Holaaaa! Aquí por fin con otro capítulo, y no sé que más decir aquí así que, ¡allá vamos!
Disclaimer: Solo poseo la trama y un par de OC's que aparezcan en el camino...
Here We Go...
Schwoz se encontraba solo en la Capi Cueva cuando el sistema de tubos se activó y con un sonido sibilante segundos después, las dos figuras en coloridos trajes bajaron por ellos, cayendo perfectamente sobre sus pies. Luego los tubos se alzaron de nuevo liberándolos.
Henry fue el primero en alejarse de allí, dándole a Schwoz un saludo rápido antes de tomar una goma y mascar para cambiarse de nuevo a sus ropas normales, las que ahora estaban sudadas y despedían un notable olor a cloacas. El chico observó su estado e hizo una mueca. Esa mañana al levantarse para ir a la escuela, siguiendo los consejos que había leído había decido prestar un poco más de atención a su apariencia, no solo en cuanto a colonias sino también en su atuendo, eligiendo ponerse algo que fuera atractivo y que llamara la atención de su amiga, para salir un poco de siempre usar camisetas de manga larga, la idea era que ella lo notara un poco más, o bueno, su aspecto físico.
Sin embargo, no bien poner un pie adentro del edificio escolar y justo cuando estaba saludando a Jasper, su reloj de pulsera comenzó a sonar, indicando una llamada de Ray, quien requería su ayuda para resolver una emergencia de último momento.
Resolver esa emergencia había tomado gran parte de su día, y había faltado a todas sus clases, pero gracias a cruzar camino con Charlotte cuando iba de salida –ya que otra vez estaba llegando sobre la hora–, la joven se había ofrecido a excusarlo con sus profesores con alguna mentira, y de paso, él le había pedido si podía conseguirle la tarea de ese día así como notas de las clases, y a pedir por ellas a Jasper y a otros compañeros para las clases que no compartía con él.
Trataba de mejorar ese aspecto de su vida también, no solo por querer impresionarla –lo que sí quería–, sino también por él mismo y su futuro, no podía solo quedarse con ser un ayudante toda su vida, él quería más y, preferiblemente, junto a ella.
Una sonrisa suave y alegre alcanzó sus labios al pensar en ella mientras se dirigía al baño para tomar una ducha rápida pero refrescante para quitarse de encima toda la inmundicia que sentía pegándose a él por caminar hasta las rodillas en el agua sucia de las alcantarillas mientras perseguía a Van Del, quien de alguna forma había conseguido sobrevivir a la caída y había regresado para grafitear la mansión del alcalde.
Ugh...
Pero habían logrado atraparlo, finalmente, y ahora se estaba pudriendo dentro de una celda de la prisión otra vez.
Un castigo muy leve por haberlos hecho correr por las alcantarillas ... bueno, a Henry más que a Ray, obviamente como el compañero que era, su jefe le había ordenado que lo siguiera por las sucias alcantarillas mientras Ray lo hacía desde la superficie, en la comodidad de la Man-Van rastreando su posición por un chip en su traje-.
Henry sacudió la cabeza, obligándose a no pensar en esa...peculiar experiencia. Todo estaba bien ahora, había hecho un excelente trabajo, consiguiendo darle una buena paliza al villano antes de inmovilizarlo, y había sido entrevistado por la prensa, sucio y maloliente, con la periodista teniendo que pellizcarse la nariz y quedarse unos pasos alejada de él y el olor que expulsaba, pero siendo reconocido y felicitado por su trabajo, y eso era lo suficientemente bueno como para aguantar cualquier inconveniente.
Además, había recibido un mensaje de Charlotte antes. Aparentemente, su entrevista había sido en vivo, y toda la escuela lo había visto a través de sus teléfonos, incluido el de ella, y todos estaban hablando de eso.
Estaba ya acostumbrado a ser aplaudido y vanagloriado por sus actos heroicos, así que las alabanzas que recibía de otros - incluso de las chicas de la escuela - no significaban ya tanto para él, o al menos no era la prioridad en ese momento de su vida.
Pero tenía puntos suaves con ciertas personas, como su jefe y amigo Ray, cuya opinión le era importante, así como la de Jasper y su hermana, a pesar de su actitud. Sin embargo, a ninguna le daba la misma importancia que a la de cierta chica.
"Buen trabajo :-)"
El mensaje era corto, amistoso y al punto, pero sabía que era completamente sincero y eso era suficiente para que sintiera un cálido hormigueo en la boca de su estómago al pensar que ella estaba orgullosa y lo elogiaba por sus esfuerzos.
Su sonrisa tonta se ensanchó, y agradeció estar solo en ese momento porque estaba seguro de que su rostro estaba radiante y no sería capaz de explicar por qué estaba así.
No podía esperar a encontrarse con ella de nuevo. Ella y Jasper llegarían pronto de la escuela, y él no quería recibirlos (a ella, principalmente) oliendo a alcantarilla. Dejó su teléfono en un banco junto a la pared y puso su mochila al lado, abriendo la cremallera para sacar algunos artículos de tocador y una muda de ropa de repuesto que había guardado para emergencias como esta, afortunado de haber pensado con anticipación. Luego comenzó a quitarse la ropa sudorosa y maloliente para tomar esa refrescante ducha.
Menos de quince minutos después, Henry salió de la ducha, suspirando de alivio y oliendo a menta fresca de su jabón y champú. Se secó y se vistió rápidamente con una camiseta manga corta y jeans ajustados, haciendo un trabajo rápido con su cabello secándolo con una toalla y cepillándolo con los dedos. Una vez que estuvo satisfecho con su trabajo, aplicó un poco de colonia en su cuello, tanto para combatir contra cualquier olor inoportuno como para oler bien para cierta chica bonita.
Una última mirada en el espejo y una sonrisa orgullosa y alentadora para sí mismo más tarde y salió del baño para regresar a la sala principal de la Cueva. Había llegado un mensaje a su teléfono mientras aún estaba en la ducha, el cual le había hecho saber que sus amigos casi estaban en la tienda, por lo que se apresuró a regresar para estar allí cuando ella apareciera.
