Capítulo 5

Cartas sobre la mesa

18 de noviembre

Bien. Un nuevo día. El día en que todo volvió a la normalidad. Apenas se despertó y abrió los ojos y…

Sí, de acuerdo. Tal vez no estaba exactamente despertandose, sino que acababa de tomar su octava taza de café seguida.

Era un poco asombroso, estaba tan animado que se sentía como si fuera Rachel, pero también estaba empezando a volverse... bueno, loco como Rachel.

Sólo un poco

Era simplemente increíble.

Estaba tomando café con esas manitas de niña que ahora tenía mientras Sam subía las escaleras para ver cómo estaban Stacy y Stevie. Él vestía la ropa de Quinn, sentado en un sofá en la casa de Quinn, luciendo como Quinn.

Cosas como esta en realidad no sucedieron. No es que supiera lo suficiente de ciencia para estar seguro de eso, pero había visto Matrix suficientes veces para saber que jamás debe tomar la píldora azul. Así que no lo había hecho, pero todavía estaba en el cuerpo de Quinn en el sofá de Quinn, mientras Sam bajaba las escaleras en calcetines y se sentaba a su lado.

-¿Ahora que?- Preguntó Finn, porque se estaba quedando sin cosas de las que hablar sin renunciar a la esencia de Quinn. En serio, le agradaba Sam, y podía tener una muy buena conversación con el tipo sobre cuál linterna verde fue el mejor, pero Quinn no podía hablar sobre eso. De todos modos ¿De qué demonios hablarían Quinn y Sam? Tal vez ¿Recuerdas cuando estabamos saliendo y te engañé con el idiota de Finn Hudson?

Se obligó a dejar de pensar, y agradeció por primera vez a el hecho de que no pensar era generalmente más fácil para él que, bueno, pensar.

-Uh, podemos jugar cartas o podemos hacer lo que tu quieras- dijo Sam, amortiguando un bostezo en la manga de la camisa.

-Puedes irte a casa si quieres, quiero decir, estoy bastante segura de que he tomado suficiente café como para despertar a un cadáver- ofreció Finn, viendo como los ojos de Sam volvían a caer.

-No, estoy de guardia, y además; al menos hay un lugar para que me acueste aquí, incluso si no puedo dormir- dijo Sam con ironía.

Finn tampoco sabía qué diablos contestar. Aparentemente, la situación del motel seguía ocurriendo, o si estaba sucediendo algo distinto, aun así, él no podía preguntar qué estaba pasando sin hacer que Quinn pareciera una perra total por hacerla ver como si nunca le prestara atención.

-Está bien, entonces, ¿qué tipo de juego de cartas quieres jugar?-

-¿Lo de siempre?- Preguntó Sam, estirándose a medias.

Mierda. -Esta bien.-

Esperaba que lo de "siempre" fuera Texas Hold 'Em, porque al menos conocía las reglas; pero si no, hombre, esa conmoción cerebral se usaría mucho en los próximos días para explicar las cosas.

Dejó su taza, la miró por un momento, antes de darse cuenta de que tal vez debería llevarla a la cocina para lavarla.

Suspiró profundamente mientras Sam se dirigía al piso de arriba a buscar el póquer mientras él se preguntaba ¿cuánto tiempo pasaba Sam en la casa de Quinn? Como sea. Podía preguntarle más tarde.

Eran casi las 6 de la mañana, y sólo necesitaba que Sam se quedara unas horas más hasta que pudiera ir a reunirse con Quinn en algún lugar, porque...

Bueno, joder. Quería ver a su mamá, ¿vale? No era tan estúpido como parecía. Las últimas veinticuatro horas habían dejado bastante claro que su madre era increíble, y aunque se sentía mal por Quinn, eso no significaba que no quisiera recuperar su propia vida. La idea de vivir la de ella era simplemente...


