El plan de Charlotte para ayudar a Ray...el título como que spoilea (no sé si existe esa palabra) un poco ¿No?
Disclaimer: Bla bla bla ya saben.
Here We Go...
Ray se revolvió el cabello por enésima vez mientras sus ojos volvían a estudiar el diseño del almacén, tratando de encontrar una forma de entrar al lugar sin que los criminales se enteraran de su plan y dañaran a los rehenes.
Pero estaba demasiado estresado, demasiado perturbado, su mente era incapaz de armar ningún plan, se sentía nublada y llena de demasiados pensamientos y preocupaciones inútiles.
Resopló, luego maldijo en voz baja y volvió a fijar la mirada en los planos digitales, obligándose a concentrarse.
—¿Necesitas una mano?
Se giró rápidamente cuando escuchó esa voz femenina, encontrando a una chica de piel oscura con cabello castaño rizado vestida con el traje de Kid Danger.
Su voz era suave y amable, su mirada era gentil y cariñosa. Ningún rastro de su descaro y actitud sarcástica podía encontrarse en su rostro o en su tono.
Tenía experiencia lidiando con un Ray ofendido y molesto, sabía que recurrir a sus cualidades menos amistosas no lograría nada. Si quería que él se tragara su orgullo y aceptara su ayuda después de la pelea que habían tenido, tenía que tragarse su propio orgullo y actuar de forma madura.
El desconcierto lo golpeó de lleno cuando la vio, habían pasado años desde que la hubo visto vestida con el traje de Henry.
Ciertamente había crecido, el traje ahora acentuaba su forma femenina.
Entonces, una chispa de felicidad estalló en su pecho y lo llenó de calidez.
Debería estar todavía enojado con ella, ella lo había amenazado, les había ocultado cosas, los había abandonado durante días... Intentó, realmente intentó seguir enojado, pero... habían pasado días desde entonces, demasiado tiempo sin saber de ella, sin saber si estaba bien, si ese hombre había hecho algo para mantenerla alejada de ellos...
Había dolido que se hubiera ido en esos malos términos.
Pero ella estaba allí, al fin, con una sonrisa y ansiosa por tenderle una mano, incluso después de cómo habían ido las cosas entre ellos. Incluso a pesar de cómo él la había tratado, como si se tratara de una niña y no una joven.
Ella todavía quería ser su amiga.
No era momento de peleas mezquinas y tontas, dos personas estaban en peligro y alguien tenía que actuar. No había podido idear un plan, pero a regañadientes aceptó que tal vez ella pudiera ayudarlo a pensar en algo.
Decidiendo dejar a un lado cualquier tensión entre ellos y hacer una tregua en lo que resolvían el asunto, se aclaró la garganta y asintió, concentrándose en la tarea que tenía entre manos.
—Eso sería genial, gracias... Girl Danger.
Su sonrisa se volvió más brillante ante sus palabras, y más de su molestia se disipó. Luego la chica extendió su mano hacia él.
—¿Me puedes prestar los planos? —preguntó.
Él lo hizo y ella los estudió detenidamente.
—¿Qué hay de esos conductos de ventilación?
Ray se inclinó sobre ella para echar un vistazo a la parte que estaba señalando. Era un antiguo sistema de ventilación que atravesaba el edificio.
—Pensé en eso, pero... soy un poco... más grande que el espacio dentro de esos conductos —indicó haciendo ademanes para explicar el detalle.
—Pero yo no —le recordó ella.
—Están vigilando todos los caminos posibles, no hay forma de que puedas entrar sin que te vean —señaló.
—Pero ellos no saben que estoy aquí —respondió con aire de suficiencia.
Con Kid Danger fuera de servicio debido a sus heridas, algunos criminales se aprovecharon de la situación, creando planes con los que el Capitán Man tendría problemas para lidiar sin su socio de confianza para cubrir sus puntos débiles, lo que hacía que su frustración a la hora de lidiar con ellos fuera mayor.