Ray ya se había cambiado a su ropa normal y estaba sentado en la computadora, con los pies sobre el teclado mientras comía de una bolsa de papas fritas y examinaba las pantallas.
Era más por aburrimiento que por preocupación real, no habían tenido ningún avistamiento del escurridizo ladrón, y todo había ido bien en la ciudad estos últimos días, aparte del evento con Van Del del cual su protegido se había ocupado bastante bien.
Henry había mejorado mucho sus técnicas a lo largo de los años bajo su protección y no podía evitar sentirse orgulloso de él. Luego de toda la debacle con Drex todos esos años atrás su ego había sido herido de manera muy profunda, haciéndolo incluso llegar a creerse incapaz de guiar a otro compañero en el camino de la justicia, sintiéndose como un fracaso y totalmente desanimado. Había requerido mucho esfuerzo de su parte animarse a tomar otro aprendiz a quien entrenar y con quien pelear codo a codo contra el crimen. Y estaba feliz de decir con convicción que haber elegido a Henry había sido una de las mejores decisiones de su vida hasta el momento - por supuesto, no lo admitiría en voz alta a cualquiera, tal vez si al chico en cuestión algún día...-.
Hablando de él, el adulto oyó una de las puertas de la Cueva chirriar antes de deslizarse, revelando al joven ayudante que regresaba de refrescarse luego del ajetreado día que habían sufrido, con los ojos puestos en su teléfono.
Ray había puesto la mirada fugazmente en el chico por reflejo al oírlo llegar, y volvieron a fijarse en las pantallas...para rápidamente regresar al muchacho, o más bien a su apariencia.
Henry era un chico que iba siempre bien arreglado, siempre seguro de mantenerse limpio y ordenado, pero él había aprendido a darse cuenta de cuando era el mismo y cuando era que se preparaba para una cita o para impresionar a alguna chica que le interesaba.
A las claras podía deducir que se trataba de alguna chica, pues eran raras las ocasiones en que utilizaba mangas cortas y ese era un claro indicador de que andaba en algo.
Y por supuesto que no iba a dejar pasar la oportunidad para bromear con él de ello y echarse unas risas a costa suya.
—¿Quién es la chica afortunada? —preguntó desde su asiento.
Henry alzó la mirada hacia su jefe y amigo, notando la ligera sonrisa ladina que esbozaba en su rostro.
—¿Qué? —preguntó tomado por sorpresa.
Había estado demasiado absorto charlando con sus amigos para discernir a qué se refería Ray.
—Tu cita, Romeo —se burló Ray.
Henry ladeó la cabeza, una señal de que estaba tratando de descifrar lo que estaba diciendo Ray. Una mirada aguda a su atuendo y una ceja levantada del mayor fue suficiente para ayudarlo a entender. Sintió que le ardían las mejillas de vergüenza al ser atrapado por Ray. Tenía la esperanza de estar siendo sutil, pero eso no parecía estar funcionando, al menos al ojo entrenado de su jefe.
—Estás equivocado, no tengo ninguna cita planeada para hoy con ninguna chica —respondió, mirando hacia su teléfono de nuevo para parecer más distraído y ocupado que cualquier otra cosa.
No estaba mintiendo exactamente, porque no tenía una cita en sí, solo planeaba pasar el rato con sus amigos luego del trabajo, y uno de ellos resultaba ser una chica que le gustaba.
—Entonces, ¿por qué esa ropa? —Ray prosiguió, mirando más allá de su artimaña.
—Era la única ropa de repuesto que tenía en mi mochila —respondió simplemente.
—Extraña elección de ropa para después de una batalla... —observó el adulto, todavía con una pequeña sonrisa en su rostro.
—¿Qué tiene de extraño? —preguntó el rubio a la defensiva, luchando por no ponerse nervioso.
—No eres de usar manga corta y esa camiseta en particular es demasiado ajustada para tu guardarropa de todos los días, y esos jeans también —Ray entrecerró los ojos con picardía—. No sé, me parece a mí como si estuvieras vestido para impresionar a una chica o a punto de tener una cita...
El sonido del ascensor llegando lo salvó de tener que darle una explicación a su jefe.
Charlotte y Jasper salieron del ascensor, caminando directamente hacia sus amigos. Henry levantó la cabeza, luchando consigo mismo para no sonreír como un tonto al ver a la chica que amaba. Se veía hermosa, como la mayoría de los días, su cabello caía suelto como una cascada de rizos, con un maquillaje sutil y ropa que le daba forma a su hermoso cuerpo a la perfección. Ella conectó miradas con él como dándose cuenta de sus ojos específicamente sobre ella y la dulce sonrisa que le dedicó, a pesar de ser amistosa fue suficiente para derretir las mariposas en su vientre.
—Incluso mi mamá me preguntó cómo lo conseguí, ni siquiera ella pudo hacer que el de ella creciera tan rápido —le decía Jasper con un evidente tono feliz en su voz.
El tónico de Schwoz había funcionado, ahora Jasper llevaba consigo una barba ligera con un bigote que se había demorado un par de días en crecer. Estaba bastante orgulloso de ello, estaba claro por cómo caminaba con la barbilla en alto y una sonrisa.
A su lado, Charlotte escuchaba su relato con una leve sonrisa ante las rarezas de su madre y su entusiasmo por algo tan trivial como una barba que aunque ella pensaba que no le quedaba exactamente bien, aun así lo hacía feliz.
A veces, Henry se preguntaba cómo era posible que después de tantos años de una amistad como la de ellos todavía quisiera pasar el rato con ellos dos, e incluso cómo había logrado soportar a alguien tan inmaduro como Ray y alguien tan extraño como Schwoz a través de los años.
Siendo la única chica en un equipo como ese seguro que no había sido fácil para ella, estaba seguro de que cualquier otra chica que conociera, ya fuera una novia o no, se habría rendido con ellos, pensando que no valían la pena su tiempo o no la merecían.
Pero ella no, ella era paciente con ellos, no les guardaba rencor por las veces que no la escuchaban, no martillaba sus mentes con todos sus errores, siempre hacia borrón y cuenta nueva, confiando en ellos, segura de que podrían ser mejores.
