guess who's back, back again XD
Sí, soy yo con otro capítulo, finalmente.
Espero que les guste a todos.
¡Disfruten!
Después de recibir aquella bala, Ray, todavía asustado de lo ocurrido y sintiéndose culpable por haber sido incapaz de protegerlo siendo el adulto responsable en ese momento y el más experimentado, le había ordenado que se quedara en la Cueva y que no podría salir con él a pelear contra el crimen hasta que su herida estuviera completamente sanada y estuviera seguro de que no sería una molestia para Henry, pues no quería que esta empeorara y además el chico no podría dar su cien por cien, y una pequeña y simple distracción de un segundo podría ser contraproducente para él, como aquel incidente en esa tienda había dejado claro.
Henry entendía que la preocupación de Ray por su estado era real y demostraba lo mucho que se preocupaba por él a pesar de a veces ser algo irresponsable y descuidado, pero aún así, había discutido su decisión hasta cansarse antes de resignarse a que su amigo no iba a cambiar de opinión y que además tenía el apoyo de Jasper y Charlotte, que dejaron claro que no se sentirían tranquilos sabiendo que él estaba allá afuera poniendo su vida en riesgo cuando aún no había sanado del todo.
Se sintió afortunado de tenerlos y a la vez traicionado.
Así que lo único que le quedaba era permanecer en la Cueva.
Por un lado, estaba molesto porque no le permitieran salir a detener a los criminales, su herida no era tan grave desde su punto de vista, y los medicamentos habían actuado de maravilla, casi no le dolía así que no veía la razón de porque debería quedarse sin hacer nada, y también estaba molesto consigo mismo por haberse distraído y salir lastimado, y no podía evitar pensar con amargura que si tan solo hubiera tenido sus poderes eso no habría ocurrido nunca...
Por otro lado...
Miró a un lado discretamente. Estaba sentado junto a Charlotte frente a los monitores. Ella tenía su mirada clavada en una de las pantallas que estaba monstrando algún tipo de estadística o algo, no estaba muy seguro porque había estado más ocupado quejándose internamente que prestando atención...eso y distraído pensando en ella y robando miradas en su dirección cuando ella no estaba mirándolo.
Como alternativa a salir junto a Ray, este lo había asignado a ayudar a Charlotte con lo que ella necesitara, así que pasaba la mayor parte del tiempo junto a ella, mientras atendía las llamadas que llegaban a la linea de emergencia, o sino de vez en cuando ayudaba a Schwoz con lo que fuera que el inventor estuviera trabajando. Y si ninguno de ellos necesitaba nada, simplemente se quedaba en el sillón, comiendo frituras mientras se lamentaba de su situación en silencio.
Aunque la mayor parte del tiempo lo pasaba con ella, quien sabiendo que si lo dejaba solo mucho tiempo, su amigo empezaría a amargarse de su situación y se desanimaría. Su compañía hacia que su recuperación fuera más llevadera, además de que era agradable observarla trabajar, se veía linda incluso con el rostro serio y la mirada enfocada en un objetivo.
Un suspiro anhelante escapó de sus labios mientras él la observaba.
Habiéndolo oído, la joven desvió su mirada hacia él, luciendo preocupada.
— ¿Te sientes bien? —sus ojos se dirigieron de su rostro a su brazo vendado.
Creyó que había dado un gruñido de dolor. Aunque él aseguraba que el dolor había disminuído y que ya solo era una pequeña molestia, no estaba segura de que Henry no estuviera tan solo fingiendo aquello para no preocupar a nadie y para salir como Kid Danger de nuevo más rápidamente
— Sí, solo algo aburrido —respondió, quitándo su mirada de ella para dirigirla a las pantallas.
El rostro de Charlotte se suavizó, y ella posó su mano sobre la que él tenía encima del tablero.
Ella sabía lo importante que era para él su trabajo, y que aparte de estar aburrido, se debía sentir también algo inútil, un pensamiento tonto porque no era que estuviera siendo un holgazán sino que se estaba recuperando de una herida bastante grave, pero para alguien tan acostumbrado a salir a la acción, esta situación debía ser insoportable.
—Solo aguanta un poco más —lo animó, dándole una mirada comprensiva—, en unos días ya estarás mejor, completamente sanado y podrás volver a tus días de gloria —terminó con una sonrisa de lado.
Se deleito en la calidez de la mano cubriendo la suya, la sensación de su toque sobre su piel. Esta no era ni sería la primera vez que ella lo tocaba, pero pocas veces tenían un contacto tan directo e intimo que no fuera él teniendo que ser cosido o curado de alguna manera. Lo que lo hacia diferente era cuando ella tenía esos gestos con él con otro propósito, como para animarlo y hacerlo sentir mejor, dejándole saber que ella estaba a su lado para apoyarlo siempre.
Eso era lo que hacia el contacto con ella especial en otras ocasiones también, y que tenía la costumbre de hacerlo sudar de nervios y temblar ligeramente.
Había conseguido dominar las reacciones de su organismo en cierta medida, así que las sensaciones que lo llenaron no fueron muy obvias.
Henry le sonrió en gratitud y ella apretó su mano una vez antes de soltarlo.
Resistió el deseo de traer su mano hacia su pecho para resguardar el candor de su toque y se concentró en su mirada.
Ella le sonrió suavemente y su corazón dio un vuelco.
Se miraron a los ojos durante unos segundos, los de ella, cálidos y amables, los de Henry, agradecidos y esperanzados.
Esa noche en la cueva, ambos habían estado medio dormidos –y él herido– para entretenerse con pensamientos sobre lo agradable que era sentirla presionada a su lado, o sentir su suave respiración acariciando su piel, contento con solo tener sus brazos alrededor de él.
Pero en ese momento, ambos estaban despiertos y alertas, y su tierna sonrisa solo le recordó lo suaves que se veían sus labios y cuánto deseaba sentirlos contra los suyos.
