Ranma ½ es una obra cuyos derechos pertenece a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro.
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Momento: 03
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El hombre los miro expectante, conocía a Ranma, sabía que en el los sufijos de respeto y cortesía no eran común, pero su actitud ante aquella chica fue extraña.
—Oh conoces a la mesera, ¡qué bien! ¿Hay algún descuento? —trato de bromear.
—Takeshi vámonos –Ranma se levantó tumbando la silla mientras que Akane no se inmutó, solo dirigió su vista a los músculos tensos de su cuello.
— ¿Qué te pasa Ranma?, claro que no, muero de hambre —se apresuró a decir.
—Bien, quédate tu —sus pasos se comenzaron a alejar cuando se topó a un delgado hombre de elegante traje con su identificador de gerente.
— ¿Pasa algo?
—No señor, disculpe —se levantó Takeshi haciendo una leve reverencia—. Ranma siéntate nos haces quedar en ridículo —dijo entre dientes para no levantar la voz.
—Pido disculpas por el mal servicio que ha recibido de mi empleada —se inclinó obligado a Akane hacer lo mismo, pero ella se resistió—. Discúlpate —la reprendió.
—Yo no hice nada —levanto la voz desviando la vista.
El gerente la fulmino con la mirada— Muchacha insolente. —se limito a decir reteniendo sus ofensivas palabras— Pero por favor señores tomen asiento, lo que coman será a cuenta nuestra —levanto el rostro dispuesto a todo por no dejar mal al restaurante.
—Es mejor irnos hemos causado muchos problemas —termino diciendo Takeshi al ver a Ranma alejarse sin importarle nada. El hombre se disculpó y salió aprisa.
—A mi oficina ahora Tendo —la miro centímetros más abajo mientras que ella subió su rostro sin tener miedo.
Después de una disculpa a los comensales por aquella guerra fría, en la que no hizo falta acciones directas para ver que en la mesa se vivía la tensión, se adentraron a la cocina siendo recibida por las miradas reprobatorias de todos.
—Nos hiciste quedar en vergüenza —hablo serio una vez dentro de la oficina.
—¡Yo no hice nada! Me presente y aquel hombre se levantó como si fuera un fantasma —no se dejó intimidar ante su jefe defendiéndose.
—Esta despedida —se sentó en su escritorio mirándola fijamente. Akane abrió sus ojos sorprendida, sus labios temblaron tratando de soltar todas aquellas palabras que tenía en mente pero no salían.
—Pero señor, Tendo dice la verdad, yo lo vi —en la habitación se encontraba también uno de los administradores.
—Eso es obvio, todos lo vieron, no quiero que tengan esa imagen cada vez que vengan. Toma tus cosas y vete.
Akane frunció el ceño molesta —Pues si tanto le importa la imagen está haciendo un excelente trabajo, porque por dentro son peor que la imitación de su comida "mexicana". Así que gracias por liberarme de este horrible lugar —soltó firme antes de dar zancadas a la salida azotando la puerta.
La noche era tranquila a pesar de los nubarrones que se formaron, por lo que no quiso tomar el tren hasta casa, camino por las calles hasta la estación más lejana para despejar su mente, pues por más que quisiera no lograría llegar a casa caminando. A pesar de las altas horas de la noche las personas seguían en las calles lo que no la hacia sentir completamente sola, sin embargo lo estaba, pues cada uno era un mundo diferente en sus cabezas.
— ¡Esto es completamente injusto! —grito—¡Solo vienes a arruinar mi vida Ranma!, no se quien se odia más, si tú a mi o yo —al llegar a casa sus lágrimas no dejaron de caer en toda la noche.
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— ¿Qué te ocurrió allá Ranma? —regaño su compañero al entrar a su departamento.
—No quiero hablar de eso Takeshi —se tiro al sillón masajeando el dolor de la sien.
—Sabes lo que le harán a esa chica ¿cierto? —Ranma lo miro de reojo— La van a despedir.
—Tal vez lo merezca —su voz se enronqueció aunque no supo si fue por el dolor que sintió en su pecho o el cansancio.
—Pues no lo creo, y tendrás que decírmelo algún día —trato de hacer contacto visual para mostrar su descontento pero Ranma solo la desvió, estaba acostumbrado a sus arrebatos sin embargo llegaba a ser muy terco.
El joven hombre había estado en los inicio de la carrera deportiva de Ranma cuando Nabiki dejo de representarlo y manejar su dinero, fue cuando supo que Ranma Saotome había depositado su confianza en él al volverlo su representante, una decisión de la que no se arrepentiría. Ambos irían a la cima aunque al no alcanzar aun su máximo reconocimiento vivían juntos para compartir la renta.
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—Akane sabes que si necesitas ayuda… —Akane interrumpió su dialogo. Había pasado ya más de una semana de su despido y las deudas se seguían acumulando.
—No, ¿qué dices? Encontrare algo más, aunque será complicado debo empezar mi servicio si no quiero retrasarme —su dedo delineaba el borde de la taza de café sintiendo la tibieza del vapor.
— ¿Tu hermana sabes de esto?
—No la he llamado desde hace ya varias semanas —ambas guardaron silencio escuchando los murmullos de los demás comensales de la pequeña cafetería.
—No has sido la misma desde aquella noche al encontrarte con… —guardo silencio cuando Akane se levantó sin aviso.
—Tengo mucho que hacer, lo siento Mayura.
No había tomado mucho tiempo para que Akane confiara en aquella chica, volviéndose su amiga y confidente al conocer su pasado. Una chica que si bien quiso ayudarla no pudo con su terquedad dejando el tema en el pasado, hasta que la vio ser feliz de nuevo.
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—Veo que tu técnica ha cambiado Ranma, no deberías propasarte con los de la primera división no estás en las finales —dijo su entrenador viendo como golpeaba el costal, el segundo en romper del gimnasio.
—Solo les enseño mi potencial ¿Qué no es ese el objetivo?
—No si estas molesto —se puso frente a él y aquel bulto deteniendo el vaivén.
—No te entiendo —se detuvo controlando sus respiraciones.
—Y yo tampoco Ranma, por eso te pregunto. Mañana será la última competencia para entrar a las nacionales de este año así que no quiero que muestres todo tu potencial, eso ya lo saben. Quiero que luches porque es lo que deseas, no para desquitar tu coraje —sus rasgados ojos negros lo miraron con seriedad antes de salir de la habitación.
Ranma lo miro perplejo tomando una toalla del piso para secarse el sudor. Después de varias peleas creyó que había desecho ya su coraje por la separación de su prometida pero esta vez al volver a verla sintió un fuego aún más fuertes. Con un grito de frustración volvió a golpear el saco cada vez más fuerte hasta romperlo, su respiración se agito aún más, su torso subía y baja con rapidez hasta que las gotas salinas de su rostro se mezclaron.
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Continuara...
