Muy buenas a todos! Aquí con un nuevo capítulo que espero que les guste n_n

Here We Go...


Ray entrecerró los ojos hacia ella una última vez antes de recomponerse de su sobresalto y confusión para volver a su personalidad de superhéroe.

—¿Están bien ustedes dos? —preguntó, su voz gruesa no traicionando nada de lo que había sentido segundos antes.

El joven de ojos grises lo miró con cautela, pero asintió con la cabeza.

—Lo estamos, gracias —logró responder Archie con cortesía.

Por dentro, sin embargo, apretó los dientes y se encogió de disgusto por el hecho de haber agradecido a un héroe por su ayuda y preocupación. Pero cualquier cosa para guardar las apariencias.

—Me alegro —Ray miró al joven desconocido enmascarando su sospecha de nuevo—. Bonito juguete tienes ahí, por cierto —comentó, refiriéndose a su picana eléctrica ahora oculta bajo sus ropas—, pero un poco peligroso y demasiado para seguridad personal, ¿no crees? —mencionó usando un poco de humor en su voz para ocultar su desconfianza.

Archie no reaccionó más que encogerse de hombros con una expresión en blanco.

—Este es un lugar bastante peligroso, debes saberlo más que nadie, me gusta estar preparado para cualquier inconveniente —respondió con simpleza.

—Ya veo.

Entonces, la mirada del Capitán Man se centró en la silenciosa joven, que había estado detrás del extraño todo el tiempo. Ray asumió que evitando su mirada escrutadora. Con buena razón, porque tenía muchas preguntas con respecto a su presencia allí. ¿Qué estaba haciendo ella en el parque? ¿En horario escolar? ¿Acompañada de un extraño? Un extraño que lucia años más grande que ella. Esos últimos días se había hecho a la idea de que ella estaba ocultándoles algo, pero no había imaginado que sería algo así.

—¿No deberías estar en la escuela, jovencita? —se dirigió a ella, entrecerrando los ojos.

Una pequeña sonrisa torcida floreció en sus labios, y sus ojos miraron hacia abajo con algo de pena y culpa. Podía sentir su tono de reproche entrelazando su falso tono curioso, y lo entendió, después de todo si estaba fuera de la escuela cuando no debería, dando vueltas con quien para él debía de ser un extraño, y Ray tenía razón en cuestionarla por ello, después de todo el era uno de los pocos adultos en su vida que velaba por su bienestar. No sabía que decir para explicarse, las veces que se había imaginado teniendo que revelar su secreto y darles una explicación a sus amigos, ella había tenido cierto control del cuando y como, sin embargo, en su imaginada situación, algo como lo que había ocurrido ni siquiera se le había pasado por la cabeza, por lo que se quedó sin palabras.

Afortunadamente, no estuvo en silencio sospechoso mucho tiempo y tampoco tuvo que explicar nada, pues Archie salió en su rescate, algo molesto por el tono de voz en el que el superhéroe se dirigió y trató a su cita. Como si tuviera algún derecho a reprenderla como si se tratara de una niña pequeña y no una joven madura en su camino hacia la adultez.

—¿No deberías llevar a ese sujeto a la policía en vez de...perder...el tiempo en nimiedades? —señaló el joven para evadir su pregunta por ella, sus ojos dirigiéndose hacia el ladrón aún inmóvil en el suelo.

Ray entrecerró los ojos al aún desconocido joven, sintiendo su disgusto enmascarado por él a través de su voz. Apretó los dientes, pero se mordió la lengua y se tragó un comentario bastante desagradable, calmándose. Ese comportamiento no era apropiado hacia un civil. Solo asintió y se arrodilló junto al hombre, tomando un par de esposas de su cinturón para sujetar sus muñecas y evitar que diera problemas si se despertaba. Pero no dejó de mirarlos de soslayo con discreción, prestando atención al pequeño intercambio entre los jóvenes.

Archie se había vuelto hacia ella, la expresión en blanco cambiando por una más tranquila, y podía ver la preocupación por ella en sus ojos. Él tomó sus manos entre las suyas, sonriéndole suavemente.

—Perdón por este resultado —se disculpó.

Charlotte estaba mirando a un Ray silencioso a unos metros de ellos por encima de los hombros de Archie, sabiendo perfectamente que el adulto estaba vigilándolos, pero sus ojos se fijaron en su cita de nuevo, deseando en ese momento tener el corazón para actuar con indiferencia y un poco más fría hacia él. Pero ella no podía. Esos ojos azul grisáceos brillaban con verdaderos sentimientos cálidos por ella, tirando de algo en su pecho. No podía apartar sus cálidas manos, no podía darle la espalda e ignorarlo como si fuera un extraño después de que él la había defendido. Apretó los labios, mirando brevemente a Ray, notando que ya había esposado al ladrón y que solo estaba tardando para escuchar a escondidas su conversación. Sintió de nuevo el impulso de apartar a Archie de ella para no dar señales verdaderas, para mantener las apariencias...

Pero ella luchó contra ese impulso. No habría sido justo para Archie, después de que él llevara tanto tiempo alejado de ella. Él no sabía sobre la relación que ella mantenía con el hombre detrás del superhéroe. Ella se había metido en este lío por su cuenta, no podía herir sus sentimientos para evitarse problemas. Se relajó, decidiendo que se ocuparía de una cosa a la vez, y volvió a mirar a su cita, dándole una dulce sonrisa.

—No te disculpes, no fue tu culpa —su sonrisa se volvió juguetona—, fue un poco emocionante, para ser honesta.

Él correspondió a su gesto, dándole una sonrisa traviesa.

—Es bueno saber que no te aburres a mi lado, cherie.

Todavía en su lugar al lado del hombre inconsciente, la frente de Ray se arrugó en intriga después de haber escuchado el intercambio entre los jóvenes. Por la forma en que interactuaban juntos, supuso que se conocían bastante bien.

Tal vez demasiado.

Sus instintos paternos entraron en acción ante esto. Claro, ella no era su hija, pero había pasado suficiente tiempo a su lado para que él pudiera considerarla alguien muy cercana a él. Y al igual que Henry, él también se preocupaba por ella.