—Estoy segura —respondió a Jasper, sacudiendo la cabeza y volvió a ver a su otro amigo—. Hola, Henry.
Caminó hacia el sofá y tomó asiento al lado de su amigo, colocando su mochila en el piso y abriendo la cremallera para empezar a sacar los apuntes y tareas que había conseguido para él.
Si era honesta consigo misma, que Henry le hubiera pedido ese favor era muy extraño. Se alegraba de que finalmente se tomara en serio sus deberes escolares –ya que le gustaría graduarse con sus dos mejores amigos—, pero Henry nunca se había preocupado por su desarrollo en la escuela o como su otro trabajo influía en su educación seglar, ¿por qué de repente quería ponerse al día con lo que se perdía por ir a ocuparse de una emergencia?
De todos modos, ella le hizo el favor. Quizás Henry estaba madurando finalmente y eso era una buena noticia.
En cuanto a Jasper, él fue hacia los monitores y se paró ante Ray, con una mirada emocionada en sus ojos. El adulto lo miró intrigado.
—¿Si...?
—¿Quieres tocarme la barba?
Ray le lanzó una mirada extraña, alejando su cuerpo de él lentamente.
—No.
—Vamos, sé que quieres —insistió.
—Estoy seguro de que no quiero —repitió Ray con firmeza.
—Es muy suave —mencionó, tocándolo para hacer su punto—, como acariciar seda...
—Vete antes de que te dispare... en la barba —amenazó Ray.
Mientras ambos estaban en eso, Henry y Charlotte ya estaban en el sofá ignorándolos.
—¿Como estuvo la escuela hoy? —preguntó el chico al verla ordenar las notas que tenía, las suyas y de otros chicos en la escuela.
—Lo de siempre —respondió con indiferencia—, lo único interesante fue la entrevista que tuviste después de vencer a Van Del, después de eso, volvimos a nuestras rutinas.
—Ajá, y ¿qué excusa les dijiste a los profesores sobre mí?
—No lo hice, Jasper fue el encargado de excusarte por faltar otro día de clases, pero...
—¿Pero?
Charlotte hizo una mueca de pena. No creía que a Henry fuera a gustarle lo que iba a descubrir. Miró por encima del hombro al otro chico, que seguía acosando a Ray para que le tocara la barba, milagrosamente todavía sin recibir ese prometido disparo.
—Jasper, ¿cuál fue la excusa que les diste a los profesores sobre la partida repentina de Henry?
—Diarrea.
—¡¿Qué?!
Detrás de Jasper, Ray amortiguó una risotada por lo bajo ante la respuesta.
—Eso no tiene gracia, amigo —reprendió Henry a su jefe.
Volviendo su atención a Jasper, el chico continuó.
—¡¿Por qué diste esa excusa?!
Jasper se encogió en su lugar. Henry se volvió hacia Charlotte.
—¿Por qué le dejaste dar esa excusa?
—Un profesor te vio salir apresuradamente y me preguntó por qué, eso fue lo único que me vino a la mente —se defendió Jasper.
—Ni siquiera había entrado a la escuela aún —se excusó Charlotte.
—¡Podrías haber dicho que tuve una emergencia en mi casa o que olvidé algo importante y tuve que regresar! —Henry dijo a Jasper.
Su amigo asintió lentamente, pensando en esas opciones.
—Eso hubiera sonado mucho mejor ... —le sonrió a su amigo y lo señaló con su índice—. Lo tendré en mente para la próxima vez.
Henry chasqueó la lengua, frustrado pero resignado. Apreciaba a Jasper, pero su amigo podía ser un poco lento a veces. Luego volvió su atención a la chica.
—Y tú... —comenzó.
—¿Yo...? —se señaló la joven.
—Llegaste tarde a la escuela —señaló, más curioso que acusador—. Más tarde que yo, incluso, y lo has estado haciendo por unos días ya...
—Esperen —llamó Ray, desconcertado—.¿Charlotte ha estado siendo irresponsable? eso es algo.
Charlotte se puso nerviosa, todos los ojos estaban puestos en ella ahora, curiosos, intrigados, interesados y desconfiados. Archie había desarrollado el hábito de recogerla a un par de cuadras de su casa para llevarla a la escuela, siempre anunciando su intención de hacerlo con un mensaje de texto rápido diciéndole que estaba libre si quería que la le diera un aventón. ¿Un paseo en esa hermosa y reluciente motocicleta, sintiendo el viento mientras aceleraban por la ciudad como en una de esas películas de chicas buenas enamorándose de los chicos malos? ¡Por supuesto que diría que sí! Por lo que se había convertido en una especie de hábito para ambos. Además, él tenía el hábito de darle un beso de buenos días y otro de despedida, lo que era un muy buen plus. Sus besos eran adictivos, aunque no habían tenido otra cita en la que pudiera saborear sus habilidades para besar más intensas.
"¡Concéntrate, Charlotte!" Se reprendió a sí misma, "todo el mundo te está mirando"
Bueno, no 'todo el mundo', solo Ray, Henry y Jasper, aunque el último lo hacía mientras se acariciaba la creciente barba con lentitud y expresión pensativa, lo que la hizo reír por dentro y ayudó a que se relajara un poco.
Y relajarse le facilitaba pensar profunda y claramente.
No sabían nada, por lo que estaba a salvo por ahora, y había imaginado que empezarían a notar sus cambios de hábitos y cosas así, aunque esperaba que duraran más de menos de una semana. Bueno, había sido Henry quien se había dado cuenta, Ray y Jasper lo habían seguido. Aún así, ella tenía la ventaja.
—Sí, he estado demasiado ocupada con las tareas del consejo últimamente, y me he quedado hasta altas horas de la noche para terminar con todo y me despierto tarde —mintió suavemente, serena por fuera, temblando por dentro.