Quinn llamó a las 8:30, lo cual fue muy gracioso, porque no es una hora a la que él hubiera estado despierto en un día no escolar. Se lo dijo, antes de decir que volvería a llamar y de regalarle a Sam una de esas cejas perfectas de Quinn.

[Las había practicado frente al espejo después de... ir a orinar anoche, y aunque no quería hablar mucho de esa parte, la ceja... sí, era impresionante].

-¿Novio?- Preguntó Sam, despreocupadamente, antes de arrojar dos ochos a la pila de cartas.

-No creo en las citas-, dijo Finn, porque sonaba exactamente como el tipo de estupidez que diría Quinn. -Este año se trata de cosas mejores, más importantes.-

Sam sonrió después de un momento. -¿Quieres decir por el momento?-

Finn dejó caer un diez en la pila y se encogió de hombros. -No tengo tiempo para un novio, creo.-

-No, creo que tienes razón- dijo Sam. -Entre tu servicio comunitario, la iglesia y um, ayudándome, supongo que tampoco sé de dónde sacarías el tiempo.-

Finn archivó algunas cosas más para hablar con Quinn más tarde y luego observó cómo Sam dejaba caer dos reyes. -Imbécil- murmuró, recogiendo toda la pila.

Sam se rió. -Caramba, es sólo un juego de cartas; no hay necesidad de empezar a insultar.-

-Como sea, intenta no maldecir cuando un laboratorio de química entero te explote en la cabeza-, dijo Finn, rápidamente, y Sam se limitó a repartirles las cartas con una sonrisa.

-Si necesitas volver a llamar, o yo tengo irme, sólo dilo.-

Finn miró su mano y, oye, era bastante buena; puede que esta vez le toque perder a Sam. -Tal vez cuando te gane.-

-Oh, entonces, ¿nunca?- Sam se burló.

Su cara estaba haciendo esta cosa realmente extraña que se sentía como un cruce entre fruncir el ceño y sonreír, y Sam le sonrió antes de golpear la mesa con la mano.

-Vamos, Fabray. En realidad no puedo seguir ganándote por siempre.-

Realmente: tenía una mano bastante buena. Esta vez le iba a ganar.


Exactamente veinte minutos después de que Sam se fuera, sonó el timbre y Finn se acercó a la puerta.

-Hola-, dijo Quinn, con las manos metidas en los bolsillos.

Finn la miró de arriba abajo y dijo -¿Qué le hiciste a mi cabello?-

-Puede que lo haya secado con secador.- murmuró ella, y luego suspiró. -Déjame entrar, por favor. Nadie me vio; todos se fueron a la escuela o al trabajo cuando prometí que podría quedarme despierta, y luego me escabullí para venir a verte".

-Yo um…. puede haberlo secado.- murmuró, y luego suspiró. -Déjame entrar, por favor. Nadie me vio; todos fueron a la escuela o al trabajo cuando les prometí que podía quedarme despierta, y luego me escapé para venir a verte.-

-Parezco un pollito. Como un bebé pato, quiero decir-, dijo Finn, dividido entre reír y simplemente frotar gel para el cabello por todo lo que Quinn le había hecho.

-Bueno, tal vez después de que hablemos de qué demonios nos ha pasado, podemos hablar sobre las rutinas de higiene y cuidado del cabello; créeme, creo que mi parte de eso será mucho más larga que la tuya.- dijo ella, un poco a la ligera, antes de mirar lo que llevaba puesto con el ceño fruncido. -¿De dónde has sacado eso?-

-En el fondo de tu armario. Son... mira, vale, no sé qué hacer con los vestidos. Y aún no me he duchado, pero...- Quinn suspiró. -Ve a hacerlo ahora, entonces. Yo prepararé el desayuno.-

Finn dudó. -Todo lo que tenemos es un poco de pan blanco y mermelada. Um. Sam...-

La mirada que ella le dirigió le hizo callar. -Ve a ducharte, Finn. Y si estás ahí arriba por más de veinte minutos..."