Estos últimos días había estado pegado a su lado y había sido una tortura estar a solas con ella y tener que controlar sus emociones y sentimientos por ella. Pero ya había sido demasiado, y sintió que estaba perdiendo la batalla así que inconscientemente se inclinó hacia ella solo unos centímetros, con sus ojos dirigiéndose brevemente hacia sus labios...
No sabía qué había pasado, si había hecho algo o qué, pero en ese momento, fue como si todo lo demás se detuviera a su alrededor, Henry se quedó quieto, sus ojos se posaron en los de ella, y por alguna razón, se sintió incapaz hacer algo más que quedarse atrapada en esa mirada que no podía precisar lo que significaba.
Era algo que lo había pillado haciendo esos días a su lado. Se quedaría mirándola como si no pudiera mirar nada más. Al principio, había pensado que era solo que estaba aburrido y, bueno, no tenía nada mejor que hacer. Imaginó que con el pasar de los días, él encontraría otras cosas entretenidas que hacer, pero habían pasado varios días y él seguía mirándola cuando pensaba que estaba distraída.
Aunque ella no lo estaba en absoluto. Incluso de espaldas a él, podía sentir cuando él tenía los ojos puestos en ella. Era una distracción, intensa y un poco incómoda, pero en general soportable. Le habría preguntado si algo andaba mal con ella o qué, pero sentía que eso haría que todo fuera más incómodo por alguna razón.
Entonces, eligió mantener sus pensamientos sobre el asunto para sí misma e ignorar sus peculiaridades, ya tenía suficiente en la cabeza para agregar el extraño comportamiento de Henry. Pero entonces, sus ojos se posaron en sus... ¿labios? No, esa debe haber sido su imaginación, ¿verdad? ¿Por qué miraría sus labios? Este era Henry de quien estaba hablando, su mejor amigo, ¿por qué iba a...? ¿Estaba a punto de...?
Su tierna sonrisa desapareció de su rostro ante la idea que se formó en su cabeza y eso hizo a Henry recuperar los sentidos.
Se contuvo justo a tiempo y volvió a mirarla a los ojos.
Ella tenía una mirada curiosa en ellos, y estaba ojeando con perplejidad sus mejillas que se enrojecían lentamente.
—G-gracias —logró decir, obligándose a quitar la mirada de ella para posarla en las pantallas.
¿Había ido demasiado lejos? ¿Estaba yendo muy rápido? Pero ¿Cómo se suponía que iba a avanzar si no hacia nada para dejar claro lo que sentía? Todo este asunto de cortejarla se volvía cada vez más y más complejo...
Quería salir corriendo de allí, temiendo haberla asustado, pero no quería hacerla pensar que tenía algo en su contra o parecer un chiflado. Entonces, se armó de valor para permanecer clavado en el taburete junto a ella como si nada hubiera pasado, reprimiendo el deseo de secar sus sudorosas manos en la tela de su pantalón.
El momento que ella no supo que estaban compartiendo hasta ese momento se rompió, y no pasó por alto como su amigo trató de ocultar lo nervioso que lo que fuera que sucedió lo había vuelto, pero lo que la aturdió fue la idea que ahora martillaba de forma molesta en su cabeza.
Pasaron unos segundos antes de que se recuperara y se decidiera a cuestionar a Henry para despejar sus dudas porque aun no podía aceptar que lo que creía estuvo a punto de pasar de verdad había estado a punto de pasar, pero entonces se abrieron las puertas del ascensor impidiendo que pudiera cuestionarlo.
Jasper salió cargando bolsas de comida rápida que habían pedido antes.
Una vez que dio unos pasos dentro de la cueva, miró a sus amigos, y sus pies vacilaron cuando se percató de la extraña tensión que los rodeaba a ambos.
Las mejillas de Henry estaban ligeramente rojas y estaba tratando de evitar mirarla a toda costa. Charlotte tenía una mirada perpleja en sus ojos y le estaba dando una mirada inquisitiva.
Esperaba no haber interrumpido nada.
Habría dicho sus pensamientos en voz alta, pero no quería avergonzar a Henry más de lo que ya parecía estarlo.
—La comida está aquí —se limitó a anunciar, poniendo una sonrisa y caminando hacia el sofá para poner las bolsas sobre la mesa.
Henry casi saltó de su asiento y caminó hacia su amigo, con una expresión de agradecimiento en su rostro incluso cuando no se dio cuenta de que lo hacía.
Jasper le envió una mirada intrigada e intencionada, luego sus ojos parpadearon hacia la chica que venía hacia ellos, luego de vuelta a él, capturando sus ojos con una mirada significativa.
La mirada que recibió fue de pánico, Henry tragó saliva visiblemente y convirtió su mirada en una de suplica, pidiéndole en silencio que no, por favor, que no mencionara nada de lo que había visto.
Jasper no lo estaba planeando.
Todavía estaba decidido a abordar el tema con Henry, pero estaba esperando el momento adecuado.
Con un breve asentimiento, se volvió para sacar las cosas de las bolsas, sin ver cómo Henry exhaló un largo y silencioso suspiro de alivio. No sabía lo que significaba la mirada de Jasper, solo entendió que su amigo había sentido que algo extraño estaba pasando entre ellos.
Por un momento había temido que Jasper lo mencionara, sacando el tema a la luz, y no estaba de humor para discutir eso.
Afortunadamente, Jasper le había prestado atención, manteniendo su gran boca cerrada por una vez.
Charlotte se acercó a ellos y comenzó a ayudar a ordenar la mesa para comer, dejando a un lado su necesidad de descubrir que había motivado ese repentinamente extraño comportamiento de Henry, seguramente aquello había sido solo su imaginación, últimamente estaba muy alterada y supuso que eso estaba afectándole.
Tenía bastante en la cabeza de qué preocuparse: sus actividades escolares y extracurriculares, su vida romántica secreta, el trabajo de asistente de superhéroe y sus sentimientos de sentirse ignorada en ocasiones. No necesitaba añadirse más.
