos dentro de ella había estallado, haciéndola poner sus labios en una delgada línea y enviar una mirada helada a cierta morena que lo miraba soñadoramente desde una mesa cercana.

La chica no se dio cuenta, estaba demasiado ocupada mirando a su compañero mientras se deslizaba por el escenario, comprando a todos con su actuación.

If you wanna be with me

Baby, there's a price to pay

I'm a genie in a bottle

You gotta rub me the right way

If you wanna be with me

I can make your wish come true

You gotta make a big impression

Gotta like what you do

I'm a genie in a bottle, baby

Gotta rub me the right way, honey

I'm a genie in a bottle, baby

Come come, come on and let me out

Charlotte exhaló suavemente en un intento por controlar sus emociones.

Esta cita iba perfectamente, había conocido a uno de los amigos más cercanos de Archie, había descubierto algo sobre su vida y estaba disfrutando de uno de sus talentos. Nadie iba a arruinar esto, ni siquiera una chica desconocida enganchada por la voz y el encanto de su novio.

Así que relajó sus músculos y se apoyó contra su silla, mirándolo fijamente justo cuando la canción estaba terminando, justo a tiempo para verlo enviarle una dulce sonrisa y otro guiño juguetón.

—Lo tienes enganchado alrededor de tu dedo meñique, ¿eh? —Douglas bromeó en voz baja, con los ojos aún en su amigo.

Archie todavía estaba en el escenario, haciendo una falsa reverencia ante el público que lo vitoreaba.

'Creo que es al revés', pensó, pero externamente solo sacudió la cabeza con una sonrisa tímida y feliz mientras aplaudía.

—¡Una más!

Alguien en el público gritó con entusiasmo, seguido por más espectadores que comenzaron a corear 'una más' mientras aplaudían.

Archie fingió pensar seriamente antes de que una sonrisa de tiburón consumiera su rostro.

Habló en voz baja con el DJ de nuevo, dándole una amistosa palmada en la espalda antes de dar un paso atrás y regresar al centro del escenario.

Otra canción comenzó a sonar, y Charlotte no pudo evitar sonreír ampliamente y comenzar a balancear su cuerpo junto a Douglas y el resto de la gente mientras Archie cantaba "Living 'La Vida Loca", haciendo movimientos de baile sugerentes como si hubiera nacido para hacer eso.

Él cantó un par de canciones más, y Charlotte estaba segura de que a partir de ese momento, ella no escucharía ciertas canciones sin pensar en lo fantástico que saldría de las cuerdas vocales de Archie.

El ladrón levantó los brazos en señal de saludo hacia el público antes de devolver el micrófono y volver a su mesa, donde lo esperaban su encantadora cita y su amigo.

—¡Eso fue increíble! ¡No imaginé lo bueno que podrías ser cantando! —ella lo felicitó cuando él volvió a sentarse a su lado.

Él sonrió con orgullo, abrazando sus hombros con un brazo mientras bajaba la mirada sutilmente.

Estaba oscuro para distinguir algo, pero pensó que pudo ver un tono rosado cubriendo sus mejillas después de sus honestas palabras.

Pero, en serio, ¿él, que aparentaba exudar arrogancia y seguridad por los poros? ¿avergonzado por un cumplido? Ella decidió que era su imaginación, porque ese suave rubor ya se había disipado cuando alzó la cabeza nuevamente.

Después de eso, Douglas conversó un poco más con ellos, tratando de saber un poco más de la nueva compañía de su amigo, haciendo preguntas sobre su trabajo y compartiendo algunas cosas sobre su propio trabajo en el restaurante, mientras bebía lo que debía ser su décimo vaso de alcohol.

Charlotte se preocupó un poco por su consumo excesivo de alcohol que claramente estaba teniendo efecto sobre él cuando sus palabras comenzaron a salir arrastradas y sus movimientos se volvieron un poco torpes y erráticos. Sin embargo, todavía podía seguir una línea de conversación sin olvidar de qué estaban hablando y no había comenzado a cabecear ni nada.

Al contrario, estaba bastante alerta y se sentía enérgico, tanto que cuando Archie mencionó algo divertido de su temprana juventud relacionada con una fiesta y karaoke, se sintió lo suficientemente valiente como para subir al escenario y cantar una versión metal de la canción de los Power Scouts, un show que ella no llegó a ver pero que al parecer formó parte de la infancia de los dos chicos.

—¿Esto no va a estropear su lugar en el trabajo? —le preguntó preocupada a Archie.