No estaba mintiendo exactamente, se había quedado hasta tarde para hacer eso, pero no lo suficiente como para no dormir. Henry entrecerró los ojos levemente, mirándola pensativamente, porque no era un idiota. Conocía a Charlotte desde la infancia, así que conocía a su mamá, una mujer fuerte, ordenada e inteligente, como su hija, responsable y adicta al trabajo a veces, una mujer que no dejaba que su hija tuviera ese tipo de hábitos. Pero incluso si desconfiaba de su explicación, no podía acusarla de algo, no quería estar en su lado malo cuando estaba tratando de llamar su atención como más que un amigo. Por lo que decidió no presionarla y aceptó su explicación.
—Bueno, continuemos, ¿de acuerdo?
Apartó la mirada de Henry, a quien había estado observando mientras daba su respuesta. Sus ojos marrones se habían demorado en ella un poco más, su mirada más intensa de lo que ella podía recordar. Un destello de algo había pasado por su rostro, pero ella no lo había mirado lo suficiente para discernirlo. La había inquietado.
—Esperen —exclamó Ray, poniéndose de pie.
Los adolescentes lo miraron expectantes, pero Henry fue el único que tragó saliva. No había olvidado la pequeña charla que ambos habían tenido antes de que llegaran Jas y Char. Y por la mirada traviesa que le estaba dando, era obvio de lo que estaba a punto de hablar.
—Antes de que empiecen a parlotear sobre sus aburridas cosas de la escuela, ¿puedes decirme quién es la chica que le interesa ahora? —preguntó, dirigiéndose a Charlotte—. Henry no quiere decírmelo, y tengo curiosidad —se quejó.
Ese cambio de tema la confundió un momento antes de que Charlotte pensara por un momento, pero no podía recordar que su amigo mencionara a una chica en particular, y ella sabría acerca de algún romance, porque él y Jasper estarían hablando interminablemente sobre eso.
—¿Creo que no hay nadie ...? —respondió ella, todavía dudando, mirando a su amigo por confirmación.
—No hay nadie —confirmó Henry decididamente.
—¿Sí? Bueno, entonces explícame por qué el nuevo atuendo —desafió Ray.
—¿Nuevo...?
Charlotte desvió la mirada de Ray a Henry, mirándolo con más atención. Era cierto, la ropa que vestía era ligeramente diferente, para empezar, vestía mangas cortas, algo que comúnmente no usaba, y la camisa le quedaba ajustada al cuerpo, como los jeans que tenía. Sin embargo, le quedaban bien, lucían bien en él y mostraba perfectamente su físico a través de la tela. Sin duda, una chica no lo pensaría dos veces si él la invitara a salir. Su amigo era bastante guapo, de verdad.
Henry sintió su mirada analítica sobre él y dirigió sus ojos hacia ella, sintiéndose emocionado y un poco orgulloso de la mirada que ella le estaba dando. Definitivamente la ropa había sido una buena elección.
Volviendo en sí misma, la chica se dio cuenta de como se veía lo que estaba haciendo y desvió la mirada.
Henry se cruzó de brazos satisfecho, aparentemente su plan estaba progresando.
—Me gusta probar cosas nuevas.
—No te creo —insistió Ray—, estoy seguro de que hay algo, te has estado comportando de forma extraña últimamente, cambiando de colonia, vistiendo más atractivo... No sé por qué lo escondes, pero yo descubriré quién es la chica que te gusta ahora... —prometió.
—Es Charlotte —llegó la voz casual de Schwoz mientras regresaba a la sala junto a los otros.
Henry se congeló y perdió toda semblanza de serenidad, su corazón comenzó a latir dolorosamente contra su pecho ante esa declaración, por sorpresa y miedo, enrojeciendo su rostro como el color de su traje. Había estado siendo sutil, o al menos tan sutil como podía ser, así que no había forma de que Schwoz supiera de su pequeño - bueno, gran - enamoramiento de su amiga, ¿verdad?
—Oh, el Chenry es canon, entonces —preguntó Jasper con una sonrisa.
—¿Así es como lo llaman? —preguntó Schwoz.
—¡¿Qué?! No, nada es canon o lo que sea —protestó la chica.
Al mismo tiempo que el chico inició su propia negación.
—¡¿Qué?! No, para nada, en absoluto... —soltó, más nervioso de lo común.
—Por última vez, Schwoz, no hay nada entre nosotros —le recordó la joven al inventor extranjero una vez que ambos se callaron.
—Seguro —dijo Schwoz, dándoles la espalda con una sonrisa maliciosa y una última mirada secreta al chico.
Charlotte resopló, sacudiendo la cabeza con incredulidad antes de reanudar lo que había planeado hacer, que era pasarle a Henry las notas de la escuela.
—No seas ridículo, Schwoz —interrumpió Ray, haciendo una mueca—. Por supuesto que no puede ser Charlotte.
La voz que usó para decir aquello, que sonaba ligeramente incrédula y burlona, no sentó bien dentro de ella y entrecerró los ojos hacia él.
—¿Qué quieres decir?
Ambos, Jasper y Henry la conocían lo suficiente para saber que su tono fríamente calmado era mala señal.
—Bueno, no te pareces a las chicas con las que suele salir —respondió.
—¡¿Me estás llamando fea?! —preguntó, alzando un poco la voz y empezando a enojarse.
De acuerdo, dejaba pasar cada vez que uno de ellos la ignoraba o no la escuchaba. Pero no dejaría que nadie la desanimara atacando su autoestima.
—¡No! Nunca diría eso, solo estaba diciendo que las chicas con las que Henry sale son más... femeninas, tú sabes...
Charlotte se enojó mucho más entonces. Ella sabía que Ray no la estaba llamando fea exactamente o atacándole deliberadamente, nunca lastimaría a ninguno de ellos de esa manera, simplemente él era así, hablaba sin pensar si lo que decía podía llegar a lastimar, ella estaba acostumbrada a eso para este punto, pero aún así dolía un poco que le recordaran eso, que ella no era tan atractiva o encantadora como otras chicas. Se repetía una y otra vez que estaba bien como estaba, que aunque estaba bien querer verse mejor, a la gente todavía le debería gustar por sus cualidades, como su inteligencia y diligencia. Archibald era un ejemplo de que estaba en lo correcto. Aún así, no podía evitar fantasear con verse tan deslumbrante como Chloe o Bianca a veces...