Afortunadamente, la comida fue una buena distracción.
Un poco más tarde, Ray y Piper se unieron a ellos, y pronto, estaban ocupados masticando sus comidas como para abordar la tensión que había colgado entre ellos pero que ahora se había disuelto y había sido olvidada en nombre de un estómago lleno después de un largo día de trabajo.
Sin embargo, solo para cuatro de las personas que estaban allí. Henry todavía estaba avergonzado de lo ocurrido, y no se atrevía a mirarla a la cara, y eso se sumó a como ya se sentía siendo incapaz de hacer más que sentarse en silencio y lamentar su suerte.
Para apartar su mente de esos pensamientos desanimadores, comenzaron a bromear entre ellos, a charlar sobre cosas sin sentido y, siendo ellos mismos, honestamente.
En un momento, Charlotte aprovechó la distracción de sus amigos para revisar su teléfono en busca de nuevos mensajes de cierto ladrón con el que había tenido poca interacción esos últimos días.
Con su lesión, Henry había necesitado de sus dos amigos aparte de su hermana para soportar la escuela y mantener su lesión en secreto –una cámara había grabado el momento en que la bala lo había alcanzado y el vídeo había llegado a Internet, así que casi todos los ciudadanos sabían de su lesión–, lo que significaba que ella había tenido que pasar mucho tiempo con ellos para estar atenta, principalmente con Henry, quien también tuvo que lidiar con sentirse como un fracasado, ese incidente había sido un gran golpe para su orgullo y un duro recordatorio de la pérdida de sus poderes.
Entonces, se había encontrado en la necesidad de ignorar a su ladrón –sintió sus mejillas calentarse y se regañó mentalmente, debía dejar de llamarlo así, suyo, como si fuera un jarrón–, ignorar un poco a Archie a favor de estar ahí para Henry.
Incluso tuvo que dejar de montar con él en motocicleta por un tiempo porque ella y sus amigos habían acordado ir juntos a la escuela y volver a casa hasta que Henry se sintiera mejor.
Archie todavía se las había arreglado para verla antes de la escuela en un par de ocasiones, y la había llevado a tener otra cena encantadora, simplemente sin toda la parte de besos en los asientos traseros de algún cine. Ella le había explicado que un querido amigo suyo había sufrido un accidente y estaba pasando por un momento muy difícil, y que se sentiría mejor estando a su lado para asegurarse de que se recuperara bien.
Archie se había sentido un poco decepcionado por tener que mantenerse alejado de ella, pero lo entendió y respetaba sus deseos. Sabía de los dos chicos que eran como hermanos para ella, pero aún así se había asegurado de mantenerse en contacto con su chica, teniendo conversaciones nocturnas con ella a menudo y enviándole mensajes durante el día para hacerle saber que estaba pensando en ella.
Ella leía cada uno de ellos, respondía a todos los que podía y trataba de no revelar cuánto la afectaban esos textos al educar sus rasgos antes de que alguien pudiera ver sus labios crisparse de felicidad y emoción.
Pero una chica enamorada no podía estar lo suficientemente segura de su habilidad para tener un control perfecto de sus reacciones. Por lo que no pudo detener a tiempo una suave risita femenina que salió de sus labios después de leer uno de los mensajes de texto de Archie.
Ni siquiera era un texto en sí, era un sticker de un meme sacado de una película que había enviado como respuesta a algo que ella había escrito, un tonto pero divertido juego de palabras sobre el frío, por supuesto.
Pero la hizo reír tontamente de todos modos, llamando la atención de sus amigos.
Ella no era una persona gruñona, pero no era conocida por reírse como una colegiala de comedia de situación aparentemente de la nada.
Por eso Ray entrecerró los ojos con sospecha.
Esta no era la primera vez que notaba un comportamiento extraño de su parte. No era un superhéroe únicamente por su superpoder, era observador y prestaba atención cuando quería y un asunto le picaba la curiosidad, y se había dado cuenta de las veces que ella había hecho algo o se había comportado de manera diferente a lo que solía hacer.
Como en ese momento, escondiendo su teléfono de sus miradas indiscretas después de haber estado escribiendo en su teléfono a alguien toda la tarde mientras ella pensaba que no le estaban prestando atención.
¿Con quién estaba intercambiando mensajes de texto? Por lo que él sabía, sus únicos amigos eran los tres adolescentes que estaban allí. Sus otros contactos eran de la escuela, de su actividades extracurriculares, así que, de ninguna manera estaría bromeando con ellos como para considerar una risa tan femenina que él ni siquiera sabía que ella era capaz de hacer.
Solo, ¿Qué estaba escondiendo?
Esto parecía una investigación interesante para llevar a cabo...
Para Henry, sus suaves risitas eran como una música agradable, capaz de encantarlo y hacer que se olvidara de sus pensamientos desalentadores, pero también, lo hacían sentir un poco decepcionado por no ser el que lograba eso.
Esos días había intentado aprovechar su mala situación y seguir con su plan de 'cortejar a Charlotte', sin éxito. Ella pasaba tiempo con él, hablaban y bromeaban, pero también era como si su mente estuviera en otra parte. Pensando en otra cosa... o, pensó con cierto temor, en otra persona...pero ¿en quien? No tenía conocimiento de ningún chico especial en su vida, o por lo menos que lo recordara...
Deseó poder saber en qué estaba pensando cada vez que sus ojos brillaban y una pequeña y apenas perceptible sonrisa adornaba sus suaves labios.
Piper por su parte, quiso golpear a su hermano para que reaccionara y adelantara su plan, si tenía uno. No quería tener mucho que ver con la vida romántica de su hermano –nada, si fuera por ella– pero después de la confesión de Henry, no podía ignorarlo. Ella había estado enamorada de suficientes chicos para saber cuando se trataba de ello, y era obvio para ella que Charlotte estaba relacionándose con alguien. A diferencia de los chicos, ella no había pasado por alto sus pequeños pero claros para el ojo atento cambios de humor y actitudes, así como el tiempo que pasaba al teléfono con alguien. Si su hermano no quería perderla, debía apresurarse.
