Siento haber tardado en actualizar Nunca Imaginé. Me temo que aquí no me acordé de avisarlo, pero el wattpad puse que quedaba pausada (en hiatus) por tiempo indefinido. Por fin, tras tanto tiempo, un nuevo capítulo sale a la luz.
Me disculpo de nuevo y espero que aun haya personas interesadas en leer dicho fic.
KAKASHI HATAKE 2
Salieron de Konoha con una gran equipo de rastreo, su misión:
Hallar y capturar a Sasuke Uchiha.
El más joven de los Uchiha que quedaba en Konoha, el único que quedaba al haber Itachi desertado para unirse a una organización de criminales… Y ahora el joven y prometedor Sasuke también había desertado. Había abandonado a su equipo y a sus amigos para irse con otro peligroso criminal para así conseguir más poder.
La realidad era bien distinta, pero en ese grupo solo él y Tenzou conocían lo que estaba sucediendo; ellos junto a Yondaime Hokage eran los únicos que sabían toda la verdad. Esa misión solo era una cortina de humo delante de todos los demás; de los shinobis de Konoha, los aldeanos, de las demás naciones ninja y las organizaciones o grupos criminales. Pero aunque dicha misión, y todo lo que estaba sucediendo fuera falso, no dejaba de estar preocupado por el joven al que también había tomado cariño. Un cachorro al que había tomado como pupilo y al que había enseñado su creación, el raikiri.
Miró a Naruto a su lado, el rubio había crecido mucho, era todo un joven alfa que no hacía mucho que había presentado y aunque aun veía en él a ese cachorro que, cuando empezó a gatear y andar le causaba tantos dolores de cabeza haciendo que tuviera que perseguirle por todas partes, veía a ese niño que hacía travesuras pero al que era incapaz de castigar pues se lanzaba a abrazarle y le sonreía con esa inocencia, veía a ese joven adolescente que era todo corazón e impulsividad… Y ahora era todo un joven alfa que le recordaba a sus padres, una perfecta mezcla entre Minato Namikaze y la difunta Kushina Uzumaki. Adoraba a ese joven, había estado cuidándole y velando por su integridad desde su nacimiento y ahora verle luchar por sus ideales y creencias, verle ayudar a los que lo necesitaban, le hacía sentir muy orgulloso, y sabía que no era el único que se sentía así respecto a Naruto; Iruka, Tenzo, el fallecido Hiruzen y, sobretodo, su progenitor, se sentían orgullosos de ver en lo que Naruto se había convertido. Pero todo y lo que sentían los implicados en ese secreto por el joven alfa rubio, ni siquiera él conocía la verdad en todo aquello y consideraban que así era mejor; el joven era demasiado trasparente en sus sentimientos como para que fuera bueno engañando a sus amistades y conocidos, y para que esas misiones fueran bien, necesitaban que cuantos menos supieran la verdad mejor.
Saltaron de rama en rama, todos centrados en "la misión". Queriendo encontrar al joven alfa Uchiha para devolverle a Konoha, devolverle al buen camino del cual se había desviado hace unos años atrás. Pero a quien encontraron fue a otro sujeto, alguien muy peligroso…
Y ahí estaban delante de ese enmascarado con la capa negra con nubes rojas, ese sujeto que les salió al paso de golpe. Ese enmascarado podía hacerse el tonto y hablarles con esa vocecita aniñada, pero él y Tenzou sabían, por los informes secretos que les llegaban, que ese sujeto era el auténtico líder de la organización criminal Akatsuki. Los jóvenes shinobis que les acompañaban estaban algo descolocados frente a ese individuo que no parecía especialmente fuerte, pero Tenzou y él se mantuvieron en tensión… Era demasiado peligroso enfrentarse ahora mismo al Akatsuki, si era líder de esa organización de criminales clase S es que debía ser especialmente poderoso. Era mejor ir con cuidado e intentar mantener las distancias, podían enfrentarlo junto con Tenzou, pero no quería causar bajas en los jóvenes que les acompañaban, ellos no estaban preparados para enfrentar a ese peligroso enemigo.