Henry, al ver que todo iba a estallar pronto si no hacia algo, decidió intervenir.
—¡Alto, los dos! —ordenó, parándose entre ambos—. Charlotte, Ray quería decir que las chicas con las que comúnmente salgo son superficiales, algo que tu definitivamente no eres, y Ray, Charlotte es lo suficientemente bonita y agradable, así que discúlpate con ella, por favor.
Ray hizo un pequeño berrinche pero Henry se mantuvo firme y terminó rindiéndose.
—Lo siento —dijo Ray finalmente, sonando honesto a pesar de su lucha por aceptar su culpa.
Ella lo miró con dureza, todavía molesta. Pero era obvio que Ray realmente lo estaba intentando, por lo que decidió confiar en su honestidad.
—Está bien... —exhaló, sus hombros cayendo, toda dureza desvaneciéndose de sus rasgos.
Ray volvió a comprobar los monitores y Charlotte volvió a su asiento, ya intentando dejar de lado el evento. Todavía tenía que ayudar a Henry con la escuela.
Henry suspiró aliviado al ver que la tensión se aligeraba en el ambiente, sintiéndose satisfecho de que todo volviera a estar bien entre todos.
Era un buen momento para proponer lo que había pensado.
—Oigan, tengo una idea —comenzó el rubio—. ¿Qué dicen si los tres vamos por unos batidos para celebrar mi éxito de hoy y de paso me explicas todo allí? —propuso.
Ray oyó lo que el chico había propuesto y estaba a punto de recordarles que recién habían llegado y que él era el jefe ahí, pero después de lo ocurrido, decidió dejarlo pasar como parte de su disculpa.
Por su parte, Charlotte podría besar a Henry si no fuera su amigo y ella no estuviera ya en una relación floreciente. Primero había salido en su rescate, evitando lo que habría sido una pelea, y después había conseguido que Ray le ofreciera una disculpa. Y ahora le ofrecía una salida de ese ambiente que se había tornado incómodo de un momento a otro.
—Suena bien —respondió la chica, sonriéndole agradecida.
—Grandioso —apoyó Jasper.
Charlotte comenzó a recoger todo lo que había sacado de su mochila y lo devolvió a ésta mientras Jasper se dirigía a las puertas del ascensor, esperando a sus amigos.
—Estaremos de regreso en unas horas, pero si me necesitas, ya sabes cómo contactarme —le informó Henry a su jefe mientras iba detrás de su amiga, colgándose su propia mochila al hombro.
Ray resopló ante su actitud descarada, pero no pudo reprimir una sonrisa divertida, y les deseó que tuvieran un buen rato antes de volver a enfrascarse en la búsqueda de pistas sobre ese desgraciado ladrón.
Los tres amigos estaban sentados en una mesa en una concurrida cafetería popular, disfrutando de unos batidos.
A pesar de que la idea primaria había sido que Charlotte le pasara la tarea y le explicara algunos temas, Henry le había dicho que eso podía esperar por el momento, había tenido un día agotador y realmente quería un descanso tanto físico como mental.
Ahora se estaban divirtiendo, hablando de cosas sin sentido para variar, cuando de repente, Jasper miró más allá de sus dos amigos y algo que vio lo hizo jadear con la pajita aún en la boca y casi ahogándose con su batido. Charlotte estaba más cerca de él por lo que reaccionó rápidamente, golpeándolo en la espalda mientras él tosía para aclararse la garganta obstruida.
—Gracias —jadeó una vez recuperado.
—Amigo, ¿qué pasó? —preguntó Henry preocupado, entregándole un vaso de agua.
Jasper lo aceptó y tomó un trago largo, luego se limpió la barbilla con la manga, bajo la mirada ligeramente desaprobadora de su amiga, que decidió mantener la boca cerrada en cuanto a sus modales, no quería ensombrecer más el ambiente.
—Miren quién está allí y luce más impresionante que nunca —le susurró a sus amigos, emocionado y nervioso.
Henry y Charlotte intercambiaron miradas curiosas pero miraron hacia donde Jasper había señalado. El chico rubio abrió mucho los ojos sorprendido al ver allí a una chica de su pasado.
Bianca estaba en el mostrador de la cafetería, ordenando algo, vestida tan bellamente como siempre. Al verla, entendió la repentina reacción de su amigo.
Jasper se había enamorado de ella cuando eran más jóvenes, un enamoramiento pasajero que luego desapareció cuando la chica se marchó. Sin embargo, ahora se había convertido en una joven deslumbrante, una que podía hacer que los chicos volvieran la cabeza hacia ella aún más que antes, y que había hecho alborotar sus hormonas nuevamente.
No los había notado hasta entonces, pero como si sintiera sus miradas en ella, dirigió su vista en su dirección.
Una sonrisa floreció en sus labios pintados de rojo, y ella los saludó con la mano.
—¡Nos esta saludando con la mano! —exclamó Jasper en un susurro emocionado.
—Sí, lo estamos viendo —señaló Charlotte con diversión antes de tomar un sorbo de su pajita.
La mirada de Henry se posó en ella una fracción de segundo más, y estaba seguro de haber visto su mirada específicamente en él. Pero con un rápido movimiento de cabeza como saludo, se dio la vuelta y reanudó su conversación con sus amigos.
Sin embargo, Jasper estaba demasiado absorto en ella para prestar atención a lo que estaban hablando.
—¿Pensé que estaba trabajando en esa serie de hombres lobo? ¿Qué creen que está haciendo aquí?
Mientras tanto, Bianca recibió su orden y tomó su batido, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia ellos.
—¡Viene para aca! —Jasper comenzó a checar su aspecto y cepillarse el pelo con los dedos—. ¿Está bien mi cabello? ¿Cómo está mi ropa? ¿Tengo algo en los dientes? ¿Tengo algo en la barba?
Charlotte se rió suavemente ante el pánico de su amigo.
—Te ves bien, Jas —lo tranquilizó—. Y no quiero reventar tu feliz burbuja, pero... —miró a Henry—. Creo que nosotros sabemos por quién viene...