Mientras tanto, Douglas estaba en el escenario, fingiendo tocar una guitarra imaginaria como un profesional en una parte de la canción.

—No te preocupes —la calmó, apoyando su mano sobre la de ella—. No es la primera vez y no será la última, al Sr. Winston no le importará mientras siga haciendo su trabajo bien.

Eso calmó su preocupación y se recostó en su silla, sonriendo ante su actuación pero un poco avergonzada por él, aunque por las reacciones de la gente, estaba siendo muy entretenido.

Una vez que Douglas terminó y se bajó del escenario siendo aplaudido por la gente, decidieron que ya se habían divertido lo suficiente por esa noche y para ser solo la primera cita, y que era hora de irse a casa.

—¿Quiero saber de donde vino ese dinero? —inquirió la chica con algo de desconfianza después de verlo pagar la factura.

—Tranquila, cariño ¿recuerdas que te dije que soy mecánico? Imaginé que no querrías que esta cita estuviera pagada por...otros medios...puedes relajarte —respondió, luego le dio un rápido beso en la comisura de sus labios, retrocediendo con una sonrisa.

Después de aclarar esa pequeña duda, salieron junto a Douglas del restaurante. Las calles estaban todavía transitadas pero no por tanta gente como cuando habían llegado, y no todos con expresiones amigables.

—Tal vez deberías tomar un taxi, será más seguro —sugirió Archie a su amigo casi completamente borracho.

Douglas estaba agarrado del brazo de Archie para sostenerse para que no cayera al suelo después de unos pocos pasos.

Intentó resoplar y reír al mismo tiempo, por lo que su intento salió como un sonido extraño y húmedo.

—No necesito eso —protestó después de recomponerse, arrastrando las palabras—, soy un niño grande, puedo cuidarme, me conoces bien ... tengo un cuchillo y todo —se detuvo para palmear torpemente sus pantalones hasta que sacó una navaja de bolsillo.

—¿Ves? —con una gran sonrisa torcida lo agitó en el aire para hacer su punto.

Charlotte se asustó un poco ante eso y dio un paso atrás por precaución, y la cara de Archie se oscureció. Miró a su alrededor rápidamente, asegurándose de que nadie los estuviera mirando antes de volver su atención a Douglas.

Hábilmente, tomó el arma blanca de su mano, lejos de su alcance, y la puso dentro de su chaqueta.

—Olvídalo, volverás a casa en un taxi, te guste o no —dijo con seriedad y determinación en su voz.

Douglas hizo un puchero por su cuchillo perdido, pero se encogió de hombros resignándose a su suerte y dejó que su amigo lo guiara hacia la acera para esperar un taxi.

Archie llamó por teléfono a una compañía de taxis para que le enviaran uno de inmediato a su ubicación, y después se quedó a esperarlo.

—Perdón por esto —se disculpó con su cita, con una expresión un poco apenada por el comportamiento de su amigo.

Todo lo que había consumido ya estaba haciendo efecto, y Douglas estaba casi descansando contra él, medio dormido y murmurando tonterías, totalmente inconsciente de los dos allí.

—No esperaba que nuestra cita fuera a terminar de esta manera.

—Está bien, es tu amigo, no puedes abandonar a tus amigos en estas situaciones ¿verdad? —dijo—. Además me divertí mucho, esta noche fue mejor de lo que esperaba, en realidad —reveló.

El ladrón torció la cara en un gesto de dolor simulado, como si sus palabras le hubieran dolido profundamente.

—Chérie, ¿tienes tan poca fe en mí? —preguntó con una voz falsamente triste.

—No es eso —se defendió, aunque una sonrisa reptó en sus labios—. La última cita que tuve no terminó como me hubiera gustado exactamente, así que traté de no tener expectativas muy altas para esta noche, pero tranquilo —posó una mano en su antebrazo con una media sonrisa—, superaste la prueba.

El ruido de motor de un automóvil acercándose los interrumpió, y ambos llevaron sus miradas hacía el vehículo que lentamente se detenía junto a ellos en la calle, el taxi que Archie había llamado para llevar a Douglas a su apartamento.

El le abrió la puerta a su amigo y lo colocó cuidadosamente en el asiento trasero, asegurándole el cinturón de seguridad alrededor de su forma adormecida, luego cerró la puerta y se acercó a la ventana del conductor.

Le dio al conductor la dirección para configurarla en el GPS y una propina para asegurarse de que su amigo llegara a casa a salvo.

