ZETSU 2
Madara le había llamado, se imaginaba que había estado haciendo el viejo Uchiha. Los gritos, y no precisamente de placer, se habían oído en la otra habitación, así como el olor a apareamiento y las feromonas de ambos.
Al entrar le asaltaron todos esos olores más el aroma a sangre y el desagradable olor acre del vómito. Los Uchiha estaban anudados, pero no precisamente los dos disfrutaban de esa unión alfa-omega. El alfa mayor estaba bien activo con la respiración profunda y algo agitada de un macho que acaba de copular y anudar en su hembra.
Sus ojos se desviaron a la zona de unión, viendo como las caderas de Madara estaban pegadas al ano del joven, del cual salía un leve hilo rojo... Que seguía por uno de sus glúteos al estar de lado y hasta una pequeña acumulación en el suelo, señal de que hasta entonces era virgen.
El nudo no les permitiría liberarse mientras siguiera hinchado y liberando semen en ese interior del "omega". Sus ojos siguieron explorando con curiosa morbosidad, Obito estaba inconsciente. Su rostro mostraba tensión y dolor, en la boca rastros de que había vomitado. Y efectivamente, un par de regurgitaciones estaban cerca de su cara.
Volvió su vista al adulto, que sonreía cínico.
Parecía que Zetsu sentía curiosidad, su creación siempre había mostrado interés por los aspectos mas mundanos de las especies "terrenales"; que sentían los alfas y los omegas al entrar en celo, como era tener hambre, que sentías al ir de vientre, el placer del apareamiento... Siempre intentando obtener respuestas de esos aspectos que para cualquiera eran tan... Naturales y básicos.
–Zetsu... Muéstrame que pasó durante el ataque de Obito a Konoha –Y mientras esperaba y visionaba lo que la planta viviente le mostraba, acarició la espalda y el culo del omega desmayado.
Si observaba lo que había pasado, comprendería algo mejor porque ese joven "omega" le repudiaba. Ese joven que debía ser suyo, llevar su camada y parir su futuro. Un mejorado clan Uchiha.
Y ahí estaba su respuesta... El maldito alfa rubio que protegía Konoha había marcado a la joven pantera. Y parecía que el lado omega del Uchiha había aceptado ese enlace como correcto, ese era el macho que la hembra que era ahora Obito, quería para aparearse.
Lo que le mostró al alfa Uchiha no le gustó nada, había gruñido molesto y golpeado la pared.
–Esto no se quedará así... Ya he perdido a demasiados omegas por culpa del destino y por terceros que se inmiscuían donde no les llamaban. ¡Maldito alfa rubio!
Lo ve sonreír sombríamente, intuía sus planes, quería a Obito… Lo quería para que fuera su hembra y preñar al joven adolescente. Seguro que pretendiendo crear un mejor clan Uchiha que tuviera las técnicas de Hashirama Senju, el mokuton y la regeneración célular, tal como Obito había mostrado poseer al quedar esas capacidades integradas en su cuerpo.
En cuanto el nudo bajó, Madara salió del interior del joven y se quedó viendo con satisfacción como un hilo de semen caía de ese ano, junto a un leve rastro de sangre. Él tampoco perdió detalle del camino que seguía ese líquido blancuzco por las nalgas del menor, hasta llegar al asiento.
Madara había agarrado al inconsciente joven y, con agua y usando la venda que hasta ahora había cubierto los ojos de Obito, le limpió alrededor de la boca y le hizo dar un trago. Poco a poco, y con un quejido, el adolescente había abierto los ojos levemente, quizás al sentirse libre o también por el frescor invadiendo su resentida garganta.
Pero poco le duró el despertar, pues se había topado con los brillantes ojos rojos del mayor. Había visto como el pobre chico caía de lleno en el genjutsu al que le había sometido Madara. Y la sonrisa de Madara creció y se volvió sombría y hambrienta… Sabía lo que vendría ahora.
Vio como Obito, parecía ido y mostraba su cuello en sumisión mientras soltaba pequeños soniditos que parecían un llamado omega a su macho, aunque con un toque más grave. Sonidos que desaparecieron y fueron sustituidos por una especie de maullido ronco en cuanto Madara acarició ese cuello blanco con sus labios. Obito aceptaba a Madara como su macho al estar afectado por el fuerte genjutsu del viejo Uchiha.
–Así muy bien mi hembra, muéstrale a tu macho lo que necesitas. –El joven maulló y jadeo ante el mayor contacto.
–A ti, mi alfa… Te necesito… Quiero tu semen en mi interior… Por favor… Nece-necesito tu nudo.
–Muéstrame como estás de lubricado.– Engatusó al pobre adolescente con esa voz profunda que poseía y sus feromonas de macho excitado.
Observó con cierto pesar como la joven pantera, a la que había llegado a apreciar, se ponía en posición de cópula, mostrando y ofreciendo su húmeda entrada. Y como Madara, después de pasar sus dedos por la zona y sacarle jadeos y maullidos al "omega", enterraba su miembro bien erecto y empezaba a moverse con ferocidad contra esos glúteos, sujetándolo de las caderas para que el otro aguantara sus acometidas. Y aunque el joven parecía aceptar a Madara, su rostro seguía mostrando cierto malestar y dolor ante las salvajes penetraciones que le daba el mayor.