Pero ahora tenía una socia nueva. Una que esos criminales no esperaban.
Ray imitó su gesto, con un plan nuevo y fresco tejiéndose en su mente ahora que ella había señalado un hecho a su favor.
No se lo dijo pero ella lo notó en su mirada, era bueno tenerla de vuelta.
El Capitán Man estaba inquieto sobre sus pies, saltando de un pie a otro con anticipación esperando casi con impaciencia su señal. A pesar de su agitación, parecía estar de buen humor. Era una gran mejora con respecto al superhéroe gruñón, ansioso y molesto al que los oficiales de policía se habían acostumbrado esa semana. Su sonrisa era sincera y no la falsa para mostrar a las cámaras. Incluso su rostro lucía más brillante.
Los oficiales estaban seguros de que tenía que ver con la aparición de Girl Danger, una compañera que había hecho su primera aparición hace años pero que desapareció sin explicación poco después.
Los vieron hablar en murmullos, intercambiar ideas y tramar un plan para atrapar a los criminales. Era inteligente y paciente, si era capaz de lidiar con el héroe con tanta facilidad. Y bonita, algunos oficiales jóvenes murmuraron mientras la miraban con interés, recibiendo duras miradas del Capitán Man cuando los pescó y los escuchó, escudándola de su vista con su cuerpo.
Él era bastante protector con ella.
Ahora, la joven se abría paso por los ductos de ventilación lo más sigilosamente posible para que los criminales no la oyeran.
De repente, el reloj de pulsera que Ray usaba para comunicarse se encendió, lo que le indicó que tenía una llamada entrante.
Eso lo hizo dejar de caminar inquieto y respondió rápidamente.
—¿Girl?
—Estoy en posición —susurró a través del dispositivo desde su lugar dentro de las rejillas de ventilación—. Cuando todo este listo, puedo proceder —declaró.
—Perfecto, es hora de que haga mi parte.
—¿Cómo sabré cuándo actuar? —preguntó ella, queriendo dejar las cosas claras antes de hacer cualquier cosa.
El plan había sido algo acelerado, tenían una idea de lo que iban a hacer pero no lo habían discutido a fondo. Ella solo sabía que él distraería a los criminales y él sabía que ella se encargaría de salvar a las rehenes.
Como lo harían recaería en cada uno de ellos.
Él sonrió de lado, ella podía sentirlo a través de la línea.
—Eres inteligente, sabrás exactamente cuándo atacar —le aseguró—. Solo mantente alerta.
—Entendido —aceptó ella.
La comunicación se cortó y Ray se apresuró a hacer su parte del plan.
Charlotte se arrastró por el estrecho respiradero el resto del camino, con cuidado de no hacer ningún sonido que pudiera delatarla. Una vez en su lugar, se acomodó, agradeciendo que su cuerpo fuera capaz de colarse en lugares pequeños, y miró a través de las aberturas de la tapa de metal.
Desde ese lugar pudo ver a uno de los criminales haciendo rondas, revisando todos los caminos posibles por donde alguien pudiera colarse. Incluso revisó el respiradero en el que estaba oculta, sin notarla debido a la oscuridad y que se aseguró en permanecer bien escondida.
Una vez que la luz de su linterna dejó de brillar en su dirección, se arrastró unos centímetros hacia adelante, en silencio.
El lugar era enorme, lleno de estanterías metálicas que guardaban cajas y maquinaria que acumulaba polvo en algunos rincones, pero lo tenían bien vigilado.
Estaba mal iluminado, pero se podía ver lo suficiente como para caminar sin problemas alrededor de las cosas olvidadas en el lugar.
Todo estaba en silencio, excepto por las amenazas de los criminales y los suaves sollozos de la madre rehén que sostenía a su hija llorando en sus brazos de manera protectora.
La vista le rompió el corazón y la llenó de ira e indignación que la empujaron a fortalecerse en su deseo de hacer cualquier cosa para salvarlas y enviar a esos malhechores a la cárcel.