Lo que no entendía es porque podría estar ocultándolo, aunque imaginaba que tal vez tenía que ver con el hecho de que los chicos iban a olvidarlo de todos modos, quizás Charlotte pensaba que no valía la pena decírselos, pero ¿a ella tampoco? No eran las mejores amigas pero sí eran cercanas, ella prácticamente la consideraba como parte de su familia, hasta a veces iba con ella por concejos o inquietudes. Ella le había contado del lindo chico en el que estaba interesada, incluso revelado parte de su plan para hacer que la notara, que implicaba chaquetas de cuero y maquillaje exagerado, y Charlotte le había contado de su rompimiento con Jack.
La hermana de Henry dejó a un lado esos pensamientos. Puede que solo estuviera llegando a conclusiones apresuradas, quizás su amiga solo quería ser discreta, esa era su naturaleza, era mas reservada con su vida que ellos, no andaba por ahí gritando a los cuatro vientos cuando alguien le gustaba.
Cualquier cosa, si quería decírselo, lo haría cuando se sintiera segura...aunque ahora deseaba que le dijera en quien tenía puesto el ojo ¿sería de la escuela? ¿Ella lo conocía? ¿Era guapo? ¿Tenía algún amigo que pudiera presentarle? ¡Hey! Si las cosas con su chico lindo no funcionaban, tenía que tener opciones.
Dándose cuenta por fin de las miradas puestas en ella, sofocó rápidamente su risilla suave y se aclaró la garganta con disimulo, apagando la pantalla de su teléfono y guardándolo en el bolsillo.
Maldita sea, ahora tenía los ojos de sus amigos sobre ella otra vez, mirándola de manera extraña. Podría regañar tanto a Archie si no fuera porque él había estado tratando de animar su tarde. Gracias a su estúpido hábito de responder a sus mensajes con memes divertidos últimamente, ella no estaría bajo la mirada escrutadora de sus amigos.
Rápidamente, pensó en una excusa.
—Lo siento, vi una publicación divertida en Envygram —explicó.
—¿Oh si? —A ella no le agradaron los ojos entrecerrados de Ray con un destello de sospecha en ellos—. Me gustaría verlo también, parece bastante gracioso por tu reacción.
Ray le envió una sonrisa que parecía amistosa, pero la mirada aguda y astuta en sus ojos le mostró sus verdaderas intenciones.
—Claro —respondió ella con demasiada alegría en su tono para sonar real.
Tragando saliva nerviosamente pero haciendo todo lo posible por ocultarlo con una sonrisa falsa, encendió su teléfono, lo desbloqueó y abrió la aplicación antes mencionada, desplazándose por las publicaciones como si buscara lo que supuestamente había visto.
Por supuesto, como no existía, no encontró nada y finalmente, se rindió con un suspiro.
—Lo siento, no pude encontrarlo de nuevo —se disculpó con una falsa sonrisa apenada que estaba segura de que iban a comprar.
Tal como lo había esperado, sus amigos reanudaron la charla, pero mientras daba un sorbo de su bebida, sintió los ojos de alguien sobre ella, y cuando levantó sus ojos, encontró la mirada sospechosa de Ray sobre ella, de la que apartó la mirada.
Algo le decía que él no había creído la farsa, pero aquella había sido la única excusa que había aparecido en su mente en ese momento.
Bueno, concluyó ella, él podía pensar lo que quisiera, no se preocuparía, además, pronto lo olvidaría, de eso estaba segura, solía olvidar las cosas que le concernían, y nunca había pensado cuánto alivio sentiría por eso algún día. Ella y Archie habían sido bastante discretos, él era un maestro en eso, teniendo que esconder su vida criminal y todo, podía estar segura de que todo estaría bien.
Se tragó su bebida y se unió a sus amigos, ignorando su teléfono mientras zumbaba dentro de su bolsillo el resto de la noche y tratando de ocultar cuánto la estaba afectando la mirada inquisitiva de Ray.
Ya era de noche cuando los cuatro amigos llegaron a la residencia Hart.
Apenas poner un pie dentro, Piper se despidió de Charlotte y corrió directamente a su habitación, su teléfono ya en su mano y sus ojos fijos en la pantalla, una pequeña sonrisa de emoción adornando sus labios.
Charlotte le sonrió mientras la veía alejarse, sacudiendo la cabeza. Piper le había contado mucho sobre su más reciente enamoramiento, un chico guapo que había conocido en la parada de autobús una mañana. Ella también le había revelado su plan para gustarle como más que una amiga, ya había conseguido su número de teléfono y se seguían en sus redes sociales.
Pero él aún no la había invitado a salir y ella estaba planeando cambiar eso. Aparentemente, el interés amoroso de Piper era un aspirante a 'chico malo', y ella quería impresionarlo.
Aunque se había sentido contenta por ella, también le había aconsejado que no debería cambiar solo para parecer atractiva para un chico, además de que el chico se había convertido en su amigo incluso con su actitud, esa era una señal de que le gustaba lo suficiente como para soportar sus cambiantes estados de ánimo, pero sus consejos parecieron caer en oídos sordos, como casi siempre.
Solo esperaba que conseguir la atención romántica de este nuevo amor de ella no la pusiera en una situación complicada.
"Como la tuya", le recordó secamente su cerebro.
Ella rechazó ese pensamiento traicionero de inmediato, su relación no era así, él no la había obligado a hacer nada ilegal, o que no le gustara.