"Salir en esta misión falsa y volver con heridos no sería de muy buen líder. Le he prometido a Minato que nadie saldría herido…"
Él y el hacer promesas que no sabría si podría cumplir… Cualquiera tendría que pensar que con su historial ya tendría que haber aprendido a no prometer nada. Luego se jactaba de poseer una gran inteligencia…
–¿Quién narices eres, ttebayo?– Saltó Naruto acercándose más al peligroso sujeto.
"¡Mierda, Naruto!"
Saltó al lado de su protegido, no permitiría que ese hombre dañara al rubio y más sabiendo los planes de Akatsuki de capturar a los bijuus. Era como si el Uzumaki se estuviera ofreciendo en bandeja de plata. Y se quedó estático mirando hacía ese hombre, cualquier cosa que fuera a decir muriendo en sus labios, su corazón latiendo acelerado, abrió la boca para captar aire y un jadeo escapó de ella… Se inclinó un poco hacía delante, trastabillando un poco, consiguiendo mantenerse en pie a duras penas
–No… No puede ser… –Jadeó sintiéndose sin fuerzas.
Apretó sus piernas, tensando todos y cada uno de los músculos de su cuerpo, intentando detener ese proceso, intentando no sucumbir a él y volvió a soltar un suave gemido para terminar cayendo de rodillas mientras respiraba acelerado. Había perdido contra su propio cuerpo.
–¡Kakashi sensei!– Gritó Naruto a su lado, intentó socorrerle.
Un potente rugido detuvo al rubio que giró su rostro hacía el enmascarado, llevó sus manos a cubrirse justo a tiempo antes de recibir una patada que lo lanzó unos metros hacía atrás.
–Na… Naru…– Se preocupó por su protegido.
Pero no pudo hacer nada. El fuerte enmascarado le sujetó mientras gruñía un profundo:
MÍO
Su corazón latió frenético y soltó un suave arrullo salido de lo más profundo de su garganta; aceptaba a ese macho, su cuerpo lo hacía, su lobo lo hacía… Y eso le hacía sentir traicionado por sus propios instintos y a la vez aterrado, no entendía porque su cuerpo reaccionaba después de tantos años de esa forma… Él ya había tenido una pareja destinada y ésta murió. No era estúpido y entendía que Obito Uchiha había sido el que estaba destinado a él cuando ambos presentaran. Y por ese motivo cuando el joven murió, su lobo dejó de mostrar interés por cualquier otro alfa o por tener relaciones sexuales con cualquiera que pudiera llegar a marcarle o embarazarle.
Levantó la mirada con dificultad y vio el sharingan brillando en la rendija de la mascara naranja que portaba el Akatsuki. ¿Y si estaba en un genjutsu? Se concentró con todas sus fuerzas y descubrió que no, no era una ilusión… La reacción era auténtica... Su entrada pulsaba y sentía la humedad calando en sus pantalones, humedad que producía él mismo al lubricar por primera vez en su vida.
Y si… Sus dos ojos se humedecieron al mirar de nuevo a ese macho, notando que el ojo del Akatsuki, que se apreciaba a través de la rendija, también sufría una reacción igual al conectar miradas. Añoranza por parte de sus bestias.
–Obito…– Susurró tan bajito que apenas fue un movimiento de labios que solo el otro pudo apreciar.
Desaparecieron en un torbellino, la técnica del Uchiha, mientras era sujetado de forma posesiva por ese alfa… Su alfa destinado no había muerto…
–¡KAKASHIIII!
