Capítulo 4
No tan desagradable
17 de noviembre
Se encontraba memorizando estadísticas.
No lo hacía por gusto o porque creyera que memorizar esto fuera interesante, sino porque era lo único que le impedía pensar en el hecho de que Finn estuviera en su casa. Dios, Finn estaba cerca de sus cosas. Y todavía tenía esas botellas debajo del fregadero que tenía la intención de tirar, pero había estado tan cansada desde la última pelea que tuvo con su madre el lunes y el llevarla a Cleveland a ese ... lugar el martes que ya no lo había hecho.
Sam sabría qué hacer, y no hablaría de ello; la conocía lo suficientemente bien como para ni siquiera intentarlo.
Entonces, en lo que estaba: estadísticas de QB (quarterbacks);Número de tacleadas, número de intercepciones, pases completos, pases incompletos, yardas, yardas, yardas. Arrancó otra tira de carne y la masticó lentamente, preguntándose en qué momento se comenzaría a sentir culpable como siempre lo hacia al consumir porciones más grandes de comida.
-¿Sientes mucho dolor, hijo?- Preguntó Burt, mirándola con el ceño fruncido.
-Siento que mi mente está algo confundida, creo que todavía estoy algo afectado por el accidente de hoy - dijo, pasando saliva rápidamente -Pero estoy bien.-
-Te ves tenso- comentó Burt, y ella parpadeó rápidamente antes de encorvarse más en su asiento. Finn no se sienta como ella lo estaba haciendo hace un momento (siete años de escuela parroquial le dejó una postura perfectamente recta) Finn, bueno ... se desplomaba sobre el asiento, y parecía como si sus piernas fueran bandas de goma.
-Ha sido un día largo, ¿sabes?- dijo finalmente, separando sus rodillas porque… bueno, es lo que los chicos normalmente hacian.
Carole y Kurt llevaron platos de algún tipo de asado a la mesa, y un momento después le entregaron uno. Casi se comenzó a reir, porque bueno…
¿A dónde iba a parar todo eso? Lo más seguro es que a su trasero y a sus muslos, o posiblemente también es sus ... bueno, no tenía pechos, pero como sea. Tal vez, ahora que ella estaba en este cuerpo, los kilos irían directamente a su pecho. A Santana le encantaría ver eso; Manboobs y Manhands, caminando juntos por el pasillo. Lo más factible sería no comer eso.
Dios, ¿en qué estaba pensando? La cena olía deliciosa y estaba cubierta de queso, hurgó alrededor de ella por un momento solo para descubrir que había una mezcla perfectamente aceptable y saludable de vegetales y proteínas debajo de todo el queso, y su boca comenzó a producir saliva.
Comer solo se había vuelto difícil para ella cuando tuvo que dejar de hacerlo por completo. ¿Pero y ahora?
-¿Va a dejar cicatrices?- Preguntó Kurt, cruzando las piernas y sentándose a su lado. -El corte en tu mejilla, quiero decir.-
-No lo sé- murmuró, tomando el primer bocado y casi gimiendo ante el sabor de las calorías reales por primera vez en años. -No me dijeron-
-Te verías muy atractivo si lo hiciera. Ya sabes, guapo, alto, un poco robusto, como si fueras un pirata- dijo Kurt, en un tono de voz alto y un poco agudo, mostrando su entusiasmo.
Se preguntó cuando comenzarón a convertirse en amigos, y no solo en incómodos hermanos.
-Uh huh- dijo ella manteniendo su boca cerrada mientras ponía los ojos en blanco, y eso pareció ser suficiente por el momento.
La cena estuvo deliciosa, y como la familia de Finn estuvo hablando durante la comida, continuó bifurcando más comida, y sin darse cuenta terminó toda la porción de Finn. Para su sorpresa, se dio cuenta de que podía comer más.
En fin, una vez una vaca, siempre una vaca.
-Creo que tengo que acostarme- dijo finalmente, poniendo el plato sobre la mesa. -Es decir, puedo lavar los platos, si quieren...-
Carole le lanzó una mirada de sorpresa. -Finn, cariño, tenemos un lavaplatos, y realmente hoy no es el día adecuado para comezar a ofrecerte como voluntario para hacer más tareas de la casa, ¿Está bien?-
-Bien- dijo tímidamente, y luego trató de no mirar a Kurt, porque era demasiado perceptivo para su propio bien.