De acuerdo, tenía que esconderlo de sus amigos debido a la carrera de su interés amoroso, y tenía que inventar excusas para no revelar nada, pero no se estaba metiendo en problemas. Archie la hizo experimentar nuevas sensaciones, experiencias y diversión, pero no estaba tratando de arrastrarla hacia el mundo criminal como él. Y él no la había cambiado, había sido ella quien eligió volverse un poco salvaje, relajarse y vivir un poco. La había ayudado a hacer cosas que ella había querido hacer y no había tenido el valor de hacer.
Hablando de él, no había tenido tiempo de revisar sus mensajes, después de ese desliz en la cueva, había optado por no leerlos allí con todos mirándola. Bueno, Henry estaba sano y salvo en su casa de nuevo, y por lo que parecía, Jasper estaba planeando quedarse con él un poco más. Los había oído hablar de ver una película con palomitas de maíz y refrescos. En otras circunstancias, ella también se habría quedado, pero se sentía cansada y tenía muchas ganas de ir a casa para relajarse y revisar su teléfono.
—Bueno chicos, me vuelvo a casa, que pasen una buena noche, nos vemos mañana.
Se dio la vuelta y se dirigió a la puerta, pero la voz de Henry la detuvo.
—¿Ya te vas? Es demasiado pronto, íbamos a ver una película —comentó el chico.
Estaba a punto de rechazar la oferta implícita, pero una mirada a los ojos de cachorro de Henry y ya no tuvo el corazón para decirle que no. Él había estado tan decaído esos días que ella no podía soportar ver esa mirada triste en sus ojos de nuevo, o ser la responsable. Entonces, reprimiendo un suspiro, sonrió suavemente y rindiéndose, asintió.
—Creo que podría quedarme por un par de horas ¿Qué vamos a ver?
El rostro de Henry se iluminó mientras sonreía, y su entusiasmo la contagió, a pesar de que momentos atrás no había estado muy animada por quedarse, mientras su amigo le contaba de que iba la película que habían escogido sin darle muchos spoilers de esta.
Que tengas un buen día
Después de hablar contigo, seguro que lo tendré, cherie
La respuesta de Charlotte fue un corazón seguido de un beso.
El chico de ojos grises sonrió suavemente ante el mensaje en la pantalla de su teléfono, luego su sonrisa vaciló levemente y suspiró profundamente antes de guardarlo en su bolsillo para reanudar su trabajo.
El legal esta vez.
Pero a pesar de que disfrutaba de realizar trabajo mental de vez en cuando, se encontró incapaz de disfrutarlo y concentrarse esta vez, teniendo la mente ocupada con pensamientos de su chica.
Gracias al cielo por la tecnología y la posibilidad de hablar con quien quisieras incluso estando a kilómetros de distancia el uno del otro.
Pero, de alguna manera, no era lo mismo que verse cara a cara con ella, simplemente leer sus mensajes en lugar de escuchar su voz hablándole, o recibir sus emojis de besos en lugar de recibir sus besos reales.
Estaban pasando juntos menos tiempo del que él quisiera, y aunque sabía que ella tenía un deber con sus amigos y él no se interpondría en su camino —estaba seguro de que ella se enojaría si siquiera lo intentaba—, no podía evitar sentirse un poco decepcionado de que no pudiera verla tan a menudo como le gustaría.
Como esa mañana, otra en la que no podía pasar por ella en su punto de encuentro para llevarla a la escuela porque sus amigos estaban con ella.
Aunque... si hicieran pública su relación, no tendrían este problema...
Sacudió la cabeza para disolver ese pensamiento. Estaban bien tal como estaban, no había necesidad de cambiar nada ni complicar las cosas. Eso haría que todo fuera más difícil, para ambos. Él era el mayor de los dos, tenía que aguantar y tener paciencia con ella.
Se enderezó en su silla y ordenó a su mente que dejara de cavilar en esos temas y comenzara a concentrarse en la tarea que tenía.
Su taller mecánico necesitaba ser reabastecido y tenía que hacer un relevamiento de lo que tenían para saber qué faltaba y cuánto debía ordenar.
Su mente lo obedeció, y pasó un buen par de horas en ese trabajo, sintiendo que el tiempo pasaba rápidamente si mantenía su mente trabajando y enfocada en una única cosa, pero pronto comenzó a tener hambre y decidió que había hecho suficiente y necesitaba tomar un descanso.
Por lo general, dejaba el lugar en las manos seguras de uno de sus empleados, uno de los hombres que más tiempo había estado trabajando a su lado, e iba a uno de sus lugares favoritos para comer, pero ese día pensó que podía quedarse con sus empleados y ver cómo les iba, pasar un rato con ellos. Además, había cosas relacionadas con sus otros asuntos que le gustaría abordar con algunos de ellos.
No había peligro de hablar de eso con los demás allí, cada uno de los hombres bajo su mando era consciente de sus asuntos menos públicos, porque ellos también participaban. Eso sí, personalmente había hecho una investigación cuidadosa de cada uno de ellos y de sus antecedentes antes de emplearlos, para asegurarse de no estar empleando a un soplón de la policía, y los vigilaba para asegurarse de que no estuvieran siendo tentados para traicionarlos con las autoridades.
Así que decidió llamar a un repartidor y pidió que le entregaran comida y algo de beber en la dirección del taller, luego se levantó de su asiento y se dirigió hacia allí.
Había varios autos estacionados allí, de diferentes modelos y colores, algunos con el capó levantado, otros sin las ruedas, levantados en el aire por medio de maquinaria, otros arruinados y en necesidad de reparación, otros ya arreglados y luciendo tan nuevos como el día en que los propietarios los compraron.
El olor a aceite y gasolina impregnaba el aire a su alrededor, se escuchaba el sonido de máquinas de soldar, lijadoras y sierras mientras trabajaban, junto con las voces de sus empleados, y chispas volaban en todas direcciones.
Respiró hondo, disfrutando de la mezcla que muchas personas encontrarían repugnante pero que él encontraba refrescante.