Charlotte se había quedado un poco atrás, así que lo único que escuchó del intercambio fueron los susurros oscuros y duros del ladrón en actitud de tipo malo y los murmullos temblorosos del joven conductor.

Sintió curiosidad por saber por qué usaría su voz de "negocios" para tratar con un taxista inofensivo, pero teniendo en cuenta que su amigo estaba en un estado vulnerable, se imaginó que solo quería asegurarse de que llegara a casa a salvo, además, si sus sospechas eran ciertas y ambos habían trabajado juntos en ciertos negocios en el pasado, puede que Archie temiera que algo fuera a pasarle a su amigo por volver a relacionarse con él.

El intercambio terminó pacíficamente, aunque el conductor estaba un poco más pálido y tartamudeó sus garantías de que Douglas llegaría a su apartamento en una pieza. Archie le dio una sonrisa de tiburón y una palmada en la espalda, algo que hizo que el nervioso conductor casi saltara, y lo despidió para que siguiera su camino.

Archie debió haber visto su expresión conflictiva porque cuando se acercó a ella nuevamente, habló para explicar su forma de reaccionar.

—Swellview tiene sus propios superhéroes, su mera existencia da una sensación de seguridad, eso hace que, incluso por la noche, actos violentos, como robos a mano armada o atracos, no sean algo que ocurre con demasiada frecuencia, pero aquí —agitó su dedo en el aire en circulo para señalar la ciudad en general—, es un poco diferente, lo sé, porque viví aquí durante todo un año hace algún tiempo, puede ser un sitio peligroso, no puedes confiar en alguien que realmente no conoces, por eso tuve que ser tan duro con ese taxista, no sabes para quien podría estar trabajando realmente...

Ella asintió entendiendo, optando por no hacer demasiadas preguntas sobre su declaración, después de todo, ella estaba acostumbrada a Swellview, siempre protegida por Ray y Henry, no podía opinar mucho por una ciudad que realmente no conocía.

Aunque sus últimas palabras sonaban intrigantes...

¿Trabajando para alguien? Lo había dicho como si el tembloroso taxista fuera parte de algún tipo de banda... ¿alguna vez se había cruzado con alguna pandilla o mafia? Era un ladrón profesional, y un villano conocido ahora, y parecía saber mucho sobre negocios clandestinos, ¿alguna vez había tenido una reunión con otros criminales, como la que El Infante tuvo con esos otros villanos esa vez?

Se mordió el labio, obligándose a no dejar que su curiosidad se hiciera cargo y comenzara a interrogarlo sobre sus secretos.

Mejor dejar todo eso fuera de su mente ...

... tal vez haría una pequeña búsqueda por su cuenta más tarde ...

Ella simplemente se puso el casco que él le estaba entregando y saltó detrás de él en la moto, apoyando su cuerpo contra el de él mientras lo abrazaba con fuerza.

El viaje de regreso pareció más rápido, pero ella supuso que él solo aceleró más que la primera vez. No sabía que hora era porque apenas marcharse con el chico había guardado su celular y no se había molestado en revisarlo, pero imaginaba que era muy tarde en la madrugada, no veía ningún automóvil en la ruta y tampoco patrullas, además de que el cansancio estaba empezando a hacer acto de presencia y sentía sus ojos pesados.

Una vez que llegó a su calle, redujo la velocidad de su motocicleta hasta llegar a su casa y estacionó el vehículo junto a su ventana.

Ambos bajaron de la motocicleta, se quitaron los cascos y retrataron sonrisas satisfechas en sus rostros.

—Bueno, el final del camino, mademoiselle —dijo suavemente el ladrón, sus dedos agarrando un rizo de cabello que había escapado de su coleta—, espero que te hayas divertido.

Él se había parado frente a ella, por lo que Charlotte tuvo que levantar la cabeza para mirarlo a los ojos, y los encontró puestos en sus labios morados, pero rápidamente se alzaron para mirar directamente a los suyos.

Pero, lejos de sentirse avergonzado, él le dirigió una sonrisa pícara y una mirada significativa.

—¿Cuál es tu veredicto, entonces? —preguntó en voz baja, rodeando su cintura con un brazo y atrayéndola suavemente hacia él—. ¿Me gané otro beso?

De repente, sintiéndose mucho más traviesa y maliciosa de lo que se creía, lo tomó por los bordes de su chaqueta y se paró de puntillas para estar más cerca de su rostro.

Con una sonrisa atrevida, ella acercó su rostro al de él, pero pasó de largo y le habló al oído.