En cuanto a su relación con ese tal Jack, había estado más sorprendido que preocupado, y ese chico había estado en el mismo rango de edad que ella, así que no había sido tanto problema. Pero este desconocido... parecía mayor, mucho más mayor que ella ¿Cuántos años tenía exactamente? Y sus instintos le indicaban que no era buenas noticias, se veía peligroso, ¿Quién portaba un arma como la que tenía él, capaz de dejar inconsciente a una persona solo con un toque? Y también se había atrevido a sobrepasarse con ella, tomando sus manos entre las suyas, hablándole usando un tono coqueto...

Sintió su sangre hirviendo y apretó los puños para evitar que sus manos se cerraran alrededor de la garganta de ese... desconocido. Luchó con todas sus fuerzas para contenerse y no caminar directamente hacia ellos y arrojarlo lejos, ordenándole que mantuviera sus sucias manos lejos de ella. Eso habría parecido sospechoso. Se limitó a revisar la ropa del hombre todavía inmóvil, buscando cualquier pertenencia que pudiera ayudar a identificarlo, o que pudiera ser utilizado como arma. Pero mantuvo un oído abierto para escucharlos.

—Te prometo que nuestra próxima cita será igual de emocionante pero menos peligrosa, nena —estaba diciendo el sujeto.

¡¿Próxima cita?! ¡¿Estaba planeando llevarla a una cita de nuevo?! ¡¿La había sacado a una cita en horario escolar?! Él era una mala influencia para ella, decidió.

Pero luego, hizo algo que a sus ojos fue aún peor y que terminó de cimentar su disgusto hacia él. Se inclinó hacia delante y la besó. No se trató solo de un beso inocente. Fue uno profundo, largo y dulce.

Eso fue el colmo.

Ray soltó un bufido enojado y se enderezó de un salto, listo para darle una lección a ese insolente. ¡¿Cómo se atrevía a coquetear y besar a una chica mucho más joven que él?!

Desagradable asaltacunas...

Dio unos pasos pesados hacia la pareja, con los puños cerrados listos para golpearlo, decidido a separarlos y a regresarla a la escuela él mismo, a rastras si fuera necesario. Luego pediría al director que llamara a su madre y él mismo le contaría lo sucedido a la mujer, para que tomara cartas en el asunto ella misma y ayudara a su hija antes de que algo malo pasara.

Sí, ya tenía todo planeado en su cabeza, Schwoz estaría orgulloso de su rápido proceso de pensamiento, y ya estaba a punto de acercarse lo suficiente para tomarlo del cuello de su chaqueta y echarlo hacía atrás cuando las dos personas que minutos antes habían pasado corriendo del ladrón regresaron de repente, con un par de policías siguiéndolos.

—¡Allí! —señaló la mujer, llamando la atención de todos, y al ver la escena, sonrió alegremente—. ¡El Capitán Man lo derrotó!

Ray se detuvo en seco, aflojó los puños y relajó sus músculos tensos, su rostro se suavizó y se volvió hacia los recién llegados, esbozando una sonrisa fácil aunque un poco forzada, pues se molestó un poco por su inoportuna aparición. Los dos oficiales caminaron hacia el hombre en el suelo, agradeciendo al superhéroe de Swellview por su trabajo en el camino. Ray asintió con la cabeza, notando cómo el hombre había tomado su teléfono y estaba grabando la escena, narrando cómo la policía levantaba al hombre que el Capitán Man había derrotado finalmente. Ray quiso quitarse de encima a los espectadores que empezaron a rodearlo, buscando con la mirada al joven –que desapareció de su vista junto a la chica–, pero más personas se reunieron a su alrededor y sus voces se sobrepusieron a la suya, haciendo imposible que pudiera siquiera dar detalles de lo sucedido, las pantallas de sus teléfonos apuntaron al héroe que se vio obligado a agitar su mano hacia ellos en saludo aunque algo fastidiado, algo inusual en él, que disfrutaba ser el centro de atención.

Pero en esa ocasión estaba alterado como para ser capaz de regodearse en la admiración de otros, y desesperado por ubicar a los dos jóvenes que parecían haber desaparecido del lugar.

Alejados de la escena lo suficiente, la pareja vio al superhéroe recibiendo el mérito del logro de Archie, pero mientras que Charlotte se sintió un poco molesta por eso, al ladrón profesional no le podía importar menos. No lo había detenido por la bondad de su corazón, el loco había estado amenazando a su cita. Si la gente quería creer que el Capitán Man había derrotado al ladrón que había estado asustando a la ciudad durante semanas, estaba bien para él. Ser un héroe para la multitud no estaba entre sus planes en absoluto.

Lo único que quería en ese momento era aprovechar la distracción creada y alejarse del héroe y de los policías, sintiendo su aversión por ellos acrecentarse.

—Vámonos de aquí —le dijo en voz baja a Charlotte.

La muchacha apartó los ojos de las personas que se estaban tomando fotos con el Capitán Man y fijó la mirada en su acompañante, quien lucía ansioso por alejarse de allí. Asintió con la cabeza a Archie y tomó la mano que este le ofrecía.

El joven la llevó hacia la motocicleta estacionada cerca, pasando desapercibidos para las otras personas y el superhéroe que ahora estaba distraído hablando con los oficiales que no dejaron de acosarlo con preguntas. Sin decir una palabra, se pusieron los cascos y se subieron al vehículo. Archie encendió el motor mientras ella lo abrazaba por la espalda, y se alejaron rápidamente del parque, regresando a la escuela a tiempo para que ella llegara a su última clase antes de que terminara el día escolar.


—Gracias por el rato que pasamos —dijo Charlotte en voz baja, devolviéndole el casco después de haber bajado del vehículo.

Incluso después del resultado de su cita improvisada, ella había pasado un buen rato con él. Por supuesto, ahora tenía menos de una hora para pensar cómo manejar el conocimiento de Ray sobre su vida romántica secreta. Y tenía que pensar en algo rápidamente, porque estaba segura de que él la confrontaría por eso apenas poner un pie dentro de la cueva. Eso la estaba poniendo ansiosa, pero hizo todo lo posible por embotellarlo y ocultárselo a Archie.

Este levantó su propio casco para sonreírle, ahora más relajado y totalmente ajeno a su preocupación, y se inclinó hacia adelante para depositar otro beso en sus labios.

—Te llevaré pronto a otra cita menos agitada, te lo prometo —contestó, poniendo una mano en su corazón.

—Solo asegúrate de que no haya ningún loco corriendo la próxima vez, ¿quieres? —pidió en tono de broma.

—Haré lo mejor que pueda, bonita —prometió con un semblante serio que se quebró por el leve giro de la comisura de sus labios.