Observó la escena por menos de un minuto cuando se escuchó una fuerte explosión proveniente del exterior, casi sacudiendo todo el lugar desde sus bases.
Los malhechores se agitaron y empezaron a discutir entre ellos mientras decidían quién debería ir a ver de qué se trataba, deduciendo que podría ser el superhéroe tratando de atraerlos a una trampa.
Hizo una mueca, porque probablemente tenían razón y habían descubierto su plan, pero siguió mirando, esperando el momento adecuado.
Ray le había dicho que ella sabría cuándo actuar e iba a demostrarle que tenía razón.
Después de su discusión, decidieron que dos de ellos irían a investigar mientras los otros dos se quedarían con los rehenes.
Uno de ellos estaba atento a los intrusos mientras que el otro apuntaba con un arma a la cabeza de la niña, amenazando con dispararle si pasaba algo.
Se sintió desesperada por la terrible experiencia, pero se centró en su tarea. Esperó un poco más, escuchando sonidos de pelea afuera, lo que puso nerviosos a los dos que quedaban allí.
Entonces, se separaron. Uno se quedó con los rehenes, el otro fue a explorar el lugar para mantenerlo seguro para ellos.
Ella sonrió, esto era lo que había estado esperando.
Una vez más, vio al criminal caminando cerca de su escondite, pero le prestó poca atención, después de todo, era demasiado pequeño para que alguien entrara en él.
Cuando él estuvo lejos de allí, actuó rápido. Ella maniobró su cuerpo para alcanzar su cinturón de donde sacó un pequeño láser que cortó un círculo alrededor de los tornillos oxidados, aflojando la placa para que ella pudiera salir por el hueco.
Lo hizo rápido pero sigilosamente, agachándose en el suelo escondida en la oscuridad, escabulléndose entre las sombras hasta que llegó a un punto donde detenerse.
Mientras exploraba sus alrededores, sus ojos se cruzaron con la de la niña, quien dejó de sollozar y sonrió esperanzada cuando la vio, reconociéndola como una heroína por su traje. Sonriéndole, le hizo un gesto a la niña para que se quedara callada, lo que hizo la niña, con los ojos brillando de alivio y agradecimiento.
Se puso seria cuando el hombre caminó delante de ella, a punto de pasar ante el respiradero en el que había estado.
Pero antes de que pudiera alcanzarlo, ella entró en acción.
Se enderezó y saltó sobre él por detrás. Sabía bien que él era más fuerte y robusto, así que en una pelea, él tendría la ventaja sobre ella, cuyas habilidades de combate estaban un poco oxidadas, y harían mucho ruido que alertaría a su compañero, por eso decidió ser inteligente y usar el láser aturdidor sobre él, dejándolo inconsciente de inmediato.
Ella bajó su cuerpo con cuidado y lo dejó tendido en la oscuridad, enfocando su atención en el otro, quien no había escuchado nada, ocupado apuntando con su arma a la mujer y su hija y preocupado por sus compañeros afuera.
Ella se arrastró alrededor del lugar, rodeándolo hasta que estuvo justo detrás de él.
Tenía que tener mucho cuidado con él porque la mano que sostenía el arma temblaba nerviosamente. Cualquier movimiento repentino o incorrecto podría hacer que apretara el gatillo, provocando una tragedia.
Pensó rápido. Se daría cuenta de que su compañero se estaba retrasando y eso lo alertaría.
El sujeto comenzó a impacientarse por la desaparición de su compañero, llamándolo en voz alta, sin recibir respuesta. Tragó saliva con nerviosismo, presionando el cañón de la pistola contra la frente de la niña, llamando a su compañero de nuevo mientras miraba a su alrededor.
La única respuesta que obtuvo fue una mano que le agarró el brazo que sostenía la pistola, torciéndolo detrás de su espalda y haciendo que soltara el arma.
El hombre gritó de dolor, pero su grito se convirtió en gorgoteos cuando una ola de electricidad recorrió su cuerpo.
