Ranma ½ es una obra cuyos derechos pertenece a Rumiko Takahashi. Este fanfiction está realizado sin ningún ánimo de lucro.
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Momento: 04
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Había llegado el día esperado, despues de haber ganado las nacionales habia ascendido; su primera competencia internacional lo ayudaría a llegar al torneo mundial, un gran impulsor para su carrera deportiva.
Seis etapas perfectas para el joven Saotome llevándolo a la final con el luchador de 90 kilos Makoto Mori. Ganador de varias competencias nacionales e internacionales con solo una derrota en competencias mundiales en las que había participado. Por lo que al igual que Saotome ansiaba ganar, y a mitad de la pelea demostraban estar a la par, la agresividad de Makoto contra la rapidez de Ranma.
La sala estaba llena de adrenalina por el público, no obstante no era ningún distractor para los luchadores, aun en su concentración el joven Saotome fue atrapado en el suelo, Makoto había enredado sus piernas mientras que golpeaba su costado, el hombre era más pesado de lo que parecía por lo que le costó zafarse de él, dándole la vuelta aplicando la misma técnica, sin embargo su verdadera especialidad era algo más inclinado al Kempo por lo que se levantó esperando el siguiente ataque de su oponente.
Makoto Mori respiraba agitado mientras se levantaba poniéndose en posición, aun el espectador mas alejado miraba como su enorme cuerpo brillaba en sudor, debía terminar con ese niño antes de que sus energías se agotaran. Ranma lanzo rápidos golpes a su estómago pero este logro bloquear algunos; contraatacando, Makoto dio una patada lateral parando los golpes, al instante Ranma retrocedió para volver lanzarse con una patada al aire golpeándolo en el rostro, fue cuando Makoto se tambaleo aturdido. Furioso soltó un gruñido dando una patada doble liberando toda su fuerza bruta, su objetivo noquear al prometedor chico, al mismo tiempo que Ranma volvió a repetir otra patada para derribarlo, ataque que no fue completado por lo que ambas extremidades impactaron.
Dos fuerzas inigualables golpeándose entre sí, el grujir de sus huesos no se pudo escuchar pero si sintieron las vibraciones en sus músculos. Ambos retrocedieron adoloridos y la multitud los aclamo ensordeciéndolos, todos se había levantado de sus asientos vociferando sus nombres. Era su turno no se le volvería a adelantar otra vez, soportando el dolor de su pierna adolorida fue el impulsor para que su izquierda diera el golpe final.
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—Buenas noches señorita Tendo —saludo cortésmente el doctor Lee, la joven se encontraba en recepción ordenando algunos expedientes. Ya en su sexto semestre Akane Tendo había empezado con practicas de su carrera médica.
—Buena noche doctor —se inclinó levemente—, ¿hará la cirugía del señor Higurashi?
—Así es me dirijo para allá de hecho. Espero algún día tenerla de asistente Tendo —le sonrió, el amable hombre encargado de los jóvenes prometedores que comenzaban sus visitas en el hospital de Tokyo.
—Gracias doctor, pero ahora solo me dejan revisar los expedientes —Akane sonrió feliz al alzar las carpetas de los pacientes de su turno— Y mas tarde haremos practica de cirugía e instrumentaría.
—Por algo se empieza, además he escuchado que haces un buen trabajo. Sigue esforzándote —aconsejo antes de retirarse. Akane suspiro sonoramente. Realmente se estaba esforzando, aunque no dejaba de tener temor en el fondo, sensación que ocultaba todo el tiempo, pues no quería fallar como en el pasado. Porque ¿y si no lograba terminar la universidad? No podía regresar a su hogar jamás, no podría, ¿Dónde quedaría su honor? No podría ver a su familia a la cara, que vieran su fracaso.
—Akane ¿estás bien? —llego una enfermera encargada de recepción.
—Si, lo siento. El señor Motto ha tenido muchas molestias desde la operación de su cadera, revise sus radiografías pero…
—Tranquila Akane, el señor Motto es un hombre muy mayor son así de quejosos —la tomo del hombro para tranquilizarla, sin embargo Akane seguía inquieta.
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—Takeshi ya te dije que estoy bien. Fue un golpe muy fuerte es obvio que se haría un hematoma, seguiré tomando para el dolor y ya.
—Niño no seas terco es solo la revisión de rutina —Ranma suspiro fastidiado. Había sido ya más de una semana de su triunfal victoria, en un par de semanas estaría viajando Ginza para el torneo mundial de ese año. Sin embargo había tenido muchas molestias en su pierna izquierda desde ese día, había sido un golpe muy duro para ambos pero demostrar su dolor frente a tantos era algo que su ego no permitiría. A los días la zona se había vuelto una mezcla de colores oscuros.