Desde su infancia, amaba los autos, las motocicletas y los motores, había construido su propia moto a la edad de catorce años, usando piezas que encontró en el depósito de chatarra de la ciudad, un lugar del que utilizó mucho en su adolescencia para conseguir piezas para sus diferentes proyectos.
Este taller era uno de sus logros más importantes, su primer negocio después de haber abandonado la escuela, y ahora, era uno de los talleres mecánicos más grandes y el encubrimiento perfecto para sus otros negocios.
Con una sonrisa, hizo su camino entre los autos siendo refaccionados, dirigiéndose hacia uno de sus hombres, que en ese momento estaba ocupado, con medio cuerpo escondido debajo de un vehículo.
Un joven tan bueno arreglando coches como conduciéndolos en las carreras.
Se apoyó contra el vehículo y golpeó la carrocería un par de veces para llamar su atención.
Tyler detuvo su tarea y salió de debajo del auto, limpiándose las manos engrasadas con un trapo mientras miraba a su amigo y jefe.
—¿Qué pasa, viejo?
—¿Estás libre para almorzar? —preguntó Blair.
Su amigo sonrió de lado mientras se ponía de pie.
—¿Qué? ¿Tu chica ya se cansó de ti y no tienes a quien llevar a una cita? —bromeó Tyler.
El joven de ojos grises resopló juguetonamente mientras rodaba los ojos.
—Ya quisieras, pero lo siento, no es tu día de suerte, solo quiero hablar y discutir negocios.
Tyler hizo un puchero fingiendo molestia, luego arrojó el trapo a un cubo.
—Estoy seguro de que no hablas de trabajo con tu amada... por cierto, ¿cuándo voy a conocer a la misteriosa dama?
—Hoy no, me temo.
Le había contado a un par de amigos elegidos de su círculo sobre su nuevo interés romántico, ya que se darían cuenta de que desaparecía para ver a alguien y eventualmente querrían saber en que andaba, pero aparte de darles a conocer su existencia, no les dijo mucho más, ni siquiera su nombre. Solo Douglas la conocía en persona, y eso era solo porque vivía en otra ciudad.
Charlotte no podía contarles a sus amigos sobre ellos, era justo que él hiciera al menos algo similar.
Blair se dio la vuelta y se dirigió hacia una parte despejada del taller, seguro de que su amigo lo seguiría.
—No es justo, B —se quejó medio en broma su amigo mientras iba detrás de él—. Ya se le presentaste a Doug, ¡se supone que soy tu mejor amigo!
El único contratiempo era que, cuando tenía demasiados tragos en su sistema, la lengua de Douglas se aflojaba demasiado.
Y se mantenía en contacto con Tyler.
Afortunadamente, no había revelado su nombre, principalmente porque había estado tan atrofiado que no podía recordarlo. Pero había dicho lo suficiente para empujar a Tyler a molestarlo con preguntas sobre esta misteriosa dama. Preguntas que ignoró por completo, para frustración de Tyler.
Siguieron bromeando hasta que llegó el repartidor con su comida, nada elaborado, solo suficiente pizza para ellos y refrescos.
Una vez que estuvieron satisfechos y descansados, empezaron a hablar sobre sus otros asuntos, que en ese caso eran los coches que tenían que tener listos para las próximas carreras del fin de semana.
El desierto en las afueras de Swellview no solo era utilizado por delincuentes como punto de encuentro para recibir paquetes o realizar transacciones. También se utilizaba para fiestas clandestinas y para realizar carreras ilegales. Solo tenían que sobornar a las personas adecuadas y se quedarían solos para llevar a cabo sus planes sin ser molestados.
Una competición tendría parte el próximo fin de semana, y el de Blair era uno de los talleres mecánicos que se encargaría de poner en óptimas condiciones los vehículos de algunos de los corredores.
Pero aparte de eso, estaban las apuestas.
La última vez, su corredor elegido había terminado en segundo lugar, por lo que también estaban discutiendo a quién elegirían para hacer sus apuestas en esta ocasión.
Tyler le estaba diciendo que había un grupo de corredores en ascenso ansiosos por participar, que había visto a algunos de ellos en acción personalmente y estaba bastante seguro de que esta carrera sería emocionante. Incluso había un chico nuevo de dieciocho años que había participado en algunas carreras por la ciudad antes, y Tyler tenía sus ojos puestos en él, siempre estaba atento a los corredores prometedores. Pero sus apuestas seguían estando en el último que había elegido. Más experimentado, decía.
De repente, el teléfono de Blair vibró, pero distraído como estaba con su amigo, lo sacó para echar un vistazo sin preguntarse quien era, sin embargo, cuando vio de quién se trataba, se olvidó de lo que sea que Tyler estaba hablando. Una sonrisa floreció en sus labios que no pasó desapercibida para su amigo, quien, una vez que se dio cuenta de que el otro ya no le prestaba atención y le sonreía a su teléfono, cerró la boca y suspiró de buena gana.
Mientras tanto, Blair abrió la aplicación de mensajes y leyó el más reciente.
"Oye, ¿cómo va tu día?" preguntó Charlotte
"Ahora va mejor, cherie", escribió rápidamente.
Discretamente, Tyler estiró su cuello para echar un vistazo breve a la pantalla de su teléfono, captando un poco de la conversación de mensajes de texto que estaba teniendo lugar. La chica que su amigo había agendado como 'Princesa' respondió con una carita sonrojada y un corazón. Con una leve sonrisa torcida, regresó a su lugar.
"¿Cómo va el tuyo?"
Dentro de una de las aulas, Charlotte recargó la espalda contra el asiento y esperó su respuesta.
Le gustaba la educación, pero incluso ella tenía que admitir que algunas clases –y profesores– eran bastante aburridas. Este era uno de esos casos.
El profesor era bastante mayor y hablaba muy lento, además de que estaba de espadas, por lo que no era la única alumna que no estaba prestando toda su atención, lo que la hacía sentirse menos culpable por haber aprovechado la oportunidad –y los problemas de visión del hombre– para escribirle a Archie.