-No te duermas, ¿de acuerdo?- Burt le recordó.
Dios, como si pudiera. Con las millones de cosas corriendo por su mente, actualmente le parecía que poder volar era más probable que poder dormir.
La histeria estaba empezando a desvanecerse un poco, y las mantas a cuadros de la cama de Finn le resultaban lo suficientemente familiares como para hundirse en ellas sin pensarlo; y no pudo evitar quitarse los zapatos y los calcetines antes de hacerlo.
Estaba llena y confundida, pero ya no estaba en estado de shock, y ahora solo rondaban preguntas por su mente.
¿Podrían decírselo a alguien?
Se habían perdido la oportunidad de decirselo a los médicos, pero, honestamente, ¿qué iban a hacer, aparte de mandarlos con un terapeuta para que les hiciera un diagnóstico psicológico?
Ella ya estaba viendo a un terapeuta, que… para.
Después de unos minutos de hurgar en el escritorio catastróficamente desorganizado de Finn, finalmente encontró una pequeña pila de tarjetas y comenzó a escribir cosas que tenía que decirle antes de que él se enterara por su cuenta, y cosas que probablemente debería explicarle si es que sentía que podía hacerlo.
La terapia estaba en la parte superior de esa lista; el voluntariado fue lo siguiente, y el tema de niñera, aunque Sam probablemente lo pondría al tanto de eso. Dudó por un momento y luego agregó "dinero", solo entonces se dio cuenta de que su letra seguía siendo suya, a pesar de que el bolígrafo se sentía minúsculo en la mano de Finn.
Ese era un problema diferente: la escuela. Estaba tomando cinco clases AP. Finn estaba tomando matemáticas de recuperación. Su promedio iba a caer en picada a menos que descubrieran algo. Luego estaba el fútbol... Iba a morir.
Normalmente, a estas alturas se habría echado a llorar, pero para su propia gran sorpresa, simplemente sintió la necesidad de estrangular algo, tirar cosas contra una pared, golpear algo o hacer algo parecido; y fue fácil, tomar una almohada y golpearla tan fuerte como pudo solo para sacar algo de eso.
Las notas cayeron al suelo, ella se inclinó, sintiendo otra torpe carrera hacia su cabeza, que ahora estaba empezando a palpitar un poco, y las recogió de nuevo.
Sería genial si pudiera contárselo a los padres de Finn. Diablos, eran tan buenas personas que podrían tomarla en serio claro esto podría pasar antes de que la llevaran a un hospital y la pusieran bajo observación psicológica.
Pero incluso si fuera completamente credulos, nunca les creerían. No por ser adultos, sino porque la situación era completamente descabellada. Por Dios no tenia sentido ni siquiera pensar en decirselo a su familia porque no existía suficiente alcohol en el mundo para que esta situación fuera socialmente aceptable para un Fabray.
Finn consiguió el trato más horrible de este intercambio. Ella consiguió quemar calorías al respirar, una madre que le lavaba la ropa y la sensación de que la gente estaba allí para atraparla si se caía.
Él acaba de conseguir todos sus problemas.
Tenía los ojos cerrados cuando alguien llamó a la puerta, los abrió cuando Rachel entró -No te quedaste dormido, ¿verdad?-
-No, sólo estoy descansando- dijo, obligándose a no pararse de la cama. No había ningún otro lugar para que los dos se sentaran, así que decidió acercarse a la cabecera y esperó para ver qué hacía Rachel.
-Dios, ¿estás bien?- Dijo Rachel, tan suavemente y con tanta preocupación que en realidad le incomodo un poco.
¿Siempre se había sentido así por Finn?, ¿Siempre?
Suspiró y vio como Rachel se acomodaba con cautela en el borde de la cama. -Nos paso algo muy raro, fue un extraño accidente, y lo digo literalmente; sucedió algo muy, muy malo y necesito hablar contigo al respecto.-
Rachel se lamió el labio y frunció el ceño por un segundo, antes de estirar la mano y pasar su mano por la pierna de Finn. -¿Algo pasó entre ... tú y Quinn?-
Oh, genial. -No- dijo rápidamente. -Solo estábamos hablando- sonaba culpable, por lo que no hacía ningun cambio positivo con la expresión en el rostro de Rachel.