Eso hizo que el chico rubio se detuviera con la pajita a unos centímetros de su boca, frunciendo el ceño ante la implicación de su amiga. Pero antes de que pudiera decir que de todas formas no estaba interesado en ella ya, la linda castaña se sentó en su mesa. Justo al lado de Henry. Eso no pareció molestar a Jasper, quien estaba tratando de lucir genial y tranquilo.
—Hey, chicos, que gusto encontrarlos.
—Bianca, ¿cómo te va? —Jasper trató de descansar su brazo sobre la mesa pero había empujado su silla hacia atrás, así que erró y casi se cae al suelo.
A su lado, Charlotte lo detuvo antes de eso.
—Genial, gracias —respondió ella con una sonrisa, ignorando el comportamiento de Jasper.
—Entonces, ¿qué haces por Swellview? —preguntó Henry.
—Oh, ya terminamos de filmar la segunda temporada de la serie, así que tuvimos un descanso hasta el comienzo de los nuevos episodios —respondió ella—, y además, fui escogida para formar parte del jurado del próximo certamen de Swellview Tiene Talento.
Los chicos le dieron sus respectivas felicitaciones.
—Así que voy a pasar un tiempo por aquí —añadió, dando un sorbo a su batido y luego posó una mano sobre la de Henry con una preciosa sonrisa y una mirada significativa.
El chico se sonrojó pero de incomodidad, y con sutileza quitó su mano de debajo de la de ella, con la excusa de tomar su batido. Frente a él, sus dos amigos le enviaron miradas, la de Charlotte pícara y la de Jasper algo celosa pero también de admiración.
—Pero, suficiente de mí —continuó Bianca, ni un poco perturbada por el hecho de que Henry rechazó el contacto físico con ella—. ¿Qué hay de ustedes? ¿Alguna buena noticia? ¿Hay algún interés amoroso?
Jasper sonrió con un brillo en sus ojos ante su pregunta, viendo su oportunidad para flirtear con ella y demostrarle su interés.
—Si quieres saber, yo todavía estoy soltero —respondió y le guiñó un ojo.
Charlotte sacudió la cabeza con una sonrisa ante las acciones divertidas de su amigo.
—¿Y tú, Hen? —la castaña miró al chico a su lado—. ¿Alguna chica nueva en tu lista de conquistas?
Henry puso sus labios en una línea delgada ante esa oración, pero trató de torcerla en una pequeña sonrisa. No le gustaba que lo vieran como un mujeriego, ya no, y menos frente a la chica que le interesaba ahora, pero no quería incomodar a la chica respondiéndole eso.
—No por el momento —dijo simplemente.
Una enorme sonrisa apareció en el rostro de Bianca ante su respuesta, y lejos de agradarle, él se estremeció.
—¿En serio? ¿Cómo es que un chico como tú logra quedarse soltero tanto tiempo, eh? —preguntó en tono juguetón, chocando hombros con él.
—Bueno, si él no lo hiciera, los demás chicos en la escuela no tendríamos una oportunidad con las chicas —se quejó Jasper medio en broma.
—Estoy segura de eso —concordó Bianca— ¿Qué hay de ti Char? —preguntó entonces la castaña, llevando la conversación hacia ella, tomándola por sorpresa.
—¿Que hay de mí? —repitió la morena.
—Sí... ¿algún novio secreto del que te gustaría hablarnos? —continuó, deseosa de averiguar más de sus vidas.
Henry se sintió aliviado de que la conversación ya no se centrara en él, pero se sintió culpable cuando notó a Charlotte tan desconcertada como un ciervo en una carretera.
Charlotte sabía que Bianca solo quería ponerse al día con ellos, y con su personalidad era normal que quisiera saber de las vidas amorosas de ellos, y en un tiempo la había considerado una amiga aunque no muy cercana, pero, ¿realmente tenía que preguntar eso específicamente? Sintió que empezaba a temblar y puso las manos en su regazo para ocultarlo.
—Me temo que no, estoy demasiado ocupada con la escuela y cosas sobre mi futuro para pensar en algo tan trivial —respondió suavemente, tomando un sorbo de su batido.
Debajo de la mesa, sus dedos estaban cruzados.
Bianca hizo una mueca de desconcierto, como si su respuesta la hubiera ofendido de alguna manera.
—Querida, no puedes hablar en serio —exclamó—, este es tu último año, tienes que tener un romance fugaz al menos.
Charlotte le sonrió dulce y amistosamente, mientras retorcía sus manos debajo de la mesa.
—Lo siento, no soy ese... tipo de persona, no estoy tan interesada en eso, para ser honesta.
Dice la chica que es capaz de salir con un criminal solo para tener una anécdota jugosa que contar en la universidad, comentó una voz sarcástica en su cabeza.
Pero no se libraría de Bianca tan fácilmente.
La joven negó con la cabeza, chasqueando la lengua.
—Eso no está bien, tienes que divertirte un poco antes de que tu vida se vuelva más caótica, estamos en nuestros mejores días, no podemos dejar pasar la oportunidad...
Charlotte empezó a negar con la cabeza de nuevo, todavía sonriendo cortésmente, pero la castaña continuó.
—Debe haber un chico que te haya gustado alguna vez —presionó Bianca.
—Charlotte siempre ha estado demasiado ocupada siendo la más inteligente y productiva de nosotros como para perder su tiempo en esas cosas, no la presiones —comentó Henry.
Exhaló en silencio, aliviada al saber que ninguno de los chicos recordaba a Jack hasta ese momento. No estaba de humor para que la interrogaran sobre por qué habían roto.
Con respecto al chico, pudo discernir dónde estaba apuntando Bianca con esta conversación y no le gustó en absoluto. No porque no le gustaría que Charlotte se divirtiera un poco más, sino porque quería ser él quien lograra alegrar su vida.
Además, podía ver que su amiga se estaba poniendo incómoda con la conversación.
—¿Qué hay de Blake? —opinó Jasper entonces—. Siempre lo encontraste guapo.
Todo el cuerpo de Charlotte se congeló ante eso.
¿De verdad? ¡¿Jasper tenía que recordar algo de ella ahora?! ¡¿Y exactamente algo que había ocurrido hacia años?!