Él simplemente puso los ojos en blanco, lo cual se sintió muy natural, como si ella tuviera algún tipo de músculos allí que él simplemente no usaba lo suficiente. -Como sea.

Ya me has visto desnudo, así que ni siquiera...-

-¿Podemos no hablar de esto?- dijo ella, y él vio cómo sus mejillas se oscurecían abruptamente.

Respiró profundamente. -Bueno, probablemente podamos salirnos con la nuestra si no hablamos de mis problemas o de tus problemas o bueno…ya sabes lo que quiero decir, pero vamos a tener que hablar de 'esto'. Porque es... no sé. Esperaba que desapareciera. Pero no parece que vaya a hacerlo, así que debemos hablar Quinn.-

Quinn se desinfló frente a él y luego se aclaró la garganta. -Voy a preparar algo de comida. ¿De acuerdo?-

-Sí. Me muero de hambre, en realidad; todo lo que comí anoche fue algo de ensalada y tostadas.-

-Eso es todo lo que como, Finn.- dijo Quinn, antes de mirar su propio cuerpo con una mirada muy despectiva. -Es lo que mantiene la ilusión de eso.- Sinceramente, no sabía qué decir. "Eres sexy" sonaba estúpido, y "Lo siento" le pareció poco convincente, así que en lugar de eso le dio un golpe en los abdominales y dijo -De cualquier manera, tengo hambre. Haré más ejercicio si es necesario, pero quiero comer, ¿vale?-

Ella hizo una especie de ruido evasivo antes de desaparecer en la cocina, y él subió las escaleras con pasos fuertes.

Se rumoreaba que Puck ni siquiera había visto a Quinn desnuda cuando ellos... bueno. Así que todavía no estaba del todo convencido de que ella no lo mataría después de esto, pero por otro lado, olía como algo quemado que quedó bajo la lluvia, y una ducha se sentiría tan bien.

De verdad: si alguien le hubiera dicho hace una semana que se sentiría tan mal por la posibilidad de ver a una chica desnuda, se habría reído de él.


Básicamente no podía mirarla cuando volvió a bajar las escaleras, y ella le puso un sándwich frente a él antes de acomodarse torpemente en la mecedora de la esquina.

-No quiero que esto se vuelva súper incómodo, pero... ¿cómo te afeitas las axilas?", preguntó finalmente, porque honestamente, era una pregunta sincera, y no es que fuera algo totalmente asqueroso para preguntar.

Ella vaciló, con el sándwich a medio camino de la boca, antes de esbozar una sonrisa en un instante y dejar el plato en la mesa. -Mira.- Su brazo pasó por encima de su cabeza como si estuviera estirando sus tríceps, y luego imitó algo con su otra mano y -después de un momento- él trató de imitarlo, y fue entonces cuando ella realmente comenzó a reír.

-Oh, Dios, la expresión de tu rostro; o mi rostro-, dijo ella, antes de recoger su plato de nuevo y negar con la cabeza.

-Um, cuando empieces a afeitarte la cara, y vas a tener que hacerlo, una vez que el vendaje se haya ido- dijo él, y observó como ella estiraba la mano para tocar alrededor de su mejilla con una mirada de sorpresa en su rostro. -Tal vez puedas ir a ver cómo lo hace Burt. Es difícil de explicar, pero no es nada parecido a lo de la axila y no quiero que haya cicatrices en mis mejillas, ¿vale?- Ella asintió, todavía frotando su barba incipiente, y luego se hundió de nuevo en la silla.

-Así que- dijo él, después de dar un feliz bocado a algo que realmente le llenaría (ella también había echado un poco de mantequilla de maní, el cual era totalmente un carbohidrato según Rachel, y su estómago lo apreciaba tanto).

