Hola, ha pasado tiempo, no? pero por fin tuve un golpe de inspiración para continuar con un nuevo capítulo, uno extenso para compensar la tardanza (casi 10000 palabras :O n_n )
Here We Go...
Si bien Charlotte le había dicho a Ray que necesitaba un par de días para hablar con su novio primero y luego con su madre, la realidad era que para una chica, las cosas primero se tenían que hablar con una buena amiga.
Ella no tenía muchas de esas, solo una, que para ella al menos se había convertido en una amiga confiable hacia poco tiempo y gracias a que la chica había descubierto el secreto de su hermano. Ahora ellas dos se contaban casi todo, y la relación que mantenía con Archie no podía seguir siendo la excepción.
Además necesitaba desahogarse con alguien antes de hablar con él y decirle que debían hacer su relación 'oficial'.
Para poder hacerlo en tranquilidad y sin interrupciones, Charlotte decidió invitar a Piper a dormir en su casa esa noche, con la excusa de tener una 'noche de chicas'. No era algo raro, lo hacían a menudo últimamente, solo que era más común que se juntaran en casa de Piper. Sin embargo, en esas ocasiones los chicos se terminaban acoplando lo quisieran ellas o no, Henry porque ella era su amiga y si estaban en un mismo lugar él terminaba orbitando hacia ella, y Jasper porque al estar ahí iba tras Henry hacia ella también. Por lo que para la charla que ella quería tener con Piper debian reunirse en un lugar donde pudieran tener tranquilidad y soledad.
Se encontraban en el cuarto de Charlotte, sentadas en el suelo viendo una comedia romántica a través de la laptop de Piper, con restos de envolturas de comida chatarra y vasos de bebidas descartables. Ya habían hecho varias cosas, desde probar estilos de maquillaje hasta peinados, Charlotte había trenzado el cabello de su amiga como ella se lo hacía a sí misma, y Piper estaba ansiosa por ir a una cita con su chico con su nuevo estilo, incluso ya habían hablado entre ellas que ropa debería usar y que colores. Todo ese tiempo, Charlotte había estado pensando en cómo iba a darle la noticia a su amiga y como iba a reaccionar ella al enterarse los detalles.
Seguía pensando en cómo abordar el tema con su amiga, sin prestar apenas atención a la película, una de sus favoritas que siempre miraba con ansias aun cuando ya sabía el final. Piper estaba prestando atención pero se dio cuenta de que su amiga había estado demasiado distraída esos últimos minutos, como si hubiera estado mirando algo más allá de la pantalla de su computadora. Había estado distraída toda la noche y Piper había aprendido a deducir cuando Charlotte estaba preocupada por algo. Había estado actuando insegura y ansiosa, como si quisiera decir algo pero no supiera cómo y finalmente decidió interrogarla para terminar con su angustia. La chica rubia pausó la película y se giró hacia su amiga, cruzándose de brazos y mirándola.
—Está bien, chica, lo que quieras decir, escúpelo —dijo.
Eso tomó a Charlotte por sorpresa y se atragantó con su propia saliva, tosiendo suavemente antes de responder.
—¿Eh?
—Sé que hay algo que has estado tratando de decirme algo toda la noche —reveló Piper—. He estado esperando que tomes la iniciativa, pero algo te ha estado frenando, así que decidí darte un empujón, así que, vamos, Char —descruzó los brazos y movió los dedos en un gesto de invitación—. Puedes confiar en mi.
Charlotte, lejos de negar que tenía algo que decirle como Piper hubiera esperado, suspiró aliviada y se acomodó mejor en el cojín en el que estaba sentada, tomando otro para abrazarlo contra su pecho antes de mirar a su amiga. Su alivio se debió a que Piper había abordado el tema ella misma, ahorrándola de tener que dirigir una conversación ociosa en esa dirección al haberla cuestionado directamente por ello.
—Te lo diré, pero tienes que prometerme que no le dirás nada de lo que diga aquí a nadie, ¿de acuerdo? —Charlotte le advirtió.
Piper asintió, repentinamente intrigada, y se deslizó más cerca de su amiga, prestándole toda su atención.
—No es algo malo —aclaró la otra joven—. Quiero que lo mantengas en secreto porque quiero ser yo quien se lo cuente a los demás, ¿de acuerdo?
Una vez más, Piper asintió, ligeramente decepcionada de que no se tratara de algo "loco" que había hecho su amiga, pero dejó eso de lado y escuchó con atención.
—Te lo prometo —dijo ella—, ahora... ¡vamos! ¡no me dejes con la intriga!
Charlotte rió suavemente ante la impaciencia de su amiga y asintió antes de humedecer sus labios.
—He estado saliendo con alguien —reveló.
Piper asintió con bastante impaciencia, como si le indicara que continuara porque eso no podía ser todo lo que quería decir.
—No te sorprende —observó Charlotte.
Piper puso los ojos en blanco.
—No soy tan despistada como los chicos —le recordó—. Vi las señales de que algo como eso estaba pasando hace un tiempo, pero estaba esperando que me lo dijeras.
Además, si les revelaba sus sospechas a los chicos, sabía que no podían mantenerlo en secreto aunque sus vidas dependieran de eso. Eso y el corazón de su hermano se rompería con la noticia. Podía ser mala pero no era tan mala, menos con su hermano... Su corazón se rompería de todos modos con esas noticias, pero ella no sería la culpable.
Charlotte levantó las cejas levemente con leve sorpresa por su declaración.
—Gracias.
—De nada, ahora, adelante —presionó, agitando la mano para dejar eso de lado—. ¿Por qué lo mantuviste en secreto durante tanto tiempo? ¿Incluso de mí?
Charlotte suspiró, mirando hacia abajo.
—Bueno, al principio, yo... ambos queríamos mantener todo en secreto porque ambos sabíamos que solo estábamos juntos por 'diversión' —explicó.
Piper entrecerró los ojos ante esas palabras y negó con la cabeza.
—¿Qué?
Luego sus ojos se abrieron ampliamente y se tapó la boca mientras miraba a su amiga con incredulidad. Charlotte notó lo que estaba pensando su amiga e hizo una mueca, rápidamente tratando de explicarse mejor.
—No... no ese tipo de 'diversión' —aclaró—. Hacemos cosas de pareja pero no 'ese' tipo de cosas.
Después de esa pequeña aclaración, Charlotte abanicó su mano en su cara acalorada para enfriarla, la vergüenza le había subido la temperatura.
Piper suspiró de nuevo tanto aliviada como ligeramente decepcionada por la aclaración de su amiga. Por un lado, estaba aliviada de saber que Charlotte no se había convertido en una de esas chicas con las que solía salir su hermano, que jugaban con los corazones de los chicos y habían roto el de Henry más de una vez, pero por otro lado no podía entender cómo Charlotte no aprovechaba el atractivo con el que había sido dotada. Tenía la apariencia, el encanto y el cerebro, todo el paquete. Podía tener chicos a sus pies para cumplir todos sus caprichos. Bueno, al menos ahora tenía un chico.
—Nos gustábamos, pero no pensamos que íbamos a durar mucho —continuó Charlotte—. No había ninguna razón para decírselo a nuestros amigos si esto no funcionaba, así que decidimos no decírselo a nadie.