Una picana eléctrica no estaba entre los recursos del traje de Henry, pero después de haber sido atacada por ese loco, pensó que podría ser útil y seguro tener una a mano.
Pateó el arma lejos y dejó que el hombre cayera al suelo, volviendo su atención hacia la madre y la niña.
—Voy a liberarlas a las dos ahora, ¿de acuerdo? —dijo con una sonrisa gentil, arrodillándose frente a ellas.
Con una navaja cortó las cuerdas que las sujetaban y luego los ayudó a ponerse de pie.
—Gracias —susurró emocionada la mujer, abrazándola ferozmente.
Charlotte le dio unas palmaditas en la espalda, pero apartó a la madre con suavidad.
—Son libres, pero sigue siendo peligroso, tienen que esconderse, ¡rápido!
Tomó la mano de la niña y las llevó a ambas al fondo, detrás de unas cajas de madera, pidiéndoles que se agacharan allí.
—Quédense aquí, no se muevan hasta que les digamos que salgan, ¿de acuerdo?
Asintieron, se abrazaron y se quedaron en silencio.
Charlotte se levantó y se dio la vuelta, encendiendo el comunicador en el reloj de pulsera.
—Están a salvo —informó.
Al escucharla, Ray de inmediato dejó de contenerse y se lanzó al frente.
Los agentes de policía captaron su señal, dejaron de disparar y se pusieron a cubierto, lo que permitió al héroe caminar directamente hacia la entrada.
Los ladrones le dispararon unas cuantas balas más antes de darse por vencidos y entrar corriendo de nuevo, cerrando las puertas.
Ray corrió detrás de ellos, pero no se molestó en intentar abrir las puertas bloqueadas. Se subió a una de las ventanas rotas y saltó por ella, entrando al almacén justo a tiempo para escucharlos maldecir por la falta de rehenes para negociar su libertad.
—Parece que tendremos que resolver esto a la antigua —se regodeó, levantando los puños con intención.
Lo inteligente hubiera sido rendirse o, como último recurso, escapar. Pero no caerían sin luchar. Incluso si ya habían sido derrotados, todavía tenían su orgullo.
Uno que Ray les destrozaría a golpes.
Mientras Ray se hacía cargo de ellos, Charlotte se dedicó a atar a los otros dos aún inconscientes para dejarlos listos para la policía. Luego se volvió para ver la pelea y si podía ser de más ayuda para el mayor, pero era poco probable.
Un criminal ya había caído, el otro necesitó solo de algunos golpes más en la cara y una patada voladora en el pecho para noquearlo.
Con todo seguro, ella corrió a su lado para atarlos también.
—¿Los otros dos? —preguntó Ray, arrodillándose para ayudarla.
—Ya me encargué —respondió ella, apretando la cuerda alrededor de las muñecas.
Terminó y exhaló con satisfacción por un trabajo bien hecho. Cuando se puso de pie de nuevo, lo encontró mirándola con incertidumbre.
—Yo ... —comenzó, luego se detuvo y suspiró, inseguro.
Luego, como si tomara una decisión, la miró de nuevo y le puso una mano en el hombro, dándole una sonrisa incómoda.
—Buen trabajo, señorita.
Ella lo miró con su propia sonrisa suave, asintiendo.
—Gracias ... deberíamos revisar a los rehenes —sugirió para terminar con la incomodidad.
Ray asintió, aclarándose la garganta.
—Ve a hacer eso, traeré a los demás con estos dos.
Ella se apresuró a ir a ver a las rehenes mientras Ray recogía a los otros dos para dejarlos en un solo lugar. Luego fue a desbloquear las puertas para abrirle paso a la policía.
—Ustedes dos pueden salir ahora, ya es seguro —anunció Charlotte llegando a dónde había dejado a la madre y su hija.
Ambas la obedecieron de inmediato, la pequeña soltó la mano de su mamá para correr hacia la chica y se arrojó sobre ella para abrazarla con todas las fuerzas que pudo.