-Entonces…-

-Esto no es una pesadilla.- dijo él, y vio cómo ella negaba con la cabeza. -Quiero decir, no sé qué más decir. Supongo que una parte de mí estaba como "Podría ir a casa de Quinn por un día, lo más seguro es que al día siguiente ya no sea una chica, si no, ¿cuándo voy a ser una chica, sabes? Y ahora ya pasó un día más y sigo siendo una chica. Sigo siendo tú. Excepto que también soy yo.-

Ella tragó saliva y luego tomó un vaso de agua que estaba sobre la mesa, tomando un largo sorbo antes de decir -Pensé en esto la mayor parte de la noche, y... lo que nos pasó no es algo posible.-

-Sí. Quiero decir. Pensé en Matrix, que sé que es una tontería, pero...-

Ella sacudió la cabeza. -No. Tiene tanto sentido como cualquier otra cosa. Quiero decir, me pregunté durante una hora si tal vez yo simplemente... finalmente tenía una crisis y estaba alucinando todo esto, ¿sabes? Lo que te convertiría en un producto de mi imaginación.- La miró fijamente. -... ¿cómo sabríamos si eso es lo qué nos está pasando?-

-Bueno, no podemos saberlo. Sólo tenemos que... esperar que se me pase. Si ese fuera el caso.-

-¿Qué otra cosa podría ser?-

Quinn se encogió de hombros con una mirada irónica. -El infierno.-

-Vale, sé que el año pasado le recé a un sándwich, pero en realidad no creo en el infierno ni en esas cosas.- dijo torciendo un poco los labios. -Rachel no lo hace y tiene información bastante convincente sobre lo que realmente nos pasa cuando morimos, lo cual…-

-Parece que tienen citas muy divertidas.- dijo Quinn, secamente.

Estuvo apunto de contestarle con palabras más mordaces , pero aunque estaba en su cuerpo, seguía siendo una chica, así que se conformó con comer un poco más del sándwich.

Quinn suspiró después de un momento y murmuró algo que sonó como una disculpa.

-¿Qué pasó con Rach anoche?-, preguntó finalmente.

Quinn fijo su mirada a cierto punto detrás de su cabeza y dijo -Bueno. Tuvo la misma reacción que habría tenido yo en su lugar, es decir, que... fuera lo que fuera lo que le pasaba a mi novio, la idea de que estuviera en el cuerpo de otra persona era la menos posible de las explicaciones.-

-Pero, ¿intentaste explicarle lo que pasó?-, presionó. -¿Con la explosión y esas cosas?-

Quinn se encogió de hombros. -Lo mejor que pude. Pero el problema es que no pasó nada lógico. Es decir, algo explotó a nuestro alrededor. Y ahora estamos en el cuerpo del otro. Sinceramente, aquí no hay ciencia, Finn. La mejor explicación posible que se me ocurre es que Dios me está castigando de alguna manera, y tú simplemente fuiste un tipo de apoderado.-

-¿Un qué?-

- Un apoderado es una persona que actúa en nombre de otra. Simplemente estabas en el lugar equivocado en el momento equivocado-, dijo ella, antes de terminar el resto de su agua. -Dios, tienes mucha sed, ¿verdad?-

-Constantemente-, dijo, antes de terminar su último trozo de sándwich y poner el plato de nuevo en la mesa de café. -Entonces… ¿Qué hacemos? Con Rachel, quiero decir.-

-Ella nunca va a creer esto-, dijo Quinn. Cuando él empezó a intervenir, ella negó con la cabeza.-Créeme. Me he pasado la mayor parte de la noche pensando en esto y, por muy convincente que sea, o que seas tú, no va a ser posible que se lo crea.-

-Pero…tú sabes muchas cosas que yo no sé. Por ejemplo, eres mucho mejor en la escuela, y probablemente has tenido conversaciones con ella de las que yo no sé nada y sólo tú sabrías, y...-

Quinn juntó las manos en su regazo y se inclinó un poco hacia delante y fue una locura; parecía completamente ella misma, pero en su cuerpo. Solamente ponías un libro en su regazo y habría sido aterrador.