La chica esperó unos instantes pero como su amiga no hizo intento de interrumpir ni nada, prosiguió.
—Tuvimos varias citas, accidentalmente conocí a uno de sus amigos, y él accidentalmente conoció a uno de los míos... —comentó Charlotte, encogiéndose un poco ante la última declaración.
Piper entrecerró los ojos con curiosidad, preguntándose quién podría haber sido el elegido, descartando a Henry como opción porque su hermano habría estado de luto en ese caso.
—Pero la cosa es... —Charlotte apretó los labios con fuerza, torciendo el rostro en una expresión de leve diversión y culpa—. Él no sabe que ya conoció a uno de mis amigos.
Piper le envió una mirada que le decía que debía explicarse mejor. Charlotte suspiró temblorosamente antes de responder.
—Ray nos atrapó juntos siendo el Capitán Man.
—¡¿Qué?!
Piper enderezó su cuerpo, arrodillándose en el suelo frente a su amiga en lugar de quedarse sentada, observándola cada vez más ansiosa por escuchar la historia.
—Fue cuando atrapó al ladrón de zapatos —explicó Charlotte—. Estaba en el parque con mi novio y de todos los lugares, el tipo decidió aparecer ahí mismo, así que Ray nos vio juntos y se molestó.
Piper asintió, recordando a lo que se refería.
—Espera, ¿por eso pelearon ustedes? ¿Esa es la razón por la que no viniste a la cueva todos esos días?
Charlotte exhaló suavemente al pensar en ese incidente.
—Sí, discutimos porque se enojó conmigo por salir con un chico y... bueno... —Charlotte hizo una pequeña mueca de culpa y vergüenza—, huí de la escuela para pasar unas horas con él.
—¿Hiciste qué? —preguntó Piper, mirando a su amiga con incredulidad, desconcierto y una leve mirada de impresión.
La mueca de Charlotte se convirtió lentamente en una pequeña sonrisa tímida pero orgullosa.
—Huí de la clase con una excusa tonta y pasé ese tiempo con mi novio —dijo.
Piper la miró con la boca ligeramente abierta, pero luego la cerró y sonrió de lado, pasando un brazo sobre sus hombros y presionándola contra su costado de manera amistosa.
—Sabía que lo tenías en ti, pero no pensé que te atreverías a romper las reglas así —la elogió.
Charlotte resopló ante la reacción de su amiga, pero sonrió de todos modos.
—Gracias —luego su sonrisa se desvaneció y hundió los hombros en señal de derrota—. Ojalá Ray hubiera reaccionado tan a la ligera, se enojó tanto que me amenazó con decirles a todos ustedes si no terminaba las cosas con él —comentó.
—Pero claramente no le obedeciste —señaló Piper—. ¿Cómo lograste que mantuviera la boca cerrada?
Ray era la peor persona que podía existir para guardarle un secreto a alguien, no podía entender cómo se las había arreglado para no revelar su identidad secreta todavía. La expresión de Charlotte cambió a una de picardía.
—Bien...
Brevemente explicó cómo lo había amenazado con un video que no existía. Claramente, Charlotte todavía se sentía mal por su elección, pero Piper pudo detectar una pequeña pizca de satisfacción que ella aprobó. No pudo evitar reírse al final de la confesión de su amiga.
—Buena jugada, chica —elogió.
—Aunque solo me compró unos días, todavía tengo que dejarle las cosas claras a todos o le dirá todo a mi mamá, por eso decidí empezar contigo —agregó Charlotte, perdiendo la sonrisa por un puchero molesto de sus labios.
Piper compartió su molestia, dejándose caer sobre un cojín y cruzándose de brazos.
—¿Por qué hace una escena tan dramática sobre que tienes novio? —ella se quejó—. No es como si fueras su hija o algo...
—Bueno… —comenzó Charlotte, sonando un poco culpable.
Piper la miró.
—¿Qué?
La chica mayor se humedeció los labios con nerviosismo antes de levantar los ojos para mirar a su amiga.
—Creo que solo tiene miedo.
—¿De que?
—De mí siendo lastimada por él —respondió Charlotte—. Él no confía en las intenciones de mi... interés romántico —agregó.
—Eres como la chica más madura que conozco, él debería saber que no saldrás con cualquiera —dijo Piper, y luego resopló—. Ya basta de Ray, háblame de tu chico —pidió ella, emocionándose con el tema, perdiendo toda apariencia de disgusto—. ¿Él va a nuestra escuela? ¿Lo conozco? ¿Es apuesto?
Aunque Charlotte se animó con el cambio, dudó ante esas preguntas, lo que fue extraño para la chica rubia.
—Bueno, en realidad... él no va a la escuela —respondió Charlotte un poco inquieta de repente.
—¿Qué? ¿abandonó sus estudios? —preguntó Piper un poco sorprendida.
Se había imaginado que no saldría con un chico perezoso que no había terminado la escuela. En ese caso, la preocupación de Ray habría sido comprensible.
—No, no es eso... lo que quiero decir es que... —comenzó Charlotte, mirando al suelo de nuevo—. Es demasiado mayor para ir a la escuela —confesó.
Piper frunció el ceño, enderezándose en su lugar.
—¿Es mayor que tú? ¿Por cuánto?
Charlotte exhaló, notandose insegura.
—Tiene veintiocho —respondió finalmente, levantando los ojos hacia ella nuevamente con una sonrisa tímida.
—¡¿Veintiocho?! —gritó Piper, agrandando los ojos estupefacta—. Charlotte, ¿estás saliendo con un chico diez años mayor que tú?
—Parece —respondió la chica con su habitual tono divertido, tratando de aligerar el ánimo pero fallando.
Piper mantuvo su expresión desconcertada y preocupada, por lo que Charlotte dejó caer su pequeña sonrisa y bajó la mirada nuevamente. Pero un par de manos agarrándola por los hombros la hicieron levantar la vista de nuevo para retroceder sobresaltada al ver el rostro de su amiga a centímetros del suyo.
—¡Los chicos van a eloquecer cuando se enteren de esto! —exclamó la rubia.
Charlotte suspiró aliviada. La preocupación de Piper no era por la diferencia de edad sino por cómo reaccionarían los demás a la noticia. Entonces ella se puso nerviosa.¿Qué pasaría si los chicos se ponían de parte de Ray?
—Lo sé.
—¿Qué vas a hacer?
—No lo sé —admitió y sus hombros se hundieron.
—Ray hará de su vida un infierno sin importar que trates de impedirselo, Jasper y Henry lo van a tener entre ceja y ceja —continuó Piper.
Oh, su hermano, estaría más desconsolado que enojado con esas noticias. Bueno, a ver si con eso aprendía de una vez que las chicas no iban a esperar por él siempre.