—¡Gracias por salvarnos a mí y a mi mami, Girl Danger! —vitoreó, todo el miedo que había sentido antes olvidado.
Charlotte sonrió suavemente a la niña, acariciando su cabello y sintiendo una extraña sensación de logro después de escuchar sus palabras de agradecimiento.
Seguidamente, los policías ingresaron al edificio interrumpiendo el momento, acompañados de paramédicos listos para echar un vistazo a los rehenes. La madre tuvo problemas para intentar hacer que su hija soltara a la heroína, pero la niña cedió cuando esta accedió a tomarse una foto con ella como recuerdo.
Después de eso, algunos periodistas entrevistaron al superhéroe, y también quisieron entrevistarla a ella pero Ray, al notar su aprensión con la idea, lo impidió, llevándola con él hacia el helicóptero.
Hicieron el camino en silencio, ambos todavía incómodos con la situación, ahora que todo estaba tranquilo, estaban obligados a reconocer el asunto entre ellos, que a pesar de haber dejado sus diferencias a un lado por el momento, era hora de arreglarlas y tener una conversación sincera y seria.
Aceptando que Ray nunca se disculparía por su actitud sobreprotectora fuera de lugar sin alguna presión de una fuente externa y alguna explicación sobre por qué debería disculparse, decidió ser madura y dar el primer paso para resolver las cosas.
Respiró hondo y habló.
—Escucha Ray, lamento mi reacción y lo que te hice, exageré un poco —comenzó.
Lo sintió quedarse rígido por un segundo antes de que comenzara a caminar normalmente de nuevo.
—Entiendo que solo estabas haciendo lo que pensabas que era seguro para mí, y es bueno saber que te preocupas tanto por mí.
Mirándolo de reojo, vio una pequeña sonrisa aliviada y ligeramente satisfecha en sus labios, pero él siguió mirando hacia adelante.
No había señales de que sintiera que necesitaba disculparse por nada.
Ella se tragó su indignación y molestia, recordándose a sí misma que él tenía problemas para aceptar la culpa de sus acciones.
Necesitaba ayuda para hacerlo, así que continuó.
—Pero quiero que entiendas que esta vez te sobrepasaste.
Su pequeña sonrisa se desvaneció, dejó de caminar y se volvió para mirarla.
—¿Cómo es eso?
Ella también se detuvo y lo enfrentó.
—Tienes que entender que no eres mi padre, eres mi amigo, puedes aconsejarme o advertirme, pero no puedes decidir por mí u obligarme a hacer algo. No tienes derecho a darme órdenes sobre cosas personales como lo hiciste, ni tienes derecho a decir con quién puedo o no puedo salir.
—¿Qué querías que hiciera? Estabas siendo reservada y actuando de forma sospechosa, haciendo cosas que nunca harías por tu propia voluntad... y luego te encontré allí con un extraño, un extraño mayor que tú, y luego no contestabas tu teléfono... —hizo una pausa cuando se dio cuenta de que estaba a punto de estallar de nuevo y se tomó un momento para calmarse.
—Temí que estuvieras siendo... no sé, manipulada, y pensé que asustarte un poco con la amenaza de decirle a tu mamá te obligaría a decirme lo que estaba pasando —confesó.
—Podrías haberme preguntado al respecto de manera cortés, podrías haber elegido llamarme a un lado y hablarme de manera calmada, pero no lo hiciste, trataste de exponerme ante mis amigos —se quejó.
Él suspiró exasperado.
—¿Qué quieres que te diga?
—¡Solo quiero una disculpa! —ella alzó la voz—. Me trataste como a una niña tonta, y no lo soy, quiero que reconozcas que también hiciste mal y te disculpes por ello —se cruzó de brazos, mirándolo con ojos llameantes.
Él resopló y se cruzó de brazos también, luciendo obstinado.
—No me disculparé por intentar ayudarte.
—No, lo harás por haber intentado intervenir en mi vida personal sin mi consentimiento, siendo mayor de edad, y tratando de humillarme frente a mis amigos. Así como yo te pedí disculpas por haberte amenazado.