-Finn… no sé cómo decir esto sin ser demasiado honesto al respecto, pero… obviamente no conozco los detalles de su relación, pero Rachel tiene algunos problemas sobre tu comportamiento pasado que básicamente significan que no te creerá. Tampoco me creería a mí, dada nuestra historia. ¿De acuerdo?-

Sintió que su mandíbula se movía y miró al suelo por un momento.

-Sin mencionar que, para empezar, no podemos ofrecerle ningún tipo de explicación creíble-, añadió, más suave. -Sí, sobre eso...-

-Voy a investigar, de acuerdo- dijo ella, con los ojos brillando hacia él por un segundo. -Pero ni siquiera sé por dónde empezar, así que probablemente va a llevar tiempo; mientras tanto, podemos esperar, realmente deseo que no tenga nada que ver con la explosión y que un día nos despertemos bien, pero…-

-Tienes que terminar con ella-, dijo Finn. Sus tripas se sentían como el hielo, y cuando Quinn no dijo nada se limitó a suspirar y mirar por la ventana. -tenemos que hacerlo. Si no podemos hacer que nos crea, y tienes razón, esto es tan jodidamente loco que probablemente nunca lo hará…-

-Ella cree que todavía estás enamorado de mí-, dijo Quinn, interrumpiéndolo en voz baja.

-¿Qué?-

-Ya me has oído. Tiene miedo de que aún sientas algo por mí-, dijo Quinn, antes de mirarlo con una sonrisa irónica. -Es curioso, ¿verdad? Sé lo que siente.-

Sintió una explosión de emoción en su pecho; no sabía de dónde venía, pero iba a salir de alguna manera. -Por Dios, Quinn. He dicho que lo sentía y lo decía en serio, y si no quieres creerme no es mi problema.-

-Tienes razón-, dijo ella, con calma. -Pero si rompes con Rachel ahora, y luego empiezas a pasar todo tu tiempo conmigo, y créeme, lo harás, porque nos va a volver locos tener que fingir que somos otra persona durante horas y horas, todos los días...-

-Sí, se enojará mucho; pensará que la he dejado por ti otra vez. Lo entiendo-, le espetó. -¿Qué más podemos hacer?"

Quinn respiró hondo y dijo -Podemos... pensar en unas cuantas razones de por qué estás frenando de repente los aspectos físicos de tu relación, y luego inventar otra excusa para cuando las cosas vuelvan a la normalidad.-

La miró fijamente y luego se echó a reír. -En realidad te estás ofreciendo como voluntario para fingir una cita con Rachel.-

-No me malinterpretes. No es porque realmente me importe tu relación. Mi problema es que ella te ha acosado durante la mayor parte de los dos últimos años, y si hacemos algo que le haga pensar que hay algo malo en ti ahora, va a venir a buscar más información, como una especie de sabueso demente-, dijo Quinn, haciendo una cara que realmente no debería ser divertida, pero lo fue.

Lo más extraño era que no había habido tanta diferencia en salir con Quinn o con Rachel, en el sentido de que ambas estaban algo locas y ambas tenían la capacidad de hacerle sentir como un completo idiota básicamente a su orden.

-Así que sales con ella-, dijo, de nuevo, y trató de no reírse por segunda vez.

-Mantengo una especie de pretensión de ser tú, seré educada con ella y considerada en la medida en que tú lo has sido siempre, así que no creo que me haga daño...-

-Vete a la mierda, Quinn-, dijo, realmente dolido.

Ella suspiró. -Seré su novio, hasta que podamos resolverlo, ¿de acuerdo? Lo que me lleva a mi otro problema del día... –

-Sexo-, dijo él, frunciendo los labios sin querer. -Sí. Bueno. Como dije, no vamos hasta el final, pero…-

-Necesito que te disloques el hombro-, dijo ella, con firmeza, y luego lo miró expectante.