Bianca juntó las manos, sonriendo encantada.
—Genial, y él y yo somos buenos amigos a día de hoy —comentó, sacando su teléfono—. Puedo enviarle un mensaje de texto ahora mismo.
—¿Enviarle un mensaje de texto para qué? —Henry cuestionó desconfiado.
—Para preguntarle si estaría interesado.
—¿Interesado en que? —preguntó la morena, empezando a sentirse inquieta y ansiosa.
—En tener una cita con Charlotte.
La otra chica negó con la cabeza con firmeza agitando las manos en el aire.
—Wow wow wow wow wow, aguarda un...
—No —declaró Henry, cortándola fríamente.
Tres pares de ojos lo miraron de manera extraña por su tono áspero y expresión dura, por lo que suavizó sus rasgos y se aclaró la garganta.
—Quiero decir... no puedes obligarla a hacer nada si ella no quiere.
—Gracias, Henry, pero creo que esta vez puedo hablar por mí misma.
Ella estaba agradecida por su actitud de apoyo de los últimos tiempos, pero no permitiría que hablara por ella de esa manera.
—¿Quieres tener esa cita, entonces? —preguntó, sonando... ¿herido?
¿Por qué razón?
—No es eso, solo quiero ser yo la que dé una respuesta.
—La respuesta iba a ser 'no', de todos modos, ¿por qué tanto alboroto?
Henry no había querido sonar molesto, hiriente o parecer posesivo de ella, pero el miedo de perderla con otro chico empezó a aparecer.
Y conocía a Blake, era un chico dulce, amable e inteligente, o así lo describían las chicas de la escuela. Sabía que si ella lo intentaba, la relación con él funcionaría, y ella lo había encontrado guapo antes, y él se había sentido celoso de él tiempo atrás, y algunas cosas nunca cambiaban.
Charlotte resopló por la nariz, con los ojos encendidos, señal de que las cosas iban a ponerse tensas pronto.
Quería a Henry, pero su actitud de "no tienes nada que decir en esto" no le agradó en absoluto. Era su amigo, no su padre. Y ni siquiera su padre estaba allí para decirle nada.
—Bueno, resulta que tengo la voluntad, la inclinación y el deseo de decir lo que pienso de mi propia boca, y si quiero o no aceptar una cita con un muchacho, es decisión mía.
La intención de Bianca no había sido provocar una pelea entre los amigos, así que decidió intervenir inmediatamente.
—Chicos, cálmense —pidió con voz pacificadora—, no quería hacerlos pelear, lo siento.
Charlotte apretó los puños con fuerza y luego los abrió, tomando un respiro y soltándolo lentamente, calmándose.
—Henry —llamó a Bianca.
El chico desvió sus ojos temerosos de la chica de cabello rizado a la chica de cabello lacio.
—Charlotte tiene razón —continuó ella—, no puedes responder por ella, es casi una mujer adulta.
El adolescente apretó los labios, mirando hacia abajo con culpabilidad.
—Lo siento —murmuró.
—Y Charlotte —Bianca miró a la otra chica, suavizando sus rasgos con una mirada de pesar—. Si te hice sentir incómoda, lo siento, esa no era mi intención en absoluto, solo quería conseguir una cita para Blake, ya ves, ha estado muy decaído últimamente, y pensé que una cita lo animaría después de la desastrosa ruptura con su ex novia, y, bueno, eres una gran chica y dijiste que estabas soltera, así que pensé...
La otra chica asintió, entendiendo su razonamiento y sintiéndose extrañamente halagada por haber sido seleccionada por ella por creerla perfecta para su amigo, lo conocía y era un buen chico.
—Esta bien, aunque, no creo que forzarlo a entablar una relación funcione si se siente de esa manera —opinó—, pero, como ya estás en la ciudad, ¿por qué no organizamos una salida, lo incluimos y vamos a algún lado? —propuso tratando de alegrar el ambiente.
Bianca lo pensó por un momento antes de sonreírle.
—¡Eso es genial! —exclamó.
Bianca se levantó de su asiento, teléfono en mano y se fue para hacer una llamada rápida a Blake. Una vez que se quedaron solos, Henry miró a su amiga, que jugueteaba distraídamente con la pajita de su vaso ahora vacío y evitaba su mirada.
—Iré a buscarme uno nuevo —anunció, levantándose y agitando su vaso casi vacío—. ¿Quieres otro?
Charlotte lo miró y, al ver sus ojos suaves y arrepentidos fijos en ella, todo lo que quedaba de la molestia y la irritación que podía haber sentido contra él se disipó.
—Sí —respondió, sonriendo suavemente, y comenzó a palpar su bolsillo buscando su billetera.
—No te molestes —la detuvo Henry.
El rubio tomó su propia billetera y la agitó en el aire, sonriendo.
—Yo te invito este, considéralo parte de la disculpa, ¿de acuerdo?
Normalmente, a ella no le gustaría que otras personas pagaran por ella como si ella no pudiera hacerlo ella misma, pero no podía decirle que no cuando él se veía tan esperanzado y ansioso por hacerla sentir mejor.
—Yo también quiero otro —reclamó Jasper.
—Puedes ir a buscarlo tú mismo —respondió Henry.
—Te ofreciste a traer uno para Charlotte —se quejó.
—Sí, me ofrecí —aceptó, alejándose.
Pudo escuchar la suave risa de Charlotte mientras ella trataba de consolar a su otro amigo, un sonido que llenaba de calidez su corazón como ninguna otra cosa.
Charlotte se estaba preparando para ir a la cama, agotada después de un día tan estresante. Al final, Bianca había hecho arreglos para que se encontraran el próximo sábado por la noche y fueran juntos al Club Soda.
No omitió la mirada que la castaña le dio a su amigo rubio antes de que separaran caminos, una de esperanza y cariño persistente. Sumado a todos los gestos hacia él esa tarde, definitivamente, todavía sentía cosas y no podía culparla, Henry se había convertido en un joven guapo y encantador, con gestos dulces y lindos, como ese batido de su sabor favorito con la leyenda "Lo siento" escrita a un lado del vaso.