Ray respiró profundamente, manteniendo la boca cerrada, negándose a darse por vencido.
—Escucha Ray, te aprecio, no sé por qué todavía lo hago, pero lo hago, y me duele hacer esto pero, si no te disculpas, te daré la espalda de nuevo —advirtió—. Lo lamentaré por los chicos, pero no volveré a poner un pie en la cueva hasta que te escuche decir que lo sientes... —. Tragó saliva brevemente antes de agregar:— y la promesa de mostrar ese video todavía se mantiene.
Se miraron el uno al otro desafiante, los segundos pasaron mientras Ray luchaba consigo mismo para tomar una decisión. Podría parecer que estaba siendo infantil, pero realmente pensaba que no había hecho nada malo, solo estaba tratando de salvarla de una relación peligrosa.
Ok, aceptó, un poco a regañadientes, que podría haber sido un poco menos grosero y desconsiderado al explicarle sus razones para querer que ella pusiera fin a su relación. Como ella había dicho, él no era su padre, y ella se había convertido en una mujer, una que podía tomar sus propias decisiones... y era tan difícil para él aceptarlo... Para él, sus jóvenes amigos siempre serían niños a sus ojos, y no podía evitar sentirse protector con ella especialmente... ella se estaba convirtiendo en una verdadera belleza, y sabía que había chicos que podrían aprovecharse de ella... bueno, ella era inteligente e ingeniosa, no caería en la trampa de un tipo como esos... Bien, tal vez él reaccionó exageradamente y podría haber sido menos idiota con ella... suspiró, mirando hacia otro lado primero.
—Creo... que tienes... algo de razón... yo... yo...
Una pequeña sonrisa de lástima llegó a sus labios al verlo luchar por pronunciar las palabras.
—Lo... siento —murmuró como si le doliera decirlo.
Sabía que eso era todo lo que tendría de él, pero era suficiente.
Caminó hacia él y apoyó una mano en su brazo, mirándolo gentilmente.
—¿Ves? Eso no fue tan difícil, ¿verdad?
—Lo fue —respondió, mirándola a los ojos de nuevo.
Su sonrisa se volvió burlona y él se aclaró la garganta.
—¿Eso significa que vas a volver a trabajar? —preguntó, tratando de actuar con indiferencia ante su respuesta.
—Con Henry fuera de servicio, alguien tiene que cuidarte y asegurarse de que no hagas un desastre —bromeó.
Él puso los ojos en blanco, pero el brillo en ellos hablaba de lo aliviado y feliz que estaba de tenerla cerca de nuevo.
Siguieron caminando hacia el helicóptero en silencio, hasta que Ray habló de nuevo.
—Entonces ... ¿vas a presentarnos a tu ... amigo ... ahora?
Charlotte suspiró derrotada, ahora no tenía otra opción que hablar con Archie lo antes posible.
—Lo haré, lo prometo, pero dame un par de días para hablar con él primero, y mi mamá, ella tiene derecho a ser la primera en enterarse —respondió.
—Está bien —aceptó.
Luego, en voz baja, agregó.
—Eso me dará tiempo para pensar en lo que le diré.
Ella lo escuchó, pero decidió no decir nada. Ella sabía que Ray le daría la charla de 'si la lastimas, te golpearé' sin importar lo que ella dijera.
Era reconfortante... en cierto modo.
Llegaron al helicóptero y, después de subir Ray lo condujo de regreso hacia la cueva.
De vuelta en la cueva, Henry estaba viendo las noticias, su corazón estaba lleno de orgullo y admiración por ella.
Las noticias, aunque no pudieron entrevistar a la joven heroína, hablaban de ella. Ray, sorprendentemente, había revelado que ella había ideado el plan para colarse en el edificio y merecía parte del reconocimiento. La madre había declarado que siempre estaría agradecida por su valentía, y la niña no dejaba de balbucear sobre lo maravillosa que había sido.