—Buenas tardes, queremos ver al doctor Miyazaki —se presentó su compañero a la enfermera de recepción.
—Claro, es mejor que se apresuren su turno termina en 30 minutos. Su consultorio está en el segundo piso, habitación 102.
—Gracias, ven Ranma apresúrate —Ranma rodo lo ojos fastidiado.
—El famoso Ranma Saotome, ¿Qué los trae por aquí? —saludo el hombre desde su escritorio.
—Véalo usted mismo doctor —con una rapidez tomo desapercibido a Ranma subiendo su pantalón para mostrar aquel hematoma.
—Oye tranquilo. Ya le dije que es normal, los tengo todo el tiempo lo saben.
El doctor toco su bolsillo en busca de sus anteojos pero no los encontró. — Bien, toma asiento.
Ranma se sentó en aquella silla que lo hacía sentir incómodo. Los fríos dedos del médico presionaron delicadamente un punto realmente doloroso, sin embargo ¿qué clase de hombre seria si no aguataba el dolor? Pensó Ranma.
— ¿Te duele? —preguntó más por rutina, pues había visto claramente la mueca de Ranma. Este solo asintió—. Parece normal, pero para asegurarnos tomaremos una radiografía. Acompáñenme.
Después de haber pasado a una fría habitación con una camilla, la espera no fue larga cuando las radiografías estuvieron en las manos del doctor. Ranma miraba con algo de curiosidad las reflejantes placas por la luz de trasfondo.
El hombre miro su reloj con impaciencia, su estómago anhelaba el buen platillo que su mujer prepararía en casa, pero él seguía aun en el hospital.
—Pues no veo nada raro. Tiene a un luchador muy fuerte —giro hacia sus pacientes después de ver las imágenes.
—Lo mismo le dije —dio un salto de la camilla—, ahora vamos Takeshi, que muero de hambre.
—Los acompaño, la verdad es que ya somos dos joven Saotome —recogiendo sus cosas rápidamente los tres se dirigieron a la salida, mientras Takeshi pagaba en recepción.
—Oh señorita Tendo me podría hacer el favor de ir por las radiografías en el consultorio del doctor Miyazaki —la joven Tendo que pasaba por allí fue sin cuestionamiento—. Lo siento señor, al parecer llevaba prisa el doctor.
—No se preocupe puede quedarse en el expediente ya vimos lo que teníamos que ver —le sonrió amablemente antes de retirarse.
—Vaya. —exclamo Akane al ver la pantalla de luz, paso sus dedos delicadamente por la lámina. Tuvo que verla con mucho detenimiento repasando el nombre de cada hueso— ¿Puedo ver el expediente del paciente? —llego a recepción con la radiografías aun en las manos.
—Claro, pero ¿porque la curiosidad? —le dio una carpeta donde había llenado un formulario.
—Solo quiero ver el tratamiento de este caso —contesto mientras leyendo con detenimiento, pero no vio ninguna observación—. N-no hay nada —la miro confundida.
—No te preocupes Tendo, sé que tomas esto como modo de estudio, pero a veces no es nada.
—Pero tiene una fisura en la tibia, parece una fractura en tallo verde pero eso solo se da en niños y parece tener mi edad. Sin cuidados ¿no se puede convertir en una fractura?
—Así es, si puede. Pero el doctor ya lo vio, tal vez ya le dio el tratamiento…
—Necesito hablar con el paciente.
—Señorita Tendo no tiene esa autoridad —amonesto la enfermera viéndola con desaprobación.
—No, no la tengo, pero esto no se puede quedar así solo porque el doctor tenía prisa Señora Miyamoto —protesto Akane con la misma intensidad en su mirada—, hablare con el paciente para que regrese. Le mostrare las radiografías al doctor Lee verán que tengo razón —tomo la carpeta yendo a paso rápido.
—Señorita Tendo ¡regrese aquí! —grito la mujer pero fue inútil, ella ya estaba decidida.
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—Te dije que no deberías preocuparte —hablaban animadamente mientras esperaban su festín.
—Lo sé, pero entiéndeme estabas bajo mucho estrés últimamente, entrenabas mucho y, y esa patada, entiende no fue algo leve —Ranma vio la sinceridad en sus ojos como pocas veces la había visto en otra persona cercana a él. Sonrió de lado aparentando altivez pero Takeshi sabía exactamente el buen corazón de Ranma.
—Sabes —comenzó a reír el hombre—, aun temo venir contigo a un restaurante después de aquella escena hace un año.