Charlotte sacudió la cabeza divertida y suspiró, mirando por encima del hombro al edificio detrás de ella.

—Bueno —dijo, devolviéndole la mirada—, será mejor que me vaya, no te metas en demasiados problemas en tu camino de regreso ¿de acuerdo?

—¿Estás segura de que entrarás sin problemas? —inquirió el joven, observando la puerta por la que habían huido.

—Sí, no te preocupes —le aseguró.

—Está bien, adiós, cariño, te escribiré más tarde, ¿de acuerdo?

Ella asintió con la cabeza, él sonrió una vez más y aseguró el casco antes de dejar el lugar atrás. Ella lo vio desaparecer después de girar en una calle y se dio la vuelta para regresar a su salón de clases, arrastrando los pies todo el camino de regreso.

Cuando volvió a entrar al aula, todos estaban ocupados viendo las noticias en sus teléfonos para prestarle atención o señalar cuánto tiempo le había llevado el viaje al baño de chicas. Incluso su profesor estaba ocupado con eso para decirle algo o llamarle la atención, así que se dirigió a su asiento y estiró el cuello para espiar lo que la chica de al lado estaba mirando y que tomaba la atención de todos.

Como ya había imaginado, eran las noticias sobre la última hazaña del Capitán Man en el parque.

—¿Qué pasó? —le preguntó a su compañera de clase igualmente.

—El Capitán Man finalmente atrapó a ese ladrón de zapatos —exclamó con una gran sonrisa, levantando los ojos hacia ella por un breve segundo antes de volver a mirar la pantalla.

—Están volviendo a contar cómo lo hizo, ¿quieres escucharlo?

Charlotte negó con la cabeza, desinteresada.

—En realidad no, gracias.

La chica solo se encogió de hombros y toda su atención volvió a centrarse en las noticias, desbordando de emoción y murmurando con otras chicas de lo guapo que era el superhéroe.

Se estremeció al pensar que hablaban de Ray, y volvió a acomodarse en su asiento, tomando su teléfono para revisarlo. Había muchos mensajes de los chicos preguntándole si estaba al tanto de la pelea que estaba teniendo lugar en el parque, y de Henry lamentándose de haber sido incapaz de participar, pero entre ellos, encontró inesperados mensajes y llamadas pérdidas de Ray, lo que, aunque debería, no la sorprendió demasiado.

Él se comunicaba más con Henry que con ella, además de que sería raro que le escribiera seguido tratándose de un adulto, sin importar que fuera su jefe, por lo que recibir noticias de él tenía que estar relacionado con el suceso de esa tarde.

Ella suspiró y se reclinó contra su asiento, sintiéndose ya exhausta y molesta incluso antes de leerlo, pero se armó de valor y abrió la aplicación de mensajes.

"Cuando vengas a la cueva vamos a hablar en serio sobre tu amigo, señorita", prometía el último mensaje.

Ella resopló suavemente con frustración y apagó la pantalla, colocando su teléfono sobre la mesa.

Ciertamente, era molesto y un poco injusto ser cuestionada por sus elecciones en intereses románticos cuando Henry no lo era, y apretó los dientes. Pero tan rápido como la alcanzó ese sentimiento amargo, lo obligó a abandonar su sistema antes de que comenzara a crecer. Le molestaba el hecho de que Ray sintiera que tenía derecho a interferir en su vida de esa manera, pero en cierto modo, era reconfortante saber que ella era importante en cierta medida como para que él quisiera actuar en papel de figura paterna. No tenía muchas en su vida, aparte de su tío Rosco y su padre, y ambos estaban fuera la mayor parte del tiempo como para sentir que ella les importaba. Eso dejaba a Ray –y a Schwoz, en cierta medida– como los únicos otros hombres en su círculo al que podría recurrir en busca de consejo y aceptación de necesitarlo. Era algo triste, pero era la realidad. No podía permanecer enojada con Ray durante un largo período de tiempo debido a que le tenía aprecio y valoraba sus opiniones en cierta medida. Ella trataba de centrarse en lo bueno en él, y en esta ocasión comprendía su preocupación por ella. Si ella estuviera en su lugar, sabía que se comportaría de la misma manera.

Era lo que le estaba dificultando buscar una manera de explicarse a él sin decepcionarlo.

¿Qué le iba a decir ella? 'Hey Ray, llevo semanas saliendo a escondidas con un chico casi diez años mayor, y no se mucho acerca de él excepto su nombre de pila y algo de información básica, y que abandonó la escuela.'

Sí, no podía imaginarse una escena que iba bien con esa introducción. Con eso, lo más probable era que Ray hiciera a Schwoz hacer una averiguación de antecedentes de él y eso no podía terminar bien si descubrían el secreto de Archie. Ella gimió y se inclinó hacia adelante, apoyando la barbilla en la mesa y mirando la nada, dejando su mente en blanco por unos minutos para aclarar su mente. Su cerebro necesitaba descansar.

Pero, una vez más, el ruido a su alrededor no se detuvo, por lo que se vio obligada a escuchar mientras Mary hablaba, contando cómo el superheroe había derrotado al ladrón. Ella reprimió el deseo de resoplar, y su mente agregó que había sido Archie, pero el ladrón parecía estar lo suficientemente dispuesto a dejar que el héroe se llevara el crédito. Ella asumió que no le gustaba la atención positiva que le brindaría. Supuso también que a él no le gustaría cualquier tipo de atención pública, así que decidió no dedicar demasiado tiempo pensando en eso, eligiendo ocuparse pensando qué haría a continuación, porque tendría que enfrentarse al adulto pronto, le gustara o no. Y era obvio que él se lo diría a los chicos, así que ella también tendría que explicárselo a sus amigos. Pero si conocía a Ray, esperaría a que todos estuvieran presentes para abordar el tema porque así era él.

Cerró los ojos, si hubiera una manera de convencerlo de que se callara y no dijera una palabra de lo que había visto...pero las voces de los presentadores de noticias la desconcentraba, si tan solo dejaran de hablar de aquella noticia... y entonces sus ojos se abrieron de par en par y se enderezó en su asiento, su mente repasando lo que estaban diciendo, lo que le dio una idea. Había una manera de que Ray se encontrara incapaz de decir nada aunque ella le revelara su relación secreta, al menos hasta que ella lo quisiera. En esos años ella había llegado a conocerlo bastante bien, y podía usar esa información a su favor. Sabía cómo manipularlo y, aunque le dejó un mal sabor de boca, no vio otra opción.