Todos estaban contentos con ella y se preguntaban si volvería a aparecer, reemplazando a Kid Danger hasta que este estuviera bien de nuevo.
Al contrario de lo que hubiera pensado hace años, esta vez no estaba celoso de ella, sino feliz. Supuso que era una ventaja amarla, le gustaba verla feliz y tener éxito en todo lo que hacía.
Los tubos se activaron y Henry se volvió para mirar a los recién llegados.
Su sonrisa no pudo haber sido más grande al verla, y sus mejillas se pusieron rojas cuando notó lo bien que se veía vestida con su traje.
Incluso su estómago se retorció agradablemente ante la vista.
No la había visto ponerse su ropa, aunque sabía de su plan.
—Bienvenidos —los saludó, teniendo problemas para apartar los ojos de ella—. ¿Arreglaron las cosas entre ustedes al fin? —preguntó, notando que ambos parecían estar bien el uno con el otro.
—Algo así —respondió ella.
Caminó hasta el centro de la habitación y sopló una burbuja, cambiándose de nuevo a su ropa normal.
—Volveré al trabajo —anunció.
La sonrisa de Henry se amplió aún más con la noticia, realmente la había extrañado esos días.
—¿Las noticias están hablando de nosotros? —preguntó Ray, acercándose a los monitores e interrumpiendo el intercambio entre ellos.
—Sí.
Henry subió el volumen justo cuando hablaban de su último acto heroico.
Mostraban un clip de Girl Danger (como la llamaban) tendiendo una mano para llevar a uno de los delincuentes a un coche de policía mientras los conductores hablaban, haciendo un recuento de los hechos.
La estaban halagando por sus acciones, lo que a ella le pareció un poco vergonzoso, estaba acostumbrada a estar detrás del escenario viendo a los chicos recibir los elogios, no estar al frente.
Lo había hecho para ayudar a Ray, no para ser el centro de atención.
—Están exagerando —murmuró ella, con sus mejillas ardiendo.
Henry la miró, asombrado de lo modesta que estaba siendo.
—Deja de menospreciar tu trabajo, lo hiciste de maravilla para alguien que ha estado fuera de servicio tanto tiempo —le aseguró.
Ella miró a su amigo, viendo su sonrisa alentadora y ese brillo en sus ojos que parecía tener cada vez que la miraba. Henry había madurado tanto emocional y mentalmente en los últimos años, el hecho de que no estuviera ni un poco celoso de sus quince minutos de fama era una prueba de ello.
Ella le devolvió el gesto, sonriéndole agradecidamente, recibiendo como reacción un repentino enrojecimiento de las mejillas y una extraña mueca antes de que él se volviera a mirar las noticias, como evitando su mirada.
Su sonrisa vaciló ante su reacción, y quiso preguntar si acaso le ocurría algo pero en ese momento Ray saltó con la idea de celebrar el éxito de la operación –y por lo bajo agregó celebrar el regreso de Charlotte–, entre todos empezaron a dar opciones de lo que podían hacer, y ella se olvidó de lo que había picado su curiosidad, para alivio de Henry.
Ella había lucido tan encantadora regalándole aquella preciosa sonrisa, provocando un agradable cosquilleo en su interior y un enorme deseo de acercarse y besarla, por eso se vio obligado a apartar la mirada. Ese no era ni el momento ni el lugar para confesarse de esa manera.
Tenía que hacer algo, debía avanzar, esta situación iba a volverlo loco.
Las noticias sobre la compañera temporal del Capitán Man se esparcieron como fuego en la media hora en que las noticias hablaron de ella. Internet se volvió loco por el tema, clips de ella recorrieron las cinco ciudades. Todos tenían curiosidad por esta nueva incorporación.
Eso incluía a cierto ladrón profesional que estaba viendo las noticias en ese momento.
Después de haber dejado a su compañera cerca de su lugar de trabajo, había regresado a su apartamento, eligiendo relajarse con una bebida y revisar sus planes para su próximo golpe.