Fue lo último que escuchó antes de que ese azabache se lo llevara de donde estaban con su equipo. No le importó que su macho lo raptara, no en esos momentos donde el instinto y la necesidad estaban a flor de piel. Requería a su alfa, requería su contacto, su cuerpo, su tacto, ser penetrado, anudado y marcado. Quería ser uno con Obito, recuperar el tiempo perdido, el tiempo que las circunstancias y ese mundo de guerras y obligaciones les había robado. Luego ya vendría el remordimiento cuando recuperara la cordura, después de todo él era un shinobi leal a Konoha, mientras que Obito era el líder de Akatsuki. Pero por ahora se entregaría de buena gana al que era su macho, sabía y aceptaba lo que sucedería al dejarse raptar sin presentar pelea contra el alfa azabache.
(-)
Desde el suelo observó como el fuerte alfa en el que se había convertido Obito, su alfa ahora, se ponía de pie mostrando su desnudez sin pudor… Los restos de lo sucedido en esos tres días entre ellos se apreciaban en su cuerpo, su pene, ahora flácido, colgando entre sus piernas.
–Nos vamos, Kakashi. Levántate.– Le tendría que conseguir ropa, no pensaba dejar que nadie viera a su omega desnudo. Era suyo.
–¿Dónde Obito?
Le levantó una ceja y lo miró con su único ojo.
–Te vienes conmigo a Akatsuki.
¿Se lo decía en serio? ¿Así sin más? ¿Sin hablarlo, sin pedírselo?
–No.– Fue rotundo en su negativa.
–¿Cómo que no? Eres mi omega Kakashi y te vienes conmigo.
–Ven tu a Konoha conmigo, Obito.– Mientras se ponía de pie con algo de dificultad tras lo ocurrido entre ellos, la intensidad de su encuentros. Por suerte era un shinobi acostumbrado al dolor y a llevar su cuerpo al extremo– Yo pertenezco a Konoha y tú, también.
–Hace años que esa corrupta aldea dejó de ser mi hogar.
–No Obito, no se quien te ha estado mintiendo o manipulando, pero no es corrupta y siempre te hemos considerado de allí.– Se acercó a su alfa y le puso las manos en los hombros.– Ven conmigo.
Era su pareja ahora, debían estar juntos y más después de haberse unido y haber compartido todo eso… Se había entregado a él.
– No voy a ir, Kakashi y tú tampoco. Olvídate, ahora eres mi omega y debes estar a mi lado.– No había más discusión posible. Él era el alfa y su hembra debía estar a su lado, y más habiendo la gran posibilidad de que le hubiera preñado en ese celo.
– No, Obito. No pienso dejar a los míos e irme a esa organización criminal.
–¿No vas a dejar a los tuyos? ¿Y yo que soy, omega? Tu eres mío.
–Y tu mío.– ¿Qué le sucedía a Obito? ¿Qué le había pasado en todos esos años? Le decía que le pertenecía, pero estaban enlazados y eso significaba que Obito también era suyo. Se alejó un par de pasos reticente al ver que el Uchiha no iba a cambiar de opinión.– No voy a ceder en esto, Obito. Ven conmigo, alfa.
Estiró su mano mientras se alejaba un poco, queriendo que Obito fuera hacía él, cediendo y así volvieran juntos a Konoha. Pero el azabache tenía otros planes, vio su sharingan brillar cabreado con fuerza en su ojo y como iba hacía él para obligarle. Le golpeó con fuerza, girándole el rostro hacía el lado contrario del golpe.
–No me obligues a más, Obito. Serás mi alfa ahora, pero si tengo que vencerte para hacerte entrar en razón… No dudaré en hacerlo.
–Lo mismo te digo, Kakashi. Y ya no soy ese niño torpe de antaño.
Ambos se pusieron en guardia, ambos dispuestos a vencer y llevarse al otro consigo, ninguno queriendo ceder ante su destinado.