-Le ofreciste tú amistad- dijo Rachel, más como una afirmación que como una pregunta. Después de un segundo Quinn asintió. -Ella ... realmente no la quería.- Hubo un eufemismo.
-Es una idea estúpida pero ¿Todavía está enamorada de ti?- Preguntó Rachel.
Quinn casi se rió. -Ber ... Rachel, ¿puedes dejarme explicarte, por favor?-
La mano en su pierna apretó, y trató de no retorcerse antes de tomar una respiración profunda.
-Quinn estaba ... bien, el experimento en el que estaba trabajando tenía que ver con la cinética de la decoloración del cristal violeta por hidróxido de sodio, que en realidad es bastante estándar como ejercicio de recuperación de AP, pero ...- Se detuvo ante la mirada en el rostro de Rachel. -¿Qué?-
-Lo siento, ¿qué acabas de decir?- Dijo Rachel, antes de reír. -¿Te hizo memorizar eso?-
Quinn suspiró profundamente. -Mira. El caso es que fue un experimento estándar y en la mitad de la práctica algo salió terriblemente mal, por lo que el vial en el que estaba trabajando explotó ...-
-¿Estabas trabajando?- Preguntó Rachel, y Quinn cerró los ojos por un segundo antes de igualar a Rachel con una mirada seria.
-Sí, el vial en el que estaba trabajando. Yo no soy...Finn. El vial explotó y cuando me desperté, estaba en el cuerpo de él.-
La habitación quedó en un silencio mortal por un momento, y luego Rachel simplemente preguntó
-¿Te hicieron una tomografía cerebral computarizada cuando estabas en el hospital? Porque un trauma severo puede causar cambios de personalidad y… -
-No necesito una tomografía cerebral computarizada; pero tienes un punto, porque ... ¿Finn sabría siquiera el significado de lo que acabas de decir?- Dijo Quinn, antes de apartar la mirada de Rachel con un suspiro. -Mira, sé que esto suena loco-
-Oh, lo hace-murmuró Rachel, y se alejó un poco de ella. -No estoy segura de a qué juego estás jugando, Finn, pero no es gracioso.-
-No es un juego, es ...-
-Estaba preocupado por ti- espetó Rachel, sonando increíblemente agravada. -¿Y ahora solo quieres convertir esto en una broma? Quiero decir, ¿hay alguna razón por la que me estás inventando esta historia?-
-Uh tal vez ... ¿porque es verdad?- Dijo Quinn, sintiendo que su cabeza comenzaba a latir con fuerza. -¿Qué diablos ganaría yo inventando esto, Rachel?-
-No lo sé, ¿una razón conveniente para comenzar a pasar todo el tiempo con Quinn, o quizás solo una excusa para terminar conmigo?- Preguntó Rachel. Su voz estaba alcanzando un registro histérico que hacía que la cabeza de Finn, no, su cabeza, se hinchara de agonía.
-Si quisiera terminar contigo…-empezó a decir.
Rachel le dedicó una sonrisa irónica. -¿Si quisieras terminar conmigo? Pensé que eras Quinn.-
-Soy Quinn- dijo enfáticamente.
-No, pero sí eres un idiota. No puedo creer que hayas inventado todo esto sólo para terminar conmigo. ¿Qué te pasa?- Rachel soltó y luego se secó los ojos. -¿Piensas que soy estúpida? La gente no cambia de cuerpo, Finn. Este no es un episodio de Star Trek, y no hay nada, científico o sobrenatural, pueda haber causado que esto. Así que eres un idiota, y yo soy un tonto por pensar que las cosas en realidad iban a ser diferentes esta vez.-
Quinn se calló y, después de un segundo, Rachel se rió entrecortadamente.
-Te das cuenta, ¿no? Realmente pensé que tú y Quinn eran cosa del pasado; ¡Por Dios! Básicamente te la di en bandeja de plata, y ahora mira dónde estamos. Una vez más, quieres a alguien más bonita, más popular, y ... -
-No quiero a Quinn- intervino Quinn, preguntándose internamente si se veía tan agotada como se sentía.
—Entonces, ¿por qué haces esto? —Preguntó Rachel, ahora sonando herida, y Quinn se frotó la cara con las manos, sin querer mirarla por más tiempo.