El rostro de Charlotte tomó un color más ceniciento ante sus palabras. Eran muy protectores con ella, creyendo que tenían que cuidarla, acostumbrados a que fuera la única chica en su equipo antes de Piper, pero la chica rubia no tenía la historia y la conexión que tenía con ellos. Sabía que no los necesitaba para proteger su honor ni nada, pero no se dejarían persuadir de ninguna forma. Si creían que lo que estaban haciendo estaba bien y que tenían el apoyo de Ray, lo harían sin importar si ella quería que lo hicieran o no. Pero tragó saliva y se ordenó a sí misma calmarse. Archie era inteligente e ingenioso, estaría preparado para cualquier cosa que sus amigos le arrojaran. Se había enfrentado al Capitán Man y se había comportado como un hombre sensato. Él podría manejarlos. Solo tenía que advertirle sobre ellos. Y para eso, tenía que hablar con él.
—No saquemos conclusiones precipitadas, ¿de acuerdo? —eligió decir.
Piper asintió, luego una gran sonrisa emocionada dividió su rostro.
—¡Tienes que decirme cómo sucedió eso! —rogó, sacudiéndola.
Charlotte se rió en voz baja ante la emoción de la joven, su repentino miedo sobre el destino de su ladrón a manos de los hombres de su vida retrocedió al fondo de su mente, reemplazado por alivio y alegría. Finalmente podría compartir su secreto con alguien que no la juzgaría y la escucharía. Fue una pena que tuviera que manipular la verdad sobre los comienzos de su relación para encajar en el escenario de un 'encuentro lindo' normal.
Entonces, pasó el resto de la noche explicando cómo lo había conocido justo después del atraco al banco hacia tantos meses.
Después de escucharla brindarle detalles cuidadosamente elaborados de su primer encuentro y recibir respuestas a todas sus preguntas, Piper le aconsejó que hablara con él directamente, sin demorar las cosas. Si él optaba por mantener la relación después de que ella le contara todo, entonces valdría la pena, si no, bueno, sería su pérdida, no la de ella. Charlotte había pasado todo el resto de la noche pensando en eso. Tenía miedo de la reacción de Archie, ¿y si se enojaba con ella? ¿Y si elegía terminar las cosas con ella porque no quería comprometerse? Ella lo entendería, pero le dolería de todos modos. Y no quería salir lastimada, no quería ver la cara de Ray y ver la mirada de suficiencia en sus ojos diciéndole que había tenido razón todo el tiempo. No quería parecer una niña tonta al final.
Esos pensamientos llenos de incertidumbre la persiguieron en sueños y descansó poco y eso la hizo despertar más temprano de lo habitual pero no se sentía con ánimos para quedarse en la cama y optó por levantarse de inmediato. Después de una agradable ducha caliente, regresó a su habitación, donde Piper ya estaba despierta pero tendida sobre el colchón inflable, mirando ociosamente su teléfono.
Levantó los ojos hacia su amiga y bostezó.
—Te levantaste temprano —comentó luego.
Charlotte hizo una mueca y caminó hacia su cama para tomar asiento.
—Lo siento, ¿te desperté?
—No —le aseguró Piper, levantando su teléfono y agitándolo ligeramente en el aire—. Esto lo hizo, mi chico me envió un mensaje de buenos días —luego con una voz más traviesa agregó—: ¿Y qué hay de ti? ¿Alguna noticia sobre tu príncipe azul?
Charlotte sonrió mientras ponía los ojos en blanco, pero le mostró el mensaje de 'buenos días' de todos los días de Archie.
'Espero que hayas descansado cómodamente, princesa' decía el primer mensaje.
'Quieres hacer algo hoy?'
Piper hizo un puchero.
—Él te llama nombres bonitos —observó con una pizca de envidia.
—¿El tuyo no? —preguntó en tono de broma Charlotte.
—No, a él no le gusta usar 'nombres cariñosos' como él los llama —se quejó.
Charlotte sonrió ante el puchero de Piper mientras le enviaba una respuesta a Archie.
"Tuve una buena noche" mintió porque apenas había descansado bien.
No había razón para molestarlo con eso cuando algo más urgente lo esperaba.
"Respecto a tu último mensaje... por favor no te preocupes por lo que voy a decirte"
"Ya me estoy preocupando, cariño, ¿pasó algo malo?"
"No exactamente"
"Eso es tranquilizador" envió y ella casi escuchó el sarcasmo en esa oración.
Ella optó por ignorarlo.
"Me gustaría ir a un lugar donde podamos estar tranquilos, tenemos que hablar"
"Famosas palabras más temibles" envió Archie.
Luego agregó el gif de un cachorro triste.
"No es lo que estás pensando, deja de ser dramático"
Charlotte sacudió la cabeza con incredulidad ante su reacción exagerada.
"¿Entonces?"
"Es algo importante, por eso me gustaría tener privacidad, ¿algún lugar en mente?"
"Todos los lugares que conozco son frecuentados por conocidos"
Mientras tanto, en su apartamento, Archie tomó un largo sorbo de su taza de café antes de dejarla sobre la mesada y enviar una respuesta.
Las palabras de Charlotte lo habían intrigado y preocupado a la vez, y rápidamente hizo una lista mental para saber si había hecho algo que la molestara que no pudiera recordar. No importa lo que ella dijera, esas temidas palabras solo podían significar malas noticias.
Aún así, mantuvo la calma en sus mensajes. Sabía de un buen lugar donde podrían pasar la tarde si ella quería.
"Conozco un lugar como el que buscas"
"Genial, recógeme en la dirección que te enviaré esta tarde"
Él sonrió ante su actitud autoritaria.
"Como usted ordene, señora"
Luego resopló ante su respuesta.
"Buen chico"
Piper espió a su amiga mientras le enviaba mensajes de texto a su novio, sonriendo suavemente cuando la escuchó reírse por lo bajo a lo que fuera que él escribía.
Quienquiera que fuera este chico, hacía feliz a su amiga como ella nunca la había visto y esperaba que la revelación de su relación no arruinara las cosas para ella.
Piper se quedó con la pequeña familia Page para almorzar y un poco después para disfrutar de bebidas mientras veía la televisión en el sofá con Charlotte cuando su madre las dejó solas en la casa para ocuparse de sus propios asuntos.
Pero algún momento después, Ray la llamó para pedirle ayuda para manejar un robo que estaba ocurriendo en una galería de arte.
Ella respondió obedientemente a la llamada y le tendió una mano, ayudándolo a atrapar a los ladrones bastante rápido. Sin embargo, apenas habían terminado allí cuando recibieron una advertencia sobre una pelea entre dos civiles en una avenida que bloqueaba el tráfico.
Fueron allí y trataron de mediar entre ellos, pero la falta de habilidades de Ray para detener las peleas sin lanzar un puñetazo empeoró las cosas y tuvieron que terminar separando a los dos hombres por medios físicos.
Minutos después de que se hicieran cargo de ese problema, tuvieron que dirigirse al zoológico porque un guepardo se había escapado de su hábitat y deambulaba por el lugar, había atacado a uno de los cuidadores a quien ella debió brindarle los primeros auxilios mientras Ray se ocupaba de capturar el animal y devolverlo a su lugar.
Eso fue seguido por una serie de emergencias en las que ella tuvo que ayudarlo, terminando terriblemente cansada y hambrienta.
—Por favor, dime que la locura se acabó por hoy —suplicó con voz quejumbrosa.
Estaba tirada en el suelo de la furgoneta, todavía con el traje puesto, con los ojos cerrados. Ray conducía el vehículo.