-Lo siento... ¿qué?-

-Tenemos dos problemas combinados; el primero de ellos es que no quiero llegar a ninguna base con tu novia, y el segundo de ellos es que tú eres el mariscal de campo estrella de los Titans y no sé nada sobre jugar fútbol. Ahora bien, probablemente estaremos bien para el partido de mañana, porque esa laceración en la mejilla me impedirá usar el casco, pero tendré que aprender cómo jugar. Y eso requiere tener algo de tiempo libre en los entrenamientos para observar.-

Ahora sí que estaba mirandola boquiabierto. -Wow… No sé si eres increíble o simplemente... eres Scary Quinn ahora mismo… sólo que ahora con la cara de Finn.-

Ella sonrió con desgana. -He tenido mucho tiempo para pensar. Tenemos otros problemas, pero puedo soportar suspender unos cuantos exámenes si se da el caso. Si no sé jugar al fútbol, me van a matar; y no puedo dejar el equipo. Arruinaría tus posibilidades de salir de Lima.-

-No puedo creer que estés pensando en mis posibilidades de salir de Lima en este momento-, murmuró, antes de pasar una mano por las partes de su cabello que no estaban metidas bajo la venda. -Todavía estoy impactado con el hecho de que besarás a Rachel.-

-Voy a hacer todo lo posible para no besarme con Rachel, y...- Suspiró. -Todavía hay alguna posibilidad de que nos despertemos un día y las cosas vuelvan... a la normalidad. ¿Verdad?-

Se encogió de hombros, sintiéndose completamente derrotado y extrañamente celoso de... bueno, su propio rostro. -No sé qué pensar. Sólo quiero que esto desaparezca.-

-Sí, bueno. Tengo suficiente fe por los dos-, dijo ella, sin ninguna convicción.

Si él no lo supiera, habría pensado que ella estaba haciendo una broma.


Pasaron una hora repasando los horarios de las clases y las próximas tareas, hasta que Quinn señaló que las tareas no iban a ser el problema.

-Dame los míos y yo te daré los tuyos, y podremos estudiar juntas. Si Rachel pregunta, le diré que a Quinn no le gustaba la caridad y que ahora te da clases particulares.-

Resopló. -Eso suena a algo que harías.-

-De todos modos, realmente espero que no estemos todavía aquí para cuando lleguen las Seccionales o los exámenes finales, pero...-

-Joder-, dijo Finn, mirándola fijamente. -Las Seccionales.-

-Aún faltan algunas semanas, Finn; no nos adelantemos-, dijo Quinn, sonando agotada.

-No, me refiero a... Canta algo-, dijo, y luego se aclaró la garganta. -Uh, dime algo que suene bien con tu voz.-

-God only knows-, dijo ella, después de un momento, y observó cómo él tragó saliva un par de veces, porque esto se sentía realmente extraño. Como si fuera a usar su propia voz, excepto que ya se sentía diferente.

-No recuerdo la letra. Empieza por mí.-

-I may not always love you...-, empezó a decir ella, antes de que su voz se quebrara por completo y ella parpadeara. -Oh, eso es raro. Mi cerebro cree que puedo cantar en un registro más alto que mi voz.-

Finn se palpó la garganta (la garganta de ella) y luego intentó la misma línea, con cierto éxito. Aun así, hizo una mueca de dolor. -Caramba. Parece que estoy cantando por la nariz.-

-Tengo el tabique desviado por un accidente en el equipo de porristas.-, dijo, sonando un poco ofendida pero también como si fuera algo que escuchaba todo el tiempo, lo cual… bueno, él no iba a fingir que Rachel no estaba un poco obesionada con todo los asuntos relacionados al club Glee. -No podrás inhalar tan profundamente, y deberías tratar de cantar en tu registro alto tanto como sea posible; es el más puro.-

-No me había dado cuenta de que sabías tanto sobre el canto- dijo.