Debía hacerlo.


Ray estaba a punto de ponerse las botas de gravedad y empezar a caminar sobre las paredes literalmente. Estaba esperando la llegada de los adolescentes, aliviado de haber visto a la chica llegar con ellos a través de las cámaras de seguridad. Había estado muy preocupado y ansioso por su paradero después de que ella desapareció con ese extraño, ya que no respondió a sus llamadas o mensajes, lo que no hizo más que inquietarlo.

Sin embargo, ahora que ella estaba allí, su inquietud se había convertido en nerviosismo y molestia, porque no sabía cómo abordaría el tema con ella. Era nuevo para él, esta repentina preocupación por el nuevo interés romántico de Charlotte, sabía que no era exactamente asunto suyo, pero sentía que debía serlo de alguna manera, así que por más incómodo que resultara, debía enfrentar a Charlotte por ello. Él la interrogaría sobre ese tipo misterioso con el que se encontró en el parque y la haría decirles la verdad. Y, por supuesto, él le diría, no, le ordenaría, que dejara de verlo porque un tipo que llevaba encima un arma como aquella era definitivamente una mala noticia. Había sentido algo extraño en él, en la forma en que el chico –no, el joven– lo había mirado, como si no le gustara un poquito su presencia allí, y en su experiencia, cuando alguien lo miraba así era porque tenían algo que esconder. Ella no tendría más remedio que obedecerle, se enojaría, eso era seguro, pero entendería que lo estaba haciendo por su seguridad. Estaba preocupado por ella. ¿Qué querría un chico de su edad con una chica de su edad? No podía tener buenas intenciones, era un pervertido, aprovechándose así de una jovencita. Eso era lo que era. Él pondría fin a cualquier malvado plan que ese chico tuviera con ella.

Su línea de pensamiento fue interrumpida por el sonido del ascensor llegando. Detuvo su andar inquieto, enderezándose en toda su estatura con sus gruesos brazos cruzados. Pero a pesar de su semblante serio y confiado, todavía se sentía inseguro de qué esperar.

Dos de los chicos que trabajaban para él entraron por la puerta, riéndose de algo, y sus risas se apagaron mientras entraban a la cueva.

—¿Qué pasa, Ray? —Henry saludó al hombre mayor con una sonrisa, que disminuyó lentamente cuando el adolescente notó el extraño semblante de su amigo—. Uh... ¿estás bien, amigo?

Sus ojos azules se entrecerraron un poco mientras se enfocaba en la chica.

—Me temo que no estoy bien, Henry —respondió crípticamente.

Charlotte sintió que sus entrañas pesaban y se convertían en hielo, pero tragó saliva y trató de calmarse, esbozando su mejor sonrisa fácil e inocente para saludarlo.

—Que raro, uno pensaría que después de un éxito como el de esta tarde, estarías más que bien —comentó con indiferencia, pasando a su lado hacia su lugar detrás del panel de control.

Ignorándolo completamente.

La postura segura de sí misma de Ray vaciló un poco ante su comportamiento inesperado y relajado. Había esperado que ella actuara nerviosa e insegura de sí misma, habiendo sido sorprendida haciendo algo que no debía. Sin embargo, actuaba como si nada hubiera pasado, ni malo ni bueno.

—¿Algo sucedió después de eso que deberíamos saber, tal vez?

Pudo detectar presunción a través de su voz y una confianza que no le gustó un poco, pero la hizo a un lado y aprovechó lo que ella había dicho.

—Tienes razón, de hecho —respondió, recuperando la confianza—. Algo sucedió hoy... algo realmente interesante que estoy seguro les gustaría oír.

Observó a la joven por alguna reacción, pero ella empezó a llevar a cabo su trabajo habitual sin ningún indicio de que se sintiera nerviosa o acorralada.

Algo andaba mal, podía sentirlo, algo le decía que debía evitar continuar con su plan, pero su orgullo no le permitía dar marcha atrás.

Ambos le estaban dando la espalda a Henry, quien miraba con confusión la extraña interacción entre ellos, sin entender de qué se trataba todo esto.

—¿Qué sucede? —preguntó en voz alta.

—Henry, dile a Jasper que baje aquí —pidió Ray, todavía con la mirada sobre la joven—. Necesito que estén aquí para esto.

Ella volvió a sorprenderlo al concordar con él, en lugar de negarse rotundamente, que era lo esperado.

—Sí, Henry, deberías subir y traer a Jasper aquí para esto —contestó su amiga, dándose la vuelta para mirarlo por encima del hombro con una expresión un poco extraña.

El adolescente inclinó la cabeza como un cachorro confundido, sin entender a que venía esa petición.

—Podría enviarle un mensaje y decirle que venga aquí —dijo de todos modos, ignorando su confusión.

Sacó su teléfono para hacer precisamente eso, pero ella lo detuvo.

—No, realmente necesitas subir al ascensor e ir a buscar a Jasper.

Ella se giró en la silla y le envió la mirada, haciéndolo detenerse en medio del movimiento, dejándole en claro que no había lugar para discusiones. Henry se estremeció levemente y se guardó el teléfono en el bolsillo, asintió y se dirigió hacia el ascensor. Su mirada era una de las cosas que admiraba de ella, un arma sutil que poseía, simple pero poderosa para hacer retroceder a cualquiera y obedecerla.

Estar en el otro extremo de esa mirada era aterrador. Así que se metió en el ascensor sin protestar y apretó el botón para cerrar las puertas, comenzando a subir de nuevo. Una vez solos, Charlotte programó el ascensor de manera que este quedara trabado arriba y los chicos no pudieran bajar hasta que ellos hallan aclarado todo. Luego, se levantó de su asiento y se apoyó contra el panel de control, mirando fijamente al adulto, sin perder su fachada de confianza en sí misma ni una sola vez.

Ray todavía estaba sorprendido y desconcertado por su inquietante calma, así como por su truco para sacar a Henry de la escena por el momento usando su sugerencia contra él mismo. Parecía que había ideado una manera de burlarlo, algo que podía hacer fácilmente ya que pensaba y planificaba con rapidez. Independientemente de la razón, eligió ignorar la molesta voz en su cabeza advirtiéndole sobre su extraña actitud, y mantuvo un rostro severo mientras le enviaba una mirada punzante. Era un superhéroe, nada debería darle miedo o hacerle sentir inseguro de sí mismo.