Necesitaba ser pulido pero casi lo tenía listo. Antes de lo que había pensado, su equipo podría hacer otra aparición.
Había estado ocupado con eso, terminando de asignar trabajos específicos a dos de sus 'empleados' restantes cuando su teléfono vibró, distrayendolo de su trabajo.
Una mirada a la pantalla le hizo saber que era un mensaje de su amigo Tyler.
"Viejo, mira las noticias de Swellview", decía.
Archie enarcó una ceja en intriga y dejó su bebida sobre la mesa.
Podía descartar el mensaje y continuar con su trabajo, pero rara vez los mensajes de Tyler se trataban de temas triviales, así que eligió descubrir de qué se trataba el alboroto.
Tomó el control remoto y lo apuntó a su gran televisor de pantalla plana, encendiéndolo y poniendo las noticias.
Al principio, quiso poner los ojos en blanco ante lo que encontró. Una periodista estaba entrevistando al héroe de Swellview sobre su último acto a la vez que flirteaba con él de forma muy patética para su gusto.
Había escuchado sobre la persecución de algunos secuestradores y el Capitán Man tratando de atraparlos, y había evitado ir con su motocicleta por donde pudiera cruzarse con ellos, pero el asunto no era algo que le importara, honestamente.
Sin embargo, dejó la televisión encendida, sabiendo que Tyler no le pediría que mirara las noticias si no fuera algo importante. Así que eligió tomar un descanso, se relajó en su sofá y tomó su bebida nuevamente, tomando un sorbo mientras miraba aburrido lo que ocurría.
Su aburrimiento fue interrumpido cuando un clip de la nueva y bonita compañera del superhéroe apareció en la pantalla.
Enderezándose y más alerta, prestó más atención mientras los locutores hablaban sobre cómo esa chica había logrado colarse dentro del almacén y ayudar al héroe a derrotar a los secuestradores y liberar a los rehenes.
Tenía que admitir que para alguien que lo hacía por primera vez era impresionante.
Mientras tomaba un sorbo de su bebida y miraba las noticias, su teléfono vibró de nuevo con otro mensaje de Tyler.
"Parece que tendremos problemas en nuestro próximo golpe"
Archie sonrió astutamente.
Después de la noticia de que Kid Danger se había lesionado y estaba fuera de servicio por el momento, sus planes para el próximo golpe habían cambiado un poco.
Sería un trabajo más fácil con el adolescente fuera del tablero, pero menos desafiante. Sin embargo, esta nueva incorporación podría resultar un buen desafío en el lugar de Kid.
Rápidamente después de pensar aquello, se levantó del sofá después de terminar su bebida y apagó la televisión.
Recogió todos sus papeles de la mesa, planos, fotografías policiales, horarios, archivos, etc. y se dirigió a su estudio. Era tan solo una habitación pequeña que usaba para trabajar cuando no quería conducir hasta su "guarida secreta", como la llamaban Douglas y Tyler, acondicionada para imitar el estudio secreto en el almacén.
La habitación estaba fuertemente cerrada, por razones de seguridad, pero nadie había sospechado nunca del simpático y encantador joven que vivía allí.
Entró y después de cerrar la puerta nuevamente, tomó todas sus cosas y las dejó sobre la mesa en el centro de la habitación. Después de eso, encendió la computadora que estaba allí.
Se sonó el cuello y los dedos antes de inclinarse sobre sus papeles y comenzar a trabajar sin descanso de nuevo.
Tenía algunos cambios que hacer en sus planes.
Se que el nombre de Girl Danger está algo quemado pero esa sería la única opción para llamar a una chica en lugar de Kid, a mí parecer, así que ese será el nombre de heroína de Charlotte, por el momento, je je, tengo planes :vaunque si se les ocurre algo mejor, pueden compartirlo y veré qué hago.
Y perdón si parece que la trampa avanza lento pero no quiero dejar cabos sueltos así que... aguarda una historia larga...
Por el momento es todo, que sigan bien.
See Ya!
H. C.