Sabía que ella prefería los gestos que demostraran sentimientos a las simples palabras, y era bueno saber que al menos recordaba eso.
Ya estaba acostada y medio dormida cuando su teléfono vibró.
Pensó en ignorarlo, pero este volvió a vibrar, y con la opción de que podría ser Henry tratando de contactarla por alguna emergencia, abrió los ojos y encendió la pantalla.
Una gran sonrisa dividió su rostro cuando vio quién era.
"Hola, nena" decía el mensaje de texto, seguido de una carita sonriente.
No le había enviado ninguna señal de vida ese día, no después de dejarla a dos cuadras de la escuela. Y ella no había querido molestarlo porque lo había notado estresado.
Por lo que escuchar finalmente sobre él resultó animador.
Pero aún así, no pudo evitar bromear un poco con él.
"No me llames nena"
"Como ordene, princesa"
Ella resopló suave pero cariñosamente.
Se sentó con la espalda recta y se reclinó contra la cabecera de la cama, olvidado el sueño que hacia momentos sentía.
"¿A qué debo el placer de saber de ti?" escribió.
Luego agregó:
"Archie"
"-_-"
"Me di cuenta de que debías haberme extrañado"
"Ningún mensaje o llamada desde esta mañana ..."
"Que conciderado de tu parte..."
"¿Estás seguro de que no eras TÚ el que me extrañaba a MÍ?"
"Bastante seguro"
"Pero no voy a negar que sentí una punzada en mi corazón por la falta de señales de tu parte"
"Pobrecito..." envió adjunta una carita triste.
"Entonces ... ¿todo bien?" fue la respuesta del ladrón.
"¿por qué?"
"Bueno, no trataste de iniciar comunicación entre nosotros hoy..."
Charlotte sonrió altiva.
"¿No que no me extrañaste?"
"Admito que te extrañé" casi pudo imaginárselo suspirando falsamente derrotado "¿feliz ahora?"
"Mucho"
"Y no quería molestarte, el día recién comenzaba y ya te veías agotado"
"Las desventajas de ser tu propio jefe en un trabajo que amas"
"Pero debes saber que nunca serás una molestia para mi, Charlotte"
El uso de su nombre completo dio peso a su promesa, incluso a través de un simple mensaje de texto, y no supo que responder a ello, pero él continuó la conversación poco después, librándola de tener que escribir algo.
"¿Tienes planes para mañana?"
"¿Aparte de la escuela y el trabajo? Ninguno"
"¿Te apetece ir a comer algo después de que te desocupes?"
¡Por supuesto que le gustaría!
A pesar de que lo veía todos los días por la mañana y compartía besos con él, la idea de otra cita real con él sonaba emocionante.
Tendría que inventar alguna excusa para explicar su ausencia a su madre, pero había acumulado mucha experiencia en sus años ayudando a los chicos.
"Encantada"
"De acuerdo, entonces, ya sabes, avisame cuando estes disponible y pasaré por ti"
"Ok"
"Y te diría que te pusieras bonita, pero no hace falta ;-)"
En su habitación, Charlotte leyó y releyó ese último mensaje.
No era una chica vanidosa, pero su autoestima había sufrido un duro golpe ese día por un comentario sobre su apariencia.
Así que leerlo diciendo que ella era bonita sin necesitarlo... aunque era un comentario lisonjero... bueno, le levantó el ánimo.
Muy lejos de allí, en una de las habitaciones dentro del almacen en que el joven criminal había establecido su guarida, se encontraba él mismo, vestido con lo que se había convertido en su atuendo característico: Armadura negra y su pistola de hielo a un lado sobre la mesa, junto a una botella medio vacía de Smirnoff y un vaso con el líquido cristalino dentro y un par de cubitos de hielo.
Podía casi imaginarse a la joven intentando no lucir aturdida o reprimiendo una sonrisa tímida ante sus palabras, todavía desacostumbrada a recibir ese tipo de halagos.
Un golpe en la puerta le hizo apartar la mirada de la pantalla de su teléfono.
—Jefe, ya se acerca la hora del encuentro.
—Que el resto suba al vehículo —ordenó—, estaré allí en unos minutos.
Esperó a ya no oír los pasos de su subordinado antes de volver su atención a su teléfono. Le encantaría seguir hablando con su chica, pero desafortunadamente, el deber lo llamaba.
"Bueno, como imagino que eres una buena estudiante, te dejaré para que duermas ahora, podemos hablar más mañana, ¿de acuerdo?"
"De acuerdo, buenas noches"
"Sueña un pequeño sueño conmigo, cariño"
Dentro de su habitación, Charlotte dio una risita suave y escribió rápidamente una respuesta antes de acostarse a dormir finalmente.
"Lo haré ;-)"
En su guarida, el ladrón se rió entre dientes, sacudiendo la cabeza. Realmente había tenido una buena idea al atracar ese banco, gracias a ello, conoció a la chica más atrevida, inteligente y bonita que jamás había conocido.
Pero basta de diversión y coqueteo. Era hora de ponerse serio. De un trago se bebió lo que había en el vaso.
El trabajo de ese día no había terminado para él aún, todavía tenía que ver a alguien.
Después de casi dos meses sin dar ningún golpe empezaba a sentirse ansioso. Ese atraco había sido una inyección de adrenalina, llenándolo de una sensación febril incluso más fuerte y más adictiva que un trago de su vodka favorito. Tenía sed de más, un desafío difícil.
Ya no se trataba de conseguir dinero fácil ni de mantener su 'negocio oscuro'.
Se trataba de mejorar sus habilidades, de hacer un buen uso de su intelecto, de burlar a un dúo de superhéroes de renombre.
Así que era hora de que "Blair" hiciera otra aparición en público, y ya había empezado con los planes para darlo.
Se guardó el teléfono en el bolsillo, se levantó de su asiento, se puso su máscara negra, colgó el arma en su espalda y salió de su guarida para dirigirse a las afueras de Swellview, debía encontrarse con un mensajero.
La vida de Charlotte va a empezar a complicarse un poquitín xD y Henry tendrá que lidiar con más obstáculos para su misión je je
See Ya!
H. C.