Por su parte, Charlotte se esforzaba por no temblar bajo su mirada penetrante o permitir que la intimidara con su imponente altura. Uno no necesitaba ser demasiado observador para notar la ira grabada en cada rincón de su rostro, entretejida con un poco de preocupación. Estaba claro que lo que había visto antes, sumado a que ella ignorara sus intentos de comunicarse, lo había afectado enormemente, lo que la hizo sentir algo de culpa por haberlo preocupado así cuando un simple mensaje habría bastado para tranquilizarlo.

Pero no tenía tiempo para preocuparse por eso, debía advertirle a Ray de que si intentaba interferir con su vida habría consecuencias y una posible discusión que ella preferiría evitar.

—Sé que estás ansioso por exponerme ante mis amigos y regañarme por lo que pasó esta tarde, pero te daré la oportunidad de retroceder y dejarme manejar esto a mi manera —propuso, manteniendo una expresión estoica.

Su respuesta a sus palabras fue una risotada corta e incrédula.

—Lo siento, señorita, pero no estás en condiciones de exigir ninguna negociación —le recordó—. Tú eres la que está en problemas aquí, así que será mejor que empieces a explicarte —ordenó, volviéndose serio de nuevo.

—No necesitas explicaciones, ya me viste fuera de la escuela en horas de clase, y sé que fue una mala decisión, así que lamento si mi comportamiento te molestó y preocupó, no era mi intención —se disculpó, sonando honesta pero manteniendo una expresión impasible—. Me avergoncé porque me atrapaste y no tenía ganas de enfrentarte frente a mi acompañante, ¿de acuerdo?

—Eso por sí solo no serviría, Charlotte, quiero toda la verdad, ¿quién era ese hombre con el que estabas? Y, ¿por qué no nos hablaste de él? Porque no recuerdo que nos lo presentaras.

—Como si lo fueras a recordar, de todos modos —murmuró en voz baja de mala manera.

—¿Qué fue eso?

—Es alguien con quien he estado saliendo —explicó vagamente, con cuidado de no revelar el nombre de su pareja.

Ray no pareció darse cuenta de eso, solo resopló en voz alta, entrecerrando los ojos.

—Me imaginé eso, con los besos y todos esos... intercambios de palabras cursis —intervino, haciendo una mueca ante la imagen mental que sus propias palabras trajeron.

Ella ignoró su comentario y siguió adelante.

—Lo conocí hace unos meses, y la razón por la que no dije nada es porque sabía que se pondrían así —dijo, agitando una mano hacia él.

—¿Así como? —preguntó, poniéndose a la defensiva.

Ella chasqueó la lengua y puso los ojos en blanco.

—Todo sobreprotectores y preocupados por mí como si fuera una niña pequeña incapaz de cuidarme sola —reclamó.

—Si eso sucediera, sería porque nos preocupamos por ti, y con mucha razón después de lo que vi hoy.

—¿Qué quieres decir?

Descruzó los brazos y levantó el puño para empezar a contar con los dedos.

—Te escapaste de una clase —comenzó levantando un dedo—, te saliste del edificio de la escuela —alzó otro dedo—, te fuiste por ahí con ese extraño —otro dedo—, que lleva consigo un dispositivo capaz de noquear a la gente con un toque —un dedo más—, que es mucho mayor que tú —levantó el último dedo de una mano—, y tú te besaste con él —levantó el índice de la otra mano—. ¡Seis razones lo suficientemente preocupantes para que me preocupe por ti! —exclamó—. Así que, lo siento si sueno algo 'sobreprotector' para ti.

Su voz se había elevado un poco mientras hablaba, sus pies lo llevaron más cerca de ella, y ahora que estaba sobre ella en toda su altura, tuvo que torcer el cuello para mirarlo y mantener la mirada fija. Era un poco intimidante, sintió que se encogía bajo su dura mirada.

Pero se tragó su nerviosismo y mantuvo su rostro sereno, aunque se permitió mostrar algo de culpa cuando notó preocupación real en su expresión y voz.

—Las dos primeras razones, las puedo aceptar, no voy a decir que me arrepiento de eso porque sería mentira, pero reconozco que fue una decisión estúpida y un mal comportamiento de mi parte, además, perdón por haberte preocupado innecesariamente, pero por lo demás, ruego diferir —protestó—. No es un extraño para mí, lo conozco desde hace un tiempo, su edad no me importa, tengo dieciocho de todos modos, así que eso está fuera de discusión, podemos salir en citas, y besarnos es parte de ello, y ¿en serio? ¿Vas a cuestionarlo por haber tomado medidas contra la inseguridad viviendo aquí, en Swellview?

—No se trata solo de la picana eléctrica que lleva consigo —defendió su postura Ray—. No es confiable.

—No lo conoces, no puedes decir eso de él.

—No, tienes razón, no lo conozco -me pregunto por qué —remarcó con sarcasmo, luego continuó con seriedad—, pero lo que he aprendido de él hasta ahora no ayuda a cambiar su imagen en algo más amigable y aceptable para mí tampoco.

—¿De qué estás hablando? —cuestionó ella confundida.

—Te hizo escapar de clase, salir del edificio para ir a reunirte con él para… abrazarse y besarse en un parque —hizo una mueca de nuevo y sacudió con la cabeza—. Te hizo hacer algo imprudente, inapropiado y completamente ajeno a tu forma de ser, tú no eres así, Charlotte —concluyó.

Las palabras de Ray fueron honestas, la chica que él conocía tenía en alta estima la escuela y la educación, así que descubrir que ella había hecho a un lado algo tan importante para ella como eso hizo que banderas rojas se alzaran en su cabeza. Este chico que había conocido la estaba corrompiendo y por su vida que no le permitiría hacerle más daño.

Charlotte hizo una mueca un poco culpable, porque Ray tenía un buen punto en eso. Además, Archie era, de hecho, un villano.

—Te está corrompiendo —añadió Ray, agitando las manos con desesperación.

—Escucha Ray, no tengo porque darte más explicaciones, pero voy a hacerlo por el bien de ambos, fue solo la última hora de una clase realmente aburrida, no es para que asumas que él tiene malas intenciones —defendió a su compañero—. He salido con él varias veces, y para que te sientas más tranquilo, se ha comportado como un caballero conmigo, esto fue solo un error inofensivo pero estúpido, no te corresponde a ti hacerlo más grande de lo que es —entonces, le envió una mirada acusadora—. Y nunca cuestionas a Henry así cuando sale con una chica nueva, o cuando salió con esa chica, Verónica, una criminal, debo recordarte.