—No hemos sido advertidos sobre ninguna otra emergencia, —respondió Ray, sonando aliviado.
Charlotte suspiró aliviada y abrió los ojos mientras sacaba su teléfono para ver la hora, abriendo mucho los ojos y sentándose derecha.
Sacó el tubo que almacenaba la goma de mascar y se cambió rápidamente.
—¿Puedes dejarme aquí, por favor? —le preguntó a Ray sin mirarlo mientras le enviaba un mensaje de texto a alguien.
Ray la miró a través del espejo retrovisor, agarrando con más fuerza el volante cuando vio la pequeña sonrisa en sus labios. Sus dientes también rechinaron. Sabía que ella se iba a encontrar con ese tipo más grande que ella.
Se sintió tentado a decirle que necesitaba su ayuda en la cueva para evitar que se fuera, pero ella diría que tenía a Piper y Henry allí, que ya había hecho suficiente ese día.
Así que eligió actuar con madurez al respecto.
—¿Vas a reunirte con... él?
Ella reprimió un largo suspiro de sufrimiento por lo asqueado que se oyó al decir "él", como si solo pensar en Archie le disgustara. 'Lo está intentando, Charlotte' pensó antes de responder.
—Sí, le voy a decir que tenemos que aclarar nuestra relación —reveló, para calmarlo un poco.
Eso pareció funcionar porque un discreto vistazo a su perfil le permitió presenciar cómo sus rasgos se relajaban lentamente.
—Espero que todo te vaya bien —le deseó.
Trató de poner una sonrisa por su bien, pero en el fondo esperaba todo lo contrario, que ese joven optara por la salida fácil y no quisiera seguir porque ella era una de sus amigos y no podía imaginar que ningún chico se la quitara.
Ella podía decir que estaba siendo completamente falso, pero al menos no estaba siendo egoísta ni un idiota, podía apreciar su intento por apoyarla.
Detuvo el vehículo en una parte poco transitada de la ciudad y ella se bajó, girándose hacia él para darle la más pequeña de las sonrisas.
—Nos vemos —dijo antes de darse la vuelta y alejarse a paso rápido.
—¡Ten cuidado!
La siguió con la mirada hasta que llegó a una parte con más gente y suspiró profundamente, reacio a alejarse y regresar a la cueva. Si se había preguntado cómo se sentía tener hijas adolescentes, ahora tenía sus respuestas.
Quería mantenerla a salvo, ¿era tan difícil de entender?
Suspiró de nuevo y encendió el motor, finalmente alejándose y tratando de no pensar en su pequeña amiga besando a ese joven adulto. Eso no hacia más que empeorar su ánimo.
Charlotte esperaba con impaciencia divisar en el tráfico la preciosa motocicleta acercándose y por eso la sorprendió el par de manos que cubrieron sus ojos por detrás.
—Adivina quién es —una voz varonil preguntó juguetonamente en su oído.
Esa voz traviesa tranquilizó sus nervios que se habían sobresaltado y se calmó, poniendo una pequeña sonrisa mientras fingía pensar cuidadosamente.
—¿Jack? —preguntó inocentemente después de unos segundos.
El joven tras ella resopló como ofendido y dejó caer las manos, dando un paso atrás. Ella se rió suavemente y se dio la vuelta para envolver sus brazos alrededor de la parte media de Archie antes de que él se alejara de ella fingiendo molestia. Luego se inclinó hacia adelante y lo besó dulcemente en los labios. Se permitió disfrutar de este –ojalá no el último– momento de felicidad antes de que tuvieran que hablar de lo que necesitaban. Una vez que se separaron, él la miró con una mirada suave pero todavía arrogante en sus ojos, pero en el fondo sintió alivio. No estaba molesta ni triste, lo que significaba que lo que fuera que quisiera discutir con él no era tan malo… ¿Verdad?
—Mi motocicleta está por allí —dijo, señalando con un movimiento de cabeza hacia la dirección por la que había venido—. Vamos.
Él tomó su mano sin resistencia y ella lo siguió en silencio pero nerviosa. Podía sentir que él también se sentía inseguro de todo y eso era bueno porque si él tenía miedo o estaba preocupado de haber hecho algo que la molestara, significaba que realmente le gustaba y no permitiría que algo como la posibilidad de tener una relación oficial los separara... ¿Verdad?
Después de un viaje rápido y tranquilo en su moto, llegaron a una parte de la ciudad que albergaba muchos tipos de cafeterías y restaurantes de comida rápida. Pero él no la llevó a ninguno de ellos sino que se detuvo brevemente a un lado de la calle.
—Espera un momento, vuelvo en un segundo —prometió saltando del vehículo y sacándose el casco para darle una sonrisa rápida antes de caminar hacia una de las cafeterías.
Ella asintió, devolviéndole la sonrisa cuando lo vio alejarse. El lugar tenía grandes ventanas de vidrio, así que ella lo vio mientras ordenaba comida y bebidas para llevar.
La transacción duró como cinco minutos antes de que lo viera salir y dirigirse a donde ella estaba esperando. Ella extendió los brazos y tomó las bolsas de papel de sus manos, ofreciéndose a llevarlas a lo que él agradeció antes de volver a subirse a su moto y encenderla.
—¿A donde vamos? —preguntó curiosa detrás de él.
—Querías un lugar tranquilo ¿No? —respondió el joven.
Condujo la moto hacia las afueras de la ciudad, en dirección al bosque. Una vez allí, tomó un sendero angosto de tierra que los llevó más adentro del bosque hasta un pequeño claro que era con frecuencia usado para que los campistas descansaran.
Se detuvo y estacionó el vehículo allí, luego la llevó con él de la mano hacia la sombra de un grueso árbol cercano para sentarse en el suelo debajo.
Él se dejó caer al suelo, ella lo imitó mientras sus ojos miraban la hermosa vista que los rodeaba.
—¿Te gusta? —le preguntó a su compañera.
—Es bonito —respondió ella mirándolo de nuevo con una sonrisa. —¿Cómo supiste de este lugar?
—Solía pasar los fines de semana aquí acampando con mis amigos cuando era adolescente —respondió Archie mientras sonreía de lado con nostalgia cuando esas palabras le trajeron buenos recuerdos a la mente—. Nos reuníamos para beber y contar historias de terror alrededor de una fogata.
Luego dirigió su atención a ella.
—¿Alguna vez has acampado?
—Solíamos acampar en el patio trasero de Henry cuando éramos pequeños —respondió ella.
Él le envió una mirada inexpresiva.
—¿Qué?
—Eso suena más como una pijamada —señaló, tomando un sorbo de su bebida, afortunadamente aún caliente, antes de continuar—. Acampar es pasar tiempo al aire libre, lejos de comodidades.
Ella lo empujó suavemente con el codo.
—Cuando era niña, eso se sentía como una aventura, no destroces mis ilusiones.
—¿Te gustaría sentir lo que es acampar de verdad algún día? —propuso.
Ella lo miró con curiosidad.
—Es decir, si todavía quieres seguir con... esto —terminó, señalando con su índice de ella a él varias veces, tratando de sonar casual pero un poco inseguro.
Hasta ese momento, ella se había comportado como la chica atrevida y sarcástica que le gustaba, pero él no quería asumir cosas.