Ella se encogió de hombros. -No se puede estar escuchando a Rachel durante dos años sin aprender algunas cosas.-

Él sonrió después de un momento. -No voy a mentir, va a ser bastante impresionante estar sentado en la parte de atrás con un libro y desconectarme por completo de su parloteo durante unos días, ¿sabes?-

Ella puso los ojos en blanco. -Sí. Supongo que pasaré ese tiempo aprendiendo a no bailar.-

-Oh-, dijo, y frunció el ceño ante sus nuevas piernas. -Um.-

-Simplemente niégate a hacer todo lo que te pida. Es completamente creíble-, dijo Quinn, encogiéndose de hombros. -Lo he hecho antes.-

-Sí, pero… si las Seccionales se acercan…-

-No te preocupes por la coreografía. La gente pensará que estoy arruinando deliberadamente las oportunidades de Rachel porque la odio.- Finn levantó la vista de sus pies al oír eso, y ladeó la cabeza. -Nunca he pensado eso.-

-Me conoces- dijo Quinn, y luego suspiró. -De todos modos, bailar es la menor de nuestras preocupaciones. Vamos a hablar de cómo vamos a lidiar con nuestras situaciones familiares, porque...-

Se sentó de nuevo y, tras un momento de vacilación, le tendió la mano (era enorme, sinceramente, y se sintió estúpido intentando sostenerla, pero daba igual). -No tienes que hablarme de tu madre.-

-No, tengo que hacerlo.-, dijo Quinn, con un tono de voz quebradizo, antes de suspirar. -Lo cual es divertidísimo, porque nunca lo habría hecho si aún fueras mi novio.-

-¿Está ella... bien?", preguntó finalmente.

Quinn se encogió de hombros y luego tiró del cuello del polo que llevaba puesto. -Tan bien como lo puede estar un alcohólico empedernido. No ha sido fácil desde el divorcio. Mi padre, en cierto modo... asumió la carga, y luego culpó a su "falta de habilidades maternales" por mi embarazo. Fue realmente feo, y así es como ella lo sobrelleva. Así es como siempre lo ha afrontado, pero ahora lo está haciendo... demasiado.- Las palabras salieron rotundas, y recordó a Sam tirando las botellas. -¿Están en bancarrota?-

Quinn negó con la cabeza. -No. En general, no. Es que no siempre tengo tiempo para... ya sabes. Asegurarme de que el dinero se gaste bien.-

-Pero esta casa, es sólo...-

Ella movió su mandíbula por un momento y luego dijo, -Mamá no ha estado dispuesta para decorarla desde que llegamos aquí, y prefiero no pensar en esto como un hogar, es más como... un lugar donde voy a dormir por unos meses más hasta que salga de Lima.-

-Por supuesto.-, dijo él, débilmente, pero se aferró a sus dedos hasta que ella finalmente los apartó.

-También estoy en terapia- dijo ella, con calma; pero él la conocía desde hacía tanto tiempo que sabía que admitirlo la estaba matando por completo.

-Puedo cancelar.-

-No, no lo hagas-, dijo ella, y luego se frotó el pelo demasiado esponjoso y elástico por un momento antes de mirar a la mesa. - Eso ... alarmará a la gente. Empecé a ir después de... un incidente este verano. Eso no se repetirá, pero…-

El "bro" que se le escapó del labio fue completamente involuntario, y ella negó con la cabeza antes de suspirar. -En fin. Las terapías son los lunes por la tarde. Los domingos los paso en la iglesia, casi todo el día. Ve a buscar a Sam y haz lo que él haga. Los miércoles cuido a Stacy y

Stevie, y los viernes suelo ir de compras con Sam.-

-¿Qué pasa con Santana?-, preguntó finalmente, a falta de algo mejor que preguntar.