—La diferencia, Charlotte, es que Henry siempre es abierto y honesto acerca de sus relaciones, y estuvo viendo a Verónica en su persona de Kid Danger, no como Henry –además de que ya ves como resultó eso– y todos sus intereses están en su rango de edad, contrario a eso, nadie sabía de tu amigo, y tengo la sensación de que hubiera sido así por largo rato si no te hubiera pillado con él –un joven varios años mayor que tú, tengo que repetir– en horario escolar nada menos, y acabas de confesar que ustedes dos se han estado viendo a nuestras espaldas por un buen tiempo —señaló.

Ella tragó saliva con inquietud, porque ahora que lo oía de su boca, sus argumentos se oían válidos. Si bien Henry había tenido novias, él siempre mantuvo a sus amigos enterados, por lo que Ray ni nadie tenía razón para cuestionarlo. Y eso de mantener todo en las sombras se veía sospechoso.

Al notar la mirada apenada y arrepentida en sus ojos, su semblante duro se suavizó pero mantuvo su firmeza.

—Sabes que no puedo hacer la vista gorda ante este asunto, ¿verdad?

Ella alzó la mirada del suelo, mirándolo con cautela, esperando que continuara.

—Me temo que debes dejar de verlo.

Eso la hizo jadear de incredulidad, atónita.

—¡¿Qué?!

—Me escuchaste, señorita, ahora mismo cortarás lazos con él, y yo tendré una pequeña charla con tu mamá, quien, estoy seguro, tampoco sabe de él.

La mirada un poco preocupada que ella le dio confirmó sus sospechas.

—¡No puedes darme órdenes como a una niña! —protestó ella de inmediato, sintiéndose impotente—. ¡No tienes derecho a hacerlo!

—Pero tengo la obligación, y tu madre tiene derecho a enterarse de en qué has estado metida, como estoy seguro de que lo haría cualquier madre preocupada.

—Tengo dieciocho años, tengo derecho a hacer lo que quiera —se quejó, comenzando a sentir que la rabia crecía en ella.

—Toda el aura de este tipo grita 'peligroso', desde su voluntad para sacarte de la escuela hasta su aversión por los héroes —espetó Ray, sonando preocupado pero decidido—. No me importa si tienes dieciocho, ocho u ochenta, no lo seguirás viendo y estoy seguro de que tu madre estará de acuerdo conmigo.

Charlotte se mordió el labio, sintiendo la ira y la desesperación burbujeando dentro de ella a partes iguales. Tenía razón, su madre estaría molesta con ella, no por la edad de Archie exactamente, sino porque le había ocultado una relación con un hombre un poco mayor y se había saltado la escuela para pasar tiempo con él. Carol estaría de acuerdo con Ray en esto y concluiría que lo mejor sería mantenerla alejada de él.

Ahora, cualquier otra chica cliché habría estallado contra el adulto, gritando y llorando de ira por la injusticia de la situación para luego salir corriendo directamente a casa, llamar a su novio y planear fugarse con él, pero ella no era una chica cliché y no era tan tonta como para hacer algo tan imprudente. No quería dejar atrás su vida y sus amigos. Ella era mejor que eso. Más inteligente.

Tenía todavía su plan alternativo que había pensado en caso de que su intento de convencer a Ray de que no tenía porque preocuparse por ella ni interferir no funcionaba. Aunque era casi infalible, había esperado no necesitarlo, sintiéndose horrible de solo haberlo pensado, pero las cosas no siempre resultaban como uno quería.

Así que, tomando una respiración para centrarse, decidió ponerlo en marcha.

—No quería recurrir a esto pero no me dejas otra opción... si le cuentas a alguien más sobre esto... —se humedeció los labios, nerviosa pero decidida—. Les diré a todos la verdad sobre quién realmente detuvo al ladrón de zapatos —finalizó.

La mandíbula de Ray quedó floja ante su tono amenazador y la miró con incredulidad. ¿Ella... lo estaba chantajeando? ¿Ella? ¿De todas las personas?

—¿Eso es chantaje? —preguntó, incapaz de creerlo y necesitando confirmación.

Ella asintió con entusiasmo, con una expresión muy seria.

—Sí, lo es, si revelas algo antes de que te permita decir algo, todos en Swellview sabrían lo mentiroso que es el Capitán Man, atribuyéndose el mérito de las hazañas de otros —amenazó.

Ray cerró la boca, todavía aturdido por la amenaza, y descruzó los brazos, que colgaron sin fuerzas a sus costados.

Su estómago se apretó dolorosamente ante la mirada que él le dirigió, ante el desconcierto y la decepción que vio en sus ojos. A pesar de todo, Ray la tenía en alta estima, sabiendo que podía confiar en ella para que mantuviera el orden entre sus amigos y evitara que se metieran en líos más allá de sus capacidades. Oírla amenazarlo de esa manera, actuando tan contrario a como ella era, era preocupante, y seguramente su opinión de ella cambiaría drásticamente para mal.

Además, ella sabía lo importante que era su imagen para él y lo grande que era su ego. Algo así le dejaría una profunda cicatriz. Lo peor, ni siquiera se había atribuido el mérito exactamente, como ella lo había dicho, la gente había empezado a asumir cosas y no le había dejado un momento para explicarse, fue una bola de nieve de malentendidos que no pudo detener. Ray se había olvidado de eso más tarde, más preocupado pensando en donde estaba ella y cómo hablarle para hacerla entrar en razón. Acusarlo era un poco injusto por parte de ella, pero lo había dicho y no podía retractarse. Sería sólo mientras pensaba en cómo arreglar las cosas con Archie, se disculparía una vez que todo estuviera aclarado. Y no era como ella realmente lo expondría.

—No tienes prueba de eso.

Tragó secamente, pero continuó con la farsa.

—Oh, las tengo, créeme —mintió entre dientes, agitando su teléfono hacia él—, y tanto mi amigo como el ladrón confirmarían mis palabras.

—Déjame echar un vistazo a tus pruebas —pidió el adulto con cierta sospecha, estirando una mano para tomar el teléfono.

Ella lo apartó de su alcance y lo miró con los ojos entrecerrados.