Sí, él no había hecho nada malo ni ella había sonado dura o triste, pero uno no podía estar muy seguro. Sabía con certeza que era mejor si uno no se apegaba, era más fácil soportar la traición o el desamor, pero de nuevo era solo humano y tenía una inclinación por enamorarse de las chicas equivocadas.
Al darse cuenta de lo que habían llegado sus palabras, ella hizo una ligera mueca y se reprendió a sí misma, porque su secreto y silencio le habían dado la idea equivocada de que tal vez había hecho algo para molestarla o arruinar las cosas entre ellos. Era hora de que ella explicara su repentina solicitud de un lugar tranquilo para discutir, y rápido para evitar que su mente tuviera más ideas equivocadas.
—Te dije que de lo que tengo que hablar contigo no es de lo que estás imaginando —le aseguró con voz tranquilizadora para aliviar su preocupación.
—¿Entonces? —preguntó, menos nervioso pero todavía cauteloso.
Ella apartó los ojos de él un momento, respirando hondo antes de empezar.
—Se trata de nuestra relación, pero no es algo de qué preocuparse... bueno, es un poco preocupante pero no demasiado... —exhaló, irritada porque no encontraba la forma de sacar el tema.
Al darse cuenta de que estaba teniendo problemas para decirle de qué se trataba, Archie tomó una de sus manos y la apretó tranquilizadoramente para que ella lo mirara y viera su expresión comprensiva.
—Solo dime lo que necesitas decirme, no hay necesidad de andarse con rodeos.
Exhaló lentamente, sonriendo suavemente, aliviada, y decidió comenzar con lo más sencillo.
—¿Recuerdas ese incidente en el parque con el ladrón?
Archie asintió. Nunca se podría olvidar de su encuentro cercano con el superhéroe.
Charlotte se humedeció los labios antes de continuar con la historia que había creado para explicar como habían sido descubiertos sin revelar la identidad de Ray.
—Bueno, resulta que un amigo de mí jefe andaba por los alrededores ese día y nos vio juntos.
El joven arrugó el ceño comenzando a preocuparse de a dónde llevaba esa conversación.
—Él habló con Ray, y le reveló que me vio en horario escolar en el parque acompañada de un hombre mayor que yo, y que por lo que vio, no se trataba solo de un amigo, y bueno, Ray se preocupó y esa misma tarde que fui al trabajo, habló seriamente conmigo.
—¿De qué hablaron exactamente?
Charlotte hizo una pausa, pensando cómo decirlo de la mejor manera sin hacer que Archie se enojara con Ray pero sabía que eso sería imposible.
—Antes que nada, tienes que entender que Ray me conoce desde hace años y para él mis amigos y yo somos como familia —lo defendió de antemano.
—Entonces no le gustó nada que me vieran contigo —adivinó el joven.
Charlotte presionó los labios, mirándolo con culpabilidad.
—¿Por eso estabas comportándote de esa manera? ¿por eso reñiste con él? —continuó Archie.
—Discutimos, quería que terminara contigo y le recriminé que no tiene derecho a ordenarme porque no soy una niña pequeña y él tampoco es mí padre, creí que eso lo detendría pero subestimé su preocupación y aunque aceptó no hablar con mí madre de inmediato, amenazó con contarle de nosotros y de que me escapé de la escuela para pasar un rato contigo si no...
—¿Si no qué?
—Me dio dos opciones —explicó Charlotte—. O aclaramos nuestra relación con mí madre y el resto de mis amigos antes de el lapso de tiempo que me dio... o él mismo lo hará por mí.
Eso tomó al joven desprevenido, y este se quedó en silencio, meditabundo. Charlotte suspiró cansada, malinterpretando su silencio. Sabía que Archie no se lo iba a tomar bien.
Por su parte, Archie comenzó a sentir que no le apetecería mucho conocer a este tipo, 'Ray'. Hasta ese momento, por todo lo que ella le había dicho sobre el hombre, sonaba como un sujeto inmaduro, egoísta y sobreprotector. Sin duda, esa era la razón por la que ella y él discutían tanto y tan a menudo. Pero espera un minuto... ¿Acaso había pensado en 'conocer' al hombre? ¿Estaba pensando en la posibilidad de conocer a este Ray en persona algún día? Eso significaría que ella lo presentaría a sus amigos y familiares, y habían dejado en claro que iban a mantener esta aventura en secreto... bueno, ya no era solo una 'aventura', si era honesto consigo mismo, ya había barajado la posibilidad de hacer su relación 'oficial', al menos con quienes contaba, una idea que le atraía cada vez más y más. Sus dos amigos más confiables sabían sobre su amante secreta, aunque no la conocían en persona, pero él sabía que lograrían conocerla algún día, sin importar si él lo quería o no. Y sabía que eso no sería justo para ella. Su situación era diferente a la de él, que no se ocultaba de nadie realmente, solo era discreto, y eso la estaba estresando mucho, aunque se mostraba contenta de pasar tiempo con él, se lo ocultaba, él podía notarlo. Se lamentó durante días debido a la pelea con su jefe Ray, y también se había aislado de sus amigos por eso, para evitar delatarlo a él y la relación que mantenían. Sin embargo, a pesar de todos los inconvenientes y problemas que esto le causaba, ella todavía iba a su encuentro, todavía se escabullía a espaldas de sus amigos y de su madre para ir a verlo. Ella estaba sacrificando mucho por él...
Ella vio cómo su rostro cambiaba de expresión, de enfado a molestia, a tristeza, a preocupación, a culpa... Y sintió que las lágrimas se acumulaban bajo sus ojos, pensando que iba a suceder lo que temía. Iba a terminar las cosas con ella, porque si aclaraban su relación con los demás, tendría que comprometerse con ella y, ¿por qué un chico como él querría ponerse serio con una adolescente que todavía estaba en la escuela secundaria? ¿Por qué querría soportar encontrarse con su madre y amigos sobreprotectores? Ella supo desde el principio que su relación era una aventura, nada serio, él no necesitaba, no quería tener una novia seria, esto era solo por diversión... y sin embargo, sintió que su corazón se partía porque, en el fondo abajo, quería que esto fuera real, que fuera importante para él, quería ser importante para alguien más, sentirse amada de la manera romántica que tantas veces había visto en las películas.
Esnifó suavemente, desviando la mirada, maldiciéndose a sí misma, era fuerte e independiente, no podía estar llorando por un hombre, no después de haberse repetido una y otra vez que esto podía terminar en cualquier momento. Él era un criminal, algún día sus acciones iban a poner en peligro su vida, había estado nerviosa desde el momento en que lo conoció, debería sentirse aliviada de no tener que esconderse de sus amigos otra vez, y sin embargo, allí estaba, comenzando a perder la lucha con sus emociones internas para dejar que las lágrimas cayeran libremente.
Oyendo el suave sollozo que la joven fue incapaz de contener, Archie dirigió sus ojos hacia ella, frunciendo el ceño en confusión al verla esforzarse por mantener una expresión calmada y retener lágrimas. De inmediato se preocupó y la rodeó con sus brazos para consolarla.
—Cherie, ¿qué pasa? —preguntó.