-No sé qué está pasando. Estoy realmente confundido, y por un segundo sentí que, tal vez este no era yo. No sé. Tal vez necesito esa tomografía cerebral computarizada, o tal vez solo necesito descansar, pero no puedo. Estoy tan cansado, Rachel. Siento como si me hubieran quitado la alfombra del suelo mientras yo estaba sobre ella y ...- La mano estaba de vuelta en su pierna, y cuando Rachel habló otra vez esta se movió mucho más cerca. Tomó una respiración profunda.
-Está bien. Pasaste por un evento traumático y seguramente estás un poco conmocionado, pero, por favor, no vuelvas a hacer esto, ¿de acuerdo? Sabes cómo ... sabes que me ha costado mucho confiar en ti, creer en nosotros, y aunque creo que Quinn necesita un amigo ...-
Oh, esta era la forma en que Dios la castigaba por haber estado embarazada antes del matrimonio, sin duda alguna. Todos los pecados volvían para perseguirla a la vez, y eso es otra cosa que tenía que poner en las notas: la iglesia y la reunión consecutiva de AA, si pudiera conseguir que su madre fuera. -Lo siento- dijo con voz apagada, y luego sintió la mano de Rachel en una de las suyas, o mejor dicho la de Finn para apartarla de su cara.
-Sinceramente; es por eso que no creo que ver el canal SyFy justo antes de dormir sea bueno para ti- dijo Rachel, después de un momento, y le dio una sonrisa tentativa.
Se sintió como una mierda, más aún cuando la mano de Rachel ahuecó su mejilla y frotó con su pulgar allí por un momento.
-Creo que necesito un poco más de ibuprofeno-, dijo finalmente, tratando de no mover tanto la cabeza.
-No te muevas; Conseguiré un poco- dijo Rachel, suspiró, y dudó antes de levantarse de la cama. -¿Quinn está bien?- Quinn simplemente se encogió de hombros. – Estaba viva, la última vez que la vi.-
-Finn- dijo Rachel, en tono de reproche.
Quinn suspiró. -Ella está bien. Su mente también está hecha un laberinto. Si alguno de los dos actúa raro la próxima semana en la escuela, probablemente sea solo eso.-
Rachel asintió con la cabeza y luego preguntó, sonando más tímida de lo que Quinn la había escuchado jamás, -¿Realmente fue tan malo? Hablar con ella, quiero decir-
Sintió cómo se formaba un nudo en su garganta, después de un segundo simplemente dijo
-No lo sé. Supongo que intentaré hablar con ella otra vez, tal vez el resultado sea distinto.
Probablemente no cree que lo decía en serio cuando le dije que lo sentía. O el hecho de que me preocupe por ella ... como amigos obviamente, Rachel, yo no ... -
- Lo sé -dijo Rachel, apretando la rodilla de Finn antes de levantarse de la cama. -Está bien.-
-Sí- exhaló Quinn, y vio como Rachel desaparecía escaleras arriba para tener una conversación en voz baja con Carole.
Tomó el teléfono de Finn y tecleó un mensaje de manera rápida.
Rachel piensa que eres un idiota y posiblemente crea que tienes daño cerebral permanente, pero no cree que cambiamos de cuerpo. ¿Ahora que hacemos?
La respuesta no llegó hasta el momento en el que Rachel ya estaba de vuelta con un poco de agua, colocándose en su costado, por lo que no pudo checarlo hasta media hora después (había estado quieta, tratando de ni siquiera respirar para evitar alentar a Rachel a hacer alguna actividad impropia que no estaba dispuesta a responder, aunque en realidad, parecía perfectamente conforme y feliz teniendo el largo brazo de gorila colgado torpemente alrededor de su espalda mientras veian la repetición de Inside the Actor's Studio que había encontrado en los canales de la T.V)
Rachel suspiró -Es hora de que me vaya.-
-Está bien- dijo Quinn, e intentó quitar su brazo sin tocar a Rachel. Dios, esto era una pesadilla y justo cuando pensaba que se había escapando de pasar una situación vergonzosa, Rachel se puso de rodillas y la miró a los ojos, aunque no lo hizo con una mirada demente.