—¿Y arriesgarme a que lo borres? Creo que no.

El adulto apretó los labios y los puños con creciente molestia y sensación de impotencia.

Pero más que nada, estaba entristecido.

—No puedo creer que me estés amenazando con arruinar mi reputación.

La mirada que él le dio, así como el dolor y la decepción que escuchó en su voz la sacudieron hasta la médula, y estuvo a punto de romperse y decir que todo fue un error y que no lo decía en serio, pero se contuvo y mantuvo la cabeza fría. Todo saldría bien al final, tenía que pensar en positivo.

—Créelo —dijo secamente.

Se miraron unos segundos más, su mirada fría y dura –mientras ella entraba en pánico por dentro–, los ojos de Ray dolidos y entristecidos, mirándola como si la estuviera viendo por primera vez, disgustado por lo que veía.

—Está bien —cedió finalmente, con una voz amenazadoramente tranquila.

Ella exhaló lentamente con alivio, relajando su mirada, pero sabía que aún no debía celebrar.

—Mantendré todo esto en secreto —acordó, pero por su semblante, no había acabado aún—. Pero solo por un par de semanas, si hasta ese momento no le has aclarado a tu madre y amigos sobre este...sujeto —tomó aire y lo exhaló lentamente —... Me veré obligado a hablar con tu madre, me arriesgaré a que digas la verdad, no importa si la difundes a todo el mundo y me llamas mentiroso, ¿entendido? —concluyó seriamente.

Ella apretó los labios, pero no tuvo más remedio que asentir y estar de acuerdo con sus demandas, era lo mejor que podía esperar.

—De acuerdo.

Sin nada más que decir, se dio la vuelta y desbloqueó el ascensor, permitiendo que sus amigos finalmente llegaran a la cueva.

Jasper y Henry salieron, realmente confundidos por haberse quedado atascados en el ascensor.

—Amigo, de verdad tienes que arreglar esa cosa —iba diciendo Jasper mientras salía.

Sin embargo, se cortó al notar la gran tensión en el aire, la forma en que Ray miraba a Charlotte y cómo ella mantenía la mirada baja.

—¿Qué sucede? —preguntó vacilante Henry, inseguro de lo que había sucedido en su ausencia.

—Lo siento chicos, no me siento bien, me voy a casa —anunció Charlotte de repente, con voz apagada.

Fue a agarrar su mochila sin hacer contacto visual con ninguno de ellos, sin siquiera prestar atención a Henry cuando la llamó por su nombre para preguntarle qué estaba pasando con ella.

Una vez que ella desapareció por las puertas del ascensor, ambos chicos intercambiaron miradas preocupadas y observaron al adulto, que no había hecho nada para detenerla.

—¿Qué le dijiste a Charlotte ahora? —preguntó exasperado Jasper.

Pero Ray simplemente les hizo un gesto con la mano en señal de despido, dándoles la espalda con una expresión desganada.

—Henry, hazte cargo de los monitores, voy a descansar, llámame solo si hay una emergencia que la policía no pueda manejar —fue todo lo que dijo, dejando a los dos solos.

Jasper y Henry se miraron de nuevo, ambos sabiendo que todo había sido raro, sus amigos actuando de manera extraña entre ellos, Ray ni siquiera le había dicho a Jasper que regresara a su lugar de trabajo. ¿Qué había pasado?


Su mamá estaba en el trabajo, así que no tendría que explicarle por qué llegó temprano o por qué se veía tan desanimada. Fue directamente a su habitación, dejó caer su mochila sin ceremonias en una silla y se tiró de espaldas sobre su cama, levantando su teléfono con pereza para desbloquearlo, encontrando varios mensajes de texto de sus amigos preguntándole si había llegado a casa sin problemas. En el camino le habían preguntado si estaba bien, y ella les había respondido a ambos con el mismo mensaje, que no estaba de humor para estar cerca de Ray en ese momento o hablar con ellos. Sabía que supondrían que él había dicho algo que no le gustaba y ambos discutieron, así que no la molestarían por un tiempo, pero tarde o temprano la volverían a ver y le pedirían una explicación. Ella les envió que ya estaba en casa, ya después vería que decirles, luego apagó la pantalla y dejó caer su brazo hacia su costado como si pesara mucho y suspiró ruidosamente, más cansada que enojada o frustrada. El ultimátum de Ray todavía recorría su cabeza. Aunque tenía que encontrar una solución rápido, no quería pensar en todo eso en ese momento, sintiéndose exhausta de repente. Tal vez después de una pequeña siesta, pudiera pensar con claridad. Sí, eso sonaba bien... así que cerró los ojos y permitió que su mente y su cuerpo descansaran.


La despertó el sonido de la puerta cerrándose de golpe. Charlotte se sentó derecha en su cama, casi asustada y buscó su teléfono medio dormida para ver la hora. Aparentemente, había estado durmiendo durante un buen par de horas, pero aún era temprano para que estuviera en casa, así que al final tendría que hablar con su madre.

Rápidamente se puso ropa más cómoda y bajó las escaleras, encontrándola todavía con su ropa de trabajo pero descalza, ocupada preparándose una bebida caliente. Se aclaró la garganta y su madre se dio la vuelta, exaltada primero pero aliviada una vez que vio que era su hija. Luego la miró con curiosidad.

—¿Qué estás haciendo en casa tan temprano, cariño?

—No me sentía bien, así que mi jefe me permitió regresar a casa antes —explicó.

Bueno, Ray no le había dicho que podía, pero tampoco la había detenido.

Carol detuvo lo que estaba haciendo y caminó preocupada hacia ella, mirándola a la cara como si buscara algo inusual, presionando su mano contra su frente.

—¿Qué pasa, Char? —preguntó ella.

Nuevamente sintió que la culpa la devoraba por dentro, ahora estaba preocupando a su madre por nada más que un tonto asunto del corazón.

—Estoy bien ahora, debe haber sido solo un virus estomacal —respondió ella vagamente.

Satisfecha de darse cuenta de que su hija estaba bien en ese momento, relajó su expresión preocupada y le dio una dulce sonrisa, volviendo a lo que estaba haciendo.

—Estoy haciendo un poco de té de manzanilla, ¿te gustaría un poco también? —ofreció.

Ella asintió con una pequeña sonrisa, tomando asiento en el taburete al otro lado de su mamá. Una bebida cálida y relajante parecía una buena forma de calmarse.