Ella resopló amargamente.
—¿No lo ves? Tenemos que tomar una decisión ahora, la alternativa para aclarar nuestra relación es terminar con esto —señaló entre ellos—. Si Ray habla con mi mamá, ella se pondrá de su lado cuando descubra que falté a clases para estar contigo, lo que significa que tendremos que terminar de todos modos, lo queramos o no —explicó, luego miró hacia abajo y se mordió el labio, preocupada y entristecida.
Iba a perderlo a él, la confianza y el respeto de su madre y sus amigos, todo al mismo tiempo. Iba a terminar como la manzana podrida en todo esto.
Él cayó en la cuenta de adónde iba con su razonamiento y tomó sus manos temblorosas entre las suyas por lo que ella lo miró con curiosidad.
—No necesitamos separarnos —afirmó.
Ella entrecerró los ojos confundida, luego trató de sonreír amargamente porque creía que él se refería a fingir y seguir viéndose de todas formas.
—Si no lo hacemos... quiero decir, no podré escabullirme para verte de nuevo, ellos, mi mamá y mis amigos, me vigilarán... Ray no me quitará los ojos de encima, podría incluso acusarte de algún tipo de delito para alejarte de mí.
Él sonrió ante su linda expresión preocupada.
—No necesitamos separarnos si aclaramos las cosas, ¿verdad? —le recordó con una suave media sonrisa.
Sus ojos se agrandaron y lo miró como si le hubiera crecido un tercer ojo en la frente. ¿Lo estaba escuchando bien? ¿Estaba insinuando lo que ella pensaba que estaba insinuando? ¿Quería hacer oficial lo suyo? Bajó la mirada a sus manos entrelazadas, su pulgar hizo pequeños círculos sobre el dorso de su mano, enviando agradables hormigueos por su brazo.
—Sé que te hice pensar que no quería una relación más seria, y al principio estaba bien como estábamos, pero… he estado pensando… —miró a sus ojos esperanzados pero cautelosos—. Nos hemos estado viendo durante semanas, sabes de mis actividades secretas, un par de mis amigos más cercanos saben de tu existencia, y me señalaron que nunca me habían visto tan ... alegre, sobre alguien.
Charlotte tragó saliva discretamente, obligando a su corazón a latir a un ritmo normal y saludable, no podía elevar sus esperanzas antes de terminar de escucharlo expresarse.
—Y tienen razón —continuó—. Nunca había sentido esto por nadie, no tan profundo, al menos, me gusta tu descaro, tu ingenio, tu inteligencia, tu sarcasmo, podría pasar horas hablando de lo que amo de ti —levantó su mano libre y tomó su mejilla con una mirada de necesidad en sus ojos—. Empecé a atesorar el poco tiempo que tenemos para estar juntos a veces, y odio cuando tenemos que separarnos, cuando no podemos vernos porque tenemos que mantener todo esto en secreto de todos en tu círculo, y odio que sufras porque quieres cubrirme cuando soy el mayor y eres la ciudadana correcta, y debería ser capaz de enfrentar las cosas como un hombre.
Él exhaló con fuerza, con una mirada de determinación en sus ojos que hizo que su corazón se acelerara hasta el punto de que estaba segura de que ambos podían escucharlo claramente. Luego el joven sonrió con esa expresión de suficiencia que anunciaba travesura.
—Supongo que Ray espera todo lo contrario, que retroceda como un cobarde y confirme sus sospechas sobre mí, ¿verdad? —asumió.
Charlotte asintió, todavía tensa y expectante, mirándolo con ojos esperanzados. Eso levantaría el ego de Ray, estaba segura de que él se regodearía de lo acertado que había estado acerca de las oscuras intenciones de Archie. Y entonces sonrió con picardía, olvidando las lágrimas, la tristeza y la incertidumbre.
—Entonces… —Archie continuó, inclinando la cabeza ligeramente con una sonrisa arrogante—. ¿Quién es la primera persona a la que necesito impresionar para romper sus esperanzas?
Carol estaba en su sofá, vestida con pantalones de yoga, una camiseta holgada y pantuflas, holgazaneando mientras disfrutaba de una copa de vino y miraba televisión. Desde allí podía escuchar el sonido de un repiqueteo, su hija estaba ocupada lavando los platos. Ella se había ofrecido a hacerlo después de la cena, algo que se turnaban para hacer. Se suponía que esta vez era su turno, pero Charlotte había insistido en hacerlo ella misma, a pesar de que había preparado la cena. Carol, debido a lo cansada que estaba, no le dio importancia y aceptó gustosa, aprovechando para ponerse al día con algunos capítulos de una nueva serie que estaba viendo.
En la cocina, Charlotte terminó de ordenar todo y sonrió satisfecha de su trabajo, tomando un respiro para prepararse para lo que venía ahora.
Sabía que el mejor momento para abordar un tema serio con su mamá era cuando descansaba con una copa de vino, así estaba más relajada y menos incitada a responder de forma negativa si algo no le agradaba. Sacrificar su propio tiempo libre para darle a su madre tiempo para relajarse era un movimiento necesario. Además, mejor decirle en persona a su mamá si no quería que Ray lo hiciera por ella.
Archie había querido conocer a su madre de inmediato, pero Charlotte había preferido prepararla para conocerlo, advertirle sobre la edad de su novio y explicarle algunas cosas primero. Quería que todo saliera bien, al menos al principio. Así que se preparó una taza de chocolate y después de haber reunido coraje y darle tiempo a su mamá para relajarse, fue a la sala y se sentó en el sofá libre.
Primero charló con su madre, haciendo preguntas sobre la serie que estaba viendo cuando sabía que su madre no se molestaría porque la interrumpiera. Al contrario de eso, el estado de ánimo de Carol mejoraba cada vez más mientras hablaba de lo que le gustaba. Finalmente, después de más o menos una hora de pensarlo bien, cuando terminó otro episodio, Charlotte se enderezó en el sofá y puso la taza vacía sobre la mesita para mirar a su mamá.
—Mamá —llamó.
Carol tarareó, mirando a su hija.
—Necesito decirte algo importante —comenzó.
Su madre asintió, frunciendo el ceño levemente con interés y curiosidad.
—Claro, cariño, sabes que puedes decirme lo que quieras —le recordó amablemente, sentándose erguida en su asiento—. ¿Qué es?
Charlotte sonrió suavemente y juntó sus manos sobre su regazo para evitar moverlas en nerviosismo.
—He estado saliendo con alguien nuevo —eligió ir directo al grano.
Carol sonrió ampliamente ante la noticia, se emocionó y Charlotte sintió que su cuerpo se volvía más ligero.
—¡¿En serio?! Tienes que decirme, ¿quién es? ¿Cómo sucedió? ¿Dónde lo conociste?
Carol se levantó de su asiento y fue a sentarse junto a su hija, quien se rió suavemente ante la alegría mostrada por su madre.
—Su nombre es Archibald —comenzó, él le había permitido usar su nombre real porque Carol se convertiría en su suegra si todo salía bien—. Pero yo lo llamo Archie.
—¿Es de la escuela? —preguntó Carol, apoyando la barbilla en los puños y los codos en las rodillas mientras miraba a su hija.