Kakashi se lanzó al ataque primero, una patada alta que fue detenida por uno de los brazos de Obito que giró para contrarrestar el siguiente golpe del omega. Un combo de puñetazo, patada voladora y al caer al suelo otro patada en giro. El peligris no pensaba perder, se llevaría a su alfa a la aldea, le haría recapacitar y ya en la villa abogaría para que no fuera sentenciado a muerte, sabía que el Yondaime también hablaría a favor de su ex alumno. El azabache tendría que pagar por sus crímenes, pero tenía muy claro que algo le sucedía a Obito… Notaba algo muy oscuro en la zona de su pecho, un sello o una técnica prohibida… Algo que le hacía comportarse así… Lo ayudarían en la aldea, estaba seguro que Minato haría todo lo que estuviera en su mano por ayudar al Uchiha… Solo un segundo se distrajo, un segundo que fue aprovechado por el otro, que hasta ahora solo había esquivado y golpeado sin esforzarse demasiado; para que una patada, también en giro, por parte de Obito le enviara al suelo y terminara rodando por él. Tosió con fuerza, por el golpe, mientras se incorporaba de nuevo con dificultad.
Se había dedicado a esquivar y detener los golpes de su omega, después de todo ahora era su pareja y en el fondo le dolía estar peleando con el peligris, aunque hubiera dicho esas palabras. Pero viendo que el Hatake iba en serio… Le daría una buena pelea y le demostraría que ahora era mejor ninja y que además era su macho, se marcharía llevándose a Kakashi ya fuera por las buenas o por las malas. Y centrándose en la pelea le dio una fuerte patada.
–Te llevaré conmigo, hembra.– Y no se lo estaba consultando, era un echo.
Se incorporó y gruñó al alfa azabache. ¿Por quien le había tomado? Parece que ya no se acordaba de que era un guerrero y no una damisela… Se lo tendría que recordar a ese arrogante alfa.
La pelea continuó, ambos dándolo todo. Ambos queriendo derribar y vencer a su rival, a su destinado. Los dos tercos en su idea y no queriendo ceder ante el otro. Patadas, puñetazos, llaves… Encajando los golpes del otro y devolviéndolos a su vez. Una feroz pelea por la dominancia sobre el rival. Gruñidos, rugidos, jadeos y piel chocando con piel era la banda sonora de esa lucha entre esos amantes. Ambos estaban cansados tras el intenso apareamiento que habían compartido en esos tres días anteriores, pero la rabia de saber que el otro no pensaba colaborar en sus planes les daba nuevas fuerzas para pelear…
Kakashi desde el suelo jadeaba mientras sangraba de su nariz y boca, también de algunos cortes por su cuerpo causados por las garras del azabache, tenía el ojo del sharingan medio cerrado por un puñetazo de Obito y le quedaba poco chakra, estaba sin fuerzas y a punto de desmayarse. Tenía que reconocer que el alfa era terriblemente fuerte y encima sanaba veloz de las heridas que le había provocado, eso no era nada normal. Le observó acercarse a él con una sonrisa arrogante, se sabía vencedor y ahora se lo llevaría a donde quisiera sin que él pudiera evitarlo.
–Mira a donde te ha llevado tu terquedad, omega. Espero que ahora reconozcas mi victoria y a partir de ahora me obedezcas, Kakashi.– Era su hembra y esperaba que esa derrota le hubiera enseñado a no desobedecerle más.
El Hatake apretó sus mandíbulas cabreado mientras cerraba los ojos. De pronto los abrió, con cierta dificultad en el del sharingan, ante una idea… Le quedaba un último recurso, esperaba que aun estuvieran por la zona. Pues no le quedaba para nada más.
–Vete a la mierda, Obitonto.– Le soltó firme y decidido, antes de aplicar la técnica. Había visto como funcionaba y él mismo había aprendido a aplicarla en otros… Esperaba tener el suficiente chakra para llevarla a término.
El alfa abrió grande su único ojo e intentó correr hacía su omega, sujetarle…
CONTINUARÁ...