Minutos después, estaba acurrucada en su sofá, con una taza caliente entre las manos y viendo televisión. Su mamá estaba arriba, tomando un merecido baño, así que estaba sola, pero no por mucho, pues pronto, su teléfono vibró con el mensaje prometido de esa tarde de su... supuso que habiendo ido juntos a tantas citas y todos los besos y momentos íntimos que habían compartido, la etiqueta de 'novio' era correcta. Aún así, debería abordar el asunto con él pronto o su reputación y su cordura estarían en riesgo de estropearse. Porque sabía que, cualquiera que fuera el resultado, les quedaban dos opciones: hacer pública su relación con sus seres queridos y provocar que todos sus amigos se preocuparan por sus elecciones románticas o terminar para siempre y probablemente sentirse desanimada y triste por algunas semanas. Ninguna de esas opciones le atraía, pero eso era lo que tenían. Estaba segura de que Ray cumpliría con su ultimátum, además, si ella cumplía con su amenaza –algo que no haría porque no tenía esas pruebas para empezar–, no sería la primera vez que su reputación se estropeara por algo, así que estaba un poco acostumbrado a eso. La gente lo perdonaría y al final se olvidaría de eso, pensó frustrada.

Sacudiendo esos pensamientos de su mente, encendió la pantalla y leyó el mensaje.

"Buenas noches, reina, ¿tuviste problemas por tu pequeña escapada?"

La conocida sensación cálida se extendió desde su estómago al resto de su cuerpo con el molesto pero dulce apodo. Ella permitió que una pequeña sonrisa se formara en sus labios mientras respondía.

"No, todos estaban ocupados con las noticias para prestarme atención"

"Aunque desprecio a ese loco por haber arruinado una tarde perfecta con mi hermosa cita, estoy feliz de que su existencia inútil haya sido útil para algo"

Ella se rió suavemente de su mensaje, luego tomó un sorbo de su bebida mientras se ponía seria y pensaba ¿Era este un buen momento para darle la noticia? No, primero tendría que encontrar una manera de explicar cómo los habían descubierto sin revelar nada que pudiera comprometer la identidad de Ray. Tenía que construir una historia buena, creíble y cercana a la mentira antes de hacer eso, y no tenía ganas de hacerlo en ese momento. Además, era algo que debería discutirse cara a cara, no a través de textos.

"Aunque, a pesar de que como delincuente no debería preocuparme, debo mencionar que me inquieta bastante la falta de una mejor seguridad escolar"

"Con todos esos villanos y criminales dando vueltas como si fueran los dueños del lugar, puede ser perjudicial"

"Te recuerdo que ahora eres parte de ese grupo" señaló la joven, con un emoji de cara de póquer.

"Pero yo tengo clase, cariño"

Ella se rió suavemente, hundiéndose más en su sofá. Sonaría un poco cliché, pero sintió que no podía cortar los lazos con él tan de repente. Tendría que encontrar una manera de arreglar todo con Ray para poder mantener a flote su relación con Archie.

Pero eso era algo con lo que no tenía la fuerza mental o emocional para lidiar en ese momento. Tenía un par de semanas todavía, ya pensaría algo.

Solo siguieron tonteando por mensaje un poco más mientras ella se relajaba bebiendo su té y mirando cualquier cosa que pasaran en la televisión a excepción de las noticias.


Lejos de ella, sentado en un rincón oscurecido de un bar perdido entre callejones oscuros, el criminal de ojos grises sonrió brevemente al mensaje de buenas noches de la joven, bajo la sombra de la capucha que cubría perfectamente la mitad superior de su rostro, dejando a la vista solo su barbilla.

Había optado por dejar su traje fuera esta vez, no queriendo ser reconocido por las figuras allí holgazaneando. El negocio de esa noche tampoco se trataba algo importante, sólo una... entrevista de trabajo, podría decirse. Por lo tanto, no había necesidad de recurrir a su 'personaje de villano'.

Necesitaba...personal...para algo que tenía pensado hacer, y uno de sus hombres le había hablado hacia unos días de un conocido suyo que estaba endeudado hasta el cuello con la heredera Moss y necesitaba trabajar urgentemente para ganar dinero lo más rápido posible para pagarle. Por lo que su secuaz le había dicho, el tipo era un buen conductor, bastante hábil con un arma y un aprendiz rápido.

Lo malo era que había participado en un robo que salió mal días atrás y sus socios habían sido capturados, por lo que existía la posibilidad de que lo hubieran delatado y la policía lo estuviera buscando. Bueno, le había dicho a su secuaz que le dijera al tipo que fuera a verlo allí si estaba interesado, le echaría un vistazo y decidiría si valía la pena una oportunidad después de eso.

Iba a hablar un poco con él, luego pasaría la mayor parte de la noche haciendo una verificación de antecedentes, para asegurarse de que el tipo no fuera un soplón. Guardando su teléfono silenciado, tomó su cerveza y tomó un sorbo, echándose hacia atrás en su asiento.

El lugar estaba un poco abarrotado, pero la gente allí se preocupaba por sus propios asuntos, nadie les iba a prestar atención. Mantuvo los ojos en la puerta, esperando pacientemente, hasta que diez minutos después, se abrió y un hombre alto de piel negra entró por ella.

Llevaba un gorro de lana debajo de la capucha de una sudadera gris. En otras circunstancias, parecería sospechoso, pero dentro del bar, se veía como el cliente promedio.

Sus ojos vagaron por el lugar sutilmente mientras buscaba a su posible patrón, deteniéndose cuando vio la figura oscurecida levantando la botella de cerveza hacia él en señal de saludo. Al darse cuenta de que ese era el hombre con el que tenía que hablar, se dirigió a su mesa.

—Siéntate —fue lo primero que le dijo el joven.

Luego, señaló con la barbilla expuesta a la otra botella de cerveza llena. La había pedido para él un poco antes. Entendiendo su señal, la destapó y tomó un sorbo, asintiendo con la cabeza en agradecimiento.

—Entonces... Terrance Bolton —comenzó— ¿qué puedo hacer por ti?


N/A: Bolton era el apellido que se creía que era el de Charlotte antes de que lo revelaran.

En un principio iba a ser un capítulo más humorístico pero no se dio, en fin...

Las cosas entre Ray y Charlotte no están muy bien ¿y como reaccionará Archie a saber que su relación ya no es tan secreta?

...no lo sé xD

See Ya!

H. C.