La sonrisa de Charlotte se debilitó y vaciló. Su mamá lo notó y frunció el ceño.
—¿Qué?
Vio a su hija morderse el labio como si no estuviera segura de la respuesta y eso la preocupó.
—¿Charlotte?
La adolescente suspiró y eligió sus palabras con cuidado.
—No, no lo conocí en la escuela —respondió ella, mirando directamente a su mamá.
Carol inclinó la cabeza y la miró extrañada.
—Mira mamá, él no es un adolescente como yo, él es mayor que yo —confesó.
La ceja de Carol se levantó y la miró con los ojos entrecerrados con sospecha.
—¿Cuánto mayor que tú exactamente?
—Tiene veintiocho años —respondió Charlotte, y entrecerró los ojos ante la expresión de desconcierto de su madre.
Carol enderezó la espalda, tratando de procesar la información que le había dado su hija ¿Dónde podía haber conocido a un joven mayor sin que nadie más lo supiera?
Como cualquier buena madre haría, Carol se extrañó por lo que su hija le reveló y sus instintos de madre se activaron, pero antes de arremeter con preocupación, tomó un respiro para calmarse y cuestionarla mejor.
—Escucha, mamá —comenzó Charlotte antes de que su madre pudiera hacer algo más que abrir la boca—. Sé que suena extraño y debe parecer preocupante, pero Archie es un buen chico —(si uno pasaba por alto sus actividades ilegales)—. Tiene su propio negocio, es dueño de un taller mecánico aquí en Swellview —(que también usaba para fines turbios)—. Él me quiere y fue quien decidió que era hora de blanquear las cosas —(con un poco de prisa por parte de Ray pero, en fin)
—¿Dónde conociste a este joven? —preguntó Carol, manteniendo una expresión serena.
Charlotte tomó su calma como una buena señal.
—Fue hace unas semanas, ¿después de ese atraco al banco? Él también estaba allí, conectamos e intercambiamos números de teléfono, él tuvo que viajar por trabajo y no tuve comunicación con él hasta hace unas semanas que regresó a la ciudad, me envió un mensaje y fijamos un día para encontrarnos y hablar, como amigos nada más, pero bueno, las cosas entre nosotros crecieron después de eso...
La chica terminó su explicación a medias y, sintiéndose incapaz de soportar la mirada de su mamá, miró hacia abajo, esperando su respuesta ansiosa pero temerosa.
Carol se mantuvo en silencio, mirando a su hija con seriedad mientras pensaba en lo que debería hacer.
Su hija ya no era una niña, ya había cumplido dieciocho años, podía hacer muchas cosas sin su permiso ahora, que incluía salir con un hombre mayor que ella. Por supuesto que no dejaría de preocuparse por su seguridad independientemente de la edad de su hija, no quería que ella se arrepintiera de las cosas más adelante en la vida. Por lo que en lugar de recriminar nada, eligió abordar el tema desde un punto de vista más razonable.
—¿Lo has estado viendo en secreto?
Charlotte solo asintió en respuesta.
—¿Por qué?
—No estaba segura de cómo iban a tomar todos las noticias sobre... su edad y todo eso —respondió ella—. Además, no estaba segura de que íbamos a durar más de un par citas, él es mayor y podría aburrirse de mí —expresó su miedo, luego sonrió débilmente—. Pero él no lo hizo, a él le gusto, le gusta pasar tiempo conmigo, disfruta de mi compañía, mi sarcasmo, mi ingenio... —la sonrisa de Charlotte se amplió y se volvió dulce.
Su estado de ánimo contagió a su madre, cuya boca se torció ligeramente. Era lindo volver a ver el rostro de su hija iluminarse así al hablar de alguien especial después de haber roto con Jack, además siempre estaba ocupada con la escuela, las actividades extracurriculares y el trabajo, era un alivio saber que también sacaba tiempo para divertirse como una adolescente normal.
—Quiero conocerlo —dijo de repente.
Charlotte levantó la vista con una mirada esperanzada.
—¿No estás enojada por...? —preguntó con cuidado.
—Lo has estado viendo semanas y no te ves herida o triste, hablas de él con una sonrisa genuina, lo que me dice que no te ha hecho daño de ninguna manera —explicó su mamá—. Así que, no, no estoy tan enojada como preocupada —suspiró Carol, tomando las manos de su hija entre las suyas—. Admito que hubiera preferido un chico de tu edad para que salieras con él, pero te ves feliz con él, ya no puedo decidir por ti ni obligarte a elegir ciertas cosas, eres como yo y tampoco permitiría que nadie pasara por encima de mí.
Ambas rieron suavemente.
—Pero como tu madre, todavía me preocupo, y no estaré tranquila hasta que conozca a este joven con el que estás saliendo, sin importar cuán caballero sea contigo.
Charlotte asintió, sintiéndose aliviada de que su madre se lo hubiera tomado todo tan bien.
—Él también quiere conocerte —reveló ella—. Está tan ansioso que quería hacerlo hoy pero le dije que debería hablar contigo primero para ponerte al tanto y aceptó tener paciencia.
—Un chico que te obedece, ¿eh? Ese es un buen rasgo —bromeó Carol a la ligera para relajar las cosas entre ellas.
Charlotte puso los ojos en blanco pero tenía una sonrisa feliz.
—Gracias mamá.
Carol entrecerró los ojos con leve diversión.
—No me des las gracias todavía que aún tiene que ganarse mí completa aprobación —advirtió, luego sonrió con ligera picardía—. Pero mientras tanto, cuéntame más sobre él ¿cómo es?
Un grupo de personas estaban sentados alrededor de una mesa redonda en un cuarto en el que solo se iluminaba el sitio sobre ellos, en las sombras podían divisarse las siluetas de varias personas que montaban guardia alrededor, silenciosos y estáticos. El aire estaba viciado por el humo de cigarrillos y habían un par de botellas de alcohol ya vacías sobre la mesa. En el centro había una montaña hecha de billetes, joyería y relojería que servían como apuesta y quiénes estaban sentados a la mesa sostenían cartas en sus manos.
Uno de ellos era un joven que casi llegaba a los treinta, de cabellos negro ondulados y ojos azul intenso pero que estaban cubiertos por el casco de su traje. Frente a él había una joven de cabello marrón, piel bronceada y ojos azules. Era una belleza para cualquiera que la viera, pero despedía un aura de peligro que podía percibirse con solo una mirada.
Ella se había dirigido a él de forma coqueta toda la noche, pero él sabía mejor que caer por los encantos de la heredera de un imperio criminal como el suyo. Además, él ya estaba apartado.
La razón por la que se encontraba allí jugando cartas con Joss Moss y otros miembros de su organización criminal de todas las personas era ambas una negociación y una distracción. Esperaba la llamada de su novia que ya debería haber hablado con su madre sobre ellos pero aún no se había comunicado para contarle que tal había ido todo y un juego de cartas servía para apartar su mente de la incertidumbre. Y además debía negociar la seguridad de su nuevo empleado.