Ella se encogió de hombros. -Cada vez que Brittany no esta, supongo que puede venir. A veces viene los sábados. Pero soy voluntaria cada dos sábados en la sala de niños del hospital.-

Su pecho se sentía pesado, y luchó contra el impulso de decirle que no podía hacer esto, porque, maldita sea, estaban en esto juntos, y ella iba a salir con su novia por un montón de razones que sonaban como si fueran realmente sobre su felicidad después de todo. La sabueso Rachel, su culo.

-¿Y tú?-, preguntó ella.

Lo pensó durante un largo momento y luego se encogió de hombros. -Pues, el entrenamiento de fútbol que es en los mismos días que las Cheerios, ya sabes lo que hay que hacer. Y eh, Glee. Obviamente. Y... aparte de eso, no sé. Clases de batería el martes, pero podemos cancelarlas, porque soy como, súper avanzado y no hay manera de que puedas fingir que eres yo en esto.

Ella asintió. -Está bien. Mi hombro dislocado ayudará de todos modos, así que... ¿qué más? ¿Cuándo ves a Rachel?-

Se encogió de hombros. -Ella normalmente llama. Dos veces a la semana, supongo. Una cita los fines de semana.-

-¿En serio?-, preguntó ella, con el ceño fruncido. -¿La chica del de Cat Calendar ha bajado tanto el tono?-

-Estamos... tratando de no meter la pata esta vez.-, admitió. -De todos modos. Uh. Sí, corto el césped los sábados y saco la basura, y eso es básicamente todo.-

-¿Y el resto de los deberes?-, preguntó ella.

-Kurt hace algunas cosas y um, supongo que mi mamá hace todo lo demás-, admitió, sintiéndose de repente muy incómodo por eso.

-Claro-, dijo Quinn, distraídamente.

-Es... realmente sólo el fútbol y Rachel-, dijo, sintiéndose aún peor.

-Bueno. Debería ser capaz de manejar eso-, dijo, sonando realmente insegura de sí misma.

-Es sólo por unos días, ¿verdad?-, preguntó él, necesitando que ella lo dijera.

Sin embargo, ella no reaccionó de una manera u otra; sólo se mordió el labio y miró fijamente la larga lista de cosas que constituían sus responsabilidades, y las dos cosas cortas de su lista.

No había mucho más que decir; no en ese momento.


Se fue poco después de comer, sólo para comunicarle que mañana le iban a dislocar el hombro y que su madre iba a venir a casa el domingo y que sería bueno que la casa estuviera presentable.

-Sólo ordena-, dijo ella, y luego lo miró incrédula cuando él dijo-... ¿ordenar qué?-

-... limpia la casa, Finn- dijo ella, un poco más bruscamente, y luego la observó mientras caminaba hacia la acera antes de subir a su coche. Ella estaba entendiendo su forma de caminar,pero aun así, él podía darse cuenta de que no era él, lo que significa que los demás también lo notarían, ¿no?

Tenían unos cuantos días para evitar eso, pero para cuando llegara el lunes...

Suspiró y cerró la puerta, y luego miró hacia el fondo del pasillo, donde había un armario de suministros y algunas cajas más.

El impulso de llamarla y decirle que la limpieza era cosa de chicas era casi abrumador; pero en lugar de eso, se limitó a tomar algo que estaba bastante seguro de que era un plumero y a tomar un Swiffer (trapeador) -lo reconoció, por los estúpidos anuncios de la televisión por cable- y miró hacia la sala y la variedad de platos que allí se apilaban.

Si Quinn podía salir con Rachel y aprender a ejecutar las sesenta y cinco obras de teatro que se sabía de memoria en una semana, podía arreglar su sala y su cocina... ¿verdad?


NOTA:Sé que ya pasaron 3 martes desde la última vez que actualice, pero he tenido problemas familiares y no he tenido tiempo para traducir.

Espero puedan comprenderme. No sé cuando será la próxima actualización pero trataré de no tardar tanto.