—Me gustaría, pero... estamos fuera, alguien podría vernos.

Y rápidamente apartó su rostro, manos y cuerpo de él, la iluminación de la calle siendo suficiente para distinguir el estremecimiento sutil que sobrecogió todo su ser, y un suspiro tembloroso brotó de sus labios semiabiertos.

—Eso es ... eso es cruel, chérie —protestó con voz temblorosa, abriendo los ojos para observarla fingiendo una mirada herida.

Sus mejillas mostraban un ligero color rojo y su mirada era tan intensa como aquella vez en su habitación.

—¿Qué? —preguntó Charlotte con una voz burlonamente inocente.

No podía creer lo arrogante y astuta que estaba siendo, pero se sentía estimulante tener este poder sobre alguien que parecía exudar arrogancia.

—Jugar así con el corazón de un chico...

—No estaba jugando —señaló en su defensa—. Solo estaba diciendo la verdad, estamos a la intemperie, alguien podría estar mirándonos desde detrás de sus cortinas, y soy una chica bastante reservada y vergonzosa.

Él sonrió con picardía, su breve vergüenza por ser jugado se desvaneció.

—Entonces, ¿tienes un lugar en mente donde pueda obtener mi recompensa?

Levantó la vista hacia su ventana y luego otra vez a él.

—Será una gran escalada.

—Tengo experiencia.

Ella subió primero, seguida rápidamente por el joven, que llegó a la ventana más rápido de lo que ella lo había hecho.

Una vez dentro de su habitación nuevamente, ella se giró para mirarlo, teniendo recuerdos de hace unas noches.

Su cuerpo le hizo recordar el sabor de sus labios sobre los de ella y el toque de sus manos sobre su piel, el tacto sedoso de su cabello salvaje y el fuego ardiente que sintió encenderse dentro de ella.

Uno que ardía debajo de su piel otra vez.

El chico se acercó a ella lentamente, sus ojos grises fijos en los de ella, brillando con ansia y anhelo, sus labios separados, delgados y rosados y acogedores.

Sus fuertes brazos rodearon su pequeño cuerpo, empujándola contra su cuerpo, y ella se sintió embelesada por su fuerte constitución, su calor envolviéndola por completo de nuevo.

Al mirar su rostro ahora con una mueca de satisfacción, sintió el mismo impulso de coraje de minutos atrás recorrer su cuerpo nuevamente, que la impulsó a colocar una mano en la parte posterior de su cuello, tirando de él hacia su altura para presionar sus labios contra los de él mientras con su otra mano agarraba un puño de su camiseta para acercarlo más.

Pasaron un par de segundos, Archibald se quedó congelado, desconcertado por su osadía por un momento hasta que finalmente cayó en cuenta y comenzó a besarla de vuelta, su mano reposando en su cadera, acercándola a él mientras la otra ahuecaba su mandíbula.

Con un suspiro, la sintió relajarse contra su cuerpo, y pensando rápido, aprovechó la oportunidad para deslizar su lengua en su boca, llevando el beso al siguiente nivel.

Su boca era tan cálida y sus labios más suaves de lo que ella recordaba. Él probó y exploró su boca expertamente, obteniendo gemidos bajos de su garganta que fueron amortiguados por él.

Pero en un momento, ella se liberó para recuperar el aliento, por lo que él se aprovechó de aquello y comenzó a colocar pequeños besos en su mejilla, yendo por su mentón y bajando por su cuello.

Él subió y bajó sobre su piel, saboreando desesperadamente cada centímetro de ella, drogado por el dulce sonido que salía de su boca gracias a sus atenciones.

Se mantuvieron así por un tiempo, con sus cabellos despeinados y las ropas arrugadas. El chico estaba seguro de que tenía un montón de lápiz labial púrpura en la cara, y ella estaba segura de que su maquillaje se había arruinado hace mucho tiempo, pero estaban demasiado absortos en su pequeño mundo como para que les importara.

En algún momento ambos se habían deshecho de sus chaquetas y habían caído en su cama, pero el chico se había limitado a besarla mientras la sujetaba en su regazo, sentado al borde de la cama.

Sus manos se habían colado bajo su blusa y estaban deleitándose con su piel cuando el súbito tono de llamada de su celular rompió el agradable silencio que los había acompañado, haciendo que se apartaran de inmediato, solo que el chico volvió a atacar su cuello.