—Detesto que hables de eso —gruño.
—Aun no me has hablado de "eso"…
—No importa ya Takeshi. Déjame en paz —noto su clara molestia en su fría voz y sus tupidas cejas fruncidas.
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—¿Señorita Tendo cuál es la prisa? —vio venir a la chica directo a él después de salir del quirófano.
—Necesito su ayuda doctor —el hombre la miro confundido—, con esto.
El hombre asintió yendo a su consultorio, era cierto que estaba agotado por la cirugía pero no dejaría a su joven aprendiz solo, y mucho menos si creía que un paciente necesitaba su ayuda.
Ambos entraron a su oficina de blancas paredes y ambiente frio, rápidamente Akane puso la placa contra la luz.
—Lo lamento doctor sé que… —el hombre la interrumpió levantando la mano en un ademan para restarle importancia mientras sonreía—. ¿Puede decirme que ve en la radiografía?
— ¿Por qué no me lo dice usted señorita Tendo? No tenga miedo a equivocarse —vio la duda en Akane—. Lamentablemente muchas veces un doctor puede dar un mal diagnostico, así como un artista marcial da una mala katana, pero por eso practica más, por eso es importante ver las cosas de diferentes puntos de vista. Ya vimos la del doctor, ahora dime la tuya.
—Bueno yo…—miraba la pantalla después al doctor y de nuevo la pantalla. Hasta que reacciono meneando la cabeza quitándose cada duda— Según las observaciones no se le receto ningún tratamiento ni se hizo ninguna nota, no pude hablar con el doctor Miyazaki pero parece ser que el paciente tiene una fisura en la tibia.
—Veo que no cuentas con ningún detalle —Akane negó—, pudo haber sido un golpe muy fuerte o también es producido por estrés o fatiga la sobrecarga en una zona la puede producir en una fractura, simple, pero de igual manera se requiere cuidados. Más si el paciente sigue sobrexplotado la zona —se puso de pie señalando la imperceptible fisura.
Akane ponía atención a cada palabra, sin dejar de pensar en el paciente.
—¿Sería prudente hablar primero con el doctor Miyazaki?
— ¿Quién es el paciente? —Akane se detuvo para verlo un segundo, no había visto el nombre al leer el documento. Miro la hoja rápidamente por los dos lados.
— ¡Aquí es…! —pudo sentir como su cuerpo se congelaba.
—Señorita Tendo…
—Es… es Saotome, Ranma Saotome —el nombre tembló en sus labios. El doctor Lee miro su extraño estado.
— ¿Se siente bien? —indico la silla para que tomara asiento.
—Sí, no, digo estoy bien. Es solo que conozco al paciente —quería buscar una salida, salir corriendo sin ver atrás, parecía que Ranma la perseguía, por más que intentaba alejarse de él había algo que los volvía a poner frente a frente. De pronto sintió una mano en su hombro.
—Akane, tú serás una doctora. ¿A caso has visto que elegimos nuestros pacientes? No, ellos llegan a nosotros y es nuestro deber atenderlos. No sé quién es ese chico, pero es nuestro deber aun si ese hombre te haya lastimado.
Akane asintió, vio la verdad en las palabras de aquel hombre. En último año de preparatoria había llenado cuestionario tras cuestionario de profesiones, si bien sabía que el Dojo era su sueño y su mayor meta, sus dudas habían ganado. No obstante no perdería la guerra, tomo cada información universitaria para tomar la mejor decisión y que mejor que algo que combinara con su espíritu altruista, su inteligencia… su valor.
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Continuara…
¡Hola!, buena tarde, noche o día, me presento. Hace mucho que no me paseaba por aquí y a decir verdad extrañaba escribir y compartir un poco de este mundo que creamos cada uno con estas imaginarias historias.
Quería compartir mi agradecimiento a aquellos que en estos capítulos han comentado y a quienes empiezan a seguirla, gracias. Me alegra que les esté agradando.
Empecé a escribir este fanfic en el descanso del trabajo y escribiendo un poco antes de dormir, solo salían las palabras sin saber en dónde terminarían, aun no tengo un final por eso solo son pequeños momentos de sus vidas, avanzando en tiempos un poco rápidos como notaran en ocasiones. Los cuales nacieron de ciertas cosas que note en el manga y anime, aunque no los describo con exactitud. También quise escribir a unos personajes adultos, que salieran de ese estanque en el que estaban atrapados y las dificultades que tendrían que enfrentar estando solos o juntos.
Espero seguir recibiendo sus comentarios, y me gustaría que agregaran detalles que han notado en el manga y en el anime. Gracias de nuevo y nos leemos en el próximo capítulo.