Su día iba bastante bien para el tipo de vida que llevaba.
"Normal, es la escuela, todo siempre va bien"
Al menos cuando sus amigos no estaban involucrados. La herida de Henry había hecho que las cosas fueran más tranquilas para ellos por el momento.
"Aburrido, esa es la palabra que se supone que debes usar, cariño"
Ella resopló con una media sonrisa, ganándose una mirada de reojo de la chica a su lado.
"Casi olvido lo mucho que amas la escuela"
"Creo que más que tú, estás usando tu teléfono en una de tus clases ahora, ¿verdad?"
"¿Qué dije sobre acecharme?", lo reprendió, con una carita con la ceja levantada.
"En mi defensa, me enteré de esa información ANTES de que me ordenaras que no te acechara", aclaró.
"No fue una orden, fue una petición"
"Y que lo hayas aclarado me tranquiliza"
"A mi me pareció una orden", insistió el chico.
"Para servirla, mi reina"
Ella le respondió con una carita rodando los ojos.
En su taller, Archie rió entre dientes, incluso olvidándose de su amigo a su lado. Cuánto extrañaba bromear con ella...si tan solo hubiera una manera de verse sin problemas ni obstáculos.
Inmediatamente, su sonrisa se ensanchó y sus ojos brillaron cuando una idea apareció en su mente.
"Esta es tu última clase, ¿verdad?"
Su frente se arrugó en confusión por el aparente cambio de tema, pero ella le respondió con la verdad.
"Sí..."
"¿por qué?"
Entrecerró los ojos cuando su repentino plan tomó forma en su mente.
"¿Quieres escapar del aburrimiento?"
La sospecha la llenó, pero algo en ella se emocionó con sus palabras.
"¿Qué tienes en mente?"
"Sí o No, querida"
Ella puso los ojos en blanco.
"Bien, sí, quiero escapar del aburrimiento"
"¿Me dirás qué tienes en mente ahora?"
Él no le respondió exactamente.
"Pon una excusa para salir del aula, no te molestes con tus cosas de la escuela, volveremos antes de que nadie se dé cuenta, y espérame en el baño"
"¿Que? ¿a donde vamos?"
"Confía en mí, cariño, no te arrepentirás"
Se mordió el labio, indecisa. ¿Estaba insinuando lo que ella pensaba que estaba insinuando? ¿Quería que ella... se saltara la escuela?
No podía, era una estudiante modelo. Excelentes calificaciones, nunca faltaba a clases por nada que no sea una emergencia, ganadora de la feria de ciencias dos veces, presidente del consejo estudiantil... Su vida estaba bastante ocupada, pensándolo bien, tal vez debería relajarse un poco más... Ella se había metido en esto porque quería algo de emoción para sí misma, ¿verdad? Debería ser capaz de hacer algo como esto. De todos modos, era una clase bastante aburrida, y ya sabía el tema.
"Mejor que valga la pena"
Él sonrió, capaz de señalar su sarcasmo incluso a través de una pantalla.
—Tengo que irme —se levantó de su asiento y se guardó el teléfono en el bolsillo—. Estás a cargo, Ty —anunció mientras se alejaba sin siquiera mirarlo.
El mencionado asintió con una sonrisa torcida al ver cómo salía del taller en su motocicleta.
—Diviértete, amigo —le dijo al aire.
Charlotte ya estaba dentro del baño de chicas, esperando impaciente y nerviosa la llegada de Archie. Había salido del aula con la excusa de que necesitaba usar el baño por un "asunto de chicas", lo que su profesor interpretó como algo con lo que él no quería tener nada que ver, por lo que la dejó salir de la clase sin problemas.
Se sintió un poco mal por haber mentido así, pero recordar la cara que hizo el pobre le hizo sonreír de forma traviesa.
Su teléfono sonó interrumpiéndola y lo sacó, encontrando un mensaje de Archie.
"Sal del baño, querida"
Ella lo hizo, y al abrir la puerta lo primero que se encontró fue un sonriente joven de cabello oscuro y ojos grises al otro lado, ataviado con jeans y una chaqueta de cuero.
Aunque sonriendo, inclinó la cabeza hacia él con intriga.
—¿Cómo entraste sin que nadie te viera?
—¿No te acuerdas? —su sonrisa arrogante se ensanchó mientras la envolvía en sus brazos—. Solía abrir cerraduras para huir de este lugar, cariño.
Ella resopló murmurando un "por supuesto" mientras negaba con la cabeza, pero lo dejo atraerla hacia él para besarse.
Se besaron durante menos de un minuto, hasta que ella lo empujó hacia atrás gentilmente, ganándose un gruñido frustrado pero juguetón de su parte.
—Aún estamos en la escuela, alguien podría vernos aquí —le recordó.
Él asintió con la cabeza, luego la tomó de la mano y comenzó a salir del lugar hacia una de las puertas de salida que conducían a la parte trasera del edificio. Ella le permitió llevarla, todavía intrigada por lo que había planeado para ellos. Y sus ojos brillaron cuando vio su hermosa motocicleta estacionada al otro lado de la calle.
—¿La extrañaste? —preguntó Archie en tono de broma al ver cómo ella miraba el vehículo.
—Más que a ti —respondió ella con una media sonrisa.
—Sabía que estabas conmigo sólo por ella —él hizo un puchero.
Ella se rió y, wow, cuánto había echado de menos su animada risa. De repente, ella fue la que lo condujo alegremente hasta la motocicleta.
—Vamos, antes de que me arrepienta.
—Ni siquiera te dije a dónde vamos —comentó el chico con una ceja levantada.
Charlotte ya se estaba poniendo el casco, pero se detuvo para sonreírle con descaro.
—No me importa mucho mientras estemos montados en este bebé.