Se congeló por completo cuando Rachel puso una mano alrededor de su cuello y dijo
-Supongo que ... besarte como quiero hacerlo está fuera de discusión por el momento, pero ... te amo, ¿de acuerdo? Y enviaré a Kurt para que venga a verte.-
Quinn no tenía idea de qué decir sobre la primera parte de la oración, así que sólo respondío -No, no quiero que venga Kurt por ahora, es que querrá hablar de ropa y me comenzará a doler la cabeza otra vez- en realidad no quería ver a Kurt, porque sabía que él sospecharía
-Entonces le dire a tú mamá-replicó Rachel, antes de inclinarse y presionar el más ligero de los besos en sus labios. Sintió que todo su cerebro se detenía, sólo un dolor sordo persistía y luego inhaló bruscamente para no empezar a hiperventilar.
El beso duró tan solo cinco segundos, pero cuando Rachel se retiró, Quinn sintió que habían pasado diez años. También descubrió que era posible experimentar náuseas matutinas sin estar embarazada y tenerlas a las nueve de la noche.
-Pasaré a verte mañana, después del Club Glee, ¿de acuerdo? Te extrañaremos- dijo Rachel, rascándole un poco la parte posterior de su cuello, y oh, eso se sintió bien. Al cuerpo de Finn le gustó eso, o tal vez a ella fue la que le gustó, y la forma en que Rachel la miraba, con una media sonrisa, bueno... eso no fue tan desagradable.
-Sí, yo también te extrañaré. A ustedes. Quiero decir- dijo torpemente. Finalmente suspiró. -Puaj. Tal vez mañana pueda volver a formar palabras coherentes-
Rachel se rió suavemente -Adiós-
Murmuró sus propias buenas noches para después ver como Rachel se deslizaba fuera de la cama, revelando en el proceso una cantidad indecente de muslo con un destello de su ropa interior. Cerró los ojos con fuerza y no volvió a abrirlos hasta que la puerta se cerró detrás de Rachel. El teléfono de Finn seguía parpadeando indicando un nuevo mensaje, así que, respiró hondo antes de mirarlo.
Solo se linda con ella. Hablamos mañana sobre q vamos a hacer con esto, ok?
No sabía que responder. Después de un momento de vacilación, decidió que la honestidad era básicamente la única forma de avanzar con esto. Le molestaba un poco, era mucho mejor mintiendo que siendo sincera sobre temas importantes, y esto caía bajo ese paréntesis, pero se sintió aliviada al decirle lo que había sucedido a Finn.
Fui amable con ella. Me dio un beso de buenas noches (duró un segundo, sin lengua). Lo siento.
Finn tardó un poco en responder, y luego envió otro mensaje
Esta bien, supongo.
No, realmente no estaba bien. Pero ella sabía lo que quería decir con eso; ¿Qué se suponía que debía hacer, golpear a Rachel por besar a su novio?
Todo en esta situación gritaba problemas; ni siquiera podía pensar en que pasaría en los proximos diez minutos porque todo lo que vio en su futuro fueron más desastres y obstáculos, lo cual significaba que, eventualmente, ambos cometerían errores, y esto era exactamente lo que menos necesitaba después de pasar un año y medio intentando desesperadamente no romperse ante la adversidad.
Ella no era la única que no podía dejar de intentar pensar en el futuro; sólo dos minutos después de pasar todos los canales de la televisión, el teléfono volvió a vibrar.
X cierto, lo siento si mañana x la mañana le pasa algo a tu cuerpo, no puedo ayudarte con eso, ok?
Ella no tenía idea de lo que él quería decir, y simplemente le respondió Está bien, porque ella no quería saberlo. Tal vez comenzarían a mandarse mensajes de texto, lo cual, estaba bien, en realidad porque la alternativa a esto era hablar en persona y probablemente comenzarían a gritarse mutuamente y no podrían detenerse nunca.
Cinco minutos más tarde, cuando la madre de Finn apareció con un vaso de leche (¿en serio?) Y unas galletas, y se acomodó junto a él en la cama para ver uno de esos programas de entrevistas, recibió un último mensaje.
¿100mpre tienes tantas ganas de llorar pq 100to que me estoy volviendo loco?
No fue gracioso. Pero aun así, casi se rió, porque ¿qué más podía hacer?
Bienvenido to womanhood
NOTA DE AUTOR: Espero les haya gustado la cuarta parte, estaré actualizando los MARTES.