Siguió contemplando ese espectáculo que le ofrecían con cierta morbosa fascinación, nunca había visto como era el apareamiento entre alfas y omegas, como eran los omegas estando en celo; pero a la vez era incomodo, ese de ahí era Obito y su caso era extraño, era un alfa pero que entraba en celo como un omega y según parecía también tenía los órganos reproductores de uno de esa especie, bueno en realidad tenía de las dos especies. Pues aunque todo omega macho también tenía un pene y testículos, éstos no eran realmente funcionales, pues no poseían la capacidad engendradora y de nudo de un alfa, además mostraba cierto dimorfismo respecto al pene de un alfa.
Acabó marchándose después de ver como anudaban de nuevo al llegar a un nuevo clímax. Y supo que continuaron durante horas con ese ritual. Un ritual que en teoría, como en todo omega, duraba tres días… Tres días que él aprovecharía para recabar información de los alrededores y de las aldeas ninja.
Pero terminó errando sus cálculos, no tuvo en cuenta que Obito no era un omega auténtico, sino un alfa que había mutado a causa de la implantación de las células de Hashirama Senju, el cual si era un omega auténtico. Así que un día y medio después de llevarle a esa cueva (luego de la pelea con Minato, donde habían aparecido sus primeros síntomas), sintió el llamado de Madara Uchiha. Se presentó de nuevo ante ellos. Resulta que aunque ahora Obito mostrase características de omega, sus celos duraban como los de un alfa… Un día y medio.
Al aparecer ante la gran caverna, vio a un Madara extremadamente agotado con un dormido Obito a sus pies. Los dos cubiertos de sudor y otras substancias...
–Llévatelo… Y lávalo. Cuídalo, pues si todo va bien será la madre de un nuevo clan Uchiha. – Asintió al pedido y se llevó al joven a una recamara para que estuviera tranquilo y poder atenderle.
Lo lavó aprovechando que está inconsciente y le cambió la ropa. Le deja agua cerca y le prepara alimento.
Un día entero después Obito se despierta con dolor de cabeza, también dice que le duelen las caderas y… "Ahí abajo", suelta con las mejillas rojas. Tarda unas horas más en poderse levantar de forma correcta, y sin que las piernas le tiemblen. No recuerda que ha sucedido y la historia que le doy es que se desmayó por las heridas y el agotamiento luego de su pelea en Konoha. El chico confía en mi palabra y me agradece el haberlo llevado a la caverna y haberlo cuidado. No puedo mirarle a la cara cuando le digo que no tiene importancia, que ahora estamos en el mismo bando.
(…)
Un mes y medio más tarde Obito muestra los primeros signos de que el apareamiento dio sus frutos, el joven omega está preñado de Uchiha Madara. Cuando se lo informo al viejo líder, éste se muestra satisfecho.
–Cuida de él y no le permitas hacer nada que ponga en peligro esos cachorros, mis cachorros. A mi no me queda mucho… Por ahora los dejaré, ya he alargado demasiado mi vida en este mundo. Cuando sea el momento, Obito ya sabe que hacer… Para eso le di los ojos a ese crío Uzumaki. Os dejo el resto a vosotros.
Una semana más tarde, Madara desconectó su cuerpo de Gedou Mazo y murió, su cuerpo fue enterrado en las ruinas del antiguo asentamiento Uchiha, al lado de su hermano menor, tal como lo pidió.
Él cumplió su cometido de ocuparse de Obito, aunque el joven no acababa de entender esos ligeros malestares que sufría, ni esa sensación de cierto cansancio. Ni porque a veces la comida no le acababa de sentar bien del todo y la terminaba vomitando.
Tres meses más tarde Obito se levantó de estar durmiendo entre gritos de dolor, mientras se agarraba la zona abdominal, que para ese entonces presentaba cierta curvatura. Intentó que se calmara y darle consuelo, mientras veía como entre quejidos de dolor y lágrimas, el joven omega sangraba de su entrada.
Unas horas duró su intenso malestar, hasta que acabó desmayándose. Había sufrido un aborto. Había perdido el o los cachorros que iban a formar parte de un nuevo y mejorado clan Uchiha. No había podido cumplir la palabra dada a Madara Uchiha, de cuidar a Obito y su futura progenie. Lavó a Obito y le cambió de ropa, dejándole descansar mientras él enterraba esos restos expulsados.
Cuando la joven pantera despertó le dijo que la comida debía estar en mal estado y que la había tirado, que ya conseguiría de nueva. Como ya no había nada que proteger, era el momento que el joven Uchiha se pusiera manos a la obra para llevar a cabo el plan que había tramado Uchiha Madara. Si todo surgía tal como el viejo Uchiha había urdido, cuando resucitara podría volver a intentar formar una manada con el joven Obito. Y quizás en esa vez futura tendría más suerte, pues la pantera para ese entonces ya sería un adulto joven y no un cachorro que apenas había iniciado con su primer celo.
Sólo había de tener un cuenta un detalle para que ese plan no fallara… Que el autentico alfa del Uchiha no apareciera delante del joven y le reclamara como a su pareja. Pues entonces, el omega que era Obito ahora, se iría con ese rubio alfa al reconocerlo como a su macho en cuanto sufriera uno de sus celos. Si, tenía que vigilar que no se encontraran y que a Obito no le asaltara un celo estando cerca del Namikaze, sería desastroso para ese nuevo clan Uchiha que quería formar Madara.
Tenía trabajo que hacer y shinobis que espiar.