Sintiéndose atrevida, le guiñó un ojo. Él le sonrió y se puso el casco. Una vez subidos a la moto, partieron rumbo al lugar que él había elegido para pasar el resto del horario escolar.
No sabía cuánto había extrañado viajar con él hasta ese momento, envolviendo sus brazos a su alrededor, mirando a los otros vehículos que pasaban junto a ellos mientras aceleraban y maniobraban entre ellos, lo amaba.
Pero demasiado pronto para ella, llegaron al parque de Swellview, el lugar que él había elegido para llevarla. En ese momento estaba tranquilo, con la mayoría de adolescentes ocupados con la escuela y los adultos con trabajos de tiempo completo. Estaba relativamente cerca de la escuela, podía pasar tiempo con ella y aun así llevarla de regreso sin problema.
Estacionó la moto y, tomados de la mano, caminaron hacia una zona más apartada, donde se sentaron en un banco.
—Extrañé mucho esto —murmuró mientras la volvía a abrazar y la besaba suavemente.
Podía sentirla sonriendo contra sus labios mientras le devolvía el beso.
—Yo también —susurró ella, tirando de él por las solapas de su chaqueta abierta para profundizar el beso.
—¿Valió la pena? —inquirió el joven separándose un poco para verla a los ojos.
Ella fingió pensarlo antes de responder.
—Convénceme.
Sonriendo con picardía, volvió a reclamar sus labios.
No necesitaban hablar más, habían dicho suficiente a través de mensajes, en ese momento, solo querían disfrutar de los toques del otro.
Lo único que Charlotte se había llevado con ella había sido su teléfono, el que estaba silenciado dentro de su bolsillo, no queriendo que nada la molestara mientras estaba con él. Después de todo, sería solo por menos de dos horas. Nada malo podría suceder en ese breve lapso de tiempo.
Hasta que sucedió.
Un grito femenino rompió el ambiente tranquilo que estaban disfrutando, y se separaron, poniéndose de pie de un salto justo a tiempo para ver a una asustada mujer corriendo descalza que pasó junto a ellos.
Alzaron las cejas, mirándose con sorpresa y confusión, ¿Qué estaba pasando? Otro hombre descalzo llegó corriendo y les dio la respuesta.
—¡Todo el mundo, corran! ¡Es el ladrón de zapatos! —gritó, agitando los brazos desesperadamente.
Teniendo una corazonada, sacó su teléfono y revisó sus redes sociales, segura de que encontraría noticias sobre lo que estaba pasando. Allí, encontró vídeos cortos sobre la pelea que se estaba llevando a cabo cerca de donde estaban, su estómago se hundió cuando se dio cuenta de que Ray estaba cerca, en su persona de Capitán Man, peleando contra el delincuente. Si la veía allí en horario escolar en compañía de un hombre al que no conocía, estaría en serios problemas.
—Será mejor que te lleve de regreso a la escuela.
Miró hacia arriba y de lado a Archie, que veía los vídeos con ella. Por su expresión, estaba claro que no quería estar cara a cara con el Capitán Man.
Comprensible.
Pero tampoco quería exponer a su compañera a cruzarse con ese loco.
Ella asintió con la cabeza, se guardó el teléfono en el bolsillo y tomó su mano, lo que le permitió llevarla de regreso a donde había dejado su motocicleta.
Sin embargo, a unos metros del vehículo, alguien saltó de los arbustos hacia ellos, gritando y haciéndola gritar en cambio.
Entonces, el tipo saltó a sus pies, la empujó al suelo y comenzó a intentar robarle las zapatillas. Comenzó a patear y gritar, tratando de apartarlo de ella. Saliendo en su defensa, Archie tomó al tipo de sus hombros y tiró de él, arreglándoselas para quitárselo de encima, ayudándola rápidamente a ponerse de pie de nuevo.
—¿Estás bien? —preguntó, revisándola por alguna herida.
Ella asintió con la cabeza, todavía aturdida por lo sucedido. Entonces, otro grito de batalla les hizo mirar al ladrón. El hombre se había puesto de pie con toda la intención de atacarlos nuevamente, rugiendo como un animal, y Archie se colocó frente a ella como una forma de protegerla del loco, escudándola mientras tomaba una postura de batalla.
Y de repente, el Capitán Man apareció saltando de los arbustos, arrojando al tipo al suelo y cayendo encima de él.
Rodaron sobre la hierba, luchando y gruñendo, pero era evidente que Ray estaba teniendo dificultades para dominar al tipo. Este se las arregló para escapar del agarre de Ray y correr directamente hacia la pareja nuevamente, pero esta vez, Archie estaba listo.
Antes de que el tipo pudiera tocarlo, estiró su mano con una picana eléctrica que sacó de debajo de su chaqueta y le dio una larga descarga. El tipo chilló y se retorció antes de caer al suelo, noqueado por fin.
Hubo un momento en el que todo quedó en calma después de aquello. Archie volvió a guardarse la picana eléctrica en el bolsillo, respirando con dificultad por la adrenalina, y aparto la mirada del delincuente ahora inerte en el suelo hacia su compañera, preocupado por ella. Estaba a punto de hablarle cuando escucharon una garganta aclarándose, y ambos se volvieron a mirar al Capitán Man, Archie con cierto recelo, pero Charlotte encogiéndose con una mueca de lamento cuando se dio cuenta de que él la estaba mirando fijamente, con sorpresa, confusión y sospecha bailando en sus ojos azules. Estos se desviaron de ella al joven de ojos grises, luego de nuevo a ella, de vuelta al extraño y de nuevo a ella.
Comprensión se hizo visible en su expresión.
Y bastó una sola mirada más de Ray para que supiera que estaba en problemas.
...oh oh.
¿Cómo va a salvar la situación Charlotte ahora?
N/A: La manera de dirigirse a Archibald cambia de acuerdo a la perspectiva de los personajes, así para sus esbirros es Blair, pero para Charlotte es Archie.
Con eso aclarado, see ya!
H. C.