Aunque le hubiera gustado seguir así por un poco más, sabía que tenía que detenerlo ahora que había aparecido una oportunidad, así que apoyó sus manos en su pecho y con suavidad lo alejó. Lejos de molestarse, el joven entendió su silencioso pedido y dando un último beso en sus labios, se apartó definitivamente.

Archie se echó hacia atrás, apoyando sus manos sobre el colchón, observando con una sonrisa orgullosa pero tierna el fruto de su trabajo, aquel cabello desordenado enmarcando su bello rostro agitado, su pecho subiendo y bajando de manera vertiginosa, y esos deliciosos labios hinchados y boqueando.

Charlotte se inclinó para tomar su chaqueta y sacar el teléfono del bolsillo para revisarlo, encontrándose con una llamada perdida nada más y nada menos que de Ray.

Decidió que mejor le enviaría un mensaje para preguntar que necesitaba, pues a veces solo los llamaba a estas horas de la madrugada por tonterías, pero una llamada entrante de Henry la detuvo.

Ensanchando los ojos, se bajó del regazo del joven y cortó la llamada.

—No me había dado cuenta de lo tarde que es —comentó, tecleando en su teléfono rápidamente para ponerlo en silencio.

—Sí, debería irme antes de que amanezca y alguien pueda verme saltar por la ventana, no queremos que los vecinos piensen mal de su ciudadana modelo, ¿verdad? —comentó sarcásticamente pero con un brillo juguetón en sus ojos.

Archie se levantó de su cama, tomó su chaqueta y se arregló el cabello cepillándolo con los dedos.

Una acción que despertó su deseo nuevamente porque se veía realmente bien haciéndolo, pero ella sacudió ese pensamiento fuera de su mente y metió su teléfono dentro de su bolsillo.

Se miraron el uno al otro con pequeñas sonrisas en la cara, pero una vez que vieron mejor sus estados, ella no pudo aguantar mucho más y estalló en risitas, seguidas de una risa más profunda.

Después de que las risas se calmaron, ambos suspiraron.

—Deberías lavarte la cara antes de irte —sugirió Charlotte—, puedes usar mi baño.

Ella le mostró el camino y esperó fuera de la puerta, aprovechando el momento para volver a llamar a Henry después de haberse encontrado con cinco llamadas perdidas de su amigo.

—¿Henry? —dijo en voz baja para no ser escuchada por su cita

—¡Char! Gracias a Dios —exhaló aliviado—.Me preocupé cuando no nos respondiste...

—Estaba dormida... y la llamada me tomó por sorpresa —respondió rápidamente—, pero ¿qué pasó?

—Hay una emergencia, ¿puedes venir?

Se masajeó los ojos cansados, la verdad no quería más que hundirse en su colchón y dormir hasta las doce del mediodía, pero sus amigos necesitaban su ayuda así que aceptó.

—Sí, estaré allí lo más rápido que pueda.

—Bien, yo... nosotros, te estaremos esperando...

—Bien, hasta luego.

Colgó sin reparar en el desliz de su amigo, guardando su teléfono nuevamente a tiempo para ver al ladrón salir de su baño.

Regresaron a su habitación y ella le abrió la ventana para que pudiera salir.

—Que descanses, mon amour —se despidió el muchacho, besando el dorso de su mano.

—Hasta mañana... O hasta más tarde, mejor dicho —musitó la chica, posando la mano besada sobre su pecho.

Él le dedicó una última sonrisa y con habilidad se descolgó de su ventana, desapareciendo de su vista.

Observó por ella hasta que el ruido del motor de la moto se perdió en la lejanía y suspirando cerró la ventana.

A decir verdad había sido una noche maravillosa.

Se dirigió a su armario para sacar de allí ropa que ponerse para ir a la Cueva, no podía aparecer con la que tenía, pero primero debía desmaquillarse.

Arrastrando los pies de manera resignada se dirigió a su baño.


Los diálogos en francés los tomé de diferentes traductores en línea, espero que signifiquen lo que quiero que signifiquen:

"Buenas noches, mi amor"

"Un poco de los dos"

"Tu acento es un poco raro"

"Un hombre no puede ser perfecto"

La canción es la versión en inglés de Genio Atrapado de Cristina Aguilera, la escuché en versión masculina y me enamoré ¡AHHHHHHH!

Y los Power Scouts es una parodia a los Power Rangers.

Como se habrán dado cuenta, la trama no va a quedarse en solo el romance, se viene mucho más, pero eso sería spoiler, así que...

Hasta la próxima :-)

H.C.