Terrance Bolton había empezado a trabajar para él solo el día después de ser contratado, teniendo que transportar un cargamento especial a otra ciudad, disponiendo para ello de una identificación falsa. Pero la joven Moss no iba a perderlo de vista tan fácil y en cuanto hubo regresado, envió gente a buscarlo. El hombre recurrió a su nuevo jefe en busca de protección, y Archie decidió intervenir en su favor porque el hombre había demostrado ser confiable y útil, haciendo el viaje en tiempo récord que le ahorró recursos y evitando ser detenido por una patrulla de policía en su camino de ida. Era una adquisición de la que no podía prescindir.
Esa noche esperaba convencer a la muchacha que era más rentable permitir al Señor Bolton vivir y darle la oportunidad de pagar cada centavo que debía con lo que ganaba trabajando para él, y su reputación de ladrón profesional con varios robos millonarios exitosos era un aliciente.
—Mi padre le dio tiempo suficiente para pagar su deuda, ahora está en la cárcel y, sin embargo, no he visto un centavo del señor Bolton desde antes de eso —apuntó la chica.
—Con todo respeto, señorita Moss, su padre fue demasiado indulgente con él, un rasgo nacido de su experiencia compartida de paternidad, me temo —señaló Blair con una expresión en blanco, sin querer molestar a la heredera—. Una experiencia que no poseo, que no influirá en mi manera de tratarlo —lanzó otro billete a la pequeña montaña en el centro—. Me aseguraré de que pague cada pequeño centavo que le debe sin contratiempos.
La señorita Moss fijó sus ojos penetrantes en sus cartas, estudiándolas cuidadosamente antes de que una aguda sonrisa petulante torciera sus labios rojos rubí.
—Espero que seas mejor manejando a los hombres a tu cargo que jugando a las cartas, querido —comentó, alzando sus ojos a la vez que enseñaba su mano ganadora.
Lejos de enojarse, el joven sonrió torcidamente, arrojando sus cartas a la mesa con indiferencia mientras los demás participantes también lo hacían.
La joven chasqueó los dedos y uno de sus secuaces se apresuró a recoger sus ganancias mientras sus delicados dedos tomaban una copa con alcohol que tenía a un lado y bebía de esta. No tenía edad para beber pero tampoco debería estar a cargo de un imperio criminal tan grande y ahí estaba.
—¿Otra mano? —ofreció, mirando a su alrededor.
Todos asintieron, tenían de sobra para apostar, y las cartas se repartieron de nuevo.
Archie estaba revisando su mano cuando su teléfono que había dejado sobre la mesa a un lado vibró indicando una llamada entrante. Lo tomó para revisarlo, luego bajó sus cartas y empujó su silla hacia atrás, levantándose de la mesa.
—Disculpen, tengo que tomar esta llamada —anunció, agitando su teléfono para que todos lo vieran.
Todos asintieron con la cabeza, continuarían sin él. A él no le importaba.
Salió de la habitación, señalando a sus hombres que no necesitaba que estuvieran revoloteando sobre su hombro mientras hablaba e hizo su camino en solitario a través de un tenuemente iluminando pasillo. Entró a una sala de almacenamiento y una vez que estuvo seguro de que iba a tener privacidad, se quitó el casco y respondió.
—Hola cariño —la saludó suavemente, ocultando el nerviosismo que sentía por el resultado.
—Buenas noches, no te estoy molestando, ¿verdad? —vino su dulce voz.
—Tú nunca, linda —dijo cariñosamente—. Entonces... ¿alguna noticia sobre tu madre? ¿Cómo fue todo?
—Ella lo tomó mejor de lo que pensé —respondió Charlotte.
Archie se sentó en el suelo frío y apoyó la espalda contra la pared.
—¿Qué significa eso? —inquirió.
—Estaba un poco preocupada al principio cuando le dije que eres mayor que yo, pero le expliqué nuestra relación y ella lo aceptó —reveló.
Él suspiró fuerte y profundamente con alegría y ella se rió suavemente.
—Quiere conocerte lo antes posible —continuó.
—Cuando quieras, reina.
—Estaba pensando que mañana podrías venir a mi casa a cenar con nosotros —sugirió—. Yo cocinaré.
—Me muero por probar tus famosas habilidades culinarias, cariño —aceptó.
Ella sonrió ante su entusiasmo.
—¿Algo especial que te gustaría probar?
—Cualquier cosa con carne roja me tendrá a merced de los dos.
—Anotado.
—¿Debería comprarle flores a tu mamá?
—Podría aumentar tus puntos con ella —opinó Charlotte.
—¿Sus favoritas?
La frente de Charlotte frunció el ceño al pensar.
—No estoy segura de si las tiene, pero el rosa es su color favorito.
—Lo tendré en cuenta.
Hubo una pausa antes de que ella continuara.
—Gracias por todos los problemas que estás dispuesto a soportar por mí —comentó en voz baja.
—No es ningún problema en absoluto —aseguró—. Te amo, puedo soportar cualquier cosa por ti.
Su corazón dio un vuelco ante sus palabras, pero no quería arruinar las cosas señalando lo que había oído. Él lo había dicho como si no fuera algo por lo que hacer un alboroto. Optó por recurrir a bromear para despejar el ambiente.
—Espero que sigas pensando lo mismo una vez que conozcas a mis amigos.
—Me muero por conocerlos, especialmente Ray —comentó con sarcasmo.
—Estoy segura de que ustedes dos se llevarán bien de inmediato —aseguró con clara sequedad e ironía.
—Vamos, cariño, no pueden ser tan malos —opinó.
Ella puso una sonrisa torcida de resignación.
—No lo son, pero pueden volver loco a cualquiera —advirtió—. Por favor, no caigas en sus trucos si intentan algo.
—Te prometo que no lo haré.
Un golpe en la puerta de metal los interrumpió y escuchó que uno de sus hombres lo llamaba.
—¿Señor? La señorita Moss está preguntando por usted, quiere terminar el negocio.
—Saldré en un minuto —respondió.
Charlotte lo escuchó y suspiró decepcionada, pero sabía que tenía responsabilidades de las que ocuparse. Ya habían arreglado las cosas, ahora solo tenía que preocuparse por lo que iba a cocinar para la cena del día siguiente y verse bonita.
—Los negocios me llaman, princesa —anunció.
Se levantó del suelo con el casco en la mano.
—Entiendo, nos vemos mañana entonces.
—Prometido, ¿llevo algo más además de las flores? ¿Algo de beber o postre?
—Una botella de vino rosado —sugirió—. El favorito de mi mamá, yo me encargo del postre.
—Como desées, cherie.
—Está decidido entonces, ¿te veré mañana por la mañana?
—No lo creo, estaré ocupado, trataré de terminar todo rápido para llegar a tiempo a la cena en tu casa.
—Está bien, nos vemos mañana por la noche.
—Buenas noches princesa.
—Buenas noches.
Terminaron la llamada, y mientras Archie se volvía a poner el casco antes de salir del cuarto de almacenamiento, ella dejó su teléfono en la mesita de noche y apagó la lámpara, cerrando los ojos para empezar a dormir, tratando de atenuar su nerviosismo por sus planes para el día siguiente.
Y aquí terminamos por hoy, el siguiente capítulo ya lo empecé, esperemos que está vez no tarde tanto en subirlo, de nuevo, (◠‿◕)
Hasta la próxima, See Ya!
H. C.
